logo QR VIatgeaddictes
--- El web amb informació pràctica per al viatger independent i alternatiu ---
Bandera de Japón

JAPÓN

Guía y relato de un viaje por libre a Japón: de Hokkaidō a Okinawa

En este viaje por libre de 25 días a Japón, recorrimos con transporte público algunos de los lugares más emblemáticos de las islas de Hokkaidō, Honshū, Kyūshū y el archipiélago de Okinawa.

Yolanda y Toni (Viatgeaddictes)
Published on Data viatge: 2008 | Publicat el 13/08/2008
Darrera actualització: 10/2023
3.2 de 5 (404 vots)


Fumarolas del cráter del Monte Asahi y el lago Sugatami (Parque Nacional de Daisetsuzan - isla de Hokkaidō)
Fumarolas del cráter del Monte Asahi y el lago Sugatami (Parque Nacional de Daisetsuzan - isla de Hokkaidō)

ÍNDICE DE LA GUÍA

General
La isla de Hokkaidō
La isla de Honshū
La isla de Kyūshū
El archipiélago de Ryūkyū

Introducción

En este viaje de 25 días a Japón quisimos ir mucho más allá del típico triángulo Tokio - Kioto - Hiroshima al que se ciñen muchas rutas por el país nipón.

Por este motivo, y dado que era el primer viaje que hacíamos a ese país, apostamos por explorar los distintos destinos que ofrece el archipiélago. Ello nos permitió obtener una visión muy contrastada de Japón, por ejemplo entre los tesoros paisajísticos de Hokkaidō y el paraíso tropical de las islas de Okinawa.

Nuestra ruta final fue desde la isla de Hokkaidō, situada en el extremo norte de Japón, hasta el archipiélago subtropical de Okinawa, en su extremo sur, a más de 2.500 km en linea recta de la primera. Y entremedias visitamos algunos de los lugares más emblemáticos de las islas de Honshū y de Kyūshū.

Lo cierto es que Japón nos sorprendió mucho. Y teniendo en cuenta el proceso imparable de la globalización, esto es lo mejor que se puede decir de un destino hoy en día.

No solo por su equilibrio entre modernidad y tradición, sino también por la extrema eficiencia de sus servicios (trenes, aeropuertos, etc.), la amabilidad de su gente, la increible limpieza y orden, y otros muchos aspectos.

Aun y así, también hay aspectos de la sociedad nipona que son chocantes para nuestra mentalidad occidental.

Para el viajero independiente moverse por Japón es mucho más fácil de lo que puede parecer. Y ello aunque, en contra de lo que se suele pensar, puede ser complicado encontrar alguien que hable inglés, al menos así fue en las fechas de este viaje.

Pero los japoneses tienen la habilidad de hacer fácil lo difícil, por lo que da gusto viajar por el país. En resumen, Japón es un país absolutamente recomendable, para repetir una y otra vez.

Japón, conocido también como La tierra del sol poniente, es un archipiélago formado por más de 3.000 islas y situado en el extremo oriental de Asia.

Su superficie total es de 377.835 km² y su población supera los 127 millones de personas, siendo su capital, Tokio, y las jefaturas de sus alrededores, el área urbana más grande del mundo en población, con más de 30 millones de habitantes.

El archipiélago que forma el país está formado por cuatro grandes islas: Honshū, Hokkaidō, Kyūshū y Shikoku. Y alrededor de ellas se esparcen multitud de grupos de pequeñas islas limítrofes, como por ejemplo las islas Ryūkyū (grupo al qué pertenece la isla de Okinawa). Algunas de estas pequeñas islas aún están sometidas a disputas territoriales con países vecinos, como Rusia, Corea del Sur, Corea del Norte, China o Taiwán.

Casi un 75% de la superficie del país es montañosa, siendo el famoso volcán Monte Fuji (Fujisan), con 3.776 metros de altitud, su montaña más alta.

De hecho, Japón tiene unos 6.800 volcanes, activos, semiactivos o extinguidos. Y es que su territorio se encuentra situado sobre el llamado cinturón de fuego del Pacífico, por lo que no debería sorprender que sufra una importante actividad sísmica, aunque la mayoría de los terremotos sean imperceptibles y de escasa relevancia en daños.


Ficha técnica del viaje

Fecha del viaje

Del 28 de agosto al 21 de septiembre de 2008.

Itinerario

mapa
Día 1: Barcelona → flight → Helsinki (FI) → flight → ...
Día 2: ... → flightTokio (Honshū)
Día 3: Tokio
Día 4: Tokio → flight → Memambetsu (Hokkaidō) - Abashiri
Día 5: Abashiri - Notoro - Utoro - P. N. Shiretoko - Nemuro
Día 6: Nemuro - P. N. Akan - Akan Kohan - Abashiri
Día 7: Abashiri - Asahikawa - Furano - Biei - Asahikawa
Día 8: Asahikawa - P. N. Daisetsuzan - Asahikawa - Sapporo - ... (tren nocturno)
Día 9: ... - Aomori (Honshū) - Hachinohe - Utsunomiya - Nikkō
Día 10: Nikkō - Utsunomiya - Tokio - Shizuoka
Día 11: Shizuoka - Nihondaira - Shizuoka - Nagoya - Takayama
Día 12: Takayama - Shirakawa-gō - Kanazawa
Día 13: Kanazawa - Kioto
Días 14-15: Kioto
Día 16: Kioto - Fushimi-Inari - Nara
Día 17: Nara - Osaka - Hiroshima
Día 18: Hiroshima - Himeji - Hiroshima
Día 19: Hiroshima → ferry → isla Itsukushima (Miyajima) → ferry → Hiroshima - Kitakyūshū - Beppu (Kyūshū)
Día 20: Beppu - Usuki - Beppu
Día 21: Beppu - Kitakyūshū - Fukuoka → flight → Naha (Okinawa)
Día 22: Naha → ferry → Zamami
Día 23: Zamami - Aka / Geruma → ferry → Naha
Día 24: Naha → flight → Nagoya (Honshū)
Día 25: Nagoyaflight → Helsinki → flight → Barcelona

Dinero

La moneda oficial en Japón es el yen (abreviado como ¥ o JPY).

El euro podía ser cambiado sin problemas en casas de cambio, oficinas de Correos y algunos bancos. Contrariamente a lo que creíamos no estaba entonces muy extendido el uso de la tarjeta de crédito, aunque con ella pudimos pagar algunos hoteles y comercios, además del alquiler de coches.

El cambio medio que conseguimos en las fechas de este viaje fue de 1 € = 153,15 ¥ (1 ¥ = 0,00653 €). Podéis ver el cambio actualizado en el enlace Eur -> JPY

A diferencia de lo que suele pasar en la mayoría de países, el cambio obtenido en el aeropuerto (o al menos en el aeropuerto toquiota de Narita) era tan bueno, si no más, que el que se podía obtener en la ciudad. Además, consultando la página Narita exchange information es posible conocer con bastante precisión el cambio que encontraríais a la llegada a ese aeropuerto.

Gastos del viaje

+839 € (vuelo Barcelona - Tokio y Nagoya - Barcelona)
+223 € (tres vuelos domésticos: Tokio - Abashiri, Fukuoka - Naha y Naha - Nagoya)
+341 € (abono ferroviario JapanRail Pass)
+58 € (alquiler coche 2 días en Hokkaidō + gasolina)
+450 € (alojamiento)
+750 € (otros: comer, transporte, entradas, regalos, etc.)
= 2.661 € (total por persona)

Para el viajero, Japón no es, en general, un destino barato, pero tampoco es tan caro como se cree habitualmente (el cambio euro-yen en el momento de nuestro viaje también ayudó).

En general, los apartados de transporte y alojamiento son los que más contribuyen al precio final, pero tenemos que admitir que sin el JapanRail Pass el presupuesto final hubiera sido bastante más alto.

Pero hay que tener en cuenta que la ruta que seguimos en este viaje nos obligó a hacer una serie de gastos extra que en una ruta menos ambiciosa posiblemente no se hubieran dado, como vuelos domésticos, alquiler de coche, etc.

Visado

Información revisada en octubre de 2023
Servicios consulares de Japón en España

Embajada de japón en España
C/ Serrano, 109 - 28006 Madrid. Tel 91 590 76 00

Consulado General de japón en Barcelona
Avda. Diagonal, 640, 2-D - 08017 Barcelona. Tel. 93 280 34 33

Para viajar a Japón los ciudadanos españoles no necesitan ningún visado para estancias inferiores a los 90 días y sin una finalidad laboral. Es suficiente con el pasaporte ordinario, pero con un periodo de validez mínimo de 6 meses.

Al llegar al país tuvimos que entregar dos cartulinas (una a Inmigración y otra a Aduanas) que previamente nos habían dado en el avión y que habíamos cumplimentado con los datos solicitados.

Y cuando pasamos por el garito de Inmigración se tomaba una foto de la cara del pasajero, así como las huellas dactilares del dedo índice de ambas manos (vigente desde el 20 de noviembre de 2007). Todo el proceso era bastante rápido y eficiente.

Seguridad

Japón debe unos de los países más seguros del mundo en cuanto a criminalidad, tanto para sus ciudadanos como para los turistas. Y esto se aprecia especialmente en ciudades de provincias o pueblos, donde las casas no tienen vallas ni alarmas ni ningún tipo de protección evidente. O también es posible ver como alguien deja el coche abierto y con el motor en marcha mientras entra a comprar en el súper.

Por eso, hay suficiente con tomar las precauciones habituales y usar el sentido común, estando siempre vigilantes, sobre todo en lugares públicos muy frecuentados.

En cuanto a los desastres naturales, como los terremotos, son tan habituales en Japón que forman parte ya del día a día del país, aunque la gran mayoría de ellos no llegan a producir daños de relevancia. En cualquier caso, la población nipona ya tiene muy interiorizadas las medidas de protección a seguir en caso de seísmo.

Para los visitantes ocasionales, como era nuestro caso, es muy conveniente leerse al menos una vez las instrucciones de autoprotección que se pueden encontrar en muchos de los hoteles del país.

Transporte

Desplazarse por Japón es muy fácil y es que, los sistemas de transporte japoneses, tanto urbanos como interurbanos, son probablemente de los mejores del mundo. No sólo son seguros, puntuales y limpios, sino que además están muy bien interconectados. Más información sobre los sistemas de transporte japoneses en la página Transportes en Japón.

  • Tren. Es el medio de transporte más popular en Japón, lo cual se entiende por su rapidez, puntualidad, frecuencia, seguridad, limpieza y comfortabilidad. Hay varios tipos de trenes (de más lento a más rápido): Futsu, Kyuko, Kaisoku, Tokkyu, y Shinkansen, los famosos trenes bala.

    Dentro de la categoría de trenes que recorren las distintas líneas Shinkansen de alta velocidad hay diversas subcategorías de servicios según el nº de paradas que hagan a lo largo de la línea. Estos servicios reciben nombres distintos según la línea, como por ejemplo Kodama, Hikari o Nozomi en las líneas Tokaido (entre Tokio y Shin-Osaka) y Sanyo (entre Shin-Osaka y Hakata/Fukuoka).

    El espectacular Max Yamabiko 2F, un tren bala (shinkansen) en la estación de Sendai (Sendai, Honshū)
    El espectacular Max Yamabiko 2F, un tren bala (shinkansen) en la estación de Sendai (Sendai, Honshū)

    Los trenes Shinkansen circulan por vías de alta velocidad separadas de las convencionales y sus estaciones tienen andenes especiales. Para nosotros, aún no habituados a la alta velocidad en Europa, era increíble y fascinante encontrarse en el andén de una estación de Shinkansen y ser espectador del paso de un tren bala a toda velocidad. No hay palabras para explicar la sensación de vértigo que nos producía.

    La empresa Central Japan Railway Company (JR) es la compañía ferroviaria japonesa más importante, aunque no la única, y dispone de un buen servicio de trenes a todo el país.

    El único inconveniente del tren en Japón es que puede resultar muy caro. Pero por suerte para los viajeros extranjeros que visitan Japón existe el Japan Raíl Pass (JR Pass), una especie de tarifa plana que permite viajar de forma ilimitada en cualquier tren de la empresa JR (excepto los ultrarrápidos Nozomi) e incluso en las líneas de autobuses JR y en el ferry a la isla de Itsukushima (Miyajima) durante el periodo de validez del pase, que puede ser de 7 días, 14 días y 21 días.

    En las fechas de nuestro viaje los precios vigentes eran de 28.300 ¥ para el de 7 días, 45.100 ¥ para el de 14 días y 57.700 ¥ para el de 21 días, pero lógicamente estos precios variarán con el paso del tiempo.

    En cualquier caso los precios son en yenes y en el momento de la compra se aplica el cambio vigente de yen a euro, por lo que el precio final en euros puede variar según la fecha de compra. Para los niños, de 6 a 11 años inclusivamente, la reducción en el precio es del 50%.

    El JR Pass solo se puede comprar antes de viajar a Japón y a través de un agente autorizado por la compañía JR o bien, más recientemente, en linea a través de su web oficial.

    Nosotros pagamos 341 € cada uno por el JR Pass de 21 días. En las fechas de este viaje no existía la posibilidad de comprarlo por Internet, así que lo adquirimos a través de la agencia JTB Viajes Spain que entonces tenía oficinas en la ciudad de Barcelona. Podéis consultar la lista de agentes autorizados del Japan Raíl Pass que hay en las ciudades de Barcelona, Valencia y Madrid.

    A través de la super-útil web Hyperdia Japan es posible conocer precios, horarios y combinaciones posibles de trenes y/o vuelos entre dos puntos cualesquiera del país. Por su parte, Japanese Train Route Finder realiza un cálculo aproximado del tiempo empleado para ir en tren de un destino a otro.

    En las estaciones de tren, sobre todo en las más grandes, solía haber una consigna (indicada como Coin Locker) para poder dejar el equipaje y todo aquello que no queramos cargar. En ella había cubículos de medida pequeña, mediana y grande, y que entonces costaban 200, 400 y 600 ¥ respectivamente. Muy útil para visitas en ruta.

  • Avión. Para distancias muy largas o para viajar entre islas el transporte aéreo resulta muy eficaz y no suele ser mucho más caro que el tren. En las fechas de nuestro viaje las compañías aéreas más importantes de Japón eran Japan Airlines (JAL), Ajo Nippon Airways (ANA), Skymark Airlines o IBEX Airlines. Con posterioridad han ido apareciendo diferentes compañías de bajo coste, como Peach Aviation o Jetstar Japan, entre otras.

    En la web Domestic Air Travel in Japan encontraréis interesante información (en inglés) sobre los vuelos domésticos.

    Además, vale la pena aprovecharse de los numerosos descuentos en la compra de billetes aéreos que pueda haber. Uno de ellos era el llamado Oneworld Yokoso el cual permitía volar en vuelos de la compañía JAL y cualquiera de sus subsidiarias regionales por un precio fijo, pero solo si el vuelo internacional a Japón se hacía con una compañía aérea que formara parte del grupo OneWorld y para un número mínimo de tres vuelos interiores.

    En nuestro caso, aprovechando que nuestro vuelo internacional a Japón era con la compañía Finnair, miembro de la alianza aérea OneWorld, adquirimos tres vuelos domésticos (a Hokkaidō solo ida y a Okinawa ida y vuelta) de precio reducido gracias a los descuentos del Oneworld Yokoso.

    Cada uno de estos vuelos, independientemente del recorrido, nos salió por 10.600 ¥ (incluyendo tasas). Al total había que sumar 24 € de gastos de emisión. De esta forma, al cambio, cada vuelo nos salió por la económica cifra de 74 €. La gestión y compra de estos vuelos la hicimos a través del teléfono de reservas de JAL en España.

    Pero el 31 de marzo de 2019 la compayia JAL dejó de aplicar el descuento Oneworld Yokoso, sustituyéndolo por el nuevo JAL Japan Explorer Pass, el cual se puede utilizar para viajar a más de 30 destinos en todo Japón con un precio fijo por vuelo y sin restricciones en la compañía escogida para el vuelo internacional a Japón.

    En las fechas de este viaje, en 2008, también existía el pase Star Alliance Japan Airpass, equivalente al anterior pero para vuelos de la compañía ANA, miembro del grupo de compañías aéreas Star Alliance, pero este pase aéreo también desapareció, a mediados de 2015, y fue sustituido por el ANA Discover JAPAN Fare.

    Tal como pudimos comprobar en todos los aeropuertos nipones en los que estuvimos, posiblemente no haya otro lugar en el mundo que los supere en eficiencia, rapidez y sencillez para el viajero.

    En el caso de los vuelos domésticos, en teoría, se podía llegar al aeropuerto 20 minutos antes, pasar los controles, embarcar y despegar, y todo ello sin colas ni prisas. En nuestras latitudes esto suena a ciencia ficción.

    Pero aún hay más, en vuelos interiores tampoco había ningún problema en pasar una botella de agua por el control de seguridad, puesto que el policía de turno colocaba la botella sobre un aparato que validaba su contenido y a continuación pegaba un sello sobre la botella para autorizar su paso a la zona de embarque.

  • Autobús. A pesar de haber adquirido el utilísimo JR Pass para los trenes, podemos encontrarnos con algún trayecto donde sea necesario coger un autobús interurbano por no existir una línea férrea. Y si no disponéis del JR Pass los autobuses de larga distancia son una excelente alternativa al tren, ya que son más económicos que este, pero también más lentos, aunque siempre se puede optar por un servicio nocturno y llegar a destino a primera hora de la mañana.

    Las paradas de los autobuses siempre suelen estar junto a las estaciones de tren o metro, no habiendo una terminal de autobuses específica.

  • Coche de alquiler. Con el JR Pass en el bolsillo no hay, a priori, mucha necesidad de alquilar un coche en Japón, a no ser, como fue nuestro caso en la isla de Hokkaidō, que se quieran visitar zonas remotas o parques nacionales con acceso limitado y/o costoso en tiempo con transporte público.

    Para alquilar un coche en Japón es necesario el carnet de conducir internacional. Y debe tenerse en cuenta también que se conduce por la izquierda, pero con el volante en el mismo lado.

    La velocidad máxima permitida es de 80 km/h y se respeta mucho. Las carreteras por la que circulamos en Hokkaidō estaban en muy buen estado y, en general, estaban bien indicadas, con nombres inteligibles para nosotros. Y por suerte, en esta zona del país tampoco había grandes ciudades que cruzar ni caras autopistas de peaje.

  • Ferry. Con tantas islas no sorprende que haya en Japón una extensa red de transbordadores y ferrys que las conecta. En el caso ideal de disponer de mucho tiempo serían una excelente forma de recorrer distancias largas, como la que separa la isla de Kyūshū del archipiélago de Okinawa, teniendo en cuenta además que estos barcos cuentan con todo tipos de comodidades.
  • Bicicleta. Siendo un medio de transporte tan arraigado en la sociedad nipona la bicicleta es una buena alternativa para recorrer distancias cortas, especialmente fuera de las grandes ciudades, donde las normas de circulación son muy estrictas y no siempre evidentes. En nuestro caso fue el medio de transporte ideal para recorrer las pequeñas islas del archipiélago de Okinawa, como la isla de Zamami.

Alojamiento

En Japón hay alojamientos para todos los gustos y presupuestos, desde lugares espartanos hasta hoteles de superlujo.

De menor a mayor precio tenemos:

  • acampada libre (y gratuita) en algunos parques nacionales;
  • campings, donde es conveniente tener transporte propio;
  • albergues juveniles, normalmente con dormitorios separados por sexos. En algunos de ellos hay descuento con carné IYHF;
  • shukubō, alojamiento en un templo budista;
  • minshuku, un B&B de tipo familiar y estilo japonés;
  • hoteles cápsula. Se duerme en un módulo cúbico de plástico o fibra de vidrio de 2 metros de largo, 1 de ancho y 1,35 de alto;
  • hoteles del amor. Pues eso!, se paga la habitación por horas;
  • hoteles de negocios. Suelen estar cerca de las estaciones de tren y metro, pensando sobre todo en hombres de negocios, pero no sólo;
  • ryokan, el tipo de alojamiento más típico y tradicional de japón;
  • hoteles normales, de cadenas internacionales o no;
  • otras formas de alojamiento más estrambóticas, que solo se pueden dar en Japón

Nosotros encontramos muy prácticos y con una excelente relación calidad-precio los hoteles de negocios, sobre todo los de la cadena Toyoko Inn. Son muy prácticos porque están junto a las estaciones de tren y metro, y hay muchos donde escoger, en prácticamente todas las ciudades del país.

Todos los hoteles de la cadena incluían en el precio baño privado, desayuno japonés, TV, A/C, secador de cabello, nevera, toallas, chanclas, internet gratis (y con impresora por si había que imprimir algo), equipo de baño, llamadas gratis dentro de japón y, además, un pequeño regalo por el hecho de reservar a través de Internet.

En las fechas de nuestro viaje esta cadena continuaba abriendo nuevos hoteles a lo largo del país y nos beneficiamos reservando en alguno de estos hoteles, puesto que durante unas semanas después de la inauguración había un precio muy rebajado en cada nuevo hotel.

En los hoteles de negocios la hora del check-in suele ser a partir de las 13:00 (e incluso a las 16:00) y se puede pagar con tarjeta de crédito. En algunos hoteles hay habitaciones dobles y semidobles, donde estas últimas son algo más baratas a cambio de una menor anchura de la cama y/o una menor medida de la habitación (de hecho, son para parejas muy bien avenidas!).

También probamos los ryokan y pensamos que vale mucho la pena probar la experiencia de alojarse al menos en uno de ellos, aunque no suelen ser baratos. En algunos alojamientos hay también onsen (baño de aguas termales), muy conveniente para relajarse después de un duro día de visitas.

Hoy en día muchos de estos alojamientos se pueden reservar a través de portales de reservas en linea como Booking.com, pero para investigaciones sobre tipos de alojamiento locales más específicos del Japón dejamos aquí los siguientes enlaces:

Gastronomía

Aunque a alguien pueda no gustarle la comida japonesa, uno de los grandes placeres que proporciona Japón al visitante es su exquisita gastronomía, preparada con un gusto elevado por la estética, con pequeñas raciones perfectamente dispuestas en los platos y un cuidado tratamiento de los alimentos.

La cocina japonesa propone una dieta sana, muy ligera y altamente proteica, con pocas grasas.

Entre los platos más conocidos hay el típico sushi o sashimi (pescado crudo), la tempura (verduras fritas), el sukiyaki (especie de potaje de carne con verduras y algas cocinado en el momento) o el okonomiyaki (una masa con varios ingredientes cocinados a la plancha y que se asemeja a una pizza).

Además de pescados y verduras, también hay platos típicos de carne como el yakitori (brochetas de pollo) o el shabu-shabu (verduras y carne con diferentes salsas). Y como acompañantes básicos el arroz hervido o la sopa de miso (soja).

El arte del «sampuru», modelos 3D hiperrealistas de platos de comida, en un restaurante de Kioto (Kioto, Honshū)
El arte del «sampuru», modelos 3D hiperrealistas de platos de comida, en un restaurante de Kioto (Kioto, Honshū)

Comer en un restaurante en Japón suele ser caro, pero no siempre. Para escoger los platos en un restaurante sin carta en inglés (la mayoría en aquellas fechas) eran extremadamente útiles los menús con fotos o, aún mejor, las perfectas reproducciones tridimensionales de cada plato y con su precio. Estos modelos hiperrealistas de platos de comer japonés son una muestra de una magistral técnica de reproducción llamada sampuru, arte japonés en estado puro.

Pero muchas veces nosotros salimos del paso con el Bento, una comida para llevar, preparado con arroz, verduras, pescado o carne, algas o alimentos típicos japoneses. En general, su relación precio y calidad es muy razonable.

Así, en los llamados convenience store (mini-mercados abiertos las 24 horas), de cadenas como 7-Elevan, Lawson o FamilyMart, es posible encontrar a cualquier hora comida envasado que podemos calentar en un microondas del propio establecimiento, así como bebidas de lo más variadas. Es algo muy práctico.

En cuanto a las bebidas mencionamos, entre las alcohólicas, la cerveza, siendo las variedades originarias de la isla de Hokkaidō las más apreciadas, y el clásico sake, un vino tradicional japonés hecho a partir del arroz.

Pero el es la bebida de mayor consumo en Japón, con un gran número de variedades, como el ocha o té verde, el refrescante uron-cha, de origen chino, o el mugui-cha (té de trigo).

Por otro lado, en la mayoría de restaurantes de Japón sirven agua del grifo gratis (y se puede beber sin problema).

Salud

Para visitar Japón no hay ninguna vacuna obligatoria y ni siquiera recomendable.

En cuanto a la llamada encefalitis japonesa el riesgo de contagio es muy bajo si no se permanece un largo periodo de tiempo en zonas rurales (más de un mes, y en este caso hay la posibilidad de vacunarse una vez allí). Por eso no se recomienda vacunarse y ni siquiera se comercializa ya la vacuna en Europa.

Las condiciones sanitarias en Japón son óptimas, pero es importante viajar siempre con un seguro médico internacional adecuado al viaje, de amplia cobertura y que cubra cualquier contratiempo.

Clima

A causa de la gran distancia entre los extremos norte y sur de Japón, la climatología a lo largo de su territorio es muy variada.

En las fechas de nuestro viaje las temperaturas en Hokkaidō eran agradables de día y frescas por la noche, mientras que en el resto eran calurosas, pero muy soportables, con la excepción quizás de Okinawa, donde el calor podía llegar a ser sofocante.

Tuvimos episodios aislados de lluvia (alguno de ellos de bastante intensidad) que, por suerte, no nos molestaron excesivamente.

Quizás lo más relevante desde el punto de vista climatológico fue que en nuestro viaje desde la isla de Kyūshū a la de Okinawa nos cruzamos con el tifón nº 13, el cual estuvo a punto de dejarnos bloqueados en el aeropuerto de Fukuoka. Por suerte, en el último momento este tifón se desvió hacia la costa continental de Asia y permitió que nuestro vuelo pudiera despegar.

Durante nuestra estancia en el archipiélago de Okinawa pudimos ir siguiendo la trayectoria del tifón en la TV e internet: después de cruzarnoscon él el tifón viró hacia el este y barrió una buena parte de la costa este de la isla de Honshū, provocando numerosos daños materiales.

Para estos casos y otros similares la página oficial Weather Warnings/Advisories de la Japan Meteorological Agency resulta extremadamente útil e informativa.

A causa de las especiales condiciones del país, donde erupciones volcánicas, terremotos, ciclones tropicales, etc. son posibles, está todo muy preparado ante cualquier eventualidad que pueda ocurrir y en este sentido tranquiliza bastante, ya que no parece dejarse nada a la improvisación.

Idioma

El japonés es el idioma oficial de Japón. Es una lengua sin ninguna relación con el chino ni con la lengua ainu, esta última hablada por la etnia ainu en la isla de Hokkaidō.

En el siglo V el japonés adoptó el uso de los kanji, el sistema ideográfico chino, para expresar la lengua escrita. Hoy en día los kanji son una de las tres principales formas de escritura japonesa, junto con la hiragana y el katakana.

Como ya hemos dicho en la introducción, el conocimiento y uso del inglés en Japón, en contra de lo que creíamos, está poco extendido, al menos en las fechas de este viaje. Por este motivo no resultaba fácil encontrar alguien que conociera el inglés más allá de cuatro frases típicas, aunque su voluntad para ayudar es siempre máxima.

Afortunadamente para el viajero esto no suele ser un gran problema gracias a que en los sistemas de transporte suele estar todo rotulado también en inglés. A la hora de comer en un restaurante ayudan mucho los menús con fotos o los magníficos menús tridimensionales, con reproducciones fidedignas en plástico de cada plato que son una obra de arte en sí mismas.

El esfuerzo de aprender unas cuántas palabras de japonés siempre será sinceramente apreciado por nuestros interlocutores y vale realmente la pena. En la página Basic Japanese Phrases encontraréis algunas palabras y frases de uso común para el viajero.

Diferencia horaria

En Japón hay una diferencia de +7 horas respecto del horario de verano de la España peninsular.

Electricidad

El voltaje de la red eléctrica en Japón es de 110-120 V y los enchufes son, en general, de dos clavijas planas (tipos A y también tipos B). Por lo tanto, basta con llevar un simple adaptador para nuestros cargadores y/o aparatos electrónicos, los cuales a su vez tienen que aceptar un voltaje de entrada en el rango 100-240 V para funcionar correctamente cuando los conectemos a la red eléctrica japonesa.

Telefonía móvil

Podemos utilizar nuestro teléfono móvil en Japón sin problemas, excepto en el caso de que el terminal sea muy antiguo. Además, si el terminal es libre podremos posarle una SIM comprada una vez allá y ahorrarnos así el estratosférico coste del roaming.

Otra opción es alquilar el terminal a la llegada en los principales aeropuertos de japón o también en algunos hoteles.

En cualquier caso conviene saber que en Japón hay unas leyes no escritas sobre el uso del móvil en espacios públicos que haremos bien en respetar si queremos ser viajeros responsables y respetuosos con las costumbres locales:

  • Poner el teléfono móvil en modo silencio cuando se está en lugares públicos, sobre todo en trenes o autobuses.
  • Intentar no responder llamadas de voz si estamos en el transporte público, en restaurantes o en bares.
  • En el caso de tener que hablar por teléfono en público, entonces hay que mantener un tono de voz bajo y taparse la boca con la mano mientras se habla.

Guía de viaje

Japan, de Lonely Planet Pub. (en inglés, 10ª ed. Octubre 2007). Bastante bien en general, puesto que era bastante reciente en las fechas de este viaje.

También nos resultó interesante y práctica una pequeña Guía de Japón, en español y en formato PDF, que entonces ofrecía la Japan National Tourism Organization a través de su web.


VIAJE POR LIBRE AL JAPÓN: LLEGADA A TOKIO [isla de Honshū]

TOKIO

Cómo llegar

Iniciamos este viaje con un vuelo de la compañía Finnair de Barcelona a Helsinki, la capital de Finlandia, en un recorrido de 2.630 km y con un tiempo de vuelo efectivo de 3 horas y 30 minutos.

Llegados al pequeño aeropuerto Vantaa de Helsinki (hora local: +1 hora sobre la hora de la España peninsular) teníamos una espera de 2,5 horas hasta el siguiente vuelo. En este aeropuerto no hay mucho que hacer o ver, fuera de curiosear por las típicas tiendas.

Nuestro siguiente vuelo también fue con Finnair, en un Airbus A340 donde la mayor parte del pasaje era de nacionalidad nipona. El trayecto de Helsinki hacia Tokio, de 7.837 km, lo hicimos en 9 horas y 20 minutos. El servicio a bordo, la comida y la selección de películas, TV y juegos para el entretenimiento personal estaba bien, pero no era de los mejores que habíamos visto.

Aterrizamos en el aeropuerto Narita de Tokio casi a las 10 de la mañana, con una temperatura exterior de 24 °C y un tiempo nublado. Avanzamos el reloj +7 horas para adaptarnos a la hora local japonesa.

En solo 20 minutos pasamos todos los controles y recogimos el equipaje facturado. También cambiamos dinero en la primera oficina de cambio que encontramos en la terminal de llegadas, con un cambio ligeramente mejor que el de los bancos que había más adelante. Justo junto a la oficina de cambio se encontraba la Oficina de Información Turística, donde pedimos información y cogimos algunos folletos turísticos.

Ya solo nos quedaba bajar hasta la planta inferior del aeropuerto, donde se encontraba la oficina de Japan Railways, para obtener nuestro JR Pass definitivo y validarlo, puesto que tocaba estrenarlo para ir desde el aeropuerto hasta el centro de Tokio.

En menos de 5 minutos ya teníamos en nuestro poder la nueva y valiosa cartulina con la fecha límite impresa y que nos permitiría disfrutar durante los siguientes 21 días, a contar desde ese mismo momento, de una tarifa plana en casi toda la red ferroviaria nipona (y damos fe de que la exprimimos bien.

En esta misma oficina nos reservaron asientos en el Narita Express (también conocido como EX), una de las líneas que salen del aeropuerto hacia el centro de Tokio, y nos explicaron como llegar hasta el andén desde donde salía.

A pesar de que aún no habíamos ni abandonado el aeropuerto, ya habíamos podido constatar, con creces, todo lo que nos habían dicho sobre la extrema eficiencia y amabilidad nipona, por no hablar que todo estaba más que limpio, muy bien señalizado y funcionando como un reloj. Esto es Japón!!.

Tras un comodísimo trayecto de algo más de una hora en el EX, que nos permitió tener una primera aproximación a los paisajes y ciudades japonesas, llegamos a nuestro destino final, la estación de Ikebukuro (pronunciado Iké-bukuró), la cual forma parte de la Yamanote Line, una línea circular que rodea Tokio y que resulta superútil a los visitantes.

Dormir y comer

En Tokio nos alojamos en el hotel Toyoko Inn Tokyo Ikebukuro Kita guchi No 2 (dirección: 2 Chome-51-2 Ikebukuro, Toshima City, Tokio 171-0014), donde pagamos 9.240 ¥ por una habitación doble con todas las facilidades habituales de la cadena de hoteles Toyoko Inn. Está situado unos 250 metros al norte de la estación de Ikebukuro y a solo 50 metros de otro hotel de la misma cadena, el nº 1.

Lógicamente en Tokio hay millones de sitios donde comer, para todos los bolsillos y gustos. Solo hay que dejarse llevar por lo que vemos y elegir uno. Aquí solo comentaremos algunos de los que probamos.

Por ejemplo, un buen sitio para comer en el barrio de Shibuya es alguno de los restaurantes que hay en las plantas superiores del edificio Shibuya 109, donde además de comer tendréis buenas vistas sobre esta zona tan bulliciosa y contemplar a la vez los clientes y clientas de un lugar tan trendy y fashion. En la zona de Marunouchi, en el centro de Tokio, recomendamos cualquiera de los numerosos restaurantes del Marunouchi Building.

Cosas a ver y hacer

TOKIO. Esta ciudad es la capital del Japón y está situada en el centro-este de la isla de Honshū. Su área metropolitana tiene una población de unos 35 millones de habitantes, pero lo que se conoce como la ciudad de Tokio propiamente dicha ocupa un tercio del área metropolitana (y tiene unos 8,5 millones de habitantes).

La ciudad está estructurada en 23 barrios, cada uno con su propio carácter. Por suerte para el viajero casi todos los puntos turísticos importantes de Tokio se encuentran cerca de alguna parada de la Yamanote Line.

En Tokio es posible pasarse días y días sin aburrirnos, especialmente si se es un amante del ambiente urbano. Además de los múltiples puntos de interés a visitar y ver, hay otros importantes atracciones como la gastronomía, espectáculos locales como el kabuki (teatro japonés tradicional) o el sumo, la intensa vida nocturna, la observación de tribus urbanas que solo veréis allí o la investigación del penúltimo gadget electrónico en una tienda especializada.

A continuación mencionaremos solo algunos de los lugares que nosotros visitamos durante nuestra estancia en Tokio.

Centro de Tokio

En esta zona destaca el Palacio imperial de Tokio, donde reside la familia imperial nipona y situado en una gran zona ajardinada y rodeada de cementerios y muros de piedra.

Los edificios del palacio y jardines interiores no son visitables, excepto los días 2 de enero y 23 de diciembre, cuando se permite el acceso a los jardines interiores y existe la posibilidad de poder ver a la familia imperial saludando desde un balcón. De todos modos se puede pasear libremente por el perímetro exterior del palacio.

El elegante puente de piedra Seimon Ishibashi que da acceso al Palacio Imperial de Tokio (Tokio, Honshū)
El elegante puente de piedra Seimon Ishibashi que da acceso al Palacio Imperial de Tokio (Tokio, Honshū)

La imagen más fotogénica del palacio se obtiene desde Kokyo Gaien, la gran plaza que hay ante el palacio, ya que tendremos ante nuestros ojos la bella imagen de los dos puentes, denominados Nijubashi, que sirven de entrada al interior del recinto.

En la parte norte del recinto del palacio se encuentran los Jardines Orientales del Palacio Imperial (Kokyo Higashi Gyoen), abiertos al público y de acceso gratuito. Nosotros accedimos al jardín por la puerta Otemon (donde nos dieron un número que había que devolver a la salida) y paseamos por este bonito y agradable lugar.

Sobre un pequeño cerro quedan algunos restos del que fue el castillo Edo, residencia del shogunato Tokugawa.

Salimos por la puerta Kitahanebashi-mon y cruzamos los jardines Kitanomaru-koen para ir a visitar el templo Yasukuni-jinja, sin nada especial salvo algunos objetos curiosos a la venta en la tienda del pequeño museo militar que hay en el templo, referidos a la época gloriosa del imperio nipón y de alto contenido ultra-nacionalista.

Entre el recinto del Palacio Imperial y la estación de Tokio, ya en el distrito de Marunouchi, se encuentra la pequeña plaza Wadakura, un agradable lugar ajardinado donde recuperar fuerzas tras una larga caminata.

También aquí encontramos el Marunouchi Building, un moderno y elegante edificio de 37 plantas con una zona de tiendas, restaurantes y oficinas. Se trata de un lugar muy agradable para refugiarse si fuera llueve o hace demasiado calor. Desde los restaurantes, en las plantas 35 y 36, hay unas vistas fantásticas sobre el centro de Tokio.

Cerca de aquí visitamos el Tokyo International Forum, un espectacular edificio que acoge una sala de conciertos y un centro de conferencias.

Distrito de Shibuya

Shibuya es un distrito de Tokio situado en la parte oeste de la ciudad, al sur de Shinjuku. Su interés principal radica en la zona comercial y de ocio que hay alrededor de la estación de Shibuya (Yamanote Line), siendo una de las zonas más coloristas y bulliciosas de Tokio y origen de muchas tendencias en moda y ocio.

Los concurridísimos, y famosos, pasos de peatones del distrito de Shibuya (Tokio, Honshū)
Los concurridísimos, y famosos, pasos de peatones del distrito de Shibuya (Tokio, Honshū)

Salimos de la estación de Shibuya por la salida Hachikō (nº 8), donde se encuentra la estatua de bronce del famoso perro Hachikō, cuya historia ha tenido y tiene una gran repercusión en la cultura popular.

Aparece ante nuestros ojos el también famoso e impresionante paso de peatones en forma de X, conocido como Scramble Kousaten. Cuando el semáforo se posa verde peatonal una auténtica marabunta humana inunda el cruce y se funde de forma fluida visto desde la distancia.

En las fachadas de los edificios adyacentes hay grandes pantallas de video y anuncios de neón por todas partes. Verlo para creerlo!.

Y yendo hacia Dōgenzaka, al oeste de la estación, encontraremos Shibuya 109, un centro comercial muy popular entre el público joven y adolescente, especialmente femenino. Merece la pena dar una vuelta por su interior para ver las últimas tendencias niponas y lo más ultra-trendy en ropa y accesorios.

Continuando algo más allá podremos ver numerosos hoteles del amor, en la llamada Love Hotel Hill.

A solo 1 km hacia el norte de Shibuya se encuentra la zona de Harajuku, donde destacamos, sobre todo, el bonito templo Meiji-Jungū, consagrado a los espíritus deificados del emperador Meiji y su esposa la emperatriz Shōken. En la entrada del templo hay un enorme torii de madera de ciprés, el más grande de japón.

Meiji-Jungū está situado en un bosque que cubre una zona de 700.000 m² y tiene 120.000 árboles de 365 especies diferentes, por lo que pasear por los caminos de este bosque es un relajante ejercicio que nos hace olvidar que estamos en el centro de Tokio. Además tuvimos la suerte de coincidir con una boda, donde los novios y la familia iban vestidos con ropas tradicionales de lo más vistosas.

Para llegar hasta este bosque basta con coger la Yamanote Line y bajar en la preciosa estación Harajuku. Unos 100 metros al sur de ella está la entrada al bosque de Meiji-Jungū, junto al famoso puente Jingū-bashi, donde los fines de semana, sobre todo por la tarde, se dan cita las más variadas y vistosas tribus urbanas de la ciudad de Tokio y alrededores, con abundancia de adolescentes cosplayers, lolitas góticas, etc. Para flipar con las vestimentas, peinados y maquillajes !!.

Distrito de Shinjuku

Shinjuku es el principal distrito comercial y administrativo de Tokio, además de contar con la estación de tren más frecuentada del mundo (cada día pasan por ella unos tres millones de personas).

Al atardecer es impresionante ver la paleta de colores y densidad de letreros de neón en las fachadas de los edificios de calles como Yasukuni-dōri. Visitamos el tranquilo templo Hanazono-Jinja, en una calle posterior de Yasukuni-dōri, sin nada especial, pero bonito cuando se encienden las luces al caer el sol.

Vista nocturna de Tokio desde el rascacielos Tokyo Metropolitan Government (Tokio, Honshū)
Vista nocturna de Tokio desde el rascacielos Tokyo Metropolitan Government (Tokio, Honshū)

Y de la tranquilidad de este templo pasamos al ajetreo de la zona de Kabukicho, el barrio rojo de la perdición y la mala vida (o no), con muchos bares, restaurantes, pachinkos y, en general, lugares de lo más extraños para nuestros ojos occidentales. Nuestra visita a este barrio coincidió en un sábado por la noche y el ambiente era muy animado y curioso.

De Kabukicho fuimos a Nishi-shinjuku, la zona de los rascacielos más altos de Tokio, entre los que destacan las dos torres del impactante edificio Tokyo Metropolitan Government, donde era posible subir gratis hasta el mirador situado en la planta 45, a 202 metros de altura, de cualquiear de las dos torres (la visita se iba alternando cada día entre las torres norte y sur). No hace falta decir que la vista desde el mirador sobre los otros rascacielos y la ciudad de Tokio es alucinante.

Mercado del pescado de Tsujuki

Mercado del pescado de Tsujuki. Con 450 tipos de pescado diferentes este mercado central fue uno de los más grandes y populares de todo el mundo hasta la fecha de su cierre, en octubre de 2018, y su traslado al nuevo Toyosu Market.

La posibilidad de ver tantos tipos diferentes de pescado fresco y marisco, así como la bulliciosa atmósfera de camiones, scooters para llevar mercancía, vendedores y compradores propiciaron que este mercado fuera una de las mayores atracciones turísticas de Tokio durante muchos años.

Cortando el atún rojo en una de las paradas del mercado de pesacdo de Tsujuki (Tokio, Honshū)
Cortando el atún rojo en una de las paradas del mercado de pesacdo de Tsujuki (Tokio, Honshū)

La visita al mercado se podía combinar con un desayuno o almuerzo de sushi fresco en cualquiera de los pequeños restaurantes que había en la zona exterior del mercado. La visita al mercado, y en especial a las subastas del atún, a primera hora de la mañana (entre 5:00 y 6:15 horas), era tan popular entre los visitantes que hubo que tomar medidas para que estos interfirieran lo mínimo posible en el día a día del mercado. La actividad del mercado empezaba a decrecer a partir de las 11:00.

Este mercado estaba a menos de 5 minutos andando de la estación Tsukijishijo (línea de metro Oedo, 220 ¥), con la que conecta a la estación Yoyogi de la Yamanote Line.

El nuevo mercado del pescado de Toyosu continúa la tradición de las subastas de atún que se hicieron famosas en el de Tsukiji, pero ahora hay que verlas desde un observatorio habilitado en el interior del mercado mayorista de pescado, con el objetivo de separar los visitantes de los asistentes a la subasta y evitar los problemas del pasado. Para ver la subasta lo más fácil es añadirse a un tour guiado.

Distrito de Ginza

El distrito comercial de Ginza es conocido por sus tiendas de lujo, centros comerciales, restaurantes o centros de ocio. Merece la pena pasear por sus calles, especialmente los fines de semana, cuando el tráfico es muy menor o inexistente (por la tarde se corta el tráfico y pasa a ser una zona de peatones).

La fachada del edificio del Teatro Kabukiza, en el distrito de Ginza (Tokio, Honshū)
La fachada del edificio del Teatro Kabukiza, en el distrito de Ginza (Tokio, Honshū)

Aquí encontramos el Teatro Kabukiza, donde se representan piezas de Kabuki (el teatro tradicional japonés) todo el año, las cuales suelen durar de 3 a 5 horas y se dividen en actos. Se venden tickets para todo el espectáculo (precios de 2.000 a 20.000 ¥) o solo para un acto (de 500 a 1.500 ¥).

Otros puntos de interés de Ginza son la Ginza Wako, una torre del reloj que es el símbolo del barrio y que está situada en el cruce de las calles Chuo y Harumi Dori. Y también el Sony Building, un edificio donde se muestra lo más nuevo de la empresa Sony en toda su gama de productos.

Akihabara, la Ciudad Eléctrica

Akihabara, conocida también con el sobrenombre de la Ciudad Eléctrica, es una zona del distrito de Chiyoda que tiene la mayor concentración del mundo de todo tipo de artículos de electrónica, informática, accesorios y gadgets, además de productos de anime, manga y videojuegos.

Por este motivo Akihabara es la meca para los otaku (aficionados a la animación y cultura japonesa) y de los geek (personas fascinadas por la tecnología y todo aquello que la rodea).

En Akihabara hay una infinidad de establecimientos, donde destacan grandes cadenas como Sofmap, Laox, Yodobashi Camera, Akki o Bic Camera. No siempre será en estas grandes tiendas donde encontraremos los mejores precios, pero son un buen punto de inicio. En muchas tiendas de esta zona hay empleados que hablan inglés e, incluso, español.

Otra cosa importante a tener en cuenta es que algunas tiendas son Duty free, por lo que presentando el pasaporte con el visado de turista se nos descontará un 5% de los impuestos.

También hay que saber que algunos productos son sólo para el mercado doméstico japonés, a un precio bastante inferior a la versión internacional o overseas, pero con menús e instrucciones sólo en japonés y sin garantía internacional.

Es tal la oferta de productos que encontramos en estas grandes tiendas (algunas con varias plantas y cada una con productos específicos: fotografía, audio, video, informática, software, accesorios, etc.) que conviene venir ya con una lista específica de lo que queremos para no quedar desbordados.

Para llegar a Akihabara hay que tomar la Yamanote Line y bajar en la estación Akihabara.

Otras actividades en Tokio

El Sumo es un tipo de lucha libre de origen japonés en el cual dos luchadores se enfrentan en una área circular siguiendo un ceremonial de gran tradición. Japón es el único país donde se practica profesionalmente.

Aprovechando que en la segunda quincena del mes de septiembre se celebra en Tokio el September Grand Sumo Tournament, uno de los tres grandes torneos de sumo que tienen lugar a lo largo del año (enero, mayo y septiembre) en la capital, nos hubiera gustado poder presenciar alguna de las jornadas del torneo, pero no fue posible ya que en aquellas fechas teníamos previsto estar ya muy lejos de Tokio y hubiera resultado complicado volver solo para esto.

Al final nos conformamos con verlo algunos días en directo por algún canal de la televisión nipona. El torneo se celebra en el estadio Ryogoku Kokugikan de Tokio.

Ambiente nocturno en uno de las animadas calles del distrito de Shinkuku (Tokio, Honshū)
Ambiente nocturno en uno de las animadas calles del distrito de Shinkuku (Tokio, Honshū)

Tokio es una ciudad enorme, a la vez que vibrante, así que os podéis pasar días y días sin aburriros. Como complemento a la información aquí dada, la página The best way to spend 48 hours in Tokyo es una buena guía de los lugares que, según el autor, no os tenéis que perder si vuestro tiempo dispoonible en Tokio se limita a dos días enteros.


VIAJE POR LIBRE A JAPÓN: LA ISLA DE HOKKAIDŌ

ABASHIRI (I)

Cómo llegar

A pesar de que podríamos haber viajado de Tokio a Abashiri, ciudad ubicada en la costa norte de la isla de Hokkaidō, aprovechando nuestro JR Pass, preferimos llegar en avión para ganar tiempo y completar así los tres vuelos domésticos que necesitábamos para obtener el importante descuento del Oneworld Yokoso (teníamos ya decididos los vuelos de ida y vuelta a Okinawa y necesitábamos un trayecto más).

Investigando encontramos que el aeropuerto más próximo a la ciudad de Abashiri era el de Memambetsu, a solo 20 km hacia el sur, y que había un vuelo de la compañía JAL entre el aeropuerto de Haneda y el pequeño aeropuerto de Memambetsu.

El aeropuerto de Haneda es uno de los dos principales aeropuertos de Tokio. El otro es el aeropuerto de Narita.

Para llegar al aeropuerto de Haneda desde nuestro alojamiento en Tokio cogimos la Yamanote Line hasta la estación de Hamamatsucho, donde bajamos siguiendo las indicaciones hacia el Haneda Monoraíl.

El trayecto en este tren hasta el aeropuerto de Haneda costaba 470 ¥. Hay servicio con mucha frecuencia, aunque depende de la hora del día. Llegamos al aeropuerto en unos 20 minutos.

Durante este trayecto en monorraíl tuvimos la ocasión de ver, por ejemplo, el Rainbow Bridge, un puente colgante sobre la bahía de Tokio.

Nuestro vuelo de la compañía JAL aterrizó en el aeropuerto de Memanbetsu unos 90 minutos después de salir de Tokio. Este aeropuerto es el más próximo a la ciudad de Abashiri, nuestro destino final, ya que se encuentra a solo 20 km de ella.

En el exterior de la terminal de llegadas hay un autobús que espera a los vuelos y con él fuimos hasta Abashiri. Es un trayecto de 25 minutos y que costaba 880 ¥ hasta la parada Abashiri JR Station. El autobús realiza varias paradas y en una pantalla plana va apareciendo el nombre de la parada y el precio correspondiente, todo en inglés y japonés.

A través de la ventanilla del autobús empezamos a disfrutar de los bellos paisajes de Hokkaidō.

Dormir y comer

En Abashiri nos alojamos en el Toyoko Inn Okhotsk Abashiri Ekimae (1-3-3, Shin-machi Abashiri, justo ante la estación JR), donde pagamos solo 5.390 ¥ por una habitación doble gracias a que tres días antes había sido inaugurado (todavía olía a nuevo) y pudimos disfrutar de un precio especial de inauguración, incluyendo todos los servicios habituales de esta cadena. Un auténtico chollo!!.

Dado que Abashiri vive básicamente de la pesca entonces este es un buen lugar para comer pescado fresco.

Y para probar la cerveza local, acompañada por una buena barbacoa y las famosas patatas de Hokkaidō nada mejor que el restaurante Yakiniku Abashiri, a solo 10 minutos andando al este de la estación JR. Como curiosidad podéis probar aquí una cerveza local de color azulado.

Cosas a ver y hacer

ABASHIRI. Esta ciudad está situada en el nordeste de la isla de Hokkaidō y es la menos lluviosa del Japón a causa del efecto del mar de Okhotsk y su hielo a la deriva. Abashiri es la ciudad más próxima al parque nacional Shiretoko y por tanto es un campo base ideal para organizar las visitas por la zona.

Para recorrer con libertad esta zona de Hokkaidō, y debido a que el transporte público aquí era muy limitado e infrecuente, optamos por alquilar un coche directamente en la oficina de Eki Rent-a-car, situada en el aparcamiento que hay ante la estación de tren de Abashiri.

Aquí alquilamos para dos días un Honda Fit, a razón de 6.710 ¥ diarios. El coche incorporaba una pantalla que hacía las veces de navegador, TV, radio, CD, etc., pero como que todas las indicaciones aparecían solo en japonés su uso era un poco limitado. El precio de la gasolina en esta zona y en las fechas de nuestro viaje era de 175 ¥/litro.

Centro de Abashiri

A pesar de que la ciudad de Abashiri no tiene demasiado interés por sí misma, hay algunas visitas recomendables para llenar unas pocas horas.

  • Museo de la Prisión de Abashiri. Ocupa el lugar original donde estuvo la infame prisión de Abashiri, construida en el periodo Meiji y que funcionó entre 1890 y 1984. La entrada costaba entonces 1.050 ¥.
  • Museo de los Pueblos Septentrionales (Hoppō minzoku hakubutsukan). Este museo documenta la vida de varios pueblos de las regiones septentrionales de todo el mundo, como los Ainu (propios de Hokkaidō), los Inuit o los Lapones. La entrada al museo costaba 450 ¥.
  • Rompehielos Aurora. Este barco turístico rompehielos opera del 20 de enero hasta principios de abril y hace excursiones diarias sobre el mar helado de Okhotsk. Nosotros no hicimos esta excursión porque estábamos fuera de temporada.
Cabo Notoro, Lago Notoro y alrededores

Con el coche alquilado salimos de Abashiri cruzando el río de igual nombre y cogimos la ruta 76 hacia el norte y que va bordeando el mar de Okhotsk. Los paisajes que proporciona esta carretera son muy bonitos: ante nuestro el mar de Okhotsk y en el horizonte emergen entre nubes algunas cumbres volcánicas de la península Shiretoko, como el del monte Rausu.

Vista del faro y de los acantilados sobre el mar de Okhotsk (Cabo Notoro, Hokkaidō)
Vista del faro y de los acantilados sobre el mar de Okhotsk (Cabo Notoro, Hokkaidō)

En el extremo norte se encuentra el Cabo Notoro, una bonita zona en la que hay un faro sobre unos acantilados con excelentes vistas. La zona, además, merece un paseo por su belleza, tranquilidad y también por la abundancia de flores.

Continuamos con el coche por la misma carretera que ahora giraba hacia el sur, bordeando el lago Notoro, una gran extensión de agua salada separada del mar de Okhotsk por un brazo de arena.

En las orillas de este lago es posible encontrar algunas colonias de salicornia (nombre científico: Salicornia europaea; en inglés: glasswort), una planta que durante el mes de septiembre tiñe el paisaje de un intenso color rojo brillante.

El mejor lugar para ver este extraordinario fenómeno es en el pequeño núcleo de Ubaranai, en el lado sur del lago, donde se encuentra la colonia de salicornia más importante de Japón. A través de unas pasarelas de madera podemos ver de cerca estas curiosas plantas. Si visitáis esta zona de la isla de Hokkaidō entre finales de agosto y principios de octubre no os podéis perder este bello espectáculo de la naturaleza.

Gran extensión de colonias de salicornia junto al lago Notoro (Hokkaidō)
Gran extensión de colonias de salicornia junto al lago Notoro (Hokkaidō)

En esta zona también es muy frecuente ver volar las majestuosas águilas de cola blanca (Haliaeetus albicilla).

Continuamos bordeando el lago hasta llegar a la población de Tokoro, situada entre los lagos Notoro y Saroma, donde dimos media vuelta y volvimos por la misma carretera 238. Por el camino nos paramos en un pequeño templo sintoísta que hay junto a la carretera.

Siguiendo la carretera 238 en dirección hacia Abashiri esta transcurre durante unos kilómetros pegada al lago Abashiri. Finalmente cruzamos el río Abashiri y llegamos de nuevo a nuestro punto de partida, la ciudad de Abashiri.

Es una ruta corta, de unas 4 horas, pero muy bonita y que nos sirvió de perfecta introducción a los paisajes de Hokkaidō. Los campos, aún llenos de flores, añadían más belleza al conjunto.

El Parque Nacional Shiretoko

Patrimonio de la Humanidad El Parque Nacional Shiretoko fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2005. Ocupa casi toda la península de Shiretoko, en el extremo nordeste de Hokkaidō. Es una de la regiones más remotas de Japón, puesto que la mayor parte de la península solo es accesible a pie o desde el mar.

Shiretoko es una palabra Ainu que significa «el confín de la Tierra». Este parque está reconocido como uno de los más bellos y mejor conservados del Japón. Su flora y fauna salvaje es variada, pero destaca por tener la mayor población del oso pardo de todo el país, aunque también hay ciervos y zorros.

En el parque se pueden hacer varias actividades, dependiendo del tiempo disponible y el nivel de dificultad que queramos asumir. Entre otros, se puede visitar la cascada Kamuiwakka, hacer la ruta de los Cinco Lagos, o recorrer la península hasta llegar hasta su extremo norte, el Cabo Shiretoko, en una caminata de varias jornadas.

Nosotros llegamos al parque Shiretoko con nuestro coche alquilado desde Abashiri, tras recorrer unos 85 km. Salimos de Abashiri por la ruta 244 que pasa junto al puerto. Durante muchos kilómetros esta carretera va paralela al mar y la vía férrea. Después de pasar junto al lago Tofutsu la carretera se aparta del mar, bordea la ciudad de Shari y al cabo de unos kilómetros vuelve de nuevo junto al mar de Okhotsk.

Poco antes de llegar a la población de Utoro nos paramos para ver las cascadas Oshinkoshin, situadas en el top 100 japonés de cascadas. Están bien, pero tampoco son nada del otro jueves.

Unos 8 km más adelante llegamos a Utoro, el único núcleo habitado de importancia de la costa oeste de la península y que es la puerta de entrada al Parque Nacional Shiretoko.

Esta población tiene aguas termales y dispone de algunas opciones de alojamiento, desde hoteles hasta ryokan con onsen. Un punto característico de su paisaje es el peñasco Oronko, con una altura de 60 metros y situado junto al puerto.

Desde el puerto de Utoro salen, de mayo a octubre, los cruceros turísticos que permiten ver desde el mar rincones del lado oeste de la península difíciles de ver de otra forma. Había dos compañías: Shiretoko Kankosen, con barcos más grandes y precios más ajustados que su competidora Gojiraiwa Kanko, aunque esta disponía de embarcaciones más rápidas.

En aquellas fechas ofrecían una ruta corta que llegaba hasta la cascada Kamuiwakka (1 hora o 1 hora y media, 2.700 a 3.000 ¥) y otra más larga que llegaba hasta el extremo de la península (3-4 horas, 6.000-8.000 ¥).

Antes de marchar hacia el parque de Shiretoko visitamos en Utoro un edificio que acogía un centro de información del parque, un restaurante y una tienda. A continuación nos dirigimos hacia el parque por la carretera 334.

Recorridos 5 km encontramos el Shiretoko Nature Center y giramos a la izquierda para tomar una carretera que acababa en un aparcamiento al cabo de 10 km (había que pagar 480 ¥).

Uno de los lagos del parque nacional Shiretoko (Parque Nacional Shiretoko, Hokkaidō)
Uno de los lagos del parque nacional Shiretoko (Parque Nacional Shiretoko, Hokkaidō)

Este es el punto de partida de la excursión de los Cinco Lagos, una caminata fácil y que permite disfrutar de la naturaleza intacta de Shiretoko. Una serie de caminos nos llevan por los lagos a través de paisajes muy escénicos.

Al inicio del camino hay una serie de carteles informativos que conviene observar puesto que no debemos olvidar que en esta zona hay osos pardos. De hecho, en épocas de mucha presencia de osos se puede llegar a cerrar el acceso a la zona.

En el camino de vuelta hacia Utoro, pero todavía dentro de los límites del parque, nos encontramos de cara con un oso pardo que estaba buscando comida en el bosque. Suerte que ya estábamos dentro del coche !!.

Carteles informativos en la entrada del parque nacional Shiretoko (Hokkaidō)
Carteles informativos en la entrada del parque nacional Shiretoko (Hokkaidō)

Saliendo del parque tomamos de nuevo la ruta 334, pero ahora en dirección hacia Rausu, en la costa oriental de Hokkaidō. Esta carretera sube hasta llegar al Shiretoko Pass, un puerto de montaña a 740 metros de altura, con grandes vistas sobre el Monte Rausu, el más alto de la región, con 1.661 metros de altura.

Al llegar a Rausu conectamos con la ruta 335 que va hacia el sur bordeando la costa, al Estrecho de Izmeny.


NEMURO

Cómo llegar

Ir a la ciudad de Nemuro no estaba en nuestros planes iniciales, pero después de nuestra visita al P. N. Shiretoko y dado que disponíamos del coche alquilado durante un día más, a la salida del parque cogimos la carretera 334 en dirección a Rausu y después la 335 que bordea la costa oriental de Hokkaidō hacia el sur.

Nuestra idea era visitar el Parque Nacional Akan al día siguiente y en la ruta hacia allá nos pararíamos a dormir en cualquier lugar que encontráramos por el camino. Pero no contábamos con que esta zona de japón está muy despoblada y que, aparte de Rausu, el resto son pequeños núcleos habitados por pescadores y poca cosa más.

Después de anochecer recorrimos muchos kilómetros sin ver ni siquiera una luz. Sin duda esta zona se aleja mucho de la imagen que teníamos del Japón superpoblado.

Como que se nos hacía tarde, decidimos continuar viaje por la carretera 244 hasta Nemuro, sabiendo que es la población más grande de toda esa parte de la isla y con la esperanza de encontrar algún lugar donde dormir, como así fue.

Dormir y comer

En Nemuro nos alojamos en el Hotel New Nemuro, ubicado cerca del Nemuro Grand Hotel, en Taisho-cho, y la estación JR de Nemuro. Aquí pagamos 9.450 ¥ por una habitación doble con baño y TV. No era nada del otro mundo, pero nos quedamos porque era muy tarde, llovía y ya habíamos preguntado en algún otro hotel de la zona y todavía eran más caros.

Cosas a ver y hacer

NEMURO. Esta ciudad, de unos 30.000 habitantes, está ubicada en la península de Nemuro y fue fundada en 1900.

La ciudad en sí no tiene un gran interés, excepto el hecho de llegar hasta la punta de la península de Nemuro, donde se encuentra el cabo Nosappu, a unos 23 km al este de Nemuro.

Llegar hasta este punto tiene el aliciente morboso de ver en la lejanía alguna de las islas Kuriles, las cuales están bajo disputa territorial con Rusia. Las islas Kuriles, actualmente bajo administración rusa, forman un arco de islas que se extienden desde la costa oriental de Hokkaidō hasta la península de Kamchatka en el extremo oriental ruso.

Y es que desde esta costa oriental de Hokkaidō se puede ver, en un día claro, la isla de Kunashiri o alguna de las pequeñas islas de Habomai, todas ellas formando parte del archipiélago de las Kuriles. La isla de Kunashiri, junto con las de Etorofu, Shikotan y Habomai forman lo que Japón conoce como Territorios del Norte y sobre los cuales reivindica su soberanía en un ya largo conflicto territorial con Rusia.

El Parque Nacional Akan Mashu

El Parque Nacional Akan Mashu está situado en la parte oriental de Hokkaidō y es conocido por sus tres bellos lagos Akan, Mashu y Kussharo, los cuales ocupan el cráter de antiguos volcanes. El lago Mashu tiene la merecida fama de ser el más bonito de todos, siendo sus aguas una de las más cristalinas del mundo.

En nuestro caso llegamos al parque Akan Mashu desde la ciudad de Nemuro con nuestro coche de alquiler. Salimos de la península de Nemuro siguiendo la ruta 44 durante unos 35 km para después desviarnos por la 243 hacia el norte. Por el camino vimos numerosas granjas y vacas en mitad de paisajes de hierba verde.

Al llegar a la población de Teshikaga encontramos un control policial donde nos pidieron si íbamos al lago Mashu y al contestar que sí nos dijeron que teníamos que dejar el coche allá e ir en un autobús (la idea es preservar el entorno del parque natural). El precio de la entrada al parque nacional era de 700 ¥ e incluía todos los autobuses lanzadera entre este punto y la pequeña población termal de Kawayu Onsen pasando por los diferentes miradores sobre el lago Mashu.

Vista del lago Mashu y del cráter del volcán Mashu-dake (Parque Nacional Akan Mashu, Hokkaidō)
Vista del lago Mashu y del cráter del volcán Mashu-dake (Parque Nacional Akan Mashu, Hokkaidō)

El autobús lanzadera subió por una carretera estrecha hasta llegar al Observatorio nº 1, una serie de pasarelas que ofrecen una vista extraordinaria sobre el precioso lago Mashu y su entorno. Además, tuvimos mucha suerte perque el día era soleado y con buena visibilidad, ya que, al parecer, es frecuente la presencia de niebla en esta zona.

De un punto próximo a este mirador sale el camino que permite acceder a la cumbre del volcán Mashu-dake, justo sobre el lago, considerado como el Observatorio nº 2. Este camino supone una caminata de unas cuatro horas, ida y vuelta, con unos últimos 300 metros que tienen una pendiente pronunciada.

Con otro autobús lanzadera continuamos subiendo unos kilómetros hasta llegar al Observatorio nº 3, otro mirador que permite ver el lago Mashu desde otro punto de vista.

Después de disfrutar de las vistas cogimos otro autobús, esta vez de bajada, hasta la pequeña y preciosa población balnearia de Kawayu Onsen.

Aquí merece la pena ver la bonita estación de tren y probar el onsen de pies que hay junto al edificio de Correos, En este manantial termal el agua sulfurosa está a una temperatura de 45 °C y el azufre en suspensión le da un aspecto lechoso.

El volcán sulfuroso Io-zan, cerca de Kawayu Onsen (Parque Nacional Akan Mashu, Hokkaidō)
El volcán sulfuroso Io-zan, cerca de Kawayu Onsen (Parque Nacional Akan Mashu, Hokkaidō)

Andando unos 20 minutos desde Kawayu Onsen se accede a Io-zan, un volcán sulfuroso muy activo, con numerosos respiraderos amarillos por donde fluye el vapor sulfuroso que impregna todo el área con su característico olor. Una valla de madera impide acercarse al volcán más de la cuenta.

Acabada la visita a la parte oriental del parque nacional Akan Mashu volvimos con los autobuses lanzadera hasta Teshikaga, donde teníamos aparcado el coche. Todos los autobuses lanzadera entre Teshikaga y Kawayu Onsen estaban incluidos en el precio de la entrada al parque. En resumen, se trata de una ruta muy recomendable.

Salimos de Teshikaga con el coche siguiendo la ruta escénica 241 y después de recorrer unos 45 km llegamos a la población balneario de Akankohan, la única situada junto al lago Akan. Ambas forman la parte occidental del parque Akan Mashu.

Este lago-cráter tiene la particularidad de alojar una rara especie de alga llamada marimo, la cual forma curiosas bolas verdes que trassiglos de crecimiento pueden llegar a ser tan grandes como una pelota de fútbol. Se pueden ver pequeños ejemplares expuestos en restaurantes, tiendas, etc.

Desde el Akankohan Eco Museum Center, en el extremo oriental de Akankohan, salen varios caminos que se internan en el bosque y llegan junto al lago Akan. Uno de estos caminos permite acceder a Bokke, el nombre de un conjunto de piscinas de burbujas de barro.

Objetos y construcciones tradicionales del pueblo Ainu (Ainu Kotan, Parque Nacional Akan Mashu, Hokkaidō)
Objetos y construcciones tradicionales del pueblo Ainu (Ainu Kotan, Parque Nacional Akan Mashu, Hokkaidō)

En el otro extremo de Akankohan se encuentra el pequeño poblado de Ainu Kotan, formado básicamente por una sola calle con edificaciones típicas y tiendas de recuerdos del pueblo Ainu. Al final de la calle hay un pequeño museo, junto al cual hay un local donde se pueden ver representaciones tradicionales de los ainu.


ABASHIRI (i II)

Cómo llegar

Acabada la visita a la población de Akankohan y al parque nacional Akan Mashu iniciamos la vuelta hacia Abashiri, donde teníamos que devolver el coche de alquiler, y continuar viaje al día siguiente hacia el centro de Hokkaidō.

En Akankohan tomamos de nuevo la carretera 241 que va hacia Teshikaga. Al cabo de unos 12 km nos paramos en Sokodai para disfrutar de unas vistas extraordinarias sobre los lagos Penketo y Panketo desde un mirador que hay junto a la carretera.

Poco antes de llegar a Teshikaga cogimos la ruta 391 hacia el norte y poco después la ruta 243. Al cabo de unos 30 km de carretera sinuosa y ascendente llegamos al Bihoro Pass, un fantástico y bucólico mirador sobre el lago Kussharo y la isla Nakajima situada en el centro del lago.

Al llegar a la población de Bihoro enlazamos con la carretera 39, la cual nos condujo directamente hacia Abashiri.

Dormir y comer

Llegados a Abashiri, nos alojamos nuevamente en el Toyoko Inn Okhotsk Abashiri Ekimae, pagando la misma cantidad que la vez anterior, puesto que habíamos hecho ambas reservas a la vez.


ASAHIKAWA

Cómo llegar

En la estación JR de Abashiri tomamos a las 6:23 de la mañana el tren Limited Express Okhotsk 2 hasta la ciudad de Asahikawa. En recorrer este trayecto de 238 km hacia el oeste tardamos un total de 3 horas y 47 minutos. Habíamos reservado asiento la noche anterior en la misma estación de Abashiri.

Dormir y comer

En Asahikawa nos alojamos en el Hotel Kanda, situado en la dirección 8-842-2 3-Jodori, a menos de 10 minutos andando de la estación JR. Pagamos 7.960 ¥ por una habitación doble, bastante grande, con baño privado, desayuno, onsen e internet gratis.

En la avenida Kaimono Koen y alrededores hay un buen número de restaurantes donde escoger y no solo de cocina japonesa.

El ramen de Asahikawa (el ramen es una sopa de fideos similar a la china) es famoso en todo el país. Se sirve con salsa de soja y otros ingredientes al gusto. Un restaurante que sirve esta exquisitez y que tiene una buena relación calidad-precio es el Watamin-Chi, ubicado en el tramo 8.º de la avenida Kaimono Koen. Este restaurante forma parte de una cadena de restaurantes que sirve comida saludable japonesa a muy buen precio.

Para cambiar dinero en Asahikawa una buena opción fue el Hokkaidō Bank, a 400 metros de la estación JR y abierto de 9 a 17 h.

Cosas a ver y hacer

ASAHIKAWA. Es la segunda ciudad más grande de Hokkaidō y la más fría del país, habiendo llegado a la temperatura récord de -41 °C. A menudo recibe el sobrenombre de «el techo de Hokkaidō» por el hecho de estar rodeada de altas montañas, a menudo nevadas.

La ciudad de Asahikawa no tiene demasiado interés para el viajero, pero es una excelente base para visitar los numerosos puntos de interés de la región, sobre todo el parque nacional Daisetsuzan.

Kaimono Koen es la principal avenida comercial y peatonal de la ciudad y tiene su inicio ante la estación de tren JR. Esta avenida separa la zona de negocios, al este, de la zona de restaurantes y vida nocturna, en el lado oeste.

Furano y Biei, la tierra de las flores

La pequeña población de Furano (Nakafurano), situada unos 60 km al sur de Asahikawa, es famosa por sus estaciones de esquí y, sobre todo, por sus maravillosos, coloridos y fotogénicos campos de flores, en especial de lavanda.

Sinfonía de colores en los campos de flores de Nakafurano (Furano, Hokkaidō)
Sinfonía de colores en los campos de flores de Nakafurano (Furano, Hokkaidō)

De mayo a octubre, según el mes (ver calendario de floración en la página Furano Flowering Season), podemos ver diferentes combinaciones de flores (tulipanes, lupines, rosas, lavanda, girasoles y algunas más), siendo junio y julio los meses con más variedad.

En Furano hay varias granjas con enormes campos de lavanda, pero la Granja Tomita es quizás la más conocida de todas, además de ser una de las primeras granjas de flores de Hokkaidō.

Su imagen más conocida es la de un campo con los colores del arco iris formado por hileras de flores plantadas de diferentes tipos. No os lo perdéis por nada del mundo, incluso aunque no sea temporada de lavanda (cuando nosotros la visitamos era el mes de septiembre y ya no había lavanda).

La granja se encuentra en una zona elevada, por lo que disfruta de buenas vistas sobre las montañas y el valle circundantes. Además de los campos de flores, la granja, que se puede visitar libremente, tiene varias tiendas, cafés, etc. Y no dejáis de probar el helado de lavanda. Por todos estos motivos esta visita es muy recomendable.

La granja Tomita está a unos 2 km de la estación de tren JR de Nakafurano. Recorrer esta distancia a pie es un agradable paseo de unos 25 minutos. Por el camino merece la pena detenerse en una pequeña pista de esquí que cuando no hay nieve se llena también de un arco iris de flores impresionante.

Helado de lavanda de la Granja Tomita (Furano, Hokkaidō)
Helado de lavanda de la Granja Tomita (Furano, Hokkaidō)

Para llegar a Furano desde Asahikawa subimos a un tren local de la línea JR y tras un trayecto de una hora bajamos en la estación de Nakafurano.

Biei, por su parte, es un pequeño pueblo de postal por sus casas y paisajes circundantes, con campos, suaves cerros y una vista panorámica completa sobre las montañas Taisetsu.

Por este motivo Biei suele aparecer como escenario en muchos anuncios y programas de la televisión japonesa. En el casco urbano las casas y edificios están obligados a tener tejados triangulares y a mostrar el año de construcción.

Vale la pena pasear por él en torno a la estación de tren, pequeña pero fotogénica, para disfrutar de estas bonitas construcciones. También merece la pena pasarse por la moderna Oficina de Turismo, situada junto a la estación.

También recomendamos subir a la torre del edificio del Ayuntamiento, el cual está a unos 600 metros de la estación, ya que proporciona muy buenas vistas alrededor. Desafortunadamente buena parte de nuestra visita a Biei transcurrió bajo la lluvia y con mala visibilidad.

Nosotros nos detuvimos en Biei en el trayecto de vuelta hacia Asahikawa desde Nakafurano. Un tren local JR recorre los 34 km de distancia entre Nakafurano y Biei en unos 20 minutos.

El Parque Nacional Daisetsuzan

El Parque Nacional Daisetsuzan es el de más extensión de todo Japón, con un total de 2.268 km², y está situado en el centro-norte de la isla de Hokkaidō. Dentro de los límites del parque hay bastantes cumbres de más de 2.000 metros de altura, siendo uno de los paisajes más montañosos del país.

Tiene volcanes activos, bellos lagos alpinos y flores en abundancia, una cascada de siete niveles, cabañas donde dormir (gratis), relajantes aguas termales naturales, mucha vida salvaje (incluyendo osos pardos), y una naturaleza salvaje y remota que supone un verdadero desafío.

Los volcanes del parque se agrupan en los grupos volcánicos de Daisetsuzan (en él se encuentra el monte Asahi o Asahidake, el más alto de la isla de Hokkaidō con sus 2.290 metros de altitud), Tokachi y Shikaribetsu. También, dentro de los límites del parque, encontramos los centros-balneario de Asahidake Onsen, Fukiage Onsen, Sounkyo Onsen y Tenninkyo Onsen.

Colores del otoño y fumarolas de camino al monte Asahi (Parque Nacional Daisetsuzan, Hokkaidō)
Colores del otoño y fumarolas de camino al monte Asahi (Parque Nacional Daisetsuzan, Hokkaidō)

Para llegar al Parque Nacional Daisetsuzan desde Asahikawa cogimos un autobús que salía de la parada nº 4 ante la estación JR de Asahikawa. El primero de ellos salía a las 9:30 de la mañana, costaba 1.320 ¥ (se paga en el propio autobús) y tardaba unos 70 minutos en llegar a su destino final, la población balneario de Asahidake Onsen, lugar de donde parte el funicular que sube al monte Asahi.

Y el último autobús de vuelta hacia Asahikawa salía a las 17:15 desde delante del edificio del funicular, pero en cuanto a los horarios y frecuencias de este autobús es mejor consultarlo in situ en la parada, puesto que solían cambiar a menudo.

En cuanto al funicular al monte Asahidake costaba 2.800 ¥ ida/vuelta, salía cada 15 minutos (de junio a octubre, cuando es temporada alta) y tardaba unos 10 minutos en hacer el recorrido de subida o de bajada. Este funicular sube desde los 1.100 metros hasta los 1.600 metros de altitud.

Desde el lugar donde nos deja el funicular en la subida se pueden hacer varios recorridos a pie según el tiempo disponible y el nivel de dificultad. Nosotros escogimos el recorrido circular completo, de 1,7 km, que se puede hacer perfectamente en una jornada y que sólo está abierto desde julio hasta medios de octubre.

Tuvimos suerte y el día de nuestra visita fue un día sin lluvia y con buena visibilidad, lo cual nos permitió disfrutar de los primeros colores del otoño en la vegetación: una sinfonía de colores rojos, naranjas y amarillos. Además tuvimos la oportunidad de ver maravillosas flores silvestres y algunos animales. Y si, además, añadimos la presencia de pequeños lagos y la visión de las fumarolas que salen del cráter del monte Asahi, el conjunto es sencillamente extraordinario.

Desde el lugar llamado Sugatami Pond subir hasta la cumbre del cráter del Asahidake supone unas 2'5 horas, siendo una ruta muy dura a ratos a causa de las rocas y la fuerte pendiente, pero las vistas (cuando las nubes y el vapor de las fumarolas dejan un claro) compensan con creces el esfuerzo.

Después de recorrer este circuito y bajar con el funicular hasta Asahidake Onsen dimos una vuelta por este pequeño y tranquilo pueblo termal en el que hay algunos hoteles. En el centro de información que había a 100 metros del edificio del funicular nos proporcionaron un mapa con los precios, horarios y tipos de manantiales termales (onsen) que había en la zona.

Finalmente nos decidimos por el manantial termal del Daisetsuzan Shirakabaso Youth Hostel, un albergue situado en un edificio rústico muy bonito y con unas instalaciones inmaculadas.

Manantial geotermal («onsen») exterior del Daisetsuzan Shirakabaso Youth Hostel (Parque Nacional Daisetsuzan, Hokkaidō)
Manantial geotermal («onsen») exterior del Daisetsuzan Shirakabaso Youth Hostel (Parque Nacional Daisetsuzan, Hokkaidō)

Tenía un onsen interior y otro exterior ubicado en un entorno precioso, en plena naturaleza. Acceder al espacio termal costaba sólo 500 ¥. También se podía alquilar una toalla grande por 200 ¥ más o bien comprar una toallita de onsen por el mismo precio. Este onsen, como la mayoría, tenía partes separadas para hombres y mujeres. Más que recomendable.

Y aquí dimos por acabada, con mucha pena, nuestra corta pero intensa visita a la isla de Hokkaidō. Confiamos en un futuro poder hacer un viaje monográfico, o casi, por este Japón remoto y de paisajes tan maravillosos.

Consideramos que la isla de Hokkaidō debería figurar en la agenda de todo viajero que disfrute mínimamente de la naturaleza y de los grandes espacios abiertos y que, a la vez, desee escapar del Japón más clásico y urbanita.


VIAJE POR LIBRE A JAPÓN: LA ISLA DE HONSHŪ

NIKKÔ

Cómo llegar

El larguísimo trayecto de 1.275 km entre las poblaciones de Asahikawa, en el centro de la isla de Hokkaidō, y de Nikko, casi en mitad de la isla de Honshū, lo hicimos encadenando hasta seis trenes distintos, a veces con muy poco margen de tiempo entre uno y otro, pero en Japón esto no supone mayor problema.

Cuando fuimos a hacer la reserva de las plazas de este trayecto nocturno, en la estación de Asahikawa, el empleado nos preguntó por el origen y destino de nuestro viaje, introdujo los datos en el sistema y vimos sorprendidos como la máquina iba escupiendo los billetes, uno a uno, sin más.

Iniciamos este largo viaje subiendo a las 20:00 en la estación de Asahikawa al súper Kamui Limited Express, un novísimo tren que nos transportó hasta la ciudad de Sapporo en 1 hora y 20 minutos (distancia: 140 km).

En la nueva y enorme estación de Sapporo teníamos tiempo para comprar algo de comida para la noche de viaje y salir a dar una vuelta por los alrededores de la estación antes de tomar el siguiente tren, el Hamanasu Express. Este tren nocturno salía de Sapporo a las 22:00 y en su trayecto pasaba de la isla de Hokkaidō a la de Honshū cruzando el formidable túnel Seikan.

Este es el túnel submarino más largo del mundo atendiendo a su longitud total de 53,85 km, de los cuales 23,3 km transcurren bajo el lecho marino del estrecho de Tsugaru. Se utiliza exclusivamente para el tráfico ferroviario.

Llegamos puntualmente a la estación de Aomori a las 5:39 de la mañana, tras recorrer unos 490 km. Disponíamos sólo de 13 minutos para cambiar de tren y, a pesar de estar medio dormidos, lo cierto es que no tuvimos problemas para encontrar la vía y el siguiente tren, el Limited Express Tsugaru 2, con destino a Hachinohe.

Llegamos a Hachinohe 56 minutos después (distancia: recorrida unos 90 km). El paisaje que veíamos por la ventanilla en esta zona del país estaba formado, sobre todo, por campos de té y casas de tejados negros, con mucha más presencia humana que en la isla de Hokkaidō.

En Hachinohe teníamos solo 7 minutos para cambiar al siguiente tren y debíamos apresurarnos por si acaso. Nuestro siguiente tren fue el shinkansen Hayate 2, que salía de Hachinohe a las 6:55 y llegaba a Sendai a las 8:14, tras recorrer otros 300 km.

Este fue el primer tren shinkansen que tomamos en este viaje. La velocidad de este tren era tal que cuando nos cruzábamos con otro en sentido contrario el tren se estremecía por el choque de turbulencias.

Al llegar a Sendai teníamos otra vez solo siete minutos para el nuevo cambio de tren, al espectacular Max Yamabiko 2F, un shinkansen de dos pisos y con una locomotora con forma de pico de pato.

Este tren salía de Sendai a las 8:21 y llegaba a Utsunomiya a las 9:46, en un recorrido de unos 250 km. Aquí teníamos el tiempo justo para salir de la terminal de los shinkansen e ir a la de los trenes locales de la JR Nikko Line para coger el tren de las 10:03, aunque siguiendo las indicaciones fue fácil encontrarla.

En los trenes locales los asientos eran libres, por lo que no se podían reservar. Finalmente llegamos a la estación JR de Nikko a las 10:46. El contraste entre el shinkansen y el tren local no podía ser más acentuado.

En resumen desde Asahikawa a Nikko recorrimos unos 1.275 km en casi 15 horas y utilizando 6 trenes diferentes. Lógicamente fue un viaje cansado, pero bastante menos de lo que se podría pensar gracias al alto nivel de comodidad de los trenes y de que los trayectos, al menos los diurnos, se hacen cortos.

En la estación de tren Tobu Nikko, una línea ferroviaria que no pertenece a JapanRail, y a solo 100 metros de la estación JR, hay una útil oficina turística donde conseguir mapas de Nikko y reservar alojamiento en la zona. En el caso de reservar alojamiento se pagaba en efectivo y había que añadir 200 ¥ por el servicio.

Dormir y comer

En Nikko nos alojamos en el Turtle Inn Nikko (2-16 Takumi-cho, Nikko), donde pagamos 9.300 ¥ por una habitación de 2 camas que daba a la parte posterior de la casa, con vistas al río y al bosque. Fue un lugar muy agradable.

El baño era compartido y de estilo japonés. Además, el precio incluía un onsen privado, puesto que se podía cerrar la puerta y tenerlo para uno solo. La señora que llevaba la casa era muy simpática y atenta.

El hotel se encuentra en una zona residencial y puede no ser fácil de encontrar la primera vez. Además, está un poco alejado de la estación de tren JR y era necesario subirse al autobús urbano 2A, que costaba 230 ¥ y que en 10 minutos nos dejaba en una parada a 150 metros del hotel. Pero, a pesar de esto, recomendamos muchísimo este hotel.

Cosas a ver y hacer

NIKKO. Esta ciudad está situada a 140 km al norte de Tokio. Nikko es muy popular entre el turismo local e internacional, desde el punto de vista turístico y religioso, gracias al conjunto de santuarios y recintos sagrados que posee, ya que fue durante varios siglos un centro espiritual de culto sintoísta y budista.

También es conocida por la belleza de su entorno natural. De hecho, buena parte del área montañosa de Nikko forma parte del Parque Nacional de Nikko. Por otro lado Nikko y el área de Okunikko, alrededor del lago Chuzenji, destacan por sus bellos colores en otoño (koyo).

Pero Nikko también vale la pena ver la estación de tren JR. Es la más antigua de Japón, puesto que funciona desde el año 1890, pero fue rediseñada por el arquitecto norteamericano Frank Lloyd Wright y construida en 1915.

Santuarios y templos de Nikko

Patrimonio de la Humanidad El conjunto de santuarios y templos de Nikko fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999 porque desde hace siglos son un lugar sagrado y en el que se reúnen obras maestras de la arquitectura y de la ornamentación artística, sin olvidarnos del bello paisaje natural que los rodean. Por otro lado, estos templos y santuarios están estrechamente vinculados a la historia del shogunato Tokugawa.

El complejo está formado por 103 edificios y estructuras, incluidas las ruinas de los alrededores y las reliquias de los santuarios sintoístas, Nikko Toshogu y Nikko Futarasan-jinja, así como el templo budista Rinnoji.

El puente Shinkyo, entrada en el Parque Nacional de Nikko (Nikko, Honshū)
El puente Shinkyo, entrada en el Parque Nacional de Nikko (Nikko, Honshū)

Ante el precioso puente Shinkyo sobre el río Daiya se encuentra la entrada de acceso al parque nacional de Nikko y al recinto donde se encuentran los templos. Hay otra entrada junto al Nikko City Hall. Al subir unas escaleras se encuentra la oficina donde comprar las entradas para visitar los diferentes templos y santuarios.

Si pensáis visitar varios de ellos vale la pena comprar un abono (costaba 1.000 ¥) que permite visitar durante dos días los principales templos de la zona. También merece la pena levantarse pronto por la mañana para disfrutar de la tranquilidad en la visita a los templos hasta las 10 horas de la mañana, hora en la que llegan los tours y empiezan a inundarlo todo.

  • Templo Rinno-ji. Construido en 766, fue el primer templo de Nikko. Pasó a denominarse así cuando en el siglo XVII fue convertido a templo de la secta budista Tendai. Lo más destacable son las imágenes de tres budas en el interior de Sanbutsu-do, el mayor recinto de Nikko. En las fechas de nuestra visita estaba en restauración parcial.
  • Toshogu o mausoleo del shogunato Tokugawa Ieyasu, el fundador del poderoso shogunato Tokugawa. Es el santuario más ricamente decorado del Japón y está considerado como la obra maestra del estilo arquitectónico Gongen-zukuri, característico de los santuarios japoneses. En él trabajaron durante dos años más de 15.000 artesanos y carpinteros de todo el país. Se accede al recinto a través de un torii de granito. Llama la atención la pagoda Gojunoto, de cinco niveles. Merece la pena visitar el recinto pausadamente para fijarse en sus numerosos detalles.
  • Imagen del mausoleo del shōgun Tokugawa Ieyasu (Nikko, Honshū)
    Imagen del mausoleo del shōgun Tokugawa Ieyasu (Nikko, Honshū)
  • Futarasan. Se trata de un santuario formado por varios edificios, construidos en diferentes épocas. Durante nuestra visita coincidimos con una boda en la cual los novios e invitados iban vestidos de forma tradicional, muy adecuada al lugar. Y les hicimos un reportaje fotográfico gratuito (!!).
  • Taiyuin-byo o mausoleo del shogunato Tokugawa Iemitsu, nieto de Tokugawa Ieyasu. Su construcción finalizó en 1653 y compite en magnificencia y riqueza con el de Toshogu, aunque a nosotros nos gustó más el de Taiyuin-byo, también porque el entorno es especialmente bonito y es menos visitado que el anterior.
  • Puente Shinkyo. Este puente sagrado, lacado de color rojo, fue construido para acceder al Toshogu cruzando el río Daiya y en la época feudal solo lo podía usar el emperador. Hoy en día es suficiente con pagar la entrada. Está considerado como uno de los tres puentes más bonitos de todo el país, junto con el puente Kintai-kyō de Iwakuni y el puente Saruhashi de Ōtsuki. Su elegancia simple contrasta con el entorno salvaje: el barranco fluvial, las verdes montañas y los rápidos del río.
  • Kanmangafuchi Abyss. Es un barranco fluvial formado por la erupción del cercano volcán Nantai que dejó grandes rocas sobre el cauce del río. Hay un camino que transcurre junto a la orilla del río a través de un paisaje realmente precioso. A lo largo de este camino hay 70 Jizous, unas vistosas estatuas de piedra colocadas en hilera y tocadas con una gorra roja. Un Jizou es un Bodhisattva (término del budismo tibetano que designa alguien que está en el camino de la iluminación) que cuida de los muertos.

    Algunas de las estatuas de guardianes en el Kanmangafuchi Abyss (Nikko, Honshū)
    Algunas de las estatuas de guardianes en el Kanmangafuchi Abyss (Nikko, Honshū)

    Todo ello, junto con un paisaje de rocas, rápidos y vegetación, hacen de este lugar un sitio muy recomendable. Muy cerca del hotel Turtle Inn Nikko se encuentra el puente Kanman que da acceso a este camino.


SHIZUOKA

Cómo llegar

Nuestro viaje desde Nikko hasta Shizuoka, de 330 km, empezó en la estación JR de Nikko a las 13:35, donde cogimos un tren local de la JR Nikko Line que nos llevó hasta Utsunomiya en 40 minutos.

En la estación de Utsunomiya hicimos el cambio desde el tren local a la línea de trenes shinkansen para coger a las 14:50 el shinkansen Nasuno con destino a la estación central de Tokio, adonde llegamos tras un viaje de 54 minutos. Por esta estación de Tokio pasan cada día unos 3.000 trenes, siendo la más activa del país en número de trenes.

El trayecto desde Tokio hasta Shizuoka lo hicimos en un shinkansen Kodama de la línea Tokaido Shinkansen que une las ciudades de Tokio y Osaka. Mientras esperábamos la llegada de nuestro shinkansen estábamos entretenidos viendo la llegada y salida de varios modelos de trenes de alta velocidad, pertenecientes a diferentes generaciones tecnológicas (de todos ellos destacamos el modelo N700 Series que, en aquellas fechas, era el más novedoso).

Por otro lado, la línea Tokaido pasa cerca del Monte Fuji. Si váis en un tren de esta línea en dirección a Osaka conviene reservar asientos en el lado derecho del tren por si hay suerte y el esquivo volcán se deja ver. En nuestro caso no tuvimos suerte y no llegamos a ver el famoso volcán, escondido tras las nubes.

Finalmente llegamos a las 18:55 a la estación JR de Shizuoka, tras un viaje de 90 minutos desde Tokio, teniendo en cuenta que el Kodama era el más «lento» de los shinkansen. En la estación JR de Shizuoka había una Oficina de Turismo donde obtener mapas e información, por ejemplo sobre alojamiento en la ciudad.

Dormir y comer

En Shizuoka nos alojamos en el Kagetsu Ryokan (1-5-2 Inagawa, Shizuoka), donde pagamos 8.000 ¥ por una habitación de estilo japonés, con tatami y futón. El baño era compartido y tenía un onsen. El lugar no estaba nada mal.

El hotel se encuentra en la zona de Suruga-Ward, a 500 metros de la estación JR (unos 6 minutos andando), aunque, como suele pasar en Japón a causa de la complicación de las direcciones postales de sus ciudades, no siempre es fácil encontrarlo la primera vez.

En la propia estación de tren JR hay una gran variedad de restaurantes donde elegir y con la mejor relación calidad-precio. También hay unos cuántos en la calle Ryogaecho-dori.

Cosas a ver y hacer

SHIZUOKA. Esta ciudad es la capital de la jefatura del mismo nombre y está situada en la costa del Pacífico, unos 180 km al suroeste de Tokio. Es la quinta ciudad del Japón en extensión geográfica.

Como curiosidad comentar que en Shizuoka están establecidas las principales marcas mundiales en la fabricación de equipos para modelismo, entre ellas la archiconocida Tamiya. De hecho, en esta ciudad se celebra anualmente, durante el mes de mayo, el Shizuoka Hobby Show, una feria que atrae aficionados al modelismo de todo el mundo.

Desde el punto de vista histórico Shizuoka fue el lugar donde se estableció Tokugawa Ieasu, el fundador del shogunato Edo.

Nuestro interés en visitar Shizuoka, lugar fuera de los circuitos turísticos habituales, fue principalmente el , ya que el área de Shizuoka es la zona productora de té más importante del país. Produce el 45% del té japonés (té verde) y el de mejor calidad.

Los bonitos paisajes formados por los ondulantes campos de té, con el Monte Fuji como trasfondo, y los lugares donde experimentar la cultura del té son una buena excusa para venir hasta aquí.

Tapa de alcantarilla artística, representando a un samurái y el monte Fuji (Shizuoka, Honshū)
Tapa de alcantarilla artística, representando a un samurái y el monte Fuji (Shizuoka, Honshū)
Arte en las tapas de alcantarilla japonesas

En Japón el arte y el diseño forman parte de su cultura milenaria y encontraremos muestras de ello en los lugares más insospechados. Uno de ellos son las tapas de alcantarilla que podemos encontrar en las calles de cualquier ciudad japonesa.

En muchas de las ciudades, y algunos pueblecitos, que visitamos en este viaje pudimos admirar, andando por sus calles, tapas de alcantarilla con motivos realmente espectaculares, cada uno de ellos más bonito y complejo que el anterior.

Parece ser que cada municipalidad tiene libertad para diseñar sus propias tapas de alcantarilla y que este peculiar fenómeno tuvo su origen en el no muy lejano año 1985.

En el álbum de fotos en linea Manhole covers, del fotógrafo japonés MRSY, encontraréis una magnífica recopilación de fotos de preciosas y artísticas tapas de alcantarilla de todo el país.

Centro de Shizuoka

En la zona central de Shizuoka se encuentra el Parque Sumpu, el cual contiene las ruinas del que fue el castillo Sumpu (Sumpu es el antiguo nombre de Shizuoka), erigido por el shogunato Tokugawa Ieyasu en 1586.

Actualmente solo quedan en pie las reconstrucciones de la torre sudeste Tatsumi Yagura y de la puerta este Higashi Gomon. En el centro del parque hay una estatua del shogunato Tokugawa Ieyasu. En conjunto el Parque Sumpu proporciona un paseo muy agradable.

Vistas sobre el parque y castillo de Sumpu desde el mirador de la torre Shizuoka Prefectural Office (Shizuoka, Honshū)
Vistas sobre el parque y castillo de Sumpu desde el mirador de la torre Shizuoka Prefectural Office (Shizuoka, Honshū)

También merece la pena subir a la planta 21 del edificio de la Shizuoka Prefectural Office. Este alto edificio destaca en el lado sur del Parque Sumpu. El acceso al mirador en la planta 21 es de acceso gratuito y permite disfrutar de magníficas vistas en todas direcciones sobre la ciudad de Shizuoka y alrededores, incluyendo el monte Fuji si es visible en aquel momento.

Recorriendo por la noche las calles peatonales del centro que hay cerca del iluminado y vistoso edificio del Shizuoka City Hall tuvimos la oportunidad de ver el gran ambiente de marcha nocturna que había ante los bares y restaurantes de la zona, donde lo más sorprendente fue ver una gran cantidad de coches tuneados con gadgets de lo más curiosos.

Campos de té en Nihon-daira

Plantaciones de té las hay en varios lugares de la jefatura de Shizuoka, pero el mejor lugar y más fácilmente accesible desde la ciudad de Shizuoka para verlos es en el cerro de Nihon-daira.

Esta zona elevada, de 307 metros de altura, está junto a la ciudad y está considerado como uno de los sitios más escénicos del Japón, si no el que más. Proporciona una extraordinaria vista panorámica sobre el Monte Fuji, la bahía de Suruga, las montañas de la península de Izu o los Alpes Meridionales japoneses.

Campos de té de Nihon-daira (Shizuoka, Honshū)
Campos de té de Nihon-daira (Shizuoka, Honshū)

Hay un par de miradores desde los cuales disfrutar del paisaje que, además, es diferente según la estación del año. Por ejemplo, podemos ver la floración de los ciruelos durante febrero y marzo o la de los cerezos en flor a finales de marzo.

Para subir al cerro de Nihon-daira cogimos el autobús nº 42 en la parada 13, ante la estación JR de Shizuoka. El trayecto en autobús costaba 580 ¥ y suponía unos 35 minutos.

Desde el punto donde nos dejó el autobús paseamos tranquilamente por esta bonita zona natural, declarada Parque Nacional Natural. Pero nuestra idea era ver también los campos de té. Buscándolos llegamos al Nippondaira Hotel.

Preguntamos en la Recepción del hotel si nos podían dar las indicaciones para llegar a pie hasta los campos de té y uno de los responsables del hotel, haciendo gala una vez más de la extrema amabilidad japonesa, nos llevó personalmente con su coche hasta ellos, haciéndonos previamente un tour por el hotel. Esto nos permitió disfrutar de las preciosas vistas sobre los jardines exteriores del hotel y con el Monte Fuji como trasfondo. No hay que decir que este hotel nos pareció fantástico, al menos visto por fuera, pero también hay que decir que no es nada barato.

Las plantaciones de té están muy cerca del hotel, a menos de 500 metros de distancia. Dimos una vuelta por la zona, disfrutando de los paisajes y fotografiando los suaves cerros con sus perfectas hileras formadas por las plantas de té. Mientras, el responsable del hotel Nippondaira nos hacía de guía.

De vuelta al lugar donde teníamos que coger el autobús hacia el centro de Shizuoka entramos antes en una tienda de té en la que pudimos probar algunas variedades de té verde antes de comprar alguna de ellas como recuerdo.

Por todo ello, justo es decir que valió muchísimo la pena subir hasta el cerro de Nihon-daira. Y eso que el día de nuestra visita el tímido Monte Fuji decidió esconderse entre las nubes, frustrando la oportunidad de verlo desde tan bonita atalaya.

Por último, comentar que el teleférico Nihon-daira conecta Nihon-daira con el templo sintoísta Kunōzan Tōshō-gū en solo cinco minutos. Nosotros no lo cogimos.


TAKAYAMA

Cómo llegar

Para recorrer el trayecto de 352 km entre las ciudades de Shizuoka y de Takayama empezamos subiendo a las 16:12 al shinkansen Hikari 477, que en 58 minutos nos dejó en la estación de Nagoya, donde disponíamos de 38 minutos para cambiar al Limited Express Hida 17. Finalmente llegamos a la estación de tren de la ciudad de Takayama a las 20:15.

Dormir y comer

En Takayama nos alojamos en el Hotel Alpha-1 (3-61 Honmachi, Takayama), en el que pagamos 8.500 ¥ por una habitación doble con baño privado. El hotel está situado justo junto al puente principal que cruza el río Miya-gawa.

En la calle Kokubunji Dori (ruta 158) hay unos cuántos restaurantes donde elegir.

Cosas a ver y hacer

TAKAYAMA. Esta ciudad se encuentra en la región montañosa de Hida, en la zona central de la isla de Honshū. A pesar de que la ciudad de Takayama es bastante antigua, el carácter actual de la ciudad tiene su origen en el siglo XVI, cuando el clan Kanamori construyó el castillo de Takayama.

La altitud y la orografía de la región han propiciado a lo largo del tiempo un cierto aislamiento del resto del país, motivo por el cual Takayama ha ido desarrollando su propia cultura a lo largo de un periodo de casi tres siglos y ha retenido un aire tradicional, sobre todo en su ciudad antigua, algo difícil de encontrar en otras ciudades históricas japonesas.

La ciudad antigua de Takayama

La ciudad antigua de Takayama ha estado bellamente preservada, con numerosos edificios y calles enteras de casas alineadas que datan del periodo Edo (1600-1868), cuando la ciudad emergió a causa de la riqueza de sus comerciantes.

La mitad sur de la ciudad antigua, sobre todo la calle Sannomachi, está muy bien conservada y en ella encontramos tiendas tradicionales, restaurantes, museos, casas privadas, etc.

También podemos encontrar fábricas de sake muy antiguas, algunas de las cuales llevan siglos funcionando. Son fácilmente reconocibles porque junto a la entrada tienen colgadas una especie de esferas de ramas de cedro.

De las casas privadas antiguas algunas se pueden visitar, ya que hoy en día son museos y permiten hacerse una idea de cómo vivían de puertas adentro aquellos ricos comerciantes. De todas ellas recomendamos visitar la casa Yoshijima-ke (la entrada valía 500 ¥), con un maravilloso diseño de interiores. Muy cerca de ella se encuentra la casa Kusakabe Mingeikan (entrada: 500 ¥), una de las más antiguas de Takayama abiertas al público.

Junto a la calle Kokubunji Dori merece la pena detenerse en el templo Hida Kokubun-ji, para ver la pagoda de tres pisos y el enorme árbol ginkgo que hay en su patio. De hecho, este árbol tiene una edad calculada de 1.200 años. Este templo es el más antiguo de Takayama, puesto que el edificio original fue construido en el siglo VIII.

El torii de entrada al templo Sakurayama Hachiman (Takayama, Honshū)
El torii de entrada al templo Sakurayama Hachiman (Takayama, Honshū)

Hacia el norte de la ciudad antigua visitamos el templo Sakurayama Hachiman y el adyacente Takayama Yatai Kaikan (la entrada costaba 820 ¥). En este emplazamiento se exhiben cuatro de los once pasos que se utilizan en el famoso Takayama Festival (Takayama Matsuri), considerado como uno de los mejores de todo Japón.

En realidad el festival de Takayama se celebra en la primavera (14-15 abril) en el templo Hie y en otoño (9-10 octubre) en el templo Hachiman. En ambos casos la celebración es similar, sacando a la calle en procesión unos 11 o 12 pasos (yatai) altos y profusamente decorados.

Por otro lado, en el sur de la ciudad antigua se encuentra el edificio del histórico Takayama Jin'ya (entrada: 420 ¥), de estilo tradicional japonés y que es el único edificio administrativo que queda de la época del shogunato del periodo Edo.

Mercados matinales de Takayama

Cada día hay en la ciudad de Takayama dos mercados matinales que tienen lugar entre las 6 horas de la mañana (desde las 7:00 en invierno) y las 12 horas del mediodía.

El primero de ellos es el mercado Jinya-mae, el cual se ubica ante el edificio histórico Takayama Jin'ya, mientras que el mercado Miyagawa se sitúa a lo largo del río Miyagawa en la ciudad antigua. La mayoría de paradas de estos mercados venden productos locales, hortalizas, flores, etc. Merece la pena verlos y pasear por las paradas.


KANAZAWA

Cómo llegar

El trayecto de Takayama a Kanazawa lo recorrimos en autobús porque queríamos aprovechar para visitar en ruta el pueblecito de Shirakawa-go. Esta ruta no se puede hacer en tren y el precio del autobús no estaba incluido en el JR Pass.

Subimos a un autobús operado por la compañía Nohi Bus. En aquellas fechas los billetes solo se podían comprar en la terminal de autobuses que había justo ante la estación JR de Takayama, pero ahora también se pueden reservar en linea.

Desde Takayama hasta Shirakawa-go el billete de autobús costaba 2.400 ¥, mientras que el de Shirakawa-go hasta Kanazawa valía 1.800 ¥. En cualquier caso, es recomendable comprar los billetes de autobús de esta línea con al menos unas horas de antelación para no encontrarnos todos los asientos ya reservados.

En nuestro caso salimos con el autobús desde Takayama a las 11:50 y una hora después habíamos llegado a la pequeña estación de autobuses de Shirakawa-go. En el pasado este trayecto suponía dos horas, pero desde la inauguración de la autopista Tokai-Hokuriku, en el mes de julio de 2008, el tiempo de viaje se había reducido a casi una hora.

Junto a la parada del autobús de Shirakawa-go había una oficina de turismo con servicio de consigna donde era posible dejar las mochilas para hacer la visita al pueblo más cómodamente, pero conviene asegurarse de estar de vuelta antes de la hora de cierre de la oficina, a las 17:00 (al menos en las fechas de nuestra visita).

Acabada la visita a Shirakawa-go cogimos el último autobús, a las 17:20, que salía con destino hacia Kanazawa, adonde llegamos a las 18:10. El autobús nos dejó justo ante la moderna y espectacular estación JR de Kanazawa, en la que había, como es habitual, una útil oficina de información turística.

Dormir y comer

En Kanazawa nos alojamos en el hotel Econo Kanazawa Ekimae (8-8, Konohana-Machi, Kanazawa), donde pagamos 6.825 ¥ por una habitación doble con baño privado y desayuno incluido, además de Internet gratis y todas las comodidades típicas de un bussiness hotel japonés.

El desayuno de este hotel era de tipo occidental y resultó ser el más completo del viaje de entre todos los desayunos incluidos en el precio de la habitación. Por lo tanto, recomendamos totalmente este hotel. Además, tiene la ventaja adicional de que está situado a sólo 3 minutos andando de la estación JR, en dirección sur.

Cosas a ver y hacer

KANAZAWA. Esta gran ciudad, de casi 500.000 habitantes, se encuentra casi en la costa del mar de japón y muy cerca de los Alpes Japoneses, en la región central de la isla de Honshū.

Históricamente, durante el periodo Edo, Kanazawa fue la sede del clan Maeda, el segundo clan feudal más poderoso de Japón después del clan Tokugawa, motivo por el que la ciudad emergió como centro cultural de primera magnitud rivalizando con Kioto y con Edo, el nombre de la antigua Tokio.

Además, Kanazawa tuvo la fortuna de escapar casi indemne de los bombardeos aéreos aliados durante la II Guerra Mundial, por lo que numerosos edificios históricos han sobrevivido en bastante buen estado.

Para el viajero Kanazawa tiene suficientes atractivos como para justificar sobradamente su visita. Entre ellos destacaríamos el barrio de las geishas, el barrio de los samuráis o el magnífico jardín Kenrokuen.

A causa de la extensión geográfica de Kanazawa vale la pena comprar un pase de un día para el Kanazawa Tour Bus, que permite subir y bajar las veces que se quieran a lo largo de su recorrido, ideal para visitar los principales puntos de interés de la ciudad. Se vendían en un quiosco que había a la entrada de la estación JR. Su precio era entonces de 500 ¥.

Ruta turística por la ciudad de Kanazawa

Empezamos nuestro recorrido turístico por la ciudad de Kanazawa con el autobús turístico y bajamos en la parada 6 para visitar el antiguo barrio de las geishas (Higashi Chaya).

La calle Higashi Chaya en el antiguo barrio de geishas (Kanazawa, Honshū)
La calle Higashi Chaya en el antiguo barrio de geishas (Kanazawa, Honshū)

Esta zona es muy tranquila y consiste básicamente en una preciosa y pequeña calle con unas cuántas casas de madera de estilo tradicional que antiguamente eran casas de geishas. Ahora algunas de estas casas alojan tiendas o restaurantes y otras, como la Shima House (la entrada costaba 400 ¥), se pueden visitar por dentro. Esta casa de geishas era la más lujosa e importante del barrio, así que la casa es muy bonita y guarda muchos objetos de aquella época. Muy recomendable.

Acabada la visita a este bonito e interesante barrio volvimos hasta la parada 6 del autobús y esperamos a que pasara el siguiente. Continuamos con el autobús hasta llegar a la parada 9. Primeramente entramos en el recinto del castillo de Kanazawa por la puerta Ishikawa-mi (entrada gratuita) e hicimos una vuelta por el bonito parque que lo rodea.

A continuación cruzamos la calle y entramos por la puerta norte en el Jardín Kenroku-en, sin lugar a dudas la principal atracción turística de Kanazawa. Está considerado como uno de los tres mejores jardines de japón desde el punto de vista paisajístico, aunque muchos opinan que este es el mejor.

Este enorme jardín fue originalmente el jardín exterior del castillo de Kanazawa, creado por la poderosa familia Maeda a lo largo de 170 años, aunque no se abrió al público hasta el año 1871.

En él podemos encontrar lagos, riachuelos, cascadas, puentes, casa de té, piedras y muchos árboles y flores. La abundante agua que circula por el jardín se obtiene de un río lejano mediante un sofisticado sistema hidráulico construido en 1632.

Es curioso observar el sistema de cuerdas que van desde la parte superior de los árboles hasta las ramas bajas, en forma de paraguas, para protegerlos de la nieve.

Uno de los bellos rincones del jardín Kenroku-en (Kanazawa, Honshū)
Uno de los bellos rincones del jardín Kenroku-en (Kanazawa, Honshū)

El Jardín Kenroku- es sencillamente maravilloso, con rincones increíblemente bonitos. Dedicadle un buen rato porque merece la pena. No en vano sus creadores intentaron darle los seis atributos para convertirlo en un jardín perfecto según la teoría paisajística china: amplitud, intimidad, artificialidad, antigüedad, agua abundante y grandes vistas.

Después de visitar esta maravilla salimos del jardín por su puerta oeste y cruzamos la avenida Hyakumangoku dori para ir hasta el vecino 21st Century Museum of Contemporary Art. Este museo moderno y rompedor fue inaugurado en 2004 y es uno de los museos de arte más populares en Japón.

Aparte de su contenido vale la pena admirar el edificio que lo aloja, una estructura circular de 112 metros de diámetro sin una fachada o entrada principal, ya que es igual por todos los lados y tanto da por qué lado entramos en el edificio.

Una parte del museo es accesible gratuitamente, incluyendo la curiosa piscina de Leandro Erlich, un artista conceptual argentino, donde parece que la gente esté bajo el agua. La entrada hacia el interior de la piscina, pero, es de pago.

Saliendo de este museo subimos al autobús en la parada 10 y bajamos de nuevo en la parada 15 para visitar el histórico barrio de los samuráis (Nagamachi Buke), donde vivieron algunos antiguos samuráis.

Es una zona muy compacta con bonitas casas tras altos muros de piedra. De todas ellas se puede visitar la casa Nomura-ke (la entrada valía 500 ¥), construida en el siglo XIX y que perteneció a un importante samurái. Es muy interesante, tanto por la propia casa como por el jardín interior y los objetos mostrados.

Jardín de la casa Nomura-ke, en el antiguo barrio de los samuráis (Kanazawa, Honshū)
Jardín de la casa Nomura-ke, en el antiguo barrio de los samuráis (Kanazawa, Honshū)

Continuando con nuestro paseo por el barrio encontramos la antigua farmacia-museo Shinise Kinenkan, pero nos limitamos a verla por fuera, sin llegar a entrar. Se estableció aquí en el siglo XVI, pero el edificio actual es del siglo XIX.

Antes de coger de nuevo el autobús en la parada 16 de vuelta hacia la estación JR y acabar aquí el recorrido por Kanazawa, entramos en las vecinas galerías comerciales Daiwa, donde pudimos descansar un rato y ver el ir y venir de clientes en las tiendas exclusivas de las grandes marcas de lujo mundiales.

En el interior de este lujoso centro comercial también vimos el enorme reloj que hay en el atrio y que, coincidiendo con las horas en punto, muestra un automatismo muy curioso.

Shirakawa-go, en la ruta de Takayama hacia Kanazawa

Patrimonio de la Humanidad El pequeño pueblo de Shirakawa-go, junto con el de Gokayama, fue inscrito en la lista de Patrimonios de la Humanidad en 1995 a causa de sus granjas tradicionales gassho-zukuri.

Ambos pueblos se encuentran ubicados en el valle del río Shogawa, en una remota región montañosa que separa las jefaturas de Gifu y Toyama. Shirakawa-go está a unos 50 km al oeste de Takayama y unos 64 km al sudeste de Kanazawa.

El término Gassho-zukuri proviene del hecho de que los tejados de estas granjas, de paja y con mucha pendiente, recuerdan la posición de las manos de un monje budista cuando reza. Este estilo constructivo se ha ido desarrollando a lo largo de muchas generaciones y su diseño permite que la abundante nieve de los inviernos no se acumule en los tejados de las casas.

Estos tejados tradicionales, construidos sin utilizar clavos, dejan un gran espacio interior libre en la parte superior de la casa que se utiliza para el cultivo de gusanos de seda.

Granjas «gassho-zukuri » en el núcleo de Ogimachi (Shirakawa-go, Honshū)
Granjas «gassho-zukuri » en el núcleo de Ogimachi (Shirakawa-go, Honshū)

Junto a la parada de autobús de Shirakawa-go se encontraba el Gassho-zukuri Minkaen, un museo al aire libre (la entrada valía 500 ¥) formado por unas cuántas granjas gassho-zukuri que han sido transportadas hasta aquí desde otros puntos de la región para salvarlas de la destrucción.

A Ogimachi, el principal núcleo y punto de interés de Shirakawa-go, se accede por un puente colgante que cruza el río desde la parada del autobús. En Ogimachi encontramos numerosas granjas gassho-zukuri, situadas entre campos de arroz, muy bien conservadas, por cierto, y eso que algunas de ellas tienen más de 250 años.

Y muchas de estas antiguas granjas han sido acondicionadas como restaurantes, museos o bien alojamientos minshuku. Si disponéis de tiempo, puede ser muy buena idea pasar la noche en una de estas granjas-hotel, pero desgraciadamente este no fue nuestro caso.

En la zona de Ogimachi destacamos los siguientes puntos de interés:

  • El inusual templo Myozenji, ubicado junto a la casa Myozenji-ke.
  • La Casa Wada-ke. Es la casa más grande de la zona y fue el hogar de una de las familias más ricas y poderosas de Ogimachi. La entrada costaba 300 ¥.
  • La pintoresca Casa Kanda-ke. Es una de las mejor conservadas. Actualmente es un museo, con muy buenas vistas desde sus ventanales. La entrada valía 300 ¥.
  • El mirador Shiroyama. Desde este mirador podréis disfrutar de unas impresionantes vistas sobre Ogimachi y el valle de Shogawa. Se encuentra ubicado al norte del pueblo y se llega a él a través de un fácil camino de 15-20 minutos desde el centro de Ogimachi. El acceso a este mirador permanece cerrado durante el invierno. Para la bajada hacia Ogimachi desde el mirador se puede bajar por el otro lado, donde hay un segundo mirador y se completa así un bonito recorrido circular.
Vista de los campos de arroz del valle de Shogawa desde el mirador Shiroyama (Shirakawa-go, Honshū)
Vista de los campos de arroz del valle de Shogawa desde el mirador Shiroyama (Shirakawa-go, Honshū)

A pesar de aceptar que Shirakawa-go es un lugar muy turístico, y masificado a ratos, estamos convencidos de que su visita vale mucho la pena por la enorme belleza del conjunto y por su interés etno-cultural. Además, si tenéis la oportunidad, quedaos a dormir una noche en Ogimachi o, cuando menos, marchad del pueblo en el último autobús de la tarde para disfrutar del pueblo casi en soledad, ya que las horas de más afluencia son las centrales del día.

El otro pueblo, Gokayama, no era tan fácilmente accesible como el de Shirakawa-go, puesto que había que cambiar de autobús en Ogimachi, y quizás por esta razón tampoco era tan turístico.


KYOTO

Cómo llegar

Para el trayecto en tren, de unos 225 km, entre Kanazawa y Kioto cogimos el Limited Express Thunderbird en la estación JR de Kanazawa, el cual salía a las 16:52 y llegaba a Kioto a las 19:08.

Cuando fuimos a reservar asientos para este tren ya no quedaba ninguno libre y nos ofrecieron asientos reservados en el siguiente tren. Pero, si por la razón que sea, no queréis esperar al siguiente (como fue nuestro caso), entonces siempre existe la opción de subir al tren igualmente y probar suerte de encontrar algún asiento libre en uno de los vagones de asientos no reservados.

Para acceder a estos vagones hay que ponerse al final de la cola que pueda haber en la zona del andén habilitado para el acceso a estos vagones. Lo peor que podría pasar es que no encontremos un asiento libre en estos vagones y tengamos que ir de pie hasta que haya alguno libre o hasta llegar al destino.

Dormir y comer

En Kioto nos alojamos en un par de hoteles. El primero de ellos fue el Econo Inn Kioto (67 Hirai-cho, Kawaramachi-Gojo Sagaru, Kioto), que habíamos reservado el día anterior por Internet. Aquí pagamos 7.370 ¥ por una habitación con dos camas, baño privado, TV y un pequeño balcón, además de Internet y café gratis (recomendamos la habitación 602 por su tranquilidad).

Como este hotel estaba orientado a viajeros de larga estancia, para reservas a partir de dos noches el precio por noche disminuye progresivamente. Quizás el principal inconveniente de este hotel, en nuestra opinión, es que necesitaba una renovación urgente.

Tampoco su situación era la mejor, ya que estaba lejos de la estación JR, a unos 20 minutos andando, y en una calle algo desangelada. Para llegar desde la estación se podían coger los autobuses nº 205, 17 o 4 y bajar en Kawaramachi-Gojo, deshaciendo después unos 200 metros el camino por donde había venido el autobús.

Para las siguientes noches en Kioto nos cambiamos al hotel Toyoko Inn Kyoto Gojo-Karasuma (393 Karasuma St, Kioto), situado en una avenida principal, a tres minutos andando de la parada de metro Gojo (línea Karasuma) y a 15 minutos de la estación JR de Kioto.

En este hotel pagamos 7.560 ¥ por una habitación doble, con baño, desayuno, Internet y todos los gadgets de esta cadena. Por la poca diferencia de precio con el anterior lo cierto es que este fue mucho mejor: era más nuevo, estaba mejor comunicado y algo más cerca de la estación de tren y, sobre todo, en una mejor zona, con más animación.

En Kioto vale mucho la pena probar el Okonomiyaki, un plato típico de la región de Kansai, con una remota similitud a la pizza. Es muy bueno, incluyendo el proceso de preparación.

Para desayunar una buena alternativa es el UCC Cafe Plaza (por ejemplo el que hay en la esquina de las calles Karasuma-dori y Sichijo-dori).

En la estación JR, sobre todo en la planta 11 (conocida con el sobrenombre de Eat Paradise), hay restaurantes para todos los gustos y precios. También en la zona de Gion hay numerosos restaurantes, pero al ser una zona tan turística estos son de precios caros.

Para cambiar dinero una opción es la Post Office, junto a la estación de tren, pero encontramos mejor cambio en la tienda Tokai, una Ticket Discount Shop, que hay ante la estación JR.

Cosas a ver y hacer

KIOTO. Esta ciudad fue la capital de Japón y la residencia del emperador desde el año 794 hasta el 1868. A lo largo de los siglos Kioto ha sido destruida por incendios y guerras, aunque gracias a su importancia histórica se libró de estar en la lista de posibles objetivos de la bomba atómica y de ser blanco en muchos bombardeos aéreos en la II Guerra Mundial, por lo que son muchos los templos y edificios históricos que han sobrevivido en buen estado hasta hoy día.

Patrimonio de la Humanidad El año 1994 la Unesco inscribió como Patrimonio de la Humanidad al conjunto de monumentos históricos de la antigua Kioto, incluyendo trece templos budistas, tres santuarios sintoístas y el castillo de Nijo, que forman parte de las ciudades actuales de Kioto, Uji y Ôtsu.

Kioto concentra un 20% de los Tesoros Nacionales de Japón. Con esta gran cantidad de patrimonio histórico, social y cultural no extraña que el turismo sea una de las principales fuentes de ingresos de la ciudad.

A pesar del tamaño de la ciudad no es difícil moverse por Kioto gracias a su cuadrícula de calles en el centro y a que las calles tienen nombre, a diferencia de otras muchas ciudades japonesas.

Muchos de los lugares de interés para el viajero se encuentran alejados del centro, por lo que es necesario recurrir al autobús o al metro. Podéis encontrar información actualizada sobre el autobús y el metro en la ciudad de Kioto en la página Kioto City Bus & Subway Information Guide.

En las fechas de nuestro viaje el autobús era el transporte público más efectivo, práctico y barato para moverse por Kioto, aunque los trayectos podían ser costosos en tiempo a causa de los atascos y de los semáforos.

En la puerta oeste de la estación JR de Kioto había una Bus Ticket Office donde comprar los billetes de autobús, como por ejemplo el interesante City Bus All-day Pass que por 500 ¥ permitía el uso ilimitado de autobuses durante el día en curso.

Con él se podía llegar hasta la mayoría de puntos de interés de Kioto, pero si alguno no estaba comprendido en esta tarifa plana entonces era suficiente con pagar un suplemento.

Por otro lado, en la Oficina de Turismo que hay en el interior de la estación JR de Kioto, pudimos conseguir abundante y útil información para visitar Kioto, como por ejemplo el superpráctico folleto Kioto Walks donde se dan una serie de circuitos a pie por diferentes áreas de Kioto para ver lo más interesante y centrar la visita.

Es tal la cantidad de posibles lugares de interés que hay para visitar en la ciudad de Kioto que podríamos escribir páginas y páginas sobre ellos... pero no lo haremos.

Monumentos históricos de la antigua Kioto

Solo citaremos algunos de los monumentos imprescindibles para visitar en la ciudad de Kioto, aunque esto, como todo, va al gusto de cada persona:

    Vista de Kinkaku-ji o templo del Pabellón Dorado (Kioto, Honshū)
    Vista de Kinkaku-ji o templo del Pabellón Dorado (Kioto, Honshū)
  • Kinkaku-ji (Templo del Pabellón Dorado), construido inicialmente a finales del siglo XIV.
  • Tō-ji, un templo budista Shingon. El templo original data del siglo VIII.
  • Nanzen-ji, un complejo monástico y de templos de culto budista. Fundado por el emperador Kameyama en 1291.
  • Ryōan-ji, un templo budista zen que contiene uno de los karesansui (jardines secos) más famosos del mundo, del siglo XV.
  • Hōnen-in, un templo budista que data del siglo XII.
  • Puesta de sol sobre Kioto desde el templo Kiyomizu-dera (Kyoto, Honshū)
    Puesta de sol sobre Kioto desde el templo Kiyomizu-dera (Kyoto, Honshū)
  • Kiyomizu-dera, un templo budista que data del año 778, aunque los edificios actuales fueron construidos en 1633. Su ubicación lo hace un lugar ideal para ver la puesta de sol y ofrece impresionantes vistas de la ciudad.
  • Tenryū-ji, un templo de budismo zen que data de mediados del siglo XIV y que es localmente muy apreciado.
  • Ginkaku-ji (Templo del Pavellón Plateado), un templo de budismo zen que data del siglo XV y que tiene un jardín japonés.
  • Castillo de Nijō. Fue construido en el siglo XVII como residencia en Kioto del shogunato Tokugawa.

Que cada cual escoja aquello a ver según el tiempo disponible, los gustos personales y el presupuesto, ya que es importante tener en cuenta que en muchos de estos monumentos hay que pagar entrada.

Otros puntos de interés en Kioto

Por si esto fuera poco, además de la multitud de lugares de interés histórico que hay en Kioto, también hay otros puntos de la ciudad que pueden resultar igualmente atractivos para el viajero:

  • El Camino del Filósofo (Tetsugaku no Michi). Es un camino peatonal que se extiende unos 2 km a lo largo del canal del lago Biwa en mitad de un paisaje natural muy bonito. El nombre del camino proviene del nombre del profesor de la Universidad de Kioto e influyente filósofo japonés Nishida Kitaro, de quien se dice que utilizaba diariamente este camino para meditar. Hoy en día esta ruta es un lugar muy popular para ver la floración de los cerezos y el color de las hojas en otoño. También pasa por algunos de los santuarios y templos más impresionantes de japón.
  • Geisha paseando por una calle del barrio de Gion (Kyoto, Honshū)
    Geisha paseando por una calle del barrio de Gion (Kyoto, Honshū)
  • Barrio de Gion. Es el mejor lugar para ver (o al menos intentarlo) las famosas geishas. Quizás el mejor lugar donde verlas sea el callejón Pontochō-dori de este popular barrio. En la misma zona encontramos el Gion's Corner, un popular espectáculo turístico donde se pueden ver hasta siete variedades de arte tradicional japonés.
  • Jardines del Palacio Imperial de Kioto. Vale la pena pasear tranquilamente por los bonitos jardines del Palacio Imperial de Kioto, la antigua residencia de la familia imperial nipona. El interior del palacio solo se podía visitar previa reserva en una oficina que había en el mismo parque.
  • Tiendas de alimentos frescos en el mercado Nishiki (Kioto, Honshū)
    Tiendas de alimentos frescos en el mercado Nishiki (Kioto, Honshū)
  • Mercado Nishiki. También es muy recomendable visitar el centenario mercado Nishiki, una estrecha calle comercial cubierta (paralelo a la avenida Shijo) y con más de 100 tiendas que venden todo tipo de alimentos frescos o envasados.
  • Estación de Kioto. En cuanto a construcciones modernas y futuristas destacamos el impresionante edificio de la estación de Kioto, el principal nodo de transporte de la ciudad y uno de los más grandes del país. Merece la pena subir hasta la terraza descubierta que hay en la planta 12, de día o por la noche, para disfrutar de sus extraordinarias vistas
  • Mirador de la Torre de Kioto. En la parte superior de la torre de observación Kioto Tower, justo delante de la estación de Kioto, hay un mirador situado a una altitud de 100 metros con vistas sobre la ciudad de Kioto en todas las direcciones.
El templo sintoísta de Fushimi Inari-Taisha

El santuario sintoísta de Fushimi Inari-Taisha es el más famoso de los miles que hay en todo Japón dedicados a Inari, el dios sintoísta de la fertilidad, el arroz, la agricultura, los zorros, la industria y el éxito en general. Este santuario fue fundado en el siglo VIII y actualmente está considerado como uno de los lugares más bonitos en la zona de Kioto y es uno de los símbolos de Japón.

Este santuario es muy popular y famoso, en gran parte gracias a los centenares de toriis rojos que delimitan los diversos senderos que recorren el cerro desde la entrada en la base del cerro, donde se encuentra el santuario Go Honden y la puerta de Sakura, hasta la cima del cerro, donde se encuentra el santuario principal. Estos torii son donaciones de particulares, familias o de empresas.

Uno de los bellos rincones del santuario Fushimi Inari-Taisha (Inari, Honshū)
Uno de los bellos rincones del santuario Fushimi Inari-Taisha (Inari, Honshū)

En total hay unos 4 km de caminos, a lo largo de los cuales podemos ver numerosas estatuas que representan zorros, supuestamente los mensajeros de Inari.

La visita a este santuario es muy recomendable, ya que se trata de un lugar extremadamente fotogénico y también por la experiencia que supone recorrer estos senderos bajo centenares de torii rojos.

Los caminos que conducen al santuario principal, en la parte alta del cerro, transcurren por el interior de un bosque. Si vais en verano, sobre todo con humedad y a última hora de la tarde, es conveniente llevar algún repelente para los mosquitos.

La entrada al complejo de Fushimi Inari-Taisha se encuentra justo al otro lado de la calle Fukakusa Inarionmaecho que encontraréis en la salida de la estación JR Inari.

Tal como explicamos en el apartado Como llegar a Nara, nosotros visitamos el templo de Fushimi Inari en ruta desde Kioto hacia Nara en tren. El trayecto desde la estación de Kioto hasta la de Inari supone unos 8 minutos tomando la Nara Line.


NARA

Cómo llegar

Para recorrer el trayecto de 45 km entre las ciudades de Kioto y Nara subimos a un tren local de la JR Nara Line en la estación de Kioto y con destino hacia Nara.

Pero no fuimos directamente hasta Nara, sino que bajamos del tren al cabo de dos paradas, en la estación de Inaritras un trayecto de solo 8 minutos desde Kioto con la intención de visitar el santuario de Fushimi Inari Taisha.

En la propia estación de Inari había una consigna para dejar el equipaje y poder visitar el templo con más comodidad si vamos de paso, como era nuestro caso. Pero si la mochila es muy grande, puede ser que no quepa porque las consignas no eran lo suficientemente grandes como para meter cualquier equipaje. Por suerte, el empleado que había en la entrada de la estación accedió amablemente a guardarnos la mochila en su oficina hasta nuestro regreso.

Acabada la visita al santuario de Fushimi Inari volvimos a la estación de Inari para recoger el equipaje y continuar viaje hacia Nara. Pero siguiendo los sabios consejos de un empleado de la estación optamos por subir al primer tren local que pasaba con destino a Nara, pero bajando antes en la estación de Uji, donde esperamos el paso de un tren rápido que pasaba poco después y con destino final a Nara, empleando un total de 50 minutos en el trayecto de Inari a Nara.

Esta combinación vía Uji resultó más rápida que la de hacer todo el trayecto entre Inari y Nara con el tren local, ya que este tren se detenía en todas las estaciones.

Dormir y comer

En Nara nos alojamos en el ryokan Nakata Bed & Breakfast (1-1 Teramachi, Nara), donde pagamos 7.600 ¥ en efectivo por una habitación de estilo japonés (con tatami y futón) y con baño compartido. Lugar muy recomendable, pero desgraciadamente este lugar cerró años después de nuestra visita y ya no existe.

El lugar estaba como nuevo y muy cuidado. Teníamos que descalzarnos al entrar en la casa para no dañar el suelo de madera. Su propietario hablaba inglés y era muy amable y atento con nosotros.

En este alojamiento también se podían alquilar bicicletas por solo 300 ¥/día e internet era gratis. Estaba situado en una calle secundaria, a solo cinco minutos andando de las estaciones JR y Kintetsu Nara.

Si no se desayunaba en el ryokan una buena alternativa era la cafetería Pinocchio, en la calle Sanjo-dori. En esta misma calle recomendamos ir a comer o cenar al restaurante Drink Drunk, con un delicioso menú que costaba solo 750 ¥.

Cosas a ver y hacer

NARA. Esta ciudad, situada unos 45 al sur de Kioto y unos 33 km al este de Osaka, fue la primera capital permanente de Japón, en 710, hasta que la influencia y ambiciones políticas de los poderosos monasterios budistas de la ciudad fueron una amenaza para el gobierno y se decidió trasladar la capital a Nagaoka en 784.

Gracias a este importante pasado Nara conserva un buen número de monumentos históricos, incluyendo algunos de los templos budistas más antiguos y más grandes de todo Japón, los cuales justifican de sobras la visita a Nara. Además, tras pasar algunos días en una gran metrópolis como Kioto, agradecimos mucho llegar a esta pequeña y tranquila ciudad.

En el nº 1082 de Sanjohonmachi se encuentra la oficina turística Nara City Tourist Information Center, abierta de 9 a 19 horas, donde podréis encontrar mapas e información diversa de la ciudad.

Ruta a pie por los monumentos históricos de la antigua Nara

Patrimonio de la Humanidad En el año 1998 la Unesco inscribió en su lista de Patrimonios de la Humanidad el conjunto de monumentos históricos de la antigua Nara, formado por ocho templos, santuarios y restos de la antigua Nara.

Para optimizar la visita a los lugares de interés turístico de Nara encontramos muy útil el recorrido a pie que proponía la guía Lonely Planet. El recorrido propuesto, con su inicio y final en la estación Kintetsu Nara, tiene una longitud aproximada de unos 5 km y hay que contar al menos media jornada.

Andando unos 200 metros al este de la estación Kintetsu-Nara entramos dentro de los límites del Parque de Nara, un enorme parque público de gran belleza escénica y que reúne los monumentos más notables de la antigua Nara.

Ciervos paseando por los alrededores de la Nadaimon o «Gran Puerta del Sur» de acceso al Parque de Nara (Nara, Honshū)
Ciervos paseando por los alrededores de la Nadaimon o «Gran Puerta del Sur» de acceso al Parque de Nara (Nara, Honshū)

Lo primero que sorprende al visitante es el hecho de encontrar cientos de ciervos más o menos domesticados vagando libremente por la zona del Parque de Nara y alrededores. La razón es que, según una leyenda, el dios mitológico Takemikazuchi llegó a Nara sobre un ciervo blanco para guardar la ciudad y desde entonces los ciervos son vistos como animales celestiales que la protegen.

Hay más de un millar de ciervos sika (ciervo nipón) en la zona y que están catalogados como «monumento natural». No faltan chiringuitos donde se venden pequeñas galletas para dar a los ciervos, por lo que es fácil ver a uno o más ciervos persiguiendo a un local (o visitante), sea niño o adulto, a la caza y captura de las galletas que lleve en la mano.

Siguiendo esta ruta pasamos por el precioso templo Kōfuku-ji y poco después por el espectacular templo Todai-ji, la estrella de Nara y con razón, puesto que es muy bonito e interesante. Este último templo cuenta con dos récords mundiales: tiene el edificio de madera más grande del mundo y también el Buda de bronce más alto del mundo.

Pasando a través de la «fosa nasal de Buda» en el templo de Todai-ji (Nara, Honshū)
Pasando a través de la «fosa nasal de Buda» en el templo de Todai-ji (Nara, Honshū)

Dentro del Daubutsu-den, el edificio principal del templo Todai-ji, fijaos en un pilar de madera con un agujero en su base que hay a la derecha en la parte posterior de la enorme estatua del Gran Buda. Se dice que este agujero tiene las mismas medidas que la fosa nasal de la estatua, aproximadamente con una anchura de 37x30 cm y una profundidad de 110 cm.

Algunos niños (y no tan niños!!), sobre todo locales, osan meterse por el agujero para intentar pasar al otro lado. Según la leyenda quien consiga atravesar el pilar por este agujero llegará a la Iluminación y tendrá buena salud y protección contra la mala suerte (?). Actividad no apta para personas aprensivas, claustrofóbicas y occidentales en general.

Después continuamos la ruta a pie por el templo Nigatsu-do, situado en lo alto de un cerro, y con formidables vistas de Nara y alrededores. Y a continuación visitamos el vecino templo Sangatsu-do.

Tras recorrer algunos centenares de metros hacia el sur llegamos al precioso Kasuga Taisha, un gran templo sintoísta en el que hay miles de linternas de madera o piedra por todas partes. Después, paseando por caminos del parque en dirección oeste, llegamos hasta el torii Ichi-no.

Linternas de piedra en el templo sintoísta Kasuga Taisha (Nara, Honshū)
Linternas de piedra en el templo sintoísta Kasuga Taisha (Nara, Honshū)

Andando en dirección hacia el centro de Nara, salimos de los límites del Parque de Nara y pasamos junto al pequeño lago Sarusawa-ike antes de internarnos en el barrio de Naramachi para recorrer y visitar algunas de sus calles.

Finalizamos este recorrido a pie por Nara cuando llegamos a la estación Kintetsu-Nara, el punto de inicio de la ruta.


HIROSHIMA

Cómo llegar

Nuestro desplazamiento desde Nara hasta Hiroshima, de 394 km, empezó en la estación JR de Nara, en la que subimos a las 14:19 a un tren local rápido de la JR Yamatoji Line para ir hasta la estación de Osaka, adonde llegamos 33 minutos después.

Por cierto, poco antes de llegar a la estación de Osaka mirad por la ventanilla del lado izquierdo del tren para ver el espectacular edificio Umeda Sky, emblema de la ciudad de Osaka.

En esta estación cambiamos a un tren que estaba en el otro lado del mismo andén, el JR Special Rapid Service, que en solo 4 minutos nos llevó hasta la estación de Shin-Osaka, donde reservamos asientos en el shinkansen Hikari RailStar que salía a las 16:15 y llegaba a Hiroshima a las 17:52.

Nuestra idea inicial era pararnos en la ciudad de Himeji, situada a media hora en tren de Osaka en el camino hacia Hiroshima, para visitar el castillo Himeji y después continuar viaje, pero en el último momento averiguamos que el horario de visitas del castillo acababa a las 16:00, bastante antes de lo que decía la guía Lonely Planet. Por lo tanto, decidimos ir directamente hacia Hiroshima y visitar el castillo el día siguiente desde esa ciudad.

Dormir y comer

En Hiroshima nos alojamos en el hotel Toyoko Inn Hiroshima-eki Minamiguchi-migi (1-26 Nobori-cho Naka-ku), donde pagamos 7.140 ¥ por una habitación semidoble con todo el pack de comodidades habituales de esta cadena.

Este hotel está a solo 9 minutos andando desde la salida sur de la estación JR y cruzando el puente Kamiyanagi, aunque hay un servicio gratuito de transporte entre el hotel y la estación.

Como siempre, en la estación JR de Hiroshima hay una gran variedad de restaurantes, de entre los cuales recomendamos el Luniette, junto a la entrada a los shinkansen. También recomendamos el restaurante Royal Host a solo 50 metros del hotel.

Cosas a ver y hacer

HIROSHIMA (pronunciado Iróshima). Esta ciudad, en la que viven alrededor de un millón de habitantes, se encuentra en el suroeste de la isla de Honshū y es tristemente famosa por ser la primera ciudad del mundo objeto de un ataque nuclear, el 6 de agosto de 1945. Por este motivo, junto con Nagasaki, la otra ciudad bombardeada, es hoy un símbolo de la paz mundial.

Una vez finalizada la II Guerra Mundial se hizo un gran esfuerzo en la reconstrucción de la ciudad, incluyendo algunos de sus monumentos históricos, como el castillo de Hiroshima y el parque Shukkeien.

Aparte de la visita a los principales lugares de interés en la propia ciudad de Hiroshima, hicimos desde aquí un par de excursiones: al Castillo Himeji, situado a unos 230 km al este de Hiroshima, y a la isla de Itsukushima, a unos 25 km hacia el suroeste.

La ciudad de Hiroshima

Patrimonio de la Humanidad El Memorial de la Paz de Hiroshima, inscrito en 1996 en la lista de Patrimonios de la Humanidad por la Unesco, es más conocido con el nombre de Cúpula de la Bomba Atómica o Cúpula Genbaku y está formado por la estructura del único edificio que permaneció en pie cerca del lugar donde explotó la bomba atómica sobre Hiroshima.

El Monumento de la Paz de Hiroshima o Cúpula de la Bomba Atómica (Hiroshima, Honshū)
El Monumento de la Paz de Hiroshima o Cúpula de la Bomba Atómica (Hiroshima, Honshū)

Y es que a causa de la peculiar orografía del terreno, el poder destructivo de la bomba atómica lanzada sobre la ciudad de Hiroshima fue brutal y no dejó nada en pie en un radio de 2 km a excepción de esta edificio.

Este edificio, que en la época alojaba una institución que promovía la industria local, se ha conservado en el mismo estado en que quedó tras la explosión nuclear, como símbolo descarnado de la fuerza más destructiva creada por el ser humano en toda su historia, y como encarnación de los anhelos de paz mundial y de la eliminación de todas las armas nucleares.

Alrededor suyo se creó el Parque Memorial de la Paz de Hiroshima, del que la Cúpula de la Bomba Atómica es su principal punto de referencia y la imagen más reproducida de Hiroshima.

A escasa distancia de él se encuentra el Museo Memorial de la Paz de Hiroshima. Este museo consta de dos edificios y es de obligada visita, aunque es imposible no salir con una profunda sensación de miedo y de enorme tristeza por la vileza y crueldad del ser humano con acciones como estas.

A lo largo de las salas del museo se muestra la historia de Hiroshima y todo lo que concierne al episodio de la bomba atómica, incluyendo todo lo ocurrido aquel fatídico 6 de agosto de 1945, con especial énfasis en el sufrimiento que generó en cientos de miles de personas que aquel día vieron truncadas sus vidas.

El precio simbólico de la entrada al museo era de 50 ¥ en las fechas de nuestra visita. Las salas de este museo suelen estar repletas de visitantes, lo cual provoca que, a veces, sea difícil e incómodo poder ver las numerosas e interesantes fotos, mapas, videos o paneles explicativos.

Entre el Museo Memorial de la Paz y la Cúpula de la Bomba Atómica se encuentra el Cenotafio en honor de las Víctimas de la Bomba Atómica, una tumba en forma de arco que homenajea los muertos de la explosión, incluyendo tanto las víctimas inmediatas de la detonación como las que murieron posteriormente a causa de ella. Bajo el arco del cenotafio hay un cajón de piedra con los nombres de unas 220.000 personas.

En el Parque Memorial de la Paz de Hiroshima también hay un Monumento a la Paz de la Infancia y la Llama de la Paz, la cual lleva encendida desde el 1 de agosto de 1964 y no se apagará hasta que hayan desaparecido todas las armas del mundo, lo cual nos lleva a pensar que hay llama para rato.

Memorial en honor a las Víctimas de la Bomba Atómica, con la Cúpula al fondo (Hiroshima, Honshū)
Memorial en honor a las Víctimas de la Bomba Atómica, con la Cúpula al fondo (Hiroshima, Honshū)

Continuando nuestro paseo por este parque también vimos, entre otros lugares simbólicos, la Torre del Reloj de la Paz, un Memorial a las Víctimas Coreanas de la Bomba Atómica o la Casa de Descanso.

Para llegar hasta el Parque Memorial de la Paz de Hiroshima desde nuestro hotel fuimos a pie a la avenida Aioi-dori y allá cogimos el tranvía (150 ¥), bajando en la parada Genbaku-Domu mae, justo delante de la Cúpula de la Bomba Atómica.

Acabada la visita al Parque Memorial de la Paz de Hiroshima anduvimos unos 15 minutos hacia el norte hasta llegar al Castillo de Hiroshima, el cual se encuentra rodeado por un gran foso lleno de agua.

Se trata de una reconstrucción bastante fidedigna, ya que el original fue destruido por la explosión de la bomba atómica. No lo visitamos. Era tarde y nos limitamos a bordearlo a lo largo de todo su perímetro en un bonito paseo.

Desde aquí volvimos hacia el sur por la avenida Kojo-dori, imperdible por el altísimo edificio del hotel de lujo Rihga Royal. Y así llegamos hasta la calle Hondori, una calle peatonal cubierta y con muchas tiendas, bares y restaurantes.

La vida nocturna y de ocio es muy animada en la ciudad de Hiroshima, sobre todo los fines de semana, y se concentra en los barrios de Shintenchi y Hakarekawa, donde encontraréis multitud de bares, restaurantes, pachinkos, clubes y otros lugares de dudosa reputación.

Nosotros visitamos esta animada zona un sábado por la noche y las calles estaban repletas de gente (y de taxis a la caza de clientes). Miréis donde miréis, veréis letreros y luces multicolor que anuncian los muchos negocios que hay aquí.

El Castillo de Himeji

Patrimonio de la Humanidad El Castillo de Himeji fue inscrito en 1993 en la lista de Patrimonios de la Humanidad por la Unesco gracias al hecho de que representa la más perfecta expresión arquitectónica de un castillo japonés de principios del siglo XVII.

La impresionante fortaleza de Himeji (pronunciado «Jimégi») está situada en la cima de una loma y consta en realidad de 83 edificios de madera con características defensivas muy perfeccionadas y sistemas de protección realmente ingeniosos. Es una obra maestra de la arquitectura en madera que une los aspectos funcionales a un gran atractivo estético.

Vista frontal del imponente castillo de Himeji (Himeji, Honshū)
Vista frontal del imponente castillo de Himeji (Himeji, Honshū)

Himeji es el castillo japonés prototípico, con una base de piedra muy alta, muros encalados y un trazado típico de sus edificios interiores. El castillo original fue construido en 1346, pero el actual data de principios del siglo XVII y desde entonces se ha mantenido prácticamente intacto, incluso durante el bombardeo de Himeji en la Segunda Guerra Mundial y los desastres naturales, como el Gran terremoto de Hanshin de 1995.

Junto con los castillos de Matsumoto y de Kumamoto forma la trilogía de castillos más famosos de Japón, aunque el de Himeji es el más visitado de todos ellos.

A causa de su fotogenia y del magnífico estado de conservación del castillo, este ha aparecido en varias series y películas japonesas, como por ejemplo Kagemusha y A ras del gran director japonés Akira Kurosawa. Pero también en films de Hollywood, como Solo se vive dos veces de la saga de James Bond.

La entrada al castillo costaba entonces 600 ¥. Por otro lado, junto a las taquillas había una consigna donde se podían dejar las mochilas para hacer más cómoda la visita.

Para ver las diferentes dependencias del castillo hay que contar como mínimo unas dos horas, o más si hay mucha gente, ya que las escaleras de subida hasta el quinto piso de la torre principal suelen ser un cuello de botella.

En resumen, el Castillo de Himeji es un lugar francamente espectacular y su visita vale muchísimo la pena.

Armaduras de los antiguos guerreros samuráis en el museo del castillo de Himeji (Himeji, Honshū)
Armaduras de los antiguos guerreros samuráis en el museo del castillo de Himeji (Himeji, Honshū)

El castillo se encuentra en la ciudad de Himeji, unos 95 km al oeste de Osaka y unos 250 km al este de Hiroshima, de tal forma que se puede visitar haciendo una parada en esta ciudad en el trayecto en tren entre Osaka y Hiroshima.

Nosotros lo habíamos planeado así, pero no pudo ser porque a última hora nos enteramos de que el horario de visita del castillo era hasta las 16 horas y, dada la hora que era cuando salíamos desde Osaka, preferimos ir directamente a Hiroshima, donde ya teníamos reservado el hotel para aquella noche, y dejar la visita a Himeji para el día siguiente.

En otro país este ir y volver de 250 km por trayecto nos hubiera hecho perder mucho tiempo, pero esto es Japón...!!

El trayecto de 250 km entre Hiroshima y Himeji en un shinkansen Hikari se hace en 59 minutos. Y desde la estación JR Himeji hasta la entrada del castillo hay un paseo a pie de 15-20 minutos. Así que el viaje de ida y vuelta y la visita nos supuso sólo una mañana.

La isla-santuario de Itsukushima

Patrimonio de la Humanidad La isla-santuario de Itsukushima (conocida popularmente con el nombre de Miyajima) fue inscrita como Patrimonio de la Humanidad en 1996 y es un lugar sagrado del sintoísmo desde tiempos muy antiguos.

La isla de Itsukushima está situada en el mar interior de Seto, unos 25 km al suroeste de Hiroshima. El motivo por el que la isla es conocida popularmente con el nombre de Miyajima, que en japonés significa «isla-santuario», se debe al hecho de que la isla siempre ha sido identificada con el templo de Itsukushima que hay en una cala de la costa norte de la isla.

En el siglo VI se levantó el primer templo de la isla, pero el santuario actual data del siglo XII. Sus edificios, armónicamente dispuestos, hacen gala de una gran maestría técnica y artística de sus constructores. Además, su diseño y composición juegan con el contraste de colores y volúmenes entre el mar y la montaña, uniendo la belleza del paisaje natural que lo rodea a la creatividad humana.

El Grande Torii rojo, la puerta de acceso en la isla-santuario de Itsukushima (Itsukushima, Honshū)
El Grande Torii rojo, la puerta de acceso en la isla-santuario de Itsukushima (Itsukushima, Honshū)

Lo que hace únicos a este santuario y al enorme torii rojo que hay cerca de él es que fueron construidos sobre el agua y parecen flotar sobre ella cuando la marea está alta. Por este motivo es importante informarse antes de la visita de las horas en que se dará la marea alta, por ejemplo a través de la página Itsukushima tide times.

La entrada al santuario de Itsukushima costaba entonces 300 ¥. El santuario está formado por varios edificios, conectados entre sí por pasarelas de madera que están soportadas por pilares sobre el mar.

Tras la visita al santuario merece la pena pasear bordeando la cala donde se encuentra. De este modo tendremos diferentes perspectivas del torii flotante y del propio santuario, además de encontrar otros lugares de interés a lo largo del camino. También aquí encontraréis ciervos sika que van sin rumbo por el paseo que hay junto al mar, mezclándose con los visitantes de la isla.

El santuario flotante de la isla de Itsukushima en un día de lluvia (Itsukushima, Honshū)
El santuario flotante de la isla de Itsukushima en un día de lluvia (Itsukushima, Honshū)

Nosotros fuimos a Miyajima desde Hiroshima y volvimos en el mismo día. Pero si tenéis interés, también es posible pasar la noche en un ryokan de la isla para poder disfrutar del lugar sin los muchos visitantes que suele haber durante el día.

Bien es verdad que, en nuestra opinión, Miyajima es un lugar muy bonito y con un cierto toque romántico, y ello a pesar de que el día de nuestra visita a la isla fue bastante lluvioso y deslució un poco la visita. Pero la vista del santuario y de su torii flotante está catalogada como una de las tres mejores de Japón, siendo una imagen típica que aparece en muchas guías, libros, etc.

Para llegar hasta isla de Itsukushima empezamos subiendo a un tren en la estación de Hiroshima y, después de un trayecto de 22 minutos, bajamos en la estación Miyajima-guchi. La terminal del ferry JR hacia la isla está a solo 150 metros de esta estación. Suele haber un ferry a la isla cada 15 minutos.

El trayecto en ferry entre la isla principal y la de Itsukushima es de solo 10 minutos y era gratuito con el JR Pass. Desde el muelle al que llega el ferry hasta el santuario de Itsukushima hay un agradable paseo de 10 minutos que va bordeando la costa.


VIAJE POR LIBRE A JAPÓN: LA ISLA DE KYŪSHŪ

BEPPU [Kyūshū]

Cómo llegar

El trayecto desde la ciudad de Hiroshima hasta la de Beppu, de 334 km, lo iniciamos subiendo al autobús gratuito del hotel en el que estábamos alojados que nos llevó en 5 minutos hasta la salida norte de la estación JR de Hiroshima.

Entre las 7 y las 10 de la mañana había un autobús de estos cada 20 minutos, siendo recomendable reservar plaza la noche anterior. Fue muy práctico para no tener que cargar el equipaje por la calle.

Una vez en la estación de Hiroshima dejamos el equipaje en la consigna, ya que nuestro plan era subir a continuación al tren hacia Miyajima-guchi, visitar la isla de Itsukushima, volver hacia Hiroshima y, finalmente, continuar viaje hacia Beppu después de recoger el equipaje de la consigna. De este modo no teníamos que ir y volver a/del hotel a buscarlo.

Así lo hicimos y a la vuelta de nuestra excursión a Miyajima subimos al shinkansen Hikari RailStar que salía a las 13:53 de la estación de Hiroshima y llegaba a la estación de Nishi-Kokura de Kitakyūshū a las 14:46.

La ciudad de Kitakyūshū está ubicada en el extremo norte de la isla de Kyūshū. La línea de shinkansen cruza el estrecho que hay entre las islas de Honshū y de Kyūshū a través de un túnel submarino.

En la misma estación de Nishi-Kokura cambiamos de línea, pasando de la del shinkansen a la del Limited Express Sonic, un tren que nos fascinó. En esta estación nos sorprendió la gran animación que había en sus pasillos, incluyendo un concierto en vivo a cargo de una banda de jazz!!.

Nuestro tren salió de Nishi-Kokura a las 15:08 y llegó a Beppu a las 16:25. En la estación JR de Beppu hay una Oficina de Turismo con útil información sobre la zona, incluyendo la larga lista de baños termales de Beppu.

Dormir y comer

En Beppu nos alojamos en el Hotel Seawave Beppu (12-8 Ekimae Cho, Beppu, justo ante la estación JR), donde pagamos 8.400 ¥ por una habitación de dos camas, con baño privado, TV e internet gratis.

Este hotel no disponía de onsen propio, pero permitía acceder gratuitamente al onsen del hotel Beppu Station que está justo detrás suyo. Por otro lado, desde la planta 12, donde teníamos nuestra habitación, hay unas vistas formidables de la ciudad y de sus numerosas fumarolas, así como del mar y las montañas que la rodean.

En la calle principal Ekimae-dori de Beppu, que va desde la estación JR hacia el mar, y en algunas calles adyacentes hay unos cuántos restaurantes. Se podía cambiar dinero en la Oficina de Correos o en el Oita Bank adyacente y el cambio era el mismo.

Cosas a ver y hacer

BEPPU. La ciudad de Beppu (pronunciado«beppú») está situada en la costa nordeste de la isla de Kyūshū y es una de las ciudades balneario de más renombre de todo Japón.

Es la capital no oficial del onsen, perqué tiene también el mayor número de manantiales de aguas termales del país. Y produce más aguas termales que cualquier otro lugar del mundo, exceptuando la zona del parque nacional de Yellowstone, en los EE. UU.

Por este motivo no debería sorprendernos que la principal razón para visitar Beppu sea su gran oferta de tipos diferentes de baños termales que ofrece (de agua, barro, arena, vapor...), así como la atracción que suponen los llamados Infiernos de Beppu, unos espectaculares manantiales de aguas termales que son solo para verlos, no para bañarse.

Para moverse por la ciudad de Beppu quizás lo mejor es comprar un pase diario para los autobuses (entonces costaba 900 ¥) según el nº de desplazamientos en este transporte que planeemos hacer para visitar los diferentes puntos de interés, los cuales están desperdigados por una zona relativamente grande.

Además, este pase de autobús incluía algunos descuentos interesantes. Se compraba en la Oficina de Turismo de la estación JR, donde se acompañaba de un útil mapa con los recorridos.

Beppu, la ciudad de los baños termales

Tal como ya hemos dicho antes, Beppu es la ciudad balneario por excelencia de Japón. Además de las fuentes termales, los infiernos de Beppu (o Beppu Jigoku en japonés) son su otra gran atracción.

En este contexto un infierno es un pozo volcánico con agua a altas temperaturas (entre 50 y 99,5 °C) y barro. En algunos casos, la presencia de azufre añade su característico olor de huevos podridos. Lógicamente, estos pozos no son aptos para el baño, pero en algunos de ellos hay un onsen para los pies.

El infierno Shiraike Jigoku (Beppu, Kyushu)
El infierno Shiraike Jigoku (Beppu, Kyushu)

Los Infiernos de Beppu son nueve: Umi, Oniishibozu, Shiraike, Yama, Kamado, Oni-yama, Kinryu, Chinoike y Tatsumaki. Los siete primeros se encuentran en la zona de Kannaway y los dos últimos en el remoto Shibaseki, a las afueras de Beppu.

La visita a cada uno de los infiernos costaba 400 ¥, pero se podía comprar un abono para todos ellos por 2.000 ¥ (o 1.800 con el descuento del pase de autobús).

La forma como se presentan estos infiernos suele tener un punto kistch o muy kistch según los casos, lo cual es una lástima, al menos visto con ojos occidentales.

De los infiernos de Beppu que visitamos nosotros recomendamos los siguientes:

  • Umi Jigoku, uno de los más bonitos, según nuestro parecer, con su estanque de agua azul claro;
  • Oniishibozu Jigoku, con sus burbujas de lodo que emergen de los charcos de barro;
  • Shiraike Jigoku, con un estanque de agua lechosa a punto de ebullición;
  • Chinoike Jigoku, con un fotogénico estanque de agua de color entre marrón y rojizo;
  • Tatsumaki Jigoku, con un géiser de agua caliente que aparece cada 25-30 minutos y dura unos 5 minutos.
El géiser de agua y vapor del infierno Tatsumaki Jigoku (Beppu, Kyushu)
El géiser de agua y vapor del infierno Tatsumaki Jigoku (Beppu, Kyushu)

Y algunos de los mejores baños termales públicos de Beppu son los siguientes:

  • Tanayu Onsen, situado en el Suginoi Hotel;
  • Onsen Hoyo Land, uno de los mejores de Beppu, con una zona mixta;
  • Takegawara, el más famoso y antiguo de Beppu. Fue construido en 1879 y tiene baños de arena;
  • Hyotan Onsen, el único de Japón galardonado varias veces con tres estrellas Michelin;

De todos ellos nosotros probamos el Hoyo Land Onsen, en el que la entrada valía 1.050 ¥, pero con el pase del autobús se conseguía un 10% de descuento. Si no se lleva toalla hay que sumar 150 ¥ por una toallita de onsen.

Este onsen es muy grande y de aspecto bastante decrépito, pero merece la pena por sus baños de lodo. Hay en el interior, separados por sexos, pero es mucho mejor el que hay en el exterior, el cual es mixto (juntos, pero no mezclados).

Por otro lado, en Beppu también había la opción de visitar el curioso Beppu Hihokan (dirección: 338-3 Shibuyu Kannawa), considerado como el mejor museo del sexo de japón. Desgraciadamente parece que este museo cerró en 2011.

La palabra japonesa «Hihokan» es un eufemismo para referirse a un museo del sexo, ya que su significado literal viene a ser «la casa del tesoro secreto». De museos de este tipo hay otros muchos por el territorio japonés.

Este museo kitsch fue creado en 1980 por un forofo a los artefactos eróticos como homenaje a la industria para adultos local. Se exponía arte erótico, con figuras de cera, de madera, estatuillas, pinturas, etc. principalmente de Japón, la India, el Tíbet y Papúa Nueva Guinea. La entrada costaba entonces 1.000 ¥

Usuki y sus Buda de piedra

Una excursión muy recomendable a hacer desde Beppu es a la pequeña población de Usuki, unos 50 km al sudeste de Beppu, para ver la magnífica colección de esculturas en piedra de Buda conocida como Usuki Sekibutsu.

Algunas de las esculturas de piedra de Usuki Sekibutsu (Usuki, Kyushu)
Algunas de las esculturas de piedra de Usuki Sekibutsu (Usuki, Kyushu)

Se cree que estas bonitas esculturas fueron talladas entre los siglos XII y XIV por razones que aún no están claras, puesto que en Japón las estatuas de Buda de piedra son raras. En total hay 59 estatuas que se agrupan en cuatro grupos excavados en la pared vertical de un cerro, siendo las figuras de Buda excavadas en la roca más grandes que se pueden encontrar en Japón.

El lugar no solo es bonito por las estatuas talladas en la roca, sino también por el entorno rural y el bosque de bambú que hay alrededor. La entrada a Usuki Sekibutsu costaba 530 ¥. Por otro lado, en la zona hay varios letreros que avisan de la presencia de serpientes y, efectivamente, vimos una, pero no era una anaconda precisamente.

A solo cinco minutos andando hacia el este se encuentra el pequeño templo de Mangatsu-ji, con unas cuántas esculturas de piedra más, incluida una del sacerdote budista que, según la leyenda, creó los Budas de piedra.

Para llegar a la población de Usuki desde Beppu cogimos un tren exprés que hizo el trayecto en 50 minutos (con un tren local eran 70 minutos). Desde la estación de Usuki hay autobuses (300 ¥) que van hasta la zona donde se encuentra la Usuki Sekibutsu, en una área montañosa a 4 km del centro de Usuki, y que también se paran en la plaza Shuji, en el centro de Usuki.

Otras estatuas de Buda de Usuki Sekibutsu (Usuki, Kyushu)
Otras estatuas de Buda de Usuki Sekibutsu (Usuki, Kyushu)

También se podían alquilar bicicletas (costaban 100 ¥/hora) en la Oficina de Turismo que había a 100 metros de la plaza Shuji, puesto que el camino hasta Usuki Sekibutsu es llano y hay un carril-bici que transcurre paralelo a la carretera.

Por otro lado, el centro de Usuki también merece una visita gracias a su ambiente tranquilo e histórico. Además del castillo de Usuki no dejéis de pasear por el antiguo barrio de los samuráis, con estrechas calles empedradas y con numerosos edificios tradicionales, entre los que hay algunas antiguas residencias de samuráis que están abiertas a los visitantes.


VIAJE POR LIBRE A JAPÓN: EL ARCHIPIÉLAGO DE RYŪKYŪ

NAHA (I) [isla de Okinawa - Ryūkyū]

Cómo llegar

El largo trayecto de más de 1.000 km entre Beppu, en la isla de Kyūshū, y Naha, la capital de la prefectura de Okinawa, empezó en la estación JR de Beppu (o «Bep-puuuuuuuuú», tal como anunciaban por la megafonía de la estación).

Allá subimos a un tren Limited Express Sonic que salía a las 10:22 de la mañana y llegaba, vía Kitakyūshū, a la estación de Hakata a las 12:15. En esta estación de Fukuoka fuimos siguiendo las indicaciones hasta encontrar el metro que nos llevó hacia el aeropuerto de Fukuoka (Fukuoka-kuko). El trayecto hasta el aeropuerto es de solo 5 minutos y costaba 250 ¥.

La salida del metro desemboca directamente en una de las terminales del aeropuerto de Fukuoka, desde donde salía nuestro vuelo hacia Naha. Antes que nada fuimos a un mostrador de la compañía JAL para informarnos del estado de nuestro vuelo, ya que sabíamos de antemano que existía el riesgo de que fuera cancelado por la presencia de un tifón en el trayecto.

Los tifones en Japón

Los tifones son tormentas que tienden a formarse sobre el océano Pacífico y se desplazan hacia la costa de Asia. Estas tormentas se denominan taifu en japonés, y son similares a los huracanes, que se forman en el océano Atlántico y viajan hacia América, pero tienen nombres diferentes por su ubicación geográfica.

Japón sufre un puñado de tifones cada año, que conllevan fuertes vientos y lluvias abundantes. La temporada de tifones se extiende de mayo a octubre, pero sobre todo en los meses de agosto y septiembre. De media 18 tifones pasan por territorio japonés cada año y se van numerando en orden de llegada.

Las islas de Ryūkyū son las más expuestas y pueden sufrir siete u ocho tifones el año, mientras que las islas principales de Japón suelen verse menos afectadas. En general, pero, no os tenéis que preocupar demasiado si viajáis a Japón durante la temporada de tifones.

El país está muy preparado por este tipo de fenómeno natural, con muchas precauciones de seguridad. A pesar de que, a veces, un tifón puede retrasar el transporte o frenar las actividades al aire libre, es poco probable que vuestros planes de viaje se vean afectados significativamente por el mal tiempo.

Pero es siempre una buena idea estar preparados informándoos sobre las condiciones meteorológicas locales.

Previsión de la evolución del tifón nº 13 en los monitores del aeropuerto de Fukuoka (Fukuoka, Kyushu)
Previsión de la evolución del tifón nº 13 en los monitores del aeropuerto de Fukuoka (Fukuoka, Kyushu)

En algunos monitores del aeropuerto se mostraba un gráfico con la evolución del tifón nº 13, situado en aquel momento entre la isla de Kyūshū y el archipiélago de Ryūkyū. La ciudad de Naha, la capital de la prefectura de Okinawa, se encontraba bajo su zona de influencia, pero lejos del centro.

Además, nos informaron de que el tifón se movía a una velocidad de 10 km/h y de que su fuerza era de 985 hPa. Al cabo de un rato, pero, nos informaron de que el vuelo a Naha operaría con normalidad, gracias a que el tifón se estaba desplazando hacia el Mar de China Oriental y nuestra ruta en avión cruzaría el tifón pero lejos de su centro.

Ya más tranquilos, antes de embarcar aprovechamos para comer algo en alguno de los 10 restaurantes que había en la segunda planta de la terminal 2 del aeropuerto. Para nuestra sorpresa, los precios en estos restaurantes eran iguales o sólo ligeramente más caros que en la calle (en un aeropuerto!!).

Nuestro vuelo, en un Boeing 737 de JAL despegó puntualmente del aeropuerto de Fukuoka a las 15:05 y aterrizó en el aeropuerto de Naha a las 16:45, tras un vuelo de 864 km algo movido a causa de las turbulencias ocasionadas por las nubes periféricas del tifón.

Había un punto de información turística dentro de la terminal del aeropuerto de Naha.

A través de un pasillo exterior cubierto salimos de la terminal y fuimos hasta la estación del monorraíl, donde compramos un billete hasta la parada de Asahibashi, la más próxima al hotel que habíamos reservado.

Este trayecto en monorraíl costaba 230 ¥ y se recorría en solo 11 minutos (cinco paradas). Gracias a la altura por la cual discurre el monorraíl fue fácil hacerse una idea de lo que encontraríamos en la isla de Okinawa.

Dormir y comer

En Naha nos alojamos en el hotel Toyoko Inn Naha Asahi-bashi Ekimae (2-1-20 Kume, Naha), donde pagamos 7.890 ¥ (en realidad costaba 8.190, pero nos hicieron un descuento de 300 ¥ al presentar la tarjeta de embarque de nuestro vuelo hacia Naha!!) por la habitación 810, la más grande de la planta 8. Desde ella teníamos unas buenas vistas hacia el río, el monorraíl y a tres avenidas.

Este hotel está muy bien situado, a 3 minutos andando de la estación Asahibashi del monorraíl y a 4 minutos de la terminal de autobuses. Desde/hacia el aeropuerto de Naha son solo 12 minutos en monorraíl.

En la calle Kokusai-dori hay varios restaurantes donde escoger, así como en el centro comercial Ryubo, al inicio de esta misma calle.

Cosas a ver y hacer
El archipiélago de Okinawa

Las islas de Okinawa son un grupo de 160 islas que conforman la prefectura de Okinawa, la más meridional de Japón. La prefectura es una división administrativa japonesa.

La capital de la prefectura es la ciudad de Naha, situada en la isla más grande, la isla de Okinawa. Los archipiélagos de Kerama y Daito, formados por pequeñas islas, también forman parte de esta prefectura y grupo de islas. Sólo 44 de las 160 islas de Okinawa están habitadas.

A su vez este grupo de islas forman parte de un grupo mayor que recibe el nombre de islas Ryūkyū o Nansei, una cadena de islas e islotes que se extiende a lo largo de 1.000 km por el Océano Pacífico, desde la isla de Kyūshū, la más meridional de las cuatro grandes islas de Japón, hasta casi llegando a la isla de Taiwán.

En cualquier caso, las islas de Okinawa cuentan con una historia y una cultura diferentes de la del resto del Japón, puesto que antiguamente formaron parte del reino independiente de Ryūkyū. También su clima subtropical, la geografía y el ambiente reinante las diferencian radicalmente de las cuatro principales islas japonesas.

NAHA (pronunciado «Najà»). Esta ciudad es la capital de la jefatura de Okinawa y está situada en la parte sur de la isla de Okinawa, la más grande de las islas Ryūkyū, con fachada costera sobre el Mar de la China Oriental.

Antiguamente fue de los lugares más habitados de las islas Ryūkyū y también la capital y centro religioso del reino Ryūkyū, desde principios del siglo XV hasta su abolición, en el año 1879.

Dado que Naha es la ciudad más poblada de la jefatura es también el nodo regional para el transporte en barco o avión hacia el resto de islas del archipiélago.

Visitando la ciudad de Naha

Teniendo en cuenta que la ciudad de Naha quedó casi completamente destruida en la famosa Batalla de Okinawa, a mediados de 1945, se entiende que no haya quedado casi nada de interés histórico en su estado original.

Vista elevada sobre la ciudad de Naha y su monorraíl (Naha, isla de Okinawa, Okinawa)
Vista elevada sobre la ciudad de Naha y su monorraíl (Naha, isla de Okinawa, Okinawa)

En el centro de la ciudad destacamos la avenida Kokusai-dori, la arteria principal de Naha. A lo largo de esta vía hay una infinidad de tiendas de recuerdos y de las cosas más variadas que os podéis imaginar, así como restaurantes, clubes, etc.

Tanto los comercios como los objetos vendidos son, en general, muy kitsch. Pero esto no debería sorprendernos, ya que Naha atrae, a causa de su clima subtropical, una gran cantidad de turistas japoneses del resto del país, así como de estudiantes nipones en viaje de estudios. Además, no hay que olvidar la presencia de un gran número de norteamericanos provenientes de la enorme base militar que EE.UU. tiene permanentemente en la isla.

Merece la pena recorrer los casi 2 km de longitud de esta avenida para alucinar con todo lo que vemos.

Muy cerca de Kokusai-dori se encuentra el barrio Tsuboya, el centro de la alfarería de Okinawa desde la época del reino Ryūkyū, donde todavía es posible ver numerosos talleres de alfarería.

En este barrio también encontraréis el Tsuboya Pottery Museum, el cual ilustra la historia y técnicas de la alfarería de la zona. Para encontrar el barrio de Tsuboya lo más fácil es seguir la calle comercial Heiwadori desde su inicio en Kokusai-dori y llegar hasta el final.

Para ver una zona diferente de Naha fuimos andando hacia el noroeste siguiendo la calle Kume-Odon hasta llegar casi al mar, con una gran zona de ocio llamada Costa Village Espana y un golf urbano justo al lado.

Es la zona de Tsuji, con abundancia de lugares de ocio, como por ejemplo pachinkos. Y volviendo de nuevo hacia el centro cruzamos la zona de Kume, donde abundaban los «clubes para gentlemen».

El Castillo de Shuri

Patrimonio de la Humanidad El Castillo de Shuri, inscrito como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en el año 2000 junto con otros monumentos relativos al reino Ryūkyū, fue centro administrativo y residencia de los reyes Ryūkyū durante siglos.

Murallas del castillo de Shuri (Naha, isla de Okinawa, Okinawa)
Murallas del castillo de Shuri (Naha, isla de Okinawa, Okinawa)

Es uno de los más castillos gusuku más importantes, refiriéndose este término a los castillos y fortalezas propios de las islas Ryūkyū. Fue el palacio de los reyes Ryūkyū entre los años 1429 y 1879. Ahora es uno de los lugares históricos más importantes de Naha.

Guerras e incendios han destruido el castillo varias veces a lo largo de los siglos, sobre todo durante la Batalla de Okinawa, tal como hemos comentado anteriormente. Tras unas décadas de abandono, en 1992 se inició su reconstrucción. Pero en octubre de 2019 un fuego fortuito destruyó varios edificios alrededor del patio principal.

En las fechas de nuestra visita el castillo estaba en perfecto estado, después de una conseguida reconstrucción iniciada en 1992. El castillo se encuentra sobre un cerro y se accede a él a través de varias puertas, como la de Hoshinmon.

De todos los edificios del castillo, el edificio Seiden, ante un gran patio, era el más lujosamente decorado. Alrededor del castillo hay un parque donde se encuentra el Tamaudun o mausoleo de los reyes Ryūkyū.

La entrada al castillo de Shuri se hacía por la puerta Hoshinmon y costaba 800 ¥, mientras que la entrada al mausoleo Tamaudun valía 200 ¥. El castillo se encuentra en el límite de la actual ciudad de Naha y para llegar a él se puede coger el monorraíl, bajando a Shuri y andando 1.2 km (15-20 minutos) hasta el castillo, o bien los autobuses 1, 17 y 46, bajando en Shurijo Koen Iriguchi.


ZAMAMI [islas Kerama - Okinawa - Ryūkyū]

Cómo llegar

Hoy nos desplazábamos desde Naha, en la isla de Okinawa, hasta la isla de Zamami, unos 56 km hacia el oeste.

Iniciamos este trayecto andando desde nuestro hotel hasta la cercana estación de autobuses, situada en el lado este de la parada Asahibahi del monorraíl, y allá subimos al primer autobús que salía hacia el puerto de Tomari (200 ¥). Fue un trayecto de 10 minutos (con poco tráfico) hasta la entrada a la terminal de ferrys.

Desde este puerto salen los ferrys a las islas Kerama, el grupo de islas donde se encuentran las islas de Aka y de Zamami. No confundir este puerto con el otro puerto de Naha, el puerto de Shinkou Naha

Compramos los billetes del ferry hacia Zamami justo antes de zarpar, en la misma terminal, pero siendo verano hubiera sido buena idea reservarlos con anticipación en un teléfono de reservas, aunque no estaba garantizado que nos atendieran en inglés. Actualmente se puede hacer la reserva del ferry en línea.

Hay dos tipos de ferry que hacen el servicio diario entre Naha y Zamami: el ferry Zamami Maru (de pasajeros y carga), que tarda unas dos horas en el trayecto a Zamami (se detiene antes en la isla de Aka) y el ferry rápido Queen Zamami (solo pasajeros), que tarda 50 ó 70 minutos en hacer este mismo trayecto, dependiendo de si para en Aka o no.

El primero de ellos costaba 1.860 ¥ por trayecto, mientras que el ferry rápido valía 2.750 ¥. Más información sobre los ferrys entre Naha y Zamami en la web Getting Zamami.

En nuestro caso cogimos el ferry Zamami Maru que zarpó de Naha a las 10 de la mañana, aunque en esta parte de Japón los horarios son algo más relajados que en el resto del país... se nota la influencia tropical.

Nos instalamos cómodamente en la cubierta superior, al aire libre. Tras unos 90 minutos de navegación, durantela cual pudimos ver unos cuántos islotes deshabitados, barcos de pesca, aviones de combate sobrevolando la zona y multitud de peces voladores, entramos en el pequeño puerto de la isla de Aka.

En este puerto el ferry estuvo 10-15 minutos para descargar pasajeros y mercancías. Desde la cubierta, durante este tiempo de espera, pudimos ver playas preciosas, de arena blanca y aguas de color turquesa, tanto en la propia isla de Aka como en la vecina isla de Geruma.

Acabada la descarga, el ferry prosiguió el viaje durante unos minutos más y finalmente atracó en el puerto de Zamami sobre las 12:10. Ya solo el viaje en ferry había merecido la pena.

En la pequeña terminal del puerto de Zamami había una improvisada oficina de información turística, en el interior de una tienda, donde conseguimos un mapa de la isla (estaba hecho a mano y fotocopiado) y también una lista de alojamientos de la zona que nos resultaron muy útiles, ya que no teníamos nada reservado.

Dormir y comer

En Zamami escogimos el pequeño y escondido Menso-Re Hotel, donde pagamos 7.000 ¥ por una habitación de estilo japonés, con TV y A/C, el cual era muy necesario aquí por la calor. El baño era compartido, pero éramos los únicos huéspedes... Este hotel estaba situado junto a la clínica de Zamami y del popular centro de buceo Joy Joy, a menos de 10 minutos andando desde el puerto.

También nos habían recomendado la Miyamura Pension, un minshuku situado sobre el supermercado del pueblo, en la calle principal, pero cuando llegamos ya no había habitaciones libres.

Para comer recomendamos el restaurante La Toquée, donde se comía bien y en un ambiente muy cuidado. Muchos hoteles de Zamami ofrecían la posibilidad de media pensión, pero somos de la opinión de que, en general, no sale a cuenta y resta libertad para probar otros sitios.

Cosas a ver y hacer

ISLA DE ZAMAMI. Esta isla es una de las 22 islas que forman las islas Kerama, un archipiélago de islas subtropicales situado en el suroeste de Naha. Solo cuatro de ellas están habitadas: Aka, Geruma, Tokashiki y la propia Zamami .

La isla de Zamami (Zamami-jima en japonés) tiene poco más de 600 habitantes y una superficie de 16,74 km². Zamami también es el nombre del asentamiento más grande de la isla (y dónde está el puerto), situado en la costa sur.

Vista de la costa sur de la isla de Zamami desde el ferry (Zamami, islas Kerama, Okinawa(
Vista de la costa sur de la isla de Zamami desde el ferry (Zamami, islas Kerama, Okinawa(

Puesto que nuestra estancia en las islas de Okinawa era corta, en el momento de planificar la ruta del viaje se nos había planteado el dilema de qué isla o islas escoger.

Finalmente nos decidimos por las islas Kerama gracias a las recomendaciones de varios amigos viajeros que habían visitado previamente la zona y también por el hecho de ser fácilmente accesibles desde Naha.

Bien es verdad que la elección fue, al menos para nosotros, acertadísima, puesto que estas islas eran un verdadero paraíso aún poco explotado, con aguas cristalinas de color esmeralda repletas de coral y con abundancia de peces exóticos, playas de arena blanca o bosques vírgenes. De hecho, estas islas son el mejor lugar de Japón y uno de los mejores del mundo para la práctica del submarinismo o del esnórquel.

Para recorrer la isla de Zamami alquilamos una bicicleta en nuestro hotel por 900 ¥/día, siendo el precio más barato que encontramos en todos los lugares que miramos.

Vista sobre la playa de Furuzamami (Zamami, islas Kerama, Okinawa(
Vista sobre la playa de Furuzamami (Zamami, islas Kerama, Okinawa(

Vale mucho la pena ir hasta la magnífica playa de Furuzamami, a 1,5 km del pueblo de Zamami. Por el camino hay un mirador con unas vistas formidables sobre la parte norte de la isla y otras islas próximas.

Esta playa es sencillamente preciosa, muy bonita, con arena blanca coralina, aguas cristalinas y un varias islas tapizadas de verde en el horizonte. En este entorno destaca negativamente un único y feo edificio en el extremo norte de la bahía pero, aun y así, consideramos que es una de las mejores playas que hemos visto nunca.

A pocos metros de la playa hay abundante coral que merece la pena ver buceando. Allá mismo pudimos alquilar unas gafas de esnórquel por 500 ¥/día. Inolvidable.

En la entrada de la playa hay un chiringuito con lavabos y una máquina de bebidas. Por otro lado, cuando nosotros fuimos a esta playa había muy poca gente, pero a partir de las 17:00 nos quedamos solos en este paraíso.

Otros lugares muy recomendables en la isla de Zamami son el mirador Kami-no-maha y el mirador de Unaji-no-sachi, sobre todo para ver la puesta de sol sobre el mar y las islas próximas. Las vistas son realmente increíbles.

Para llegar hasta ellos en bicicleta o a pie hay que coger la carretera que sale del pueblo de Zamami hacia el oeste de la isla, pasando junto al Ama Campsite & Cottages, de la playa de Ama y de una granja con vacas y cabras. Es un trayecto de unos 3 km hasta el primero mirador, al que hay que sumar 0,5 km más para llegar hasta el segundo.

Atardecer sobre las islas Kerama desde el mirador Kami-no-maha (Zamami, islas Kerama, Okinawa(
Atardecer sobre las islas Kerama desde el mirador Kami-no-maha (Zamami, islas Kerama, Okinawa(

Además de todo lo que ya hemos dicho, otras actividades interesantes a hacer en la isla de Zamami son las siguientes:

  • recorrer en bici o moto la estrecha y sinuosa carretera que circunda la isla;
  • hacer caminatas por los bosques de la isla;
  • contratar en el puerto una barca para visitar algunas de las islas no habitadas que hay alrededor de Zamami;
  • y, sobre todo, de enero a marzo es muy popular en esta zona el avistamiento de ballenas jorobadas, las cuales vienen a estas aguas a aparejarse.

NAHA (II) [Okinawa - Ryūkyū]

Cómo llegar

En la vuelta con el ferry desde la isla de Zamami hasta Naha, en la isla de Okinawa, quisimos hacer una parada de varias horas en la vecina isla de Aka para una rápida visita.

A las 10 de la mañana, en el puerto de Zamami, subimos al ferry rápido Queen Zamami que hacía el viaje de regreso hacia Naha pasando por la isla de Aka. En un trayecto de solo 10 minutos (costaba 300 ¥) llegamos al puerto de Aka.

Después de visitar la isla de Aka y refrescarnos en la playa zarpamos a las 17:00 desde el puerto de Aka con el ferry rápido Queen Zamami con destino hacia Naha, aunque antes nos paramos de nuevo en Zamami para dejar y recoger pasaje. Finalmente llegamos al puerto Tomari de Naha a las 18:10.

Dormir y comer

Al llegar con el ferry desde las islas Kerama volvimos de nuevo al mismo hotel (e incluso habitación) de nuestra anterior estancia en Naha, el Toyoko Inn Naha Asahi-bashi Ekimae, puesto que ya lo habíamos reservado durante la anterior estancia.

Gracias a esto, antes de marchar hacia las islas Kerama, pudimos dejar en este hotel la mayor parte del equipaje, todo aquello que no íbamos a necesitar en nuestra excursión a las islas.

Cosas a ver y hacer

ISLA DE AKA. En el viaje de vuelta desde Zamami hacia Naha, y aprovechando que el ferry se paraba en la isla de Aka para recoger y dejar pasajeros, visitamos esta isla durante casi siete horas antes de retomar la vuelta hacia Naha.

La isla de Aka es otra de las pocas islas habitadas del grupo de islas de Kerama. Tanto la isla como su único núcleo habitado son aún más pequeños que la isla de Zamami.

Al bajar del ferry encontramos, cerca del puerto de Aka, la pensión Super Tatsunojo, ubicada en un edificio y encima de un supermercado. En esta pensión alquilamos unas bicicletas para desplazarnos por la isla (1.000 ¥/día) y también dejamos el equipaje para ir más cómodos y ligeros.

Vistas sobre la playa de Hizushi y la costa occidental de la isla de Aka (Aka, islas Kerama, Okinawa)
Vistas sobre la playa de Hizushi y la costa occidental de la isla de Aka (Aka, islas Kerama, Okinawa)

Ya con las bicicletas fuimos hacia el oeste de la isla y subimos hasta un mirador elevado sobre el mar. Las vistas desde este mirador eran bonitas, pero sin comparación con las que habíamos visto desde los miradores de la isla de Zamami. Desde aquí bajamos hasta la próxima playa de Hizushi, muy bonita, pero un poco sucia de restos traídos por el océano coma consecuencia del tifón que había afectado recientemente la zona.

A continuación fuimos hasta la playa de Nishihama, en el lado oriental de la isla, a unos 2 km del pueblo de Aka. El camino más corto y fácil para llegar en bici era yendo por el puerto y tomar allá una carretera hacia el norte que bordea la costa.

En esta playa había un chiringuito con lavabo, una ducha (de pago) y la posibilidad de alquilar equipo de playa o para hacer esnórquel.

Aguas cristalinas en la playa de Nishihama (Aka, islas Kerama, Okinawa)
Aguas cristalinas en la playa de Nishihama (Aka, islas Kerama, Okinawa)

El paisaje que ofrece la playa de Nishihama es excepcional, aunque para hacer esnórquel es mejor la de Furuzamami.

Para completar la visita a esta isla cruzamos con la bici a la isla de Geruma, conectada a la de Aka por un gran viaducto, el puente Akao, con muy buenas vistas.

Atravesamos la isla de Geruma de norte a sur por una carretera que bordea la costa oriental y llegamos hasta la isla de Fukaji, unida a la de Geruma por un pequeño puente. Fukaji está deshabitada y únicamente aloja el aeropuerto de las islas Kerama.

Vista del extremo norte de la isla de Geruma desde el puente Akao (Geruma, islas Kerama, Okinawa)
Vista del extremo norte de la isla de Geruma desde el puente Akao (Geruma, islas Kerama, Okinawa)

Desde aquí deshicimos el camino hasta la isla de Aka, dando por acabada esta visita exprés a la zona.

Después de devolver las bicicletas en la pensión y de recuperar nuestro equipaje fuimos hacia el puerto y subimos al ferry rápido que salía a las 17:00 hacia Naha.

Durante la navegación de vuelta hacia Naha, sobre la cubierta del ferry, pudimos disfrutar de una inolvidable puesta de sol sobre el mar y sobre las islas Kerama que no se puede explicar con palabras. Merecido colofón a un lugar tan fantástico y al que volveríamos sin pensarlo dos veces.

NAHA. Ya hemos explicado anteriormente los principales lugares de interés en la ciudad de Naha.


VIAJE POR LIBRE A JAPÓN: NAGOYA [isla de Honshū]

NAGOYA

Cómo llegar

Iniciamos el largo viaje de vuelta de 1.400 km entre Naha (isla de Okinawa) y Nagoya (isla de Honshū) cogiendo el monorraíl desde Asahibashi hasta el aeropuerto de Naha en un trayecto de once minutos (230 ¥).

Embarcamos en un Jumbo 747 de la compañía JAL que despegó puntualmente a las 11:45 y aterrizó en el aeropuerto Centrair Chubu (también llamado Central Japan International Airport) de Nagoya tras un vuelo de 1 hora y 50 minutos.

Para llegar al centro de Nagoya desde el aeropuerto cogimos el tren exprés µSKY de la línea Meitetsu, con destino final a la estación JR de Nagoya, adonde llegamos después de un cómodo viaje de 30 minutos.

Como que el plazo de validez de 21 días de nuestro JR Pass ya se había agotado tuvimos que pagar los 850 ¥ que costaba este trayecto entre el aeropuerto y el centro de la ciudad.

Dormir y comer

En Nagoya, el último destino de este viaje por Japón, nos alojamos en el hotel Toyoko Inn Nagoya Marunouchi (1-4-20 Marunouchi Naka-ku, Nagoya), donde pagamos 8.190 ¥ por una habitación doble.

Este hotel está a solo dos minutos andando de la salida nº 8 de la parada Marunouchi del metro y a 1'5 km de la estación JR. En aquellas fechas había otros dos hoteles de la cadena Toyoko Inn que estaban más cerca de la estación de tren, pero en el momento de reservar no habíamos encontrado ninguna habitación doble para no fumadores en ninguno de los dos y por ese motivo nos quedamos en el Toyoko Inn Nagoya Marunouchi.

En la estación de tren JR de Nagoya, sobre todo en la planta 11, había un buen número de restaurantes donde escoger.

Cosas a ver y hacer

NAGOYA. Esta ciudad está situada en la región central de la isla de Honshū y es la cuarta ciudad en población del Japón, así como su corazón industrial, con la sede de la empresa multinacional Toyota, por ejemplo, ubicada aquí.

Desde el punto de vista histórico Nagoya creció alrededor del castillo del clan Owari, una de las ramas de la familia Tokugawa en el periodo Edo. En el año 1945, al final de la II Guerra Mundial, los bombardeos aéreos aliados destruyeron la mayoría de los edificios históricos de la ciudad y por este motivo Nagoya no es una ciudad con un gran atractivo turístico.

En cualquier caso, el motivo de nuestra breve estancia en Nagoya fue, principalmente, que nuestro vuelo de regreso hacia Europa partía del cercano aeropuerto Chubu Centrair. De todos modos, nos gustó poder visitar, ni que no fuera brevemente, una nueva ciudad japonesa.

Entre las cosas que pudimos ver de Nagoya destacamos los edificios de las JR Central Towers, un complejo sobre la estación JR de Nagoya formado por un edificio de oficinas de la compañía Japan Railways con una altura de 245 metros y otro ocupado por un hotel que es ligeramente más bajo y esbelto.

Tiene el récord Guinness del edificio de estación de tren más alto del mundo y uno de los más grandes en cuanto a superficie.

Las plantas inferiores del complejo son compartidas por ambos edificios y en ellas podemos encontrar grandes almacenes, tiendas de todo tipo, restaurantes y lugares de ocio.

Quisimos subir a la planta 52 de una de las torres del JR Central Towers para disfrutar de las vistas panorámicas, pero resultó que solo se podía acceder con una reserva en uno de sus exclusivos restaurantes o centros de spa y belleza.

Finalmente conseguimos nuestro propósito de ver Nagoya desde las alturas subiendo hasta la plataforma de observación del rascacielos Midland Square (oficialmente llamado Toyota-Mainichi Building), inaugurado en marzo de 2007.

Este edificio está situado casi frente al complejo JR Central Towers y con 247 metros de altura es ligeramente más alto que la torre de oficinas de JR. De hecho, en aquel momento era el edificio más alto de la región central de Japón.

Vista nocturna de las JR Central Towers desde el mirador Sky Promenade del rascacielos Midland Square (Nagoya, Honshū)
Vista nocturna de las JR Central Towers desde el mirador Sky Promenade del rascacielos Midland Square (Nagoya, Honshū)

El rascacielos Midland Square acoge oficinas de diferentes empresas, como por ejemplo de Toyota, así como un centro comercial, tiendas de lujo, un cine, restaurantes, cafés, etc.

En la parte superior de este edificio, en las plantas 44 a 46, se ubica el impresionante Sky Promenade, la plataforma de observación a cielo abierto más alta de todo Japón. Esta plataforma de observación está parcialmente abierta al exterior, por lo que es fácil notar el viento que sopla a esa altura, a 240 metros sobre el nivel del suelo.

El mirador proporciona unas vistas increíbles de la ciudad, tanto de día como de noche, en todas las direcciones.

Y por la noche, cuando es oscuro, para añadir aún más espectacularidad, a intervalos regulares de tiempo aparecen columnas de humo y luces que van cambiando de color para crear una atmósfera irreal. Muy recomendable, vale realmente la pena.

El mirador Sky Promenade estaba abierto de 11 a 21:30 horas y la entrada costaba entonces 700 ¥. Las entradas se compraban en la planta 42 del edificio, hasta donde se sube con un curioso ascensor exterior de vidrio que sube las 42 plantas en solo 40 segundos y que impresiona por sus vistas de vértigo. Toda una experiencia!!.

Para completar la visita a esta zona de rascacielos de Nagoya no queremos dejar de mencionar la Lucent Tower, un bonito edificio de líneas curvas que tiene una altura de 180 metros.

Por otro lado, merece la pena pasear por algunas calles adyacentes a la torre Midland Square para ver el gran número de pachinkos que hay en la zona. De hecho, el origen de estos lugares de juego hay que buscarlo en esta ciudad.

Lógicamente hay otros puntos de interés en la ciudad, como el reconstruido castillo de Nagoya, pero ya no tuvimos tiempo para más. Podéis encontrar otros lugares visitables de la ciudad en la página What to do in Nagoya City.

En el interior de un pachinko, un sistema de juego genuinamente japonés
En el interior de un pachinko, un sistema de juego genuinamente japonés
Y el viaje se acaba ...

Llegado el final de nuestro periplo por Japón, teníamos que ir desde nuestro hotel en el centro de Nagoya hasta el aeropuerto Chubu Centrair. Empezamos por coger el metro en la parada Marunouchi hasta la estación JR de Nagoya, ya que íbamos cargados con todo el equipaje. Es un trayecto de solo dos paradas y que costaba 200 ¥.

Ya en la estación JR seguimos las indicaciones hacia la línea Maitetsu y compramos los billetes (valían 870 ¥) para el primer tren exprés que pasara con destino hacia el aeropuerto Centrair Chubu, adonde llegamos tras un cómodo trayecto de 28 minutos. Este moderno aeropuerto empezó a operar en 2005 y está construido sobre una isla artificial.

Aquí embarcamos en un vuelo de la compañía Finnair con destino Helsinki, en un trayecto de 7.770 km que hicimos en 9 horas y 50 minutos. Antes de aterrizar en el aeropuerto Vantaa de Helsinki tuvimos la oportunidad de ver, desde la ventanilla del avión, una infinidad de lagos entre paisajes verdes.

Entendimos porqué Finlandia es conocida como «la tierra de los mil lagos», aunque, en realidad, tiene más de 180.000.

La hora local finlandesa era de -6 horas respecto de la hora en Japón. Tras una escala de 2,5 horas embarcamos en otro vuelo de Finnair que nos llevó hasta Barcelona en un trayecto de 2.630 km que supuso tres horas efectivas de vuelo.

Y aquí finalizó este fantástico viaje a Japón, el cual superó con creces todas nuestras expectativas iniciales y que nos sorprendió día sí y día también.


Relat d'un viatge al Japó en primavera, durant el Hanami - Jaume Rovira Colomer & Araceli Soler Vendrell [2014]
Relat d'un viatge al Japó (2010) - Sònia Graupera [2010]
Relat d'un viatge de 17 dies al Japó - Maite & Raúl [2009]
Un viatge de 4.000 km a través de Honshu - Isa, Xavier, Daphne & Obi-Wan [2009]
Dues motxilleres al Japó - Eva Rexach [2008]
Diari d'un viatge al Japó (2008) - Maria Boix Martínez i Toni Colilles Vilà [2008]
Relat d'un viatge al Japó (2008) - Antonio & Trini [2008]
Relat d'un viatge al Japó, l'imperi del sol ixent - Sandro Alarcón & Rosa Moreno [2008]
Diari de viatge al Japó: de Hokkaido a Okinawa - Jordi Rodríguez & Marta Colomer [2007]
Relat d'un viatge al Japó (2007) - Asun Sunyol & Àngel Armengol [2007]
Relat d'un viatge al Japó (2005) - Montse & Carles [2005]
Japan Travel Guide - Guía turística online de japón.
The History of Japanese Green Tea - Información sobre la cultura del té verde japonés.
Japan Meteorological Agency - Previsión meteorológica e información sobre clima, tifones, volcanes y terremotos en Japón.