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BULGARIA

Guía y relato de un viaje por libre a Bulgaria

Data Data viatge: 2007. Publicat el 19/04/2007
2.6 de 5 (197 vots)

Introducción

Bulgaria, situada en el extremo sureste de Europa y en la parte oriental de la península balcánica, es un pequeño país con más de 13 siglos de historia y que ha servido de puente entre Oriente y Occidente. A lo largo de su historia Bulgaria ha pasado a través de periodos muy desiguales, llegando a dominar el sur de Europa (en los siglos XII al XIV), para poco después disolverse prácticamente en los límites del Imperio Otomano durante cuatro siglos (del siglo XV al XIX).

Más recientemente, cuatro décadas de comunismo hicieron del país un lugar bastante cerrado y poco conocido, Pero a pesar de todo estos avatares, ya casi desde el principio de su existencia, su espíritu nacional se ha conservado a través algunos signos identitarios clave como el idioma y su expresión escrita (el alfabeto cirílico nació a finales del siglo IX en tierras búlgaras), la fe cristiana ortodoxa, la gran tolerancia interétnica, y la gran capacidad de sublimar las peripecias históricas en variadas expresiones de cultura popular.

En los últimos años Bulgaria está haciendo un gran esfuerzo para abrirse al mundo. Desde el pasado 1 enero de 2007, por ejemplo, ya es miembro de la Unión Europea. Y para el viajero, Bulgaria es cada vez un destino más a tener en cuenta, ya que es un país compacto que ofrece multitud de cosas interesantes para llenar unas semanas de viaje: ruinas romanas y tracias, monasterios e iglesias con unos frescos extraordinarios en sus paredes, magnífica arquitectura autóctona, actividades culturales, grandes posibilidades para realizar caminatas y escaladas en las montañas, playas en el mar Negro, gastronomía, etc. Y todo ello a unos precios sin rival en el resto de Europa, ya que Bulgaria es, por ahora, uno de los países más económicos del continente.

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Ficha técnica del viaje

Nota

Avisamos de que cierta información publicada en estas guías o relatos, sobre todo la referida a horarios, precios, visados, direcciones de e-mail o páginas web, puede haber variado desde el momento en que se recogió la información (ver fecha en la cabecera del relato).

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Fecha del viaje

Del 28 de abril al 6 de mayo de 2007.

Itinerario

mapa

Día 1: BCN - Milán - Sofía
Día 2: Sofía - Gorna Oryakhovitza - Veliko Târnovo
Día 3: Veliko Târnovo - Arbanasi - Veliko Târnovo
Día 4: Veliko Târnovo - Gabrovo - Tryavna - Gabrovo - Kazanlâk
Día 5: Kazanlâk - Plovdiv
Día 6: Plovdiv - monasterio Bachkovo - Plovdiv
Día 7: Plovdiv - Karlovo - Koprivshtitsa - Sofía
Día 8: Sofía - monasterio Rila - Melnik
Día 9: Melnik - Boyana - Sofía - Roma - BCN

Lógicamente, de haber dispuesto de más días de viaje hubiéramos ampliado nuestro itinerario por Bulgaria para añadir otras zonas del país, como la costa del mar Negro (Nesebar, Varna, o Sozopol, por ejemplo), la ciudad de Ruse y alrededores, las montañas Rodopi, ... En cualquier caso, de lo que finalmente sí vimos no quitaríamos nada, a excepción, quizás, de Kazanlâk, el único lugar que, en general, no estuvo a la altura de las expectativas que nos habíamos creado.

Dinero

La moneda de curso legal es el lev o leva (abreviada Lv). Se subdivide en 100 stotinki. Está previsto que antes de 2015 Bulgaria adopte ya el Euro como moneda.

No tuvimos absolutamente ningún problema para cambiar euros y siempre lo hicimos en casas de cambio, aunque siempre comparamos precios entre varias antes de decidirnos por una. El uso de tarjetas de crédito no está muy extendido, pero en ciertos restaurantes, hoteles y tiendas es posible pagar con ellas. Por ello es conveniente llevar el dinero en efectivo, aunque también recomendamos llevar una tarjeta de crédito, sobre todo para alquilar un coche.

En algunos sitios muy turísticos, como en los alrededores de la basílica Alexander Nevski de Sofía, es posible encontrar personas que se nos acercarán y nos ofrecerán un cambio muy ventajoso, pero es mejor evitarlos y desconfiar de ellos ya que puede ser una trampa o engaño.

Cambio medio: 1 Lv = 0'515 € / 1 € = 1,94 Lv

Gastos del viaje

+ 227,13 € (vuelo BCN-Sofía-BCN)
+ 20,18 € (alquiler coche)
+ 218,05 € (transporte, alojamiento, comida, entradas, gasolina coche alquiler, regalos, etc)
= 465,36 € (total por persona)

Nivel de vida: Para el viajero Bulgaria es, sin lugar a dudas, muy barato para los estándares europeos y la pregunta es por cuanto tiempo más continuará así. Quizá el alojamiento es lo único que puede hacer subir el presupuesto si no se busca bien, pero el resto tiene unos precios muy asequibles para nosotros: restaurantes, transporte, coche alquiler, entradas, etc. Es posible que en los próximos años, con la aún reciente entrada de Bulgaria en la Unión Europea y, sobre todo, cuando el país adopte el euro como moneda propia los precios irán subiendo progresivamente para equipararse al resto de la Unión. A ello también puede contribuir la creciente riada de inversores internacionales a la caza de chollos inmobiliarios y de paquetes de turistas alemanes que acuden en masa a los resorts en el mar Negro. Pero mientras esto ocurre vale la pena aprovechar la coyuntura actual.

Visado

Actualmente existe una norma que permite la entrada y tránsito por el país con el DNI para los ciudadanos de los países miembros de la Unión Europea. No obstante, se recomienda por el momento viajar con el pasaporte vigente.

Salud

No hay ninguna vacuna obligatoria y ni siquiera recomendable. Como siempre, es importante disponer de un seguro médico durante nuestro viaje. En las farmacias (aptekas) del país se encuentra fácilmente todo tipo de medicinas, pero para cualquier medicación muy específica que necesitemos es mejor llevarla de casa.

Por otra parte, el hecho de que en Bulgaria se encuentren aguas minerales de excelentes propiedades curativas posibilita la existencia de numerosos balnearios (ya desde la época romana). Actualmente los centros más frecuentados son Bankya, Vélingrad, Varshets, Hisarya y Pomorie (baños de lodo). Y cerca del mar Negro, en las zonas de veraneo de Albena, Zlatni Piásatsi, Sveti Konstantín o Slánchev Briag se está desarrollando un turismo orientado a la salud y el descanso activo.

Seguridad

No tuvimos ningún problema al respecto, pero, como siempre, conviene tomar las precauciones habituales y usar el sentido común, especialmente en ciudades, zonas poco concurridas, estaciones de tren y autobús, etc. De todos modos la web del Ministerio de Asuntos Exteriores español avisa de que no es recomendable viajar a Bulgaria en coche, especialmente en vehículos todo terreno y otros de gama alta, pues es muy frecuente el robo de este tipo de vehículos. Aunque siempre existe la opción de dejar el coche en un aparcamiento vigilado.

Transporte

Avión. Aunque en las fechas de nuestro viaje había un par de pequeñas compañías que realizaban vuelos domésticos, Hemus Air y Dandy Airlines, la verdad es que dado lo compacto del país y la frecuencia y bajo precio de autobuses y trenes hacen que no sea necesario pensar en vuelos dentro del país.

Autobús. Mediante la red de autobuses públicos y privados es posible ir a cualquier ciudad y pueblo del país, y a unos precios realmente bajos. Los autobuses de las compañías privadas, por ejemplo de la compañía Etap-Group, suelen ser más nuevos, cómodos y rápidos que los de la compañía pública. Los horarios de los autobuses se pueden ver en el interior de las terminales y el destino de cada autobús figura en un rótulo en el frontal de éste, pero están escritos en cirílico (ver el apartado Idioma). Queremos remarcar la absoluta puntualidad en la hora de salida de los autobuses búlgaros (igual en los trenes). Más información en la web de la Estación central de autobuses de Sofía.

Tren. La Bàlgarski Dârzhavni Zheleznitsi, la compañía ferroviaria estatal búlgara, gestiona más de 4.000 km de red ferroviaria que cubren buena parte del país y conectan las ciudades y pueblos más importantes, aunque los convoyes y las infraestructuras necesitan una renovación urgente. Hay trenes de varias categorías según su rapidez (ekspresen, bârz o pâtnicheski, de más rápido a más lento) y dentro de un mismo tren podemos encontrar dos clases según el nivel de confort (1ª clase y 2ª clase). En cualquier caso son una buena opción al autobús para algunos trayectos y sus precios son muy baratos. Al igual que en el caso de los autobuses los horarios y destinos de los trenes se encuentran en el interior de las estaciones y están escritos en cirílico. Más información: Horarios de tren y mapa con la red ferroviaria de Bulgaria.

Coche de alquiler. Es una opción muy buena para llegar a lugares remotos donde no llegan ni los autobuses ni el tren, sobre todo a parques nacionales, monasterios o pueblos perdidos. Nosotros alquilamos uno para ir al monasterio de Rila por la complejidad y pérdida de tiempo de hacerlo en transporte público y la verdad es que nos fue muy bien. No es necesario el carné de conducir internacional. Quizás el único pero es la dificultad que comporta el hecho de que la mayor parte de las indicaciones en algunas carreteras o ciudades, sobre todo en Sofía, están en cirílico (ver el apartado Idioma). Por otra parte, en los últimos años varias carreteras del país han sido arregladas (se nota ya la llegada de fondos de la Unión Europea), por lo que los viajes en vehículo resultan más cómodos y seguros que antaño. Es muy conveniente disponer de un buen mapa de carreteras de Bulgaria con los nombres en cirílico y en caracteres latinos.

Clima

El clima búlgaro es de tipo continental, con inviernos fríos y veranos cálidos. En la zona suroeste del país el clima es más parecido al mediterráneo, con veranos secos y templados e inviernos con abundancia de precipitaciones. La época más lluviosa es a comienzos del verano. En las fechas de nuestra visita a Bulgaria la temperatura no era ni fría ni cálida, aunque al anochecer podía ser fresca. De hecho, en las montañas más altas aún quedaban restos de nieve. Por otra parte tuvimos algún episodio de lluvia, pero nada importante, aunque a cambio encontramos unos paisajes muy verdes.

Gastronomía

La cocina búlgara es muy rica, sazonada y bastante parecida a la de sus vecinos balcánicos. En cualquier caso son muy típicos de Bulgaria los productos lácteos, principalmente el yogur (de hecho, el nombre científico de los microorganismos que transforman la leche en yogur es Lactobacillus bulgaricus), buenísimo y nada que ver con el sucedáneo al que estamos acostumbrados. También vale la pena probar el sirene, una especie de queso blanco y duro, de vaca o oveja, usado en muchos platos, como la ensalada shopska salata. En las cartas de los restaurantes siempre hay ensaladas y las raciones son muy grandes,y se aderezan con sal, pimienta, aceite y vinagre.

Son también típicos en todo el país la kavarma (guiso con carne de cerdo, puerros, vino, chile y finas hierbas), la meshana skara (parrillada mixta), o el gyuvech (guiso de carne o vegetariano, cocido al horno en un recipiente cerámico). Los postres, por su parte, suelen ser muy dulces, heredados de la tradición turca. Y para acompañar las comidas nada mejor que el vino local o una cerveza (las marcas más habituales son Zagorka, Kamenitsa o Shumensko).

Si se desayuna en un bar cuesta bastante encontrar algo sólido para acompañar el café o café con leche. En este caso solíamos comprar pan o alguna pasta en una panadería para comerlo después en el propio bar, con el café. Y sin problema por parte del bar!!.

Idioma

El Búlgaro es la lengua oficial de Bulgaria y pertenece al grupo de lenguas eslavas meridionales, aunque también tiene mucho en común con el ruso. Su forma escrita es el cirílico. Cada letra se corresponde con un sonido concreto, independientemente de su contexto, lo cuál facilita su pronunciación. Después de unos pocos días no es difícil pronunciar algunas palabras o cortas frases para hacernos entender, ya que no siempre es fácil encontrar a alguien que hable algo más que el búlgaro, ruso o incluso alemán.

Puesto que muchas indicaciones las encontraremos escritas exclusivamente en cirílico (por ejemplo los horarios de autobuses o trenes en las estaciones, los destinos en el frontal de los autobuses o las indicaciones en muchas carreteras o ciudades), conviene aprender a leer los caracteres cirílicos para obtener mentalmente una traducción al nombre latino, ya que nos ayudará a saber interpretar las indicaciones por nosotros mismos. No es difícil puesto que, en general, cada letra cirílica se corresponde con una letra latina. Sólo requiere de cierta práctica y agilidad mental, y os lo podéis plantear como un juego pasatiempos. Desde luego también se puede preguntar a la gente local y, en general, los búlgaros son bastante amables y nos ayudarán a encontrar lo que buscamos.

A continuación, algunas palabras útiles con su pronunciación fonética aproximada: Sí (da), No (ne), Calle (ul), Avenida (bul), Restaurante (restorán), Hotel (jotel), Estación autobús (aftogara), Estacion tren (gara), Bien/OK (dubbré), Baño/servicio (toaleta), Casa (kashta), 0 (nula), 1 (edo), 2 (duba), 3 (tri), 4 (chetri), 5 (pet), 6 (shest), 7 (sedem), 8 (osem), 9 (devet), 10 (deset)

Diferencia horaria

Hay una diferencia de +1 hora respecto de nuestro horario de verano.

Guía de viaje

Bulgaria, de Lonely Planet Pub. (edición Junio 2005, en inglés). En general bien, aunque algunos apartados son parcos en información y en otros casos la guía ya adolecía de cierta desactualización. Como siempre, se agradecen los numerosos mapas para orientarse en las ciudades. También resulta muy práctico el hecho de que los nombres geográficos o de poblaciones vengan con su correspondiente nombre en cirílico.

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 GUIA / RELATO DE VIAJE: RUTA por SOFIA y VELIKO TÂRNOVO

SOFÍA (I)

COMO LLEGAR

Empezamos el viaje con un vuelo de la compañía Alitalia de Barcelona a Milán-Malpensa (70 minutos). Tras una cortísima espera enlazamos con el siguiente vuelo, de la misma compañía, a Sofía (1 hora y 45 minutos de vuelo).

Los billetes de avión del trayecto Barcelona-Milán-Sofía y Sofía-Roma-Barcelona los habíamos comprado en Internet meses atrás por el módico precio de sólo 227 € por persona, todo incluido.

Una vez desembarcamos en el moderno y pequeño aeropuerto de Sofía adelantamos el reloj 1 hora para alinearnos con la hora local, pasamos inmigración (no nos ponen sello alguno en el pasaporte, snif!) y nos encontramos con la desagradable sorpresa de que el equipaje embarcado no aparece (ni el nuestro ni el del resto de pasaje que viene de Barcelona). Reclamamos en la ventanilla de pérdida de equipajes del aeropuerto y nos dan un teléfono donde llamar e informarnos, aunque nos dicen que llegará en un vuelo al día siguiente (de todos modos damos la dirección de nuestro hotel previsto en Sofía para que nos lo lleven). Tras ello vamos al mostrador de Alitalia a reclamar un anticipo de dinero para poder comprar algunas cosas necesarias, al menos para la higiene personal, pero nos torean sin muchos miramientos con la burda excusa de que la persona que manda no está en ese momento. Muy mal la atención al usuario de la compañía Alitalia (!!!).

En la terminal de recogida de equipajes hay una oficina de cambio, pero en ese momento estaba cerrada, por lo que no pudimos cambiar (la verdad es que el cambio era bastante malo: 1,65 Lv/€). Fuera, en la terminal de llegadas, hay alguna otra oficina de cambio, pero también estaba cerrada (son sólo las 19:15 de un sábado cualquiera!). Por ello nos vemos obligados a sacar dinero a través de un cajero automático que hay en la misma terminal (buen cambio, a 1,94 Lv/€, pero hay que tener en cuenta la comisión que aplica nuestro banco por disponer de dinero en el extranjero).

Fuera de la terminal, unos 50 metros a la derecha, encontramos una parada de autobuses donde espera un autobús de color naranja con el nº 84 (la otra opción es el nº 10, que también va al centro). Preguntamos al conductor y nos dice que va al centro de Sofía (a 12 km del aquí). El billete cuesta 0,80 Lv y tras unos 25 minutos de viaje nos deja en la esquina de las avenidas Vasil Levski y General Gurko, junto al parque Boroseva Gradina. Preguntando nos orientan sobre la dirección a seguir para ir a la plaza Svetia Nedelya, el centro-centro de Sofía (una buena referencia para preguntar es indicar el Hotel Sheraton, que se encuentra en esta plaza). Caminando unos 600 m. llegamos a la plaza.

DORMIR Y COMER

En el Hotel Maya (c/ Trapezitsa 4, 2º piso - Sofía; tel. 0888-924-206) pagamos 20 € por una habitación doble enorme, aunque sencilla, con baño privado (con llave) fuera de la habitación. Tal como menciona la guía LP se trata de un lugar con carácter, aunque igualmente puede dar la sensación de decrépito y decadente (sólo hay que subir o bajar con el ascensor de la finca) e incluso cutre. De todos modos, su precio y posición tan céntrica hacen que sea una muy buena opción si estamos dispuestos a sacrificar un poco de comodidad. La propietaria del hotel es una señora muy servicial, pero que sólo habla búlgaro, ruso y alemán. El precio de la habitación era en realidad de 40 Lv, pero la propietaria nos ofreció la posibilidad de pagar con 20 €, lo cual era ligeramente más ventajoso para nosotros por el cambio aplicado.

Un restaurante muy recomendable es el Happy Bar & Grill (en el lado oeste de la plaza Svetia Nedelya), el cual forma parte de una gran cadena búlgara de restaurantes que encontraremos en otras ciudades del país. Ofrece muy buena comida local servida en un entorno occidentalizado, por lo que no es de extrañar que triunfe entre la población joven y moderna de Bulgaria. También ayuda que las guapas y jóvenes camareras lleven unas minifaldas muy mini, tirando a micro. Los precios son muy razonables y hay zona para no fumadores. También podemos recomendar el Victoria Pizza & Restaurant (Tsar Osvoboditel, 7), con una agradable terraza exterior. Para desayunar una muy buena opción es ir al Central Hali Shopping Center (bul Maria Luisa 25), ya que se pueden comprar cruasans en una panadería del mercado y acompañarlos de un café con leche en una terraza cubierta en la parte central del mismo edificio. En este centro comercial hay también alguna oficina de cambio donde obtener levas.

COSAS A VER

SOFÍA, la capital de Bulgaria, es una pequeña ciudad que, posiblemente, no esté entre las más bonitas de Europa, pero eso no significa que no tenga interés, ya que tiene algunos puntos remarcables y por su tamaño no es un lugar agobiante. De hecho, Sofía fue una pequeña población hasta que en 1878 fue elegida como capital de la recien liberada Bulgaria, por lo que carece del pedigrí histórico de otras ciudades búlgaras como Plovidv o Veliko Târnovo. No obstante, posee un bonito casco antiguo de aires centroeuropeos en colores pastel que contrasta con el resto, barrios-dormitorio de edificios grises y feos, herencia de la época comunista.

Aunque para visitar los principales lugares de interés en el centro de Sofía se puede hacer andando, la ciudad cuenta con una extensa red de transporte público formada por tranvías, trolebuses, autobuses y metro que puede sernos útil para ir al aeropuerto, a las estaciones de autobús o tren, o al monte Vitosha. Por ello es conveniente disponer de un mapa detallado de la ciudad que indique las redes de transporte público. Si se toma un taxi hay que vigilar que sea oficial y exigir que ponga el taxímetro o negociar un precio razonable por adelantado (no más de 8 Lv).

Para visitar Sofía nosotros seguimos, más o menos, la ruta a pie propuesta por la guía Lonely Planet, la cual empieza en Sveta Nedelya y acaba en el parque Borisova Gradina, pasando por la mayor parte de puntos de interés de la ciudad, con una longitud aproximada de 2,5 km. Esta ruta la realizamos un domingo, por lo que fue un más que agradable y tranquilo paseo por el centro de la ciudad y sin sufrir las molestias del tráfico de los días laborables.

La plaza Sveta Nedelya es el centro-centro de Sofía y desde ella, si miramos en dirección al hotel Sheraton, podremos apreciar una curiosa mezcla arquitectónica de estilos, puesto que veremos ruinas romanas, edificios de estética comunista y fachadas del s. XIX. En el centro de la plaza destaca la catedral Sveta Nedelya, una bonita iglesia construida en la segunda mitad del s. XIX y cuyo principal interés radica en los ricos murales de su interior. En el lado oriental de la plaza emerge el imponente edificio del Sheraton Sofía Hotel Balkan. Vale la pena entrar en él para ver sus suelos de mármol y la lujosa decoración , asi como para obtener un práctico mapa de Sofía. Continuando hacia el norte por bul Maria Luisa pasamos junto al enorme edificio donde estaban los antiguos almacenes TSUM y que ahora son un moderno centro comercial y llegamos ante la llamativa mezquita Banya Bashi, contruida por los turcos en el s. XVI y la única activa actualmente en Sofía. Sólo 100 m. al oeste de la mezquita encontramos la sinagoga de Sofía, la mayor sinagoga sefardita de Europa (no es visitable). Muy cerca de la mezquita, en la calle Triaditsa, encontramos los bonitos baños minerales o baños turcos, donde podemos ver a numerosas personas llenando todo tipo de botellas y recipientes de plástico con el agua mineral caliente que mana de las fuentes. Mientras se llenan las botellas o garrafas la gente aprovecha para hacer vida social.

Iglesia rusa
Iglesia rusa

Continuando unos 400 m. al sur llegamos a la plaza Nezavisimost, junto al enorme edificio de la Asamblea Nacional. Y en la otra acera el edificio de la Presidencia búlgara, donde coincidiendo con cada hora en punto se produce un vistoso cambio de guardia (más que nada por los uniformes y el paso marcial) que vale la pena ver. Al otro lado de una pequeña plaza está el Museo Arqueológico, al parecer muy interesante, aunque nosotros no lo visitamos. Siguiendo la avenida Tsar Osvoboditel, con adoquines de color amarillo y también conocida como Largo, unos 150 metros al este llegamos al Museo Etnográfico, situado en el precioso edificio del que antaño fue el Palacio Real. Ante el museo está el Jardín de la Ciudad, un bonito parque urbano en el que tuvimos la suerte de coincidir con un numeroso grupo de mujeres vestidas con ropas tradicionales, a lo Voces Búlgaras, cantando canciones del folclor del país en plena calle. En el lado oriental del parque destaca el llamativo Teatro Nacional. Y continuando por Tsar Osvoboditel llegamos a la iglesia rusa de St Nikolai, con 5 cúpulas doradas de claro estilo ruso y con maravillosos murales y mosaicos, tanto en el interior como en el exterior. Junto a la iglesia hay un pequeño jardín lleno de flores que proporciona una bonita estampa del conjunto.

Iglesia Alexander Nevski
Iglesia Alexander Nevski

Y siguiendo unos 200 metros al este llegamos a una gran plaza circular en cuyo centro se encuentra la imponente iglesia Alexander Nevski Memorial, el símbolo por excelencia de Sofía. Esta iglesia ocupa un gigantesco edificio blanco coronado por enormes cúpulas, visibles desde cualquier rincón de la ciudad, sobre todo en un día soleado. Fue construida a finales del s. XIX, en estilo neo-bizantino, en memoria de los 200.000 soldados rusos que murieron luchando contra los turcos para conseguir la independencia de Bulgaria. Se puede visitar su interior, y aunque es bastante oscuro, se pueden apreciar los llamativos murales en todas sus paredes (está prohibido hacer fotos). A la izquierda de la entrada principal una puerta da acceso a la cripta (entrada: 4 Lv), la cual contiene la mejor y mayor colección de muestras de la iconografía ortodoxa búlgara. En los alrededores de la iglesia encontramos un mercadillo con reproducciones de iconos ortodoxos, objetos de la época comunista o algunas antigüedades, por poner un ejemplo. En el día de nuestra visita, al llegar ante la iglesia, nos encontramos un impactante despliegue de vehículos militares y policiales, con numerosos soldados rusos armados hasta los dientes e incluso algunos con máscaras anti-gas. Pasado el susto inicial vimos que no era una vuelta al telón de acero, sinó que se trataba del rodaje de una película francesa, con muchos extras caracterizados de soldados, religiosos ortodoxos, pueblo llano, etc.

Además de lo visto en la ruta comentada se puede ir al sur de la plaza Sveta Nedelya siguiendo el bulevar Vitosha, la calle más comercial de Sofía, con muchas tiendas de marca y donde además hay numerosos restaurantes, y por la noche también casinos y locales de strip-tease.

Patrimonio de la Humanidad Iglesia de Boyana (declarada Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en el año 1979). Esta iglesia, con una historia de nueve siglos, formó parte de una fortaleza que en la época medieval defendía la antigua Sofía. Durante su existencia esta iglesia ha sufrido muchas transformaciones y en la actualidad está formada por construcciones de los siglos XI, XIII y XIX. Pero su importancia y fama mundial le viene dada por unos frescos que datan del año 1259 y que cubren las paredes interiores de la iglesia. Constituyen una de las muestras más completas y bien conservadas de arte medieval en la Europa Oriental, mostrando un total de 89 escenas que incluyen 240 figuras humanas (son especialmente impresionantes los que hay en la pared norte de la iglesia). Además de estos frescos del 1259 la iglesia posee también fragmentos de los s. XI y XII, así como unos pocos de siglos posteriores (los más recientes son del año 1882).

La entrada a la iglesia de Boyana cuesta 10 Lv. Como, además, sólo se permite estar 10 minutos dentro de la iglesia (lo cual no permite apreciar demasiado la belleza de los frescos) esta debe ser una de las atracciones más caras que recordamos si contamos el precio por minuto de visita. La iglesia se encuentra en el nº 1-3 de la calle Boyansko Ezero, a 8 km al sur del centro de Sofía, en un barrio residencial. Nosotros llegamos hasta ella con nuestro coche de alquiler, pero también es posible venir desde el centro de Sofía con transporte público, con el minibús nº 21 o bien con los autobuses nº 64 y 107, aunque puede llevarnos bastante tiempo. A sólo 2 km de la iglesia, en esta misma zona, se encuentra el Museo Nacional de Historia, el cual ocupa el antiguo palacio presidencial de la época comunista. También se pueden hacer muchas caminatas por el entorno de Vitosha.

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VELIKO TÂRNOVO

COMO LLEGAR

Para el trayecto de Sofía a Veliko Târnovo, aunque es posible ir en autobús (la moderna estación central de autobuses de Sofía está a menos de 300 metros de la estación de tren), es mejor el tren. Desde el centro, en la plaza Sveta Nedelya, tomamos el tranvía nº 7 que nos lleva a la estación de tren, unos 3 km al norte de aquí. El billete sencillo de tranvía cuesta 0,7 Lv y se debe comprar en alguno de los quioscos que hay en las calles de la ciudad (al subir al tranvía debe validarse el billete).

Una vez en la estación de tren, un enorme, feo y decrépito edificio de hormigón muy del gusto soviético, miramos en un gran tablón las salidas y horarios de los siguientes trenes (en cirílico). Los billetes para destinos al norte y este del país se venden en la sala principal de la estación, mientras que para el resto de destinos hay que bajar a un piso inferior. Una vez localizamos el tren que nos interesa escribimos en una hoja el destino y la hora de salida para evitar malentendidos en la ventanilla de compra. El billete en 2ª clase a Veliko Târnovo nos cuesta 10,90 Lv. La verdadera dificultad la tendremos en encontrar el andén, ya que la estación es muy grande y las indicaciones no son muy claras, pero preguntando conseguimos localizarla. Recomendamos, pues, ir con tiempo para encontrar el andén correcto. Nuestro compartimento de 2ª clase tenía 8 plazas y lo cierto es que eran amplias y cómodas, por lo que no vimos la necesidad de pagar un suplemento para ir en 1ª clase.

Nuestro tren partió puntualísimo. En el trayecto de Sofía a Mevdraz el tren es bastante lento porque circula por valles y montañas, con muchos árboles, en los que la vía no está en muy buen estado y debe trazar muchas curvas. A cambio, el paisaje es realmente precioso. A partir de Mevdraz el paisaje se torna llano y es una sucesión de campos verdes. Pasamos también por la ciudad de Pleven. Vemos que todas las estaciones de tren tienen rotulado su nombre en cirílico y en caracteres latinos. Descendemos del tren en la estación de Gorna Oryakhovitsa, la más cercana a Veliko Târnovo, a 8,5 km. Ha sido un largo viaje de 4 horas y 20 minutos, pero no se nos ha hecho nada pesado.

Al salir al exterior de la estación de Gorna encontramos un minibús privado aparcado enfrente. Sale cuando se llena y el trayecto cuesta 1 Lv. Tras un cómodo recorrido nos deja junto a la Oficina de Turismo de Veliko Târnovo, desde donde caminamos unos 600 metros por la calle Stefan Stambolov hacia la parte vieja.

DORMIR Y COMER

En el domicilio particular de Ghinka Ivanova (c/ Stefan Stambolov 65, 3er. piso - Veliko Târnovo; tel. 062-600 343) pagamos 30 Lv por una habitación doble con baño compartido. Aunque las camas no son muy cómodas el lugar no está mal por el precio. Además, su situación es muy conveniente para el viajero y, como plus, las vistas sobre el río desde el balcón de la habitación que da al sur son extraordinarias. Ghinka, su amable y atenta propietaria, alquila habitaciones en su domicilio a visitantes, locales o extranjeros. A nosotros nos captó en la calle, intuyendo que estábamos buscando alojamiento y lo cierto es que habíamos mirado ya varios hoteles indicados en la guía LP y otros que fuimos encontrando por el camino, pero todos estaban llenos, ya que estábamos inmersos en un puente festivo de 4 días y muchos habitantes de Sofía habían venido a Veliko a pasar estos días. Al parecer la Oficina de Turismo puede ayudarnos a encontrar alojamiento en casas privadas, pero la verdad es que durante los días que estuvimos en Veliko siempre la encontramos cerrada (??).

Para comer recomendamos especialmente el restaurante Stratiat (c/ Rakovski 11), con vistas, excelente comida y ambiente agradable, y todo con una buena relación calidad-precio. También probamos el restaurante Gurko (c/ Gurko 33), donde hay una extensa carta de especialidades búlgaras. Vale la pena probar el kavarma. Comimos bien, aunque las raciones eran algo escasas para lo habitual en Bulgaria.

Para conectarse a Internet recomendamos Navigator (ul Stefan Stambolov, en la planta subterránea de un mini-centro comercial): 0,80 Lv/hora.

COSAS A VER

El Resurgimiento Nacional búlgaro (Bulgarian National Revival en inglés, y también conocido como Renacimiento búlgaro), fue un periodo clave en la historia de Bulgaria en el que se produjo un importante desarrollo socio-económico y un gran sentimiento de integración nacional de los distintos pueblos búlgaros que en ese momento estaban bajo el dominio otomano. Este periodo comenzó en el año 1762 y finalizó en 1878, con la liberación de Bulgaria como resultado de la guerra entre rusos y turcos.

Este periodo es remarcable, principalmente, por su característica arquitectura (aún visible en poblaciones como Tryavna, Koprivshtitsa o Veliko Târnovo), por su legado en forma de rico patrimonio literario, con autores como Ivan Vazov y Hristo Botev, que inspiró la lucha de Bulgaria por su independencia y una Iglesia propia, y por la llamada Insurrección de Abril (April Uprising), una fecha siginificativa por la oposición armada al gobierno otomano y que condujo a la liberación del país.

VELIKO TÂRNOVO (también escrito bajo la forma Veliko Turnovo) es uno de los asentamientos más antiguos de Bulgaria, con más de 5.000 años de historia. En la época medieval, entre los años 1187 y 1393, fue la capital del Segundo Imperio búlgaro, con mucha influencia económica y cultural en el país. Hoy día es una pintoresca ciudad por su peculiar arquitectura, con casas apiladas unas encima de otras (muchas tienen 4 y 5 plantas en el lado que da al río y 2 en el opuesto) siguiendo la pendiente de las colinas, y también por su extraordinario emplazamiento sobre el río Yantra, el cual discurre encajonado entre los cerros de Tsarevets, Trapezitsa y Sveta Gora. Por todo ello, Veliko Târnovo es uno de los principales destinos turísticos de Bulgaria, ya sea de turismo nacional como de internacional.

La principal atracción de Veliko Târnovo es la fortaleza de Tsarevets, situada sobre una colina al este de la ciudad y casi rodeada por completo por el río Yantra, por lo que la colina es ya casi una fortaleza natural. Los romanos construyeron las primeras murallas de la ciudadela, y en el s. V el emperador Justiniano estableció aquí una ciudadela bizantina. Tras el paso de eslavos y búlgaros fue reconquistada de nuevo por Bizancio a principios del s. XII y la fortaleza tuvo su apogeo cuando se convirtió en un importante foco de rebelión contra los gobernantes bizantinos. Finalmente fue saqueada por los turcos en el año 1393. En las ruinas se han hallado restos de 400 casas, 18 iglesias y numerosos monasterios, comercios, puertas y torres. Las murallas exteriores han sido restauradas (alcanzaban los 12 m. de altura), así como la iglesia del Patriarca. Dentro de la ciudadela podemos ver los restos del Palacio Real (hogar de 22 zares), la Torre Baldwin o la Roca de la Ejecución, sobre un precipicio, y desde la que eran lanzados los traidores sobre el río Yantra. Por su situación privilegiada las vistas desde la fortaleza son extraordinarias. La entrada a la fortaleza cuesta 4 Lv y realmente vale la pena, aunque es una lástima que los rótulos explicativos estén escritos sólo en búlgaro, ruso y alemán.

Otro punto de interés en Veliko Târnovo es la iglesia St Bogadaritsa, la principal de la ciudad. Vale la pena entrar para ver los frescos que hay en sus paredes interiores. Muy cerca de esta iglesia está el Museo Arqueológico, donde nosotros no llegamos a entrar, pero vale igualmente la pena visitar su exterior por lo bonito del edificio que lo aberga, la preciosa terraza y patio con columnas y esculturas romanas, y las extraordinarias vistas sobre el valle. Y desde aquí podemos ir hasta la cercana calle Gurko, la cual atesora numerosos ejemplos de arquitectura del Resurgimiento Nacional búlgaro.

Vista del Parque Asenovtsi
Vista del Parque Asenovtsi

Un buen ejemplo de ello es la casa Sarafkina Kâshta, construida en el s. XIX por un rico mercader turco, y que ahora es un museo. Además, repartidas por la ciudad, podemos encontrar otras iglesias como la de St Dimitâr (s. XII), la de los Cuarenta Mártires, originalmente construida en el s. XIII por el zar Ivan Assen II, o la de los Santos Pedro y Pablo. Estas dos últimas están situadas en el lado oeste y norte respectivamente de la muralla de la fortaleza Tsarevets.

Por último, vale la pena ir hasta el Parque Asenovtsi, situado en una estrecha lengua de tierra formada por un meandro del río Yantra. Para llegar hasta él hay que cruzar por el puente Stambolov, el cual parte junto al Veliko Târnovo Grand Hotel, un nombre rimbombante para un hotel que ocupa un enorme edificio de cemento de estilo soviético y que es un verdadero atentado paisajístico, sobre todo teniendo en cuenta que está en un lugar privilegiado. No tiene pérdida porque es visible casi desde cualquier lugar. Una vez en el parque podemos disfrutar de una vista extraordinaria sobre las fachadas de las casas que dan al río. En este parque está el Monumento de los Asens, commemorativo del establecimiento del Segundo Imperio búlgaro en el año 1185, y también el Museo de Arte de la Ciudad. Caminando unos 300 m. al sur de este museo llegamos al lugar de donde parten unas largas escaleras que suben hasta el enorme Parque Sveta Gora. Si hacemos el esfuerzo de subir hasta arriba nos veremos recompensados por unas vistas espléndidas sobre Tsarevets y la ciudad vieja de Veliko Târnovo.

ARBANASI (o Arbanassi) es una pequeñísima población que pertenece a la municipalidad de Veliko Târnovo y está situada sobre una meseta, a 400 m. de altura. Su importancia radica en su rica historia y gran número de monumentos históricos, tales como iglesias de los s. XVII y XVIII y numerosos ejemplos de arquitectura del Resurgimiento Nacional búlgaro. Por ello se ha convertido en un lugar bastante turístico, mayormente de turismo local, y se nota en la gran cantidad de hoteles y restaurantes que hay. Esto hace que también pueda ser una buena alternativa para alojarse en vez de hacerlo en la propia Veliko.

Arbanasi fue fundada a finales del s. XV por cristianos provenientes de la zona sudoeste de la península balcánica. Durante la época de dominación otomana la población local fue eximida de numerosos impuestos y se le concedieron muchos privilegios a cambio de proveer seguridad de paso a los invasores. Estas condiciones favorables trajeron una gran prosperidad y atrajo nuevos habitantes, apareciendo una clase de ricos mercaderes que comerciaban con varios países, de Italia a Rusia o Turquía. La diversidad de su población, su poder económico y los intensos contactos con otras culturas hicieron que durante los s. XVII y XVIII floreciera una cultura única que aún podemos apreciar en forma de casas, calles, fuentes, iglesias y monasterios, pinturas murales, iconostasios e iconos.

Básicamente son tres los lugares de interés en Arbanasi. Para empezar nada mejor que visitar la iglesia de la Natividad, construida en el s. XVII. Entre los años 1632 y 1649 se pintaron en su interior unos frescos que no dejan ni un centímetro sin cubrir y son realmente extraordinarios (hay quien dice que son de los mejores que se pueden ver en cualquier iglesia búlgara). En conjunto representan unas 2.000 escenas en las que aparecen unas 3.500 figuras. Hay que verlo para hacerse una idea de como es. La entrada a la iglesia cuesta 4 Lv, pero también sirve para los dos siguientes lugares. No se pueden hacer fotos en el interior de ninguno de estos sitios y cierran a las 18 h.

Iglesia de la Natividad (Arbanasi)
Iglesia de la Natividad (Arbanasi)
El siguiente lugar a visitar es la iglesia de los Arcángeles Miguel y Gabriel, construida en el s. XVI y también con maravillosos murales en su interior, aunque al tener un interior más oscuro cuesta más de apreciar las pinturas. Y la casa Konstantsalieva, construida originalmente en el s. XVII y reconstruida varias veces. Ahora tiene un estilo Resurgimiento Nacional y vale la pena ver las habitaciones en el piso superior, con muebles de época. Aparte de esto vale la pena darse una vuelta por las calles para poder ver otras iglesias, pero también para apreciar el poderío económico de muchos de sus habitantes, reflejado en el número de mansiones que se ven por todas partes.

Arbanasi está a sólo 5 km del centro de Veliko Târnovo. Para ir hasta allí nosotros negociamos un taxi por un precio de 4 Lv. Para volver a Veliko tomamos un autobús en la parada que hay enfrente del bar-hotel Cheshmata (su terraza exterior es un buen lugar donde esperar el autobús mientras saboreamos una buena cerveza y vemos el vaivén de coches y gente). En la parada se indican los horarios del autobús. El precio del trayecto a Veliko es de 0,4 Lv, parando delante del edificio de Correos, en Nezavisimost.

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 GUIA / RELATO DE VIAJE: RUTA por CENTRO y SUR de BULGARIA

KAZANLÂK

COMO LLEGAR

Nuestra ruta de Veliko Târnovo a Kazanlâk tuvo dos partes, ya que quisimos aprovechar para visitar la preciosa población de Tryavna, al sudeste de Veliko (también se puede visitar en una excursión de un día desde Veliko).

Empezamos por tomar el autobús urbano nº 10 en una parada de la calle Vasil Levski para ir hasta la terminal de autobuses Pâtnicheski Prevozi, a 4 km del centro. El billete cuesta 0,5 Lv. Una vez en la terminal esperamos unos 15 minutos a que saliera el autobús a Gabrovo (4 Lv). Tardamos unos 45 minutos en cubrir el bonito trayecto de 40 km entre Veliko y Gabrovo. En la terminal de Gabrovo enlazamos con otro autobús a Tryavna (hay cada 30 minutos, cuesta 2,2 Lv y emplea 40 minutos en recorrer 18 km por una carretera de montaña). Acabada la visita a Tryavna volvemos de nuevo en autobús a la terminal de Gabrovo, donde tomamos el siguiente autobús a Kazanlâk.

Pagamos 4 Lv por el autobús de Gabrovo a Kazanlâk. Al poco de salir de Gabrovo la carretera, con muchas curvas y hayedos a ambos lados, empieza a ganar altura hasta llegar al Shipka Pass, un puerto de montaña a 1.306 metros de altura. En este punto podemos ver el enorme Monumento a la Libertad, con una altura de 32 metros, que se construyó en memoria de los 7.000 soldados rusos y búlgaros que murieron aquí en 1877 en una batalla para repeler al ejército turco. A partir de aquí nuestro autobús inicia el descenso hacia la llanura, pero antes tenemos la oportunidad de ver desde la ventanilla del autobús la magnífica iglesia Nativity Memorial, la cual se encuentra sobre la pequeña población de Shipka. Esta iglesia se caracteriza por sus cinco vistosas cúpulas doradas, con un estilo claramente influenciado por la arquitectura rusa. Una hora después de salir de Gabrovo llegamos a la terminal de autobuses de Kazanlâk.

DORMIR Y COMER

En la Hadzhi Eminova Kâshta (bul Nikola Petkov 22 - Kazanlâk), una guesthouse que ocupa una casa tradicional búlgara, pagamos 25 Lv por una habitación doble, con baño privado y TV. La habitación es sencilla y toda ella de madera. El patio exterior al que dan las habitaciones es bastante bonito. En líneas generales el sitio está bien por el precio, pero algunas habitaciones pueden ser ruidosas a causa del restaurante que se encuentra debajo de ellas y el mal aislamiento acústico. Está situada en la bonita zona de Kulata, muy cerca de las Tumbas Tracias y a unos 500 m. al nordeste del centro de Kazanlâk.

En Kazanlâk podemos recomendar el restaurante New York Pizza & Grill, en el lado sur de la plaza Sevtopolis, una muy buena elección por el lugar (muy animado) y la comida. Además el menú tiene fotos de todos los platos para saber lo que se pide. Algunas calles peatonales alrededor de la plaza Sevtopolis están llenas de bares y terrazas donde tomar algo.

COSAS A VER

KAZANLÂK es una ciudad situada en el extremo oriental del Valle de las Rosas, entre las montañas de Stara Planina y Sredna Gora. En nuestra ruta por Bulgaria, Kazanlâk era un lugar donde pasar la noche para continuar viaje al día siguiente a Plovdiv, aunque no quisimos perder la oportunidad de visitar sus dos principales lugares de interés: la Tumba Tracia y el Museo de las Rosas. Por lo demás, Kazanlâk es una ciudad muy tranquila y sin demasiado atractivo.

Patrimonio de la Humanidad Tumba Tracia (Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde el año 1979). Fue construida en el s. IV a. de C. por un go-bernante tracio y descubierta por casualidad al construir un refugio anti-aéreo durante la II Guerra Mundial. Consta de un corredor de entrada abovedado, con frisos en sus paredes, que conduce a una cámara cubierta por una cúpula que contiene varios murales, los cuales muestran escenas de un funeral y de carreras de cuádrigas.

Interior de la Tumba Tracia
Interior de la Tumba Tracia

A sólo 50 metros de la tumba original se ha construido un museo con fotos y esquemas de su hallazgo y restauración posterior, pero además contiene una réplica a tamaño real de la tumba. Todo ello está situado en el bonito parque Tyulbe, por encima del Complejo Etnológico Kulata y a sólo 200 m. de nuestro hotel.

El día de nuestra visita el edificio que salvaguarda la tumba tracia original estaba cerrado y cuando fuimos hasta el cercano museo también estaba cerrado, aunque estábamos dentro del horario oficial de apertura (del 10 a 17 h). Pero de pronto apareció una mujer que nos abrió el museo para dejarnos acceder a él, aunque no nos supo explicar el porqué estaba cerrada la tumba tracia original. En algún sitio leímos que algunos museos búlgaros, ante el poco presupuesto estatal con el que cuentan no tiene más remedio que cerrar de forma extraoficial para no incurrir en más gastos, sobre todo en temporada baja. Ciertamente, mirando el registro de visitas del museo vimos que en los días anteriores a nuestra visita poquísima gente había venido hasta aquí y durante el rato que estuvimos en él estuvimos solos. Y cuando nos fuimos la encargada del museo cerró de nuevo las instalaciones. En cualquier caso nosotros pudimos visitar el interesante museo y la réplica de la tumba, con unos preciosos murales, aunque sabe a poco por su reducido tamaño. El precio de la entrada para el museo y la réplica es de 3 Lv (si se desea hacer fotos en su interior hay que pagar 4 Lv más), pero el precio para ver la tumba original es de... 20 Lv (!!!!).

Museo de las Rosas. Este pequeño pero interesante museo explica la historia y el procedimiento para obtener el aceite que se extracta de los pétalos de las rosas, ya que Kazanlâk es el centro de producción de aceite de rosas, con una larga tradición de más de 330 años de historia. Este aceite tiene fama internacional y el 80% de la producción es exportada, siendo el mayor proveedor de esta sustancia indispensable para la perfumería (algunos perfumes de Dior o de Nina Ricci lo utilizan como base). Son necesarias tres toneladas y media de pétalos de rosas para obtener tan sólo un litro de este extracto.

Un bonito (y barato) recuerdo de Bulgaria es el muskal de aceite de rosas, un pequeño contenedor de madera con una ampolla de esencia dentro, aunque la esencia está tan diluida y hay tan poca cantidad que su precio es simbólico. Se puede comprar en este museo, pero también en muchos otros lugares por todo el país.

La entrada al museo nos costó 2 Lv, pero incluyó una interesantísima visita guiada (en inglés) para nosotros solos, ya que éramos los únicos visitantes en ese momento. Acabada la visita guiada pudimos visitar de nuevo el museo, pero ahora a nuestro aire. El museo se encuentra a 4,5 km del centro de Kazanlâk, en la carretera a Gabrovo. Para ir hasta él desde el centro de la ciudad negociamos un taxi que nos costó 2 Lv. Al salir del museo se puede esperar en la carretera el paso de una autobús en dirección al centro (0,40 Lv), pero es posible que debamos esperar un buen rato, o también se puede volver a pie hasta encontrar un bus o taxi.

TRYAVNA es una pequeña ciudad situada a una altura de 440 m. y famosa, desde el punto de vista turístico, por su arquitectura de estilo Resurgimiento Nacional búlgaro, con unos 140 monumentos culturales. Vale bastante la pena y además tiene la ventaja de que aún es poco turística (menos que Arbanasi, por poner un ejemplo).

En el s. XVIII y principios del XIX Tryavna sufre una explosión desde el punto de vista artístico y económico. Se construyen casas, así como escuelas e iglesias, y aparecen gremios de artesanos y talladores de la madera que promueven la influencia de la escuela de arte de Tryavna, extendiéndose así la fama de los maestros de esta ciudad por toda Bulgaria. Las casas de ese periodo se caracterizaban por tener un diseño arquitectónico propio: la planta baja tenía una forma irregular y en ella se establecían los artesanos y los comerciantes, mientras que los pisos superiores tenían ventanas de madera en forma de arco.

Calle Slaveikov (Tryavna)
Calle Slaveikov (Tryavna)

Realmente con 2-3 horas es suficiente para ver Tryavna en un no muy largo trayecto a pie. Nosotros empezamos el recorrido en la pequeña terminal donde nos deja el autobús con el que llegamos desde Gabrovo (ver COMO LLEGAR). Desde aquí caminamos hacia el centro y al principio Tryavna no parece nada especial, destacando sólo la iglesia de San Jorge (el iconostasio y los iconos son obra de maestros de la Escuela de Arte de Tryavna) y la casa-museo Angel Kanchev, un héroe revolucionario compatriota de Vassil Levski. Pero la cosa cambia cuando llegamos a la pintoresca plaza Kapitan Diado Nikola, la plaza principal de Tryavna, con claros ejemplos de arquitectura de estilo Resurgimiento, entre la que destaca su característica torre del reloj, contruida en 1814 y auténtico símbolo de la ciudad. En esta misma plaza se encuentra la antigua escuela Shkoloto (contruida en 1836), que ahora alberga la interesante Escuela-Museo de Pintura (entrada: 2 Lv), y también la super-interesante iglesia del Arcángel Miguel por sus bellos ejemplos de madera tallada (ver el iconostasio y el trono del obispo) y por el edificio en sí. Salimos de la plaza por un puente de piedra (del año 1844), conocido también como el puente jorobado, que conduce a la calle Slaveykov, una preciosa y tranquila calle empedrada en la que encontramos la Casa Daskalov, construida en el año 1808, y que ahora alberga el muy interesante Museo del Tallado de Madera y Pintura de Iconos (ul Slaveikov, 27a; entrada: 2 Lv), o la Casa-museo de Petko y Pencho Slaveykov, con una exposición de las poesías de ambos autores, padre e hijo. La Casa Kalinchev (ul Slaveikov, 45), por su parte, ha sido transformada en una galería de arte y un patio exterior con un café. También existe un Museo de los Iconos (ul Breza, 1; entrada: 2 Lv), con una exposición de 160 iconos representativos de la escuela de pintura de iconos, y que nosotros no visitamos.

Para comer en Tryavna recomendamos el restaurante Starata Loza (ul Slaveikov 44), con una terraza exterior en la calle que permite ver pasar la gente. Aunque es un lugar turístico nosotros comimos muy bien y a un precio razonable.

GABROVO se encuentra en la ruta de Veliko Târnovo a Kazanlâk y aunque nosotros sólo utilizamos esta ciudad como lugar de paso a Tryavna lo cierto es que cuenta con un curioso Museo del Humor y la Sátira, único de su género en todo el mundo. La población de Gabrovo desde siempre ha sido el blanco de chistes por parte de otros búlgaros, pero lejos de molestarse lo que han hecho es erigir un museo y organizar un festival anual dedicado a este tipo de humor.

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PLOVDIV

COMO LLEGAR

En la terminal de autobuses de Kazanlâk tomamos un autobús a Plovdiv (hay varios a lo largo del día). El billete nos cuesta 7 Lv y tardamos 90 minutos en llegar a la terminal de autobuses Sever de Plovdiv, la cual se encuentra unos 4 km al norte del centro de la ciudad. Para ir al centro tomamos el autobús urbano nº 12 (0,70 Lv), el cual nos deja a 500 metros de la plaza Tsentralen.

DORMIR Y COMER

En Esperansa (Ivan Vazov 14 - Plovdiv; tel. 32/ 260 653) pagamos 40 Lv por una gran habitación doble, con TV y baño compartido con otra habitación. La propietaria, Nadia Detcheva, suele encontrarse en la oficina de la calle Vazov nº 14 (en una casa que había sido el consulado belga), pero la casa donde finalmente nos alojamos está a menos de 100 metros de ella, en la calle Krasko nº 1 y a sólo 200 metros al sudoeste de la plaza Tsentralen. Esta casa tiene sólo 2 habitaciones y es más tranquila la que da al lateral de la casa. Recomendamos vivamente este lugar, porque además su propietaria es muy amable y solícita (nos ayudó mucho en nuestras gestiones para conocer el paradero de nuestra mochila perdida en el viaje de ida y que a estas alturas del viaje aún no habíamos recuperado).

Para comer en Plovdiv recomendamos el restaurante Arena, al principio de la calle Saborna. Aún mejor es el restaurante Gusto (ul Otets Paisii, 26), con una comida excelente y un local muy agradable, aunque no vimos en la carta ni paellas ni kebabs, tal como aseguraba la guía LP (??). Y como no, también vale la pena el restaurante local de la cadena Happy Bar & Grill (ul Patriarh Evtimii, 13). Para desayunar, en la Cremeria Affredo (en el 2º piso de un edificio en la esquina de la plaza Stambolov con Knyaz Aleksandâr), hacen un café latte buenísimo

COSAS A VER

PLOVDIV es la segunda ciudad de Bulgaria y se encuentra a 150 km al sureste de Sofía, junto al río Maritza y sobre una serie de colinas, llamadas tepe por los locales. La historia de Plovdiv es larga y turbulenta. Por ella han pasado tracios, macedonios, romanos, hunos y godos, eslavos y turcos, cambiando de dueños muchas veces, y la ciudad actual conserva vestigios de casi todas esas etapas, por lo que Plovdiv tiene numerosos puntos de interés para el viajero y merece la pena dedicarle su tiempo. Tal como reza la propaganda turística oficial de Plovdiv, esta ciudad es más antigua que Roma o Atenas y es contemporánea de Troya.

Desde finales de 2006 existe en Plovdiv una útil Oficina de Turismo, situada en la plaza Sentralen, junto al edificio de Correos. En ella conseguimos mapas de Plovdiv e información sobre horarios de autobuses para la excursión al monasterio de Bachkovo y para Koprivshtitsa, nuestro siguiente destino tras Plovdiv.

Ciudad vieja. La ciudad vieja de Plovdiv es un verdadero museo al aire libre, con ruinas romanas, edificios del Resurgimiento, museos, calles empedradas, jardines, ... que se extiende por las tres colinas que dieron nombre a la Trimontium romana. Cuenta, por ejemplo, con 150 casas del periodo Resurgimiento, con fachadas pintadas con armoniosas combinaciones de colores.

Empezamos nuestro recorrido en la plaza Sentralen, en el extremo sudoeste de la ciudad vieja, y subimos hacia el norte per la calle Knyaz Aleksandâr (eje peatonal repleto de comercios y bares), dejando a la izquierda la bonita plaza Stambolov. Al llegar a la plaza Dzhumaya podemos ver los restos visibles de una pequeña parte del Stadium Romano que ha sido desenterrada y restaurada, y junto a él una estatua de bronce del fundador de Plovdiv con una pose de emperador romano. En el lado oriental de la plaza es claramente visible la bonita mezquita Dzhumaya, construida a mediados del s. XV y aún en funcionamiento, aunque en las fechas de nuestra visita estaba en restauración. Vamos de nuevo al sur por la calle Otets Pasii y luego al este por la calle Dr. Vulkovich, pasando por delante de la iglesia Sveta Marina. Tras cruzar la avenida Vazrazhdane y siguiendo por el exterior de la muralla llegamos al inicio de unas escaleras que ascienden a la colina, pasando ante la iglesia St Petka, y que desembocan junto a la preciosa y elegante Casa Lamartine, no abierta al público. Siguiendo por la calle Hemus llegamos al espectacular Anfiteatro Romano, construido en el s. II, durante el reinado de Trajano y que se conserva tan bien porque estuvo enterrado hasta el año 1972. Para verlo desde dentro hay que pagar 3 Lv, pero se puede ver perfectamente desde los diversos miradores a lo largo de la calle Hemus, con la ciudad de Plovdiv como fondo del Anfiteatro.

Museo Etnográfico (Plovdiv)
Museo Etnográfico (Plovdiv)

Continuamos la ruta cruzando la calle Samodomov y tomando la calle Saborna. Primeramente encontramos a la derecha la Galería Estatal de Bellas Artes (Saborna, 14a), un museo que ocupa una gran casa construida en 1846. Más adelante vemos la Apteka (Saborna, 16), una farmacia-museo del s. XIX (estaba cerrada, pero se puede ver el interior a través del vidrio de la puerta de entrada). Más allá aparece la iglesia de Sts Konstantin y Elena (Saborna, 24), la más antigua de Plovdiv, con interesantes frescos y un bello iconostasio, y junto a ella un Museo de Iconos. Girando a la derecha por la bonita calle Lavrenov llegamos al Museo Histórico, centrado principalmente en el levantamiento del mes de abril de 1876 contra los turcos. Junto a él está la Casa Nedkovich y más allá la iglesia Sveta Nedelya, la mayor de Plovdiv. Volvemos sobre nuestros pasos hasta Saborna y continuamos por la calle Chomakov para llegar al Museo Etnográfico (Dr. Chomakov, 2; entrada: 5 Lv), el cual ocupa la casa de estilo Resurgimiento quizás más espectacular de Plovdiv. En la planta baja se exhiben multitud de objetos, mientras que en la planta superior las habitaciones han sido restauradas a su elegante aspecto del s. XIX. La casa es realmente magnífica, por lo que si se visita sólo una casa-museo de Plovdiv debería ser esta. La calle Chomakov acaba junto a las ruinas de Eumolpias, los restos de un asentamiento tracio de hace unos 7.000 años. Volvemos para atrás de nuevo y bajamos por la calle K. Stoilov, encontrando en el nº 57 la preciosa Casa Balabanov y más abajo la Casa Hindlian (Artin Gidikov, 4; entrada: 3 Lv), otra auténtica maravilla. Fue construida en 1835 y es una de las más opulentas de las casas-museo de Plovdiv. Siguiendo por unos callejones volvemos a conectar con la calle Saborna para ver la Galería de Arte Philipopolis, situada en una casa restaurada de 1865, y al otro lado de la calle la llamativa catedral de Sveta Bogoroditsa.

Ciudad nueva. Continuando hacia el norte desde la plaza Dzhumaya por la calle Rayko Daskalov, peatonal en buena medida, y tras caminar unos 600 metros llegamos a uno de los puentes que cruza el cauce del río Maritsa y nos lleva hasta la parte nueva de Plovdiv. Quizás no hay nada de especial en esta ruta, pero si tenemos tiempo y ganas se trata de un agradable paseo.

Algo curioso que vimos en Plovdiv, pero también en otras partes del país, es lo que se llama Martenisa (Regalo de Marzo). En las ramas de los árboles se atan pequeños cordeles de colores blanco y rojo con el fin de pedir un deseo. También se cuelgan en los animales. Esta costumbre es algo que se hace, sobre todo, el día 31 de marzo.

MONASTERIO DE BACHKOVO. Este monasterio, situado a 30 km al sur de Plovdiv fue fundado en el año 1083 por Grigorij Bakuriani y su hemano Abbasij, georgianos de origen y ambos en el ejército bizantino. Después del año 1344, el zar Ivan Alexander consolidó el estado búlgaro sobre la zona montañosa de los Rhodopes y el monasterio se convirtió en un importante centro medieval religioso y de aprendizaje. Tras varios saqueos en siglos posteriores por parte de los turcos fue reconstruido a mediados del s. XVII. Hoy día es el segundo monasterio más importante de Bulgaria, tras el de Rila.

La puerta de entrada al recinto cuenta con bonitas pinturas e inscripciones en su parte superior. En el centro del monasterio se halla la iglesia de Sveta Bogorodtitsa, con preciosos frescos pintados en el porcho de entrada. Dentro de la iglesia, totalmente ennegrecida por el humo de las velas, hay un iconostasio del s. XVII e interesantes murales. En el lado sur del recinto está el antiguo Refectorio, con frescos en sus paredes que relatan la historia del monasterio. A sólo 50 m. del monasterio está el llamado Ossuary, con más murales medievales, pero en el día de nuestra visita estaba cerrado. Continuando por un camino que parte de enfrente de la entrada principal y tras ascender unos 400 m. se llega a otra iglesia, pero lo mejor son las vistas sobre las boscosas montañas que rodean la zona. Recomendamos mucho la visita a este monasterio, que se puede visitar en medio día desde Plovdiv, pero creemos conveniente verlo antes de ir al de Rila, ya que este último deja inevitablemente el listón muy alto.

Para llegar hasta el monasterio nosotros fuimos a la nueva estación de autobuses Rodopi (para acceder a ella hay que seguir un paso subterráneo que cruza la estación de tren y la zona de vías por debajo), donde tomamos uno de los numerosos autobuses que hay a lo largo del día con destino a Smolyan y que paran cerca del monasterio. Es un trayecto de 30 km en el que el autobús emplea unos 45 minutos y nos cuesta 2,70 Lv, pasando por la ciudad de Asenovgrad y el pueblo de Bachkovo. Pasados 1,5 km desde este pueblo bajamos del autobús en un punto donde hay varios chiringuitos y restaurantes. Desde aquí subimos unos 500 metros por un camino asfaltado que nos conduce a la entrada del monasterio. Al principio de este camino hay numerosos chiringuitos a lado y lado que venden todo tipo de cachivaches religiosos, aunque en el día de nuestra visita muchos estaban cerrados (es posible que los fines de semana haya una gran afluencia de visitantes locales). Acabada la visita al monasterio sólo hay que bajar hasta la carretera y esperar a que pase un autobús en dirección a Plovdiv e indicarle que pare.

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SOFÍA (y II)

COMO LLEGAR

Nuestro trayecto a Sofía desde Plovdiv lo hacemos en varias etapas, pues nuestra intención es visitar en el camino la ciudad de Koprivshtitsa.

Primeramente vamos andando hasta la teminal de autobuses Rodopi, unos 800 metrso al sudoeste de la plaza Tsentralen, detrás de la estacion de tren (para llegar a ella hay que pasar por un paso subterráneo que va por debajo de la estación de tren y las vías). En el interior de la terminal compramos los billetes de autobús a Karlovo (hay al menos 3 autobuses diarios). El trayecto cuesta 3,80 Lv y supone 1 hora de viaje hasta Karlovo, donde el autobús nos deja muy cerca del museo Vasil Levski.

Tras una rápida visita a esta ciudad (ver Karlovo) y comer algo vamos a la estación de tren y tomamos el tren de las 14:10 que va a Sofía y que para en la estación de Koprivshtitsa. El billete cuesta 2,30 Lv y el tren tarda 1 hora en recorrer este precioso trayecto. La pequeña, pero bonita, estación de tren de Koprivshtitsa se encuentra en un lugar aislado y rodeado de bosques, a unos 9 km de Koprivshtitsa, por lo que al llegar a ella hay que darse prisa en salir para tomar el minibús que espera al tren y que sale rápidamente hacia el pueblo (en las fechas de nuestra visita sólo 4 personas bajamos del tren y la estación estaba completamente solitaria). Si se pierde este minibús hay que esperar a que venga otro tren para que vuelva el minibús y hay poca frecuencia de trenes. Este minibús cuesta 1 Lv y tarda sólo 15 minutos en dejarnos en la parada de autobuses de Koprivshtitsa.

Después de visitar la preciosísima población de Koprivshtitsa tomamos un minibús de vuelta a la estación de tren (1 Lv) y allí compramos los billetes para el próximo tren a Sofía, a las 19:45. Este tren cuesta 4,80 Lv en 2ª clase y llegamos a la estación de tren de Sofía 1 hora y 45 minutos después. Enfrente de la estación tomamos un tranvía en dirección a la plaza Sveta Nedelya.

DORMIR Y COMER

Volvemos a escoger el Hotel Maya (c/ Trapezitsa 4, 2º piso - Sofía; tel. 0888-924-206), pero esta vez escogemos una habitación mejor, con baño privado, por la que pagamos 50 Lv en vez de las 40 de la ocasión anterior.

COSAS A VER

En esta ocasión Sofía era para nosotros simplemente una etapa de paso para recoger el coche que habíamos alquilado con el fin de ir hacia el sur del Bulgaria. También nos permitió recoger, por fin, nuestro equipaje extraviado en el viaje de ida, tras pasar una semana completa en Bulgaria sin él. Pare ello tuvimos que ir al aeropuerto a recogerlo, por lo que tomamos un taxi desde el centro (7,60 Lv con taxímetro) y cuyo coste sumamos a la factura que posteriormente pasamos a Alitalia en la reclamación. Viendo el lado positivo, la verdad es que, asumida la situación y tras comprar unas cuantas cosas necesarias para el día a día, esto nos permitió viajar con más libertad y comodidad de la habitual, ya que sólo íbamos con lo puesto.

En el apartado Sofía (I) encontraréis una descripción detallada de los puntos de interés de la ciudad de Sofía.

KARLOVO es una tranquila ciudad conocida principalmente por ser el lugar donde nació el libertador revolucionario Vasil Levski, así como por tener algunos bonitos edificios de estilo Resurgimiento. Pero la razón de nuestra presencia en Karlovo fue, sobre todo, debido a que en Plovidv se nos recomendó que la mejor forma de ir de Plovdiv a Koprivshtitsa era tomando un bus de Plovdiv a Karlovo y aquí el tren a Koprivshtitsa. Así lo hicimos y como entre la llegada del autobús a Karlovo y la partida del tren teníamos unas 3 horas aprovechamos para hacer una rápida visita a esta ciudad.

El autobús proveniente de Plovdiv nos dejó junto al Museo Vasil Levski (ul Gen Kartzov, 57), al que no entramos. Desde aquí caminamos al este pasando junto a una Torre del Reloj y llegando a la plaza 20 Yuli, donde tomamos la calle Vasil Levski hacia el sur. Por el camino encontramos un pequeño parque y junto a él la bonita mezquita Kurshum, de finales del s. XV. Más abajo y a la izquierda vemos el Museo de Historia y en frente de él la llamativa iglesia St Bogoroditsa, pintada de color rosa y con un maravilloso iconostasio de madera en su interior. Continuando por la calle Vasil Levski llegamos a la plaza de igual nombre, donde hay una estatua del libertador junto a un león. Y de aquí nos vamos directamente a la pequeña estación de tren.

Casa Oslekov (Koprivshtitsa)
Casa Oslekov (Koprivshtitsa)

KOPRIVSHTITSA. Esta pequeña población se encuentra casi a medio camino entre Sofía y Plovdiv (115 km al este de Sofía y 80 km al noroeste de Plovdiv) y está situada junto al río Topolnitsa e incrustada entre las montañas de Sredna Gora, a una altura de 1.030 metros. Por otra parte se trata de uno de los pueblitos más encantadores que se pueda encontrar en Bulgaria y con una gran importancia desde el punto de vista histórico. Aquí se inició la insurrección de abril de 1876 contra la ocupación otomana y por tanto es un símbolo de la independencia de Bulgaria, motivo por el cual se ha conservado igual que era en aquella época, preservando la atmósfera del periodo de Resurgimiento Nacional. Ninguna otra población búlgara cuenta con tan gran número de edificios y monumentos de esa época, 383 en total, la mayoría de los cuales han sido restaurados a su aspecto original.

Nuestra visita a Koprivshtitsa fue más rápida de lo que nos hubiera gustado, dedicándole sólo 3 horas, pero aún y así la disfrutamos muchísimo, ya que es un lugar verdaderamente fascinante, tanto por su arquitectura como por su entorno natural. Suponemos que en temporada alta debe ser un lugar super-turístico, pero en el día de nuestra visita no encontramos ni un solo visitante recorriendo sus calles. Las distancias en Koprivshtitsa son cortas, por lo que se pueden recorrer sus calles tranquilamente a pie. Un buen punto de inicio para visitar Koprivshtitsa es la Oficina de Turismo, al principio de la calle Gereniloto. En total hay 6 casas-museo visitables (se vende una entrada conjunta para todas ellas), pero nosotros preferimos ocupar nuestro tiempo en patear las calles del pueblo para disfrutar de todos sus rincones, imbuyéndonos de su carácter decididamente bucólico, aumentado, si cabe, por el cielo gris que nos acompañó durante nuestra estancia en Koprivshtitsa.

Entre los sitios a ver más representativos podemos mencionar: Casa Oslekov (ul Gereniloto, 4), construida entre 1853 y 1856 hoy alberga un museo etnográfico y es quizás uno de los mejores ejemplos de arquitectura del periodo Resurgimiento en Koprivshtitsa; Casa Georgi Benkovski (ul Georgi Benkovski, 5), construida en 1831 y vale la pena subir hasta la estatua que hay por encima de la casa para disfrutar de las vistas sobre el valle; Casa Lyuben Karavelov (ul Hadzhi Palaveev, 39), conjunto de 3 edificios que fueron construidos entre 1810 y 1835; Casa Dimcho Debelyanov (ul Dimcho Debelyanov, 6), construida en 1830; Casa Todor Kableshkov (ul Todor Kableshkov, 8), construida en 1845 y en la que residió el venerado como primera persona que disparó a los turcos en la rebelión de abril de 1876; Casa Lyutov (ul Nikola Belovezhdov, 2), construida en 1854 y quizás la mejor conservada de todas las casas-museo; escuela Sts. Cyril & Methodius (ul Hadzhi Nencho), construida en 1837 fue la primera escuela de Bulgaria. También la iglesia de la Asunción (ul Dimcho Debelyanov, 26), construida en 1817 y pintada con un llamativo color azul. Por último, en la plaza 20 de Abril podemos ver el Osario Memorial, donde se guardan los huesos de los que murieron en el levantamiento de abril de 1876.

Para comer en Koprivshtitsa un buen lugar es el restaurante Bashtina Kashta (también es hotel), en un bonito edificio de estilo Resurgimiento acabado de restaurar. Está junto al río Topolnitza y muy cerca de la plaza 20 de Abril, el centroe histórico.

A Koprivshtitsa se puede llegar en tren o en autobús desde Sofía o Plovdiv, aunque en general el tren es mejor opción y, aún y así, no hay mucha frecuencia. La estación está a 9 km del pueblo y hay un minibús que cubre este trayecto (1 Lv).

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MELNIK

COMO LLEGAR

Para ir hacia el sur de Bulgaria, y concretamente al monasterio de Rila, optamos por alquilar un vehículo, puesto que teníamos noticias de lo costoso en tiempo que era llegar y salir del monasterio de Rila con transporte público. Con ello pretendemos, además, aprovechar para visitar Melnik y conocer otra zona del país.

Alquilamos un coche en Drenikov Rent a Car (c/ Oborishte 55 - Sofía; tel. +359 2/ 944 95 32), por el que pagamos 40 €. Este precio se desglosa en 28 €/día del alquiler propiamente dicho + 2 € por añadir un segundo conductor + 10 € por dejarlo en el aeropuerto, donde esta empresa no tiene oficina. Aunque este último suplemento puede parecer caro, decidimos pagarlo con la idea de ganar tiempo, puesto que nos ahorrábamos el tener que ir a devolver el coche a la oficina en el centro de Sofía y allá tomar un taxi al aeropuerto. Además, aunque el alquiler era por un día, se nos permitió devolver el coche 28 horas después de recogerlo sin cargo extra. Nosotros reservamos el vehículo, un Opel Corsa, desde casa y por correo electrónico. El pago lo hicimos con tarjeta Visa en el momento de recogerlo. De todos modos hay otras empresas de alquiler de coches que conviene mirar según los planes de cada cuál. En las fechas de nuestro viaje el precio de la gasolina A95 (Eurosuper 95) era de 1,97 Lv/litro.

Una vez recogimos el coche en el centro de Sofía y con la inestimable ayuda de un mapa de Sofía (no es fácil moverse por la ciudad, ya que las indicaciones están a menudo en cirílico y es complicado orientarse conduciendo un coche) conseguimos dar con la gran avenida Tsar Boris III que acaba donde empieza la E-79, la carretera que conduce hasta Kulata, la frontera con Grecia, 172 km al sur de Sofía. A 88 km de Sofía encontramos el desvío que conduce al Monasterio de Rila. Continuando hacia el sur por la E-79 (en buen estado y bien indicada gracias a los fondos europeos con los que ha sido mejorada recientemente) pasamos por la ciudad de Blagoevgrad, capital de la región de Pirin (en los alrededores encontramos estaciones de esquí, balnearios y bonitos paisajes naturales), y también por Sandanski, con la fama de ser la ciudad con más sol de Bulgaria. Pocos kilómetros antes de llegar a la frontera griega nos desviamos a la izquierda por una carretera comarcal que nos conduce a Melnik, a sólo 15 km de Sandanski. En esta zona del país el paisaje se torna más árido y vemos grandes extensiones de viñedos. La música griega que oímos en la radio del coche nos recuerda que estamos a muy poca distancia de Grecia.

DORMIR Y COMER

Dormimos en Uzounova Kashta (Melnik; tel 889/ 450 849), un hotel familiar donde pagamos 40 Lv por una magnífica y gran habitación doble con baño privado y desayuno típico búlgaro incluido. La casa, construcción del periodo Resurgimiento, es un bonito edificio restaurado y que fue una cárcel turca. Es un lugar muy tranquilo y está junto al río Melnishka Dol. Además, el yoghourt que se sirve en el desayuno es de los mejores que hemos probado nunca. En fin, recomendamos completamente este lugar.

Junto al río de Melnik, y alrededor del restaurante Mario, hay otros varios restaurantes, todos con terraza exterior, siendo un lugar muy agradable para comer a poco que acompañe el buen tiempo. Nosotros probamos uno de ellos y estuvo bastante bien.

COSAS A VER
Frescos en el Monasterio de Rila
Frescos en el Monasterio de Rila

Patrimonio de la Humanidad MONASTERIO DE RILA (Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde el año 1983). Es el mayor y más renombrado de todos los monasterios búlgaros y se trata, sin lugar a dudas, del lugar más emblemático de Bulgaria, por lo que su visita es ciertamente obligada. Tras visitarlo estamos de acuerdo con la afirmación de que si uno dispusiera de un único día para visitar el país debería dedicarlo a visitar este monasterio.

Está situado a 1.150 metros de altura, aislado en un estrecho valle y rodeado de montañas boscosas. El monasterio fue fundado en el siglo X por el venerado eremita Iván Rilski (posteriormente fue santo de la Iglesia cristiana ortodoxa), a sólo 3 km del solitario lugar donde vivía. La mayoría de sus edificios fueron construidos en los siglos XIII y XIV, hasta llegar a ser un poderoso centro feudal. Tras saqueos, incendios y el abandono durante el dominio otomano, a principios del s. XIX el monasterio resurgió en todo su esplendor. Tiene una estructura circular, con dos entradas: la puerta de Dupnitsa al oeste y la puerta de Samokov al este. Cuenta con una plaza central empedrada donde están la Torre de Hrelyu (la única parte que queda de lo construido siete siglos atrás), hecha de piedra y con una altura de 23 metros, y la espectacular y maravillosa Iglesia de la Natividad, con tres grandes cúpulas. Esta iglesia alberga un sofisticado iconostasio, creado por artistas de la región de Pirin, y en sus paredes exteriores encontramos algunas de las pinturas más bonitas de la tradición cristiana oriental (un destacado ejemplo son las del celebrado y hábil maestro búlgaro Zahari Zograf, el cual nació en 1810 en Samokov). Alrededor de esa plaza se encuentran los edificios que albergan la zona residencial del monasterio, los cuales tienen una altura de 4 pisos y tienen 400 celdas para los monjes y huéspedes (es posible alojarse en el monasterio, en el ala nueva o en la vieja), cuatro capillas, un museo (conserva tesoros del arte sacro búlgaro, donde lo más destacado es la Cruz de Rila) y una espectacular cocina, donde destacan por su tamaño una enorme chimenea (con una altura de 23 metros) y unos descomunales calderos que permitían preparar comida para miles de peregrinos.

Iglesia de la Natividad (M. Rila)
Iglesia de la Natividad (M. Rila)

Tanto por el propio monasterio como por su entorno natural vale la pena dedicarle unas horas a su visita, a ser posible evitando las horas centrales del día, cuando hay más visitantes (especialmente en verano). La entrada al monasterio es gratuita y sólo hay que pagar 5 Lv si se desea visitar el museo. Unos 100 m. al este de la puerta Samokov hay algunos sitios donde comer o tomar algo, aunque no son nada baratos, Nosotros probamos el Restaurante Rila, un lugar bonito y con historia, pero cuyo personal es cualquier cosa menos servicial.

El monasterio de Rila se encuentra a una distancia de 120 km por carretera desde Sofía. Para llegar en vehículo desde la capital hay que tomar la carretera E-79 hacia el sur, en dirección a Kulata. A 88 km de Sofía, pasada la ciudad de Dupnitsa y antes de llegar a Blagoevgrad, encontramos a la izquierda el desvío (está indicado) que conduce al Monasterio de Rila, por una carretera comarcal. A pocos kilómetros del desvío cruzamos la pequeña población de Rila. La carretera es algo estrecha, pero está en buen estado y los paisajes son preciosos a medida que nos adentramos en las montañas de Rila. Desde el desvío de la carretera E-79 hasta la puerta del monasterio hay una distancia de 31 km. El aparcamiento para el coche, situado junto a la puerta Dupnitsa, cuesta 4 Lv.

En las fechas de nuestro viaje a Bulgaria visitar el monasterio de Rila en una excursión de un solo día desde Sofía y en transporte público era difícil y consumía mucho tiempo en los trayectos y esperas para luego estar en el monasterio muy poco tiempo, ya que no había un servicio directo y los horarios eran erráticos y muy poco frecuentes, aunque esto podría cambiar en el futuro. También existe la posibilidad de contratar un tour, aunque es una opción cara. Por todo ello encontramos acertado alquilar un vehículo, puesto que nos permite ir a nuestro aire y visitar otros lugares según gustos y tiempo disponible, además de ser más barato que la opción del tour organizado.

MELNIK es oficialmente la ciudad más pequeña de Bulgaria, con sólo 250 habitantes, y según algunos también la más romántica. Está situada en medio de un fantástico y pintoresco paisaje formado por los mels, curiosas formaciones con forma de pirámide que rodean la población y que se han formado por la erosión de la arcilla y la piedra caliza, dando lugar a uno de los fenómenos naturales más remarcables de Bulgaria.

Melnik ha tenido una historia turbulenta y llena de sucesos, con un periodo de importante prosperidad en el s. XIII y nuevamente en los s. XVIII y XIX, coincidiendo con la época del Resurgimiento Nacional búlgaro. En esta época se hizo famosa por toda Europa gracias a la producción de tabaco y vino. Bajo el dominio turco, a finales del s. XIX y principios del XX, fue perdiendo su brillo y finalmente fue devastada por el fuego durante la guerra de los Balcanes, en 1912-13. De esa riqueza y prosperidad previa, hoy día podemos encontrar los restos de la muralla del fuerte de Lord Slav, casas y bodegas de vino, iglesias y monasterios.

Vista de Melnik
Vista de Melnik

Tratándose de una población tan pequeña la verdad es que sorprende la cantidad de cosas a ver que hay. Bolyaskata Kâshta es una antigua casa del s. X, de las más antiguas de Bulgaria, de la que quedan sólo restos de sus paredes, pero cuyo principal atractivo es la magnífica vista que hay de Melnik ya que se encuentra en un lugar elevado. Cerca de ella también podemos ver los restos de la iglesia Sveti Antoni (del s. XIX) y de los Baños Turcos. Continuando por un camino unos 100 m. hacia el este llegamos a la maravillosa casa Kordopoulov, construida a mediados del s. XVIII por uno de los más importantes productores de vino de Melnik. Bajo la casa hay una de las bodegas de vino más grandes de la región, con numerosos pasillos y canales de ventilación. La casa, por su parte, cuenta con murales decorativos, vidrieras de colores de cristal veneciano, exquisitas tallas en los techos o suntuosa decoración barroca. Desde la terraza exterior hay buenas vistas. La entrada cuesta 2 Lv y da derecho a visitar la casa y las bodegas, e incluye también una copa de vino de la casa. Visita muy muy recomendable. También vale la pena subir hasta la iglesia Sveti Petar y Pavel.

Melnik es famosa también por su vino rojo, con una tradición de varios siglos en su elaboración y comercialización. ES posible visitar algunas bodegas, aparte de la ya mencionada en la casa-museo Kordopoulov, como por ejemplo la de Mitko Manolev (se trata de una pequeña bodega excavada en la roca y que se encuentra en el camino que va del pueblo a la casa Kordopoulov; la visita cuesta 1 Lv) o la de Damianitza, mucho mayor y profesional que la anterior.

Monasterio de Rozhen. Está situado a sólo 6 km de Melnik, ofreciendo una magnífica vista sobre las montañas Pirin y Belasitsa, así como sobre los mels de Melnik. Es el mayor monasterio de la región de Pirin y uno de los pocos que han sobrevivido desde la Edad Media en Bulgaria. Es visitable durante todo el año y celebra su fiesta el 8 de septiembre, cuando viene gente de toda la región para tomar parte en ella. La mayor parte de lo que se puede ver actualmente data del s. XVII. No parece haber transporte público regular para ir hasta el monasterio desde Melnik, por lo que la única posibilidad es ir con vehículo privado o bien a pie.

Y EL VIAJE SE ACABA...

Desde Melnik volvemos a Sofía siguiendo la misma ruta que a la ida, por la E-79. A la entrada de Sofía, tras pasar a la derecha el Hotel Amfora, nos desviamos a la derecha por la calle Prof. Nikiolay Derzhavin y unos 3,5 km al este, tras tomar unas cuantas calles que suben por la ladera del monte Vitosha, llegamos a la preciosa iglesia de Boyana. Acabada la visita bajamos de nuevo hasta la base del monte y conectamos con la avenida Nikola Petrov, yendo hacia el este por Okolovrusten Put, un cinturón de ronda que rodea Sofía por el sur. No sin bastante dificultad y tras preguntar a numerosas personas logramos dar con la avenida Bryuksel que nos conduce directamente al aeropuerto.

Ya sólo nos quedan los dos vuelos de vuelta a casa, ambos con Alitalia. El primero de ellos de Sofía a Roma-Fiumicino (70 minutos) y el segundo de Roma-Fiumicino a Barcelona (1 hora y 15 minutos). Fin de un intenso e interesante viaje.

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Diari d'un viatge de dues setmanes a Bulgària - Cristina y Jonatan [2012]
Relat d'un viatge de 20 dies pels Balcans - Ariadna i Jordi [2012]
Relat d'un viatge d'Espanya al Caucas amb autocaravana - Piki y Enrique (Abueletes) [2011]
Relat d'un viatge en cotxe per Bulgària - Carlos María López Martínez [2011]
Bulgaria Travel - Información turística de Bulgaria.
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