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BULGARIA

Relato de un viaje en coche por Bulgaria

Data Data viatge: 2011. Publicat el 17/10/2011
2.1 de 5 (90 vots)

Ficha técnica del viaje

Nota

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Fechas del viaje

Del 16 al 26 de Agosto de 2011.

Itinerario

Día 1: Madrid - Sofía - Veliko Turnovo
Día 2: Veliko Turnovo - Nikópolis ad Idstrum - Arbanasi - Veliko Turnovo
Día 3: Veliko Turnovo - Ivanovo - Sveshtari - Shumen - Madara - Varna
Día 4: Varna - Nesebar
Día 5: Nesebar - Tumbas Tracias de Kazanlak - Plovdiv
Día 6: Plovdiv - Monasterio de Bachkovo - Starosel - Hisarya - Plovdiv
Día 7: Plovdiv
Día 8: Plovdiv - Rila - Sofía
Día 9: Sofía
Día 10: Sofía - Milán - Madrid - Murcia

Moneda

La moneda búlgara es el Lev. Prácticamente la tasa de cambio equivale a dos Lev por cada euro, por lo que resulta muy fácil calcular los gastos en restaurantes y comercios. Cambiamos moneda nada más llegar al aeropuerto, aunque poca cantidad, y luego en las grandes ciudades fuimos cambiando en Casas de Cambio según íbamos necesitando moneda. En Sofía, Plovdiv y Varna no hay problemas para cambiar moneda.

Coste del viaje

+ 189 € (vuelos Madrid-Sofía y Sofía-Milán-Madrid)
+ 100 € (alquiler coche 7 días)
+ 28 € (gasolina coche 1.900 km)
+ 202 € (alojamiento con desayuno incluido, 9 noches)
+ 90 € (comida, 9 días)
+ 92 € (entradas)
+ 3 € (taxis y parking en algún monumento)
= 704 € (total por persona)

Desglose hoteles: Dos noches en Veliko Turnovo (50 euros); una noche en Varna (23 euros), una noche en Nessebar (27 euros), tres noches en Plovdiv (60 euros) y dos noches en Sofía (42 euros).

Desglose comida: El coste total incluye comidas, cenas, cervezas a media mañana, cafés, helados, aguas ...etc. Eso sí, como se detalla en el itinerario, al menos tres o cuatro días compramos en tiendas o supermercados para hacer bocadillos y tomárnoslo en algún sitio que nos gustase. Aún así, el día más caro fue una comida en un restaurante griego en Sofía y nos costó 10 euros por persona. La media era 4 o 5 euros comiendo algunos platos para compartir en el centro de la mesa, plato principal, postre y bebidas.

Desglose entradas: Es un coste orientativo, pues hago la media con los gastos totales por persona teniendo en cuenta que algunos entraban gratis a ciertos lugares por tener descuentes especiales (estudiantes, ICOM, profesores, etc). Aún así, algunas entradas son bastante caras, prácticamente a precios europeos.

Transporte

Avión. Para volar a Bulgaria fuimos a través de EasyJet desde Madrid. La vuelta nos salió mucho más económica, con escala en Milán. Así que, hicimos Madrid-Sofía y Sofía-Milán-Madrid (con una espera de tres horas en Milán). El precio por persona fue de 189 euros, facturando únicamente una maleta por pareja.

De todos los viajes que hemos hecho alquilando coches, en éste tuvimos la peor experiencia.

Eramos trece personas, por lo que alquilamos un coche normal de cinco plazas (nos dieron un Mazda 5, nuevo) y una furgoneta tipo Renault Traffic. Pero una vez allí nos dieron una furgoneta enorme (Fiat Ducato), sin aire acondicionado (en pleno verano), sin ventanillas en las plazas traseras, y sin espacio compartimentado para el equipaje.

Por mucho que nos quejamos y que llamamos para protestar, incluso con reclamación a la vuelta, no conseguimos nada.

Coche de alquiler. Para movernos por el país, y teniendo en cuenta que viajá- bamos 13 personas, alquilamos dos coches con la compañía Avis. El precio del alquiler del coche fue de 100 €/persona, distribuido del siguiente modo:

• Para el Mazda (íbamos 4 personas): 479 euros por siete días de alquiler.
• Para la furgoneta (9 personas): 815 euros por siete días de alquiler.

La gasolina en Bulgaria es relativamente cara, sin grandes diferencias con los precios españoles. Hicimos casi 2.000 km y nos gastamos un total de 360 euros entre los dos coches.

En cuanto a las carreteras hay un gran contraste en función de la región del país. En el norte (Veliko Turnovo, Ruse, Ivanovo, etc) son malísimas, bacheadas y mal asfaltadas. En cambio, por la zona costera, Plovdiv, Rila y Sofía estaban mucho mejor.

No hay problema alguno en la conducción, únicamente hay que tener en cuenta los baches (se nos cayó una matrícula de noche en uno de ellos). Aunque la mayor parte de la señalización está en cirílico y caracteres latinos es imprescindible un GPS. Para acceder a algunos de los sitios descritos hay que recorrer carreteras rurales, secundarias y no todos los monumentos están indicados.

Alojamiento y gastronomía

Por lo general, el alojamiento es baratísimo y muy bueno en cuanto a relación calidad/precio. El mejor, sin duda, fue el de Veliko Turnovo. El peor, el de Sofía. Hicimos casi todas las reservas a través de Booking.com, salvo en Veliko Turnovo que fue directamente a través de la página del hotel. De todos los hoteles que citamos en la descripción, recomiendo especialmente el de Veliko Turnovo. Magnífico en todos los sentidos.

La gastronomía es espectacular. Comimos realmente bien, muy variado, con raciones abundantes y unos precios absolutamente irrisorios. Los desayunos en algunos de los hoteles eran completísimos. La cerveza muy barata. Y, por último, una cosa que nos sorprendió, los helados en Plovdiv estaban para chuparse los dedos.

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 RELATO DE VIAJE A BULGARIA

DÍA 1

El avión sale de Barajas a las 9:50 h. Aterrizamos en el aeropuerto de Sofía a las 14:15 horas (allí es una hora más). Nos dirigimos rápidamente al servicio de alquiler de coches. Como está en otra terminal, nos llevan en una especie de autobús para allá. Recogemos los coches y nos dirigimos hacia Veliko Turnovo.

Fortaleza de Tsaravets (Veliko Turnovo)
Fortaleza de Tsaravets (Veliko Turnovo)

Entre ambas ciudades sólo hay 220 km. En nuestra inocencia, y sin conocer como eran realmente las carreteras, habíamos previsto una parada en el Monasterio de Glozhene. Pero entre que estaba mal señalizado y el último tramo había que hacerlo andando, nos dirigimos directamente a Veliko Turnovo.

Una vez en Veliko Turnovo, nos alojamos en el Hotel Gurko, un hotel encantador, junto al río Gurko. Las habitaciones amplísimas, algunas hasta con salón independiente del dormitorio o bañera con hidromasaje, e incluso con dos dormitorios. La doble, con desayuno incluido, 25 euros por persona/noche. El desayuno, simplemente espectacular. El trato por parte del personal, magnífico. Sin duda, el mejor hotel de todo el viaje.

Cenamos en el propio hotel. Nos ponemos morados, repetimos cerveza y la sorpresa llega con la cuenta: 150 levs, es decir 75 euros para 13 personas (6 euros por cabeza). Con el estómago lleno y contentos con el hotel nos vamos a dormir.

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DÍA 2

Nikópolis ad Istrum. Como advertencia previa, cabe destacar que algunos de los viajeros de este relato somos arqueólogos y al resto les gusta mucho, así que visitamos un montón de sitios que quizá no estarían en un itinerario normal de un viaje por Bulgaria. Y este quizá sea uno de ellos.

Se trata de una ciudad romana fundada por Trajano de la que no quedan muchos restos, pero creo que resulta interesante la visita. Está a solo 20 km de Veliko Turnovo, por lo que sólo se tarda 15 minutos en llegar con el coche. Destaca un pequeño odeón, una plaza de la que quedan algunos elementos constructivos de carácter ornamental. Se paga la entrada una vez se entra en el yacimiento.

Arbanasi. Un pueblo precioso, a escasos kilómetros del anterior y muy cerca de Veliko Turnovo. El principal interés reside en las Iglesias de la Natividad y la Iglesia de los Arcángeles San Miguel y San Gabriel.

En este punto comenzamos a conocer el desesperante mundo de la compra de entradas a monumentos en Bulgaria. En vez de un simple ticket, recortan una especie de papel timbrado, a modo de sellos, por el valor del coste de la entrada. Comemos en Arbanasi. Como en el resto del viaje, muy bien y muy barato (siete euros por cabeza).

Veliko Turnovo. Dedicamos la tarde a recorrer la ciudad, incluyendo el Museo Arqueológico y la Fortaleza de Tsavarets. Esta última resulta interesante más por las vistas desde el Castillo que por la propia fortaleza, muy reconstruida y carente de interés.

Volvemos de nuevo al hotel, con otra magnífica cena aún más barata que la de la noche anterior (5 euros por cabeza).

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DÍA 3

Quizá en la organización de este día nos equivocamos. Fueron muchos kilómetros que quizá en otro país se habrían hecho sin problemas, pero que aquí se eternizaron. Aún así, logramos cumplir el recorrido previsto. De todos modos, y a modo de consejo, conviene no exceder los 200 km a recorrer en total en un día, porque si no se hace muy cansado.

Tumba tracia de Svechtari. Está a 140 km de Veliko Turnovo, a través de una carretera aceptable y llena de campos de girasoles. Se trata de una impresionante tumba tracia del siglo III a.C., declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Ivanovo. Incluimos este lugar en nuestro recorrido al ser uno de los lugares reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se trata de un conjunto de iglesias rupestres utilizadas desde la Antiguedad Tardía y situadas en un entorno natural impresionante. Quizá vale mucho más el paisaje que las propias iglesias, que fueron algo decepcionantes. Muy cerca está Ruse, una localidad fronteriza con Rumanía y por donde discurre el río Danubio.

Imagen del «Jinete de Madara»
Imagen del «Jinete de Madara»

Comemos cerca de Ruse, compramos la comida en un pequeño supermercado local y nos hacemos unos bocadillos que nos tomamos en un jardincillo. Nos gastamos la friolera de 2,5 euros por persona, incluidas cervezas varias y dulces para el postre.

Contiuamos la ruta hasta Madara, parando en Shumen, una ciudad horrible que tiene una mezquita relativamente grande (es la más grande de Bulgaria), uno de los escasos vestigios del pasado otomano búlgaro, y que no pudimos visitar por estar cerrada.

Madara. El Jinete de Madara es un altorrelieve que representa a un jinete esculpido en un gran cantil rocoso que se emplaza a pocos kilómetros de Varna. También es Patrimonio de la Unesco. No tuvimos que pagar entrada.

Llegamos a Varna al anochecer. Nos alojamos en el Best Western Park Hotel, situado junto al Paseo Marítimo. Un hotel sencillo a un precio muy razonable (22 euros noche/persona, con desayuno incluido). Está bastante alejado del centro, aunque hay una parada de taxis al lado que sale muy económico y te olvidas de recorrer en coche la ciudad. Cenamos junto al hotel, en una plaza donde había varios restaurantes (4 euros por cabeza).

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DÍA 4

Catedral de Varna
Catedral de Varna

Varna. Es una ciudad a la que sin duda se le podría haber dedicado un día más, pero en la que sólo pudimos estar por la mañana. Son famosas las playas de Varna y su entorno, lleno de turistas procedentes de Bulgaria y de otros países del este.

Visitamos su Museo Arqueológico, quizá el que más nos ha gustado del viaje, que exhibe en una de sus salas espectaculares materiales procedentes de varias tumbas tracias. También recorremos su peculiar casco antiguo, la Catedral ortodoxa y el paseo marítimo, donde hay una especie de Museo Naval al aire libre. Aunque son famosas sus playas, preferimos bañarnos luego a la tarde en Nessebar.

Comemos cerca del hotel (5 euros por cabeza) y emprendemos el camino hasta Nessebar, a solo 80 km de Varna.

Nessebar. Se trata de un pueblo hiperturístico, con un casco antiguo localizado en una pequeña península, llena de iglesias medievales de una arquitectura muy llamativa y con magníficas pinturas parietales en su interior. Lleno de sitios para cenar, de tiendas para turistas donde comprar jabón de rosas y múltiples recuerdos, en su mayoría bastante cutres, del viaje.

Hay varios parkings disuasorios junto al casco antiguo, por lo que resulta muy cómodo alojarse en cualquier hotel del interminable paseo marítimo, porque luego ir en coche sólo se tarda 5-10 minutos. Nos alojamos por tanto en este paseo, una larga avenida repleta de hoteles a sólo 100 m del mar.

Aprovechamos para bañarnos en el Mar Negro. Las playas son magníficas, de arena, con chiringitos, conciertos por la noche, etc.

Cenamos en la parte antigua, en un restaurante con magníficas vistas al Mar Negro (6 euros por cabeza). Y nos alojamos en el Calypso Hotel (27 euros persona/noche, con desayuno incluido). Habitaciones espaciosas, aunque las camas algo blandas.

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DÍA 5

Kazanlak. Desde Nessebar nos dirigimos hasta Kazanlak, en el centro del país, a través de una carretera cómoda que atraviesa los omnipresentes campos de girasoles. Kazanlak es una ciudad fea, sin ningún atractivo aparente, salvo la famosa tumba tracia (Patrimonio de la Humanidad) emplazada en una colina localizada en el propio pueblo.

Se puede visitar una réplica exacta de la tumba tracia, a un precio muy económico, o se puede ir a la original, a un precio excesivo. Visitamos la primera, nos gustó, y los más frikis fuimos a la segunda que, evidentemente, era exactamente igual a la réplica. Así que, os recomiendo que os conforméis con visitar la copia de la tumba y os ahorraréis una pasta.

A continuación nos dirigimos al corazón de los valles tracios. Antes compramos comida en un supermercado (nos gastamos 24 euros para los 13) y nos la tomamos a la sombra unos árboles junto a una de las tumbas tracias que vamos a visitar. En una de ellas, quizá la más espectacular (Mogila Kostmatka, perteneciente a un rey tracio) compramos una entrada conjunta para visitar esta tumba y tres más. Ellos se encargan del transporte en una pequeña furgoneta.

Por último, antes de conducir hasta Plovdiv, donde pasamos tres noches, hicimos una parada en el Museo de las Rosas, un poco tostón, cutre y viejo y donde se puede comprar el mismo jabón que en el resto de Bulgaria.

Llegamos por la noche a Plovdiv, donde nos alojamos en el Hotel Leipzig (20 euros la noche, con desayuno incluido), un cuatro estrellas con decoración algo particular. Aunque el barrio pueda parecer chungo, está bastante bien y muy cerca del centro (sólo 10 minutos andando al teatro romano).

Cenamos en una pizzeria en el centro de Plovdiv (nos gastamos 50 euros entre todos). La cena riquísima. FInalizamos con un helado (el centro está lleno de puestos callejeros) y nos vamos a dormir.

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DÍA 6

Monasterio de Bachkovo. Es el segundo monasterio más importante del país. Está muy cerca de Plovdiv y vale la pena sólo por ver el ambiente. No sé si fue que coincidió que ese día era festivo, o es lo habitual, pero la cuestión es que al monasterio acudían cientos de personas mayores y jóvenes, con toallas, jabones, pollos, verduras, etc. y que depositaban como ofrenda en el monasterio. Espectacular también su Iglesia y el entorno en el que se encuentra. Peculiares algunos de los monjes.

Muralla de Hisarya
Muralla de Hisarya

Ese día también había un mercadillo en el camino de subida al monasterio, con un montón de puestos que vendían cerámicas, jabones y puestos de artesanía. No dejan hacer fotos en el interior del monasterio.

Hisarya. Se trata de un pueblo sencillo que tiene un nacimiento de agua termal, pero al que nosotros fuimos por ver la muralla tardorromana que lo rodea y que en algunos tramos tiene un alzado considerable (5 o 6 metros).

Ya de paso, comimos allí: quizás una de las mejores comidas del viaje. Espectaculares los pinchos morunos, que medían casi un metro de longitud. Como siempre, muy económico (4 euros por cabeza).

Starosel. Se trata de uno de los más importantes conjuntos tracios del pais. Conserva varias tumbas y un importante templo. El entorno es muy bonito, la entrada barata y los restos espectaculares.

Estas tres visitas (Bachkovo, Hisarya y Starosel) se puede hacer cómodamente en un día, sin prisas, y sin paliza de coche. Incluso da tiempo a finalizar el recorrido regresando a Plovdiv, pasando allí la tarde.

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DÍA 7

Escena del teatro romano de Plovdiv
Escena del teatro romano de Plovdiv

Plovdiv. Es la ciudad más bonita que visitamos en Bulgaria.

Su casco histórico tiene un encanto especial, casas bajas de una o dos plantas, como muchas balconadas en madera, pintadas en colores vivos, con calles de cantos rodados, estrechas y con escaso tráfico.

Pero la ciudad tiene otros muchos puntos de interés: sus ruinas romanas, entre las que destaca su Teatro, que a pesar de estar muy restaurado es un edificio magnífico, el interesante Museo Arqueológico, la Mezquita, el Museo de los Iconos, los mosaicos de una antigua casa romana, una parte del hipódromo, etc.

Además, en el centro de Plovdiv hay calles comerciales, peatonales, muy animadas, donde poder hacer compras o tomarse algo tranquilamente.

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DÍA 8

Monasterio de Rila
Monasterio de Rila

Monasterio de Rila. Lo habitual para llegar al monasterio de Rila es hacerlo desde Sofía (aproximadamente una hora en coche). Nosotros los hicimos desde Plovdiv, a través de una carretera muy cómoda que atravesaba paisajes muy bonitos. Son unos 200 km que tardamos algo menos de tres horas en recorrer.

Justo antes de llegar al monasterio paramos en un pequeño bar de carretera a reponer fuerzas, siendo amablemente atendidos por un señor que había trabajado un montón de años en Navarra y ahora había montado un alojamiento para turismo rural allí en Rila.

El Monasterio, también Patrimonio por la Unesco, es uno de los principales atractivos turísticos del país. Se sitúa en un profundo valle encajonado entre montañas cubiertas de densos bosques y donde en invierno debe hacer un frío que pela.

Aunque es un edificio muy grande (también es Hospedería), la visita lleva sólo un par de horas. De modo que, tras comer en el mismo lugar que a la hora del desayuno, nos dirigimos a Sofía.

Una vez en Sofía lo primero que hacemos es visitar el Museo Arqueológico Nacional, un destartalado edificio que bien podría pasar por un hotel o por un centro de congresos. A continuación queríamos ir hasta la Iglesia de Boyana, también Patrimonio de la Humani- dad, pero tuvimos que desistir por haber tenido un pequeño encontronazo con la policía que nos hizo perder dos horas (habíamos perdido una de las matrículas del coche unos días antes).

Dejamos el coche en la oficina de Avis, que sólo nos cobró 180 euros por la pérdida de la matrícula que iba mal sujeta al coche.

En Sofía nos alojamos en el Bulgari Boutique Hotel, que puede sonar muy bien, pero que es de habitaciones estrechas y algo cutrecillas. El desayuno lo sirven en la propia recepción (21 euros por noche y persona, con desayuno). Está relativamente céntrico, a sólo 15 minutos andando de los principales atractivos de la ciudad.

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DÍAS 9 y 10

Catedral de Sofia
Catedral de Sofia

Sofía. Dedicamos todo el día y la mañana del siguiente a visitar la ciudad. Además de las visitas del día anterior, visitamos la catedral, un par de iglesias medievales situadas en el centro, el museo del Ejército y la Sinagoga.

Comemos en un restaurante griego, el más caro del viaje (10 euros/persona).

Al día siguiente nos quedaba la mañana libre para hacer las últimas compras.

Cogemos un taxi del hotel al aeropuerto (8 euros más o menos por recorrido) y empezamos el largo camino de vuelta: vuelo Sofia-Milán (con retraso) y tres horas de espera en Milán para luego volar hasta Madrid.

Para los que sois de fuera de Madrid, esa noche y la previa al viaje la pasamos en el Hotel Axor Feria (35 euros la noche por persona), un hotel moderno y cómodo, que como la mayoría de hoteles en la zona de Barajas, ofrece servicio de lanzadera al aeropuerto.

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