Viatgeaddictes
logo QR VIatgeaddictes
--- El web amb informació pràctica per al viatger independent i alternatiu ---
3 / 3
Argentina

ARGENTINA

Viaje al norte y centro de Argentina: Iguazú, Misiones, Salta, Córdoba, Buenos Aires, ...

Data Data viatge: 2004/05. Publicat el 18/03/2005
2.5 de 5 (168 vots)

Introducción

Exactamente dos años después de nuestro primer viaje por tierras argentinas (ver nuestro relato Guía y relato de viaje a Argentina 2002 en esta misma web) volvíamos a visitar este país austral. Si en aquella ocasión el gran objetivo era visitar la Patagonia, al sur del país, ahora encaminamos nuestros pasos hacia las zonas norte y centro, además de revisitar la siempre vibrante ciudad de Buenos Aires y desde aquí ir hasta la bonita ciudad uruguaya de Colonia.

Dado que en ambos viajes hay cierta información en la ficha técnica que esencialmente es la misma hemos optado por no repetirla aquí. Por este motivo, y también porque ambos relatos se complementan desde el punto de vista geográfico, aconsejamos echar un vistazo a los dos para obtener el máximo de información.

^top

Ficha técnica del viaje

Nota

Avisamos de que cierta información publicada en estas guías o relatos, sobre todo la referida a horarios, precios, visados, direcciones de e-mail o páginas web, puede haber variado desde el momento en que se recogió la información (ver fecha en la cabecera del relato).

En Viatgeaddictes.com no nos responsabilizamos de los posibles perjuicios que pueda causar la informa- ción aquí contenida, así como de las opiniones expresadas por los colaboradores, ni estas son necesariamente compartidas por nosotros.

Por otra parte os animamos a que, si usáis la información aquí contenida, tengáis la amabilidad de enviarnos un e-mail con vuestras impresiones, sobre si os ha resultado útil o no, información errónea o no actualizada, etc. Tanto nosotros como nuestros colaboradores esperamos como única compensación a nuestro trabajo que perdáis un minuto y nos digáis algo que nos permita saber si nuestro esfuerzo merece la pena.

Gracias por visitar Viatgeaddictes.com

Fecha del viaje

Del 25 de Diciembre de 2004 al 17 de Enero de 2005.

Itinerario

mapa

Día 1: BCN - Madrid - Buenos Aires
Día 2: Buenos Aires - Puerto Iguazú
Día 3: Puerto Iguazú - P.N. Iguazú (lado brasileño) - Foz do Iguaçú - Puerto Iguazú
Día 4: Puerto Iguazú - P.N. Iguazú (lado argentino) - Puerto Iguazú
Día 5: Puerto Iguazú - San Ignacio
Día 6: San Ignacio - Posadas - Encarnación/Trinidad - Posadas - Corrientes
Día 7: Corrientes - Mercedes
Día 8: Mercedes - Corrientes - ...
Día 9: ... - Salta
Día 10: Salta
Día 11: Salta - ruta valles calchaquíes - Cachi - Quebrada de las Flechas - Cafayate
Día 12: Cafayate - Quilmes - Quebrada de Cafayate - Jujuy
Día 13: Jujuy - Quebrada de Humahuaca - Humahuaca - Tilcara
Día 14: Tilcara - Purmamarca - Salinas Grandes - S. Antonio de los Cobres - Salta
Día 15: Salta - Catamarca
Día 16: Catamarca
Día 17: Catamarca - Córdoba
Día 18: Córdoba
Día 19: Córdoba - Alta Gracia - Mina Clavero - Córdoba
Día 20: Córdoba - Buenos Ares
Día 21: Buenos Aires - Colonia (Uruguay) - Buenos Aires
Días 22 y 23: Buenos Aires
Día 24: Buenos Aires - Madrid - BCN

Dinero

En Argentina se puede cambiar en bancos o en casas de cambio, aunque en estas el cambio suele ser más ventajoso. Siempre es conveniente mirar más de un lugar antes de decidir donde cambiar. A lo largo de todo el viaje cambiamos euros sin ningún tipo de problema.

Cambio medio:
1 A$ (peso argentino) = 0'262 € / 1 € = 3'8226 A$
1 G$ (guaraní paraguayo) = 0,000125 € / 1 € = 8.000 G$

Gastos del viaje

+ 965 € (vuelo BCN-BUE-BCN + vuelo BUE-Puerto Iguazú + vuelo Córdoba-Buenos Aires)
+ 612 € (hoteles, comida, transporte, entradas, excursiones, ...)
= 1.577 € (Total por persona)

Visado

En Argentina sólo es necesario un visado para estancias superiores a 90 días. En el resto de casos es suficiente con el pasaporte. Para entrar en Brasil, Paraguay y Uruguay también es suficiente con el pasaporte.

Salud

En principio no hay ninguna vacuna obligatoria y ni siquiera recomendable.

Transporte

Avión. Dadas las enormes distancias del país el avión suele ser la mejor forma de transporte o, por lo menos, la más rápida. El precio del billete de nuestro vuelo transoceánico con la compañía Aerolíneas Argentinas incluía gratuitamente dos vuelos interiores a escoger y que en nuestro caso fueron los trayectos BsAs-Puerto Iguazú y Córdoba-BsAs.

Autobús. Los autobuses, incluso en largas distancias, son una opción a considerar, especialmente si se dispone de suficiente tiempo. Son cómodos, más baratos que el avión y permiten disfrutar del paisaje. Para viajes de muchas horas recomendamos gastar más dinero y escoger modernos autobuses con cama o amplios butacas (clase ejecutivo), aire acondicionado, amplias ventanas, servicio de comidas, y WC. Nuestro cuerpo nos lo agradecerá...

Tren. En la zona norte del país no hay líneas ferroviarias de interés para los viajeros, excepto alguna que es puramente turística, como la del archiconocido Tren a las Nubes, que va de la ciudad de Salta a un punto algo más allá de San Antonio de los Cobres. Pero en el momento de escribir esta información el servicio de este tren está suspendido al retirar el gobierno provincial la concesión a la empresa adjudicataria por una mala gestión del servicio. Aunque está previsto reanudar el servicio no hay certeza de cuando será, por lo que recomendamos consultar la web para tener información más actualizada.

Coche. El alquiler de un coche es una opción muy interesante para realizar ciertos circuitos que, de hacerlos con transporte público, no serían viables o serían muy costosos en tiempo.

Clima

Las fechas de nuestro viaje correspondían al verano austral, pero por el tamaño del país y la amplitud de latitudes debemos diferenciar las diferentes zonas visitadas: en Buenos Aires encontramos temperaturas altas, pero moderadas (por debajo de 26ºC), mientras que en el resto la nota predominante fue el calor, excepto en aquellas zonas que el efecto de la altura hacía descender varios grados los termómetros.

En las fechas de nuestro viaje oscurecía alrededor de las 8 de la tarde.

Diferencia horaria

Durante nuestro horario de invierno hay una diferencia de -4 horas en Argentina y -3 en Uruguay y Brasil.

Guías de viaje

Argentina, Uruguay & Paraguay, Lonely Planet (edición Abril 2002). Utilizamos la misma guía de viaje que ya habíamos usado en nuestro anterior viaje a Argentina, a finales de 2002. En general nos fue bastante útil, dejando de lado los precios que ya se habían quedado muy obsoletos debido al paso del tiempo y la crisis que sufrió el país.

^top

 GUÍA / RELATO DE VIAJE: RUTA por IGUAZÚ y MISIONES

BUENOS AIRES (I)

COMO LLEGAR

Vuelo Barcelona-Madrid de Iberia (50 minutos). A continuación un vuelo Madrid-Buenos Aires de Aerolíneas Argentinas (11 horas y 50 minutos para recorrer un total de 10.093 km).

El aeropuerto de llegada es el aeropuerto internacional Ministro Pistarini (más conocido como Ezeiza) y al ser medianoche del día de Navidad encontramos abierta una única oficina de cambio, situada a la salida de la sala de recogida de equipajes. Cambiamos solamente 100 € porque sabemos que el cambio ofrecido no es muy bueno.

Para ir al centro de Buenos Aires desde el aeropuerto de Ezeiza, a unos 35 km de distancia, y debido a la hora y lo singular de la fecha, habíamos concertado un taxi a través del hotel para que nos fuera a recoger al aeropuerto, ante la duda de llegar y encontrarnos con unas opciones de transporte muy reducidas. El taxi hasta el hotel nos cuesta 48 A$.

DORMIR & COMER

El Nuevo Hotel Callao (Av. Callao 292, tel. 4374-4222) ya era un viejo conocido para nosotros desde nuestro anterior viaje a Argentina. Dado que nos había gustado mucho optamos por volver de nuevo a él. Una habitación doble muy confortable con balcón, baño privado, TV y desayuno incluido nos cuesta 84 A$.

COSAS A VER

En esta primera etapa Buenos Aires es sólo una escala para pasar la noche, ya que al día siguiente de nuestra llegada tenemos un vuelo a Puerto Iguazú. Dejamos las visitas a la ciudad y la excursión a la ciudad uruguaya de Colonia para el final de nuestro viaje (ver información en Buenos Aires (y II)).

^top

PUERTO IGUAZÚ

COMO LLEGAR

Tomamos un vuelo interior de Aerolíneas Argentinas que sale del Aeroparque Jorge Newberry de Buenos Aires y llega a Puerto Iguazú en 90 minutos. Para llegar al Aeroparque, a pocos kilómetros al norte de la ciudad, desde el hotel en Av. Callao tomamos un taxi que nos cuesta 9'3 A$ para un trayecto de 15 minutos con taxímetro.

El Aeropuerto Internacional Iguazú se encuentra a unos 25 km de Puerto Iguazú. Hay un servicio de autobuses de la empresa Four Tourist Travel que para delante de la terminal de llegadas y que por 8 A$ nos deja en el hotel o lugar que le indiquemos al conductor.

DORMIR & COMER

En el Hotel Tierra Colorada (Av. Córdoba esq. El Urú, 28; tel. 420649) una habitación doble con baño privado, ventilador, una pequeña piscina, y desayuno incluido nos costó 40 A$. Es algo básico, pero no está nada mal y se encuentra en una zona muy tranquila. Aunque nuestra primera opción realmente era la Hostería Los Helechos (Paulino Almirante, 76; tel. 420338), pero no hallamos ninguna habitación libre al llegar a Puerto Iguazú (el precio de la habitación era de 50 A$).

El restaurante Latuare, en Av. Brasil, es un buen lugar para cenar. Otra recomendación es el restaurante-parrilla El Qincho del Tío Querido (en Bompland y Perito Moreno), así como la Pizzeria-Parrilla Color (Córdoba, 135).

COSAS A VER

Puerto Iguazú es una pequeña ciudad que se encuentra en la confluencia de los ríos Paraná e Iguazú, y que sirve como base para explorar el cercano Parque Nacional Iguazú, tanto el lado argentino como el lado brasileño de las cataratas. También se puede tomar como base la ciudad brasileña de Foz do Iguaçú, pero atendiendo a los consejos de varios amigos viajeros y a nuestra propia conveniencia acabamos escogiendo la ciudad argentina.

No hay gran cosa a ver en Puerto Iguazú, pero si disponemos de unas horas hay una ruta a pie que sí vale la pena. Saliendo de la plaza que hay junto a Correos y encaminándonos hacia el norte en dirección al río Iguazú llegamos, tras caminar 0'5 km, frente al puerto que antiguamente se usaba para cruzar el río hasta Porto Meira, ya en el lado brasileño, y continuar viaje a Foz do Iguaçú (actualmente el paso se hace por el puente Tancredo Neves, unos kilómetros más al este). Junto al puerto arranca la Av. Costanera, la cual nos conduce hacia el oeste discurriendo paralela al río Iguazú. Al otro lado del río vamos viendo territorio brasileño. En un agradable paseo de 1'5 km llegamos finalmente al Hito Argentino de las Tres Fronteras, un pequeño obelisco situado en un parque. Aquí hay un mirador desde el que tenemos una vista magnífica y muy singular, ya que el río Iguazú desemboca perpendicularmente en el enorme río Paraná, sirviendo ambos de frontera natural entre los tres países que confluyen aquí: Argentina, Brasil y Paraguay.

Al oeste del Paraná tenemos territorio paraguayo, mientras que al oeste encontramos Brasil, en la orilla norte del Iguazú, y Argentina en la orilla sur, donde nos encontramos ahora. Desde este mirador se pueden ver los hitos equivalentes en los lados brasileño y paraguayo. Mirando lejos hacia el norte podemos ver algunos edificios de la ciudad paraguaya de Ciudad del Este. Tomando un refresco sentados en el mirador saboreamos durante un buen rato de la vista y de la bonita puesta de sol sobre los dos ríos y la vegetación circundante. Volvemos andando unos 2 km hacia el centro de Puerto Iguazú, siguiendo la Av. Tres Fronteras. Nos detenemos en la Oficina de Turismo, en Av. Victoria Aguirre 311, para obtener información sobre el Parque Nacional Iguazú, pero el encargado de la oficina en ese momento no estaba por la labor y nos limitamos a recopilar algún folleto turístico.

Patrimonio de la Humanidad Parque Nacional Iguazú (declarado Patrimonio de la Humanidad en 1984). Este parque, con una superficie de 2.100 km2 repartidos entre Brasil (un 74% del total) y Argentina, está formado en su mayor parte por bosque húmedo subtropical y cuenta con una enorme diversidad biológica. También quedan por la zona algunos restos de misiones jesuitas, aunque devorados por la selva. Pero la gran atracción de este parque son, sin duda, las Cataratas del Iguazú. Decir que estas cataratas son impresionantes es quedarse muy corto, ya que hay que verlas para saber de que hablamos. Y nos atrevemos a decir que son uno de los grandes espectáculos naturales del planeta. Son más de 2 km de cataratas con una altura de casi 80 metros. La neblina humeante que forma el agua al caer se puede ver desde varios kilómetros a la redonda.

Las cataratas se pueden ver desde el lado brasileño y/o desde el lado argentino. Aunque hay quien dice que, en las cataratas de Iguazú, Brasil ofrece las vistas y Argentina el espectáculo, en nuestra modesta opinión no hay un lado mejor que otro, sino que ambos se complementan perfectamente. Quizás desde el lado brasileño hay mejores vistas panorámicas que permiten hacerse una idea de su grandiosidad, mientras que en el argentino se pueden apreciar desde mucho más cerca para captar su espectacularidad y hay más posibilidades para realizar actividades complementarias. Por todo ello, para visitar las cataratas y el parque lo mínimo recomendable son dos días completos. En nuestro caso dedicamos un día entero para el lado brasileño y otro para el lado argentino, en este orden. Aunque la moneda brasileña es el real (R$), para una visita de un día al parque brasileño no es necesario cambiar ya que se puede pagar todo en A$ (como están muy habituados a recibir A$ ya saben cual es el cambio a aplicar).

Lado brasileño. De buena mañana nos dirigimos andando a la terminal de autobuses de Puerto Iguazú, en la esquina de Av. Córdoba y Av. Misiones, a unos 400 m. del hotel. Esperamos en la plataforma 1 hasta que llega el autobús internacional a Foz do Iguaçú (van yendo y viniendo con cierta frecuencia). El trayecto cuesta 3 A$. Cuando el autobús llega al puesto fronterizo argentino descendemos con todo el pasaje para pasar por inmigración (dado que la cola de gente es considerable el autobús continúa viaje y nos deja allí, aunque el conductor nos da un justificante para tomar otro autobús). Cuando acabamos de pasar los trámites tomamos el siguiente autobús a Brasil. A continuación cruzamos sobre el río Iguazú a través del moderno puente Tancredo Neves y al otro lado encontramos el puesto fronterizo brasileño, donde no bajamos puesto que volveremos a Argentina en el mismo día (en caso contrario hay que formalizar la entrada en Brasil). Poco después el conductor nos indica que bajemos en una gran rotonda. Desde allí caminamos unos 200 m. al sur hasta llegar a una parada de autobús delante del hotel Carimá y esperamos que venga un autobús con el rótulo Parque Nacional. Subimos al próximo que pasa y pagamos 2'25 A$ por persona (2 R$), finalizando su recorrido en el Centro de Visitantes del parque. Tardamos 85 minutos desde Puerto Iguazú hasta aquí, debido en parte a las largas colas en la frontera argentina.

El parque brasileño abre a las 8 de la mañana excepto los lunes en que lo hace a las 13:00. Como el día de nuestra visita coincide en lunes aprovechamos que aún no han abierto las taquillas para ir a ver el cercano Parque Das Aves (a unos 300 m.), donde la entrada cuesta 8 US$ (ó 25 A$). Es caro pero la verdad es que vale mucho la pena. De entrada no parece gran cosa, pero a medida que avanzamos recorriendo sus instalaciones nos gusta más y más. En él podemos ver aves de todo tipo, pero las más vistosas son los tucanes, loros, papagayos, flamencos y el magnífico ibis rojo. Incluso vemos al raro cassowary (una especie de avestruz con cara de mala leche que es oriundo de Australia). También hay tortugas, mariposas, yacarés y una anaconda. En total invertimos unas dos horas en visitar el recinto y aprovechamos para comer algo en la cafetería que hay en él.

Nos dirigimos de nuevo al Centro de Visitantes y pagamos los 22 A$ (19'35 R$) que cuesta la entrada. Después aguardamos cola para subir al autobús de 2 pisos, de uso obligado e incluido en la entrada, que nos lleva en un bonito trayecto hasta las cataratas. Tiene 3 paradas y nosotros bajamos en la segunda, delante del precioso hotel Hotel Tropical das Cataratas. Comenzamos por acercarnos hasta este hotel para admirar su bonita fachada y ver desde aquí la espectacular vista sobre las cataratas. Desde aquí tomamos la pasarela que desciende hacia el río y que permite ver las distintas cataratas del lado argentino y, sobre todo, la espectacular Garganta del Diablo. No hay palabras para describirlo: el paisaje, el ruido, la fuerza del agua, ... Vamos recorriendo todas las pasarelas y disfrutando con calma de los miradores hasta llegar al que está literalmente colgado sobre el salto Santa María, desde el que se obtiene un vista frontal de la Garganta del Diablo que quita la respiración. Finalmente llegamos a Porto Canoas, donde hay una plataforma con una estupenda vista sobre el salto Floriano. Aquí nos encontramos con un coatí, que no para de olisquear nuestra mochila a la búsqueda de algún alimento.

En Porto Canoas esperamos el autobús gratuito de vuelta al Centro de Visitantes. El trayecto en el piso superior del autobús es una gozada. De nuevo en la entrada del parque, esperamos el siguiente autobús a Foz do Iguaçú. Una vez en ruta hacia Foz (2 A$ cada uno) esperamos bajar en la rotonda cercana al puesto fronterizo brasileño para enlazar con el autobús a Puerto Iguazú, pero nos la pasamos y acabamos llegando a la Rodoviaria o terminal de Foz do Iguaçú. Aquí tomamos el último autobús que sale hacia Puerto Iguazú, entre las 20:00 y 20:15, y pagamos 3 A$ por este trayecto. Sólo descendemos del autobús en el puesto fronterizo argentino para sellar de nuevo la entrada en el país.

Lado argentino. Otra vez llegamos temprano a la terminal de autobuses de Puerto Iguazú y nos dirigimos a la oficina de la compañía El Rápido, donde compramos el billete de ida y vuelta al lado argentino del parque (cuesta 5'6 A$ cada uno). El autobús tarda unos 30 minutos en llegar al Centro de Visitantes del lado argentino, donde compramos la entrada al parque pagando 30 A$ cada uno. Pasada la entrada, en una caseta de la empresa Iguazu Jungle Explorer, cambiamos por el vale definitivo el que nos han dado en la terminal de autobuses de Puerto Iguazú, donde compramos, antes de salir por la mañana, dos plazas para la llamada Aventura Náutica (emocionante paseo de aproximación a las cataratas, navegando en lancha por los rápidos del río). Lógicamente también se pueden comprar aquí mismo, pero nosotros las adquirimos allí para asegurarnos las plazas. El precio es, en ambos sitios, de 30 A$ por persona.

Vista de las cataratas
Vista de las cataratas

Antes de iniciar el recorrido nos dejamos asesorar por una de las diligentes informadoras del parque para planificar de forma óptima nuestra ruta para hoy (encontramos muy útiles los consejos dados). Desde delante de la Estación Central del Tren Ecológico de la Selva (trenecito que bordea el brazo superior del río Iguazú) tomamos el Sendero Verde, un bonito camino de 650 m. que transcurre por la selva. Pasamos por la Estación Cataratas, por una especie de faro y por el Viejo Hotel (desde aquí también vemos entre la vegetación el feísimo hotel Sheraton) e iniciamos el llamado Circuito Inferior, un conjunto de pasarelas y escaleras que descienden hasta el nivel del río y que pasa junto a varias cascadas. Desde aquí ya empezamos a ver fascinantes vistas de las cataratas y el entorno selvático, especialmente desde los distintos miradores que encontramos por el camino.

Al llegar al nivel del río, delante de la isla de San Martín, nos dirigimos al embarcadero para llevar a cabo nuestra Aventura Náutica. Como hemos tomado la precaución de venir con el traje de baño puesto (en esta época se agradece mucho) lo dejamos todo (ropa y zapatos) dentro de la mochila y ésta debe quedarse en el embarcadero (no hay vestuarios donde cambiarse ni consigna donde dejar las cosas bajo llave o identificadas, por lo que hay que fiarse de que nadie acabe llevándose algo que no es suyo). Hay que tener en cuenta que el quedar completamente mojados está asegurado. Sólo llevamos con nosotros una cámara de fotografiar que protegemos con una bolsa de plástico hermética que nos proporcionan. Antes de subir a la lancha, una barca inflable con dos motores, también nos proporcionan un chaleco salvavidas. Durante los 15 minutos que dura el recorrido se hacen diversas aproximaciones a lado y lado de la isla de San Martín: por su lado derecho la lancha se llega a situar justo hasta donde llega la bruma y los remolinos de la caída del impresionante salto de San Martín, mientras que en el lado izquierdo avanza por entre los rápidos que conducen a la Garganta del Diablo hasta situarse casi debajo de los saltos Dos Mosqueteros y Tres Mosqueteros. Quedamos completamente mojados, pero con el calor esto se agradece. En momentos que la lancha no se balancea mucho podemos hacer algunas fotos. La aventura concluye volviendo de nuevo al embarcadero. En resumen, se trata de una experiencia muy, muy divertida y recomendable, aunque se nos hizo muy corta.

Recogemos nuestras mochilas y nos dirigimos al embarcadero contiguo para tomar una barca (es gratuita) que cruza hasta la isla de San Martín. Nos deja en una pequeña playa de la isla, desde donde arranca un camino de subida algo exigente que conduce a la parte superior de la isla. Una vez aquí otro camino permite ir hasta un mirador con un emplazamiento muy cercano al salto San Martín y enfrente de otras espectaculares cataratas. Otro sendero conduce hasta la parte posterior de la isla, donde podemos ver La Ventana, una curiosa formación rocosa, y desde aquí volvemos al inicio por un camino que bordea la isla por su lado izquierdo. Las vistas son espectaculares y los senderos muy bonitos, por lo que la visita a esta isla es del todo recomendable. Tomamos la barca de vuelta al embarcadero y recorremos de nuevo el Circuito Inferior, pero esta vez de subida, deteniéndonos en la Confitería Dos Hermanas, donde comemos algo para reponer fuerzas. A continuación iniciamos el Circuito Superior, bastante más corto y fácil que el anterior al ser llano y no tener escaleras. Este circuito proporciona magníficas vistas panorámicas de las cataratas desde el río Iguazú Superior, pasando junto a la parte superior de los saltos Dos Hermanas, Bosselli, Bernabé Méndez y Mbigua, entre otros. Ni que decir tiene que todas las vistas son espectaculares.

Volvemos tras nuestros pasos hasta la Estación Cataratas y tomamos el siguiente trenecito (Tren Ecológico de la Selva) hasta la estación final Garganta del Diablo, en un agradable trayecto de 3'2 km. Desde la estación hay un conjunto de pasarelas de 1'5 km de longitud que permiten salvar el río Iguazú Superior hasta llegar junto a la llamada Garganta del Diablo, el salto más grande y con más furia de todos los del parque. Como ya hemos agotado todos los adjetivos para poder describir nuestras impresiones ante lo maravilloso de las cataratas y su entorno, tendremos que decir que la Garganta del Diablo es super-mega-hiper-impresionante. De hecho no hay palabras para describir lo que se siente al asomarse al precipicio hacia donde se desploma el agua y de donde emerge una bruma visible desde varios kilómetros. Vale la pena quedarse un buen rato en el mirador y dejarse llevar por las sensaciones que provoca este espectáculo de la naturaleza. El ruido que provoca el salto es atronador y es fácil quedar empapado cuando el viento empuja la bruma acuosa sobre nuestra posición.

Volvemos por las pasarelas (es un paseo muy agradable y bonito) hasta la Estación Garganta del Diablo y tomamos el último tren que sale de este punto, a las 18:30 (también hay un camino paralelo a la vía para volver andando), hasta llegar a la Estación Central, a 500 m. de la entrada del parque. Damos así por finalizada esta visita de dos días al parque de las cataratas. Esperamos delante de la entrada hasta que llega el primer autobús de la compañía El Rápido para volver a Puerto Iguazú.

^top

SAN IGNACIO

COMO LLEGAR

Tomamos un autobús de la empresa Kruse que sale a las 6:30 de la terminal de Puerto Iguazú (nos habían dicho que este era especialmente rápido). Pagamos 20 A$ por este trayecto de 300 km. El autobús toma la RN 12 nada más salir de Puerto Iguazú (esta carretera recorre de norte a sur la provincia de Misiones y va en paralelo a la frontera paraguaya), realiza una breve parada en Eldorado, y nos deja finalmente, después de 5 horas de viaje, en el cruce a San Ignacio, a casi 1 km del centro de la población. Justo en este cruce hay una pequeña caseta de información turística, donde conseguir algún mapa (bastante útil, por cierto) y folletos. Caminamos por la Av. Sarmiento hacia el centro.

DORMIR & COMER

En el Hotel San Ignacio (Sarmiento 823, esq. San Martín, Tel. 470422) una espaciosa habitación doble, con baño privado, ventilador, A/C y TV nos cuesta 40 A$. El sitio es correcto. La pareja propietaria son de ascendencia española y francesa, y con ellos pudimos mantener una entretenida conversación.

Para comer recomendamos el restaurante Andrea's, en Rivadavia 1077, bueno y barato. El desayuno en el hotel nos costó 3'5 A$ a cada uno.

COSAS A VER

San Ignacio es una tranquila y pequeña población, separada de Paraguay por el río Paraná que hace de frontera natural. Su principal interés para nosotros era visitar la misión jesuítica guaraní de San Ignacio Miní, situada dentro de la propia población. Pero tiene también algún otro punto de interés y, si se dispone de tiempo, se puede utilizar como base para explorar otras ruinas jesuíticas esparcidas por la región.

Misiones jesuíticas guaraníes. Entre los años 1609 y 1818, en las áreas fronterizas del actual Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, se desarrolló esta impactante experiencia social, cultural y religiosa, única en su tipo.

Fueron iniciadas por la Compañía de Jesús y supusieron un modo de organización y ocupación del espacio integrado por 30 pueblos que reunían a miles de aborígenes (en 1732, momento de su máximo esplendor, contaban con 141.182 habitantes) que se dedicaron a la agricultura y ganadería, alcanzando un elevado nivel social y tecnológico. Fueron el ejemplo de una experiencia civilizadora inédita en todo el mundo.

Patrimonio de la Humanidad San Ignacio Miní (declarada Patrimonio de la Humanidad en 1984, conjuntamente con las reducciones de Santa Ana, Nuestra Señora de Loreto y Santa María la Mayor en Argentina, y las ruinas de Sao Miguel das Missoes en Brasil) es una de las reducciones jesuíticas más impresionantes que podemos encontrar en la zona, debido a sus figuras talladas en la piedra y por la reconstrucción llevada a cabo, lo que nos permite apreciar hoy con notable exactitud el trazado urbano de la reducción. San Ignacio Miní se estableció en el sitio actual en 1696 y fue destruida en 1817.

El acceso para los visitantes está en la calle Alberdi y su horario es de 7 a 19 horas. La entrada nos costó 12 A$ cada uno y permite también visitar el resto de ruinas argentinas que son Patrimonio. Vale la pena entretenerse en visitar el Centro de Interpretación para entender bien lo que veremos a continuación. Lo más espectacular de las ruinas es la enorme iglesia, ya que aunque no se conserva su tejado el estado de conservación del resto es bastante bueno. Fijaros especialmente en las figuras talladas junto a las puertas. Como cosa curiosa diremos que hay una hilera de columnas en el lado oeste de la iglesia y que una de ellas ha sido literalmente fagocitada por una higuera que ha crecido alrededor de ella. Por alguna abertura del árbol podemos ver aún la columna pétrea en su interior (se dice que es un árbol con el corazón de piedra).

Casa de Horacio Quiroga. Este personaje, nacido en Uruguay pero de padres argentinos, fue principalmente poeta y novelista, aunque tuvo también numerosas y variopintas ocupaciones y aficiones. Vivió en San Ignacio entre 1910 y 1916, en esta casa que construyó él mismo. Su vida estuvo marcada por la muerte y el suicidio de sus allegados, cosa que influyó mucho en su obra. Desde luego se puede decir cualquier cosa de su vida, excepto que fue convencional.

La casa está a unos 2 km del centro de San Ignacio y se puede llegar a ella en un agradable paseo, rodeando hacia el norte las instalaciones de la Gendarmería Nacional. La entrada a la casa nos costó 2 A$ cada uno, aunque dejamos una propina para el joven universitario, uno de los dos que estaba al frente de la casa-museo, y que amablemente nos hizo de guía, explicándonos con todo lujo de detalles el continente y el contenido de la casa, así como la vida de Horacio Quiroga y su familia. Pensamos que se trata de una visita muy recomendable y que no deja indiferente. Además desde la casa hay una vista magnífica del río Paraná y su entorno (mejor aún a la hora de la puesta de sol).

^top

 GUÍA / RELATO DE VIAJE: RUTA por CORRIENTES, EL CHACO y SALTA

CORRIENTES

COMO LLEGAR

A primera hora de la mañana caminamos dos manzanas hasta la iglesia desde el hotel San Ignacio y justo delante de ella tomamos un autobús de la empresa Horianski que está a punto de partir hacia Posadas. Pagamos 5 A$ por este trayecto de 56 km y en casi una hora llegamos a la terminal de autobuses de Posadas. Antes de continuar viaje hacia Corrientes nuestro objetivo es visitar las ruinas jesuíticas de Trinidad y Jesús en Paraguay, yendo y volviendo a tiempo para tomar un autobús por la tarde hacia nuestro destino final (ver detalles en el siguiente apartado COSAS A VER). Para ello, y sin salir de la terminal, compramos los billetes de autobús a Corrientes para la tarde y dejamos la mochila grande en la oficina de la agencia Río Uruguay. Una vez de vuelta a la terminal de Posadas tras nuestra rápida incursión en Paraguay, recogemos el equipaje y partimos en el autobús de la empresa FlechaBus a Corrientes (28 A$ cada uno). Salimos de Posadas a las 16:00 y llegamos a la terminal de Corrientes a las 20:30. Desde aquí un taxi al hotel nos costó 8 A$ (es un trayecto de unos 6 km).

DORMIR & COMER

Hotel Turismo Corrientes (Entre Ríos, 650 - tel. 433190). La habitación doble nos costó 50 A$ con baño, A/C y desayuno incluido. El edificio es muy bonito y tiene un gran encanto, aunque en general precisa de una renovación, especialmente las habitaciones. Aún y así es muy recomendable.

Para cenar sólo pudimos probar el restaurante Terraza Costa Casino (C. Pellegrini, 451) adyacente al hotel Turismo. Se trata de un lugar muy animado, en realidad un casino, con buena comida a precios más que aceptables.

COSAS A VER

Patrimonio de la Humanidad Misiones jesuíticas de Trinidad y Jesús en Paraguay (declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1993). Ambas ruinas son las mejor preservadas de su tipo en el país. Por falta de tiempo nosotros sólo pudimos visitar Trinidad. Esta es más fácilmente accesible y mejor conservada que la de Jesús, pero si se dispone tiempo suficiente creemos muy recomendable visitar ambas.

Para llegar a ellas desde Posadas nos dirigimos a los andenes 8 y 9 de la terminal para tomar el colectivo a Encarnación, la ciudad fronteriza paraguaya. El trayecto Posadas-Encarnación nos costó 2 A$. El autobús cruza la ciudad hasta llegar al puente que cruza el río Paraná, pero antes de hacerlo se detiene en el puesto fronterizo argentino, donde bajamos a sellar el pasaporte (antes de continuar viaje aseguraros de que los funcionarios argentinos han puesto el sello de salida en el pasaporte, porque de lo contrario deberéis volver aquí de nuevo para sellarlo). A continuación tomamos el mismo autobús para cruzar este largo y moderno puente. Al otro lado nos detenemos de nuevo, esta vez en el puesto fronterizo paraguayo, a unos 2 km del argentino. Una vez sellada la entrada a Paraguay hacemos cola para tomar el siguiente autobús gratuito hacia Encarnación. Finalmente llegamos a la caótica terminal de Encarnación tras una hora larga de viaje desde Posadas, donde nada más llegar preguntamos por un autobús a Trinidad y Jesús. Nos señalan uno que casualmente se acaba de detener en un lateral de la terminal. El trayecto a Trinidad, de 26 km, vale 8.000 G$, pero como no hemos cambiado guaranís, la moneda local, pagamos 2 A$, aproximadamente su equivalente en pesos argentinos (en esta parte del país el peso argentino es aceptado sin problemas). Este autobús sigue la carretera que conduce a Ciudad del Este y nos deja en el cruce desde donde arranca una pista que conduce a Trinidad. Andamos los 900 m. que nos separan de las ruinas (si no se quiere andar se puede esperar a un colectivo que circula por aquí y cuesta 2.000 G$).

La entrada a las ruinas de Trinidad cuesta 4.000 G$ (nosotros pagamos su equivalente en pesos, 1 A$ cada uno). Recomendamos destinar un buen rato a su visita ya que merece la pena. Para nosotros estas ruinas son tan o más bonitas que las de San Ignacio Miní, ya que aquí hay más relieves y figuras. Especialmente en la iglesia principal se pueden encontrar algunos restos muy llamativos, como la pila baptismal, un púlpito de piedra o algunos relieves. Junto a la iglesia hay unas escaleras que conducen a lo alto de una torre desde la que hay una vista magnífica sobre las propias ruinas y los alrededores.

Concluida la visita a Trinidad volvemos andando hasta la carretera principal y esperamos el paso de un autobús a Encarnación. Desde allí conectamos rápidamente con un colectivo a Posadas, pasando de nuevo los trámites fronterizos a lado y lado del río Paraná.

Corrientes es la capital de la provincia del mismo nombre y es una de las más viejas e históricas ciudades de Argentina. Aunque nos hubiera gustado poder hacer siquiera un recorrido a pie para visitar su centro histórico, lo cierto es que, al no disponer del tiempo necesario, Corrientes fue para nosotros sólo una breve parada en nuestro viaje a Mercedes y la Reserva de Esteros del Iberá.

^top

MERCEDES

COMO LLEGAR

Un taxi desde el hotel a la terminal de autobuses de larga distancia, en Av. Maipú, nos costó 7 A$. Nuestra intención era tomar el primer autobús que saliera hacia Mercedes, pero no habíamos caído en la cuenta que hoy era el último día del año y que habría más pasajeros que de costumbre, por lo que tuvimos que esperar a otro autobús que salía más tarde (hubiera sido buena idea comprar los billetes el día anterior, cuando llegamos a esta terminal desde Posadas). Finalmente llegamos a Mercedes en un autobús de la empresa Expreso Ortiz (10 A$ por un trayecto de unos 180 km). De poder elegir es mejor tomar un autobús de otra compañía, ya que el que nos tocó en suerte era viejo, lento y sin A/C.

DORMIR & COMER

En el Hotel Sol (San Martín 519 - Tel. 420283) una habitación doble bastante nueva, aunque algo pequeña, con baño privado, A/C, TV y desayuno incluido nos costó 50 A$. Se encuentra ubicado en un bonito edificio del s. XIX. Por todo ello es bastante recomendable. Otra alternativa, algo más económica, es el Hostel Delicias del Iberá (Juan Pujol 1162 - Tel. 422508), perteneciente a la red YHI y donde, además de proporcionar información sobre los Esteros de Iberá, también se organizan excursiones y transporte.

El restaurante Pizza Libre (esquina Chacabuco y J. Pujol) es muy recomendable por su excelente relación calidad/precio.

COSAS A VER
Casa de Mercedes
Casa de Mercedes

Mercedes. Aunque esta ciudad iba a ser, según nuestros planes iniciales, únicamente un lugar de paso hacia Esteros del Iberá, finalmente nos vimos obligados a pernoctar en ella ante la dificultad en encontrar transporte hacia Esteros. El lado positivo de este cambio de planes es que tuvimos la oportunidad de poder visitar Mercedes, una tranquila población con un centro repleto de bonitos edificios antiguos y de reminiscencias coloniales por sus colores y formas.

Aunque sea sólo durante un par o tres de horas merece la pena darse un paseo tranquilamente por la plaza 25 de Mayo y las calles adoquinadas que la circundan y contemplar las bonitas fachadas de numerosos edificios. Para descansar del calor nada mejor que sentarse a la sombra de los grandes árboles de la plaza.

Aparte de esto, lo único que puede tener cierto interés es el surrealista santuario dedicado al Gaucho Antonio Gil, un fenómeno religioso de gran devoción popular en Argentina. Se encuentra 9 km antes de llegar a Mercedes en la ruta desde Corrientes. Nosotros no lo visitamos, sólo lo vimos de paso por la carretera (fácilmente identificable por la profusión de banderas rojas).

Reserva Esteros del Iberá. Se trata de una extensa zona de humedales que ocupa 1/7 parte del territorio de la provincia de Corrientes y que rivaliza en abundancia de vida salvaje con la región del Pantanal en Brasil. Para poder organizar visitas a la zona lo más recomendable es hacerlo desde el pequeño núcleo de Colonia Carlos Pelegrini, unos 107 km al nordeste de Mercedes por la RP 40, una pista de ripio compactado. Existe un único autobús de la empresa Itatí entre Mercedes y Colonia Pelegrini, excepto los domingos en que no hay servicio. Para alojarnos en Colonia Pelegrini habíamos pensado en la Hostería Ñandé Retá (tel. 420155).

Finalmente nosotros no pudimos llegar a Colonia Pelegini, puesto que debido al retraso de nuestro autobús de Corrientes a Mercedes, al llegar a la terminal de Mercedes nos encontramos que el único autobús de ese día a Colonia Pelegrini ya había partido. Además, siendo 1 de enero el día siguiente no había servicio y debíamos esperar en Mercedes un par de días. Un taxi nos llevó (15 A$) hasta un control de la Policía Caminera a 13 km de Mercedes y en dirección a Colonia Pelegrini, con la esperanza de que pasara alguien por allá que nos pudiera llevar. Pero después de esperar casi dos horas junto a la RP 40 arrojamos la toalla, ya que no pasó nadie que llegara hasta Colonia Pelegrini. De hecho se trata de una pista muy poco transitada (y menos, suponemos, un 31 de diciembre). Al menos tuvimos el placer de conocer a un amabilísimo policía, destacado en el control ese día, que nos hizo mucho más llevadera la espera con sus historias y optimismo. Tras la espera volvimos a Mercedes en un pickup que iba hacia la ciudad y que amablemente nos dejó en el punto que le indicamos en el centro. Lógicamente también sopesamos la posibilidad de contratar un transporte privado para llegar a Colonia Pelegrini esa tarde (nos ofrecieron un 4x4 por 150 A$), pero finalmente decidimos cambiar los planes y no ir, reasignando los días previstos a otros destinos del viaje. Los Esteros del Iberá deberán esperar...

^top

SALTA (I)

COMO LLEGAR

En la terminal de Mercedes (a unos 700 m. andando desde el hotel) tomamos el autobús de la empresa Gracho hacia Corrientes (12 A$ cada uno). Llegamos a la terminal de Corrientes en 3 horas y 20 minutos, en un viaje bastante más placentero que a la ida. Sin salir de la terminal de Corrientes miramos las distintas posibilidades para ir a Salta y nos decidimos por un autobús de la empresa El Norte Bis que sale a las 18:00 y cuesta 62 A$.

Durante el trayecto a Salta nos dan una bandeja con algo para cenar. Este autobús no era demasiado cómodo (sobre todo para dormir), pero afortunadamente no iba lleno y pudimos ocupar dos asientos contiguos para intentar dormir horizontal. Durante la noche cruzamos algunas carreteras de la región del Chaco que estaban en bastante mal estado. Finalmente llegamos a la terminal de Salta tras recorrer unos 870 km en 15'5 horas (2'5 horas más de las previstas).

DORMIR & COMER

En el Residencial Elena (Buenos Aires 256 - tel. 421 1529) una habitación doble, con baño privado y ventilador nos cuesta 45 A$. Las habitaciones son un poco viejas, pero están bien y el edificio en sí es bonito. Además es muy céntrico. Está regentado por 3 hermanas de origen salmantino. Fue una lástima que al final nos quedara una mala impresión del lugar por la poca seriedad de una de las encargadas del hotel, puesto que reservamos una habitación para unos días después en que volvíamos de nuevo a Salta y cuando llegamos confiados nos encontramos con la desagradable sorpresa de que no nos habían guardado ninguna habitación y encima estaba lleno, por lo que nos tuvimos que buscar la vida siendo ya tarde y estando cansados. El Marilian Hostal (Buenos Aires 160 - tel. 437 0531), a escasos metros del anterior, nos dio una buena impresión, aunque no llegamos a alojarnos en él.

Para comer en Salta una primera y encarecida recomendación es el restaurante Solar del Convento (Caseros 444 - tel. 421 5124). Se trata de un lujoso restaurante donde nada más sentarnos nos sirven una copa de champaña francés como bienvenida. El sitio es muy bonito, se come muy bien y sólo es algo más caro que un restaurante normal. Otra excelente alternativa es el restaurante El Patriarca (Buenos Aires 61 - tel. 421 3577). La terraza del Plaza Café (Buenos Aires 11) es un buen lugar para comer o tomar algo mientras contemplamos el ir y venir de gentes y vehículos por la calle. Para desayunar nada mejor que el Café Merci, también en la calle Buenos Aires, donde un café con leche, dos medialunas (pequeños cruasanes) y un zumo de naranja cuesta sólo 2 A$.

Para cambiar dinero un buen lugar es la oficina de Western Union (España 610), aunque a escasos metros hay otros lugares de cambio donde podemos comparar precios. Para conectarse a Internet lo mejor que encontramos fue Spider.com (Caseros 316), donde cuesta 0'8 A$/hora pagando por adelantado. Para compras de todo tipo la calle Florida ofrece grandes posibilidades.

COSAS A VER

Salta es una bonita y agradable ciudad situada en el noroeste argentino, y con una gran infraestructura para los viajeros, lo que la hace ideal para organizarse las excursiones por los alrededores o simplemente de paso hacia Bolivia o Chile. Pasa por ser, además, la ciudad de pasado colonial mejor conservada de Argentina. Aquí puede uno llenar varios días con visitas a los puntos de interés en la propia ciudad o por la región. No en vano a la provincia de Salta se la conoce como La Linda por su belleza paisajística, tan variada como colorida.

Iglesia de San Francisco
Iglesia de San Francisco

Empezamos nuestra visita a la ciudad de Salta en el Museo de Bellas Artes (Florida 20), ubicado en una antigua mansión colonial donde se exponen pinturas y esculturas de artistas de la zona. La entrada vale 1 A$. Continuamos con la iglesia-catedral (esquina de España y Mitre, en el lado norte de la preciosa Plaza 9 de Julio), un edificio del s. XIX donde se guardan los restos de varias personalidades históricas de la zona. Siguiendo hacia el este por la calle Caseros llegamos ante la imponente iglesia de San Francisco, un referente en el paisaje de Salta por su colorido, ornamentación y campanario. Unos 500 metros más al este tenemos el convento de San Bernardo, no visitable porque es de clausura, pero cuya puerta de entrada (de madera de algarrobo) vale la pena de ver. Bajando al sur por Lavalle llegamos al gran parque San Martín. Aquí y junto a la Av. San Martín se encuentra el edificio desde donde se toma el teleférico (tel. 431 0641) para subir al cerro de San Bernardo, de 1.454 m. de altura. El teleférico nos cuesta 8 A$, ida y vuelta, y el trayecto dura 8 minutos. Desde los miradores del cerro de San Bernardo las vistas sobre la ciudad de Salta, el valle y las montañas circundantes es sencillamente espectacular. Aquí hay una confitería con una estupenda terraza donde podemos comer y/o tomar algo gozando de una vista soberbia.

En la plaza 9 de Julio también vale la pena de visitar el Museo Histórico del Norte, no sólo por sus colecciones de arte y objetos de los periodos indígenas, coloniales y liberales, sino también por el precioso edificio que lo alberga. De hecho se trata del antiguo Cabildo de la ciudad de Salta, construido en el s. XVIII. La entrada cuesta 2 A$.

Un largo paseo hacia el norte desde el centro por la calle Balcarce nos lleva hasta la estación de ferrocarril Belgrano. Al atardecer, en las tres últimas cuadras (manzanas) antes de llegar a ella, encontramos un gran ambiente de bares musicales y restaurantes, rivalizando muchos de ellos con música en directo. La calle se corta al tráfico y se llena de terrazas de los diferentes locales. Además el domingo por la noche hay un mercadillo con todo tipo de cachivaches, que se instala en el centro de la propia calle Balcarce.

Para llevar a cabo la ruta de los Valles Calchaquíes y de la Quebrada de Humahuaca nos planteamos si hacerlo con transporte público o alquilando un coche. Después de sopesar precios, trayectos, disponibilidades, logística, etc. nos acabamos decidiendo por el alquiler debido a la mayor libertad de movimiento y porque permite aprovechar mucho más el tiempo, al no estar ligados a horarios. Tras mirar varias agencias de alquiler de coche en Salta (la mayoría en la calle Buenos Aires) nos quedamos con Sudamerics (Buenos Aires 88 - tel. 422 7359). Un Fiat Uno Fire 1.2 con kilometraje ilimitado, sin A/C (no lo encontramos a faltar) y una franquicia máxima de 3.000 A$ nos cuesta 445 A$ para un total de 4 días (era la mejor oferta que encontramos, puesto que lo normal era una tarifa de 140 A$/día). Como siempre, conviene revisar e indicar los desperfectos antes de firmar la aceptación del coche para que figuren en el contrato.

Estos 4 días de alquiler, con inicio y final en Salta, los repartimos con 2 días para un circuito circular de los Valles Calchaquíes, al sur de la ciudad salteña, y los otros 2 para otro circuito circular por la Quebrada de Humahuaca y la puna (altiplano andino).

infoMás información de esta ciudad en Salta (II)
^top

CAFAYATE

COMO LLEGAR

Aunque Cafayate se encuentra 186 km al sur siguiendo la RN 68 nosotros llegamos a ella al final del día, siguiendo nuestra ruta del circuito de los Valles Calchaquíes. Ver descripción detallada en el siguiente apartado de COSAS A VER.

DORMIR & COMER

En el hospedaje familiar El Portal de las Viñas (Ntra. Sra. del Rosario 165, Cafayate - tel. 421098) una enorme habitación matrimonial con baño, muy nueva y limpia, nos cuesta 40 A$. Está regentado por la Sra. Mirta Alicia Daruich y su trato es extremadamente amable. Es un lugar muy recomendable, del que sabe mal tener que marchar.

Para cenar probamos la concurrida terraza del restaurante Las Dos Marías, en el tramo de la calle San Martín en la plaza principal de Cafayate, aunque no tiene nada de especial. También fuimos al restaurante El Rancho, en la esquina de Güemes y Belgrano, y aunque el lugar es bonito y se come bien lo cierto el que el servicio fue muy, muy lento.

COSAS A VER

Circuito de los Valles Calchaquíes (I). Este circuito, con un recorrido total de unos 520 km, ofrece innumerables atractivos, tanto por sus coloridos paisajes, como por la arquitectura y la cultura e historia de sus pueblos. Su nombre tiene su origen en los indios Calchaquí que habitaban estas tierras cuando llegaron los españoles. Para llevar a cabo esta ruta se requieren al menos dos días completos, y eso con transporte propio. En nuestra opinión se trata de una ruta absolutamente imprescindible. No os la perdáis por nada del mundo!.

Temprano por la mañana, ya con nuestro coche y un mapa, salimos de Salta hacia el sur tomando la RN 68, en pleno Valle de Lerma. Al llegar a El Carril, a 37 km de Salta, nos desviamos a la derecha y tomamos la RP 33, enfilando hacia las montañas. La carretera comienza a subir por la quebrada de Escoipe, con bastante vegetación. Unos 20 km más allá se acaba el asfalto y empieza el camino de ripio, aunque en general está en muy buen estado. Saliendo de esa quebrada ya empezamos a maravillarnos al observar toda la ladera de una montaña con increíbles colores. Aquí comienza la Cuesta del Obispo, unos 20 km de pista que sube en un impresionante zig-zag hasta llegar a la Piedra del Molino (una auténtica roca de granito para moler que está junto a una diminuta ermita y un mirador), a 3.348 m. de altura. Por el camino hay varios miradores donde detenerse para observar el paisaje. Las vistas son impresionantes. Junto a este sinuoso camino tenemos el Valle Encantado, una rara y bella combinación de colores y formas.

Llegados a este punto ya nos encontramos dentro del Parque Nacional Los Cardones, un territorio desértico erizado de cardones, una cactácea que puede tener varios metros de altura y que tarda 20 años en sacar su primera flor. Ahora circulamos por una llanura con un paisaje lunar, pero de una belleza indescriptible, viendo a la izquierda unos hermosos cerros de colores y delante el Nevado de Cachi, de 6.380 m. de altura (podemos ver la nieve en su cumbre). De repente la carretera vuelve a estar asfaltada y entramos en la llamada recta de Tin Tin, una recta de 19 km a 3.000 metros de altura y que forma parte del Camino del Inca. En ella podemos ver señales que nos avisan del peligro de que puedan cruzar llamas u otros animales que viven en este parque, como las vicuñas o los huemules. La carretera inicia un leve descenso hasta llegar a Payogasta, una pequeña población de origen indígena y con casitas de adobe.

Unos 10 km más allá (y a 157 de Salta) llegamos a Cachi (significa sal en quechua). Debido a lo pintoresco y singular de este pueblo prehispánico, este es un buen lugar para parar y visitar. En él se conservan la arquitectura colonial, con viejas casas en calles empedradas, por lo que parece que Cachi se encuentre detenido en el tiempo. Se puede visitar su bonita iglesia de San José, un edificio del s. XVIII en cuyo interior podremos ver el techo, el altar o el confesionario hechos con madera de cardón, un interesante Museo Arqueológico o su mercado de artesanías. Aprovechando que es la hora de comer entramos en la muy recomendable Confitería y comedor del Sol, en un lado de la plaza principal. Como curiosidad comentar que a la entrada de este restaurante había un gran cardón con decoración navideña y del que colgaban numerosos regalos, siendo el equivalente a nuestros abetos navideños. Esto nos recuerda, a pesar del calor, que aún estamos en plenas fiestas navideñas.

En conjunto podemos afirmar que el trayecto de Salta a Cachi es muy, muy espectacular, de los que no se olvidan. Por el camino encontramos muy pocos vehículos. Conviene ir con el depósito de gasolina lleno (lo llenamos antes de tomar la RP 33) y conducir con cuidado por el ripio, para evitar en la medida de lo posible los pinchazos. En caso de no disponer de vehículo propio hay un autobús diario de la empresa Marcos Rueda entre la terminal de Salta y Cachi.

Quebrada de las Flechas
Quebrada de las Flechas

Desde Cachi tomamos la RN 40 hacia el sur, siguiendo el curso del río Calchaquí. Algunos tramos de la pista están en mal estado y hay que conducir con mucha precaución. Pasamos por el pueblecito de Seclantás, conocido por sus ponchos artesanales. Continuamos camino hacia el sur y el paisaje es variado, pero mantiene su aridez. Al llegar a la altura de Angastaco nos desviamos para ver este pueblo, un oasis en mitad de este entorno árido al estar rodeado de campos y árboles. Aprovechamos para beber algo fresco en una tienda junto a la bonita iglesia del Carmen, la más antigua del valle. Continuamos viaje y enseguida la pista se hace más estrecha para entrar en la alucinante y espectacular Quebrada de las Flechas (llamada así porque las rocas son puntiagudas en forma de punta de flecha y parece que salen de la tierra). Al llegar a San Carlos empieza de nuevo el asfalto (en total han sido unos 250 km de pista) y así hasta Cafayate, a 22 km.

Cafayate (a una altura de 1.660 m.) está ubicada en un ensanchamiento del valle y confluencia de los ríos Santa María y Calchaquí. Tiene un microclima especial para la producción y elaboración vitivinícola, principalmente de la cepa del vino torrontés, traída desde la zona española de La Rioja por misioneros a finales del siglo XVI. Debido a sus reducidas dimensiones se puede ir a pie a todos los puntos de interés de Cafayate o hacerlo en bicicleta tal como hacen los lugareños. Aquí se pueden visitar la Iglesia Catedral de Nuestra Señora del Rosario (con 5 naves paralelas), la arbolada y florida plaza principal o el Museo de Vitivinicultura (en Av. General Güemes, unos 250 m. al sur de la plaza). En la plaza hay un mercadillo y algunas tiendas donde comprar bonita artesanía local, como por ejemplo máscaras.

Muy recomendable es visitar también una o varias bodegas de la zona. Nosotros visitamos la bodega La Banda,situada en la salida norte de la ciudad. Se trata de una bodega, no de las más grandes de Cafayate, cuya marca comercial es Vasija Secreta y que organiza visitas guiadas gratuitas por sus instalaciones cuando hay un grupo formado. En ellas se explica la historia de la bodega y el proceso de elaboración de sus vinos. A la salida se puede degustar y comprar sus productos. Una visita muy interesante y amena.

Quilmes. Esta interesante y recomendable excursión desde Cafayate permite visitar las ruinas de un asentamiento de los indios Quilmes que data del s. XI y que estuvo habitado hasta que los españoles deportaron en el s. XVII a sus últimos 2.000 habitantes a Buenos Aires. La entrada al complejo cuesta 2 A$ y permite visitar un pequeño museo a la entrada y las ruinas en sí. Estas se encuentran en la falda de una montaña. Se pueden apreciar claramente los cimientos y los gruesos muros de las edificaciones de esta antigua ciudad. El paisaje circundante está, además, salpicado de innumerables cardones. A la derecha del núcleo principal de las ruinas un camino que sube hasta un torreón de vigía, desde donde hay unas magníficas vistas del asentamiento y de todo el valle. Para llegar hasta Quilmes, ya en la provincia de Tucumán, hay que tomar la RN 40 en dirección a Tafí del Valle, al sur de Cafayate, y conducir unos 50 km por carretera asfaltada hasta llegar a un desvío señalizado y recorrer 5 km de pista de ripio.

Circuito de los Valles Calchaquíes (y II). La segunda parte de este circuito nos lleva de nuevo hacia Salta, al norte, desde Cafayate. Tomamos la RN 40 y a 3 km nos desviamos a la derecha para tomar la RN 68. En este punto podemos admirar la bonita mansión Casa de Alto, de estilo italiano, y que pertenece a la Bodega Michel Torino. A 5 km encontramos señalizado el lugar llamado Los Médanos, un conjunto de dunas de arena blanca junto al río. A pocos kilómetros de aquí comienza la impresionante Quebrada de Las Conchas (por el pasado marino de la región) o Quebrada de Cafayate. Durante unos 35 km no dejamos de maravillarnos por este espectáculo de la naturaleza, donde la erosión del río, el viento y la lluvia ha esculpido singulares formas talladas en la piedra, dejando a la vista los estratos sedimentarios multicolor de las rocas. Así van apareciendo ante nuestro ojos formaciones con nombres tan sugestivos como Los Castillos, El Obelisco, El Fraile, El Sapo, El Anfiteatro y la Garganta del Diablo. Nos paramos innumerables veces para hacer fotos y extasiarnos ante este paisaje tan peculiar.

Continuamos hacia el norte por la RN 68 pasando por poblaciones como Alemania, Talapampa, La Viña (donde los jesuitas plantaron los primeros viñedos de la zona en el s. XVII) o Ampascachi. Tras recorrer 189 km desde Cafayate llegamos de nuevo a Salta y aquí concluye esta ruta circular, pero como aún es relativamente pronto decidimos continuar viaje y pernoctar en San Salvador de Jujuy para adelantar ruta.

^top

SAN SALVADOR DE JUJUY

COMO LLEGAR

Llegando a Salta desde Cafayate tomamos la RN 9 con dirección a Jujuy, ya que algunos tramos son de autopista (se paga un peaje de 1'90 A$). Hay una ruta alternativa que es la RN 34, pero es más costosa en tiempo y distancia (son 124 km frente a los 92 km por la RN 9).

DORMIR & COMER

En Residencial Los Andes (Rep. de Siria 456, en la parte nueva de la ciudad - tel 422-4315) una habitación doble con baño nos cuesta 30 A$. Este lugar no está mal por lo que vale, aunque está claro que tuvo tiempos mejores.

Un restaurante muy recomendable en Jujuy es el Ruta 9 (Belgrano 743, en pleno centro - tel. 4237043). Está ubicado en una antigua mansión, se come muy bien y el personal es muy atento. Un buen lugar para desayunar es el Chat-Bar, en la calle Belgrano, al otro lado del Convento de San Francisco.

COSAS A VER

San Salvador de Jujuy (o simplemente Jujuy) es una ciudad de aspecto tranquilo y con mucha presencia quechua. Está rodeada por montañas y por ella cruzan los ríos Xibi-Xibi y Grande. Desde aquí y hacia el norte comienza a perfilarse la quebrada de Humahuaca, camino natural de ascenso a la Puna. A una altura de 1.260 metros es la capital de provincia más alta del país y eso hace que su clima sea muy benigno.

Aunque para nosotros Jujuy era simplemente un lugar donde pernoctar no quisimos irnos de aquí sin antes realizar una corta visita a algunos de sus puntos de interés. De hecho la mismo noche de nuestra llegada (un 5 de enero) pudimos asistir, por pura casualidad, a la antigua, tradicional y colorista Danza de las Cintas o del Trence y Destrence, que realizan grupos de niños y niñas, en la céntrica calle Belgrano. A la mañana siguiente visitamos la Catedral (con su dorado púlpito de estilo barroco y origen español), justo delante de la plaza Belgrano (en ella destaca el vistoso edificio de la Casa de Gobierno), el Convento de San Francisco, la iglesia de Santa Bárbara y el Cabildo. Este último, en el lado norte de la plaza Belgrano, hospeda un Museo Policial, el cual es gratuito, pero no tiene más interés que algunas fotos de época (más interesante es el edificio en sí). Antes de irnos de Jujuy pasamos por la Secretaría de Turismo y Cultura (Gorriti 295, esq. Belgrano), situada en un bonito edificio y donde obtenemos abundante información y mapas de la provincia, muy útil para nuestra siguiente etapa hacia el norte.

^top

TILCARA

COMO LLEGAR

Salimos de San Salvador de Jujuy con nuestro vehículo y tomamos la RN 9 hacia el norte, en dirección a La Quiaca, ya en la frontera con Bolivia. Siguiendo la RN 9, con asfalto en buen estado, llegamos a Tilcara, a 84 km de la capital.

DORMIR & COMER

A nuestra llegada a Tilcara nos encontramos con que pocos días después tiene lugar aquí el festival Enero Tilcareño, motivo por el que muchos hospedajes ya están completos. Gracias a las indicaciones de la pequeña oficina de turismo (en calle Belgrano) encontramos alojamiento en el domicilio particular de la atenta Familia Vilte (calle Viltipico). La habitación doble con baño, sencilla pero muy limpia, nos cuesta 40 A$.

Para comer recomendamos el restaurante Los Puestos, en la calle Belgrano, frente a la oficina de información turística. Se trata de un lugar bastante nuevo, pero muy acogedor, donde probamos un sabroso guisado de llama a la naranja. Para tomar una bebida una alternativa es El Cafecito, situado en una esquina de la plaza principal. Está regentado por Tukuta Gordillo, famoso internacionalmente por tocar la flauta andina, y en sus paredes podemos ver numerosos carteles y reseñas de prensa de sus conciertos y actos alrededor del mundo.

COSAS A VER
Fiesta popular en Tilcara
Fiesta popular en Tilcara

Tilcara es una pequeña población de unos 3.500 habitantes y que se encuentra a una altura de 2.451 metros. Posee edificios antiguos, de tipo colonial, y calles estrechas, con varios museos y cuenta con una importante colonia de artistas, pero su principal atracción es el Pucará, una fortificación precolombina típica de la región andina, construida en piedra sobre una pequeña colina por indígenas del lugar. Es una de las mayores de la región y fue restaurada a mediados del s. XX. Es interesante de visitar, pero además proporciona unas espectaculares vistas desde lo alto de la colina sobre la Quebrada de Humahuaca y el río Grande, situado al pie de la colina. El Pucará está 1 km al sur del centro de Tilcara y la entrada cuesta 3 A$ (da derecho a visitar las ruinas, el Jardín Botánico de Altura y el Museo Arqueológico, este último situado en calle Belgrano 445, en el centro de Tilcara).

En Tilcara visitamos también la iglesia (en la calle Alverro), construida en 1797. Se trata de un pequeño, pero bonito y sólido edificio. Aprovechamos también para recorrer algunas de las calles que bordean la Plaza Prado. Al coincidir uno de los días de nuestra estancia en Tilcara con el día 6 de enero podemos asistir por la tarde, en la plaza, a la fiesta de Pesebres de Reyes, un espectáculo multicolor donde los niños y niñas de cada escuela de la región van vestidos de diferente color. Hay ofrendas, procesiones y un pequeño mercadillo de cosas típicas de la zona.

Patrimonio de la Humanidad Quebrada de Humahuaca (declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2003). Se trata de un valle andino de unos 170 kilómetros de extensión, flanqueado por altas cadenas montañosas (de dos a cuatro mil metros de altura) y cavado laboriosamente por el río Grande. Las sierras presentan distintas tonalidades de acuerdo con los minerales que las conforman. Además de su indudable interés paisajístico tiene también una gran importancia cultural, ya que la quebrada ha sido escenario de distintas culturas ancestrales desde hace 10.000 años (entre ellos los omaguacas, que le dieron nombre al lugar). Aún hoy los indígenas de la zona conservan creencias religiosas, ritos, fiestas, arte, música y técnicas agrícolas que son un patrimonio viviente. A finales del siglo XVI fue el camino de entrada de los conquistadores españoles llegados desde el Perú, por lo que no es raro que esta zona nos recuerde en algunos aspectos a los países andinos, como por ejemplo las iglesias de adobe.

Comienza a 39 km de San Salvador de Jujuy, poco antes de llegar a Volcán, la primera población de la Quebrada. Unos 7 km más allá llegamos a Tumbaya, con una capilla del siglo XVIII. Unos 12 km más al norte pasamos el desvío a Purmamarca (hablaremos de ella más adelante). Recorremos 11 km más y llegamos a la Posta de Hornillos, parada obligatoria en la ruta que unía el Alto Perú con el Virreinato del Río de la Plata y escenario de varias batallas durante la guerra de independencia. Hoy día es un edificio bellamente restaurado y que aloja un interesante museo gratuito. Y a sólo 3 km de aquí tenemos Maimará, que cuenta con un pintoresco cementerio situado en la ladera de un pequeño cerro y como telón de fondo un gran cerro multicolor conocido como la paleta del pintor. El conjunto es muy fotogénico y aconsejamos visitarlo por la mañana, debido a la posición del sol en el cielo. Continuando hacia el norte por la RN 9 unos 8 km llegamos a Tilcara (ver apartado anterior) y 16 km más allá llegamos a Huacalera, un minúsculo pueblo situado casi sobre el Trópico de Capricornio, marcado por un monolito. Otros 16 km más al norte y llegamos a Uquía, otro pequeñísima población rural, donde visitamos su bonita iglesia de San Francisco de Paula y la Santa Cruz, del siglo XVII, y en cuyo interior podemos admirar una colección de pinturas de la escuela cuzqueña.

Finalmente, tras otros 10 km, llegamos a Humahuaca, situada a 2.940 m. de altura, a orillas del río Grande. Fue fundada a finales del s. XVI y vale la pena pasear por su centro histórico, de calles estrechas y empedradas, casas bajas e iluminación con farolas de tipo colonial. Aquí vemos la iglesia de la Candelaria, del año 1641, y que contiene obras de gran valor artístico. Otro punto de interés es el pintoresco edificio del Ayuntamiento, famoso porque cada mediodía

Cardón florido
Cardón florido
aparece fugazmente de su campanario una figura a tamaño real de San Francisco Solano para impartir la benedicción entre la multitud congregada. Finalmente, desde la plaza del Ayuntamiento, subimos por unas escaleras hasta llegar al Monumento de la Independencia, sin ningún interés para nosotros, pero con una vista estupenda sobre Humahuaca y sus alrededores.

Aunque ya no forma parte de la Quebrada también nos hubiera gustado poder ir y visitar Iruya, al parecer muy bonita y situada en un entorno maravilloso, pero su lejanía y dificultad de acceso (y nuestra falta de tiempo) nos lo impidieron. Para llegar a ella hay que continuar unos 25 km más por la RN 9 desde Humahuaca en dirección a Abra Pampa y desviarse por la RN 13 para recorrer unos 50 km de pista hasta el pueblo (debido al mal estado de esa pista nos habían desaconsejado ir con nuestro vehículo).

^top

 GUÍA / RELATO DE VIAJE: RUTA por SALTA (II), CATAMARCA, CÓRDOBA y BUENOS AIRES

SALTA (II)

COMO LLEGAR

Desde Tilcara tomamos la RN 9 hasta Purmamarca, al sur, donde iniciamos el llamado Circuito de la Puna (ver detalles en el siguiente apartado COSAS A VER) para finalizar en Salta, siguiendo las RN 52, 40 y 51.

DORMIR & COMER

En el hotel Los Lazos (Florida 352 - Tel. 401-0642) una habitación doble con baño privado y desayuno incluido nos cuesta 50 A$. El lugar no está mal y la persona encargada del hotel nos atendió con muchísima amabilidad. Por contra, nos tocó una habitación tan calurosa que el ventilador a duras penas podía bajar algún grado la temperatura.

En esta ocasión probamos el excelente restaurante-parrilla La Leñita (tel. 421-4865), en la esquina de las calles Balcarce y Alsina. Muy buena comida y servicio, y todo ello en un agradable entorno. Una última recomendación es el restaurante del Hotel Regidor (Buenos Aires, 8).

COSAS A VER

Circuito de la Puna. Unos 20 km al sur de Tilcara por la RN 9 nos desviamos para tomar la RN 52 y visitar Purmamarca, un pequeño pueblo situado al pie del llamado Cerro de los 7 Colores, una fotografía ineludible. Y ciertamente es una absoluta maravilla ver esta composición de colores obra de la naturaleza. Aprovechamos también para visitar el pueblo, de calles empredradas, y su preciosa iglesia de Santa Rosa de Lima, construida en 1648 con muros de adobe y carpintería de cardón. Junto a ella hay un algarrobo con una edad calculada de 8 siglos.

Salimos de Purmamarca hacia el oeste por la RN 52, iniciando el circuito de la puna propiamente dicho, el cual transcurre por espectaculares paisajes de suelos áridos y cielos azules, llenos de soledad, donde habitan vicuñas y guanacos, además de algunos pastores y sus rebaños. Al poco de salir de Purmamarca iniciamos una vertiginosa ascensión por la llamada cuesta de Lipán hacia el Abra de Potrerillo. La carretera, recién asfaltada, asciende en una interminable sucesión de curvas de 180º que van ganando altura hasta llegar a su punto más alto, nada menos que a 4.170 metros sobre el nivel del mar. Ni que decir tiene que la vista desde este punto es del todo impresionante y singular. En la aridez del paisaje destaca al fondo la enorme mancha blanca de Salinas Grandes.

Salinas Grandes
Salinas Grandes

Desde aquí la carretera inicia un rápido descenso hasta llegar a Salinas Grandes, una de la salinas de mayor extensión del país y situada entre los límites de las provincias de Jujuy y Salta. En esta inmensa planicie se extrae la sal de forma tradicional. Tuvimos la fortuna de poder ver las salinas inundadas de agua (con una profundidad de unos 15 cm), ya que la noche anterior había llovido. Dejamos el coche en el aparcamiento junto a un edificio construido casi enteramente de sal. Nos descalzamos y comenzamos a andar sobre la superficie de las salinas, con el agua cubriéndonos hasta el tobillo, en dirección a las piletas (pequeñas piscinas alineadas, junto a montículos de sal extraídos de ellas) que podemos ver a unos 500 metros. No hay palabras para describir la belleza del paisaje y del momento, con los reflejos de las piletas, los montículos de sal, las nubes y las montañas circundantes sobre el agua, confundiéndose el cielo y el agua que cubría las salinas. Basta decir que para nosotros fue uno de las grandes sorpresas del viaje, sobre todo por lo inesperado del lugar. El tiempo se podría haber detenido aquí y no nos hubiera importado para nada. Hicimos mil y una fotos, andando sobre el agua y sintiendo la tibieza de ésta sobre la piel. Una de las muchas fotos imperdibles del lugar era la estampa de un conjunto de mesas y bancos hechos de sal que sobresalían del agua, creando una imagen simétrica perfecta. Bajo el agua transparente no costaba ver la superficie sólida de las salinas, con figuras hexagonales de color marrón asemejándose al caparazón de una tortuga, emergiendo el color blanco de la sal en sus bordes. Volvemos hasta el aparcamiento y, tras quitarnos la sal de los pies y piernas, damos un paseo por la zona, pudiendo ver trabajar a un artesano que tallaba figuras de sal, principalmente llamas, para venderlas a los ocasionales visitantes de las salinas. No podemos evitar comprarle una llama de sal, bonita figura que ahora nos sirve de recuerdo de tan mágico lugar.

Aún impresionados por la belleza del lugar, tomamos el coche y damos media vuelta sobre la RN 52 para volver por donde hemos venido, ya que la carretera continúa hacia la población de Susques, a unos 65 km de aquí, al Paso de Jama (paso fronterizo con Chile), a unos 190 km, y a San Pedro de Atacama, ya en el lado chileno. Desde el aparcamiento de las salinas conducimos unos kilómetros en dirección a Purmamarca. Aquí la RN 52 discurre elevada sobre las salinas inundadas a lado y lado, pareciendo que vamos navegando sobre un lago. Encontramos el cruce con la RN 40, un pista que se dirige a Abra Pampa a la izquierda y a San Antonio de los Cobres a la derecha. Tomamos hacia la derecha y recorremos unos 95 km hasta San Antonio, todos ellos de pista, aunque en general estaba en buen estado (en Salta nos habían dicho que esta pista era impracticable para un vehículo normal, evidentemente interesados en vendernos un tour o el alquiler de un 4WD). El paisaje es el típico de la puna, muy árido y de grandes extensiones. Pudimos ver varios grupos de guanacos y vicuñas campando a sus anchas por estas zonas esteparias.

Al llegar a San Antonio de los Cobres, a 3.775 metros de altura y de población mayormente quechua, nos encontramos con un lugar polvoriento y cierta apariencia de far-west. Fue fundado para explotar las minas de cobre cercanas, pero ahora éstas se han agotado y la población local debe subsistir con lo que puede. Buscamos un sitio donde comer y por azar paramos en el restaurante Huaira Huasi (en Belgrano esquina Irigoyen - Tel. 4909195), muy recomendable.

Tren a las Nubes. Este famoso tren turístico debe su nombre al hecho de que la altura de sus vías llega a los 4.300 m. sobre el nivel del mar, por lo que es uno de los trenes mas altos del mundo. Va de la estación de tren de la ciudad de Salta hasta el viaducto de La Polvorilla, más allá de San Antonio de los Cobres, y sale los sábados de abril a noviembre. Así que en la fecha de nuestra visita a la zona no había servicio, aunque de haberlo habido tampoco lo hubiéramos contemplado por su abultado precio (unos 95 US$ por persona, para extranjeros no residentes).

En nuestro caso la opción del coche de alquiler resultó bastante más económica y nos dio mucha más libertad para detenernos donde quisimos. Además, buena parte del trayecto de este tren transcurre paralelo a la carretera, por lo que el paisaje es similar.

Tras haber repuesto fuerzas tomamos de nuevo el coche para ir hacia el famoso Viaducto de la Polvorilla. Esta increíble obra de ingeniería fue terminada en 1932. Mide 63 metros de alto por 220 metros de largo, y es curvo y asimétrico. Hubo que ensamblar 1.600 toneladas de vigas de acero en esta remota quebrada a 4.330 metros de altitud (es la cuarta línea de ferrocarril en activo más alta del mundo). Para llegar hasta el viaducto tomamos una pista que sale de San Antonio paralela al río del mismo nombre y circulamos por ella unos 6 km, tomando un desvío a la derecha y siguiendo otra pista durante 12 km. En este tramo hay que conducir con precaución debido al mal estado de algún punto y también porque en los últimos 5 km no es difícil perderse (el camino recorre las minas y canteras de la zona, y no está bien indicado). Finalmente, al dar la vuelta en un recodo vemos aparecer ante nosotros la enorme silueta del famoso puente. Aparcamos el coche a 100 metros del viaducto y vamos andando hasta su base. Es increíblemente grande (casi ni con un gran angular es posible encuadrarlo). Estamos solos en mitad de la nada. Con mucho esfuerzo, a causa de la altura, trepamos por un sendero que sube hasta el viaducto (recordemos que son 63 m. y los últimos son extenuantes), pero al llegar arriba el premio son unas soberbias vistas sobre este entorno montañoso y desértico (la altura y posición del viaducto permite ver hasta muy lejos). Vamos de un extremo a otro caminando sobre las vías del tren. Después de disfrutar un buen rato del paisaje y la soledad bajamos de nuevo por el sendero, tomamos el coche y emprendemos la vuelta hacia San Antonio.

Al llegar a San Antonio de los Cobres tomamos la RN 51 hacia Salta. A unos 30 km la pista se torna carretera asfaltada, lo cuál agradecemos después de tantos kilómetros de ripio en el cuerpo. A nuestra derecha vemos durante un buen rato el imponente Nevado del Acay (5.950 m. de altura), con nieve aún en su cima. Pasamos por Santa Rosa del Tastil, con unas importantes ruinas preincaicas que nosotros no llegamos a visitar. A partir de este punto y durante bastantes kilómetros la RN 51 transcurre por la preciosa Quebrada del Toro, con sus cerros multicoloreados. Entre las poblaciones de Chorrillos y Campo Quijano la RN 51 se convierte de nuevo en pista, y en algunos tramos tan polvorienta que al pasar un vehículo se levanta una verdadera nube de polvo. Los últimos 30 km transcurren por carretera asfaltada, ya en el Valle de Lerma. Al llegar a Cerrillos tomamos RN 68 hacia Salta, adonde finalmente llegamos después de haber recorrido 1.350 km en cuatro jornadas.

^top

CATAMARCA

COMO LLEGAR

Un remís desde el centro de Salta hasta la terminal de autobuses nos cuesta 2 A$. Aquí tomamos un autobús de la compañía Andesmar que cuesta 36 A$ y tarda unas 7'5 horas en recorrer los 555 km por las RN 9 y 38 hasta Catamarca, realizando una parada intermedia en San Miguel de Tucumán. Los pasajes de este autobús los habíamos comprado días antes en la misma terminal de Salta, debido al gran tráfico de viajeros en estas fechas.

DORMIR & COMER

En Residencial Tucumán (tel. 42-2209) pagamos 36 A$ por una habitación doble, con baño interior, A/C y desayuno (excepto el domingo). Por ese precio está muy bien y la única pega es que el personal que nos atendió era algo huraño. Está situado en el nº 1040 de la calle Tucumán, a sólo 2 cuadras de la terminal de autobuses.

En la nueva terminal de autobuses hay varias alternativas para desayunos o comidas rápidas.

COSAS A VER

Catamarca. Esta ciudad, cuyo nombre completo es San Fernando del Valle de Catamarca, es muy tranquila y es el centro de una región rica en restos arqueológicos de culturas precolombinas, así como en paisajes y tradiciones, aunque lo cierto es que, al carecer de algo realmente excepcional, no suele figurar en la ruta de la mayoría de viajeros. El motivo de nuestra visita a Catamarca fue doble: por una parte encontrarnos personalmente con Rubén, un catamarqueño al que ya conocíamos virtualmente por motivos profesionales, y ya de paso partir en dos el largo trayecto desde Salta a Córdoba, nuestro siguiente destino.

En la ciudad empezamos nuestra visita en la bonita Plaza 25 de Mayo. En su lado oeste se encuentra la interesante Catedral Basílica de Nuestra Señora del Valle, edificada en honor a la Virgen del Valle, patrona de Catamarca y una de las imágenes más veneradas del norte argentino (curiosamente también es la patrona del turismo y del paracaidismo). En el mismo lado de la plaza tenemos la Casa de Gobierno, un bonito edificio del 1859. La iglesia-convento de San Francisco es otro bonito ejemplo de edificio religioso en la ciudad. En él podemos visitar la celda donde vivió fray Mamerto Esquiú, un sacerdote del s. XIX famoso por sus discursos de apoyo a la Constitución de 1853. Como detalle gore mencionar que se guarda aquí su corazón, en el interior de una vitrina de cristal. En el extremo sur de la calle Rivadavia encontramos la preciosa estación de ferrocarril Belgrano, actualmente abandonada. Además damos un largo paseo por las calles más céntricas, pasando por delante del restaurante Sociedad Española, en la calle Virgen del Valle 725. Hacia el sur, en el nº 945 de la misma calle, visitamos la Fábrica de Alfombras y Tapices, donde es posible ver como se tejen a mano las características alfombras catamarqueñas. Justo al lado se encuentra la oficina de turismo provincial.

Para visitar los alrededores de Catamarca contamos con dos valiosísimos guías, Rubén y su amigo Rosendo. Con ellos y su vehículo visitamos la casa de fray Mamerto Esquiú, el dique El Jumeal y su monumento a la Mujer Aborigen, o la presa de Las Pirquitas (unos 29 km al norte de Catamarca). Por último nos dirigimos a El Rodeo, a unos 38 km de la ciudad, población fundada en 1641 por los españoles y que actualmente es una tradicional villa veraniega de viviendas tipo chalet, situada a 1.275 metros de altura en la sierra de Ambato, por lo que sus noches son frescas aún en verano. El pueblo está en un terreno ondulado, surcado por los cauces de varios ríos y arroyos, dando lugar a unos bellos paisajes y con grandes posibilidades para realizar trekkings o paseos a caballo. Antes de volver a la capital podemos disfrutar de una buena cena en la Hostería La Casa de Chicha (Los Gladiolos s/n, El Rodeo - Tel. 490082).

^top

CÓRDOBA

COMO LLEGAR

Un autobús de la compañía Chevallier nos lleva de Catamarca hasta Córdoba, empleando 6 horas en recorrer los 445 km que separan ambas ciudades. El billete nos costó 23 A$. Un autobús urbano de la línea Central Verde nos lleva por 1 A$ desde la terminal de autobuses de Córdoba hasta el centro de la ciudad.

DORMIR & COMER

Al no encontrar plaza en el Hotel Garden, nuestra primera elección, nos quedamos en el Hotel Harbor (Paraná 126 - Tel. 421 7300), donde la habitación doble con baño, ventilador y desayuno incluido nos cuesta 35 A$. En principio no estaba mal por este precio, pero para nuestro gusto resultó ser demasiado ruidoso a causa del ruido de la calle. Al día siguiente cambiamos al cercano Hotel Ritz (San Jerónimo 495 - Tel. 421 5031), donde pagamos 53 A$ por una habitación doble con baño, TV y aire acondicionado. Por algo más de precio lo cierto es que aquí estuvimos muy bien.

Para comer un lugar que no está nada mal es la Confitería El Ruedo (Obispo Trejo 84). También probamos el restaurante Las Rías de Galicia (Montevideo 271) y tanto el lugar como la comida están bien, pero el servicio resultó ser muy lento.

COSAS A VER

Córdoba fue fundada en 1573 y su nombre original fue Córdoba de la Nueva Andalucía. Actualmente es la segunda ciudad argentina en número de habitantes, después de Buenos Aires. A pesar de su tamaño y su cosmopolitismo ha sabido conservar edificios tanto de la época colonial (siglos XVII y XVIII), como de estilo neoclásico (s. XIX). En nuestra opinión Córdoba cuenta con numerosos puntos de interés para el viajero, pero además es un excelente campo base para poder realizar excursiones por la provincia.

Iniciamos nuestra visita a Córdoba por su Catedral, en la plaza San Martín. Aunque su construcción se inició en el año 1577, esta continuó durante dos siglos bajo la supervisión de varios arquitectos, hecho que se nota en su poca coherencia arquitectónica, aunque desde luego impone por su aspecto. Existe la posibilidad de realizar un par de visitas guiadas en su interior. Nosotros nos decantamos por la visita guiada al campanario, recomendable desde nuestro punto de vista. Cuesta 3 A$ por persona y dura unos 40 minutos, empezando a las horas en punto.

Patrimonio de la Humanidad Manzana Jesuítica (declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2000, juntamente con las estancias jesuíticas de la provincia). También es conocida como la Manzana de las Luces y en ella podemos encontrar la Iglesia de la Compañía de Jesús (esquina de las calles Obispo Trejo y Caseros), sencilla por fuera pero bonita por dentro; la Universidad Nacional de Córdoba (Obispo Trejo 242), fundada por los jesuitas en 1614, siendo la más antigua del país y la segunda de Hispanoamérica; y el Colegio Nacional Monserrat (Obispo Trejo 294), el cuál data del s. XVIII.

La Cripta Jesuítica del Noviciado Viejo (en la esquina de la Av. Colón y Rivera Indarte) fue construida en el s. XVIII como noviciado y después pasó a ser cripta y crematorio. Al marchar los jesuitas quedó abandonada y no fue hasta 1989 que fue encontrada de nuevo de forma accidental. Ha sido muy bien restaurada. La entrada cuesta 0'5 A$ cada uno.

La siguiente ruta nos lleva a una visita por los barrios de Nueva Córdoba y Güemes: desde el centro bajamos caminando por la calle Chacabuco hasta llegar a la Plaza España. Esta zona era donde vivía la aristocracia local y aún quedan algunos edificios de estilo neoclásico de principios del s. XX. Quizás el más emblemático es el Palacio Ferreyra (en el extremo sur de la Av. Irigoyen), un impresionante edificio construido en estilo Luis XVI y que sólo podemos ver desde la verja exterior ya que no es visitable. Desde la Plaza España nos adentramos en el enorme Parque Sarmiento, diseñado por un arquitecto francés. Retomamos de nuevo la avenida Hipólito Irigoyen hacia el norte y aprovechamos para visitar la iglesia de los Capuchinos, construida en un llamativo estilo neo-gótico. Desde aquí nos dirigimos hacia el este hasta llegar a la calle Belgrano, ya en Güemes. En esta zona hay numerosas tiendas de antigüedades y aquí se celebra la feria artesanal los fines de semana. Para volver al centro lo hacemos por La Cañada, un agradable paseo de acacias que transcurre junto a un canal.

Aprovechando que disponemos de vehículo, y por recomendación de los locales, cruzamos el río Primero hacia el norte para ir al Cerro de las Rosas, una zona alejada del centro de la ciudad, muy tranquila y, al parecer, donde viven las nuevas élites locales a la vista de las casas que hay. También es una nueva zona de ocio con restaurantes y bares.

Sierras de Córdoba. Para aprovechar al máximo el día que dedicamos a recorrer esta zona al sur de la ciudad de Córdoba decidimos alquilar un coche. Un Volkswagen Gol de Europcar (Entre Ríos 70, junto al Hotel Dorá) nos cuesta 150 A$ por un día entero con 400 km de franquicia, más que suficientes para la ruta prevista.

A primera hora de la mañana salimos de Córdoba por la RP 5 hacia el sur y tras 38 km llegamos a Alta Gracia, la primera parada.

Tajamar y torre del reloj
Tajamar y torre del reloj

Alta Gracia es una bonita localidad con un importante pasado y que ha tenido ilustres habitantes. Empezamos la visita dirigiéndonos a la Oficina de Turismo que se encuentra en el Reloj Público para recopilar información del lugar. A continuación bordeamos a pie el Tajamar, una presa construida en el s. XVII por los jesuitas. Visitamos seguidamente el Museo Nacional del Virrey Liniers (también conocido como Estancia Jesuítica). En esta estancia residían los jesuitas que llegaron a administrar desde aquí buena parte de las estancias de la región. Ya en el s. XIX residió aquí Santiago de Liniers, el penúltimo Virrey del Río de la Plata. Además de ser un lugar muy bonito es muy interesante por como están exhibidos y explicados sus elementos históricos. La entrada cuesta 2 A$, pero los miércoles es gratuito. Justo al lado visitamos la iglesia Nuestra Sª de la Merced, construida por los jesuitas entre los siglos XVII y XVIII. Después vamos andando hasta la Casa Museo de Ernesto Che Guevara (en Avellaneda, 501), donde el famoso revolucionario vivió buena parte de su infancia y adolescencia (debido a su asma un médico recomendó a la familia Guevara que se trasladara a Alta Gracia por lo seco de su clima). La visita a la casa es muy interesante, ya que nos permite conocer detalles de la vida del Che que desconocíamos. La entrada es gratuita. El paseo hasta aquí desde el centro es muy agradable ya que transcurre por una zona residencial con muchas casas, algunas con historia y otras no, pero en general muy bonitas todas. Al pasar por la avenida Vélez Sársfield podemos ver lo que queda del Sierras Hotel, lugar donde se reunía la élite argentina en los años dorados de Alta Gracia, cuando venían hasta aquí para escapar de los rigores del verano de otros lugares. En la misma avenida nos detenemos en el Hostal Hispania para tomar una bebida sentados en su bonita terraza posterior. Continuamos nuestro largo y agradable paseo hasta llegar al Museo Manuel de Falla, situado en el bonito chalet Los Espinillos. El insigne compositor español llegó a Argentina como refugiado de la Guerra Civil española y, debido a sus problemas de salud, escogió también Alta Gracia para vivir hasta el final de sus días. La visita a la casa es gratuita y también vale mucho la pena. Finalizamos aquí nuestra visita a esta encantadora localidad que, dicho sea de paso, nos gustó muchísimo.

Salimos de Alta Gracia con el coche y tomamos la preciosa carretera del Observatorio hasta conectar con la RP 14 para dirigirnos hacia Mina Clavero siguiendo la ruta del camino de las Altas Cumbres. Paramos a comer en una área de servicio junto a la carretera, en Copina. Mientras comemos podemos ver multitud de cóndores sobrevolando la zona. Continuamos viaje, entramos en la Reserva Pampa de Achala y ascendemos hasta llegar a El Cóndor, un puerto a 2.500 m. de altura con unas vistas imponentes. Unos kilómetros después nos detenemos para ver el nacimiento del río Mina Clavero. Se trata de un sendero de 1 km con una espectacular vista panorámica que finaliza en un balcón natural sobre la alta cascada donde nace este río.

Retomamos la ruta, ahora en un impresionante descenso hacia el valle de Traslasierra, hasta llegar a Mina Clavero, un popular lugar de veraneo debido a sus zonas de baño en límpidos ríos, idílicos paisajes de montaña en los alrededores y una importante infraestructura turística. Nuestra breve visita se reduce a ir a uno de los famosos balnearios (lugares de baño en el río). Siguiendo la calle Urquiza durante 1 km hacia el este llegamos al llamado Nido de Águila, uno de los mejores sitios para bañarse, ya que además está enclavado en una bonita garganta rocosa. Al ser verano hay un gran número de personas bañándose, tomando el sol o simplemente hablando. Pero aún y así no podemos ceder a la tentación de bajar y remojarnos los pies. Tras un rato tomamos de nuevo el coche para iniciar la vuelta a Córdoba, a 152 km de aquí. Volvemos por el mismo camino por donde hemos venido, pero en Cuesta Blanca conectamos con la RN 20 y acabamos pasando por la populosa Villa Carlos Paz. Llegamos a Córdoba ya de noche, tras haber recorrido un total de 358 km en un día muy completo.

^top

BUENOS AIRES (II)

COMO LLEGAR

Para llegar al aeropuerto de Córdoba tomamos el autobús A5 que tiene una parada en Chacabuco-Yllia. El trayecto de 15 km hasta el aeropuerto nos cuesta 1 A$ por persona y empleamos unos 45 minutos para llegar a él. Tomamos un vuelo de Aerolíneas hasta Buenos Aires (689 km). Unos 75 minutos después ya estamos en el Aeroparque de Buenos Aires. Para ir desde aquí hasta el hotel tomamos un taxi que nos cuesta 12'20 A$.

DORMIR & COMER

Una vez más, como al principio de este viaje, volvemos al Nuevo Hotel Callao. Esta vez escogemos una tranquila habitación interior al mismo precio de 84 A$, con desayuno incluido.

Para comer probamos varios lugares interesantes: Farándula (en Av. Corrientes 1601, con un buen menú económico), Café La Paz (en Av. Corrientes 1593, con un precioso local, aunque es caro) o la parrilla Don Ernesto (en Carlos Calvo 375, en pleno barrio de San Telmo, muy bien).

Para cambiar hay unos cuantos lugares en la calle Florida, por ejemplo Cambio Montevideo (Florida, 580).

COSAS A VER

Buenos Aires. Dado que ya habíamos estado en esta magnífica ciudad en un viaje anterior (ver Argentina 2002) ahora nuestro interés está en visitar lugares que nos habían quedado pendientes y revisitar otros que nos habían gustado.

Por ejemplo volvemos a la Plaza del Congreso y paseamos por la Avenida de Mayo en dirección a la Plaza de Mayo. Entramos una vez más en el Café Tortoni (Av. de Mayo 829) y tomamos algo, mientras nos quedamos encerrados durante un rato, ya que se cierran las puertas como medida de seguridad a causa de una gran manifestación popular que pasa por delante y que exige responsabilidades a las autoridades por la enorme tragedia del boliche Cromañón, donde murieron 190 personas el 30 de diciembre de 2004.

Desde el centro tomamos el Subte (el metro bonaerense, cuyo billete sencillo vale 0'7 A$) hasta la plaza Italia. Una vez en la superficie, en pleno barrio de Palermo, andamos hacia el sur por la Av. Sarmiento, bordeando el Jardín Botánico hasta llegar al bonito y bien cuidado Jardín Japonés (la entrada cuesta 4 A$). Continuamos andando hacia el este por la Av. del Libertador, entrando ya en el elegante barrio de Recoleta, con anchas calles, zonas ajardinadas e imponentes fincas. Al llegar a la plaza Francia encontramos un gran mercadillo de fin de semana con innumerables tenderetes de todo tipo, y música en directo amenizando a la gran cantidad de gente sentada sobre la hierba. Muy cerca de aquí visitamos la parroquia Nª Sra. del Pilar, una iglesia de estilo barroco adyacente al increíble Cementerio de la Recoleta. En este cementerio reposan

Mercado de San Telmo
Mercado de San Telmo
diversas generaciones de la élite argentina en mausoleos que rivalizan entre sí en tamaño, lujo y ostentación (se dice, sin exagerar, que es más barato vivir extravagantemente toda una vida que ser enterrado en Recoleta). Entre sus huéspedes más ilustres está Evita Perón. De verdad que vale la pena ir recorriendo las diversas calles de este cementerio sin dejar de asombrarnos por lo que veremos. Acabada la visita volvemos al centro en un autobús urbano (0'95 A$).

Para ir al barrio de San Telmo tomamos el Subte hasta la estación Independencia. Después andamos por las calles Estados Unidos y Defensa hasta llegar a la plaza Dorrego, donde los domingos hay un interesante mercado de antigüedades. Tras dar una vuelta por el mercado continuamos por la calle Defensa hasta llegar a la plaza Lezama, en la que podemos ver la llamativa iglesia Apostólica Ortodoxa Rusa. Aprovechamos para tomar algo en el viejo pero agradable Bar Británico (esquina noreste de la plaza), mientras escuchamos tangos en directo. De vuelta por la calle Defensa visitamos la histórica Casa Ezeiza (ahora ocupada por diversas tiendas).

Desde San Telmo bajamos andando por la calle Estados Unidos hasta llegar a Puerto Madero, una antigua zona portuaria reciclada a moderna y exclusiva zona de ocio y negocios. Caminando entre nuevos rascacielos y zonas de nueva urbanización llegamos hasta la Av. Costanera, frente a la Reserva Ecológica Costanera. Al ser una tarde de domingo de verano encontramos aquí una gran multitud de bonaerenses en plan dominguero, con sus mesas y sillas plegables para pasar el día. En el Centro de Museos (Av. de los Italianos 851), ubicado en un edificio que había sido una cervecería alemana, visitamos la interesante exposición temporal Colectivos. Rescate de una tradición porteña.

Para completar nuestra visita a Buenos Aires decidimos ir a ver uno de los numerosos musicales presentes en la cartelera teatral de la avenida Corrientes. Nos decidimos por Tanguera, en representación en ese momento en el Teatro Astral (Av. Corrientes 1639). Comprando las entradas directamente en el teatro el precio era de 40 A$ cada uno, pero en Cartelera de espectáculos (en Lavalle 742) las compramos por sólo 24 A$, asegurándonos asientos en platea entre las filas 8 y 13. Finalmente estuvimos en la fila 10 y la elección del musical fue de lo más acertada, queriendo la casualidad que estuviéramos sentados cerca del actor norteamericano Robert Duvall, un reconocido amante del tango argentino.

Patrimonio de la Humanidad Colonia del Sacramento (Uruguay), cuyo barrio histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995. Fue fundada en 1680 por el gobernador portugués de Río de Janeiro y fue colonia portuguesa hasta 1777, año en que pasó a manos españolas.

Tal como teníamos planificado dedicamos un día entero para cruzar el Río de la Plata y visitar esta hermosa ciudad colonial uruguaya. Para ello compramos con un día de antelación los pasajes en el ferry de la empresa Buquebus (los compramos vía telefónica llamando al 4316-6500 y pagando con tarjeta VISA). Para la ida compramos dos plazas en el ferry lento de las 9 de la mañana (51 A$ cada uno) y para la vuelta otras dos en el rápido de las 22:00 h. (89 A$ cada uno).

Ese día tomamos un taxi que por 5 A$ nos lleva desde el hotel hasta la terminal de Buquebus en Puerto Madero (Av. Antártida Argentina 821). Una vez allí recogemos los pasajes comprados por teléfono, pasamos el control de pasajes y a continuación el de inmigración, tanto el argentino como el uruguayo. Embarcamos y finalmente salimos con 25 minutos de retraso. Después de casi 2'5 horas de tranquila navegación por el Río de la Plata llegamos al puerto de Colonia (en este momento adelantamos el reloj 1 hora para adaptarnos al horario de Uruguay).

Una vez desembarcamos salimos de la zona portuaria y nos dirigimos andando hacia el centro histórico. Decidimos no cambiar moneda uruguaya ya que nos informaron de que era posible pagar todo con pesos argentinos (y es cierto).

Antes de iniciar la visita pasamos por la Oficina de Turismo (Av. Gral. Flores esquina Rivera) para obtener información. Seguimos la ruta a pie por el Centro Histórico propuesta por la guía Lonely Planet, aunque con algunas variaciones. Empezamos el recorrido en la Puerta de Campo, la entrada desde 1745 a la ciudad vieja. Una vez en la Plaza Mayor vamos al Museo Municipal a comprar la entrada combinada que permite visitar siete museos de la ciudad (vale 1'25 A$ por persona; el horario de los museos es bastante limitado, de 11 a 17:45). Visitamos el Museo Municipal (situado en una construcción portuguesa de mediados del s. XVIII), el Museo Portugués (expone objetos de la era colonial portuguesa), el Museo del Azulejo (conserva colecciones de azulejos franceses, catalanes y uruguayos), el Museo Español (incluye una colección de objetos, ropas y mapas de la época colonial española), y el Archivo Regional (guarda importante documentación de la ciudad de Colonia). A la vez vamos recorriendo las distintas calles y plazas de este precioso y tranquilo centro histórico. Junto a las ruinas del Convento de San Francisco encontramos el faro, una construcción del 1857 (subir hasta arriba vale 2 A$, pero las vistas sobre la zona son magníficas). En la plaza de Armas encontramos la Iglesia Matriz, la más antigua de Uruguay. Aquí tuvimos que finalizar nuestra visita a Colonia, puesto que una imponente tormenta hizo que lloviera a cántaros durante un buen rato, lo cuál nos impidió también disfrutar de una, posiblemente espectacular, puesta de sol sobre el Río de la Plata. Para comer en Colonia nuestra recomendación es el restaurante-parrillada El Portón (Av. General Flores, 333).

Desde el centro histórico volvemos andando al anochecer hasta la terminal del ferry. En el momento de embarcar pagamos 4 A$ en concepto de tasas portuarias. Volvemos a Buenos Aires en un ferry rápido que sólo tarda 45 minutos en la travesía, aunque llegamos a la capital argentina mucho más tarde de lo habitual (salimos con mucho retraso, supuestamente a causa de la fuerte tormenta).

Y EL VIAJE SE ACABA...

Puesto que a la hora en que salimos del centro de Buenos Aires para ir al aeropuerto internacional Ezeiza ya no hay servicio del autobús nº 86 tomamos un taxi en la misma plaza 1º de Mayo. Acordamos un precio de 38 A$, incluyendo el peaje de la autopista. Finalmente llegamos a la terminal de salidas del aeropuerto en 35 minutos.

Antes de embarcar pagamos las tasas de salida, que pueden pagarse en dólares (18 US$ por persona) o en pesos argentinos (52 A$), pero no en euros. Después un vuelo Buenos Aires-Madrid (11 horas) de Aerolíneas y otro Madrid-Barcelona con Spanair (1 hora).

^top
Relat de viatge al nord d'Argentina i Xile - Sònia Graupera [2011]
Relat d'un viatge a la Patagònia i Iguaçu - Vanessa Faig & David Calvet [2008]
Relat d'un viatge a Argentina i Uruguai - Diego Martínez [2008]
Viatge a la Patagònia argentina - Marga & José Miguel [2006]
Viatge pel nord-oest d'Argentina - Jaume Rovira Colomer & Araceli Soler Vendrell [2005]
Capitals d'Argentina, Xile i Uruguai - Marga & José Miguel [2004]
Viatge a Argentina, Bolivia i Xile - Víctor Bordás & Paquita Poch [2004]
ARGENTINA/Xile - Guia i relat d'un viatge a la Patagònia i Buenos Aires - Yolanda & Toni (Viatgeaddictes) [2002/03]
Destinos de Argentina - Blog con relatos de viajes por Argentina.
^top

facebooktwitterInstagramYoutube
RentalCars

COMUNITAT

facebooktwitterInstagramYoutube


2001-2017 © Viatgeaddictes.com [ Suanda, Yolanda & Toni ]. Tots els drets reservats
icona Viatgeaddictes
2001-2017 © Viatgeaddictes.com
Aquest web utilitza galetes per a millorar l'experiència de navegació dels seus usuaris. Si continues navegant considerem que acceptes el seu ús.Més informació