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TAILANDIA

Relato de un viaje de 17 días a Tailandia y Angkor (Camboya)

Data Data viatge: 2007. Publicat el 28/11/2007
2.2 de 5 (120 vots)

Ficha técnica del viaje

Nota

Avisamos de que cierta información publicada en estas guías o relatos, sobre todo la referida a horarios, precios, visados, direcciones de e-mail o páginas web, puede haber variado desde el momento en que se recogió la información (ver fecha en la cabecera del relato).

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Fechas del viaje

Del 16 de septiembre al 2 de octubre de 2007.

Gastos viaje

+ 820 € (avión ida y vuelta con China Air Lines: Madrid-Bangkok con escala en Ámsterdam; comprado por internet)
+ 850 € (gastos generales)
= 1.670 € (total, por persona)

Los gastos generales iincluyen el vuelo Bangkok-Chiang Mai (50 €), alquiler de un coche durante 10 días, gasolina, visados para entrar en Camboya, entradas a los parques históricos, paseos en barca, tren, todos los hoteles, comidas y cervezas.

Transporte

Nosotros alquilamos un coche. Éramos 5 personas y nos salía bien de precio. Es fácil conducir por Tailandia, las carreteras están muy bien y no hay mucho tráfico. Nuestro recorrido: 3000 km.

En las ciudades es preferible tomar taxi o tuk-tuk (especie de isocarro tirado por una moto). Los precios, o bien se pactan con anterioridad al servicio, o pedidle al taxista que encienda el taxímetro.

Ruta viaje
Ruta viaje

Guía de viaje

Llevábamos dos guías: la de El País Aguilar y la Rough Guide y dos mapas de carreteras (uno comprado aquí y otro allí con mayor detalle de carreteras locales).

Clima

Inicio de la estación húmeda, pero sólo nos llovió los dos primeros días del viaje.

Otros

Llevad repelente antimosquitos, no es necesario ni pulsera ni pitido antiinsectos. Yo fui a una tienda especializada en química para matar bichos de plantas y jardines y pedí un insecticida rotundo. Me dieron uno industrial, cada noche pulverizaba la habitación y no tuvimos ningún problema.

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 DIARIO DE VIAJE A TAILANDIA Y ANGKOR

Día 1. Madrid-Bangkok-Chiang Mai

Salida desde Madrid a Bangkok, vía Amsterdam, volamos primero con KLM y después con China Air Lines.

Tras la llegada al aeropuerto internacional de Subarnabhumi en Bangkok, cogimos un autobús-lanzadera que nos llevó hasta la terminal de autobuses que llegan al aeropuerto de vuelos domésticos de Don Muang, tomamos el bus nº 554 (ver la web Airports of Thailand). Allí compramos en el acto billete hasta Chiang Mai: 50 € sólo ida con Nokair (también vuela Air Asia).

El trayecto a Chiang Mai duró una hora. En el aeropuerto negociamos un par de taxis para llegar al hotel Chiang Mai Thai House que habíamos visto por internet (11 €/persona). Reservamos dos noches.

Nuestra intención era llegar hasta Mae Hong Son al noroeste y ver los paisajes por los que discurre la carretera 1095, pero no nos fue sencillo encontrar autobús u otra combinación. Nos dimos cuenta que lo mejor era alquilar un coche, éramos cinco personas, 10 días un Toyota familiar con Avis, nos salió muy bien de precio y nos facilitaba los trayectos. Las carreteras están en buen estado y no hay casi tráfico.

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Día 2. Chiang Mai

Doi Suthep
Doi Suthep

Chiang Mai nos defraudó un poco, pero nos sirvió para conocer el patrón de todas las ciudades: centro histórico, recinto templario que alberga la casa de los monjes, sus escuelas, su templo, gong y biblioteca. La ciudad tiene planta cuadrangular y está rodeada por un canal.

Es una buena ciudad para darse un masaje, hay gabinetes y comercios de masajes por todas las esquinas. Yo me di un masajito de pies y otro de nosotros un masaje tailandés que le dejó machacado durante dos días. También si habéis oído hablar de la lucha tailandesa aquí la encontrareis. Espectáculo muy desagradable, prescindible. Chiang Mai tiene una gran oferta de excursiones para hacer paseos en elefante o ver a las mujeres jirafa así como cursos de cocina tailandesa.

Nos dimos un lujo y comimos en el restaurante-hotel Ping Buri. Nos costó 1.000 baths, con bebidas incluidas, es decir 20 €/5 personas (por cierto es recomendable darse lujos gastronómicos también en otras cocinas como la vietnamita o francesa).

Por la tarde subimos al Doi Suthep en taxi: pequeña montaña a las afueras de la ciudad donde se levanta un cuidado Wat Phra (Templo Sagrado). Recomendable también por sus vistas panorámicas sobre la ciudad, a primera hora de la tarde se cubre de bruma. Atención: todas las visitas y centros del país cierran a las 17h o 18.00h. Chiang Mai tiene un buen número de bares y cervecerías, los tailandeses también salen por la noche.

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Día 3. Sukhothai

Sukhothai
Sukhothai

Salimos de Chinag Mai temprano -la gente madruga mucho- hacia el sur.

Paramos en Lamphum a ver el templo y su chedi rematado por un parasol de oro, pasamos por Lampang sin detenernos, hacia Uttaradit para ver los parques históricos de Sukhothai (fue capital de Tailandia en los s. XIII-XIV) y de Si Satchanalai.

Ambos tienen influencias hindús (templos con formas de mazorcas, esculturas de elefantes), muy recomendables y muy diferentes de los templos que vimos en el norte (todos restaurados, blanquísimos, retocados los dorados y las pinturas. No vimos ninguno original) de influencia budista y china.

Para ver todas estas y otras ciudades históricas se pueden alquilar bicis o tuk-tuk, es muy sencillo.

El calor, la humedad y las caminatas nos dejaron sin fuerzas en algún momento.

Dormimos en la nueva ciudad de Sukothai, en el hotel Ananda Sukhothai, algo pretencioso por fuera, pero no en sus dependencias.

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Día 4. Del oeste hacia el Mekong

Salimos temprano y pasamos por Phitsanulok hacia Lom Sak, donde giramos hacia el norte para llegar a Loei en el noreste y muy cerca del río Mekong (uno de nuestros objetivos en este viaje).

Nosotros no tuvimos tiempo ,pero todos nos habían recomendado visitar el Parque de Phu Kradung, con acantilados, cataratas, chacales y plantas carnívoras. Este día hicimos mucha carretera y dormimos en bungalows en medio de un precioso paisaje verde y frondoso. Aquí sí fueron necesarias las mosquiteras en las ventanas. Nosotros nos rociábamos todos los días con antimosquitos, aunque a decir verdad no tuvimos muchos problemas (a pesar de que yo les tengo pánico a todos los bichos voladores). Si sois amantes de los senderos por aquí vais a disfrutar.

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Día 5. Por el valle del Mekong

Salimos hacia el norte en busca de gran río; en Chiang Khan intentamos alquilar una barca que nos llevara a nosotros más el coche río abajo. Pero no hay transporte para vehículos y los barqueros se quieren aprovechar de los turistas. No os dejarán pisar la margen opuesta, Laos, dado que se trata de un puesto fronterizo únicamente para nacionales de estos dos países. Nos tuvimos que conformar con negociar una barca durante 1 hora (700 baths = 15 €) para ver el río por las dos orillas. Este paseo fue perfecto, recomendamos llevar agua para el trayecto ya que el calor y la humedad son asfixiantes. La orilla laosiana da muestra de ser es un país muy diferente...

Comimos junto a la orilla del Mekong, por la carretera que discurre paralela al río, en algún lugar entre Pak Chom y Sa Ngao, en un resort (que no equivale al lujo europeo y menos aún en esta zona de Tailandia) donde ninguno nos entendíamos, pero que la comida fue especialmente buena y fresca. La base de la comida tailandesa es siempre arroz con pollo o cerdo o vaca; también noodles con estos mismos

Mekong
Mekong
ingredientes, quizás con gambas o verduras. Un 70% de los platos son picantes. Y casi nunca te sirven pan: si consigues hacerte entender te traen pan de molde.

Pasamos por Nong Khai que está unida a Vientiane-Laos por un impresionante puente que construyó Australia y que no pudimos cruzar por ser más tarde de las 18.00h.

Llegamos a dormir a Udon Thani en el Charoenski Grand Royal, que tenía piscina. Es muy recomendable pagar un hotel con buenas instalaciones, que viene a costar unos 10 €/persona. Con todo, hay lagartijas por los pasillos, pájaros silbadores y ventilador/aire acondicionado ya que el calor es insoportable. Cenamos a la orilla del lago de la ciudad, en uno de los muchos bares del parque Nong Prajak Park (por cierto fue aquí la primera vez que vimos cerveza San Miguel, aunque en este caso se trata de una marca filipina). Y después recomendamos ver alguno de los muchos bares de marcha, suele haber artistas en directo -con gran cantidad de hormonas, hombres muy guapas y con muchas formas- es divertido y nada ofensivo para ninguna de las dos partes.

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Día 6. Hacia los templos jemeres

Salimos hacia el sur, pasamos por Khon Kaen para girar hacia el Este, en dirección Ubon Ratchathani. Por el camino paramos a comer en la ciudad de Roi Et, que tiene un altísimo Buda (68 m.) y un precioso parque, con lago incluido, en torno al que se ordena la ciudad. Nos fue muy difícil encontrar un sitio para comer aunque llevábamos dos guías, así que recomendamos preguntar a cualquier dependiente de comercio que os dé confianza.

Dormimos en el Tohsang Hotel de Ubon Ratchathani, estaba toda la ciudad llena de congresistas y sólo pudimos elegir suites (lo más caro del viaje: 28 €/per). Ahora bien, tuvimos karaoke, concierto en voces chinas y sonrisas a raudales. (A lo largo del viaje descubrimos que los tailandeses son grandes aficionados al karaoke, en muchos bares y en casi todos los hoteles hay un micro y gente aferrada a la alcachofa. Por cierto, voces demasiado agudas.)

Recomendamos una buena cena vietnamita en el Indochine Restaurant (Thanon Sumpasit 10/12), con excelente cocina, amenizada por música en directo. Y en la ciudad visitad la biblioteca de madera de teca, como un palafito rodeado de agua para que no pudieran llegar los animalitos roe libros.

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Día 7. Templos jemeres de Preah Vihear en la frontera con Camboya

Nos dispusimos a ir hacia el sur, a ver las ruinas de los templos jemeres en la frontera con el norte de Camboya. Las ruinas de Preah Vihear, fue templo de peregrinación y santuario elevado al dios hindú Shiva, son impresionantes y de imprescindible visita, son testigo vivo de la lucha de la naturaleza contra la mano del hombre. Las autoridades sanitarias aconsejan vacunarse para ir a esta zona, así que precaución. No se ven, pero hay mosquitos.

Preah Vihear
Preah Vihear

Para entrar al parque nacional, en Tailandia, hay que pagar 400 baths (8,50 €); para entrar al recinto religioso deberéis pagar 200 baths más (4,25 €) dado que el templo se levanta en tierra camboyana. El día nos salió nublado y las vistas de la jungla camboyana estaban un poco borrosas, no obstante el calor y la humedad -como durante todo el viaje- eran altísimas. Comimos allí mismo en el mercadillo entre los tenderetes de ropa, recuerdos, tabaco, baratijas y pollo asado con arroz blanco.

Al acabar la visita y la comida, sobre las 5 de la tarde, buscamos un paso fronterizo entre Tailandia y Camboya poco usado ya que queríamos ir a Angkor, pero lo que encontramos (un paisaje propio de la serie Perdidos) no era apto para los guiris como nosotros. A cambio pasamos por las carreteras secundarias más tailandesas que vimos con arrozales, niños en moto y mucha gente joven.

Haced caso a las guías: sólo hay 3 pasos legales a Camboya. Y según nuestra experiencia en carreteras, en esta zona el mejor paso es Aranyaprathet-Poipet. (Se puede llegar a este paso también desde Bangkok en tren, para ello hay que coger uno que sale a las 5 de la mañana y que te permite llegar a la frontera y cruzarla el mismo día para llegar a Angkor. Es imposible regresar el mismo día en tren. Totalmente imposible).

Esa noche dormimos en Surin, famosa por sus rodeos de elefantes, en un hotel limpio y barato junto a la estación de autobuses.

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Día 8. Hacia Poipet para después visitar Angkor

Día largo de carretera hacia el paso de Poipet. Por el camino no hay nada para ver excepto las ruinas muy bien restauradas de Phanon Rung.

Llegamos agotados a Aranyaprathet. La oferta hotelera es pésima pero encontramos la perla de nuestro viaje: el Indochina Hotel en la carretera de entrada a la ciudad, recién inaugurado, con piscina y nada caro. Tuvimos tiempo de descansar, bañarnos (la temperatura del agua de todas las piscinas es muy elevada) y salir a cenar a los puestos del mercadillo -nigth market hay en todas las ciudades. Recomendamos brochetas de pulpitos, de albóndigas, de gambas, de pollo con miel y de postre mini-crepes rellenos de leche condensada. Para los atrevidos hay insectos grandes y pequeños tostados o rebozados.

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Día 9. Angkor

No es posible, y mejor no intentarlo, pasar de Tailandia a Camboya con un coche alquilado así que siguiendo las indicaciones de las guías y del personal del hotel decidimos llegar al paso fronterizo en taxi, cruzar andando y después alquilar otro taxi que nos llevara a Angkor.

A las 8 de la mañana estábamos en la frontera y las filas de gente aún no eran muy largas. Muy importante es llegar temprano si se quiere ver Angkor y regresar el mismo día a Tailandia. La carretera de 150 km es lo peor que he sufrido: casi cuatro horas. Y es materialmente imposible ir más deprisa. (Por cierto ninguna persona del hotel creía que pudiéramos ir y volver en un solo día).

El papeleo de salida de Tailandia y entrada en Camboya nos costó 2 fotos de carné y 20 dólares por persona. Al entrar, una nube de camboyanos nos ofrecieron sus taxis -todo son Toyota Camry, indestructibles- para llegar a Angkor. Todo se negocia, sobre todo la duración del trayecto. Recomendamos no ir más de 3 personas en un coche, los saltos y baches de la carretera te hacen saltar hasta chocar con el techo. Nosotros pactamos 2 coches ida, vuelta y visita interior por el recinto de Angkor por 6.000 baths = 125 €.

La carretera cruza un sinfín de campos de arroz, aldeas, pueblos con ausencia total de asfalto, bueyes, camiones y decenas de bicicletas por todos los sitios.

La ciudad Angkor está llena de hoteles, macrohoteles y resorts lujosos ya que la mayoría de los visitantes de la histórica ciudad hacen una noche aquí o en Siem Reap. El parque histórico - 20 dólares/persona, abierto de 8:00 a 17:00- es tan grande que para verlo detenidamente hace falta uno o dos días. Nosotros sólo disponíamos de 3-4 horas y vimos lo esencial: los templos más importantes, los recintos sagrados, los estanques y los árboles que invaden las ruinas. Aseguraos que el propio taxista os lleve de un templo a otro.

Por supuesto no comimos, ya que a toda prisa teníamos que estar de regreso en la frontera antes de las 20:00. Otra vez casi 4 horas de baches, agujeros, camiones, polvo y charcos amenizados con las ruedas que pierden aire, el combustible que se agota o tener que hacer portes en nuestro mismo taxi alquilado, es lo habitual. Al final te duele el diafragma, el estómago, la cabeza y hasta los huesos. Pero recordareis la experiencia durante toda la vida.

Regresamos con los mismos taxistas, según lo pactado, que puntualmente nos dejaron en la frontera. Doscientos metros separan un país del otro y dimos un paseíto andando para estirar las piernas. Al final, baño en la piscina del Indochine Hotel.

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Día 10. Hacia la costa este

Según nuestros planes sólo disponíamos de un día para ver las playas más cercanas, así que fuimos directos desde Aranyaprathet a la costa este, al sur de Bangkok. La carretera hasta la costa es aburridísima.

La costa es como lo peor del Mediterráneo, autovías, tráfico, domingueros, clubes, más tráfico y mucho jubilado europeo en busca de compañía joven tailandesa. La costa de Pattaya es fea, horrible y cutre. Dormimos en un hotel de la playa de Jomtien, al sur de Pattaya, que resultó ser igual de fea y con agua nada limpia: el Grand Jomtien Palace, que seguro estaría bien hace 20 años. Esta costa tuvo años mejores, ahora no la recomendamos a nadie.

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Día 11. Hacia la gran Bangkok

Tuvimos un percance con el auto que nos solucionaron rapidísima y eficazmente, así que mientras tanto hicimos tiempo en la bolera y en los karts ya que no hay nada que hacer o ver en Pattaya.

Tan pronto como pudimos huimos con destino a Bangkok: es importante llevar un mapa de carreteras actualizado ya que los alrededores de la gran ciudad están llenos de autovías, vías rápidas y expressways de pago. En caso de duda lo mejor es parar un taxi, indicarle la dirección y seguirle hasta el lugar/hotel. (Nota: los taxistas casi no hablan inglés, no saben leer y mucho menos entienden un mapa ni en inglés ni en tailandés, amén de que muchos necesitan gafas, pero no las llevan).

Nosotros conocíamos este hotel por internet: hotel Le Fénix, en la zona de Sukhumvit Road, una zona céntrica, llena de comercios y buena oferta hotelera, de restauración y con parada de metro. Es un pelín caro allí, pero ya me gustaría a mí encontrar este hotel en el viejo continente por 20 € por habitación, persona y día. También del mismo dueño y en una calle paralela está bien el Citi Chic Hotel.

Llegamos sobre las 7 de la tarde y la gente del hotel nos recomendó ver y cenar en la zona de Khon Kaen, en el centro de la ciudad: tiendas, bares, tenderetes, bocatas, donde todo era muy barato y estaba lleno de turistas. Bueno, también hay que verlo.

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Día 12. Ayutthaya

Dejamos el coche alquilado. (Es imposible moverse en Bangkok con tu propio coche, lo mejor es coger un taxi para todo, ya que las distancias son kilométricas: 10-15 km para llegar al centro histórico son 2-3 € por taxi y nosotros íbamos las 5 personas en un taxi. Se negocia con los propios taxistas.)

Tomamos el tren para ver Ayutthaya (antigua capital de reino tailandés durante 400 años, pero que cayó en decadencia en el s XVIII) desde la estación de ferrocarril de Hualamphong, el trayecto es 1h 30min. Salen varios trenes a lo largo del día que van a Ayutthaya, hay de 1ª, 2ª y 3ª clase. Nosotros fuimos torpes, muy torpes a la ida: nos costó 245 baths (5,2 €) por persona, en vagón con aire acondicionado y 15 bath (0,3 €) por persona el regreso en vagón normal sin climatizar. Sin duda, elegid el segundo precio. Los horarios de trenes están disponibles en la web de State Railway of Thailand.

Ayutthaya es un parque histórico más, también el recinto está rodeado de un canal, los edificios y la piedra están restaurados. Con un tuk-tuk fuimos viendo todas las ruinas. Es evitable, nosotros nos quedamos con la imagen mucho mejor de Sukkothai.

De regreso a Bangkok comimos algo en la estación de tren, hay vendedores de todo. Y para cenar, la Sukhumvit Road tiene una oferta amplísima, nosotros recomendamos un par de restaurantes coreanos en la misma calle Sukhumvit Road, Soi 11 (es decir, calle Sukhumvit bocacalle 11).

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Días 13, 14 y 15. Bangkok

Bangkok
Bangkok

Visita a Bangkok: Palacio Real (guardad la entrada porque da acceso a otros edificios y museos. Y llevad pantalón largo y manga corta, de lo contrario tendréis que alquilar unos pantalones y un pañuelo que cubra los hombros), el Wat Po (oficialmente el centro de educación más famoso del país, además contiene el templo más antiguo y grande de la ciudad), visita a los canales de Bangkok de día y de noche (lo mejor es usar las barcas de transporte urbano ya que tienen paradas a lo largo de los canales y son baratísimas, o bien alquilar una barca para que os dé una vueltecita por el barrio de Thon Buri), visita por la zona de Pat Pong (famosa por las chicas del pingpong show y por su mercado nocturno de falsificaciones de importantes marcas relojeras), barrio chino, mercado de Chatuchak (solo sábados y domingos: mercadillo con más de 6.000 puestos, bastante agobiante pero muy recomendable), barrio residencial de Dusit y la mansión Vinmanmek. Es recomendable visitar algún centro comercial: están a años luz por delante de nosotros, construcciones, modas y vanguardias, aquello es el primerísimo mundo.

Para las compras artesanales recomendamos el Narayana Phand en Thanon Rajdamri (en un lateral del gran centro comercial de Central World Plaza), para comprar plata está bien la zona donde Silom Road se junta con el río. Para libros en todos los idiomas recomendamos la librería Asia Books, en casi todos los centros comerciales.

Intentamos cenar en alguno de los restaurantes que están en los altos rascacielos, pero hay que reservar con muchísima antelación así que nos conformamos con tomar un refresco en el piso 63 del hotel del State Tower en Silom Road. (Hay varias torres que por un miniprecio dejan subir al último piso, por supuesto con grupos de turistas).

Nuestra última noche cenamos exquisiteces en un restaurante francés, Indigo en Soi Convent, por un precio muy asumible (20 €/persona) y tomamos la copa en uno de los mejores club de música en directo Brown Sugar Jazz (en un lateral del parque Lumphini).

Para salir nos habían recomendado el Bed Superclub, moderno restaurante y pub donde tienes que ir guapísimo para codearte con los modernos. Otros sitios, según las guías urbanas de las revistas de moda: Moon Bar at Vertigo, Sky Bar Sirocco, el Breeze con vistas al río.

Para llegar del hotel al aeropuerto negociamos con un taxi de gran formato, que nos costó 700 baths (15 €).

Ahora, desde el ordenador de mi casa, me quedo con la amabilidad de la gente, incluidos los adolescentes, la juventud a raudales, la apertura de mente con todas las diferencias de religión, de piel y de carga hormonal. Lo peor: el mercadeo con las chicas.

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