Viatgeaddictes
logo QR VIatgeaddictes
--- El web amb informació pràctica per al viatger independent i alternatiu ---
1 / 2
bandera

EGIPTO

Diario de viaje de un crucero por el Nilo

Data Data viatge: 2003. Publicat el 01/09/2003
2.1 de 5 (140 vots)

Introducción

A principios de junio contratamos un viaje a Egipto a través de internet en la web de eDreams. Bueno, más que un viaje, lo que hemos comprado ha sido un ofertón de Julià Tours que no se podía dejar escapar de barato que era. 400 € por un viaje de 8 días: 3 noches de crucero por el río Nilo en pensión completa y 4 noches de hotel en El Cairo con desayuno, las excursiones incluidas durante los días en el barco, y la visita a las Pirámides y a la Esfinge en Giza. Y todo en 4/5 estrellas. ¿Quién con dos dedos de frente se puede resistir a algo así? ¿Será un engaño? ¿Una estafa para internautas incautos sedientos de vacaciones?... estamos a punto de descubrirlo...

Los faraones se estirarían de los pelos si supiesen que lo que levantaron en miles de años, nosotros vamos a verlo en un viaje más corto que la pausa de un Kit-Kat: 8 días. Y encima (esperamos que no se lo tomen a mal porque no es nuestra intención), vamos a ultrajar sus tumbas con nuestra presencia y nuestras cámaras de fotografiar. Sabemos que un viaje tan corto no es la mejor manera de disfrutar de un destino tan mágico, pero esperemos que sean suficientes para desconectar de muchos cambios que últimamente han pasado a nuestro alrededor y también... del plasta del jefe.

^top

 DIARI DE VIATGE A EGIPTE

13 de junio de 2003

Después de un día de aeropuertos y avión, a las 21 horas llegamos a nuestro destino: ¡¡¡Aswan!!!.

Nada más salir del avión subimos a un autobús (por llamarlo de alguna manera) que nos acerca hasta la puerta de la terminal del aeropuerto, donde nos está esperando un "equipo médico de primer orden" ataviado con guantes blancos de látex y un par de termómetros, uno es una cinta para la frente (a lo Arancha Sánchez Vicario) y el otro es en plan digital para meter dentro del oído (¡qué guarrería!). Entramos con el pie izquierdo... nos toca el del oído. Tras comprobar que estábamos más sanos que un toro, nos añadimos a una larga cola en el mostrador de control. Nos pegan un sello y nos timbran el pasaporte. ¡¡¡Adelante!!!

Recogemos las maletas, nos juntamos el grupo de Julià Tours y directitos en bus a la motonave que nos está esperando en el embarcadero.

El guía que nos acompañará durante todo el viaje se llama Nabil, y se nos presenta como egiptólogo más que guía. El autocar rompe en aplausos: plas plaaas plaaaaas (¡qué ignorantes somos!) y paso seguido nos informa que nos lleva a un barco de categoría superior al previsto: el Florence!!! Los aplausos se convierten en ovación: PLAS PLAAAS PLAAAAAS. ¡¡¡Esto pinta bien!!!.

El primer disgusto llega pronto. El viaje en autobús hasta el barco, que no dura más de 10 minutos, se convierte en el primer mercadillo que conocemos. El guía no dedica ni un minuto a hablarnos de consejos ni de Egipto y sólo nos informa del muestrario de fabulosas excursiones facultativas que podemos hacer en estos 8 días. Nosotros nos miramos, sonreímos y sin decirnos nada pensamos "vas apañao listín si te crees que nos vas a sablear".

Llegamos al barco, que no esta nada, nada mal. Se llama Florence y tanto por fuera como por dentro tiene muy buena pinta, con unas escaleras que recuerdan las del Titanic. Antes de que el bus saliera del aeropuerto nos han asignado las habitaciones (nos ha tocado la 204) y nos han hecho poner el número en un adhesivo sobre las maletas. De momento estamos en el barco y les hemos perdido el rastro, pero tal y como vemos la organización esperamos reencontrarlas pronto. Nos llevan al salón para invitarnos a karkadé, una bebida de cortesía de la que pronto nos volveremos adictos. Se está empezando a hacer tarde y nos estamos muriendo de ganas de que nos den la llave de la habitación para refrescarnos y salir pitando a dar una vuelta por Aswan.

El guía nos explica que mañana nos toca madrugar. Habrá que salir de excursión hacia Abu Simbel nada más y nada menos que a las 3.30 a.m. De repente, y cuando pensábamos que ya estábamos listos, el guía vuelve a las andadas!!!! Otra vez con el rollo de las excursiones facultativas. Este hombre tenía que ser egiptólogo porque como guía ya se ve que es muy malo; mañana (solo de aquí a unas horas) nos esperan 6 aburridas horas de bus y parece que no pueda esperar a contarnos las maravillosas excursiones para entonces.

Como aquel que no quiere nada, me levanto y desaparezco escaleras abajo... Directo a recoger la llave del camarote y dejar todo medio preparado para salir a dar una vuelta por Aswan. Con las bromas son ya casi las 00.00 y el guía vendiendo excursiones... ¡¡¡es para momificarlo!!!

Empieza la aventura y ya estamos solos ante el peligro (parece que el resto de corderos se quedan recogiditos en el establo).

Todas las ciudades, a lo largo del crucero, tienen la misma estructura: situadas en uno de los lados del río, y con un largo embarcadero casi de punta a punta de la ciudad, donde siempre hay atracados un buen número de cruceros. Y paralelo al embarcadero, una avenida donde siempre encontrareis calesas (un carro para hasta 4 turistas tirado de un caballo), taxis y autobuses locales (una especie de furgonetillas destartaladas pero que vale la pena subir; además... es el transporte que los egipcios utilizan. El trayecto cuesta 0.50 £, y basta con pararlo, preguntar y cruzar los dedos para que te entiendan).

Nada más pisar el embarcadero llega el primer regateo: necesitamos llegar al centro. Preguntamos a la primera calesa con la que nos topamos. No tenemos ni idea de lo que vale el viaje; de lo que estamos seguros es de que nos pida lo que pida nos va a intentar timar. Nos pide 10 £ por persona. Nosotros ofrecemos 5 £ en total y al final, y a regañadientes del conductor de la calesa, la cosa queda en 6 £ (1 € = 7 Libras egipcias) por un trayecto de poco más de 5 minutos.

No existe ningún manual para aprender a regatear, pues cada compra o cada servicio es un mundo y no hay reglas que funcionen siempre, ni siempre tienes ni la misma prisa ni las mismas opciones. Nosotros pensamos que lo mejor es tomarse el tema con mucha calma, como un juego divertido (y con alegría) y sobretodo como un aprendizaje que mejorará con el paso de los días. El primer consejo es sencillo: después de preguntar, y teniendo en cuenta lo que te pidan, hay que pensar lo que valdría en nuestra ciudad, y pensar que en Egipto los precios y los sueldos son muchísimos más bajos, y aunque todos somos libres de pagar lo que queramos pues no deberíamos olvidar esa proporción porque tampoco hacemos ningún bien llenando unos bolsillos sin trabajo a cambio. No pienso que se haya de fomentar que la gente viva de intentar engañar al turista (que aunque pague mucho de más no le supondrá ningún esfuerzo) sino de un trabajo por un sueldo justo. El segundo consejo es que sólo una persona negocie, y la pareja o el resto estén al margen para dar soporte a la negociación. Si no queréis pagar más, le echáis la culpa al que no está negociando. Ofreced un poco menos de lo que pensáis pagar, y además decidlo sin ninguna vergüenza y como la cosa más normal de la vida. El vendedor se llevará las manos a la cabeza ofrezcáis poco o mucho y siempre hará una contraoferta para sacar más. Tened en cuenta que cuando dais un precio, si el vendedor lo acepta, ya no os podéis echar para atrás. El tercer consejo es que, después de vuestro primer precio, ofrezcáis un poco más (lo que realmente queréis pagar) y os mantengáis más o menos firmes. Si no acepta os podéis marchar y decir eso de "lo pensamos y volvemos mañana". Si os insiste es buena señal.

Si en lugar de ser un objeto se trata de negociar un taxi o una calesa, pues exactamente lo mismo y, en lugar del "volvemos mañana", andáis 10 metros (es imprescindible alejarse) y vais a preguntar a otro vehículo. Seguramente os seguirá e intentará que subáis el precio. En cuanto vea que negociáis con otra persona por la misma cantidad que le ofrecíais a él, si vuestro precio es justo os dirá OK OOOOKK!!! y el trato ya está hecho. No quiero ser negativo pero puede ser que durante el trayecto os pida más o que os diga que el precio era por persona y no por vehículo... pero a vosotros os tiene que sonar a "yo no entender" e ir completamente a la vuestra casi sin oírle.

Bueno... sigo la historieta...

Aswan, de madrugada. Callejeamos, regateamos, compramos un escarabajo gigante (de 60 £ iniciales pagamos 15 £) y desafiando a la mismísima Gastroenteritis tomamos dos zumos naturales de mango en un garito local (sólo había hombres) e invitamos a un Sprite a un niño limpiabotas que se nos pegó como una lapa durante más de œ hora en nuestro paseo. Nos cobran 20 £ (8 por cada zumo y 4 por la coca-cola), un poco más caro de lo que pagaremos más adelante pero es que nos hemos encaprichado del zumo y han tenido que ir a buscarlo a no sé dónde, y claro, contra más manos participan en la operación más sube la cuenta. Ahora sabemos que los zumos salen por unas 5 £ en los locales donde los preparan delante de ti.

Marta se lo está pasando en grande de tienda en tienda descubriendo cómo funciona esto del regateo. Y en sólo dos días se convertirá en una experta negociadora. Y entre las tiendas y lo bien que la están tratando los moritos, que no dejan de comérsela con la mirada al verla tan blanquita, con curvas y sus ojos claros, está más contenta que la Gallina Caponata.

Se está haciendo tarde y decidimos volver al Florence. Paramos una furgonetilla (los "autobuses" locales) con un conductor que no habla más que árabe, pero el lenguaje de los signos hace maravillas, y acordamos pagar 1£ por persona (y nos acordamos del de la calesa que decía que perdía dinero).

Entre pitos y flautas nos acostamos casi a las 2 a.m. ¡Estamos agotados!.

^top

14 de junio de 2003

Son las 3 a.m. y... riiiiiiiiiiiiiinngg riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinnngggg!!!! suena el despertador. ¡Wuuaaaaaaaaaaa!!! ¡Qué sueñooo!!! Las bolsas de los ojos nos llegan al suelo y es que, después del largo día de ayer, sólo hemos dormido un par de horitas. Nos vestimos como podemos (poner cada prenda en su sitio a estas horas sí que es un milagro y no el construir las pirámides), tomamos un té en la cafetería del barco y venga... hacia el autobús para iniciar la travesía de 270 Km a Abu Simbel.

La verdad es que parecemos un grupo de "momias andantes" (la que más... una que yo me sé), pero unas cajas de pic-nic que nos han repartido, cursis a más no poder, nos delatan como falsas momias. Aunque para cursi la escena que pasa delante nuestro; un españolito cincuentón vestido en plan fantasmilla: pantalones safari, chaleco de fotógrafo con pin incorporado de la bandera nacional, gorra sahariana, cámara súper Nikon en una mano y en la otra... la cajita de pic-nic en colores azul y rosa pastel. Bueno... una escena terrorífica que aún me quita el sueño.

Parece ser que los vehículos de turistas no pueden hacer el trayecto cada uno por su cuenta por motivos de seguridad y cada día se organiza un pequeño convoy de vehículos que van escoltados por la policía hasta Abu Simbel. Nos hacen esperar casi una hora hasta que se forma todo el convoy y ya estamos todos más que desesperados. Con el sueño que nos pesa y las ganas que tenemos de llegar y ver cosas y éstos tocando la pera!!! Por fin arrancamos. Nos quedamos todos fritos hasta que Nabil nos despierta por la salida del sol. ¡Qué color! ¡Qué disco tan enorme! ¡Y qué rápido se mueve! Apenas un par de minutos para disparar 4 fotos y el sol ya ha salido del caparazón. Pensábamos que pararíamos para verlo con tranquilidad pero no ha sido así. El chófer pisa a fondo el acelerador por la recta inhóspita que atraviesa el desierto y cualquiera le pide que pare! Bueno... otra vez a descansar. El viaje no resulta muy pesado en comparación a lo que habíamos imaginado. Y sin darnos cuenta ya estamos en destino. Llegamos con el aire fresquito de la mañana. Aaaaaaahhhhhh! Qué bien que sienta estirar las piernas. Y... ahora... a por los templos!!!

Los templos de Ramsés II y de Hathor (construido en honor de Nefertari, la preferida de las esposas de Ramses II) son espectaculares. Sobretodo teniendo en cuenta que fueron esculpidos directamente en la roca de la montaña.

Con la construcción de la presa de Aswan, se pretendía aprovechar el agua que se perdía en las crecidas del Nilo. Todo el caudal que quedó detrás de la presa formó el lago Nasser, inundando las tierras bajo sus aguas. Los templos que se encontraban en su camino también habrían quedado ocultos bajo las aguas pero, gracias a la colaboración internacional, los más importantes fueron trasladados. Tuvieron que cortar la piedra, desmontar los templos a piezas y trasladar pieza a pieza para luego volverlos a montar en una "montaña artificial" donde están ubicados desde entonces. Da totalmente el pego!! Parece que siempre hayan estado aquí!!!

Con sólo mirar alrededor puedes hacerte una ligerísima idea del gusto por lo monumental y exquisito de aquellas gentes. ¿Cómo pudieron hacer todo aquello hace más de tres mil años? Y si el exterior de los dos templos ya es impresionante... una vez en el interior... ufff!!! todas las paredes están esculpidas con relieves que en su día serían a todo color, y que todavía hoy puede apreciarse en algunas zonas. Los templos se han conservado perfectamente ya que durante siglos estuvieron sepultados bajo la arena del desierto.

Lo más increíble de todo es que hoy estemos aquí, pudiendo tocar con nuestras manos un lugar tan mágico. Cuesta imaginarse cómo debía ser la vida de aquellos hombres. Tomamos 1.000 fotos. Algunas a lo Indiana Jones, ya que no dejan usar el flash y hemos de ingeniarlas para equilibrar bien la cámara con nuestro minitrípode de 6 euros, (imprescindible!!!) sobre piedras milenarias. Por una buena foto somos capaces de todo, así que nos espatarramos sobre un suelo donde hace mil años que nadie pasa una escoba (puuaaggghhhh). Todo sea por un buen recuerdo. Es alucinante!

Después de pasearnos cual faraón y faraona por ambos templos, llega la hora de marcharse. La visita ha durado un par de horas y es tiempo suficiente para disfrutar del sitio sin prisas. Antes de llegar a Aswan, hacemos una corta parada en la presa nueva. No nos dejan hacer fotos porque es zona militar pero tampoco vale mucho la pena. La presa es el corazón del Egipto actual. El motor que manda ese bien tan escaso aquí (el agua) para regar cosechas, abastecer ciudades...

También visitamos el Obelisco Inacabado en la cantera de granito. Gracias a este descubrimiento se ha podido averiguar cómo hacían los antiguos egipcios para cortar la piedra con precisión y para construir los obeliscos de una sola pieza. Hacían unas incisiones en el granito de un palmo de profundidad aproximadamente. Rellenaban los agujeros con madera (de no recuerdo qué árbol) y los inundaban de agua. La madera iba absorbiendo el agua e hinchándose y ellos la iban reponiendo hasta que al final la roca cedía con un corte limpio. Es curioso, ¿verdad? Bueno, pues éste es el único obelisco encontrado en una cantera. Se tallaron tres lados cuando descubrieron una fisura en el granito y se abandonó tal cual ya que los obeliscos debían ser de una sola pieza.

Ya es medio día y algunos del grupo se animan a hacer una visita al pueblo Nubio. Nosotros pensamos que están locos con semejante calor que aprieta! y preferimos quedarnos a callejear por el mercado de Aswan. Nos mezclamos entre la gente como un par de bichos raros. Los turistas brillan por su ausencia. Somos los únicos descoloridos a la vista. Las verduras, la carne, el pescado, ropas, utensilios para casa... todo mezclado. Nos sentimos en medio de una película, rodeados de colores y olores que nos llenan los sentidos. Después de callejear tranquilamente volvemos al mercado para guiris. Aquí dar un paso hacia donde pretendes es una pequeña batalla ganada, pues a cada paso que das salen vendedores que intentan vender cualquier cosa, desde especies a camellos. Vamos sorteando vendedores pero cada vez que algo nos llama la atención (porque vamos mirando de reojo para que los avispados comerciantes no se den cuenta) ya podemos preparar como mínimo 15 minutos para una guerra de cifras. Lo quieren vender TODO!.

Descubrimos un puestecillo de zumo de caña de azúcar y... nos atrevemos a investigar. Uuuuuuuuummmmmmmmmmmmm! Es exquisito y baratísimo (sólo 0,50 £ el vaso) y además recién exprimido y fresquito. Están tan ricos que hasta repetimos (así si nos pilla la diarrea nos pillará de muerte). ¿Queréis saber cómo lavaban los vasos? Un chorrete de agua del grifo y arreando! jajajajaja.

Decidimos ir volviendo hacia el barco, no sin antes comprar una chilaba para la cena egipcia de esta noche. Es una cena donde el que quiere se disfraza de egipcio, pero puede ser tan ridículo disfrazarse como ser el único que se queda en bañador, así que... compramos chilaba por 20 £!!!.

Por fin ha llegado la hora de comprobar qué tal es la comida en el barco porque... hoy será nuestra primera comida en la motonave!!! Se come tipo buffet. Todo está muy limpio y muy bien presentado, y lo más importante es que todo esta muy muy rico. Ensaladas, patatas, legumbres, pasta, carne, pescado, fruta y pasteles, muchos pasteles. Lo único que no está incluido es el agua, los refrescos y las cervezas. Nada más empezar a comer, el barco empieza a navegar en dirección a Kom Ombo. Comemos mientras disfrutamos de los paisajes a ambas orillas del Nilo, verde y plagadito de palmeras y al fondo... la arena del desierto. ¡Qué contrastes!.

Estamos agotados, así que nada más acabar de comer directos a hacer una siestecilla de una hora (no hay tiempo para más). La hora pasa demasiado rápido; es como si aquí los minutos tuvieran menos segundos. Nada más sacar los pies de la cama toca ponerse lo primero que uno encuentra y salir pitando a visitar el templo de Kom Ombo, que por suerte sólo está a unos metros del embarcadero.

Detalle de Kom Ombo
Detalle de Kom Ombo

Columnas y columnas, jeroglíficos, grabados, el Nilómetro, cocodrilos momificados... Fotos, fotos y más fotos!!! Y el guía y el grupo por un lado y nosotros, aunque les seguimos, siempre acabamos perdiéndonos entre las piedras. El guía ya nos ha clichao.

De regreso al barco, no hay tiempo para relajarse. Esto más que un viaje ya parece una maratón. No hay tiempo ni para rascarse la nariz!!! Una duchita (aaaaaahhhhhhhhhh! ¡qué gusto!) y ahora a disfrazarse (con raya de ojos incluida) que esta noche hay cena egipcia. En el restaurante siempre nos sentamos en la misma mesa, con una pareja de brasileños (Lucia y Jonas) que son madre e hijo y con una pareja de mejicanos que están de honeymoon (Carlos y Diana). El ambiente es bastante bueno y poco a poco vamos formando un minigrupo. Está todo riquísimo! Tras el atracón, a mover el esqueleto.

Por cierto, entre tanta piedra milenaria, me he olvidado de contar que el barco es un lugar muy acogedor, nuestro oasis particular, aunque hasta ahora no hemos tenido ocasión de disfrutarlo. Todo está muy limpio y muy cuidado. El personal intenta hacerte la estancia agradable y siempre tienen una sonrisa y un saludo. Hay muy buen ambiente entre los que trabajan y los que estamos de vacaciones. Las habitaciones están muy limpias y bastante bien arregladas. Lo mismo ocurre con el baño. Lo peor es el aire acondicionado, que para que te sientas más agustito lo enchufan al máximo y nada mas poner un pie en la habitación has de apagarlo si no quieres morir congelado.

^top

15 de junio de 2003

Hoy nos espera un día duro. A primera hora de la mañana una troupe de calesas nos espera en el embarcadero para acercarnos al templo de Edfu, dedicado al Dios Horus, el Halcón. Al templo se llega en 5 minutos en grupos de 4 personas por calesa. Nosotros nos juntamos con Cristina y Pili. El conductor se llama Baco y se enamora empedernidamente de ellas. ¡Qué coñazo de viaje nos da el hombre!! Cantando serenatas a todo pulmón, y nosotros sin tener dónde escondernos, y todo... por unas libras de propina; aunque en este caso el precio está pactado por el guía con propina incluida (10 £ i/v por unos 5 minutos por trayecto) y nos advierte (lo que nosotros ya hemos aprendido), que seguramente nos pedirá dinero porque, acuerdes lo que acuerdes, siempre piden más. Sí que los conocen bien!!!

Como siempre, para llegar al templo hay que atravesar un pasillo de tenderetes de souvenirs. ¡Qué martirio! Tienda por donde pasas, tienda donde sacan todo el repertorio comercial: "más barato que en el Pryca", "más barato que en el Carrefour", "mejor que en Andorra", "sólo una libra"... Un martirio que si se toma con buen humor es divertido.

Por fin llegamos al recinto del templo. Es impresionante. Unos muros altos y grandes todos grabados. El guía lleva a todo el rebaño de aquí para allá, soltando todo lo que sabe y nosotros nos perdemos medio queriendo. Al final, el guía nos cogerá manía (jajajaja), pero es que nos gusta más andar por nuestra cuenta que no estar de pasmarote 1/2 hora delante de un relieve escuchando escupir tres mil años de historia en 5 minutos. Un poco de culturilla está bien, pero nosotros vamos más a lo visual. ¿No dicen que una imagen vale más que 1.000 palabras?

Tras un par de horas de visita embarcamos de nuevo para dirigirnos a Esna. Por fin disfrutaremos de la navegación del barco y estrenaremos la piscina. También nos apetece dormir y recuperar sueño pero... hay que escoger. Se está tan bien en remojo y disfrutando del paisaje que pronto nos olvidamos de ir a dormir. La sensación es la de estar atravesando un pesebre interminable. Las orillas son verdes, llenas de campos de cultivo y palmeras, y unos metros más adentro el color marrón del desierto. De tanto en tanto algún pueblecito, unos burros descansando bajo unas palmeras, niños bañándose...

Llega el medio día. En una hora engullimos y salimos escopeteados en bus hacia el Valle de los Reyes. Llevamos un carrete supersensible (de 800 asa) para poder hacer fotos sin flash en el interior de las tumbas pero... en la taquilla nos indican que ahora no está permitido ni con ni sin, así que no se puede comprar el ticket de cámara. Pero eso no nos supone ningún obstáculo. No hay mucho control y el resto de grupos está fotografiando, así que... al disparador chicos!!!! La entrada incluye la visita a 3 tumbas, pero el guía sólo nos deja entrar a 2 porque sino no nos dará tiempo de ir a todo lo previsto. Menudo caradura!!! Pues haberlo organizado mejor!! El calor es inhumano!

Visitamos las tumbas KV6 (Ramses IX) y KV8 (Merneptah, hijo del archipopular Ramses II). La primera es más pequeña, pero tiene las paredes muy trabajadas. La segunda es bastante más grande y tiene dos sarcófagos dentro, aunque está en peor estado.

Todas las tumbas tienen una distribución similar: unos escalones o un corredor descienden hasta la cámara funeraria con pinturas murales en paredes y techos. Al final se encuentra la cámara funeraria con el sarcófago del faraón. La verdad es que nos vamos un poco decepcionados porque Enric ya había estado en el Valle y de las tumbas que él visitó la número 6 era la menos espectacular y ahora nos la venden como la joya de la corona. Tenemos la sensación de que hemos visto las que estaban más cerca de la entrada para no perder tiempo. Un poco de frustre. Como ya sabemos que el guía nos tiene por rebeldes, decidimos desenterrar el hacha de guerra y le decimos, delante de todo el grupo, que no estamos de acuerdo con no poder disfrutar de una tercera tumba, puesto que habrá quien volverá una y mil veces, pero muchos otros quizás no, y las tumbas es uno de los sitios que despiertan más curiosidad para muchos de nosotros. Al guía no le hace ninguna gracia pero nosotros nos hemos quedado bien a gusto.

Nos vamos corriendo al Valle de las Reinas (pero en autobús, eh!, que correr aquí a 50 grados sería firmar tu propia sentencia de muerte), lugar para enterrar a reinas y príncipes. Visitamos la tumba de Amonherjepshep (hijo de Ramses III), príncipe heredero de Egipto que murió de niño y nunca reinó. Un corredor lleno de pinturas conduce a la cámara funeraria donde puede verse un sarcófago y en una urna, el esqueleto de un feto de 5 meses.

Salimos pitando, de nuevo, dirección al templo de la reina Hatshepsut en Al-Deir-Al Bahri. Mientras llegamos al acceso del templo, Enric desaparece. ¿Dónde se habrá metido? De repente aparece con 2 pájaros chulísimos (Tot y Ibis, que representan la justicia) a los que ya les habíamos echado el ojo. ¡El tío está a la que salta! No pierde ocasión de regateo. Le pedían 100 £ y acaba pagando 10!!!!! Es que mi niñoooo... es el mejor!!!

A los 5 minutos de entrar en el recinto nos echan a patadas. Dicen que es la hora de cerrar. Pero, ¿cómo puede ser? Si nos acaban de cobrar!!! Sólo son las 17.15 y en teoría están abiertos hasta las 18.00 (¿?). El grupo sale indignado y el guía discute con los vigilantes, pero no hay nada que hacer. Ellos llevan metralletas y nosotros no. El grupo se indigna; nosotros nos reímos.

Volvemos a subir al autocar para ir de vuelta al barco, pero antes nos detenemos un momento a ver los Colosos de Memnón. Dos estatuas de unos 20 metros de altura. La policía se para con nosotros y se arma otro pollo porque dicen que no podemos estar ahí porque no es hora de visita. ¿Pero qué hora de visita? Si están en el campo!!!! En fin, unos tocagaitas!!!! Mientras el guía discute con ellos, nosotros bajamos en una visita relámpago. En un momento se arma una buena, la policía ha pedido refuerzos y rodean el autocar 4 coches patrulla y una tanqueta!!! Joer cómo está el patio!! Y para colmo el guía está que trina porque hasta le han puesto una multa por contestarles.

Entre el calor que hemos pasado, las prisas y los malos tratos, quien más quien menos se siente indignado. Ya se oyen gritos de amotinamiento a bordo del autocar. Sólo falta corear el que nos devuelvan el dinero!!!.

Una de las visitas más esperadas del viaje y ha resultado medio fiasco!!!

Reiniciamos la marcha y el guía, más prudente que nunca, nos invita a hacer un alto en una joyería. En un momento se monta una votación y casi todos estamos de acuerdo... vamos a estar fresquitos y a ver si nos invitan a tomar algo (karkadé uuuummmmmmmm!, nos encanta esta infusión). Al final mirando mirando, pasa lo que pasa... Marta pica!!! Que raro, verdad??? Venga, escarabajo de oro al bolsillo. Muy, muy bonito.

En teoría deberíamos seguir navegando hasta Luxor pero como el nivel del río está bajo, el barco no puede pasar por la esclusa. Jooooooooooooo!!!!!!. Hoy es un día gafe!.

La ciudad de Esna es famosilla porque en ella está una esclusa que permite el paso de barcos hacia Luxor, o hacia Aswan si se viene de Luxor, pero a parte de eso no tiene mucho interés turístico.

Por la noche, después de cenar damos una vuelta por Esna. Salimos todo el grupo pero sabemos que la aventura durará poco porque nada más arrancar, ya se oyen las palabras uyyy qué miedo. A nosotros lo que nos daría miedo sería ir vestido como van algunas, que parece que vayan al bingo, y que como pisen una mierda de burro (porque haberlas haylas a montones) les va a llegar la caquita hasta el escote de vértigo que llevan.

Bueno, a los 5 minutos el grupo se va al barco, ¡¡¡qué alivio!!! Vamos a perdernos por el mercadillo turístico. Nos acompaña Jonas, el brasileño y es la monda. Con toda su pachorra hace desmontar no sé cuántas sishas a un sediento de ventas para que le explique cómo funcionan y media hora más tarde, se va tan pancho como ha llegado con una mano delante y otra detrás ¡Éste sí que sabe!!! Compramos una caja de nácar, de un palmo de largo, por 26 £ (días más tarde, la encontraremos en la tienda de Jordi, de precios fijos, en Jan el Jalili a 20). Tomamos un refresco en un bareto y a nonón. Una vez más estamos reventados!!!!!

^top

16 de junio de 2003

Nos despertamos en Esna. 8:45 desayuno, y tras llenar nuestras barriguitas y coger energías, ya estamos a punto para cruzar, y a plena luz del día, el pasillo de tiendas que hay nada más salir del barco. ¡¡Es la jungla!!! ¿Podremos salvar a todos y cada uno de los vendedores cual obstáculos en el camino? ¿Seremos capaces de llegar hasta el Templo de Esna, situado al final del callejón sin hacer ninguna compra?... Todo esto y mucho más... unas líneas más abajo.

Bueno, pues lo dicho, hoy empezamos la jornada con la visita al templo de Jnum, situado en el centro de la ciudad de Esna. En principio la visita no estaba incluida pero después del conato de motín de ayer pues... nos la han metido para compensar un poco. El templo está a unos 20 metros por debajo del nivel del suelo de la ciudad actual. Las repetidas crecidas del Nilo enterraron el templo bajo sucesivas capas de limo, y la ciudad se construyó sobre él. Es pequeñito (en comparación con lo que estamos viendo) pero muy bonito. El trabajo de cada una de las 24 columnas que lo forman es espectacular. Todo, absolutamente todo, está lleno de inscripciones y jeroglíficos! Lo que más nos llama la atención es que en el techo del templo están dibujados los símbolos del zodíaco.

Después de la visita tenemos un poco de tiempo libre. Para variar, la pareja anticorriente del grupo, dejamos atrás los puestos de souvenirs para adentrarnos en el zoco de verdad y en la tranquila ciudad que se esconde detrás del mercadillo turístico. Empezamos a andar solos, pero la aventura dura poco pues un niño se nos une y nos acompaña todo el camino. ¡Qué pispireto! No nos deja ni a sol ni a sombra. Sabe que quizás luego puede venir una propinilla. Conocemos el lado más amable de los egipcios, nos mezclamos entre paradas de frutas, carnicerías, vendedores de pescado, hornos, tiendas... ni rastro de turistas ni peligros a la vista, todo el mundo nos sonríe y de tanto en tanto alguien levanta la mano y nos manda un saludo. Somos espectadores de un mundo distinto al nuestro, quizás más parecido al mundo que debieron ver nuestros abuelos. Nos sentimos bien, cómodos, algo así como estar viendo una película tranquilamente desde el sofá de casa. Paramos a reponer fuerzas en un tenderete donde venden zumos de caña de azúcar recién exprimida y sin una gota de agua (uuuuuummmmmmmmmmm!). La gente flipa con nosotros tanto como nosotros con ellos. En un momento se forma un pequeño círculo de gente alrededor, no nos entendemos pero tampoco es necesario. Nos hacemos unas fotos y regalamos caramelos a los niños.

Estos momentos son los que más recomendamos a todo el que quiera ver algo más que chilabas y souvenirs.

A las 12:00 toca comer. Llegamos por los pelos, bueno... llegamos diez minutos tarde, los diez minutos de ducharnos, pero seguro que todos nos lo agradecerán porque con el perfume a machoman que desprendían nuestras axilas...

A las 13 horas todos estamos listos para salir hacia Luxor, ahh! y con las maletas en la recepción, ya que después de visitar la antigua Tebas (la actual ciudad de Luxor) ya iremos al aeropuerto para salir hacia El Cairo.

El trayecto de Esna a Luxor en autocar dura una hora, y a estas horas y con la panza llena el calor vuelve a ser sofocante. En el grupo ya ha habido las dos primeras bajas. ¿Caeremos todos como moscas? Nosotros hemos bebido zumos callejeros y aquí seguimos vivitos y coleando, y sin rastro de caquitas ni nada parecido. Aunque la verdad es que hay algunos que se merecen pillar unas diarreas de elefante y, además, que les duren una eternidad. Hay quienes van todo el día sin gorra, sin cremas protectoras, los hay que no paran de asustarse cada vez que asoman la cabeza por una calle llena de egipcios (¿qué se esperaban encontrar? ¿Romanos?) Y es que con tan poca precaución y tantas manías lo normal sería que se escagazaran patas abajo durante todos los días que quedan de viaje!!!

La ciudad de Luxor se construyó sobre la antigua Tebas, la capital de Egipto durante el Imperio Nuevo (del 1550 al 1050 a.C.). La ciudad se encuentra en la orilla oriental del río, y en la orilla occidental esta la necrópolis: los valles de los Reyes y las Reinas.

exp1_f3

El templo de Luxor está al lado mismo del Nilo y en el centro de la ciudad. Desde fuera ya se descubre como un lugar monumental. Se accede al templo a través de una avenida de esfinges que en el pasado se extendía entre los templos de Luxor y Karnak (casi 2 km). Dos enormes colosos de Ramsés II y un obelisco de granito (inclinado no se sabe cómo) nos dan la bienvenida al templo. Es tan grande y hay tantas piedras y tantos detalles que lo mejor es pasear (por la sombra si no quieres caer frito), perderse y dejarse sorprender por todo lo que nos vamos encontrando. Cuánta belleza y sobretodo... cuánto trabajo!!! Solo de pensarlo entran agujetas y dolor de espalda.

El guía, siempre que puede, nos enseña relieves que hacen referencia al tema sesual: penes, fecundaciones, espermatozoides... Una mente calenturienta, ¡¡seguro!!! A lo mejor cree que es la primera vez que vemos un pollote.

exp1_f4

Después de visitar el templo de Luxor toca visitar Karnak y, aunque está cerca, vamos en autobús que aquí cada paso es un chorretón de sudor. Una avenida de esfinges con cara de carnero, nos da la bienvenida. En el corazón del complejo está el templo de Amón (rey de los dioses) y a su alrededor patios, salas, colosos, obeliscos... y hasta un lago sagrado. Aquí todo es aún más grande. El complejo se fue formando durante muchos años, y faraón tras faraón fue añadiendo construcciones. Se trata del templo más importante del país. El recinto es tan grande que... milagrosamente... y después de una hora ya de visita el guía nos da una hora y media de tiempo libre. ¡¡¡Lo nunca visto!!! ¡¡¡Aleluya señor!!! El grupo está tan hecho polvo que se refugian todos en el bar. Nosotros compramos una botella de agua y patas ¿para qué os quiero? ¡¡A la calle!!! Le decimos a Nabil que nos vamos al centro y que ya volveremos al autobús. El guía nos invita a quedarnos porque dice que lo encontraremos todo cerrado. Abierto o cerrado nos damos el piro que a este canalla no nos lo creemos.

Salimos del templo, ya hemos visto suficiente piedra y ya tenemos suficiente solana. Nos subimos a la primera furgonetilla (son los buses de aquí) y le decimos al conductor que queremos ir al Bazar del centro. El conductor parece que no nos entiende mucho, pero nosotros no nos bajamos, ya llegaremos a algún sitio. El autobús va recogiendo y dejando a gente. Cada vez que alguien sube o baja nosotros ponemos todos los sentidos para ver cuánto pagan los egipcios y... localizado el objetivo!!! 0.50 £ por persona.

Llegamos al destino y le damos 2 £ al conductor (generosos, no??). Pues bueno... quiere más y más. Jajaja, éste no sabe con quién ha dado, pobre incauto. Pero nada de nada, se da cuenta de que sabemos los precios y se marcha con las 2 £ más contento que un niño con un helado.

El bazar está abierto (mentiroso canalla!!!). Se trata de un pasillo cubierto con tiendas a ambos lados. No tenemos mucho tiempo así que hay que darse prisa. En un aparador figura que nos llama la atención y directamente nos metemos dentro de la tienda. A veces, esto puede ser una buena táctica porque cuando entras tú parece que son menos plastas y te dejan salir igual que has entrado. Ahora bien, si son ellos los que te convencen para entrar... lo vas a tener más difícil a la hora de salir. No sé... mejor averiguarlo por uno mismo. Negociamos por una cabeza de piedra (o algo similar). Nos piden 500 £ pero nosotros ofrecemos 50. El vendedor se piensa que le tomamos el pelo, pero de eso nada de nada, se lo decimos profundamente serios. En un instante nos coge la calculadora, hace cuatro cálculos y nos rebaja la cabeza a 350 £. Vamos bien... pero nos mantenemos firmes y subimos a 55. Toda esta escena hay que imaginársela con nosotros hablándonos en código Morse para que no nos entiendan y haciendo uno de policía bueno y otro de policía malo, como si uno quisiera comprar y el otro no. Todo pura comedia. Que si sí, que si no... al final ofrecemos 60 £ y nada más. Dicen que no y nos vamos. Al abrir la puerta decididamente para salir de la tienda, aceptan el precio. Al bote!!!

Andamos 15 metros y otra piedra en el aparador de otra tienda. Empieza a ser tarde y aún nos queda buscar locomoción para volver al autobús. Entramos, pedimos precio y... halaaaaa!!! 650 £!!! Jajajajaja. Nos reímos allí delante y nos llevamos las manos a la cabeza (todo pura negociación). Les decimos a los vendedores que unos metros atrás hemos comprado una figura parecida por 40 £ (20 menos de lo que realmente nos ha costado, una jugarreta de comprador mafioso). Nos piden verla (eso significa que tenemos posibilidades) La desenvolvemos y claro... nos dicen que no vale nada, que es pura baratija (otra actuación igual de falsa que la nuestra). Pero no nos amedrantamos y le decimos que la figura nos gusta y si nos la deja por el mismo precio, 40 £, nos la llevamos. Coge la calculadora y la rebajan a 200, pero nos sigue pareciendo muy muy cara. Hacemos tarde, así que recogemos nuestra piedra y nos marchamos. Todo de buen rollito ehhh! El vendedor sale de la tienda detrás nuestro pero no rebaja mucho el precio. En cuanto ve que empezamos a negociar con un taxista para marcharnos... accede a 45 £. Otra victoria!!! Volvemos a la tienda a por la piedra y... ojo!!! El otro vendedor ya estaba empezando a empaquetar otra figura (por supuesto más pequeña y más fea) pero nos hemos dado cuenta y nos llevamos la nuestra. Para mafiosos nosotros los que más!!!

Es decir, que por mucha broma y mucho refresco gratuito, fijaros siempre en que lo que habéis comprado es lo que os lleváis a casa!!! El regateo ha sido bestial, y aunque salimos pletóricos, tenemos la sensación de haber pagado mucho porque los tipos aún se han quedado muy contentos y no han protestado mucho. ¡Qué divertido esto de jugar al regateo; y cómo nos gusta!!!

Negociamos un taxi y nos acerca por 6 £ (pedía 20) hasta el bus. La historia de siempre: si no rebajan el precio o se acepta el precio o te marchas a buscar otro que se avenga a negociar. En la mayoría de los casos, en cuanto te vas decidido a otro taxista bajan el precio de golpe (porque esta muy inflado para el turista), y en el caso de que no fuese así pues negocias con otro. El viaje apenas dura unos minutos. Llegamos y el grupo aún no está al completo. Qué bien!!! En cuanto todos aparecen salimos hacia el aeropuerto de Luxor donde cogemos el avión que nos llevará hasta El Cairo.

El viaje en avión dura poquito, como una hora. Llegamos, cogemos las maletas y nos reparten en los hoteles. El destino ha querido que coincidamos en el mismo hotel con los brasileños y los mejicanos!!! La mayoría de los caguetas se van al Ramsés Hilton, al centro. Nuestro hotel es el Intercontinental Pyramids Park, en Giza, cerca de las pirámides (aunque no tan cerca como para ir a pie).

La recepción, la piscina, la habitación, el baño... todo muy, muy bien. Este viaje esta resultando mejor de lo que nos pensábamos, y eso que ya pensábamos que era genial. Mejor, mejor... que todo siga de la misma manera!!! Entre pitos y flautas se ha hecho súper tarde. Son pasadas las 00:00, así que decidimos quedarnos a cenar un tentempié en el hotel: un sandwich club, unos spaguettis, una cervecita y un ice tea (99 £ / 15 €).

^top

facebooktwitterYoutube
RentalCars

COMUNITAT

facebooktwitterYoutube


2001-2017 © Viatgeaddictes.com [ Suanda, Yolanda & Toni ]. Tots els drets reservats
icona Viatgeaddictes
2001-2017 © Viatgeaddictes.com
Aquest web utilitza galetes per a millorar l'experiència de navegació dels seus usuaris. Si continues navegant considerem que acceptes el seu ús.Més informació