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SIRIA

Guía y relato de un viaje por libre a Siria

Data Data viatge: 2002. Publicat el 21/01/2003
2.2 de 5 (164 vots)

Introducción

Siria es un país que tiene mucho que ofrecer al visitante. Por el hecho de encontrarse en la confluencia de África, Asia y Europa, punto de encuentro de las caravanas y las rutas de los invasores, su territorio ha visto pasar a numerosos reyes y civilizaciones (romanos, persas, egipcios, turcos o babilonios) que han dejado su impronta a lo largo de su geografía.

Además tiene muchos otros atractivos como recorrer sus laberínticos zocos, el placer de un baño en un hammam, ver pasar la vida siria desde un café, o disfrutar de la amabilidad del pueblo sirio.

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Ficha técnica del viaje

Nota

Avisamos de que cierta información publicada en estas guías o relatos, sobre todo la referida a horarios, precios, visados, direcciones de e-mail o páginas web, puede haber variado desde el momento en que se recogió la información (ver fecha en la cabecera del relato).

En Viatgeaddictes.com no nos responsabilizamos de los posibles perjuicios que pueda causar la informa- ción aquí contenida, así como de las opiniones expresadas por los colaboradores, ni estas son necesariamente compartidas por nosotros.

Por otra parte os animamos a que, si usáis la información aquí contenida, tengáis la amabilidad de enviarnos un e-mail con vuestras impresiones, sobre si os ha resultado útil o no, información errónea o no actualizada, etc. Tanto nosotros como nuestros colaboradores esperamos como única compensación a nuestro trabajo que perdáis un minuto y nos digáis algo que nos permita saber si nuestro esfuerzo merece la pena.

Gracias por visitar Viatgeaddictes.com

Fecha del viaje

Del 28 de Marzo al 7 de Abril de 2002.

Itinerario

mapa

Día 1: Barcelona - Milán Malpensa - Damasco
Día 2: Damasco - Palmyra
Día 3: Palmyra
Día 4: Palmyra - Homs - Qala'at al-Hosn (Krak des Chevaliers) - Homs - Aleppo
Día 5: Aleppo
Día 6: Aleppo - Daret Azze - Qala'at Samaan - Daret Azze - Aleppo
Día 7: Aleppo - Hama
Día 8: Hama - Suqeilibiyya - Qala'at al-Mudiq - Suqeilibiyya - Hama - Damasco
Día 9: Damasco - Bosra - Damasco
Día 10: Damasco - Maalula - Damasco
Día 11: Damasco - Milán Malpensa - Barcelona

Cambio de moneda

Aunque en algunos lugares (el taxi a la llegada o ciertos hoteles) se puede pagar directamente en dólares pensamos que es recomendable cambiar a libras sirias puesto que los precios se abaratan y no siempre será posible pagar con divisa extranjera. En las fechas mencionadas el cambio oficial era de 51'5 LS por US$, pero si se paga algo directamente en dólares entonces el cambio aplicado generalmente era de 50 LS por dólar, lo cual quiere decir que en realidad nos sale más caro.

El cambio está regulado y por lo tanto da igual dónde cambiemos. En algunos sitios, como el centro de Damasco, habrá quién nos ofrezca cambio en la calle, pero no vale la pena porque el cambio ofrecido es igual o peor al oficial.

Aunque nosotros no llegamos a cambiar euros porque ya teníamos dólares, no hay ningún problema para cambiarlos en cualquier oficina bancaria (otra cosa es pagar directamente en la calle con euros, puesto que allí todavía se habla de dólares pero no de euros). Ahora mismo el cambio oficial aplicado era de 45'15 LS/euro.

Cambio promedio:
1 US$ (dólar USA) = 1'1695 €
1 LS (libra siria) = 0'0227 € / 3'78 pts (1 US$ = 51'5 LS)

Gastos del viaje

+ 553'56 € (vuelo ida/vuelta + tasas)
+ 35 € (visado)
+ 173'08 € (hoteles, comida, transporte, regalos, ...)
= 761'64 € (total por persona)

Visado

Es necesario un visado de entrada al país. Actualmente no es posible obtenerlo a la llegada para el viajero individual. Por tanto es necesario disponer de él en el momento de la llegada. El procedimiento de obtención es el siguiente (consultar con la embajada las últimas disposiciones): con suficiente antelación es necesario conseguir el formulario de petición de visado en la Embajada de Siria en Madrid, yendo personalmente, llamando por teléfono, o mediante fax. Después es necesario devolver a la Embajada (personalmente o por mensajero) debidamente rellenadas dos copias del formulario, más el pasaporte, 2 fotos tamaño carné y 35 euros por un visado de una sola entrada (un visado de múltiples entradas cuesta 45 euros). En un plazo de unos tres días hábiles a partir de la entrega ya podremos recoger el pasaporte con el visado (necesita toda una página del pasaporte), teniendo una validez de 3 meses a partir de la fecha especificada.

Embajada de Síria en Madrid. Plaza Platería Martínez, 1 1º - 28014 Madrid (Tel. 91 420 16 02 i Fax 91 420 26 81)

Salud

No hay obligación de ninguna vacuna.

Seguridad

No hay ninguna zona de riesgo ni problemas de seguridad en ninguna parte. Todo el país es visitable a excepción hecha de la zona correspondiente a los archifamosos Altos del Golán, al sudoeste de Siria, ya que aquí no se permite la visita a los extranjeros. Sólo es posible ver las ruinas que quedan de Quneitra, hoy día una ciudad fantasma tras su destrucción a manos israelíes ahora hace 30 años, pero es necesario un pase oficial que se debe pedir al Ministerio del Interior sirio, en el distrito de las embajadas de Damasco.

Como en otros países muy militarizados (y Siria lo es) es importante no fotografiar o filmar instalaciones o personas relacionadas con el ejército o las fuerzas de seguridad.

Pese a los sucesos del 11-S y la reciente ofensiva israelí a Palestina, Siria continúa siendo un país muy acogedor y no deben temerse reacciones antioccidentales (y lo decimos por experiencia propia). En cualquier caso creemos conveniente ser discreto en la actitud y evitar o vigilar cualquiera comentario político (Siria es un país muy involucrado en la causa palestina y enemigo visceral de Israel).

Entradas a los sitios arqueológicos

Como muchos países Siria ha descubierto la facilidad de obtener dinero de los visitantes cobrando un precio abusivo en las entradas a los sitios arqueológicos y museos, ya que se paga una tarifa fija de 300 LS por cada lugar a visitar. En algunos sitios esta cantidad está más que justificada, pero en otros es necesario plantearse si vale la pena la visita antes de pagar. Sí disponéis del Carné de Estudiante Internacional (ISIC) no os olvidéis de él porque presentándolo el coste de la entrada se reduce al 10% o menos (de 300 LS se pasa a pagar 15 LS, por ejemplo), y después de unas cuántas visitas el ahorro es importante. Incluso si el carné ISIC está caducado llevadlo igualmente porqué en algunos sitios no lo comprueban (aunque en la mayoría sí).

Clima

En las fechas de nuestro viaje encontramos un clima muy variable, con días de sol, frío, viento y episodios ocasionales de lluvia. Aún así creemos que son unas fechas ideales para no sufrir el calor que seguramente hacer durante el verano, especialmente en las zonas más desérticas como Palmyra o Damasco.

Diferencia horaria

+1 hora.

Guía de viaje

Syria, Lonely Planet (ed. Octubre 1999).

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 GUÍA / RELATO DE VIAJE: RUTA PALMYRA, KRAK DES CHEVALIERS y ALEPPO

DAMASCO (I)

COMO LLEGAR

Vuelos Barcelona-Milán Malpensa (sólo 70 minutos) y Milán Malpensa-Damasco (3 horas y 30 minutos), ambos de Alitalia, con sólo dos horas de conexión entre ambos vuelos.

En la misma terminal de llegadas en Damasco hay una oficina de cambio abierta las 24 horas, dónde se aplica el mismo cambio que se encuentra en cualquier banco de la ciudad y no se cobra comisión.

Puesto que la mayoría de vuelos europeos que llegan al aeropuerto de Damasco lo hacen durante la madrugada, entre la 1 y las 4 horas, ya no es posible tomar un autobús al centro de Damasco (el último parece salir a las 23 horas) y por tanto es necesario tomar un taxi. En la misma terminal de llegadas del aeropuerto hay un mostrador con el cartel Taxi Desk dónde debe pagarse indicando el destino a cambio de un recibo que se debe entregar al taxista que se encargue de llevarnos a la ciudad. Fácilmente nos pueden pedir de entrada 10 US$ por ir a la zona céntrica de Al-Marjeh. Desde luego debe regatearse este precio, sobre todo saliendo fuera de la terminal y acordando el precio directamente con el taxista, aunque a esas horas de la noche no hay demasiado a hacer. Nosotros conseguimos rebajar el precio a 8 US$ (400 LS). Una buena idea es buscar otros viajeros interesados en ir a la misma zona para compartir el taxi. Nosotros lo hicimos, pagando finalmente 200 LS por el taxi. El trayecto mencionado es de 25 km y sin tráfico se hace sólo en 20 minutos.

DORMIR Y COMER

Nos quedamos en el Hotel Al Mahaba & Alsalam en la calle Choukri al-Quwatli, casi haciendo esquina con Yousef al-Azmeh. Se trata de un hotel de precio medio dónde la habitación está bastante bien, aunque la entrada al edificio no promete nada bueno. Una habitación doble con baño, agua caliente, calefacción (importante en estas fechas) y TV cuesta 20 US$. No es nada barato y estaba fuera de nuestro presupuesto, pero a las 3 de la madrugada tampoco era momento de ser demasiado exigente. Antes hemos ido al cercano Hotel Al-Rabie, recomendado en la guía Lonely Planet, pero lo hemos encontrado cerrado (no sabemos si de forma definitiva o sólo temporal).

En la esquina sudoeste de la plaza Al-Marjeh está el restaurante Abou al-Nawas (el rótulo que hay fuera sólo está en árabe), una buena opción para comer. Un desayuno a base de mermelada, mantequilla, khobz (pan árabe en forma de disco aplastado) y un té cuesta 50 LS. Como referencia, una botella de agua mineral de 1'5 litros cuesta normalmente 25 LS a cualquier lugar del país.

• Ver más información sobre Damasco en Damasco (II).

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PALMYRA

COMO LLEGAR

Los autobuses de Damasco a Palmyra salen de la terminal de Harasta, a 7 km al nordeste del centro de Damasco. Para llegar hasta la terminal debe tomarse un microbús en la parada cercana al mercado de fruta, en la calle Choukri al-Quwatli. Este trayecto cuesta 5 LS. Para saber cuál es el microbús no hay más remedio que preguntar al conductor o bien a otros personas que estén esperando en la parada (esto será la forma habitual puesto que todo está rotulado en árabe). Una vez en la propia terminal de Harasta también será necesario preguntar por el autobús a Palmyra (los únicos destinos rotulados en cristiano son los que van a Turquía). La compañía Izla Tours tiene autobuses muy cómodos a Palmyra por 110 LS. Tarda 3 horas justas en recorrer los 250 km de distancia entre las dos ciudades. Tan pronto dejamos la ciudad de Damasco ya nos encontramos con un paisaje desértico que nos acompañará hasta Palmyra.

El autobús de Izla Tours pasa por el centro del pueblo de Palmyra pero su parada final está en un garaje a 2'5 km del centro. Debéis pedir que os dejen en el centro o deberéis hacer este trayecto a pie, aunque encontraréis muchos voluntarios para llevaros al centro, incluso gratuitamente, ya que que son comisionistas que querrán llevaros a su hotel.

DORMIR Y COMER

Después de resistir los cantos de sirena de los muchos comisionistas que se nos acercan a ofrecernos su hotel (especialmente el Hotel Citadel) acabamos yendo al que nosotros teníamos pensado, el New Afqa Hotel. La habitación doble con baño y almuerzo incluido cuesta 500 LS (almuerzo incluído tras regatear). Desde la habitación, bastante correcta, hay una vista parcial de las ruinas de Palmyra a través de una pequeña ventana. El propietario del hotel es muy amigable y en la recepción del hotel podréis sentaros en un sofá y ver las noticias de Al Jazira mientras bebéis un té.

Como que es temporada baja y todavía hace frío, los restaurantes al aire libre están cerrados y los que quedan para cenar decentemente son pocos. Uno de ellos es el restaurante Traditional Palmyra en la calle al-Quwatli (en esta calle se concentran todos los restaurantes y tiendas de recuerdos). En este restaurante podéis pedir el mensaf, un plato tradicional beduino (sopa y un plato con arroz, pollo, almendras, judía seca y yogur). Está buenísimo y no debería costar más de 300 LS un mensaf para dos personas y una botella de agua. Otro restaurante que está bastante bien es el Restaurante Venus, en la calle an-Nasr, a 50 metros de la calle al-Quwatli. Aquí podéis pedir, por 75 LS, una botella grande de Barada, una marca de cerveza de Damasco que no es que sea muy buena pero es la mejor de las cervezas sirias.

COSAS A VER

Patrimonio de la Humanidad Sitio arqueológico de Palmyra (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980). Palmyra se encuentra en medio de la nada y en un sitio tan remoto emerge un oasis que bordea las ruinas y la ciudad nueva. Palmyra es un sitio impresionante y de visita obligada (se dice que, junto con Petra en Jordania, es la gran maravilla de Oriente Medio. A finales del año 266 llegó al poder la reina Zenobia, la mujer que para siempre más ha quedado ligada a la historia de Palmyra. Tras su derrota a en el año 274, los romanos se apoderaron de la ciudad. Después vendrían sucesivamente, los bizantinos, los árabes y los turcos.

Vista de Palmyra
Vista de Palmyra

Recomendamos dedicar un día entero a la visita de Palmyra, llevando comida y bebida para no tener que volver al pueblo a comer y perder tiempo y esfuerzo en ir y volver.

Andando desde el hotel la entrada está sólo a unos 600 metros. Empezamos por visitar el templo de Bel, el más entero y espectacular de todo el conjunto, y es aquí dónde se paga una entrada de 300 LS. Este templo está muy y muy bien, aunque un poco abandonado y sucio (una constante que encontraremos en muchos otros sitios). A continuación enfilamos la avenida de las columnas (con más de un kilómetro de longitud) pasando por debajo del gran arco. Con mucha calma vamos visitando todo aquello que hay a lado y lado de la avenida: templo Nabo, el Teatro, la Casa del Senado, el Agora, el Tetrapylon y el campo de Diocleciano, punto final de la avenida de las columnas. Desde aquí, a través del desierto, andamos unos 500 metros hasta las torres funerarias de Yemliko y subimos hasta la parte más alta del pequeño cerro que hay detrás de ellas, dónde aprovechamos para comer contemplando una magnífica vista de todo el conjunto y alrededores: las ruinas, las torres funerarias, el castillo árabe, el oasis y el desierto. Realmente impagable !!

Después de un buen rato aquí bajamos de nuevo por dónde hemos subido, cruzamos a pie por el desierto algunos pliegues del terreno pasando por el lado de otras torres funerarias en ruinas e iniciemos la ascensión por un camino pedregoso al castillo árabe de Qala'at ibn-Maan, en la cima de otro cerro desde dónde se domina todo alrededor. Entrar al castillo cuesta 150 LS y creemos que no vale la pena pagarlas porque el interior está derruido y la vista desde sus torres es la misma que desde la entrada. La mejor hora para subir hasta el castillo es a última hora de la tarde, cuando el sol empieza a bajar en el horizonte, puesto que las piedras de Palmyra van cogiendo un color cobrizo y las sombras son cada vez más alargadas. Cuando el sol está a punto de desaparecer es un buen momento para bajar, entrar de nuevo en la avenida de las columnas y recorrerla otra vez hasta el gran arco, mientras oscurece.

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KRAK DES CHEVALIERS

COMO LLEGAR

Ir de Palmyra hasta Hosn (población dónde se encuentra el soberbio castillo de Krak des Chevaliers) en transporte público supone realizar dos trayectos, primero Palmyra-Homs y después Homs-Hosn.

En la oficina de la compañía de autobuses Karnak que hay enfrente del museo de Palmyra y a escasos 75 m. del hotel compramos los billetes a Homs. El autobús sale a las 7'30 h. de la mañana y cuesta 65 LS. El paisaje que vemos es desértico primero, una especie de estepa después, y finalmente campos de cultivo y muy verdes conforme nos acercamos a Homs. El autobús llega a la terminal de Karnak en Homs 2 horas y 15 minutos después.

Justo al lado de esta terminal está la de microbuses y minibuses, a dónde nos dirigimos y preguntamos por un microbús indicando Qala'at al-Hosn (nombre árabe de Krak des Chevaliers). Una vez encontrado el microbús es necesario esperar a que se llene (posiblemente el conductor os ofrezca alquilar todo el vehículo y salir de forma inmediata). El trayecto normal cuesta 25 LS y tarda una hora: primero se toma la autopista dirección a Tartus y después 10 km de una pequeña carretera con fuertes rampas de subida hasta el pueblo de Hosn. El castillo está sobre un promontorio elevado sobre el pueblo, pero el microbús nos deja a la entrada del castillo.

COSAS A VER

Castillo de Krak des Chevaliers (Qala'at al-Hosn). Este magnífico castillo de la época de las Cruzadas, a diferencia de otros, está casi como hace 800 años por su buen estado de conservación (sobre todo exterior). Construido entre los años 1150 y 1250 protegía el único lugar de paso de importancia entre Antakya en Turquía y Beirut en el Líbano.

La entrada al castillo cuesta 300 LS y si lleváis la mochila con vosotros es posible dejarla junto a la oficina dónde se venden los tickets (nosotros lo hicimos para visitar el castillo con más comodidad). El castillo es muy grande e imponente (un muro exterior con 13 torres y otro interior con un torreón, separados por un fosso). En las estancias interiores se están llevando a cabo tareas de reconstrucción. Las vistas desde el torreón son magníficas.

Saliendo del castillo recomendamos seguir la carretera, en dirección al complejo turístico Amar (está indicado con un rótulo), que bordea el castillo por detrás y andar unos 10 minutos hasta llegar a un punto desde dónde hay una excelente perspectiva de todo el castillo (la que sale habitualmente en todas las fotos). La visita al castillo puede suponer unas dos o tres horas.

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ALEPPO

COMO LLEGAR

Justo delante de la entrada del castillo suele haber algún microbús esperando para recoger viajeros con destino Homs (sí no es así será necesario bajar hasta el centro de Hosn). El precio es de 25 LS y la duración del trayecto es de una hora hasta la terminal de microbuses de Homs. En la misma terminal (a la izquierda de la entrada) se pueden encontrar los minibuses a Aleppo. Nosotros tomamos uno que sale a las 15:45, cuesta 50 LS y tarda 2 horas y 20 minutos en llegar a la terminal de Aleppo (todo el recorrido es por autopista).
Para comer algo en la terminal de Homs recomendamos salir a la calle y a unos 100 m. a la izquierda hay varios restaurantes dónde se puede comer un shish tawuc, felafel y un refresco por 75 LS.

DORMIR Y COMER

La zona de hoteles económicos en Aleppo se encuentra a la izquierda de la Torre del Reloj, en la calle al-Maari y adyacentes (a unos 500 m. al norte de la terminal de microbuses y minibuses). Una de las mejores opciones económicas es el Hotel Tourist, dónde una habitación doble con baño y calefacción cuesta 650 LS. Está tan limpio y bien puesto que es casi como estar en casa, aunque alguna de sus habitaciones es bastante ruidosa porque da a dos calles y ésto puede ser un serio inconveniente (lo decimos por experiencia). Otra opción es el Hotel Syria, a 50 metros del anterior, en la misma calle. Aquí una habitación doble con baño cuesta 400 LS y está bastante bien por el precio que tiene (aunque no es comparable al Torist). Además tiene habitaciones que dan a la parte de atrás, mucho más tranquila. No demasiado lejos de aquí también tenemos el Hotel al-Jawaher (cuesta 700 LS y creemos que es demasiado caro para lo que ofrece) y el Hotel Najem al-Akhdar (cuesta 450 LS pero es megacutre).

En la calle Yarmouk que da a Bab al-Faraj hay numerosos puestos de zumos naturales (un zumo de naranja, por ejemplo, cuesta 20 LS). En la confluencia de las calles al-Maari y Bab al-Faraj hay numerosos restaurantes. Uno de ellos, con un enorme rótulo luminoso de color azul con caracteres árabes y que se encuentra delante de la torre del Reloj, lo podemos recomendar porque se come bien, está bien de precio y dispone de una sala amplia con mesas y sillas. En la calle Rashid está el Restaurante Abou Nawas, el cual está bien pero es un poco caro. Una sopa de lentejas, una ensalada y porciones de pollo al grill cuesta 200 LS. Justo delante de la entrada de la Ciudadela hay varios cafés o cofeehouses con terrazas dónde sentarse y contemplar la vida mientras fumamos una pipa de agua (o no).

COSAS A VER

Aleppo (conocida como Halab por los locales) se disputa con Damasco y Hama el ser la ciudad, siempre habitada, más antigua del mundo, dando ésto una idea de su importancia histórica. Con sus fascinantes mercados cubiertos, la ciudadela, museos y caravanserais, es un lugar magnífico, de visita obligada, para pasar unos cuántos días y conocer la esencia de Siria.

Patrimonio de la Humanidad Ciudad vieja (declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986). Ni que decir tiene que las principales atracciones de Aleppo se encuentran en esta zona de la ciudad. Para empezar tenemos los fabulosos mercados cubiertos, varias hectáreas de calles laberínticas que forman un mundo aparte y dónde es posible encontrar de todo. Quizás no es tan grande como el del Cairo o el de Istambul pero es uno de los más bonitos, y además el de Aleppo aún no está orientado al turismo, dando la sensación de que no ha cambiado nada aquí en cientos de años. Vale la pena perderse por su interior y dejarse invadir por sus olores y sensaciones. Cada zona del mercado está especializada según lo que se vende. Por ejemplo si se quiere comprar un kufeyya o típico pañuelo palestino (como el que viste Yasser Arafat, por ejemplo) debe irse al souq az-Zarb.

En el lado norte de estos mercados está la Gran Mezquita, 10 años más nueva que la mezquita Umayyad de Damasco. En el momento de nuestra visita estaba cerrada por obras de restauración y parece que todavía va para largo. Enfrente de la mezquita se encuentra la madrasa Halawiyya, dónde por 25 LS se pueden ver las 6 columnas que quedan de la antigua catedral que había aquí. 200 metros al sur de la madrasa tenemos el Khan al-Jumruk, el más grande y bonito de todos los khans de Aleppo. Entrando podréis ver una puerta de madera muy trabajada y un patio interior con una fachada muy bonita.

Entrada a la Ciudadela de Aleppo
Entrada a la Ciudadela de Aleppo

El otro gran punto de interés es la Ciudadela, la cual domina la ciudad al este de la zona de los mercados. La entrada está en el lado sur y es una puerta fortificada del s. XII a la que se llega por un puente sobre un gran foso. El interior de la Ciudadela está bastante ruinoso aunque se están haciendo importantes obras de restauración. Aún así la visita está más que justificada por las magníficas vistas de toda la ciudad de Aleppo y también para ver la Sala del Trono, la cual ha sido lujosamente restaurada para actos oficiales. La Ciudadela cierra los martes y la entrada cuesta 300 LS (15 LS con el carné ISIC).

Pasear sin rumbo por las calles de la zona al sur de la Ciudadela también es muy interesante ya son calles auténticamente musulmanas, así como por la zona al sur y este de la mezquita al-Atrush.

En la esquina sudeste de la Ciudadela se encuentra el hammam Yalbougha an-Nasry, el más bonito de Siria y no tan turístico como los de Istambul. Su precioso interior hace de la experiencia del baño algo especial. La gran sala de estar interior es especialmente bonita. Hay horarios diferentes para hombres y mujeres (se trata de uno de los pocos hammams de Siria dónde se aceptan mujeres). El precio es de 415 LS por el servicio completo que incluye la entrada, sauna, masaje, jabón, esponja, guante de crin y bebida. Muy recomendable.

Ciudad nueva. En la zona a la izquierda de la torre del Reloj y al norte de la calle al-Maari podemos encontrar la Oficina de Turismo (útil para cualquier información que necesitemos), el Museo Arqueológico Nacional y el Hotel Baron, todo ello en la calle al-Baron.

Jabón de Aleppo
Jabón de Aleppo

El Hotel Baron merece una visita, ni que sea por la nostalgia de los tiempos de los grandes viajeros y personajes de principios del s. XX como Agatha Christie, TE Lawrence, Theodore Roosevelt o Charles Lindbergh. Al ver el hotel actualmente se constata fácilmente que tuvo momentos mucho mejores y que ahora vive del nombre que tuvo en su día, ya que se encuentra en un estado bastante decrépito por el poco mantenimiento. En la planta baja hay un bar y una sala de estar con sofás dónde se puede tomar tranquilament una cerveza Al-Chark (hecha en Aleppo). Una cerveza y un te cuestan 150 LS, pero el sobreprecio vale la pena. Antes de marchar podéis ver, en un escaparate de la sala derecha, la factura de una consumición de TE Lawrence en 1914.

Al principio de la calle Bab Antakya (con el inicio en la Torre del Reloj) tenemos a un lado bonitos edificios con la fachada de madera y al otro diversas paradas dónde podéis encontrar, entre otros cosas, el famosísimo jabón de Aleppo, hecho de laurel o de oliva. Una pastilla de buen jabón puede costar alrededor de 25 LS y es un bonito y sencillo recuerdo de esta magnífica ciudad.

Basílica de San Simeón (Qala'at Samaan). Esta basílica fue erigida en honor de San Simeón, también conocido como Simeón el Estilita (la leyenda dice que este santo vivió 36 años encima de una columna con el deseo de aislarse del mundo buscando paz interior y estar más cerca del cielo. Al poco de su muerte se construyó la iglesia en la cima del cerro dónde el santo había vivido subido a la columna. Esta iglesia se componía de cuatro basílicas dispuestas en forma de cruz, dando lugar a una especie de plaza octogonal cubierta por una cúpula, en el centro de la cual se encontraba la columna del santo. Cuando se acabó su construcción, en el año 490, era la iglesia más grande del mundo. La iglesia en sí está bastante bien conservada teniendo en cuenta la edad, pero la columna alrededor de la cual fue construida está muy deteriorada, quedando sólo un muñón de un par de metros (el resto se ha perdido debido a la devoción al santo, ya que durante siglos muchos peregrinos se han querido llevar un recuerdo en forma de trozo de columna).

La entrada al recinto cuesta 300 LS. La guía Lonely Planet avisa de que los martes está cerrado, pero ahora ésto ha cambiado y está abierto todos los días (de todos modos os podéis informar previamente en la oficina de Turismo de Aleppo). La visita del lugar se puede hacer tranquilamente en dos horas. Los restos son impresionantes y la vista desde aquí arriba sobre los alrededores es magnífica. Además, con la primavera y la lluvia, el verde de los campos y la explosión de flores le añaden todavía más atractivo.

Para ir a San Simeón primero debemos ir a la estación de microbuses de Aleppo (100 metros al sur de la torre del Hotel Amir Palace) y preguntar por un microbús a Daret Azze o Qala'at Samaan. El trayecto de 35 km cuesta 10 LS y supone 40 minutos para llegar a Daret Azze, una pequeña población a 6 km de San Simeón. Una vez en Daret Azze y el microbús se vacía de gente, probablemente el conductor nos pida 100 LS para llevarnos hasta allá, porque sabe que no hay forma de llegar hasta allá con transporte público. De todos modos nosotros no aceptamos la oferta y empezamos a andar por la carretera, preguntando antes por la dirección correcta. Después ya es cuestión de tener suerte y que pase algún vehículo (pasan muy pocos) que no vaya lleno y pare ante nuestra señal de autostop. En el peor de los casos (pero muy improbable) deberemos andar los 6 km hasta San Simeón. Para volver a Aleppo tenemos que hacer el camino a la inversa. Primero bajar hasta el cruce de la carretera, a 800 metros de la entrada, y andar en dirección a Daret Azze a la espera de que pase algún vehículo y nos lleve de nuevo hasta Daret Azze. Una vez allí preguntar por un microbús a Aleppo (seguramente nos encontrará antes el microbús a nosotros) y tomarlo, pagando 10 LS para llegar de nuevo a la estación de microbuses de Aleppo. Esta excursión puede hacerse en una mañana entera (4-5 horas).

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 GUÍA / RELATO DE VIAJE: RUTA POR HAMA, APAMEA, BOSRA, MAALULA y DAMASCO

HAMA

COMO LLEGAR

El autobús a Hama sale de la estación de autobuses y microbuses de Aleppo (100 metros al sur de la torre del Hotel Amir Palace). Para encontrarlo, como siempre, es necesario preguntar porque no hay ninguna indicación en ninguna parte. El trayecto Aleppo-Hama, de 150 km, cuesta 60 LS y se hace en algo menos de dos horas. Una vez el autobús llega al casco urbano de Hama debemos vigilar y cuando veamos la Torre del Reloj pedir al conductor para bajar en ese punto, ya que el autobús continúa hasta la terminal y está algo lejos del centro.

DORMIR Y COMER

En Hama hay la mejor oferta en hoteles económicos, no por la cantidad sino por la calidad. Sólo hay dos hoteles dignos de remarcar, pero tienen la mejor relación calidad-precio de todo Siria. Son un claro ejemplo de los efectos positivos de una competencia feroz. Los dos están en la calle al-Quwatli, uno junto al otro, y a unos 50 metros de la Torre del Reloj. Sus nombres son Riad Hotel y Cairo Hotel. Nosotros escogimos el primero, el Riad Hotel, pero el otro es muy similar en precio y calidad. Una habitación doble muy tranquila, con baño privado, cama grande y cómoda, TV, y todo muy muy limpio cuesta 450 LS. Además es el primer hotel que vemos en que se ofrecen servicios complementarios al visitante como, por ejemplo, organización de paquetes turísticos.

En la misma calle del hotel, a unos 50 metros, se encuentra el Restaurante Ali Baba. Muy recomendable por su oferta, servicio y precios. Al principio de la calle al-Murabhet hay numerosas pastelerías, puestos de zumos naturales y algunos restaurantes. En la zona junto a la noria al-Mamuriyya hay unos cuántos cafés y terrazas, aunque en el momento de nuestra visita estaban cerrados por ser temporada baja.

COSAS A VER

Hama. Esta ciudad está considerada una de las más atractivas de Siria y es un buen campo base para realizar excursiones a otros lugares de la zona. Además, Hama tiene el aliciente de la atmósfera de paz y tranquilidad que en ella se respira. Buena parte del encanto de Hama viene dado por el río Orontes, el cual cruza la ciudad y reúne en sus orillas árboles, jardines, campos de cultivo y antiguas norias. Estas norias, algunas de las cuales llegan a los 20 metros de diámetro, fueron construídas ya hace unos cuántos siglos con la finalidad de elevar el agua del Orontes a las canalizaciones que la distribuyen regando los huertos y proveyendo de agua a la ciudad. Las ruedas y bloques que giran son de madera y la fricción entre los dos produce un ruido lastimero que impregna el aire del centro de Hama.

Norias de Bechriyyat
Norias de Bechriyyat

De las 17 norias que todavía se pueden ver las más famosas son las cuatro norias de Bechriyyat. Partiendo de la Torre del Reloj nos dirigimos hacia el río y giramos a la derecha siguiendo la calle al-Buhruti, un paseo ajardinado muy tranquilo y agradable que va bordeando el río. A un kilómetro aproximadamente encontramos las 4 norias. Sólo una de ellas gira, pero aún así el conjunto es magnífico (por lo que sabemos, puede pasar que en un momento dado minguna de ellas gire debido a que el río lleve poca agua, pero ahora mismo el río va bastante lleno por las recientes lluvias). Junto a las norias hay un mirador dónde es posible sentarse y contemplar embobados el girar de las ruedas mientras oímos el ruido de la fricción.

Después volvemos hacia el centro por el camino de ida, sin dejar de bordear el río. Una vez pasado el puente Said al-A'as encontramos la noria al-Mamuriyya. Entrando después en los callejones desiertos de la ciudad vieja encontramos primero el hammam al-Uthmaniyya (parece que está cerrado) y el museo-palacio Azem, un edificio muy bonito del s. XVIII. Todo ésto es lo único que queda de la parte vieja de Hama tras los bombardeos de los aviones y tanques del ejército sirio en el año 1982, para aplastar una revuelta de los Hermanos Musulmanes. El resultado fueron más de 25.000 muertos y buena parte de la ciudad destruida, aunque ya no queda rastro debido a la reconstrucción y restauración masiva que se ha llevado a cabo.

Pasado el palacio Azem encontramos la mezquita an-Nuri y tres norias más a su lado, al-Kaylaniyya, al-Sahuniyya y al-Javariyya (para ver una buena perspectiva lo mejor es cruzar por el puente al otro lado del río). Continuando este largo paseo por la calle entre la Ciudadela (se puede subir a esta pequeño promontorio para ver unas buenas vistas de la ciudad) y el río pasamos por el lado de otra noria y finalmente llegamos a la noria al-Mohammediyya, la más grande de todas y que data del s. XIV.

Volviendo al centro visitamos la Gran Mezquita, pero fue reconstruida tras los sucesos de 1982 y no tiene demasiado encanto. Lo mismo ocurre con una iglesia ortodoxa que hay muy cerca. En esta parte de la ciudad, mayormente cristiana, es fácil ver pequeñas tiendas de licores alcohólicos dónde se anuncia whisky (!!). Finalmente, andando por la calle Abu al-Feda volvemos a la zona centro.

Apamea
Apamea

Apamea. Apamea debe su nombre a una princesa persa y se trata de una antigua ciudad grecorromana construida en el año 300 a.C. en un lugar privilegiado desde dónde se domina el río Orontes y la llanura de Ghab. En la antigüedad fue una próspera ciudad (llegó a tener casi 200.000 habitantes) y vio pasar a figuras históricas como Cleopatra, que acompañaba a Marco Antonio en su campaña contra Armenia, Septimio Severo o el emperador Caracalla. El principal interés de estas ruinas es la calle principal o cardo, con más dos kilómetros de longitud (más largo que el de Palmyra o el de Damasco) y delimitado por columnas a lado y lado. Actualmente todavía está en reconstrucción y con los años se van levantando más y más columnas. A la belleza y armonía del lugar contribuye sin duda el verde de los campos de cultivo que lo rodean y la presencia de la ciudadela Qala'at al-Mudiq, a 1 km de aquí en línea recta. Esta ciudadela es bonita de ver de lejos, aunque no tiene ningún interés visitarla. La entrada a Apamea cuesta 300 LS (15 LS con el carné ISIC), y el sitio arqueològico está abierto siempre ya que no hay ninguna valla que impida entrar. En el camino desde el punto dónde se deja el microbús hasta las ruinas pasamos por delante del Museo de la Cerámica, un antiguo khan otomano del s. XVIII restaurado y que ahora hospeda muestras de cerámicas y mosaicos encontrados en Apamea. La entrada al museo cuesta 150 LS (15 LS con el carné ISIC) y está abierto hasta las 14:30 horas. Si no queréis pagar para entrar a ver las cerámicas, como mínimo vale la pena ver el patio interior de la edificación. Esta excursión se puede hacer tranquilamente en una mañana entera.

Para ir a Apamea es necesario llegar antes a la terminal de microbuses de Hama, a un kilómetro del centro siguiendo la calle al-Murabhet. Allá debemos preguntar por un microbús a Afamia (nombre árabe de Apamea) o Qala'at al-Mudiq (nombre de la población que hay junto a las ruinas). Este microbús nos lleva primero a Suqeilibiyya, a 45 km de distancia, por 20 LS. En Suqeilibiyya deberemos cambiar de microbús para hacer los 8 km hasta Qala'at al-Mudiq pagando 10 LS. Este segundo microbús nos deja en un cruce, a 100 metros del Museo de la Cerámica de Apamea. Todo este trayecto desde Hama se hace en una hora. Para llegar hasta la entrada de las ruinas todavía deberemos andar un kilómetro subiendo por una pequeña carretera. Para volver a Hama deberemos bajar andando nuevamente hasta el cruce pasado el Museo de la Cerámica y esperar al otro lado de la carretera a que pase algún microbús a Suqeilibiyya (es buena idea pedir a alguien que esté esperando que nos indique cuál es el microbús). En Suqeilibiyya deberemos cambiar a otro microbús que finalmente nos dejará en la terminal de microbuses de Hama. En el camino de Suqeilibiyya a Hama o viceversa tendremos la oportunidad de ver, muy cercana a la carretera, la ciudadela de Qala'at Sheisar.

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DAMASCO (II)

COMO LLEGAR

Desde Hama hay varias compañías de autobuses que hacen el servicio a Damasco, pero la que tiene más frecuencia es la compañera Al-Aliah. Tiene la oficina en la calle al-Buhturi, enfrente del río, y se pueden comprar los billetes de forma anticipada. El trayecto a Damasco, de 200 km, cuesta 90 LS y supone 2 horas y 45 minutos de viaje. Los autobuses son muy cómodos y todo el trayecto es autovía. El autobús tiene su parada final en una terminal lejos del centro, haciendo necesario tomar allá mismo un microbús a al-Marjeh por 5 LS.

DORMIR Y COMER

Como que ya es tarde y estamos cansados nos quedamos en el Hotel Beirut, en una calle perpendicular a al-Istiklal, a medio camino entre al-Marjeh y la Ciudadela. El precio de la habitación doble con baño privado es de 500 LS. Es bastante básico (hace honor al nombre de Beirut) y el resposable del hotel es algo antipático, pero la verdad es que el hotel de Hama ha dejado el listón muy alto y ahora cualquier cosa parece cutre... Antes hemos ido a ver también el hotel Al-Rais (recomendado por la guía Lonely Planet), pero por 500 LS también era muy básico y el recepcionista aún fue más antipático con nosotros.

A escasos 25 metros del restaurante Abou al-Nawas, en una esquina de la plaza al-Marjeh, hay un pequeño establecimiento dónde se preparan zumos y varios tipos de comida, entre ellos un magnífico emparedado de huevo frito, tomate, patatas fritas y ensalada por 25 LS. En la calle al-Istiklal, a 100 metros de al-Marjeh, se encuentra el restaurante Sahloul, dónde se puede comer un par de platos y bebida por 130 LS. Está bastante bien.

COSAS A VER

Volvemos a estar en la capital para aprovechar los últimos días y dedicarlos a visitar la ciudad, así como realizar excursiones a lugares tan interesantes y bonitos como Bosra y Maalula:

Patrimonio de la Humanidad Ciudad vieja (declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979). Esta es la parte más atrayente de Damasco, con magníficas mezquitas, khans (antiguos alojamientos para los mercaderes), palacios medievales, y calles laberínticas dónde es fácil perderse, volviendo atrás en el tiempo siglos atrás.

Entrando en la ciudad vieja por la calle que forma el souq al-Hamidiyya (dejando a la izquierda la antigua ciudadela) y recorriéndola hasta el final se llega a la puerta del templo de Júpiter, formada por columnas corintias que son los restos de un templo romano del s. III. Justo detrás tenemos la mezquita Umayyad (Omeya), uno de los edificios más emblemáticos del Islam y sólo superado en santidad por las mezquitas de la Meca y Medina. Los extranjeros infieles no pueden entrar por la puerta principal por dónde entran los musulmanes, sino que debemos hacerlo por una puerta lateral, indicada con rótulos, dónde deberemos pagar 50 LS por la entrada. Esta entrada incluye para las mujeres una especie de vestido de color marron con capucha (son muy estrictos comprobando que esté bien puesto y lo tape todo, y cuando decimos todo, queremos decir todo!!). Es cuando menos chocante constatar que en la visita a la mezquita acaban yendo más tapadas las mujeres occidentales que las locales. Antes de entrar propiamente en el recinto se cruza un pequeño jardín arqueológico dónde se encuentra el Mausoleo de Salah ad-Din (no podemos opinar sobre si vale la pena o no porqué en el momento de nuestra visita estaba cerrado, aun cuando por el horario debería haber estado abierto). La entrada a la mezquita se hace por un magnífico patio dónde el suelo es de mármol blanco. Una vez en el patio se pueden apreciar los distintos minaretes de la mezquita así como los laterales del patio. En el patio también hay una fuente de las abluciones y dos pequeñas construcciones con cúpula, la del Tesoro y la de los Relojes. Todo un lado del patio es la fachada de la sala de las oraciones, edificio rectangular dónde los fieles llevan a cabo sus plegarias. Todo el conjunto es muy bonito y es de obligada visita.

Dentro de la ciudad vieja tenemos también los barrios cristiano y judío. Para visitar el barrio cristiano un buen punto de inicio es entrar en la parte vieja amurallada por la puerta de Bab Touma (si venimos desde Maalula en microbús éste tiene su punto final en la terminal de Abasseen, la cual está a sólo 1 km andando de esta entrada). La calle principal que cruza el barrio cristiano es la de Bab Touma. En ella hay alguna iglesia pero, sobre todo, pequeños negocios que dan una imagen de zona dinámica. Llegando a la calle Bab Sharqi nos dirigimos a la izquierda hasta la puerta Bab ash-Sharqi. En la cercana calle Hanania encontramos la casa Beit Nassam, que es de principios del s. XX, pero con un patio interior muy bonito y puertas de madera muy trabajadas. Algo más al norte tenemos la Capilla de Ananias, dónde se dice que estaba la casa de este cristiano. Volviendo hacia atrás por la calle Bab Sharqi hasta llegar a los restos de un arco romano sobre una pequeña superficie de césped. Al sur de este arco se encuentra el Palacio Dahdah (lo encontramos cerrado porque debe tenerse en cuenta que muchas de las casas a visitar en la zona vieja sólo abren hasta las 14 horas). Doscientos metros al este tenemos las casas Beit Nizam (la encontramos ya cerrada) y Beit as-Siba'l (en teoría también cerrada, pero por suerte la encontramos abierta y nos invitan a verla, mostrándonos unos patios muy bonitos y algunos aposentos curiosos como una sala de trofeos de caza). Muy cercano a ésta encontramos el Khan Suleiman Pasha, un modesto khan construido en 1732. Vamos hacia el norte, cruzando la calle Bab Sharqi, para visitar Maktab Anbar, una enorme casa del s. XIX (la encontramos abierta aunque no nos dejan hacer fotos), el Khan As'ad Pasha (cerrado por restauración), la madrasa an-Nuri (ahora hospeda una tienda de antigüedades, pero se puede visitar sin problemas), la Escuela Azem, el museo Maristan Nur ad-Din (también lo encontramos cerrado, pero la entrada cuesta 300 LS) y el Palacio Azem. Este último, el Palacio Azem, es un complejo de edificios y jardines construido en el s. XVIII y dónde se reúne lo mejor de la arquitectura de Damasco. Por lo tanto su visita es más que recomendable. Está abierto de 9 a 18 horas, excepto los martes. El precio de la entrada es de 300 LS (15 LS con carné ISIC). En esta zona también podemos encontrar el hammam Nur ad-Din, estrictamente para hombres y en el que el servicio full equip cuesta 275 LS.

Ciudad nueva. Aunque el interés principal de Damasco está en su parte vieja podemos citar algunas cosas a ver en esta zona. La plaza al-Marjeh, aparte de ser el centro de los hoteles y restaurantes económicos, no tiene ningún interés en sí, ya que que es un área moderna bastante desangelada. Por la noche hay un cierto ambiente de venta ambulante en la calle. Al este de la plaza, en la calle ash-Soshada, hay un mercado de pájaros bastante estrambótico y surrealista, dónde se pueden encontrar desde pavos a halcones. A casi 1 km al oeste de la plaza está el Museo Nacional. La entrada cuesta 300 LS. Nosotros llegamos al museo poco antes de las 18 horas, hora en que cierra, y pudimos acceder gratuitamente a los jardines aunque no a su interior. Estos jardines son bastante bonitos ya que albergan muchas piezas que no caben en el interior. Además permiten contemplar la fachada del museo, transportada piedra a piedra desde la zona de Palmyra, formada por una entrada perteneciente a un antiguo campo/palacio que estaba en medio del desierto (datado en el año 688). En el lado este del museo encontramos la mezquita Takiyya as-Suleimaniyya, creada por el arquitecto que posteriormente levantó la Mezquita Azul y la de Süleymaniyye en Estambul. Entrando a los jardines de la mezquita y mirando a la derecha podremos contemplar un bonito patio ajardinado, pero si giramos la vista a la izquierda encontraremos una exposición surrealista de aviones militares sirios. Es una lástima porque ésto rompe totalmente la armonía del conjunto. Cruzando la gran avenida Chokri al-Quwatli y el río Barada por un paso elevado delante del Museo Nacional hay unos jardines públicos dónde descansar en un banco o en el césped, mientras contemplamos la vida siria en momentos de ocio.

Patrimonio de la Humanidad Bosra. La ciudad vieja de Bosra, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980, es una de las más antiguas de Siria. Fue una de las primeras ciudades de los nabateos en el s. I antes de constituirse en capital de la provincia de Arabia del imperio romano. Después fue un importante lugar de comercio y también de parada de los peregrinos que se dirigían a la Meca. Actualmente la parte vieja está construida sobre la antigua ciudad romana, usando el basalto negro como material de construcción o reutilizando el de los viejos edificios. Esta es una visita imprescindible, que se puede realizar tranquilamente desde Damasco dedicándole casi un día entero.

Nuestro recorrido por la ciudad vieja lo iniciamos junto al arco triunfal de Bab al-Qandil, para después recorrer toda la calle hasta la puerta Bab al-Hawa. Esta es una ciudad viva ya que sus habitantes viven y hacen su vida en ella. Alguna de las casas actuales está construida con piedra recuperada de las ruinas, lo cual hace que esté perfectamente integrada en el conjunto. Volviendo atrás nos dirigimos a la mezquita de Omar, de la cual se dice que podría ser una de las más viejas del mundo y que aún está en uso. Al lado se encuentra el hammam Manjak. Continuamos la ruta viendo los restos de un monasterio del s. IV (la fachada está restaurada pero las paredes laterales parecen ser las originales), la mezquita de Fátima (tiene la particularidad de tener un minarete de planta cuadrada separado del edificio principal) y la catedral (está bastante ruinosa, pero se pueden encontrar restos en el suelo tallados con motivos religiosos). Continuando al sur pasamos por delante del arco Nabateo, el cual, además de marcar el límite de la ciudad romana, se cree que daba acceso a un palacio nabateo que todavía no se ha descubierto, aun cuando sí se ha encontrado un palacio romano un poco más al sur. Justo detrás de este palacio hallamos un gigantesco depósito de agua llamado Birket al-Haj o Piscina de los Peregrinos, haciendo referencia a la época en que Bosra era un punto de parada para los peregrinos en su camino a la Meca. Entre la Ciudadela y Birket al-Haj hay unos pocos bares dónde poder comer y beber algo (no hay mucha más oferta en Bosra). Para el final dejamos lo mejor: la Ciudadela y el Teatro. Éste es el único lugar de Bosra dónde hay que pagar por entrar y cuesta 300 LS. El Teatro romano es uno de los mejor conservados de todo el mundo y tiene la particularidad de que posteriormente fue fortificado construyendo una ciudadela a su alrededor, con nueve torres e incluso un gran foso. El Teatro fue construido en el s. II con una capacidad de 15.000 personas, mientras que la ciudadela que lo contiene se construyó durante los siglos XI y XIII. Realmente impresiona la sensación de entrar en la ciudadela y recorrer los pasillos obscuros entre la muralla y el teatro, para finalmente salir a la luz del día sobre el escenario del teatro y encontrarnos con las enormes gradas ante nosostros. También recomendamos subir hasta la parte más alta de las gradas, sentarse y contemplar todo el conjunto desde esta magnífica atalaya. Si además estáis solos, como nosotros en el momento de nuestra visita, pues aún será un momento más mágico.

Bosra está a unos 140 km al sur de Damasco, prácticamente sobre la misma frontera jordana. Los autobuses a Bosra salen de la terminal Baramke, a poco más de un kilómetro de distancia de al-Marjeh. Caminando es un agradable paseo siguiendo las calles al-Furat y Said al-Jabri hasta la estación de tren, y desde aquí tomando la calle Mousalan al-Boroudi y finalmente al-Jama'a as-Suriyya. Al llegar a la terminal preguntamos por Bosra y indican la oficina de la compañía al-Merouf. Esta compañía tiene autobuses directos (uno de ellos sale a las 10 de la mañana) por 50 LS. El autobús es grande y cómodo, haciendo que el trayecto de una hora y cuarenta minutos pase volando contemplando el árido paisaje desde la ventanilla. Este autobús para delante de la oficina de la compañía en Bosra, justo al lado de la Ciutadella. En el caso de no encontrar autobuses directos a Bosra también se puede ir vía Der'a y cambiando allá de vehículo. Para volver a Damasco debe tomarse el autobús desde delante de la misma oficina al-Merouf (preguntar horarios de vuelta a la llegada a Bosra).

Maalula. Se trata de otra excursión muy recomendable, que se puede hacer fácilmente desde Damasco en medio día. El pequeño pueblo de Maalula se encuentra en un valle encajonado al pie de una serie de rocas escarpadas. Justo debajo de estas paredes pétreas, se levanta un enjambre de casas de forma cúbica, una sobre otra, algunas de ellas desafiando la ley de la gravedad. Además es de los poquísimos lugares de Siria dónde podemos encontrar las paredes pintadas con colores amarillos o azules, contrastando con el color ocre de las rocas. Otra particularidad es que la mayoría de sus habitantes son católicos griegos y, por sí esto fuera poco, aún es posible escuchar aquí alguien hablando el arameo, la lengua en la que predicó Jesucristo (aunque lo gobierno sirio no parece estar por la labor de evitar su desaparición).

En Maalula no hay nada concreto a ver, sino que el interés es todo el conjunto en sí. Nuestro recorrido se inicia en la rotonda dónde nos deja el microbús. Desde aquí iniciamos la subida por una calle en dirección al Convento de Sta. Tecla (Deir Mar Takla). En este camino de subida tenemos la oportunidad de contemplar unas magníficas vistas del pueblo y la pared rocosa que hay detrás. El convento en sí es muy nuevo y no tiene ningún interés, aunque se puede entrar a echar un vistazo a una cueva natural en la roca dónde está el santuario de la santa. Dejando el convento a nuestra derecha y tomando un pequeño camino entramos de lleno en una garganta bastante espectacular que recuerda mucho a la famosa de Petra, pero en una versión más modesta. El lugar tiene mucho encanto, pese a los múltiples graffiti que hay en las paredes de la roca y que desgraciadamente rompen el encanto. A la salida de la garganta encontramos una carretera asfaltada y tomándola de subida llegamos al Hotel Safir, un edificio construido encima de la pared rocosa sobre el pueblo y que es un verdadero atentado al buen gusto. Antes de llegar al hotel, a la izquierda de la carretera, hay una atalaya natural con muy buenas vistas del valle y parte del pueblo visto desde aquí arriba. Pasado el hotel encontramos el Monasterio de San Sergio (Deir Mar Sarkis), dónde es posible entrar por una puerta muy baja y visitar una pequeña y bonita iglesia bizantina con un altar circular. A la izquierda del convento hay un mirador con buenas vistas sobre el pueblo y los alrededores. Continuando por la carretera, ahora ya de bajada, se pueden ver rocas con puertas y ventanas que indican que allá vivía gente. Ahora podemos comprobar que se utilizan para guardar el grano o el ganado. Finalmente la carretera conduce a la rotonda del punto de inicio.

Para ir a Maalula antes debemos tomar un microbús en Choukri al-Quwatli preguntando por la terminal de Abasseen (a unos 4 km de al-Marjeh). Una vez en esta pequeña terminal de microbuses basta con preguntar por Maalula y nos indicarán el microbús apropiado. El trayecto, de unos 50 km, cuesta 20 LS y se hace en una hora aproximadamente. A la llegada a Maalula el microbús nos deja en una rotonda al pie del pueblo. Para volver a Damasco deberemos tomar un microbús en este mismo punto.

Cerca de la rotonda hay algún bar y una tienda donde es posible comer algo o comprar una botella de agua.

Y EL VIAJE SE ACABA...

Para ir desde al-Marjeh al aeropuerto de Damasco la forma más económica es tomar un autobús que sale de la terminal Baramke (cuidado!!, porque alguna guía como Lonely Planet, dice que el autobús sale desde delante del bar Express, en la calle Choukri al-Quwatli, pero ésto ya no es así). Para llegar a la terminal Baramke lo más cómodo (cargando el equipaje) es preguntar por un microbús en la calle Choukri al-Quwatli que nos lleve hasta allí. Cuesta 5 LS y tarda unos 15 minutos en llegar (en realidad nos deja en una calle justo delante de la terminal). Una vez aquí debemos preguntar por el autobús al aeropuerto (en árabe al-bas al-matar) en la terminal de la compañía Karnak, junto a la de microbuses. El billete al aeropuerto cuesta 20 LS, más 10 LS por cada mochila que se debaponer en el guarda-equipajes inferior del autobús. El último autobús sale a las 23 horas (si salimos más tarde deberemos tomar un taxi). En horas de poco tráfico tarda unos 20 minutos en llegar a la terminal internacional y única del aeropuerto.

Las tasas de salida son de 200 LS (al pagar nos darán un sello que posteriormente el policía de inmigración pega al pasaporte).

Finalmente nos espera un vuelo de Damasco a Milán Malpensa (3 horas y 20 minutos) y otro más de Milán Malpensa a Barcelona (1 hora y 30 minutos), ambos con la compañía Alitalia.

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Diari de viatge a l’Orient Mitjà - Sandro Alarcón & Rosa Moreno [2007]
Relat d'un viatge a Síria - Mercè, Jaume i Gemma [2007]
Viatge a Síria i el Líban - Víctor Bordás & Paquita Poch [2005]
Syria travel information - Mini-guía de Síria de Lonely Planet.

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