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Bandera de Uzbekistán

UZBEKISTÁN

Relato de un viaje de 12 días al Uzbekistán

Antonia y Gerardo
Published on Data viatge: 2025 | Publicat el 28/11/2025
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Introducción

Llevábamos tiempo queriendo ir a Uzbekistán, era uno de nuestros viajes soñados, y en concreto el nombre de Samarcanda, la histórica ciudad de la Ruta de la Seda, nos resultaba mítico y evocador.

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Veníamos observando, al pasar por delante de los escaparates de las agencias, que Uzbekistán se está convirtiendo en un destino habitual de los viajes organizados. Así que pensamos que teníamos que ir antes de que aquello se popularizase más, y en octubre de 2025 se nos presentó la oportunidad perfecta, al poder disponer de fechas libres, y no nos lo pensamos.

La primavera y el otoño son las épocas ideales para visitar Uzbekistán, por las circunstancias climáticas. En las fechas de nuestro viaje disfrutamos de unas temperaturas moderadas (algo de fresco por la mañana, más en Jiva, y manga corta durante el día, incluso calor en algunas ocasiones, hasta que al quitarse el sol volvía a refrescar y era necesaria una prenda de abrigo por encima).

Diseñamos un recorrido para visitar las tres ciudades históricas: Jiva, Bujará y Samarcanda, más la capital del país, Taskent, de forma lineal de oeste a este. Desde nuestro lugar de residencia la opción que vimos mejor fue volar desde Málaga hasta Estambul, desde donde hay conexiones con todos los aeropuertos uzbecos. Antes también existía la posibilidad desde Málaga de hacerlo vía Moscú, pero actualmente esa ruta está cerrada.

Conseguimos cuadrar las fechas y precios de vuelos asequibles para hacer el recorrido en el orden indicado, entrando por Jiva (el aeropuerto cercano es el de Urgench, a unos 30 km) y vuelta desde Taskent. Nuestra tarifa, con Turkish Airlines, incluía también una noche de hotel en Estambul a la vuelta.

También tuvimos que colocar un vuelo interior (con Uzbekistan Airways) de Urgench a Bujará, para evitar un largo trayecto en tren o autobús; esa ruta no tenía vuelos directos todos los días (en la época de nuestro viaje).

Ficha técnica del viaje

Fecha del viaje 📆

Del 9 al 20 de octubre de 2025.

Itinerario 🗺️

mapa

Día 1: Granada - Málaga - Estambul
Día 2: Estambul - Urgench
Día 3: Jiva
Día 4: Jiva - Bujará
Día 5: Bujará
Día 6: Bujará - Samarcanda
Días 7 y 8: Samarcanda
Día 9: Samarcanda - Taskent
Día 10: Taskent
Día 11: Taskent - Estambul
Día 5: Estambul - Málaga - Granada

Moneda y pagos 💱

La moneda uzbeca es el som (también sum o UZS). Su equivalencia en las fechas de este viaje era 1000 UZS = 0,07 EUR

Por tanto, los billetes en circulación son de muchos ceros y el viajero en Uzbekistán será millonario (en som) durante su estancia. No hay problemas en encontrar cajeros automáticos,

Las tarjetas bancarias no tienen, ni mucho menos, la misma implantación que en España. Sí las aceptaban en las taquillas de casi todos los monumentos que visitamos. También en los restaurantes de cierto nivel u orientados a los turistas. En el resto, el efectivo es obligatorio.

Nosotros llevábamos tarjetas Revolut y las de nuestro banco habitual (que tiene un programa para viajar sin comisiones fuera de la zona euro), en ambos casos con un límite de extracciones en cajeros automáticos. La idea era pagar con tarjeta siempre que se pudiera y minimizar las retiradas de efectivo de los cajeros.

No es costumbre la propina en Uzbekistán. Incluso en algunas ocasiones en restaurantes en que les dejamos la vuelta del pago de la cuenta, insistieron en devolvérnosla. 

Y desde luego es uno de los países más baratos, en comparación con los precios de casa, a los que hayamos viajado nunca. Quizá el que más.

Gastos del viaje 💶

La liquidación de gastos del viaje ha sido la siguiente (importes totales para los dos viajeros):

+ 1.500 € (vuelos Málaga - Estambul - Urgench y Taskent - Estambul - Málaga, con Turkish Airlines)
+ 57 € (vuelo Urgench - Bujará, con Uzbekistan Airways)
+ 96 € (seguro de viaje)
+ 18 € (autobuses Granada - Málaga - Granada)
+ 55 € (trenes Bujará - Samarcanda y Samarcanda - Taskent)
+ 418 € (alojamiento, todos reservados a través de Booking)
+ 54 € (taxis)
+ 26 € (traslados aeropuerto de Estambul)
+ 80 € (entradas de monumentos, coste aproximado)
+ 500 € (comer, coste aproximado)
= 2.800 € (total dos personas, valor aproximado)

Documentación del viaje 🛂

Para los viajeros españoles solo se exige un pasaporte en vigor con una fecha de validez superior a los tres meses desde la fecha de finalización del viaje.

Las recomendaciones de viaje a Uzbekistán del Ministerio de Asuntos Exteriores español indican que los alojamientos hoteleros deben entregar a los viajeros un justificante de registro. Nosotros los solicitamos en cada uno de los que estuvimos y nos lo dieron sin problema, pero al salir del país, en el puesto de control de pasaportes no nos los pidieron ni vimos que se lo pidieran a nadie.

Es más, tanto a la entrada como a la salida, el trámite aduanero fue bastante rápido. Más aún, en el aeropuerto de Taskent pudimos pasar el control mediante los puestos automáticos de lectura de pasaporte electrónico, donde las colas eran más cortas que para el control manual.

Las recomendaciones también señalan que deben declararse los medicamentos que se porten a la entrada al país, con justificación de su necesidad. Uno de nosotros está siguiendo un tratamiento por enfermedad y, previamente al viaje, fuimos a nuestro médico de cabecera para que nos hiciera un informe en inglés con los medicamentos que toma y su necesidad. Tampoco nos lo pidieron.

Transporte

✈ Vuelo internacional

En los trayectos Málaga - Estambul - Urgench y Taskent - Estambul - Málaga volamos con la compañía Turkish Airlines. En los vuelos de vuelta, que eran con aviones de fuselaje ancho, pagamos sumplemento para elegir una de las columnas con dos asientos únicos, junto a la ventanilla.

El precio de los billetes incluía una noche de hotel en Estambul a la vuelta.

✈ Vuelos en destino

El trayecto de Jiva a Bujará lo realizamos en avión, en un vuelo de 50 minutos con Uzbekistan Airways y partiendo del aeropuerto de Urgench.

🚝 Tren

Los trayectos de Bujará a Samarcanda y de Samarcanda a Taskent los hicimos en tren de alta velocidad (son trenes Talgo, fabricados en España). La duración fue de unas dos horas en cada caso, con absoluta puntualidad y comodidad.

Está en construcción la prolongación de la línea de alta velocidad de Uzbekistan Railways desde Bujará hasta Jiva, lo que será una gran mejora para la visita conjunta de las tres ciudades históricas del país.

La compra de los billetes de tren la hicimos con un par de meses de antelación, a través de la aplicación de Uzbekistan Railways (también se puede hacer mediante la ).

El proceso de compra no es complicado en sí, pero hay que tener en cuenta que en cuanto salen los billetes a la venta las agencias locales se hacen con gran parte de ellos, para revenderlos a precios muy superiores.

Nosotros lo que hicimos fue instalar la app e ir mirando, ensayando con distintas fechas, cómo se comportaba; así conseguimos determinar qué día iban a salir a la venta los billetes para nuestras fechas de viaje. También averiguamos que la hora en que se ponían a la venta eran las 7:00 (hora peninsular española).

Con ello, acertamos y los pudimos comprar sin problemas en cuanto estuvieron disponibles (en agosto), observando además cómo rápidamente se agotaban los billetes de los trenes de alta velocidad.

De cualquier forma, también parece ocurrir que las agencias devuelven el día antes de cada viaje los billetes que no han podido vender, aunque -claro- esperar a esta opción es un poco arriesgado.

🚗 Taxis

Respecto a los desplazamientos dentro de las ciudades, es absolutamente recomendable (incluso imprescindible) hacerlos por taxi usando la aplicación rusa Yandex Go. No pagamos en ningún trayecto más de 2 euros.

Su uso es bastante sencillo. Nosotros no habíamos utilizado nunca ninguna app de ese tipo (Uber o similares) y no tuvimos problemas. Lo único es que hay que tener cuidado en precisar bastante bien el punto de partida (alguna vez la aplicación no lo determinaba con exactitud), por lo que conviene introducirlo manualmente fijando un punto de partida fácilmente identificable (un hotel, un monumento, un restaurante, etc).

Seguridad 🔐

La sensación de seguridad es total en todo el país, a cualquier hora. Hay mucha presencia policial en las calles, incluida una Policía Turística en las ciudades monumentales. Como curiosidad, observamos que los agentes no portaban armas de fuego ni chalecos de protección, excepto en Taskent.

Para más detalle, puede consultarse la página de recomendaciones de viaje anteriormente señalada.

Respecto a seguros de viaje, adquirimos en el momento de comprar los billetes el que nos ofrecía Turkish Airlines (de la empresa Xcover), por importe de 96 euros para los dos. También teníamos un seguro de viaje básico a través de nuestro banco. Por fortuna, no ha habido que hacer uso de ellos.

El principal riesgo que se corre en Uzbekistán, vista nuestra experiencia, es el de abrirse la cabeza por culpa de la forma en que construyen los escalones, además de las zanjas (canales de agua) que hay en todas las ciudades o el hecho de que el marco de las puertas es completo, o sea también va a ras de suelo, por lo que los tropezones eran muy habituales.

Telefonía e Internet 📱

Tan necesario como la app Yandex Go es comprar a la llegada al país una tarjeta SIM local, que a un precio asequible permite disponer de datos de internet, para disponer de utilidades tales como el Whatsapp (aunque se cambie la SIM, la aplicación sigue funcionando igual) para llamadas y mensajes, Google Maps o la mencionada Yandex Go.

Nosotros en Jiva el primer día compramos dos tarjetas SIM de Uztelecom, por unos 6 € cada una, que incluía 50 GB de datos, que fueron más que suficientes, de hecho nos sobraron más de la mitad.

Sociedad

Si bien los uzbecos son un grupo étnico perfectamente identificado desde hace muchos siglos, la primera estructura territorial puramente uzbeca fue la República Socialista Soviética de Uzbekistán, creada en 1924, que fue diseñada por Stalin, por entonces comisario del pueblo para las Nacionalidades en el gobierno soviético.

Tras la desintegración de la URSS en 1991, la R.S.S. de Uzbekistán se constituyó en república independiente. Curiosamente, se nombró presidente del nuevo Estado a Islom Karimov, quien era hasta ese momento el máximo dirigente soviético en el territorio, que permaneció en el cargo hasta que murió en 2016. Le sucedió su primer ministro Shavkat Mirziyoyev, que sigue actualmente en la presidencia.

Nos resultó llamativo que la figura de Tamerlán (o Amir Temur en uzbeco) esté oficialmente muy reconocida en el país, incluso hay grandes estatuas en su honor, siendo considerado un héroe nacional. Tamerlán fue uno de los más grandes conquistadores de la historia, creando un imperio extensísimo con capital en Samarcanda, pero la crueldad y violencia de sus campañas militares fueron terroríficas incluso para los estándares de su época. 

Como curiosidad, hemos conocido la historia de Ruy González de Clavijo, embajador del Reino de Castilla, que a principios del siglo XV llegó a Samarcanda para proponer una alianza militar entre el Imperio Timúrida y Castilla contra el Imperio Otomano, enemigo común de ambos. Lo más interesante que nos ha quedado es la descripción que hizo de los lugares visitados en un viaje tan complicado para la época.

En varios relatos previos que habíamos leído antes del viaje se resaltaba el carácter hospitalario y afable del pueblo uzbeco. Nosotros, salvo excepciones, no hemos percibido tal cosa. En general, los uzbecos nos han parecido secos e incluso desaboridos. No es que nos guste tampoco la alegría desaforada, pero por lo menos se hubiera agradecido en ocasiones que nos contestaran el saludo o alguna mueca de agrado. Repetimos que es en líneas generales; sí ha habido casos de personas más simpáticas, sobre todo en Jiva y Bujará.

Eso sí, una cosa curiosa que nos ocurrió es que en el metro de Taskent los pasajeros locales nos cedían los asientos. Ya habíamos leído que es una costumbre que tienen con los extranjeros, con lo que evitamos la desazón de pensar que lo hacían porque nos considerasen muy mayores para ir de pie.

Fue una sorpresa que el aspecto del país nos resultó más arabizado de lo que habíamos imaginado. En concreto, en muchas ocasiones nos parecía estar en Marruecos, país que -por diversas circunstancias- conocemos muy bien: por los olores, sabores, gestos, actividades que se desarrollaban en la calle, etc, y también por la forma caótica de conducir (eso sí, los pasos de peatones sí que se respetaban). Creíamos que el haber pasado 70 años en la URSS habría modificado más las costumbres.

En cuanto a la comida, creemos que hemos comido mejor de lo que esperábamos. La gastronomía de Uzbekistán nos ha resultado variada y sabrosa. Lógicamente el pescado no se incluye dentro de ella.

En Jiva, Bujará y Samarcanda no hubo dificultad en encontrar sitios que sirvieran alcohol y a precio razonable. Nosotros probamos una marca de cerveza uzbeca, que estaba bastante buena. Vimos también que el país produce vino, vodka e incluso coñac. Curiosamente en Taskent no ponían alcohol en ningún lugar de los que estuvimos. No es que sea una necesidad apremiable para nosotros tomar alcohol allí donde viajamos ni somos bebedores habituales; simplemente lo asociamos a momentos de relax, igual que en casa; y si hay bien y si no, nos da igual.

Respecto al idioma, no hubo problemas. Las personas que atendían en los servicios turísticos sabían inglés y la gente joven en general lo hablaba. Los carteles de información, cartas de restaurantes, etc, estaban escritos en uzbeco, ruso e inglés.

Nuestra impresión es que, quitando algún caso (como los taxistas del aeropuerto de Urgench), no observamos actitudes de codicia o de querer aprovecharse descaradamente del turista como pasa en otros lugares.

El desastre del Mar de Aral
Gráfico que nuestra la disminución de la superfície del mar Aral en los últimos 60 años (© Encyclopedia Britannica)
Gráfico que nuestra la disminución de la superfície del mar Aral en los últimos 60 años (© Encyclopedia Britannica)

Ya conocíamos esta triste historia, si bien la hemos leído de nuevo con ocasión de nuevo viaje.

Aunque el territorio de Uzbekistán es mayormente desértico, por él discurren dos grandes ríos, el Amur Daria y el Sir Daria, que nacen en las montañas del este y desembocan en el Mar de Aral. Hace unos 100 años, este era uno de los mayores lagos del mundo.

Sin embargo, durante el periodo soviético se decidió convertir a Uzbekistán en proveedor de algodón de toda la URSS, además de otros productos agrícolas, utilizando para ello el agua de esos dos ríos, de forma que la cantidad de agua que llegaba al mar Aral se fue reduciendo y, al ser menor que la que se perdía por evaporación e infiltración, hizo que el lago fuera perdiendo extensión.

Diario de un viaje a Uzbekistán

No nos extenderemos mucho en la descripción de los monumentos y lugares de interés (facilitamos enlaces para ello) de este viaje, sino más bien nos centramos en los aspectos organizativos, vivencias e impresiones del mismo:

Día 1 Granada - Málaga - Estambul

Salimos en autobús de Granada hasta el aeropuerto de Málaga.

Cuando llegamos a la puerta de embarque de nuestro vuelo, una empleada de Turkish Airlines nos comenta que el avión tiene «overbooking» y que busca voluntarios para salir en un vuelo posterior, a cambio de una compensación económica.

Nuestra idea era llegar a Estambul en el vuelo que salía por la mañana y, como teníamos muchas horas de espera, irnos fuera del aeropuerto y dar una vuelta, puesto que el vuelo de la tarde nos quedaba un poco justo para conectar con el siguiente a Urgench. Pero nos aseguraron que sí, que daba tiempo de sobra y aceptamos la propuesta (el beneficio fueron 800 euros, más vales de comida y unos asientos mejores que los que habíamos seleccionado en el vuelo previsto).

Así que en vez de dar un paseo por Estambul, nos lo dimos por Málaga aprovechando para visitar a unos familiares a los que pensábamos saludar a la vuelta.

En el vuelo reasignado aterrizamos puntualmente en Estambul y, a pesar de lo enorme que es el nuevo aeropuerto de la megalópolis turca, llegamos con suficiente antelación a la puerta de embarque del vuelo hacia Urgench.

Días 2 y 3 Estambul - URGENCH - JIVA

Vuelo nocturno que llega a las 7 de la mañana al pequeño aeropuerto de Urgench, ciudad situada a unos 30 km al norte de Jiva. Tras unos rápidos y sencillos trámites de entrada al país, nos dirigimos al único cajero automático de la terminal, que no funcionaba.

Junto al cajero había un puesto de venta de tarjetas SIM, donde nos dicen que aceptan euros, pero el tipo de cambio que nos ofrecen es abusivo. Nos señalan una tienda del aeropuerto donde podríamos conseguir que nos cambien a moneda local, pero a un tipo igual de desmedido.

Así que optamos por ir al encuentro de los taxistas a ver qué podíamos conseguir. Al principio nos piden 40 euros por llevarnos a Jiva, que tras un breve regateo se quedan en 15 (es el mismo precio que nos ofrecía el hotel de Jiva si contratábamos con ello el traslado, que nos sirvió de referencia).

Llegamos a Jiva (en uzbeco Xiva), aún solitaria y sin actividad, dejamos las maletas en el hotel y, a pesar del cansancio por no haber dormido lo suficiente, nos lanzamos a la calle, para adecuarnos al horario local (por esas fechas, tres horas más que en la España peninsular con el horario de verano).

El alojamiento elegido en Jiva fue el Islam Khodja, dentro de Itchan Kola, en una zona muy tranquila y a un paso de todo. Nos costó 120 € en total, dos noches con desayuno incluido. Pudimos pagar con tarjeta. Totalmente recomendable.

Mapa de los lugares de interés en Itchan Kala (Jiva)
Mapa de los lugares de interés en Itchan Kala (Jiva)

Desde el principio, Jiva nos enamoró. Todo lo que hay que ver en Jiva está dentro del casco histórico, llamado Itchan Kala y delimitado completamente por sus murallas inclinadas, una de las imágenes más icónicas de Uzbekistán.

En eso se diferencia Jiva de las ciudades que vimos posteriormente, de Bujará y sobre todo de Samarcanda, que son ciudades más grandes y no tienen una zona monumental definida.

De las páginas independientes que hemos visto sobre Jiva, creemos que la pagina de Wikipedia en ruso sobre Jiva (usando el traductor) es la más completa, tanto para contar la historia de la ciudad como la descripción de los monumentos.

Habíamos leído que en Jiva existe una entrada combinada para visitar todos los monumentos de Itchan Kala. La taquilla para comprarla se encuentra en la puerta este (Ata Darvoza) y nos costó unos 18 € a cada uno. Tiene una validez teórica de 24 horas (a partir del momento en que se adquiere), pero realmente al día siguiente después de la hora límite no nos negaron la entrada en ningún sitio, lo único que marcaban era el nombre del monumento (será que no se podrán visitar más de una vez con la misma entrada).

Nuestra forma de ver Jiva, y es lo que recomendamos, consistió en ir paseando por Itchan Kala e ir entrando en los monumentos que nos íbamos encontrando. Hay decenas de ellos y están debidamente señalizados.

Sin ánimo de ser exhaustivos, podríamos mencionar el bellísimo minarete Kaltar Minor, la fortaleza-palacio Kuhna Ark, el Palacio Tosh-Hovli, la Mezquita Juma (nos pareció muy curiosa), la Madrasa Kutlug Murad Inoq, la Madrasa Allakuli Khan, la Mezquita Ok, los Baños Anusha Khan, el Minarete y Madrasa Islom Khoja o el Mausoleo de Pahlavon Mahmud. Pueden verse las descripciones en los enlaces anteriormente facilitados.

Aunque suene tópico, incluso cursi, Jiva fue para nosotros como una representación de Las Mil y Una Noches, por el impacto que nos causó ver este tipo de arquitectura y decoración tan fastuosa.

Algo que nos sorprendió fue que era muy común que los monumentos estuvieran ocupados por puestos de venta de artesanía, incluso en algún caso eran las propias empleadas de la taquilla las que, después de cobrar la entrada, ofrecían al visitante sus labores de costura o similares. Lo de que hubiera tiendas dentro de los monumentos no fue solo en Jiva, días después observaríamos que hasta en las madrasas de la Plaza del Registán en Samarcanda las había.

Otra cosa que hicimos fue dar un paseo por encima de las murallas, accediendo desde la Bogʻcha Darvoza (Puerta Norte) por unas escaleras un tanto complicadas, y contemplar la puesta del sol. La sorpresa fue al intentar salir por el mismo sitio y ver que la puerta por la que entramos ya había cerrado, así que tuvimos que volver sobre nuestros pasos y buscar un punto para poner el trasero en el suelo y saltar (lógicamente hacia el interior, no hacia el exterior). Otra tarde hicimos el paseo por el exterior de las murallas, rodeándolas por completo.

También hicimos una visita extramuros, al Palacio Isfandiyar, construido a principios del siglo XX y que presenta una curiosa fusión del arte local con elementos del arte ruso.

Iluminación nocturna en uno de los monumentos de (Jiva)
Iluminación nocturna en uno de los monumentos de (Jiva)

Y no queremos olvidarnos de los paseos nocturnos por la ciudad, con una fantástica iluminación, que habrá a quien le parezca exagerada u hortera, pero que a nosotros realmente nos gustó.

En nuestra estancia en Jiva almorzamos en los restaurantes Terrassa (muy agradable y con buenas vistas, comida estupenda; 34 € los dos, con entrantes, plato principal, cerveza y postre) y Cafe Zarafshon (también muy aceptable, 24 € los dos), y cenamos en el Sultan (24 € los dos, en la terraza con vistas al minarete Islam Khodja, muy agradable, con un camarero que nos demostró ser un seguidor acérrimo del Barça); en los tres casos aceptaban el pago con tarjeta.

Día 4 JIVA - BUJARÁ

Nos levantamos muy temprano (nos prepararon bolsas de desayuno en el alojamiento) y nos encaminamos hacia una de las puertas de la muralla, para tomar un taxi al aeropuerto de Urgench. Estrenamos la aplicación Yandex Go y el traslado esta vez nos costó unos 2 €.

El vuelo a Bujará, con la compañía Uzbekistan Airways, nos salió por 30,5 U$D a cada uno. Había un poco de follón en el aeropuerto, al principio pensamos que coincidíamos con otro vuelo a Taskent, pero pronto nos enteramos de que se trataba del mismo avión, que primero aterrizaba en Bujará y luego seguía hasta Taskent. En cualquier caso, la facturación fue rápida y en la espera para el embarque nos tomamos el desayuno que nos habían preparado.

Tras unos 45 minutos de vuelo llegamos a Bujará. Curiosamente tuvimos que hacer levantarse a pasajeros que seguían hacia Taskent. Y sin más trámite, nos situamos en el exterior del aeropuerto.

Tras sortear a unos cuantos taxistas que nos ofrecían sus servicios, sin mucha insistencia, usamos otra vez Yandex Go para pedir un vehículo que nos trasladara a la ciudad.

Ya por el camino vimos que Bujará (Buxoro en uzbeco) es bastante más grande que Jiva.

Llegamos a la zona más céntrica de la ciudad y nos internamos en una zona de casa bajas donde está el alojamiento elegido, llamado Masturabonu Ravshan, que resulta ser como una especie de pensión, donde vive la familia propietaria, con las habitaciones para los huéspedes dispuestas alrededor del patio. Era básico, incluso cutre en algunos aspectos, pero las camas eran cómodas, los desayunos estupendos y la situación ideal. Total fueron 52 U$D (45 €, por las dos noches), que pagamos en som.

Mapa con los lugares de interés en la ciudad de <b>Bujará</b> (Bujará)
Mapa con los lugares de interés en la ciudad de Bujará (Bujará)

Pero vimos que esta zona antigua no tiene, ni mucho menos, el encanto de Itchan Kala en Jiva, sino que son viviendas sencillas sin gracia, con mucho uso de la hojalata.

También aquí ponemos la versión en ruso de Wikipedia, creemos que muy completa tanto para la visión general de la ciudad de Bujará y su historia, como para los lugares de interés. Solo hay que darle a la opción de traducir.

Salimos a recorrer Bujará y en pocos minutos dimos con el Complejo Lyabi-Hauz (plaza y madrasas), una plaza extensa, con un estanque en el centro y que parece ser el centro neurálgico de la ciudad. Alrededor se encuentran la Madrasa de Nadir Divan Begi, la gran Madrasa de Kukaldsoh y la Khanaka de Nadir Divan Begi.

Sin tener un itinerario definido, solo por intuición, vamos andando y entrando en los edificios monumentales que encontramos a nuestro paso, hasta que desembocamos en el espectacular Complejo Poi Kalon, que viene a ser como el Registan de Samarcanda, compuesto por la Mezquita Kalon, el Minarete Kalon y la Madrasa Mir-i-Arab, que nos dejan prácticamente sin palabras.

No acabaron ahí los hallazgos fascinantes, puesto que después dimos con la madrasa de Abdulaziz Khan y la madrasa de Ulugh Beg, realmente exquisitas.

Después de comer nos dirigimos andando hacia el Arq, la fortaleza-palacio donde residieron los emires de Bujará hasta la invasión rusa. Muy espectacular fuera e interesante por dentro (entrada de pago), al caer la noche permite disfrutar de una vista mágica sobre las cúpulas y minaretes de Bujará. Frente al Arq se encuentra la Mezquita Bolo Haouz, con una vistosa fachada, a la que pudimos acceder tras finalizar el rezo; los zapatos se dejan en la calle, por supuesto.

Día 5 BUJARÁ

Al día siguiente, usamos la app Yandex para desplazarnos a los alrededores de la ciudad, primero al Palacio de Sitorai Mokhi Khosa (una residencia veraniega de los emires), que estaba bastante concurrido de turistas. Después nos fuimos a ver el complejo arquitectónico Bahoutdin, de mezquitas y mausoleos, que merece mucho la pena.

Al regresar a Bujará, dimos por casualidad con una plaza donde se encuentran dos madrasas una enfrente de otra: la madrasa de Qo'sh y la madrasa de Abdullakhan, que estaban en obras, pero que nos resultó un conjunto muy bello y armonioso; curiosamente no había allí prácticamente nadie.

Necrópolis de Chor-Bakr, cerca de Bujará
Necrópolis de Chor-Bakr, cerca de Bujará

Tiramos otra vez de Yandex para ver la pequeña y coqueta Mezquita de Chor Minor y luego vimos algún monumento más: el curioso y precioso Mausoleo de Chashma Ayub o la deliciosa Mezquita Magoki Attori.

Cabe mencionar también que, sí o sí, en algún momento hay que pasar por alguno de los «tokis» o bazares cubiertos de la ciudad.

Por la noche disfrutamos del paseo sin rumbo por la parte antigua, contemplando los monumentos iluminados y disfrutando de la gran animación que se respiraba en las calles (en este sentido cabe decir que, de las tres ciudades históricas, Bujará es la que tenía más ambiente popular).

En Bujará almorzamos los dos días de nuestra estancia en el Mazza kafe, que ha sido quizá el restaurante donde mejor hemos comido en todo el viaje. Desde luego su plov (plato típico de la cocina uzbeca) ha sido el que más nos ha gustado de los que hemos probado. También servía cerveza y vino. Y todo a unos 10 € por persona.

Una noche cenamos en el Afrasiab Restaurant, que si bien estaba todo muy bueno, pero la experiencia no fue del todo grata debido a ciertas prácticas de la persona que nos sirvió (traernos cosas que no habíamos pedido, «confundirse» con algún plato cuando lo había entendido perfectamente, etc).

Y otra noche cenamos algo ligero en el Aladdin’s Lamp, donde pudimos disfrutar (sin esperarlo) de un espectáculo de canciones y bailes típicos uzbecos. Muy agradable.

Día 6 BUJARÁ - SAMARCANDA

Por la mañana fuimos a visitar el la Necrópolis de Chor-Bakr, que nos pareció bastante interesante y donde apenas había nadie, quizá porque era muy temprano. Está a las afueras de la ciudad

Volvimos a Bujará, recogimos el equipaje y llamamos un taxi a través de Yandex, que nos llevó a la estación de tren de Bujará (cuidado, no hay que confiarse, ya que está a bastante distancia del centro de la ciudad).

Cogimos el tren de alta velocidad Talgo uzbeco sin más novedad (llevábamos billetes electrónicos en el móvil), que salió puntualmente y llegó igual de puntual a Samarcanda. Muy cómodo.

Por el camino observamos la aridez del paisaje uzbeco. Ya hemos señalado al principio cómo el país es absolutamente dependiente de los recursos hídricos que proporcionan los grandes ríos Amur Daria y Sir Daria.

En la estación de Samarcanda (en uzbeco Samarqand) salimos y nos alejamos un poco de la entrada principal, para evitar a los taxistas, aquí más insistentes, y desde una calle cercana usamos el Yandex , que iba a ser un instrumento muy valioso en nuestra estancia en la ciudad.

Llegamos al alojamiento, el Hotel Mohina, que es el que más nos ha gustado de todos los del viaje. Bien situado (junto al mausoleo de Tamerlán y a unos 10 minutos andando del Registán), tranquilo, cómodo, desayunos estupendos y el propietario era encantador. Nos costó en total 145 U$D (unos 125 €) las tres noches que pasamos allí. Pagamos en som.

Mapa con los lugares de interés en la ciudad de Samarcanda
Mapa con los lugares de interés en la ciudad de Samarcanda

También para Samarcanda recomendamos ojear las siguientes páginas de versión rusa de Wikipedia: visión general de Samarcanda y lugares de interés de Samarcanda.

Salimos enseguida a la calle y ya había oscurecido cuando llegamos a la impresionante plaza del Registán, seguramente el lugar más icónico de Samarcanda y Uzbekistán, el fantástico conjunto formado por las madrasas Ulugh Beg, Sher-Dor y Tilya-Kori.

Para ingresar al interior de la plaza hay que pagar, el precio de la entrada es 7 € por persona, que incluye el acceso a las tres madrasas, y además la entrada solo permite pasar una vez, pero bueno, la ocasión lo merecía. Como decíamos al inicio, un lugar soñado para nosotros.

Pudimos ver el espectáculo nocturno de luz y sonido que se proyecta sobre las fachadas de las madrasas.

Fuimos a cenar al cercano restaurante Emirhan, muy grande y orientado a los grupos turísticos, pero la comida estaba buena (25 € los dos). Y después de cenar nos dimos una vuelta, contemplando ahora el Registán desde el mirador que hay sobre la plaza, y a dormir.

Día 7 SAMARCANDA

Empezamos este día visitando, al lado del hotel, el Gur-Emir o Mausoleo de Tamerlán (Amir Temur), donde se encuentran los restos del famoso y sanguinario conquistador Tamerlán, que convirtió a Samarcanda en capital de su extenso imperio. El mausoleo está a la altura del poderío de su ocupante.

Casi al lado se encuentra el Mausoleo Aksaray, bastante más discreto, pero que bien merece una visita.

Llamamos un taxi para nuestra siguiente parada, la Necrópolis Shah-i-Zinda, con tumbas de la dinastía timúrida y de otros personajes, un lugar realmente alucinante, por la decoración tan espectacular de los distintos edificios. Creemos que no puede uno irse de Samarcanda y de Uzbekistán sin ver esto.

Otro taxi y llega el turno de la Mezquita Bibi Khanum, de generosas dimensiones, que llegó a quedar en ruinas hasta ser restaurada en los años 70 por el gobierno soviético. Y el mausoleo situado justo enfrente.

Este día almorzamos tarde (con el copioso desayuno, no nos dio hambre), camino del hotel, en el restaurante La Esmeralda, un sitio elegante y con un ambiente más sofisticado, para probar una comida distinta de lo que llevábamos hasta entonces. Recomendable (26 € los dos).

Dormimos una pequeña siesta y salimos de nuevo a la calle para volver a ver el Registán iluminado, esta vez desde fuera, y presenciar una parte del espectáculo nocturno de luz y sonido que no habíamos visto la noche anterior.

Como decíamos al principio, teníamos la sensación de que Uzbekistán se está convirtiendo en un destino asequible y esa sensación la corroboramos sentados en las escaleras frente al Registán, esperando el espectáculo. A nuestro alrededor se colocó un grupo de turistas españoles de viaje organizado y tuvimos que ayudar a algunos de ellos, de edad avanzada, a sentarse y a levantarse del suelo.

Espectáculo nocturno de luz y sonido en la plaza Registán (Samarcanda)
Espectáculo nocturno de luz y sonido en la plaza Registán (Samarcanda)

Terminado el espectáculo, nos tomamos una cena muy ligera en la terraza del cercano restaurante Labi G`or y nos animamos a terminarla con unos chupitos de vodka uzbeco.

Día 8 SAMARCANDA

A la mañana siguiente tomamos un taxi para llegar al Observatorio de Ulugh Beg, que podría parecer un lugar poco interesante, pero si leemos previamente su historia veremos que fue un centro de estudio muy avanzado para su época.

Es destacable también la figura del propio Ulugh Beg, que fue un científico y erudito de primer nivel a la vez que gobernante del imperio timúrida (era nieto de Tamerlán). En el relato ya habíamos hecho referencia a monumentos dedicados a dicho personaje.

Desde allí nos fuimos andando (unos 15 minutos) a la supuesta tumba del profeta Daniel, personaje venerado por judíos, cristianos y musulmanes. Es un paraje agradable, sin mucha más enjundia.

Otro taxi nos dejó en el bazar central de Samarcanda, que no es más que un gran mercado moderno, sin demasiado interés.

En Samarcanda experimentamos cierta decepción por el hecho de que quizá esperábamos encontrar una zona histórica, en el centro de la ciudad, que tuviera el encanto de las medinas del mundo árabe. Pero no fue así. De hecho, en una ocasión que saliendo del Registán cruzamos la avenida que hay paralela a la plaza, nos adentramos en un barrio antiguo pero que estaba formado por casas construidas sin gracia y edificios feos de viviendas de la época soviética.

Por la tarde pagamos otra vez la entrada para acceder al interior del Registán y entrar en las madrasas, para verlas con luz del día y más detenimiento que en la tarde-noche de nuestra llegada. ¡Qué bonito!.

Terminamos la jornada en un restaurante popular, cercano a la plaza, el Sharof Bobo Oshxonasi. Buen ambiente y buena comida, con cerveza, a precios irrisorios como en todo el viaje.

Día 9 SAMARCANDA - TASKENT

Tras el copioso desayuno, nos despedimos del Hotel Mohina y pedimos por Yandex un taxi hasta la estación de tren, para tomar otro Talgo uzbeco, esta vez hasta Taskent, la capital del país.

Después de un cómodo viaje de dos horas llegamos a la estación de Taskent (Toshkent en uzbeco), una ciudad de bastante tamaño (llegó a ser la cuarta más poblada de la URSS, después de Moscú, Leningrado y Kiev).

Pedimos un taxi por Yandex que nos llevó a nuestro hotel elegido, el Hotel Marwa Tashkent Pool & Spa, que nos costó 149 USD (128 €) por dos noches, con desayuno incluido. Está cerca del bazar Chorsu, en el llamado Viejo Taskent, pero que no deja de ser una sucesión de viviendas poco vistosas y con abundancia de hojalata. El hotel es moderno y con detalles de categoría, pero el aislamiento acústico entre habitaciones dejaba mucho que desear. Pago con tarjeta.

Taskent sufrió un grave terremoto en 1966, que destruyó gran parte de la ciudad, siendo reconstruida a la manera soviética, con enormes avenidas y parques. Y lo cierto es que, según vimos en nuestra estancia, esas avenidas no resultan actualmente innecesarias para nada: estaban bastante llenas de coches.

Curiosamente en el alojamiento de Bujará coincidimos con una huésped, una joven uzbeca que viajaba sola, con la que casualmente volvimos a encontrarnos de nuevo en el hotel de Samarcanda. La muchacha nos dijo que vive en Taskent y al preguntarle por lo que ella pensaba que era más interesante de su ciudad, nos contestó: «the subway».

A semejanza de otros sistemas de metro de la antigua URSS, el metro de Taskent cuenta con algunas estaciones profusamente decoradas. Nosotros hicimos algún recorrido en este medio de transporte, solo por verlo, a un precio minúsculo (0,07 €, pagado con tarjeta). Lo único es que había mucha gente y los vagones iban repletos de pasajeros. 

Desde luego Taskent no tiene, ni de lejos, el interés cultural de las ciudades que ya habíamos visto en nuestro viaje. Habrá quien piense que es mejor pasar de largo, pero nosotros creemos que nunca está de más conocer la capital y principal ciudad de un país, aparte de que -por razones logísticas- es el punto habitual de entrada o salida de Uzbekistán.

La primera tarde que pasamos allí, el metro nos dejó en la plaza de la Independencia, desde donde hicimos un recorrido hasta la plaza de Amir Temur, donde hay una gran estatua ecuestre del personaje. Enfrente empieza la calle peatonal Sayilgokh, conocida popularmente como «Broadway», con cierta animación de atracciones de feria, vendedores de cuadros y entretenimiento en general.

Una cosa que no nos salió del todo bien fue que habíamos pensado dejar las compras típicas (regalos, recuerdos...) para hacerlas en Taskent y no ir cargando con ellas en las mochilas todo el viaje. Y hay que advertir que, ni mucho menos, Taskent tenía la variedad y cantidad de artículos de artesanía y «turistadas» que habíamos visto en Jiva, Bujará y Samarcanda.

Día 10 TASKENT

En el segundo día, fuimos a visitar el Complejo Hazrati Imam, el lugar históricamente más importante de la ciudad, que se salvó del terremoto de 1966, pero donde solo pudimos ver los edificios por fuera. No sabemos por qué estaba todo cerrado; quizá tenga que ver con que junto al Complejo se está terminando de construir un imponente edificio: el futuro Centro de Civilización Islámica, de estilo historicista evocando la arquitectura del imperio timúrida.

Vista del Centro de Civilización Islámica (Taskent)
Vista del Centro de Civilización Islámica (Taskent)

Parece ser que la nueva Uzbekistán creada por el «padre de la patria» Islom Karimov quiere revitalizar su identidad islámica. El mismo Karimov que dirigió el Partido Comunista de la República Socialista Soviética de Uzbekistán.

Más tarde acudimos al Bazar Chorsu, que las guías dicen que es un lugar imprescindible que ver en Taskent. Es un conjunto de edificios de tipo moderno. Dentro de ellos y en las calles de alrededor hay una sucesión de puestos donde se vende de todo (ropa, artículos para el hogar, etc) y donde se puede pasar el rato sin más pretensiones.

Los restaurantes donde fuimos a comer en Taskent fueron el Kebabum y el Lagman House, especializados en comida local ambos, más sencillo el primero y algo más elegante el segundo. No estaban mal, por menos de 10 € por persona. En ninguno de ellos servían alcohol.

Día 11 TASKENT - Estambul

Madrugamos y solicitamos por Yandex un taxi para ir al aeropuerto de Taskent. El primer taxista que llegó a la puerta del hotel se negó a llevarnos, de forma un tanto desagradable, porque íbamos con mochilas (¿qué esperaba?), pero enseguida vino otro, bastante más educado.

Los trámites en el aeropuerto fueron ágiles: tanto el control de pasaportes (usamos las máquinas de lectura de pasaporte electrónico), como el de equipajes y, como decíamos al principio, no nos pidieron los justificantes de registro en hoteles ni nada de nada. Incluso hay que decir que los funcionarios fueron simpáticos.

El avión salió puntualmente y tras cinco horas de vuelo (sobrevolamos el Mar Caspio en el trayecto) llegamos al enorme aeropuerto de Estambul.

Tardamos casi una hora andando por la terminal hasta llegar al control de pasaportes; luego nos encaminamos a la salida y localizamos fácilmente el transporte al centro. La opción elegida fue el autobús lanzadera de la empresa Havaist, en concreto la línea nº 11 con destino a Sultanahmet, la zona donde se encuentran los principales monumentos de la ciudad, empezando por Santa Sofía y la propia mezquita de Sultanahmet o mezquita Azul, que le da nombre. El precio del billete era unos 6 € por persona, pagados con tarjeta. Del aeropuerto hasta el destino final solo hizo una parada y tardó unos 45 minutos.

Como hemos mencionado, nuestra tarifa de Turkish Airlines incluía una noche de hotel en Estambul a la vuelta («stopover»); de entre la lista ofrecida por la compañía elegimos el Hotel Armada, situado a pocos minutos andando de la parada del autobús de Havaist, en un lugar bastante favorable para moverse por la parte histórica de la ciudad. Y tiene una bonita terraza con vistas.

Soltamos la maleta en el hotel y salimos a dar un paseo. Nuestra primera intención era entrar en Santa Sofía, pero la cola era kilométrica y, como ya habíamos estado en Estambul en alguna ocasión y la habíamos visto, nos resignamos y seguimos. Sí pudimos entrar en la vecina mezquita Azul, tan impresionante como la recordábamos.

No hicimos otra cosa que recorrer a pie sin rumbo el centro histórico, pues creemos que Estambul es de esas ciudades que se disfrutan simplemente con el paseo.

Al mediodía nos comimos algo rápido en un kebab y para cenar elegimos el restaurante Valley Hills, bastante recomendable (48 € los dos).

Día 12 Estambul - Málaga - Granada

Último día de viaje. Madrugón para tomar el autobús de Havaist que salía a las tres de la madrugada.

Llegamos al aeropuerto y pasamos un primer control de equipajes, luego el control de pasaportes (rápido), después otro escáner de equipajes y a continuación un largo camino a pie hacia la puerta de embarque.

Vuelo tranquilo de cuatro horas hasta Málaga y después autobús de vuelta a Granada, poniendo fin a nuestro viaje, cansados pero bastante satisfechos por lo que habíamos visto.

Impresiones generales del viaje

Hemos quedado muy contentos con este viaje al Uzbekistán.

Nos han gustado mucho las tres ciudades históricas: Samarcanda, por la grandiosidad de sus monumentos; Jiva, por tener un conjunto amurallado que es de cuento; y Bujará, que tiene características de ambas. En cuanto a Taskent, ha estado bien conocerla, por qué no.

Y Uzbekistán nos ha resultado un país fácil para viajar por cuenta propia: todo funciona aceptablemente bien y es seguro. Y es barato, muy barato.

Relat de 21 dies de viatge a l'Uzbekistan - Marianne & Arantza [2011]
Relat d'un viatge a l'Uzbekistan i el Kirguizistan - Núria Estrada & Xavi López [2011]
Travessa pel centre d'Àsia en bicicleta - Francesc Sabater [2008]
Relat d'un viatge a Uzbekistan - Paco Lozano [2008]