ÍNDICE -- Ficha técnica | Beijing | Xi'an | Lijiang | Dali | Kunming | Guilin | Ping'an
Yangshuo | Hong Kong | FAQ sobre el viaje independiente a China | Enlaces relacionados
China, un país con una gran cultura milenaria, es aún un mundo diferente y, tanto por su tamaño como por su variedad de paisajes geográficos y humanos, constituye un subcontinente en sí misma. Inmersa en una etapa de cambios socioeconómicos sin precedentes, China abandona vertiginosamente su pasado maoísta y da la bienvenida al capitalismo a través del pragmatismo económico adoptado por sus clases dirigentes.
Además se da la circunstancia, en el plano turístico, de que ahora es un destino de moda, en buena medida gracias a los nuevos vuelos directos que han acortado la distancia física con ese país asiático. Aún y así continúa siendo un país bastante desconocido en nuestras latitudes, con tópicos que cada día obedecen menos a su realidad actual.
A la hora de trazar nuestra ruta en nuestro primer viaje a China optamos por una ruta que combinara la China imperial (la más conocida entre nosotros por su imponente legado en forma de grandes monumentos), las etnias y grandes paisajes del sur, y el cosmopolitismo urbano de Macao y Hong Kong.
Avisamos de que cierta información reflejada en cada una de estas guías o relatos, especialmente la referida a horarios, precios, visados, direcciones de e-mail o páginas web, puede haber variado desde el momento de la visita al país o zona en cuestión (sobre todo en aquellos viajes más lejanos en el tiempo).
Por tanto Viatgeaddictes.com no se responsabiliza de los posibles perjuicios que pueda causar la información aquí contenida, así como de las opiniones expresadas por los colaboradores, ni estas son necesariamente compartidas por nosotros.
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Del 11 de Junio al 4 de Julio de 2005.
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Día 1: BCN - Londres HR - ... Día 2: ... - Beijing Día 3: Beijing Día 4: Beijing - Miyun - Simatai (Gran Muralla) - Miyun - Beijing Día 5: Beijing - ... Día 6: ... - Xi'an Día 7: Xi'an - Lintong (Guerreros de terracota) - Xi'an Día 8: Xi'an - Kunming - Lijiang Día 9: Lijiang Día 10: Lijiang - Baisha - Lijiang Día 11: Lijiang - Dali Día 12: Dali - Baisha_2 - Dali Día 13: Dali - lago Er Hai - Xiaguan - Dali Día 14: Dali - Xiaguan - Kunming Día 15: Kunming - Guilin Día 16: Guilin - Longsheng - Ping'an Día 17: Ping'an - Longsheng - Guilin - Yangshuo Día 18: Yangshuo - Xingping (río Li) - Yangshuo Día 19: Yangshuo - ruta río Yulong - Yangshuo Día 20: Yangshuo - Xingping - Fish Village - Xinping - Yangshuo - ... Día 21: ... - Zuhai - Macao - Hong Kong Días 22 i 23: Hong Kong Día 24: Hong Kong - Londres HR - BCN |
Para visitar la China continental es necesario un visado y un pasaporte con una validez mínima de 6 meses. Si se desea visitar el Tibet se requiere además un permiso especial.
Podemos descargarnos el formulario de obtención del visado para la China continental desde la sección Asuntos Consulares en la web de la Embajada de China en España. Una vez rellenado el formulario hay que entregar la documentación en ...
El horario es lunes, miércoles y viernes, de 9:30 a 13:30. El precio actual del visado (verano 2005) es de 25 € (una sola entrada), 35 € (dos entradas) o 48 € (6 meses con múltiples entradas). El pago del visado se realiza al retirar el visado tramitado y sólo se admite dinero en efectivo. El visado tiene una validez de 90 días y permite una estancia máxima en el país de 60 días.
Los ciudadanos españoles no necesitan visado para entrar en Hong Kong y Macao en caso de viaje de turismo y negocios con una estancia máxima de 90 días. Para más información consultad la web Hong Kong Immigration Department. Es importante tener en cuenta que, en caso de viajar a Hong Kong y/o Macao desde la China continental y regresar de nuevo a ella, será necesario tener un visado de dos entradas, o en caso de poseer uno de una sola entrada, será preciso solicitar un nuevo visado.
En la China continental la moneda oficial es el Renminbi (RMB o moneda del pueblo), cuya unidad básica es el yuan (Y). En Hong Kong es el dólar de Hong Kong (HK$) y en Macao la pataca (M$ o MOP$).
No tuvimos absolutamente ningún problema para cambiar euros. En la China continental cambiamos en bancos, mientras que en Hong Kong lo hicimos en casas de cambio. Debido a nuestra corta estancia en Macao optamos por no cambiar a moneda local y pagar directamente con HK$, aceptados sin problemas en la mayor parte de lugares de esta excolonia portuguesa.
Cambio medio:
1 Y = 0'101 € / 1 € = 9'9114 Y
1 HK$ = 0,112 € / 1 € = 8'95 HK$
+ 623 € (vuelos BCN-Londres Heathrow-Beijing y Hong Kong-Londres Heathrow-BCN + tasas aéreas)
+ 148 € (vuelos interiores Xi'an-Kunming, Kunming-Lijiang, Kunming-Guilin + tasas aéreas)
+ 325 € (transporte, alojamiento, comida/bebida, entradas, excursiones, otros)
= 1.096 € (Total por persona)
Nivel de vida
El coste medio para el viajero en la China continental es bastante más bajo que en Macao y, sobre todo, que en Hong Kong.
En principio no hay ninguna vacuna obligatoria, aunque sí puede haber alguna que sea recomendable (por ejemplo las habituales contra el tétanos y la poliomielitis). Dependerá también del tipo de viaje que hagamos y de las zonas a visitar. En cualquier caso es recomendable vacunarnos de aquello especificado por un Centro de vacunación internacional.
El país, en general, es bastante seguro aunque, como siempre, conviene tomar precauciones y usar el sentido común, especialmente en zonas frecuentadas por turistas. Nuestra experiencia fue muy buena en este sentido y pudimos ir libremente donde quisimos sin sentirnos intimidados por nada ni nadie, tanto en grandes ciudades como en zonas rurales.
Avión. Las enormes distancias del país hacen del avión el medio de transporte ideal en cuanto a comodidad y ahorro de tiempo, especialmente cuando no vamos sobrados de días. Desde que en China se permitieron las empresas de transporte privadas han surgido numerosas compañías aéreas que han incrementado los vuelos domésticos.
Merece la pena comprar los vuelos internos una vez allí. Hay mucha competencia y se pueden encontrar muy buenas ofertas. Nosotros los compramos a través de agentes de viajes (sus oficinas están convenientemente indicadas con rótulos en inglés) y, si tenéis opción, mejor comparar precios y ofertas antes de decidirse. Hay un sistema de descuentos de hasta un 50% aplicables sobre la tarifa oficial, pero por más que lo intentamos no supimos encontrar la lógica de estos descuentos (suponiendo que la haya, claro). Como que los vuelos son más caros que el tren o el autobús es más fácil encontrar plazas sin mucha antelación. Todos los vuelos internos en China tienen una tasa aérea fija de 50 Y que debemos sumar al precio de cada vuelo. El servicio a bordo de los aviones es excelente, y los aparatos y aeropuertos bastante modernos. En este tipo de vuelos se da algo para comer e incluso algún regalo como recuerdo de la compañía aérea, como en el caso de la compañía China Eastern. De hecho la única nota negativa la tuvimos con la compañía Air China que nos canceló un vuelo sin previo aviso, estando ya en el aeropuerto.
Autobús. Los autobuses son una buena opción para moverse por el país. Nosotros los probamos de todo tipo: de larga distancia con literas, de distancia media, minibuses para distancias cortas, o autobuses urbanos. En general son cómodos y eficientes, y los precios muy competitivos. Además, las carreteras no suelen estar mal. Es casi imprescindible llevar escrito en chino nuestro destino final, tanto para mostrarlo a la hora de comprar el billete en la terminal o bien para que el conductor/cobrador sepa adonde vamos. En el caso de minibuses que conectan poblaciones cercanas conviene estar alerta a la hora de pagar el trayecto al cobrador del minibús (fijándose en lo que paga la población local), ya que no es raro que nos intenten cobrar un sobreprecio de "extranjero" (laowei en chino). En ese caso hay que mostrarse firme y al final suelen ceder, entre las risas del resto del pasaje.
Tren. Con más de 52.000 km de vía férrea la red ferroviaria china es bastante completa, y es una magnífica opción para moverse por China, aunque algunos trayectos suelen estar muy masificados, por lo que en algunos casos es muy conveniente reservar con varios días de antelación (por ejemplo, para el trayecto Beijing-Xi'an).
En general suele haber 4 posibilidades a elegir cuando se compra el billete (dependiendo de si el tren es nocturno o no): litera blanda, litera dura, asiento blando, y asiento duro (de más a menos caro). Lógicamente siempre es más fácil encontrar plaza en litera blanda, pero no son nada baratas. Nosotros sólo tuvimos ocasión de probar las literas blandas y los asientos blandos, ambos bastante cómodos. Por experiencia propia recomendamos comprar los billetes de tren directamente en las taquillas de la estación, aunque conviene armarse de paciencia y, sobre todo, llevar escrito en chino el destino y la clase que queremos (para el caso de trenes nocturnos). Información sobre horarios y trayectos en la web China Train, o aún mejor, en la guía rápida que actualiza de forma periódica Duncan Peattie: Chinese Railway Timetable (formato .pdf).
La cocina china ya es muy conocida en nuestro país, pero también es cierto que la que conocemos aquí suele estar adaptada al gusto occidental. Una vez en China comprobamos que realmente es una cocina variadísima y lo cierto es que comimos muy bien en general. Sólo decir que a veces puede costar encontrar un lugar donde desayunar un café y una pasta.
Debido a la dimensión del país, el clima varía enormemente según la región. En general durante nuestra estancia en China encontramos calor, especialmente en Xi'an, aunque lo cierto es que en general fue un calor moderado. La zona de Yunnan, debido a la altura, resultó algo menos calurosa que el resto. Tuvimos algunos episodios puntuales de lluvias, pero no alteraron para nada nuestro plan de viaje. Por otra parte, en las fechas de nuestro viaje oscurecía entre las 20 y 21 horas.
Durante nuestro horario de verano hay una diferencia de +6 horas.
En la China continental hay un gran número de canales televisivos, pero el único que emite en inglés toda su programación, sobre todo noticias y documentales sobre China, es el CCTV 9, uno de los múltiples canales de la cadena estatal China Central TV.
China, Lonely Planet (colección geoPlaneta en castellano, edición Febrero 2003). En general es bastante útil y nos resultó muy práctico el hecho de que los nombres de lugares vengan escritos en pinyin y en caracteres chinos. Como nota negativa sólo resaltar que encontramos algún error de traducción del inglés que podía inducir a confusión.
Guía de conversación Chino mandarín (Ed. Espasa). Se trata de un pequeño y práctico manual de conversación español-chino.
AVISO: Los enlaces a sitios web son siempre volátiles, pero en el caso de China lo son aún más debido al férreo control de las autoridades chinas sobre Internet. Por ello algunos de los enlaces referenciados en esta guía puede dejar de funcionar.
Vuelo de Barcelona a Londres Heathrow con British Airways (2 horas 5 minutos). A continuación enlazamos con otros vuelo de la misma compañía con destino a Beijing. Llegamos a la capital china tras un vuelo de casi 10 horas, recorriendo unos 8.000 km. Poco antes de aterrizar tenemos la oportunidad de ver, a través de la ventanilla del avión, la increíble Gran Muralla cruzando un bonito paisaje montañoso.
Una vez en el aeropuerto de Beijing pasamos sin problemas los controles sanitarios (donde simplemente entregamos un formulario que hemos rellenado previamente) y de inmigración. Cambiamos dinero en una pequeña oficina que hay en la misma sala de equipajes, donde la tasa de cambio es muy buena pero debe tenerse en cuenta que se aplica una comisión de 30 Y, por lo que cuanto mayor es la cantidad cambiada mejor sale el cambio. En cualquier caso, al salir de la sala de equipajes hay otro lugar donde cambiar (aunque las condiciones eran las mismas que en el anterior).
Al salir de la terminal seguimos las indicaciones Airport Shuttle hasta llegar a un mostrador donde compramos los billetes (16 Y cada uno) para el autobús nº 2, cuya parada final en la ciudad es Xidan, justo delante del Building Aviation, unos 2 km al oeste de la plaza de Tiananmen. El autobús es muy cómodo y el trayecto, de unos 28 km y 40 minutos, muy agradable. Una vez en Xidan tomamos un taxi (con taxímetro) hasta el hotel. Pagamos 13 Y por este trayecto.
Nos alojamos en el Beijing Far East International Youth Hostel (Yuandong Fandian en chino). Está situado en Tieshu Xiejie nº 90, en medio de los hutong (llegar hasta él puede resultar difícil si no se conoce esta zona laberíntica), a poco más de 1 km al suroeste de la plaza de Tiananmen. En un lado de la calle tiene el edificio que corresponde al Youth Hostel y en el otro el hotel propiamente dicho. Es uno de los hoteles de Beijing con la mejor relación calidad/precio.
Una habitación doble, con baño privado, TV y A/C nos costó 280 Y por noche y es el equivalente a un hotel de 3 estrellas de aquí. Recomendamos pedir una habitación en la 4ª planta, ya que la acaban de remodelar y las habitaciones están nuevas, muy limpias e impecables. Además el lugar es muy céntrico para los estándares chinos y está en una zona muy interesante. Muy recomendable. Nosotros lo reservamos por Internet a través de la web de reservas HostelWorld.com pagando 2 US$ adicionales, pero ahora (en teoría) también se puede reservar desde la nueva página web que tiene el propio hotel. Conviene reservar por Internet ya que los precios son bastante mejores que en recepción. Al registrarse en el hotel hay que dejar un depósito de 100 Y (retornable).
En el restaurante del hotel se puede desayunar (buffet libre) por 17 Y si se es cliente del hotel y 20 Y si no. Muy recomendable, aunque algo caro, es el restaurante Yi Tiao Long (en Quianmen Dajie nº 31). Más económico y modesto es el Tian Hai #37, en la calle Dazhalan Jie. Para comer el famoso pato a la pequinesa probamos el no menos famoso restaurante Liqun (más conocido como Kaoyadian. Tel. 67055578), en el nº 11 de Beixianfeng, al este de Quianmen Dajie. Aunque no habíamos reservado, tras una espera de 15 minutos viendo fotos de comensales famosos conseguimos una mesa. Un pato laqueado al estilo tradicional pequinés con todas las guarniciones posibles y bebida nos cuesta 113 Y para dos personas. Buenísimo.
En la calle Dazhalan Jie que conduce al hotel desde Quianmen Dajie hay un gran ambiente nocturno debido a la gran cantidad de comercios y restaurantes que hay en ella. A unos 50 metros de la estación de metro Hepingmen hay una sucursal del Bank of China donde poder cambiar dinero.
BEIJING (este es ahora el nombre oficial de la ciudad, pero anteriormente también era conocida como Pequín) es la capital de la Rep. Popular China y como tal posee un gran ascendente sobre el resto de China. Además se encuentra inmersa en un frenético proceso de modernización y crecimiento ante los próximos Juegos Olímpicos de 2008. En general es una ciudad con una trama urbanística bastante ordenada, aunque también podemos encontrar auténticos laberintos de callejuelas en los hutong, las zonas más antiguas de Beijing. Una buena forma de moverse por Beijing es el metro, aunque de momento hay pocas líneas y no cubren toda la ciudad. Un billete simple cuesta 3 Y y las estaciones están indicadas en ideogramas chinos, en pinyin y en inglés, por lo que no es nada complicado moverse por él.
Dado que la ciudad posee numerosos puntos de interés históricos y culturales y, teniendo en cuenta que las distancias para desplazarse a pie suelen ser kilométricas, fácilmente podemos emplear un mínimo de 3-4 días para visitarla. Precisamente debido a la cita de 2008 mucho edificios históricos de la ciudad están siendo ahora sometidos a profundas obras de restauración, con lo que algunos de ellos están parcialmente inaccesibles y están cubiertos de lonas verdes que afean el conjunto.
Plaza de Tiananmen (Tiananmen Guangchang). Esta enorme plaza pavimentada es el corazón de Beijing y fue tristemente famosa en 1989 por las duras imágenes que dieron la vuelta al mundo. Alrededor de la plaza podemos ver numerosas construcciones de distintas épocas. Al ponerse el sol hay en ella aún más animación de la ya habitual. Por ejemplo, podemos ver mucha gente haciendo volar cometas a alturas increíbles. A esta hora es posible asistir también a la ceremonia de arriado de la bandera (también es posible ver el izado al amanecer), aunque hay que espabilarse para coger un buen lugar y ver algo, porque siempre hay un gran número de espectadores. El espectáculo es muy marcial, pero curioso de ver.
La Puerta de la Paz Celestial, en el lado sur de la plaza, vale la pena de ser visitada. La entrada vale 10 Y. Contiene maquetas y fotos de época de Beijing, pero sobre todo proporciona unas magníficas vistas sobre la plaza y alrededores. Justo enfrente podemos ver el Monumento a los Héroes del Pueblo y junto a él el edificio que alberga el Mausoleo de Mao Zedong. La entrada al mausoleo es gratuita, pero previamente hay que dejar la mochila y cámara en un edificio del lado este de la plaza (hay que pagar 10 Y por cada mochila). Seguidamente hay que ir al lado norte del mausoleo para hacer cola con los miles de chinos que cada día lo visitan. Tras una breve cola de 15 minutos entramos en la sala donde se conserva el cuerpo momificado de Mao, pero la visita es muy breve pues varios oficiales se encargan de que nadie se detenga a mirar más de la cuenta. A la salida vale la pena detenerse en las decenas de chiringuitos para ver la de millones de objetos de lo más variopinto que se venden como recuerdo con la imagen de Mao (si éste levantara la cabeza...). Dos edificios emblemáticos de la plaza de Tiananmen son el Gran Palacio del Pueblo, en su lado oeste, y el Museo de Historia de la Revolución China, en el lado opuesto. En la fachada de este último se ha colocado un marcador electrónico que indica el tiempo que queda hasta el inicio de los JJOO del 2008.
Ciudad Prohibida (declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987). En este enorme palacio, de hecho una ciudad dentro de la ciudad, vivieron las dinastías Ming i Qing y el nombre es consecuencia de que acceder a ella estuvo prohibido durante unos 500 años (si los antiguos emperadores vieran que ahora hay un café Starbucks en el corazón de la Ciudad Prohibida...!!).
Los edificios actuales son del s. XVIII porque los originales han sufrido diversos incendios a lo largo del tiempo, pero son los mejor conservados de todo China. La entrada al complejo se encuentra en el lado norte de la plaza de Tiananmen, bajo una enorme foto de Mao. Una vez dentro pasamos por otras puertas, en medio de un gentío autóctono, hasta llegar a la puerta de WuMei, en la que ya no se puede avanzar sin pagar los 60 Y de la entrada. Pasado este punto ya hay muchísima menos gente. Actualmente hay varios edificios del complejo en restauración, aunque afortunadamente no suelen ser los principales y además la belleza del conjunto supera este contratiempo. La visita a la Ciudad Prohibida es agotadora por sus descomunales dimensiones, sobre todo si se quieren indagar todos sus rincones. Y si hace calor no hay mucha sombra donde cobijarse, por lo que es mejor evitar las horas centrales del día. Para visitar el Museo del Palacio, en el ala este del complejo, hay que pagar 10 Y adicionales, pero opinamos que vale mucho la pena, tanto por sus edificios, sus jardines y por las magníficas colecciones de joyas que contiene. Acabada la visita de la Ciudad Prohibida recomendamos abandonar el complejo por su puerta norte, cruzar el foso y la calle posterior e ir al Jardín de la Colina de las Vistas (la entrada cuesta 2 Y). El jardín en sí es muy bonito, pero subiendo por unas escaleras hasta un templo que hay en lo alto de la colina obtendremos unas vistas extraordinarias sobre los alrededores, pero especialmente de la propia Ciudad Prohibida. Esta colina se creó artificialmente al ir apilando aquí desechos de obra que sobraban en la construcción de la Ciudad Prohibida y es el punto natural más alto de Beijing.
Palacio de Verano (Yiheyuan). Es un conjunto de palacios, jardines, pabellones, lagos y paseos que fue un lugar de recreo de la corte imperial que escapaba de los rigores estivales de la Ciudad Prohibida (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998). Vale la pena dedicarle un día entero, ya que hay muchas cosas a ver y las distancias grandes, y todo eso a pesar de que en el momento de nuestra visita la parte central y sur de la Montaña de la Longevidad estaba cerrada debido a obras de restauración. Es muy bonita la estampa que forma el lago Kunming, el cuál ocupa 3/4 partes del recinto, y todas las construcciones circundantes. El lago posee una isla, la isla del Lago Sur, unida a tierra firme por un bonito puente de 17 arcos y 150 m. de longitud. En el extremo norte del lago podemos ver el curioso barco de mármol que hizo construir la Emperatriz Cixi, mientras que si miramos hacia el oeste llama la atención la pagoda de Yufeng, de varios pisos, situada en la cima de la montaña de la Primavera de Jade.
La entrada completa que da acceso a todo vale 50 Y. Además creemos muy recomendable comprar un mapa que se vende a la entrada y que vale 3 Y, ya que el recinto es enorme y las indicaciones muy escasas. Se encuentra en las afueras de la ciudad. Para llegar hasta él tomamos el metro en Qianmen hasta Shizhimen (unos 15 minutos). Salimos al exterior y después de preguntar mucho conseguimos averiguar que hay que tomar el autobús nº 375 (no confundir con otro que tiene el mismo número, pero seguido de un ideograma chino) al pie del edificio donde se coge el tren de la línea 13. Este trayecto en autobús cuesta 1'5 Y y nos lleva casi 45 minutos llegar a la puerta norte del Palacio de Verano, a causa del intenso tráfico y las numerosas paradas del autobús. Para volver al centro tomamos el autobús nº 726 en un aparcamiento a 100 metros de la puerta este. En este caso el trayecto directo hasta la puerta sur de la plaza de Tiananmen nos costó 3 Y y empleamos unos 80 minutos en llegar a ella.
Parque del Templo del Cielo (Tiantan Gongyuan). Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, es uno de los iconos de Beijing y se trata de un conjunto de edificaciones (máximo exponente de la arquitectura Ming) en un enorme parque de 267 Ha. con 4 puertas, una en cada punto cardinal. Hasta mayo de 2006 su construcción principal, el templo de las Rogativas para las Buenas Cosechas, está cerrado por obras de restauración. Pero el parque y el resto de edificios del complejo son muy bonitos, con lo que justifican igualmente la visita (vale la pena dedicarle medio día). Sobresalen el Altar Circular o el Muro de los Ecos. El parque tiene más de 4.000 cipreses y todo en él está muy cuidado. La entrada completa vale 35 Y (permite visitar todos los edificios), mientras que pagando 15 Y sólo se puede pasear por el parque. Para llegar hasta aquí desde nuestro hotel caminamos hacia el sur por Qianmen Dajie y giramos al este por Tiantan Lu hasta encontrar la puerta norte del parque. En total es un largo paseo de más de 3 km.
Los hutong son barrios formados por laberínticos callejones y pequeñas construcciones tradicionales a modo de vivienda cuyo origen hay que buscarlo varios siglos atrás. Con el imparable desarrollo urbanístico de Beijing muchos hutong están desapareciendo a marchas forzadas, aunque la presión de asociaciones locales ha logrado preservar al menos los más históricos. Vale la pena darse un calmado paseo por al menos uno de ellos para ver otro Beijing no tan turístico ni glamouroso, pero muy interesante para ver una forma de vida más tradicional. Una posibilidad es visitar el hutong en se encuentra el hotel Lusongyuan Binguan, a 1 km al nordeste de la Colina de las Vistas. Otra es deambular por los callejones que rodean el hotel en el que nos hospedamos, el Far East.
Evidentemente no se acaba aquí la lista de cosas a ver en Beijing, pero serían necesarios varias días más de estancia para verlo todo: parques, museos, templos, edificios históricos, etc. De esta lista destacaríamos sobre todo el Templo de los Lamas, un vistoso e importante templo budista tibetano situado muy cerca de la estación de metro Yongheyong.
LA GRAN MURALLA. Esta extraordinaria construcción defensiva está formada por una serie de murallas construidas y reconstruidas por diferentes dinastías durante más de 1.000 años con el fin de impedir las incursiones de los pueblos nómadas del norte primero y de asegurar los nuevos territorios conquistados hacia el oeste por los chinos después. Aunque su longitud oficial es de 7.300 km de este a oeste, si descontamos sus ramificaciones y construcciones secundarias entonces cubre 6.400 km desde la frontera con Corea hasta el desierto de Gobi, abarcando siete provincias. Las partes de la muralla más visitadas se mantienen en buen estado o han sido reparadas, pero en el resto suele estar descuidada, sirviendo como zona de juego o fuente de materiales de construcción para la población local.
La Gran Muralla es una de las grandes maravillas de la humanidad (fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987). Actualmente es la mayor atracción turística de China y es visitada por millones de turistas cada año, por lo que se ha montado un gran tinglado comercial en torno a ella para explotar este interés. De los tramos que quedan en pie los más visitados y restaurados son los más cercanos a Beijing, como los de Badaling o Mutianyu, a sólo 70 km de la capital, pero suelen estar abarrotados por grupos de turistas y están tan reconstruidos que parecen ser más propios de un parque temático. Ante esta perspectiva nosotros nos decantamos por ir a visitar el tramo de Simatai, uno de los menos explotados (al menos por ahora) y de los últimos en ser abiertos al público. Este tramo tiene una longitud de 19 km, con zonas realmente muy pronunciadas (pendientes de hasta el 70%), por lo que no está al alcance de cualquiera (aunque tampoco hace falta ser un superman). Realmente vale mucho la pena y disfrutamos muchísimo con la visita. La mayor parte del tiempo estuvimos solos, quizás ayudados por un fuerte chaparrón que había caído justo en el momento de nuestra llegada y que había ahuyentado a los ya de por sí pocos visitantes y vendedores.
La entrada al recinto vale 30 Y. Desde aquí al pie de la muralla hay un camino de subida de 1 km. Una vez en la muralla optamos por ir subiendo tramos de muralla tranquilamente hasta llegar a uno de los puntos más altos, desde el cual la vista es sensacional, magnífica, impactante, ... El tramo de muralla en dirección hacia Jhanshaling se pierde en el horizonte siguiendo la cresta de las montañas. Al bajar llegamos a la torre nº 8 y decidimos tomar el camino de bajada a la estación del teleférico. Tomamos el último teleférico (a las 16:30), el cual emplea unos 23 minutos en recorrer un largo y bonito trayecto con nuevas perspectivas de la muralla (cuesta 30 Y un sólo trayecto y 50 Y ida/vuelta) y que nos deja a unos 400 m. del aparcamiento.
Cómo llegar: Subimos al metro en la estación de Qianmen y bajamos en la de Dongzhimen. Aquí salimos al exterior siguiendo a algunos pasajeros cargados con maletas y paquetes (supusimos que nos conducirían a la estación de autobuses de Dongzhimen). Efectivamente, unos 600 m. más adelante comenzamos a ver numerosos aparcamientos de autobuses (en este trayecto a pie algunas personas se nos acercan para ofrecernos un taxi a Simatai por 300 Y, ida y vuelta, ya que acertadamente adivinan adonde nos dirigimos). Preguntamos por el autobús a Miyun y nos indican el nº 960. Subimos a él y sale enseguida. El trayecto de 63 km a Miyun cuesta 8 Y y empleamos casi 2 horas, debido al tráfico, las paradas del autobús y las numerosas obras en la carretera. La cobradora del autobús nos pregunta si vamos a Simatai y les respondemos que sí sin saber el porqué de la pregunta. Pero lo entendemos rápido al llegar a Miyun, ya que en la parada nos espera un vehículo y su joven conductor. Negociamos duramente con él y finalmente acordamos un precio de 110 Y para el trayecto de ida y vuelta entre Miyun y Simatai. Este trayecto, de 47 km, también resultó ser una carrera de obstáculos debido a las obras en la carretera. En total tardamos más de 3 horas en llegar desde el centro de Beijing a Simatai. A la vuelta nuestro taxista nos deja en la estación de autobuses de Miyún, donde nos localiza el siguiente autobús a Beijing. Tras 2 horas de trayecto (8 Y) llegamos a la estación Donzhimen de Beijing pasadas las 8 de la tarde.
Tomamos un tren nocturno que sale de la estación Beijing Oeste a las 20:30 y llega a Xi'an a las 8 de la mañana del día siguiente. Para llegar a la estación de Beijing Oeste desde Tiananmen se puede coger el metro en Qianmen (3 Y), hacer transbordo en Fungxingmen y bajar en la estación Military Museum. Aquí se puede negociar un rickshaw que por 5 Y nos lleva hasta ella. Es conveniente llegar con tiempo suficiente a la estación, pues esta es enorme y puede no ser inmediato encontrar la sala de embarque (sí, en los trenes chinos hay que embarcar antes hasta que se da acceso al andén, como si se tratara de un vuelo).
El billete de tren a Xi'an lo compramos unos días antes en la oficina para extranjeros de la estación principal de Beijing (junto a la estación de metro Beijing Zhan) y, a pesar de hacerlo con una antelación de 3 días, nos vimos obligados a quedarnos con litera blanda (417 Y cada uno) porque ya no había plazas para litera dura (274 Y). El trayecto Beijing-Xi'an tiene una altísima demanda y por ello insistimos en realizar la reserva cuanto antes mejor. La oficina para extranjeros está en el ala izquierda de la planta baja de la estación, situada dentro de la sala de espera para soft berth (litera blanda), y debemos seguir la indicación Ticket Office for Foreigner. Está abierta de 5:30 a 23:00, pero con algunas paradas intermedias de 30 minutos (por ejemplo se cierra de 11:30 a 12:00 y de 18:30 a 19:00). El nivel de inglés de la empleada que nos atendió fue suficiente para realizar la compra sin problemas.
Para el viaje recomendamos llevar algo de comida (se puede comprar en la misma estación), ya que el vagón restaurante no dispone de gran variedad ni cantidad y pronto ya no queda nada. La estación de tren de Xi'an está a unos 5 km al nordeste del centro. Para llegar hasta él se puede tomar un autobús urbano (1 Y), por ejemplo el nº 611, o bien un taxi (7 Y).
Shaanxi Nanfang Hotel (15 Anban Jie, a 400 m. de la Torre de la Campana, en pleno centro de Xi'an; Tel. 87261969). Una habitación doble, baño privado, TV, A/C, desayuno incluido, y calidad de 4* por sólo 180 Y (aunque regateamos el precio inicial de 296 Y). Llegamos a él por recomendación de una agente de viajes que conocimos mientras desayunábamos, nada más llegar a Xi'an. En principio es un hotel para clientela china ya que el inglés del personal de recepción es muy limitado y el desayuno es puramente chino, pero tiene una excelente relación calidad/precio y es muy céntrico. El único inconveniente, por decir algo, es que el desayuno es completamente chino.
Muy recomendable el restaurante De Fa Chang, en el edificio grande que hay en el lado norte del centro comercial Century Ginwa. Nos sentamos en la mesa y esperamos que vayan pasando los carros con los platos del día para servirnos lo que queramos. El restaurante The Brothers Jian, en An Ban Road, también está muy bien para probar distintas especialidades, aunque hay que vigilar que se escoge, pues algunos platos son muy picantes. En la moderna pastelería Holiland, adyacente al hotel Melody, se puede probar una original macedonia de frutas (con guisantes y habichuelas, entre otras) por 7 Y. Yendo hacia el sur por Nan Dajie encontramos el King's Coffee, una copia local del Starbucks, donde desayunar o merendar.
La conexión a Internet en el Youth Hostel (en la esquina nordeste de la rotonda de la Torre de la Campana) cuesta 8 Y la hora.
XI'AN fue durante algunos siglos la capital política china y también un cruce de caminos en las rutas comerciales del este de China hacia Asia Central, por ejemplo de la Ruta de la Seda. A través de estas rutas se produjo la llegada de la cultura islámica a la zona, muy presente aún hoy día en Xi'an. Por todo ello se puede decir que Xi'an es el centro histórico de China y bien merece una visita que no sea sólo para ver los famosos Guerreros de Terracota.
Torre de la Campana (Zhong Lou). Se encuentra en el núcleo central de la moderna Xi'an, dentro de la rotonda donde se cruzan las dos grandes avenidas Bo y Dong Dajie. Se trata de una torre que se reconstruyó en el s. XVIII y se llama así por su gran campana de hierro (antiguamente marcaba las horas). La entrada vale 30 Y (sirve también para visitar la Torre del Tambor) y se accede a través de un paso subterráneo que va a dar al centro de la rotonda. La visita vale la pena y proporciona unas buenas vistas.
Torre del Tambor (Gu Lou). Se encuentra a unos 250 m. al oeste de la anterior. También es bastante interesante y en ella es posible asistir a espectáculos de música tradicional que se van repitiendo a ciertas horas. En la plaza ajardinada que hay entre esta torre y la anterior, al caer el sol, se puede contemplar a un gran número de personas haciendo volar larguísimos cometas, uno de los deportes nacionales chinos como ya habíamos visto en Tiananmen.
Barrio musulmán. Precisamente pasando bajo la Torre del Tambor nos adentramos en este curioso barrio siguiendo la calle Beiyuanmen. Muy interesante porque conserva buena parte de su carácter original tras varios siglos de albergar a esta importante comunidad musulmana y también por las sensaciones que produce: los olores de las especias, las carnicerías al aire libre, la comida recuerdan a los mercados árabes, pero la gente, su lengua y los signos chinos en las tiendas nos recuerdan que estamos en China. Vale la pena deambular por sus calles y callejones sin más. Por otra parte, siguiendo las indicaciones que encontramos llegamos a la interesante Gran Mezquita, una de las mayores de China. Lo que podemos ver ahora es del s. XVIII y de estilo chino. Tanto los edificios como los jardines son preciosos. La entrada cuesta 12 Y.
Pagoda del Gran Ganso (Dayan Ta). Se trata de un impresionante edificio de 64 m. de altura situado en el extremo sur de Xi'an. Aunque se ha reconstruido varias veces el edificio actual es de la época Qing, pero fue construido en estilo Ming. El acceso al recinto está en su lado sur y la entrada cuesta 25 Y. Tanto la pagoda como los jardines que la rodean son bonitos y valen la pena. Se puede subir a lo alto de la pagoda (7 pisos), aunque hay que pagar 20 Y más y no tiene mayor aliciente que las magníficas vistas hacia los 4 puntos cardinales (mirando hacia el sur aún podemos ver campos cultivados, aunque parece que por poco tiempo). Para llegar a la pagoda desde el centro se puede tomar el autobús urbano nº 606 (2 Y) en la esquina sudeste de la rotonda de la Torre de la Campana, ante el moderno Kaiyuan Shopping Mall Centre. Su trayecto sigue la calle Dong y después baja por la calle Yanta Lu. Como que la pagoda se ve desde mucho antes podemos escoger donde queremos bajarnos.
Murallas de la ciudad. Xi'an es de las pocas ciudades chinas que aún conserva sus antiguas murallas, aunque algún trozo ha desaparecido y otros han sido restaurados. Su perímetro total es de 14 km, con forma rectangular y una puerta en cada lado. Se pueden alquilar bicicletas para recorrerlas por su parte superior. Nosotros subimos a la muralla por la Puerta Sur y la entrada costaba 20 Y (obsequio de una botella de agua). Vale la pena subir a la muralla por la perspectiva que da de la ciudad y por lo bonito de la muralla y sus torres de defensa.
El complejo está formado por un museo (no perderse sobre todo la sala en la que se muestran los dos carros de bronce a escala 1:2, cada uno de ellos formado por más de 3.000 piezas), el pabellón principal (foso 1) y dos pabellones más pequeños (foso 2 y foso 3), además de un edificio que alberga un cine de formato circular. Si hace unos años estaba completamente prohibido fotografiar o grabar en video en el interior de los pabellones ahora no hay ningún problema en hacerlo.
En el foso 2 aún se están llevando a cabo excavaciones que dejan al descubierto nuevos guerreros. En vitrinas a un lado del foso se pueden contemplar bonitos ejemplares de guerreros muy bien conservados. También en el foso 3 podemos apreciar las figuras que van apareciendo en las excavaciones aún en marcha. El foso 1, el principal y más famoso, es donde se encuentran alineados unos 6.000 guerreros en formación, aunque aún queda una buena parte por excavar. Las figuras son a tamaño natural (1,80 m. de altura) y están equipados con armaduras también de terracota. Cada una de las figuras tiene rasgos y características diferentes. Cada soldado llevaba un arma, pero tras la caída de la dinastía Qin, los campesinos saquearon la tumba y robaron estas armas. Además las figuras eran en color, pero este se ha perdido con el paso de los años. Es realmente espectacular. En la parte posterior del pabellón está el taller donde se intentan recomponer los trozos encontrados para reconstruir nuevos guerreros. Vale la pena ir al cine panorámico circular y ver la proyección (cuando acaba vuelve a empezar), ya que ayuda entender la historia de esta maravilla: porqué se hicieron, como se hicieron o porqué se destruyeron. Se trata de una recreación muy lograda e interesante de su historia.
En el mismo complejo hay un restaurante enorme donde un buffet de 7 platos, bebida y postre cuesta 38 Y. Está bastante bien.
La entrada al complejo cuesta 90 Y. Para llegar hasta aquí desde Xi'an tomamos el autobús nº 611 en Dong Dajie para ir hasta la estación de tren (1 Y). Una vez allí cruzamos a pie la puerta de la muralla y nos dirigimos al aparcamiento, donde rápidamente encontramos un minibús con la inscripción Terracota Warriors. El trayecto de 40 km hasta el aparcamiento del complejo de los Guerreros se hace en casi una hora y vale 5 Y. Desde el aparcamiento hasta la entrada propiamente dicha hay 1'5 km andando (o tomando un coche eléctrico por 5 Y). Para volver a Xi'an caminamos hasta el aparcamiento y tomamos el autobús 306 (5 Y).
Desde delante del hotel Melody tomamos el autobús que va al aeropuerto de Xi'an (preguntad los horarios en el mismo hotel Melody). Vale 25 Y y tarda unos 55 minutos en llegar al aeropuerto.
Dado que no hay un vuelo directo de Xi'an a Lijiang hemos de realizar dos trayectos. El primero de Xi'an a Kunming, con la compañía China Eastern. Durante el vuelo, de casi una hora, nos dan de comer y nos regalan una bolsa de viaje. En el aeropuerto de Kunming conectamos (con una espera de casi 4 horas debido a un retraso) con otro vuelo, este de Air China, que nos lleva a Lijiang en algo más de 45 minutos.
Estos dos vuelos los habíamos comprado a través de Sabrina, una agente de viajes que conocimos en Xi'an. El trayecto Xi'an-Kunming nos costó 530 Y cada uno, mientras que por el vuelo Kunming-Lijiang pagamos 320 Y. A cada trayecto hay que añadir 50 Y de tasas domésticas. Y por último un total de 20 Y por gastos de gestión.
Fuera de la pequeña terminal del aeropuerto de Lijiang hay un shuttle bus que espera y que se va cuando se llena (conviene darse prisa para llegar antes de que se llene). El trayecto de 25 km hasta la oficina de Yunnan Airlines en la parte nueva de Lijiang cuesta 15 Y. Cuando llegamos llovía a cántaros, por lo que tomamos un taxi (7 Y) hasta la ciudad vieja.
Dongba House Inn (o Dongba Guesthouse, en el nº 16 de la calle Xinyi, en la Ciudad Vieja de Lijiang). Una habitación triple con baño compartido nos cuesta 40 Y. Aunque básico, el sitio está bien y es limpio. Además se trata de una casa tradicional Naxi, un edificio de madera de dos plantas alrededor de un patio. Fuimos casi los únicos huéspedes, pero en temporada alta con todas las habitaciones llenas, el tema del baño compartido puede ser un problema. Tiene también conexión a Internet y puede organizar excursiones por la zona.
Muy recomendable el restaurante Peasant Family (nº 108 de la calle Xinhua), ya que se come bien (en especial el Small Fried Fish) y a muy buen precio. Muy buena la pizza del Well Bistro (nº 32 de Xinyijie Mishixiang). Para tomar un café en un lugar precioso mientras contemplamos el ir y venir de gente: Yunjoy Coffee, junto a la Mansión Mu. En la aldea de Baisha recomendamos el BuenaVista Club (sirve comidas sencillas, pero también ofrece alojamiento y ecoturismo por la zona, e incluso tours al Tibet).
LIJIANG está situada en la esquina noroccidental de Yunnan, sobre una meseta a 2.600 m. de altura y junto a unas montañas que lindan ya con el Tíbet. En esta zona ha vivido, desde muchos siglos atrás, la minoría Naxi, la cual ha desarrollado una importante cultura propia (cultura Dong Ba). La ciudad de Lijiang se compone de una parte nueva y una vieja. La parte nueva no tiene ningún interés y, de hecho, fue casi enteramente reconstruida tras el terremoto que se produjo en 1996, mientras que las edificaciones de la parte vieja resistieron el seísmo sin problemas (!).
Ni que decir tiene que uno de los alicientes de Lijiang es pasear tranquilamente y sin destino fijo por las callejuelas de la ciudad vieja, para ir así descubriendo sus fotogénicos rincones. La plaza del Mercado Viejo ejerce de centro neurálgico de la parte vieja. Tomando una calle con escaleras que parte de esta plaza y que va subiendo por una pequeña loma y que pasa junto a una antena de radio, se llega a la entrada del parque de la Colina del León. Pagando la entrada de 15 Y accedemos al recinto, repleto de cipreses, y subiendo hasta la cima de la colina llegamos al Pabellón Wanggu Lou. El entorno es bonito, aunque lo que realmente merece la pena es subir hasta el piso superior del Pabellón para contemplar la magnífica vista sobre la ciudad vieja de Lijiang y alrededores. Saliendo del Pabellón por su parte este se llega a un mirador sobre la ciudad vieja. Muy cerca de él se halla la entrada a la Mansión Mu, pero para acceder a ella hay que pagar 35 Y. Como la guía LP decía que el interior no era muy interesante nosotros nos limitamos a verla por fuera desde el mencionado mirador. Siguiendo el camino oficial (indicado con carteles en inglés) descendemos hasta llegar de nuevo a la plaza del mercado. Continuamos nuestra ruta, ahora sin buscar un destino claro, recorriendo muchas callejuelas donde palpamos el quehacer diario de la población naxi. Por casualidad pasamos ante una escuela donde se enseña caligrafía china a niños y niñas. El profesor nos invita amablemente a entrar y, a pesar de que ni el profesor hablaba ni una palabra de inglés, fue una visita muy interesante. Tras vagar por calles y más calles finalmente desembocamos en el mercado, con una gran actividad en ese momento. Ya estamos en la parte nueva de la ciudad.
Heilongtan Gongyuan o Parque del Estanque del Dragón Negro. Este parque se encuentra a unos 2'5 km al norte de la Ciudad Vieja siguiendo la calle Xin Dajie. Es famoso por su típica imagen de postal, formada por el reflejo, sobre el agua del lago, de un pabellón, un puente de 5 ojos y como fondo la nevada montaña del Dragón de Jade. Ciertamente el conjunto es bonito y muy bucólico, aunque el día de nuestra visita al parque apenas conseguimos ver la montaña, pues el día estaba muy nublado. Se puede dar la vuelta al lago siguiendo un sendero e incluso alquilar una barca para navegar por el pequeño lago. La entrada al parque cuesta la friolera de 60 Y, un precio a todas luces exagerado, fruto (suponemos) de la creciente popularidad de Lijiang para el turismo chino.
Montaña nevada del Dragón de Jade. Esta montaña, de 5.500 m. de altura, se encuentra a unos 35 km al norte de Lijiang. Cuenta con un telesilla que asciende hasta los 4.500 m. de altura, siendo el más alto de Asia, y que permite el acceso a unos pasarelas con increíbles vistas de glaciares. Nosotros tomamos el autobús nº 8 (en Xin Dajie, junto al Banco de China, y cuesta 8 Y) para ir hasta la base del telesilla, pero a los 15 km de Lijiang el autobús paró en una especie de peaje donde debíamos pagar 120 Y para acceder a la zona de la montaña. Pero como además nos informaron de que el telesilla valía otros 160 Y, decidimos en ese mismo momento no continuar, ya que nos pareció francamente abusivo, teniendo en cuenta, además, que había nubes bajas que posiblemente nos hubieran impedido ver algo allí arriba.
Dado que el peaje se encuentra en medio de la nada nos tocó andar unos 2'5 km por la autovía por la que habíamos venido y otros 1'5 km por una pista hasta conectar con el otro sentido de la autovía, donde pudimos parar a un autobús que iba en dirección a Lijiang. Pagamos 5 Y por el trayecto hasta el cruce de Baisha. Desde el cruce hasta el pueblo hay unos 1'5 km.
Baisha. Esta pequeña y bonita aldea rural se encuentra unos 8 km al norte de Lijiang, al pie de la montaña nevada del Dragón de Jade. Fue la capital de un reino independiente Naxi antes de ser conquistada por Kublai Khan en el s. XIII. Se trata de una visita interesante por varios motivos. Primeramente por ver de primera mano esa China rural que va desapareciendo engullida por el progreso económico del país. Las casas de madera y adobe dan un toque pintoresco a sus tranquilas calles. También porque permite entender mejor la sociedad matriarcal Naxi, siendo sus mujeres omnipresentes en el campo, el comercio, etc. Pero Baisha es conocida sobre todo por sus frescos, pintados por artistas taoístas, budistas (Naxi y tibetanos) y Dong Ba durante los s. XV y XVI, resultando en una fusión extraordinaria. Los mejores frescos se pueden ver en el palacio de Dabaoji (la entrada cuesta 15 Y), aunque el mal estado de conservación y la pésima iluminación de los frescos no permite verlos en su máximo esplendor. También podemos encontrar alguno en el templo de Liuli.
Pero Baisha también cuenta con el aliciente del archifamoso Dr. Ho Shixiu, especialista en medicina tradicional china y hierbas medicinales, que ha llegado a la categoría de mito después de que el escritor Bruce Chatwin se refiriera a él como el legendario Doctor Taoísta de la Montaña Nevada del Dragón de Jade. A partir de ese momento se convirtió en una celebridad gracias a la visita de pacientes de todo el mundo, incluidos muchos personajes famosos, y a los miles de periodistas que han escrito sobre él (incluso se ha hecho alguna película...) Dar con él en Baisha no es difícil, ya que posiblemente sea él el que nos salga a recibir si inadvertidamente pasamos por delante de su modesta clínica (aunque el nombre impresiona: Jade Dragon Snow Mountain Chinese Herbal Medicine Clinic). Así le conocimos nosotros. Nos invitó a pasar a su clínica y nos comenzó a explicar su historia mientras nos mostraba artículos de periódicos, revistas y cartas de las procedencias más variopintas en las que se hablaba de él. Y todo ello sin dejar de repetir Look, look here! para retener nuestra atención. Lo cierto es que es un personaje curioso. Desconocemos su valía como médico, pero desde luego como relaciones publicas y comercial es único. Después de pasar un rato entretenido nos despedimos de él, no sin antes comprarle una muestra de su te medicinal (pagando la voluntad).
Para el trayecto de Lijiang a Dali tomamos un autobús que sale de la terminal de autobuses de larga distancia de Lijiang (situada en el extremo sur de la ciudad). Compramos el billete (53 Y cada uno) el día anterior al viaje en la misma terminal. Para llegar a ella desde el centro se puede tomar un autobús urbano (por ejemplo el nº 38) por 1 Y cada uno o bien un taxi por 7 Y. El autobús partió de Dali a las 8:30 y tras un agradable viaje de menos de 3 horas nos deja en el cruce de la carretera principal. Para llegar al centro de Dali tomamos una de las minifurgonetas (2 Y) que esperan la llegada del bus.
En el Old Dali Inn (nº 5) Guesthouse (también conocido como Old Dali Four Seasons Inn, en el nº 55 de Boai Lu - Tel. 2670382) pagamos 120 Y por una habitación doble con baño privado, desayuno e internet gratis. El sitio no está mal y tiene de todo para el viajero independiente, pero es algo caótico y se trata del típico lugar para mochileros que se puede encontrar en cualquier parte, con pantalla de video donde se proyectan películas made in Hollywood. Por ello, al día siguiente, nos cambiamos al hotel Hong Cheng Yuan (nº 79 de Yu Er Lu. Tel. 2680657), donde una habitación bastante grande con baño privado, TV y todo muy nuevo nos cuesta 150 Y, después de regatear a duras penas con la recepcionista debido a su limitado inglés. El cambio valió la pena. La ventana de nuestra habitación daba al parque Yu Er y cada mañana podíamos ver por ella a decenas de personas bailando o practicando tai-chi. Una buena forma de empezar el día.
Para comer recomendamos el Marley's Café (nº 105 de Boai Lu), por su comida pero también por el lugar. Aquí podéis probar el delicioso, pero picante, Bai special fried chicken. Otro lugar en la misma calle es el Café de Jack (nº 82 de Boai Lu). Los tramos de calle de Huguo Lu y Renmin Lu entre Boai Lu y Fuxing Lu son conocidos localmente como Foreigner Street o calle de los extranjeros, por la gran cantidad de bares y restaurantes que es posible encontrar en ellos. Uno de ellos, el Xilu Cofee (en Huguo Lu), es un buen lugar para desayunar. En esa zona también recomendamos el Kaiyi's Kitchen (nº 83 Huguo Lu), o el restaurante del Tibetan Lodge (nº 58 Renmin Lu).
DALI. Esta pequeña ciudad, situada a 1.900 m. de altura, está habitada mayormente por la minoría bai. Unos 2 km al este de la ciudad está el lago Erhai, mientras que al oeste tenemos las imponentes montañas Cang Shan, de 4.000 m. de altitud. Históricamente jugó un importante papel cuando Yunnan fue independiente. Dali es muy popular entre el viajero independiente que va a China, porque aparte de ser un lugar ideal para relajarse, también permite llenar el tiempo con numerosas excursiones y actividades por la zona. Por otra parte, el nombre Dali puede inducir a confusión, puesto que es usado para designar a la zona administrativa, a su capital Xiaguan y a la ciudad vieja de Dali. Para evitar sorpresas es mejor especificar Dali Gucheng a la hora de tomar un autobús si queremos estar seguros de ir a la Ciudad Vieja de Dali.
La Ciudad Vieja de Dali forma un rectángulo amurallado por 3 lados, dentro del cual encontramos arquitectura tradicional, calles adoquinadas y... muchos turistas chinos. Y es que este lugar también ha entrado en la órbita del turismo chino, lo cual se nota en la cantidad de tiendas que hay para ellos. Afortunadamente siempre se mueven en grupo y de tienda en tienda, con lo que no es difícil perderlos de vista. Las calles de esta zona se pueden recorrer tranquilamente a pie, debido a que sus dimensiones son asequibles. En la puerta sur hay un acceso para subir a la muralla (2 Y), desde la cuál hay una vista magnífica de la ciudad vieja y de todos sus alrededores, incluido el lago y las montañas.
Tres pagodas. Se trata de un conjunto formado por una pagoda central de 16 pisos y 70 m. de altura, flanqueada por otras dos de 10 pisos y 42 m. Fueron construidas en el s. IX, siendo una de las estructuras más antiguas del suroeste chino. La entrada es cara, ya que vale 52 Y, pero vale la pena porque el conjunto es muy fotogénico, sobre todo si buscamos el reflejo de las pagodas en un pequeño estanque que hay en un bonito jardín. Junto a las pagodas hay un gran edificio restaurado que hoy es un museo, aunque originalmente era un templo, y que se puede visitar con la misma entrada a las pagodas. Están a unos 2 km al noroeste de Dali y se puede ir andando, en carro tirado por un caballo, o en rickshaw.
Zhonghe Si es un monasterio situado a unos 2.700 m. de altitud, en la montaña que hay a espaldas de Dali. Se puede subir siguiendo un largo camino que trepa por la ladera, pero es mucho más fácil tomar el telesilla de Canshang. Desde la puerta oeste de Dali hasta la base del telesilla hay más de 1 km de subida (un rickshaw hasta allí vale 2 Y). El precio del telesilla es de 60 Y (ida y vuelta), pero si lo compráis en las agencias de Dali os puede costa hasta 82 Y. El trayecto hasta los 2.600 m. de altura dura unos 30 minutos, en los cuales se puede gozar de unas vistas increíbles. Realmente el interés está en este trayecto en sí y las vistas desde arriba, puesto que el monasterio no es nada del otro mundo.
Xizhou. Esta ciudad, unos 18 km al norte de Dali junto al lago, posee en conjunto una arquitectura bai más auténtica que la de Dali. Tomamos un autobús en la puerta oeste y señalamos el nombre en la guía. Pagamos 3 Y cada uno y finalmente nos deja en un pueblo contiguo, a unos 2 km. Ya en Xizhou visitamos la bonita mansión Baocheng (5 Y la entrada), construida en 1930 con una mezcla de estilo bai, chino y occidental. Saliendo de aquí deambulamos por calles desiertas con auténticas casas bai. Muy bonito. Tomamos un rickshaw (2 Y) para volver a la carretera principal y esperamos a que pase un autobús dirección Dali (3 Y) y que nos deja en el cruce.
Lago Erhai. Con una superficie de 250 km2, es uno de los más grandes de China. Si se dispone de mucho tiempo pueden explorarse en bicicleta los pueblos que hay alrededor de él, pero como era nuestro caso optamos por una combinación de barca, autobús y a pie. Iniciamos nuestra excursión de 1 día tomando el autobús nº 2 en Boai Lu hasta Caicun (0'5 Y), a la orilla del lago. Andamos unos 100 m. hasta el embarcadero y nos encontramos con que no había ferry hasta Wase, por lo que negociamos una embarcación privada hasta el templo de Guanyin. Nos pedía 100 Y a cada uno por el trayecto de ida y vuelta, pero finalmente pagamos 30 Y por el trayecto sólo de ida). Una vez cruzamos el lago en una agradable navegación llegamos al templo, donde hay que pagar 10 Y para visitarlo. Desde aquí andamos por la carretera hacia el norte hasta que pasa un autobús. Lo paramos y con él vamos hasta la población de Wase (4 Y), una pequeña población Bai conocida sobre todo por un mercado que se celebra cada 5 días. El día de nuestra visita no era día de mercado, pero disfrutamos de una enorme tranquilidad recorriendo sus calles. Después de comer bien en un sencillo restaurante junto al lago andamos de nuevo por la carretera, pero ahora hacia el sur. Esto nos permite ver con pausa el dái de día de estas gentes. Andando llegamos hasta el pueblo pesquero de Haiyin. Sentados en la orilla contemplamos a escasos metros de la orilla la pequeña isla de Xiao Putuo Dao, con un templo del s XV dedicado a una diosa budista. También podemos ver el pescado puesto a secar sobre el asfalto y a los pescadores en su quehacer diario. Cuando pasa otro autobús lo tomamos hasta Nancun. Desde un embarcadero vemos la isla de Jinsuo. Volvemos a parar otro autobús para ir a Xiaguan (3 Y), en el extremo sur del lago. Una vez en Xiaguan tomamos el autobús nº 8 para regresar a Dali (1 Y).