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Desde Kandy la mejor opción es el tren. Un tuk-tuk desde la zona del hotel a la estación de tren, junto a la de autobuses Goods Shed, cuesta 50 Rs. El billete Kandy-Nuwara Eliya cuesta 56'5 Rs en 2ª clase y aunque oficialmente el tren sale a las 8:55 es fácil que lo haga con retraso, ya que se trata del tren que viene de Colombo. Al subir al tren podemos encontrarnos con la sorpresa de que ya no haya asientos libres en ninguna clase y deberemos esperar a que quede alguno libre. En cualquier caso vale la pena estar pendiente del paisaje durante el trayecto: montañas, bosque, cascadas y, al ir ganando altura, más y más campos de té. Son unas 4 horas de viaje hasta la estación de Nanu Oya, la más cercana a N. Eliya. Delante de la estación de Nanu Oya los minibuses esperan la llegada del tren. A Nuwara Eliya son 20 minutos de viaje y cuesta 9 Rs.
Glen Fall Inn (33/3, Glen Fall Lane, 400 m. al suroeste del hotel Glendower. Tel. 052-34394). La habitación doble con baño y agua caliente las 24 h. cuesta 880 Rs (impuestos incluidos). Se trata de una bonita casa de estilo inglés, bastante nueva, con interiores de madera, y situada en una zona muy tranquila.
El Milano Restaurant (94 New Bazaar St) tiene, para nosotros, la mejor relación calidad/precio de la ciudad. Tanto la comida como el servicio son muy buenos y el precio muy ajustado. Muy recomendable. En el Grand Hotel hay un restaurante a la carta que no es nada barato, pero el lugar es muy acogedor y la comida muy buena. También dispone de un pequeño bar, estilo pub inglés, con sillones, sofás y fuego a tierra, ideal para tomarse una cerveza. En la Grand Pastry Shop, delante del Grand Hotel, se sirven unas buenísimas mini-pizzas vegetales por 25 Rs.
Nuwara Eliya (pronunciado nuurelia), con sus 1.890 m. de altura, tiene una climatología muy variable (al menos durante los días de nuestra visita) y puede hacer frío, por lo que hay que llevar siempre encima ropa de abrigo e ir preparado para la lluvia. Puede hacer sol, llenarse de niebla y llover, todo en menos de 15 minutos, y así varias veces durante el día. Si juntamos ésto con el verde intenso de su vegetación, las casas de estilo inglés (victoriano o tudor), el campo de golf y el hipódromo, se produce la sensación de estar en algún lugar de la campiña inglesa y no en Sri Lanka.
Un paseo por la ciudad nos permite encontrar bonitos ejemplos de edificaciones de estilo inglés, como el edificio de ladrillo rojo de la Post Office. También el The Hill Club (tel. 052-22653), fundado en 1871 como club exclusivo para los ricos terratenientes ingleses que poseían las plantaciones de té y que hoy día funciona como un hotel de lujo. Se trata de un precioso edificio, tanto por dentro como por fuera, que mantiene intacta la clase que da el paso de los años. Sin ni siquiera pedirlo el staff del hotel nos hizo una visita guiada por sus instalaciones, habitaciones y salones, explicándonos la historia del hotel. Muy, muy recomendable.
El Victoria Park, cuya entrada está al lado de la estación de autobuses CTB, es un bonito jardín muy bien cuidado. Vale la pena pasear por él (la entrada vale 25 Rs). Al otro lado de la calle destaca la cuidada hierba del campo de golf. Entre la Post Office y la estación de autobuses privados hay un pequeño mercado con una gran variedad de frutas y verduras, muy fotogénico por la disposición ordenada de la mercancía. Al sur de la ciudad, junto a Badulla Rd, también es posible ver bonitos edificios, como por ejemplo el del hotel The Heritage. Al otro lado de la carretera se encuentra el hipódromo donde se celebran las carreras de caballos durante las fiestas del Año Nuevo Cingalés y Tamil, en abril.
Pedro Tea Estate. Al hallarnos en el corazón de la zona productora del afamado té ceilanés creemos muy interesante la visita a una plantación y factoría de té. Podemos ver diversas haciendas con plantaciones de té alrededor, diseminadas por las montañas de esta zona.
La Pedro Tea Estate es quizás la más accesible desde Nuwara Eliya y también la más preparada para las visitas. Los domingos no se trabaja en la planta ni se recoge el té en los campos, por lo que es mejor ir cualquier otro día. La visita guiada (es personalizada) cuesta sólo 50 Rs y en ella se explica desde la recogida de las hojas del té hasta el envasado para la exportación, pasando por los procesos de triturado, selección y secado. Se nos muestra como trabaja cada una de las personas y antiguas máquinas que intervienen en todo el proceso, todo ello muy interesante. Al final de la visita se nos invita a una taza de té en el Tea Centre de la hacienda, donde también podemos comprar té procesado aquí, con un amplio abanico de variedades. Antes de marchar es muy recomendable ir a alguno de los campos de té adyacentes para ver trabajar a las mujeres recolectoras de las hojas de té, una imagen casi siempre asociada a Sri Lanka.
La hacienda Pedro Tea Estate se encuentra en la población de Boralande, a 4 km de Nuwara Eliya. Para llegar hasta ella se puede tomar un autobús con destino a Boralande o Kandapola en la estación CTB de Nuwara. El trayecto cuesta 6 Rs y supone unos 15 minutos. El autobús nos deja en la carretera y desde ahí debemos andar unos 350 m. hasta ella.
Volviendo de la hacienda a la carretera, andamos unos 50 m. a la derecha siguiendo la carretera y desde el otro lado arranca una pista que sube hacia el lugar conocido como Lover's Leap, un bonito emplazamiento al pie de una pared rocosa con un salto de agua de unos 40 m. de altura y desde donde se disfruta de una excelente vista sobre los alrededores, ya que se trata de un lugar elevado. Se llega a él siguiendo esta pista al principio y camino al final (trayecto ascendente de unos 3 km) por entre campos de té.
Jardines Akgala. Estos jardines, famosos por sus rosas y helechos, se encuentran a 10 km de Nuwara Eliya. Para llegar a ellos debemos tomar un autobús dirección Welimada en la estación de autobuses privados (al lado del campo de golf) que vale 10'5 Rs y emplea unos 30 minutos. La entrada a los jardines para extranjeros cuesta 300 Rs. A unos 2 km de aquí, en el camino de vuelta a Nuwara Eliya, se puede ver junto a la carretera el colorido templo hinduista Seetha Amman (se puede llegar andando hasta él y después esperar a que pase un autobús a N. Eliya).
Parque Nacional Horton Plains y World's End. Horton Plains, 20 km al sur de Nuwara Eliya, es una meseta a más de 2.000 m. de altura formada por grandes extensiones esteparias de hierba y algunos bosques donde es posible ver curiosas especies vegetales. Tampoco es raro ver grupos de ciervos pastando en la hierba. La sensación que se siente es la de estar en un mundo extraño. La atracción principal de este parque es el llamado World's End, un lugar donde la meseta acaba repentinamente en un precipicio de 700 m, con vistas excepcionales sobre la zona sur de la isla hasta el mar. La lástima es que este punto suele estar cubierto por la niebla y por tanto la vista es nula. Parece ser que hay más probabilidades de no encontrar niebla durante la temporada seca (de octubre a marzo) y preferiblemente antes de las 10 de la mañana. Entrar al parque de Horton Plains es gratis, pero el precio de la entrada para realizar el trekking de 9'5 km de ida y vuelta al World's End es de nada menos que 16'56 US$, con niebla o sin ella. En el día de nuestra visita, a pesar de llegar allí a las 6:50 de la mañana, la niebla estaba muy presente, por lo que decidimos no arriesgarnos a pagar la entrada para luego no ver nada (el guarda forestal de la entrada admitió que era un mal día).
Pero por suerte existe la alternativa del llamado Poor Man's World's End, similar al anterior pero gratuito (su propio nombre ya lo dice todo). Las autoridades del parque han prohibido acceder a él (para obligar a todos los visitantes extranjeros a pagar el disparatado precio de la entrada oficial), pero los taxistas suelen avenirse a ir hasta allí. En el punto kilométrico 28'1 de la carretera a Haputale (a 3'5 km de la entrada oficial) un camino arranca de la carretera hacia el sur por entre el bosque hasta llegar a unos campos de té. Al cabo de 1 km andando se llega al lugar en cuestión. Parece ser que la vista es más o menos la misma que en el sitio oficial, y es realmente espectacular (cuando se puede ver algo entre nube y nube). Además el lugar en sí es también muy bonito.
En resumen, la visita a Horton Plains es muy recomendable, con World's End o si él. Aunque no es imposible llegar hasta aquí antes de las 10 de la mañana en una combinación de transporte público (tren) y una larga caminata hay que valorar si el esfuerzo y el tiempo empleados valen la pena. La alternativa cómoda y rápida es alquilar un taxi (en la calle o a través del hotel). Nosotros pagamos 2.000 Rs, tras regatear, por una furgoneta muy nueva y cómoda que compartimos con dos viajeros más para reducir el coste (500 Rs por persona). El precio incluye ida y vuelta, y tiempo de espera. Saliendo de N. Eliya a las 5:30 de la mañana se llega a la entrada oficial sobre las 6:45. La carretera es estrecha y ascendente, y transcurre por un paisaje muy bonito.
En la estación de autobuses CTB de N. Eliya tomamos un autobús a la estación de tren de Nanu Oya (9 Rs, 20 minutos). De aquí sale un tren a Ella a las 13:00, pero como es el que viene de Colombo fácilmente puede llegar con retraso. El billete en 2ª clase vale 37 Rs. El trayecto en tren de Nanu Oya a Ella es absolutamente recomendable, con tramos realmente espectaculares. Primero gana bastante altitud hasta Ohiya. Después circula por entre densos bosques hasta Haputale. A partir de aquí inicia un suave descenso entre campos de té hasta Ella. Y siempre circulando a gran altura con grandes vistas sobre profundos barrancos. Además la existencia de numerosos túneles en la línea permite disfrutar de los gritos de pánico (en clave de diversión) de los jóvenes pasajeros locales. El viaje dura unas 2 horas y media.
En el Hill Top Guesthouse (Tel. 057-28780) una habitación doble en el piso superior, con baño, ventilador y mosquitera cuesta 880 Rs. Las habitaciones en el piso superior son algo más caras ya que comparten un gran balcón con una vista espectacular sobre el llamado Ella Gap. La familia que regenta el hotel es muy simpática. Se puede llegar fácilmente al hotel andando los 600 m. desde la estación de tren, aunque los últimos 100 m. son algo duros ya que la pendiente es muy pronunciada.
Se puede comer en la terraza del propio guesthouse, aunque hay que avisar unas horas antes. La comida está muy bien y el precio bastante ajustado. Un menú-cena cuesta 180 Rs y un desayuno muy completo 120 Rs. Desde la terraza-jardín del Grand Ella Motel hay una soberbia vista sobre el Ella Gap y es un sitio perfecto para tomar una bebida al atardecer. Difícilmente se puede pedir más...
Ella (pronunciado El.la) es un minúsculo pueblo situado en un lugar excepcional, ya que se encuentra en lo alto de un valle que permite la vista entre dos montañas (es el llamado Ella Gap) sobre la llanura costera hasta el mar que hay unos 1.000 metros por debajo del nivell de Ella (se dice que en una noche muy clara se puede ver el faro de Kirinda, a más de 100 km en línea recta). La lástima es que los numerosos incendios provocados en la zona sur de la isla (para ganar terrenos de cultivo) generan una humareda que acaba enturbiando la atmósfera y limitando la visibilidad. La temperatura de Ella es muy suave y agradable, dejando atrás el frío de días pasados.
Si se tiene la posibilidad de pasar más de un día entero en Ella (no era nuestro caso) entonces se pueden realizar numerosos e interesantes trekkings por sus alrededores para ver templos, cascadas, campos de té y magníficos paisajes.
Aunque nuestra idea original era tomar el Intercity Express Nuwara Eliya-Matara que pasa por Ella sobre las 9:15 finalmente optamos por realizar el trayecto en dos etapas: Ella-Wellawaya y Wellawaya-Tangalla, ya que nos avisaron que el Intercity suele llegar ya lleno a Ella y además con retraso, mientras que los autobuses a Wellawaya son más frecuentes. Los autobuses paran en el cruce que forman la carretera a Wellawaya y la de Passara, a sólo 150 m. del Hill Top Guesthouse.
El autobús Ella-Wellawaya cuesta 19 Rs y tarda 50 minutos en recorrer los 27 km de distancia. A 6 km de Ella se puede ver la espectacular cascada Rawana Ella. La carretera desciende centenares de metros siguiendo la ladera de la montaña hasta llegar al llano (la primera consecuencia de ello es volver a notar un calor sofocante). La primera mitad del trayecto es especialmente bonita por sus vistas. Al llegar a la estación de autobuses de Wellawaya cambiamos a un autobús destino Matara que sale poco después, aunque nuestro destino final es Tangalla, 35 km antes de llegar a Matara. El trayecto de 125 km Wellawaya-Tangalla cuesta 52 Rs y supone 2 horas 45 minutos de viaje, siguiendo la carretera A-2. Antes de llegar a Hambantota se cruza el límite norte del Parque Nacional Bundala, siendo visibles unas cuantas lagunas con abundantes aves.
El Blue Horizon Guesthose (Vijaya Rd, tel. 40721), en la bahía de Medaketiya, es muy recomendable, especialmente la única suite que tiene en la parte superior de la nueva construcción. La habitación es grande, con baño, ventilador, mosquitera, y una magnífica terraza privada con vistas a la bahía en primera línea (entre el hotel y la playa sólo hay una pista por la que no pasa casi nadie, por lo que el lugar es muy tranquilo). El precio de esta maravilla es 800 Rs. Está situado a 1'5 km de la Torre del Reloj, el centro de Tangalla (30 Rs en tuk-tuk).
El restaurante del propio guesthouse también vale la pena. Buena comida a precios muy razonables.
Tangalla (pronunciado Tángala). Este pequeño y tranquilo pueblo pesquero está situado en una de las bahías más grandes y bonitas de la isla. Para el viajero no hay gran cosa a hacer aquí, excepto pasear y disfrutar de la playa, lo cual no es poco dada la belleza y la tranquilidad del lugar. En este sentido no admite punto de comparación con otros puntos en la costa sur como Hikkaduwa (e incluso Unawatuna), mucho más populares y masificados. En fin, si se busca una playa de postal y con mucha tranquilidad, Tangalla debería ser el lugar elegido.
Absolutamente recomendable un largo paseo siguiendo la playa de la bahía de Medaketiya, con su ancha franja de arena clara y muy fina, cocoteros sobre la arena, algún que otro manglar, y prácticamente nadie a la vista. Idílica, sobre todo cuando el sol comienza a caer y la luz alarga las sombras.
En el momento de nuestra visita no era posible bañarse en el mar por la fuerza de las olas, pero a cambio uno puede quedarse embelasado viendo como rompen éstas en la orilla, con su consiguiente estruendo. Por el camino podemos encontrar algún que otro hotel con bungalows, pero que pasan casi desapercibidos. Justo detrás de la playa hay un bonito lago rodeado de manglares.
En el extremo sur de la bahía se encuentra el puerto pesquero y detrás de él, sobre un promontorio, el Rest House, construido por los holandeses en 1774 y que hoy es un hotel sin mucho encanto. Tampoco han retenido su pasado holandés ni el Fort ni la Court House.
En la estación de autobuses de Tangalla (tras la Torre del Reloj) tomamos un Intercity Express con destino Colombo para bajar en Unawatuna. Es un trayecto de 76 km que se recorre en 2 horas y 15 minutos, y que vale 100 Rs en este autobús con aire acondicionado. La carretera A-2 va siguiendo la costa sur, lo que permite ver numerosas playas con cocoteros, algunas de ellas realmente bonitas como la de Mirissa. También se cruzan las poblaciones de Matara y Welligama. En las playas al oeste de Welligama se pueden ver clavados en el agua los postes que utilizan los pescadores para pescar al caer la tarde (son los llamados stilt fishermen). Solicitamos la parada al conductor del autobús al ver el poste kilométrico 122 de la A-2, y así no alejarnos de la bahía, donde están la mayoría de hoteles.
Village Inn (Yaddehimulla Rd, a 300 m. de la playa. Tel. 25375). Está bastante bien como opción económica. Las mejores habitaciones cuestan 650 Rs y son las que están en el piso superior, con una terraza posterior que da directamente a la jungla (por la noche nos acompañan los sonidos de la selva). El lugar es muy tranquilo ya que está apartado de la zona de hoteles y restaurantes. Una opción de más nivel es el hotel Thaproban, en primera línea de playa. Una bonita y confortable habitación doble con baño, ventilador, y mosquitera cuesta 800 Rs (precio especial por temporada baja).
Muy recomendable el restaurante Imesh, en Strand, entre las guesthouse Neptune Bay y South Ceylon. Tanto la comida como los jugos naturales están muy bien y el precio no es nada caro (además no se cobra el 10% de impuestos como en otros sitios). El restaurante está sobre la playa y no suele haber tanta gente como en otros.
Unawatuna también es un destino turístico muy popular en la isla, para extranjeros y locales, aunque en la fecha de nuestra visita no había demasiada gente y parecía estar todo a medio gas. Por el número de hoteles y restaurantes es fácil pensar que puede llegar a la masificación en temporada alta (de noviembre a marzo), aunque a pesar de todo es un lugar más tranquilo y bonito que Hikkaduwa, el otro gran destino turístico de la costa sur. Gracias a la barrera de coral que protege su bahía del mar abierto aquí si es posible el baño en la playa.
Aparte de las actividades relacionadas con el mar como el baño, tomar el sol o bucear, en Unawatuna podemos disfrutar paseando, sobre todo al caer la tarde. Quizás el más placentero sea por la arena de la playa, recorriendo la bahía hacia el este hasta llegar a las rocas bajo el hotel Sun'n'Sea (un buen lugar para ver la puesta de sol) y hacia el oeste llegando a la dagoba y templo budista que hay en el promontorio rocoso llamado Rumassala. Otro posible paseo es el que sigue el Strand, desde la zona de hoteles hasta la carretera o viceversa. Por otra parte, también Unawatuna tuvo un pasado colonial y aún queda algún edificio holandés como el hotel Nooit Gedatch, el Hospital o la mansión Maharambe. Y ya por último mencionar que Unawatuna y su entorno es rico en biodiversidad: aves, gran variedad de peces, tortugas, y arrecifes de coral, aunque se encuentra bastante amenazada por el desarrollo turístico de la zona.
Galle (pronunciado Gol). Esta ciudad tiene una bonita línea de costa (interrumpida sólo por un gran puerto) y también una gran historia. Los historiadores creen que podría tratarse de la antigua Tarshish de tiempos bíblicos, en la que el rey Salomón obtenía marfil o especias. Mucho después, a partir de 1505, fue ocupada por portugueses, holandeses y británicos. Por todo ésto se dice que Galle es la ciudad aún habitada más interesante de Sri Lanka desde el punto de vista histórico (en la actualidad las ciudades antiguas de Anuradhapura o Polonnaruwa no están habitadas).
La ciudad vieja de Galle (y sus fortificaciones) fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988. La mayor parte de la ciudad vieja de Galle está ocupada por el fuerte que construyeron los holandeses en 1663, de granito macizo, y que se ha mantenido con muy pocos cambios hasta nuestros días. En la parte norte del fuerte, la más fortificada porque no daba al mar, está la entrada principal, entre los bastiones Sol y Luna. Con solo cruzar la entrada dejamos atrás el bullicio de la parte moderna de Galle y pasamos a la tranquilidad de la ciudad vieja. Tomando la primera calle a la derecha, subimos hasta un descampado y dejamos a un lado la Torre del Reloj, encontrando frente a nosotros el bastión Aeolus, ahora zona militar restringida. Cruzamos al descampado hacia el mar hasta llegar al bastión Clippenberg.
A partir de ahora vamos siguiendo un camino que va recorriendo la muralla por su parte superior, primero hacia el sur y luego al norte. Este paseo por la muralla es la mejor forma de ver el fuerte y de gozar de unas vistas magníficas, especialmente hacia el mar (sobre todo en el tramo de muralla comprendido entre los bastiones Neptune y Point Utrecht). En este último hay un faro bastante moderno. Al llegar al bastión Aurora ya no se puede continuar por la muralla y bajamos hasta la calle Hospital. Iniciamos aquí el recorrido por algunas de las calles de la ciudad vieja fortificada, muchas de ellas aún con nombres holandeses. Los edificios más antiguos que podemos ver son también del periodo colonial holandés. Uno de los más destacables es la Dutch Government House, hoy día reconvertido en el Royal Dutch Hotel (15, Queens St). Vale la pena visitar su interior y tomar algo en su bar-terraza, rodeados de sabor colonial (y de mosquitos). A 100 m. se encuentra el New Oriental Hotel, edificio construido en 1684 como casa del gobernador y convertido en hotel en el s. XIX (en el momento de nuestra visita estaba cerrado por obras de restauración y parece que va para largo). El Dutch Period Museum, en Leyn Baan St, no es realmente un museo, sino una exposición de objetos antiguos de la época colonial hospedada en una bonita casa colonial restaurada. La entrada es gratuita, pero hay que vigilar con el acoso por parte de una tienda de gemas que hay dentro. Acabamos la visita a la ciudad vieja saliendo por la puerta vieja (sobre la puerta hay un grabado en la piedra fechado en 1669 con la inscripción VOC, referida a la Compañía Holandesa de las Indias Orientales). Volvemos a la Galle moderna por la calle Baladaksha.
Desde Unawatuna hay muchos autobuses a Galle que pasan por el cruce de la carretera Galle-Matara con la calle Strand. A la terminal de autobuses de Galle son 5 km y son 15 minutos de viaje (7'5 Rs). Tomamos el autobús de vuelta a Unawatuna en la misma terminal.
Ambalangoda. Nuestra excursión a esta población de la costa oeste, 38 km al norte de Unawatuna, obedeció principalmente al hecho de que es el centro de la isla en la talla de máscaras, un souvenir de Sri Lanka muy popular. Aquí se pueden encontrar afamados talladores de máscaras que venden su producción en tiendas propias. Hay máscaras de muchas formas, colores y tamaños, pero en general están bien hechas, son muy decorativas y a precios asequibles. Las hay de tres tipos básicos: kolam, la más habitual, sanni y raksha. Las principales tiendas en Ambalangoda se encuentran en la carretera a Colombo, a más de 750 m. al norte de la estación de autobuses. Una de ellas es la de MH Mettananda (142 Patabendimulla). Unos 200 m. más allá encontramos la de Ariyapala, quizás más orientada a tours, con más variedad y precios más caros. En la planta baja de la casa se puede contemplar como se tallan las máscaras y también hay un museo. Entre estas dos existe una tercera, LAR Nandana (17, Siriniketharama Rd), más modesta y de precios más ajustados, en una pequeña calle, a 125 m. de la carretera (hay un pequeño cartel al inicio de la calle). Se trata de buscar y encontrar la que más se adapta a nuestro gusto y presupuesto, regateando el precio ofrecido inicialmente. También hay una tienda de batiks en un desvío antes de llegar a la primera de las tiendas anteriores.
Por otra parte el trayecto por carretera o ferrocarril de Galle a Ambalangoda ofrece bonitos paisajes de playas solitarias y cocoteros. Unos 9 km antes de llegar se pasa por Hikkaduwa, el destino turístico de playa más popular de la isla, lo cual se puede notar en la gran cantidad de hoteles de todos los tipos y categorías, restaurantes, etc. relacionados con el turismo.
Para el trayecto Unawatuna-Ambalangoda tomamos primero un minibús a Galle en el cruce de la carretera Galle-Matara con la calle Strand. Hay 5 km hasta la terminal de Galle (15 minutos de viaje, 7'5 Rs). Allí mismo tomamos un autobús a Ambalangoda, a 32 km. Es 1 hora de viaje y cuesta 14 Rs. Misma combinación para volver a Unawatuna.
El trayecto Unawatuna-Negombo (algo más de 160 km) lo realizamos en varias etapas. Primero un tuk-tuk (30 Rs) hasta el cruce de la carretera con la calle Strand, para tomar el autobús a la estación de autobuses de Galle (7'5 Rs). Andamos los escasos 100 m. hasta la cercana estación de tren, donde compramos un billete en 2ª clase a Colombo que vale 65 Rs. Se trata del tren que viene de Matara y tiene su salida oficial a las 10:40 de la mañana. Es un plácido viaje en tren que discurre pegado a la costa oeste y que finaliza en la estación Colombo Fort 3 horas más tarde. Después de una escapada para visitar la zona de Cinnamon Gardens (ver Colombo) volvemos a Fort para tomar el autobús nº 240 a Negombo en el cruce entre Olcott Mw y Saunders Place. Este trayecto de 40 km cuesta 14 Rs y se recorre en 75 minutos debido al caos circulatorio de la carretera a Negombo (la misma que va al aeropuerto).
El Hotel Silver Sands (229 Lewis Place) es muy recomendado en los foros de Lonely Planet y la verdad es que no decepciona. Una gran habitación doble con baño, ventilador, mosquitera y terraza cuesta 825 Rs (impuestos incluidos). Está situado junto al mar, unos 5 km al norte de la estación de autobuses de Negombo (un tuk-tuk hasta ahí cuesta unas 80 Rs).
Negombo. El motivo de venir hasta aquí para pasar nuestra última noche antes de volver a casa no es otro que su proximidad al aeropuerto internacional de Bandaranaike, haciendo este trayecto más barato en tiempo y dinero que el equivalente desde Colombo. También preferíamos un lugar más tranquilo que la gran ciudad.
Realmente de Negombo sólo pudimos ver su playa (desde luego menos bonita que las que habíamos visto en la costa sur o este de la isla) y una espectacular puesta de sol sobre el mar. Bonito broche de oro a este viaje!!.
Dada la muy temprana hora de nuestro vuelo (6:45 de la mañana), que nos obliga a estar en el aeropuerto a horas "inhumanas", tomamos un taxi que contratamos la noche anterior en el propio hotel. La furgoneta-taxi, muy nueva y cómoda, cuesta 500 Rs para nosotros dos solos y empleamos 20 minutos en llegar a la terminal de salidas del aeropuerto. A esa hora no hay tráfico, pero hay que contar con la demora que suponen los controles militares sobre los vehículos que entran en el aeropuerto. En el momento de facturar debemos abonar las 1.500 Rs por persona en concepto de tasas de salida del país. Ya sólo nos queda un vuelo directo a París CDG con SriLankan Airlines (10'5 horas) y otro París CDG-Barcelona de Air France (sólo 75 minutos).
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