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Senegal es un país perfecto para iniciarnos en el África Occidental ya que ofrece grandes alicientes al viajero, como por ejemplo su variedad de paisajes (estepas, sabanas, bosques tropicales, playas casi vírgenes, ríos, manglares, etc), su diversidad biológica, sus ciudades, o su riqueza cultural, pero además tiene la ventaja de que sus infraestructuras son bastante mejores que la de los países vecinos, por lo que el viaje independiente a Senegal no requiere tanto esfuerzo como en el resto.
Senegal está situada en la parte más occidental del continente africano y ofrece un gran contraste entre el norte, con zonas semiáridas, y el centro-sur, con vegetación que se va haciendo tropical. Sus parques naturales albergan centenares de especies animales, pero quizás destacaríamos la gran presencia de las aves ya que sirve de refugio para éstas una vez escapan del invierno europeo en sus movimientos migratorios.
Este país recibe más visitantes que ningún otro en el África Occidental, pero la mayoría de ellos se queda en los complejos turísticos de playa de su costa atlántica, por lo que se puede visitar el resto del país sin temor a encontrar demasiado turismo.
Debido a la corta duración de este viaje tuvimos que renunciar a visitar otras zonas del país que también suscitaban nuestro interés, como el Parque Nacional de Niokolo-Koba o el País Bassari, en la zona oriental, pero esto es lo que tiene viajar con los días contadísimos. Snif, snif!!
Del 2 al 12 de abril de 2004.
Día 1: Barcelona - Lisboa - Dakar - Yoff
Día 2: Yoff-Dakar - Saint-Louis
Día 3: Saint-Louis - P.N. du Djoudj - Saint-Louis
Día 4: Saint-Louis - Kaolack
Día 5: Kaolack - Ziguinchor
Día 6: Ziguinchor - Djilapao - Affiniam - Ziguinchor
Día 7: Ziguinchor - Cap Skiring - Ziguinchor
Día 8: Ziguinchor
Día 9: Ziguinchor - Dakar
Día 10: Dakar - Île de Gorée - Dakar - Lac Retba (lago rosa) - Dakar
Día 11: Dakar - Lisboa - Barcelona
La moneda es el franco CFA (abreviado CFA), común a diversos países miembros del Banco Central de los Estados de África Occidental. No hay ningún problema en cambiar euros, y el cambio del CFA con el euro es fijo (1 Euro = 655,957 CFA), pero los bancos aplican comisiones de cambio. Fuera de Dakar y de algunos hoteles en el resto del país, el uso de las tarjetas de crédito es muy reducido.
Cambio medio:
1 CFA = 0,001553 € (1 € = 643,92 CFA)
+ 486 € (vuelo BCN-Lisboa-Dakar, ida y vuelta + tasas aéreas)
+ 325 € (transporte, alojamiento, comida/bebida, entradas, excursiones, altros)
= 811 € (total por persona)
Nivel de vida. El coste medio para el viajero en Senegal es relativamente alto, especialmente en Dakar y sitios turísticos.
Para los ciudadanos de la Unión Europea es suficiente con el pasaporte, ya que no es necesario un visado para estancias turísticas y/o de corta duración.
Sólo es obligatoria la vacuna de la fiebre amarilla para viajeros procedentes de zonas infectadas. Pueden ser recomendables la vacuna del tétanos y la hepatitis A y B, así como el tratamiento contra la malaria si se visitan zonas del país donde el paludismo es endémico. En cualquier caso es recomendable vacunarnos de aquello especificado por un Centro de vacunación internacional.
Nuestra experiencia al respecto fue absolutamente positiva, sin ninguna sensación de inseguridad, incluso caminando solos por el centro de Dakar o de otras ciudades como Kaolack, Saint-Louis o Ziguinchor. Pero, como siempre, aconsejamos tomar las habituales precauciones que debe observar cualquier viajero en cualquier parte del mundo, especialmente en la capital, Dakar.
Por otra parte el Ministerio de Asuntos Exteriores español incluye la región de la Casamance como zona de riesgo para el viajero, desaconsejando de manera absoluta el viaje por tierra en zonas no comprendidas en el eje Velingara-Ziguinchor-Cap Skiring. En la Casamance, en la zona sur de Senegal, existe un conflicto armado desde los años 80, por lo que existen algunos campos y caminos minados y ciertas zonas son consideradas zona militarizada y son frecuentes los controles militares (por experiencia propia podemos hablar de la existencia de numerosos controles en la carretera Ziguinchor-Cap Skiring). Nosotros recorrimos por tierra la ruta trans-gambiana de Kaolack a Ziguinchor, ida y vuelta, sin ningún problema, ni siquiera en la frontera con Gambia. En cualquier caso es conveniente informarse de la situación por otros viajeros u organismos antes de partir a esa zona del país.
Avión. Air Senegal cuenta con vuelos internos de Dakar a Ziguinchor, Cap Skiring y Tambacounda.
Autobús/taxi. En Senegal hay varios tipos de transporte para las largas distancias: los taxi-brousse (un vehículo Peugeot 504 Break de 7 plazas), el microbús de 14 plazas o el Ndiaga-Ndiaye de 32 plazas (una furgoneta Mercedes). En nuestros desplazamientos por el país sólo utilizamos los primeros y en el relato del viaje nos referimos a ellos como Peugeot-taxi.
Los Peugeot-taxi, aunque son algo más caros, son preferibles al resto, ya que son directos y más cómodos y fiables. Cuentan con tres hileras de asientos y, si es posible, recomendamos evitar ir en la última porqué es más incómoda. Estos vehículos salen cuando se llenan y en caso de apuro es posible pagar por las plazas que quedan por llenar para marchar enseguida. Al precio del trayecto hay que añadir una cantidad adicional por el equipaje que suele oscilar entre 10 y el 20% del precio anterior (se puede regatear y depende del tamaño del equipaje y del afán de lucro del conductor).
Tren. Sólo hay un tren con dos servicios semanales y paradas en Thiès y Tambacounda, pero cuyo destino final es Bamako, la capital de Mali.
Barco. Hasta el año 2002 el ferry Le Joola enlazaba por mar Dakar y Ziguinchor (suponía un día entero de viaje), pero el 26 de septiembre de ese mismo año se hundió frente a la costa de Gambia, seguramente por exceso de peso, y murieron más de 1.900 personas. Aunque está prevista la construcción de un nuevo barco para este trayecto aún no hay fecha para la reanudación del servicio.
En las fechas de este viaje Senegal estaba en la estación seca (de octubre a junio). No encontramos ningún episodio de lluvias y, excepto en Kaolack, el calor era moderado y bastante soportable. Oscurecía pasadas las 19:30 horas.
En esta época del año la diferencia era de -2 horas respecto del horario español.
The Gambia & Senegal, Lonely Planet (2ª edición, septiembre 2002). En general bastante exacta y completa, aunque a veces encontramos a faltar más información sobre transporte.
Vuelo Barcelona-Lisboa con TAP Portugal (1 hora y 30 minutos). A continuación otro vuelo Lisboa-Dakar de la misma compañía (unas 3 horas y 45 minutos).
Dado que nuestro vuelo llegaba a Dakar pasadas las 3 de la mañana nos encontramos que la oficina del banco donde poder cambiar ya estaba cerrada, por lo que nos vimos obligados a cambiar a través de unos chicos que se nos acercaron al salir de la terminal y nos ofrecieron cambio. Aceptamos cambiar poco dinero después de regatear la primera cantidad ofrecida, aunque al final del viaje pudimos comprobar que éste fue el mejor cambio de todos los que hicimos en el país.
En el exterior de la terminal también nos abordaron una gran cantidad de taxistas. Después de otro duro regateo a múltiples bandas conseguimos un taxi que por 4.000 CFA nos llevó al hotel Via Via, situado en Yoff, una población cercana al aeropuerto. Éramos conscientes de que ese precio no era ninguna ganga, però a esas horas de la madrugada no hay mucho margen para negociar y además ya sabíamos que el precio ofrecido por el hotel para irnos a recoger al aeropuerto era de 3.000 CFA por persona. Una vez de acuerdo en el precio subimos al taxi y no tardamos más de 10 minutos en ir del aeropuerto al hotel, puesto que a esa hora no había tráfico.
Auberge Via Via (Village de Yoff, Route des Cimetieres BP 8670, Tel. (221) 820 54 75). Una habitación doble grande con baño compartido nos cuesta 16.000 CFA e incluía el desayuno. El lugar es simple, pero es correcto y está muy limpio. El bar-restaurante está en un patio ajardinado muy bonito.
Yoff. En nuestro caso esta población, a sólo 10 km de Dakar, nos sirvió únicamente para pasar la primera noche, dada su conveniencia por la cercanía al aeropuerto.
No parece que tenga nada de especial interés, salvo quizás un paseo por sus calles y ver a los pescadores en la playa. La población de Yoff está formada casi en su totalidad por miembros de la etnia Lebu (sólo viven aquí), por lo que tienen un gran sentido de comunidad e independencia respecto de la etnia Wolof que habita toda la región que rodea a Yoff y es mayoritaria en Senegal. El 90% de la población senegalesa profesa la religión musulmana, pero en la comunidad Lebu parece haber además un profundo sentimiento religioso.
En Yoff negociamos un taxi para ir a la Gare Routière Pompiers de Dakar. Nos cuesta 1.500 CFA y aunque la distancia es de sólo unos 12 km, el tiempo que invertimos en este trayecto fue bastante debido a los constantes embotellamientos en las carreteras de entrada a la capital.
Una vez en la estación nos indican un Peugeot-taxi que va hacia Saint-Louis. Pagamos 3.100 CFA cada uno por el trayecto de Dakar a Saint-Louis, más 500 CFA por el equipaje. En el tramo Dakar-Thiès (unos 70 km) encontramos numerosas retenciones de tráfico que enlentecen mucho el viaje, pero ya en Thiès la carretera enfila hacia el norte y ya podemos correr bastante más. Llegamos a la nueva Gare Routière de Saint-Louis tras 265 km y 4'5 horas de viaje. Esta estación de autobuses y taxis está a unos 7 km de la isla de Saint-Louis. Un taxi hasta el hotel La Louisianne nos cuesta 800 CFA.
Auberge de la Vallée (calle Blaise Diagne. Tel. 961 47 22). La habitación doble, con ventilador y mosquitera, y con baño compartido nos cuesta 10.000 CFA. Es bastante simple, pero no está mal, y tiene la ventaja de que es bastante céntrico. De todos modos esta no era nuestra primera opción, ya que quisimos ir al hotel La Louisianne (Tel. 961 42 21), pero no encontramos habitación. Este hotel es más caro y está alejado del centro (en el extremo norte de la isla), pero se encuentra en un lugar muy bonito y el hotel en sí tiene encanto.
En el restaurante Coup de Torchon (calle Blaise Diagne) se come bastante bien, pero es algo caro (los platos principales valen a partir de 4.000 CFA). En la misma calle también probamos el restaurante Le Provençal (está bien pero no es barato). En la planta baja de nuestro hotel está el restaurante Linguere, bastante básico pero donde se come bien y a buen precio. Muy recomendable también la pastelería Aux Délice du Fleuve (calle Augustin Guillabert) para desayunar o bien para merendar un dulce. Para tomar algo recomendamos la terraza panorámica que hay en la parte posterior del hotel La Louisianne. Por último recomendamos también la magnífica terraza de Le Flamingo, entre el río y el Hôtel de la Poste. Las bebidas son muy caras, pero el lugar vale la pena.
Para cambiar dinero recomendamos el BICIS Bank (calle de France). El sello de Correos para enviar una postal a Europa cuesta 500 CFA.
Saint-Louis (la isla fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2000). Esta ciudad fue fundada por los franceses en el s. XVII en una isla de arena formada cerca de la desembocadura del río Senegal en el Atlántico, y fue el primer asentamiento de los franceses en África. Además fue la capital de Senegal-Mauritania hasta 1958, año en que ambos países rompieron sus relaciones. A un lado de la isla está el continente y al otro una larga y estrecha península conocida como Langue de Barbarie.
Lo primero que nos llama la atención al llegar a Saint-Louis es sin duda el puente Faidherbe, el cual une el continente y la isla. Se trata de una obra maestra de la ingeniería del s. XIX, con una longitud de 507 metros y cuya sección central rotaba para dejar pasar los grandes barcos de vapor que navegaban el río Senegal. Curiosamente este puente fue diseñado por el gran maestro Gustav Eiffel y originalmente fue construido para cruzar el Danubio (!), pero en el año 1897 fue trasladado aquí. El puente tiene una calzada central para vehículos y un pasillo a cada lado para peatones. Vale la pena cruzarlo a pie de ida y vuelta: a la bonita vista desde el puente debemos añadir el interés del puente en sí y también el aliciente de cruzarnos con la población local en su quehacer diario.
En la isla se respira mucha tranquilidad y la vida fluye más lentamente que en el otro extremo del puente. Pero además pasear por sus calles permite apreciar su pasado colonial en la arquitectura, aunque en la mayoría de casos el estado de conservación es bastante deplorable. Nada más cruzar el puente y llegar a la isla encontramos el Hôtel de la Poste, un bonito edificio de mediados del s. XIX que hospedaba a los pasajeros de barcos que pasaban por aquí. De hecho aún funciona como hotel y vistos sus precios es muy posible que se haga pagar por su pasado de gloria. Enfrente tenemos el edificio de Correos de estilo Art Deco (se puede subir al tejado para tener una buena vista del puente y de parte de la isla). Rodeamos el edificio por la calle de l'Eglise y pasamos por delante de una iglesia que es la más antigua de Senegal, aunque nadie lo diría por su aspecto actual.
Así llegamos a la bonita plaza Faidherbe, con preciosos ejemplos de edificios coloniales en los lados norte y sur de la plaza. En el costado este vemos, tras altas palmeras, el que fue Palacio del Gobernador, un impresionante edificio que fue un fuerte en el s. XVIII. Delante de él vemos como se ultima la instalación de una tribuna para el desfile y otros actos que se llevarán a cabo el Día de la Independencia, el día 4 de abril (al día siguiente al de nuestra visita).
Desde el lado oeste de la plaza nos dirigimos al puente Mustapha Malick Gaye y cruzamos a Guet N'Dar, el pintoresco barrio de pescadores situado sobre la península. Vale la pena pasear por aquí para ver las casas de colores pastel alineadas en la orilla de la isla y decenas de embarcaciones de pesca (son grandes canoas de llamativos colores) sobre la arena de la playa o bien en el brazo de río. Antes de que el sol se ponga tras el horizonte van llegando de faenar las canoas de pesca y, cada vez que esto sucede, una nube de personas se abalanza sobre ella para descargar su mercancía. Lástima que la playa sea un auténtico basurero y el hedor que desprende bastante fuerte. Un kilómetro al sur de aquí está el interesante cementerio musulmán.
Muy recomendable andar por las callejuelas de la isla hasta llegar al Quai Henry Jai, en su extremo sur. La vista desde aquí es interesante y por las calles podemos ver bonitas casas de colores apastelados.
Parque nacional de aves de Djoudj (declarado Patrimonio de la Humanidad en 1981). Este parque, limítrofe con Mauritania, es de los primeros lugares al sur del Sahara con agua dulce encharcada todo el año, por lo que es un santuario para muchas especies de aves en su migración anual desde Europa. Aparte de esto su principal atractivo para el visitante es la gran cantidad de especies de aves que se pueden encontrar aquí (se han contabilizado hasta 400 especies distintas y casi 3 millones de individuos en un año), y entre ellas destacan los pelícanos y los flamencos. También es posible ver reptiles y algunos mamíferos como jabalíes, hienas, monos o gacelas. La mejor época para visitar el parque es de noviembre a abril, ambos incluidos, ya que es cuando hay más aves.
Para visitar el parque nosotros contratamos, a través de nuestro hotel, un taxi privado. Acordamos un precio de 15.000 CFA por persona y nos debía pasar a buscar a las 7 de la mañana por el hotel. Pero llegada esa hora el taxista no se presentó y aún desconocemos el porqué (?). Molestos por la informalidad nos decidimos por ir al Hôtel de la Poste para ver si es posible organizar la excursión desde aquí. Rápidamente el personal de recepción del hotel nos localiza un taxista, aunque aquí el precio es de 20.000 CFA por persona.
El parque se encuentra a unos 60 km al norte de Saint-Louis. Los primeros kilómetros son de carretera asfaltada, pero después esta se torna una pista. Unos 90 minutos después de salir ya estamos a la entrada del parque, donde el taxista se encarga de pagar la entrada al parque (2.000 CFA por persona más 5.000 CFA del coche) y de concertar la excursión en barca por el parque, todo ello incluido ya en el precio acordado. Continuamos con el coche unos 7 km más y llegamos al embarcadero, el cual se encuentra en un brazo de río que muere aquí. Mientras esperamos que llegue una barca podemos ver en la zona una importante colonia de pelícanos, así como patos africanos e incluso una familia de jabalíes. Pocos minutos después iniciamos la excursión en barca siguiendo varios brazos del río Senegal. Podemos ver infinidad de pelícanos, martines pescadores, águilas, patos africanos y otras aves que nuestro escaso conocimiento ornitológico nos impide clasificar. También vemos en la orilla o en el agua a varanos, cocodrilos y jabalíes. La barca llega hasta un punto del río donde hay enormes colonias de pelícanos, asentados en tierra o volando. Desde aquí volvemos al embarcadero, tras dos horas de navegación por el río. En resumen, vale mucho la pena por lo espectacular de la fauna y del paisaje del parque. Además tuvimos una temperatura muy agradable durante nuestra visita al parque. Concluida esta volvemos con el taxi a Saint-Louis, adonde llegamos 6 horas después de iniciar la excursión.
En los alrededores de Saint-Louis aún hay otras cosas que pueden ser interesantes para visitar, como el Parque Nacional de la Langue Barbarie o la población de Gandiol, pero nosotros ya no pudimos ir por no disponer de suficiente tiempo.
Tomamos un taxi delante de Correos, en la isla de Saint-Louis, que nos lleva por 500 CFA hasta la Gare Routière, a 7 km de aquí, donde esperamos a que se llene el Peugeot-taxi con destino a Kaolack. El trayecto de Saint-Louis a Kaolack nos costó 4.350 CFA por persona más 800 CFA del equipaje. Primeramente tomamos la carretera a Thiès, pero al llegar a Louga nuestro taxi se desvió y siguiendo carreteras secundarias pasamos por Touba i Diourbel, para llegar finalmente a la Gare Nord de Kaolack, tras 4'5 horas de viaje (a medida que nos hemos ido acercando a Kaolack el calor se ha ido haciendo cada vez más insoportable). Desde aquí tomamos un taxi por 500 CFA hasta el Auberge du Carrefour, a unos 3 km.
En el Auberge du Carrefour (Av. Valdiodio Ndiaye, tel. 941 44 58) una habitación doble con baño y desayuno incluido nos cuesta 12.500 CFA. A pesar de lo indicado por nuestra guía Lonely Planet está claro que este hotel tuvo tiempos bastante mejores y su personal se ha vuelto muy indolente. A pesar de tener ventilador en la habitación el calor tan sofocante nos impidió dormir esa noche.
Para comer o tomar algo recomendamos vivamente el restaurante Le Brasero (Av. Valdiodio, 510 - tel. 941 16 08). Sus propietarios, una pareja francesa que lleva ya muchos años viviendo en Kaolack, son muy simpáticos y atentos, además de una magnífica fuente de información.
Kaolack. En nuestro caso, esta ciudad, la capital de la industria del cacahuete en Senegal, no era más que un lugar de paso para dividir el largo viaje de Saint-Louis a la Casamance, al sur del país. A pesar de ello pudimos visitar un par de cosas que no son algo extraordinario, pero que si se pasa por Kaolack ciertamente merece la pena visitarlas.
En el centro de la ciudad, y a unos 750 m. andando desde el hotel, tenemos el mercado cubierto, el segundo más grande de África tras el de Marrakech en Marruecos. Entrar en él es sumergirse en otra época, a la vista de muchos de los negocios que podemos encontrar aquí. Toda una experiencia. En el interior de la manzana que ocupa el mercado hay un gran patio, mientras que en su lado sur podemos encontrar una torre del reloj bastante fotogénica. El mercado está rodeado de arcadas que nos recuerdan a los antiguos caravanserais. El hecho de que esta ciudad sea tan poco turística puede ser la razón de que podamos vagar tranquilamente por el mercado sin que nadie nos atosigue lo más mínimo.
Unos 4 km al norte del centro, en un suburbio de la ciudad, está la Grande Mosquée, un gran edificio religioso que visualmente sigue el estilo marroquí. Nuestra visita coincide con la hora de la oración y nos limitamos a ver el edificio por fuera, sentarnos a contemplar la multitud rezando y a charlar cordialmente con alguno de los feligreses. Para llegar hasta aquí lo mejor es tomar un taxi (500 CFA), no ya por la distancia, si no por el laberinto de calles por las que debemos pasar antes de llegar a la mezquita.
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