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El archipiélago de Madeira, en el Océano Atlántico, está formado por las islas de Madeira, Porto Santo, Desertas y Salvagens, estas dos últimas sin poblar, que forman parte del conjunto volcánico de la Macaronesia, junto con las Azores, Canarias y Cabo Verde.
Con una superficie de 736,75 km2, una longitud de 57 km de este a oeste y 23 km de norte a sur, Madeira tiene un relieve abrupto, ya que el interior esta dominado por un macizo montañoso, con su punto más alto en el pico Ruivo de 1.861 m. y una gran meseta. La costa norte es abrupta, con acantilados, y la sur más poblada, donde encontramos Cabo Girao, uno de los más altos de Europa.
El clima, entre mediterráneo y subtropical, hace que la isla sea un gran jardín y en algunos de sus valles encontremos algunos de los últimos bosques de laurisilva declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Así pues, la isla ofrece muchas atractivos naturales, siendo el senderismo la principal actividad a realizar, ya que esta cuenta con sendas y 1.400 km de levadas, redes de canales que recorren prácticamente la totalidad de la isla. Algunas de estas levadas se construyeron en condiciones de peligro, en precipicios vertiginosos, y atraviesan túneles y cascadas, lo que da a la caminata un toque aventurero. La mayoría de estas rutas están bien señalizadas y muy transitadas.
Del 29 de Marzo al 8 de Abril de 2011.
Debido a las reducidas dimensiones de la isla decidimos alojarnos en Funchal, la capital del archipiélago, todos los días y hacer las diferentes excursiones des de allí. Nos hospedamos en la Pensao Astoria, correcta y céntrica.
Como cada día hacemos una caminada comemos mayoritariamente de picnic y cenamos en el supermercado Pingo Doce, donde se puede cenar a peso, con Happy Hour a partir de las 9 de la noche. En Funchal hay varios supermercados de esta cadena.
Todas las excursiones por la isla las hicimos desde Funchal. Las tres primeras las realizamos en transporte público, pero después decidimos alquilar un coche para tener más libertad para movernos por la isla.
Los autobuses públicos en Madeira son de las compañías Rodoeste, Sam y el interurbano. En cuanto al coche lo alquilamos en Espacio Milenio, ya que nos lo recomendaron en la oficina de turismo, con precios económicos. Pero por nuestra experiencia yo no recomendaría esta empresa, ya que nos cargaron la fianza porque según ellos dimos un golpe al coche, cosa que no es así, pero al devolverlo directamente al parquing, no pudimos hablar con ellos y arreglarlo. Otras opciones de alquiler de coche en Madeira.
En el primer día de viaje volamos con TAP Portugal de Barcelona a Lisboa y de allí a Funchal. Llegamos de noche y para ir del aeropuerto al centro de Funchal cogemos el aerobús, con un precio de 5 euros. La Pensao Astoria se encuentra al lado de la catedral.
Al día siguiente, por la mañana, visitamos el centro de Funchal.
En las poblaciones de Funchal y Monte hay diversos sitios para visitar. No hay que perderse, por ejemplo, el mercado de los Labradores, con variedad de frutas y flores. También hay diversos jardines y parques para visitar. Nosotros no dedicamos ningún día entero a hacer las visitas, sino que aprovechábamos ratos libres tras las caminatas, que eran nuestro principal objetivo de la isla.
Tras la visita a Funchal decidimos hacer la primera caminata por la isla, el PR 8 - Vereda da Ponta de São Lourenço (con inicio en Baia d'Abra y final en Cais do Sardinha), en la punta de Sao Lorenzo, una península en el nordeste de Madeira.
Para ello vamos en autobús hasta Baia d'Abra, donde empieza el sendero. La distancia es de 3 km cada trayecto.
El paisaje que encontramos en esta zona es árido que contrasta con el del resto de la isla. El camino tiene muy buenas vistas de esta zona de la costa y de las islas Desertas y Porto Santo. También encontramos diferentes endemismos de flora y muchas lagartijas de Madeira.
Al final del camino encontramos la casa de Sardinha, que es un refugio para los guardas del parque. De allí un camino lleva a una pequeña playa donde se puede aprovechar para dar un baño, eso sí, con agua bastante fresca. Las vistas a ambos lados de la península son magnificas y vemos claramente las formaciones volcánicas.
Hoy toca levantarse temprano para coger el autobús hacia Ribeiro Frio, ya que haremos el sendero de Ribeiro Frio a Portela, de unos 8 km sin casi desnivel.
En este camino podemos ver las obras de ingeniería de la levada, construida de 1830 a 1903. En Portela se encuentra el mirador hacia Penha da Aguila, pero al llegar hay niebla y no podemos ver las vistas. Regresamos en autobús a Funchal.
Al día siguiente, como es un poco tarde, decidimos hacer alguna caminata cercana y vamos a Santo da Serra.
Iniciamos la caminata cerca de Portela, donde finalizamos el recorrido ayer. Esta levada no está recuperada y no merece la pena, o por lo menos el trozo que hicimos nosotros.
Así que decidimos volver a Funchal y alquilar un coche para tener más libertad para movernos por la isla.
Por la tarde, ya con el coche, vamos a dar una vuelta por la costa suroeste de Madeira.
En esta zona de la isla destacamos Cabo Girao, uno de los más altos de Europa, con una altura de 580 m. sobre el nivel del mar. En la parte superior tiene un mirador con extensas vistas de esta parte sur de la isla. Al lado del mar vemos una faja en forma de abanico con parcelas cultivadas de viñedos y frutas tropicales.
Hoy el día no acompaña mucho y nos dirigimos hacia el altiplano de Paul da Serra, atravesando la Serra de Agua, con la idea de hacer las 25 Fontes. El tiempo cada vez es peor, llueve y hay mucha niebla, con lo que decidimos cambiar de planes y dirigirnos a la costa norte de la isla.
Llegamos a Porto Moniz, una población marinera donde destacan las piscinas naturales de roca negra con agua de mar. También destaca un islote, el Ilheu Mole, que surge del mar delante de la población.
Seguimos hacia Ribeira da Janela donde desemboca el principal río de Madeira y se encuentran un par de islotes.
Continuamos a Seixal por la llamada estrada de ouro debido al coste y a la dificultad de su construcción. Ahora solo se puede circular por esta carretera hacia el oeste y en muchos tramos esta cerrada con un cartel de peligro, ya que los desprendimientos de roca son constantes debido al relieve abrupto de esta parte de la isla.
Desde Seixal vamos a Chao da Ribeira, en un valle entre abruptas paredes, donde encontramos a mucha gente trabajando la tierra, algunos de ellos con una capa marrón que veremos en otras partes de la isla. ¿Quizás una antigua vestimenta para trabajar el campo?.
Continuamos hasta la cascada Veu da Noiva, que cae directamente al mar. Hay un mirador para poderla ver. El paso hasta ella esta cerrado por desprendimientos.
Llegamos a Sao Vicente, famoso por las grutas y centro de vulcanismo y continuamos hasta Ponta Delgada que ocupa un saliente en el centro de la costa norte, rodeado de viñas.
En toda esta ruta hay diversos miradores donde detenerse y contemplar las magnificas vistas.
Para regresar a Funchal volvemos a Sao Vicente, donde cogemos la vía exprés hasta Ribeira Brava y de aquí la vía rápida hasta Funchal.
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