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A continuación propongo cuatro rutas en coche por Madeira para ver y visitar lo más representativo de la isla, todas ellas con inicio y final en la ciudad de Funchal, la capital.
Salir de Funchal por la Avda Monumental en dirección a Ribeira Brava evitando la vía rápida. La carretera serpentea y llega a ...
Câmara de Lobos debe su nombre a la otrora populosa comunidad de lobos marinos que aún perviven pero en las cercanas islas Desertas. Es sin duda el pueblo pesquero con más encanto de la isla. y la honra de tener los mejores pescadores de pez espada preto, ese pescado abisal monstruoso que es la gloria de la isla se pesca a mil metros de profundidad con sedales que suelen arrastrar hasta 150 anzuelos. Este escenario fue el predilecto de Winston Churchill acuarelista, que tras su retiro se hizo habitual de Madeira.
A la salida de esta población en dirección a Ribeira Brava encontramos un cruce a la izda que nos lleva al Cabo Girao, un acantilado de 580 metros de altura, considerado el segundo más alto del mundo.
Tras pasar Ribeira Brava nos adentramos en el interior de la isla, escalando la Serra da Agua a través de una sinuosa carretera flanqueada por flores multicolores. Pocos kilómetros antes del alto parte un cruce a la izda hacia el alto de la Encumenada dado que la carretera principal lo salva a través de un largo un túnel. Emplazado a 1.040 m. sobre el nivel de mar, el panorama es un conjunto de montañas llenas de verdor y salpicadas de pueblos encaramados. De camino a este alto se encuentra la Pousada dos Vinháticos, un espléndido parador de 14 habitaciones, ideal para los que busquen la tranquilidad más absoluta. Desde el mirador del Alto de la Encumenada parte un cruce hacia Paul da Serra, la única llanura de la isla localizada a 1.400 m. de altitud. En el centro encontramos el desvío a Rabaçal, punto de partida de las Levadas das 25 fontes y la levada de Risco. Desde la carretera principal existe una explanada a modo de parking en el mismo cruce a Rabaçal ya que la carretera de acceso a este paraje está cerrada al tráfico circulando exclusivamente un mini-bus de 8 plazas entre este punto y Rabaçal distante 2 Kilómetros. Desde Rabaçal un paraje donde existe un merendero, con fuente y un refugio de montaña, parten las dos rutas hacia la levada de Risco (que nos lleva a la Cascada de Risco de más de 100 m. de caída) y la levada de las 25 Fuentes. Calcular un mínimo de 2 horas para realizar estos paseos. Finalizado el paseo, se prosigue la ruta hacia Porto Moniz a través de un zigzagueante carretera.
Porto Moniz, antiguo enclave ballenero hasta 1980, cabe destacar aquí la posibilidad que ofrece de bañarse en unas piscinas naturales de lava cuyas aguas se renuevan a diario por la fuerza de las mareas. También en Porto Moniz se encuentra el Aquario da Madeira ubicado en la vieja fortaleza de Sao Joao e inaugurado en Junio de 2005. Asimismo esta pequeña población dispone de un moderno Centro divulgativo de Ciencia Marina.
Saliendo de Porto Moniz hacia el este se inicia uno de los recorridos más emocionantes de la isla, la carretera de Porto Moniz a Sao Vicente, poco más que un saliente excavado en los acantilados, que atraviesa 19 kilómetros de túneles y cascadas. Su construcción fue una obra titánica que se realizó en 16 años sin maquinaria alguna. Una vez sorteado el espinazo de la isla llegamos al pueblo de San Vicente, donde destaca la visita a las grutas de origen volcánico y al centro de vulcanismo abierto al público en 1996. Las grutas lo forman los canales de lava solidificada de varios kilómetros de longitud formados hace 400.000 años. Por estos canales circulaba el magna incandescente desde las profundidades de la tierra hasta los cráteres de los últimos volcanes activos de la isla. Dado el origen volcánico de estas galerías no existen estalagmitas ni estalagtitas en estas cuevas. La visita se inicia en el Centro de Vulcanismo recientemente inaugurado en el que tras visionar un reportaje sobre la isla se nos invita a pasar a una sala de cine en tres dimensiones en donde nos explican en inglés y portugués la formación geológica de la isla. A su término se visitan las grutas. Tiempo total de visita: 1 hora y 30 minutos.
A pie de las grutas volcánicas de Sao Vicente pasa la vía exprés hasta Ribeira Brava que enlaza con la vía rápida hasta Funchal.
Salir de Funchal en dirección a Monte. Desde esta población parte una carretera en dirección a Terreiro da Luta y Ribeiro Frío que va progresivamente ascendiendo entre bosques de eucaliptus y pino hasta el alto de Poisso a 1.412 m. de altitud. Desde aquí un cruce a la izquierda inicia el ascenso al Pico de Arieiro situado a 1.810 m. de altitud desde cuyo mirador y siempre y cuando se tenga un día despejado se divisan unas imponentes vistas de la isla. El lugar esta perfectamente adaptado y existe un amplio parking y una cafetería.
Desde el Pico de Arieiro se retorna al cruce de Poisso y desde allí iniciamos el descenso hasta ...
Ribeiro Frío: situado en la misma carretera que nos conduce hacia Faial, y a 800 m. de altitud este pequeño enclave se caracteriza por ser el punto ideal de partida para realizar un paseo a través de la levada do Furado que la une con el alto de Portela 8 km más abajo. Si la intención no es caminar, bien puede dedicarse unos minutos en admirar su vegetación y los viveros de truchas.
Pronto llegamos a Faial, en la desembocadura de un río, en el que se han construido unas piscinas naturales y un kartódromo. Desde aquí un túnel lleva en línea recta hasta Santana, pero se aconseja tomar la antigua carretera que asciende hacia el oeste, ceñida al acantilado y desde cuyos miradores hay magnificas vistas de la costa norte de la isla.
Santana, esta población de unos 8.000 habitantes debe su atractivo turístico a unas peculiares casitas triangulares (llamadas palheiros), semejantes a barracas valencianas pintadas en vivos colores. Si bien es cierto que hoy quedan muy pocas de estas casas, junto a la cámara municipal se exhiben unas reconstrucciones de estos hogares campesinos con un ajuar primorosamente bordado, artesanía en la que son maestras las isleñas.
Una vez en Santana y si se dispone de tiempo antes de proseguir la ruta se puede hacer las siguientes extensiones (de mayor a menor importancia)
- Ascender al Pico Ruivo
- Bajar en teleférico a la Reserva Natural da Rocha da Navio
- Visitar el Parque temático de Madeira
De Santana a Camacha por el Alto de Portela y Santo da Serra. Retornando por la vía express desde Santana a Faial a través del túnel nos desviamos en la salida hacia el alto de Portela donde existe un mirador a 662 m. de altitud que domina todo el verde valle de Faial. Desde este punto la carretera sigue ascendiendo hasta Santo da Serra a 800 m. de altitud. Desde aquí se inicia el descenso entre bosques de pinos y eucaliptus hasta Camacha.
Camacha: a 10 km al noroeste de Funchal, el pueblo está enclavado en bosques y es famoso por sus labores florales, de mimbre y cestería. Camacha también presume de ser el primer lugar donde se jugó al fútbol en Portugal allá por 1870. Cerca está la Quinta do Plaheiro, antiguo hogar del Conde de Carvalhal, uno de los terratenientes más ricos de Madeira, antes de que pasase a la familia Blandy, familia británica dedicada a la elaboración del vino de Madeira. Conocidos actualmente como los Jardines Blandy, los jardines de la quinta están abiertos al público por las mañanas y albergan una excelente colección de camelias, magnolias y rosas.
Este lugar, unos 19 km al noroeste de Funchal, es un valle casi totalmente encerrado en el cráter de un volcán extinguido. El lugar, invisible desde el mar, fue elegido por las religiosas del convento de Santa Clara en Funchal, del s. XVI, como refugio contra los ataques de los piratas que asolaban la isla.
A lo largo del recorrido, profundos valles y altos picos constituirán todo un regalo para quien se anime a realizar alguna de estas rutas. La ruta parte desde Funchal en dirección al alto de Eira do Serrado, para lo cual hay que tomar una desviación antes del túnel que baja derecho hasta la población de Curral das Freiras.
En Eira do Serrado existe un parador al pie del cual parte un sendero que alterna senda con escaleras nos acerca al mirador emplazado a 1000 m. de altitud que ofrece una panorámica extraordinario del valle de Curral das Freiras y de los picos que lo rodean. Para bajar a la población de Curral das Freiras se recomienda tomar la carretera antigua que, serpenteando por las laderas del monte, desciende hasta el fondo del valle donde se asienta. La población de Curral das Freiras como tal no tiene nada digno de mención.
De regreso a Funchal por el túnel se puede realizar una pequeña parada en el Mirador del Pico dos Barcelos, el cual ofrece una de las mejores vistas del océano y de la ciudad de Funchal.
Desde Funchal tomar la Vía Rápida R-101 en dirección a Machico. A su término seguir en dirección a Miradouro.
Sin duda el lugar ideal para sentir la inmensidad del mar es Ponta São Lourenço, el punto más oriental de la isla. Desde aquí se pueden admirar sus magníficos acantilados, formados por rocas volcánicas ocres, y simultanear las vistas de la costa norte y sur de la isla.
De regreso hacia Machico, merece la pena una parada en la Prainha, la única playa de la isla ubicada en una pequeña cala de negra arena y perfectamente dotada de merendero, duchas y parking.
Pocos kilómetros más adelante entramos en Machico, el punto donde desembarcaron Gonçalves Zarco y sus hombres por primera vez en la isla, allá por 1419. El pueblo ha perdido el encanto de sus viejas casas marineras, si bien conserva su puerto pesquero y un paseo marítimo lleno de terrazas asomadas a la pequeña bahía donde está emplazado.
De vuelta a Funchal nos desviaremos en dirección al Mirador del Pináculo, que sobre un promontorio rocoso, nos ofrece unas preciosas vistas de Funchal, y al fondo del Cabo Girao.
La isla de Madeira es sin duda el paraíso de los amantes del trekking, pues permite conocer la isla y disfrutar de su bello y único paisaje, recorriendo su red de senderos y veredas que discurren en paralelo a las levadas, las viejas canalizaciones de aguas construidas por los primeros pobladores de la isla. Son más de 200 las levadas que atraviesan los macizos basálticos de la isla, siendo posible escoger entre paisaje exclusivamente de montaña, de bosque, a orillas del mar o ambas. De todas ellas, existen más de 40 rutas a pie debidamente señalizadas.
Las levadas representan un sistema de irrigación y abastecimiento de agua vital para Madeira y pueden considerarse el mayor exponente de la ingeniería popular de la isla para asegurarse el abastecimiento de agua ya que conducen el agua de los manantiales y fuentes, muchas veces situadas en la vertiente norte, hacia las zonas pobladas del sur de la isla. Permiten también el abastecimiento de centrales hidroeléctricas y el regadío para la agricultura.
Estos primitivos canales de irrigación eran generalmente abiertos en el suelo, recorriendo al trabajo manual. En muchos casos, la dura roca basáltica fue cortada a lo largo de abismos de centenas de metros de profundidad o en túneles con centenas de metros de largura que atraviesan las montañas, recorriendo extensiones de cerca de 100 km entre el Norte y Sur. Para cortar la roca los trabajadores utilizaban picadores y mucha veces eran suspendidos en cuerdas y cestos de mimbre a lo largo de los escarpados barrancos, por lo que muchos perdieron su vida.
Enumerar y describir exhaustivamente todas las rutas a través de las levadas sería motivo para realizar otra guía por lo que sirva este apartado para abrir el apetito y las ganas de recorrerlas.
Encontrarás más información de las levadas, mapas y rutas en la web Levadas e Veredas - Passeios na Naturaleza.
Situada a unos 50 kilómetros al noreste de Madeira (2 horas y 10 minutos de navegación desde Funchal), la pequeña isla de Porto Santo de apenas 42 km2 y unos 5.000 habitantes contrasta con Madeira por su orografía casi plana, su escasa vegetación que le dan un marcado tono ocre, y sobre todo por disponer de una magnífica playa continua de 9 km de largo en el sur de la isla.
Porto Santo aún guarda el atractivo de las poblaciones pesqueras, en la que todavía pueden verse a las mujeres de pescadores arreglar las redes para la faena del día siguiente. En su pequeña capital, Vila Baleira, además de su impronta marinera, cabe destacar que aun se conserva la casa donde vivió Cristóbal Colón, la cual guarda datos y archivos sobre su vida. Cristóbal Colón, conoció precisamente aquí a quien sería su mujer: Filipa Moniz hija de Bartolomé Perestrelo, primer gobernador que tuvo la isla. Su casa es hoy un museo situado en la calle que lleva su nombre frente a la única iglesia capitalina llamada Nuestra Señora de la Piedad.
En torno a la isla, hay tres islotes mayores elevados, el de Cal (que alcanza 179 metros de altura) y los de Ferro y Cima (ambos con magníficos faros); y otra media docena de peñascos situados al norte.
En el interior, lo mejor de la isla es la vista que se obtiene en días claros desde el Pico do Castelo (a 437 metros) o desde Portela, junto a los molinos de Casinhas; y al norte, las veredas de Fonte da Areia y la del Pico Branco.
La isla de madeira en general:
• Guía de turismo de Madeira & Porto Santo
Paseos por las Levadas:
• Levadas e Veredas Passeios na Naturaleza
Funchal:
• Funchal 500 anos (V centenario de la fundación de Funchal)
Sao Vicente y sus grutas:
Porto Moniz:
• Câmara Municipal de Porto Moniz
• Centro Ciência Viva do Porto Moniz
Santana:
Madeira en revistas especializadas:
• Portugal 5 destinos, 5 sorpresas. Revista GEO nº 174
• Portugal cálido y cercano. Especial GEO (02/2003)
• Trekkings por islasRevista ALTAIR (noviembre 2004)
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