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Perú, con una superficie equivalente a 2,5 veces la de España, es el tercer país sudamericano en tamaño tras Brasil y Argentina. Este vasto territorio se divide en tres grandes zonas: montaña, costa y selva. La cordillera andina cruza el centro del país de norte a sur a modo de columna vertebral, alcanzando aquí grandes alturas, con el volcán Nevado Huascarán (6.768 m.) como su cima más alta. Al oeste se encuentra la costa pacífica, una estrecha franja desértica de clima templado y surcada por numerosos ríos que dan lugar a fértiles valles donde encontramos las mayores ciudades del país. Por último, al este de los Andes se extiende la exuberante selva tropical que desemboca en la cuenca amazónica, uno de los lugares con mayor biodiversidad del mundo.
A esta riqueza natural hay que sumar el hecho de que la cultura peruana es una mezcla de los pueblos precolombinos más la influencia española. La herencia precolombina es muy rica y variada y en la cordillera andina viven muchos descendientes de las tribus que habitaban el país antes de la llegada de los españoles, manteniendo su lengua (el quechua y el aymara son oficiales junto al castellano), vestimentas, costumbres y el folclor de sus antepasados. Junto a los restos arqueológicos de incas y otros pueblos indígenas, Perú también tiene una excelente arquitectura colonial, producto de la fusión entre lo indígena y lo español.
Por todo ello Perú es siempre un destino presente en la mente de muchos viajeros, ya que ofrece la posibilidad de realizar turismo cultural, ecológico, de aventura, etc. siendo uno de los países de mayor riqueza turística en Sudamérica. En nuestro caso, siendo nuestro primer viaje al Perú, optamos por realizar la clásica Ruta del Gringo por la zona sur, para luego saltar al norte y poder ver otros maravillosos sitios arqueológicos y ciudades coloniales en una ruta mucho menos concurrida.
Del 1 al 24 de Septiembre de 2006.
Para visitar el Perú sólo es necesario el pasaporte en vigor en el caso de ciudadanos españoles. No se exige visado si el objeto del viaje es turismo hasta un máximo de 90 días (pero sí para estancias superiores o si el motivo del viaje son estudios o negocios).
La moneda oficial en Perú es el Nuevo Sol (simbolizado S/).
No tuvimos absolutamente ningún problema para cambiar euros y siempre lo hicimos en casas de cambio, aunque siempre comparamos precios entre varias antes de decidirnos por una (es muy recomendable cambiar en las ciudades, ya que hay más oferta disponible). Tened en cuenta también que los billetes rotos o en mal estado pueden no ser aceptados por los cambistas. Las tarjetas de crédito pueden ser utilizadas en hoteles, restaurantes o tiendas de cierto nivel, pero preguntad antes si van a aplicar alguna comisión por el pago con tarjeta.
Cambio medio:
1 S/ = 0,24876 € / 1 € = 4,02 S/
+ 1.050 € (vuelo BCN-Madrid-Lima, ida y vuelta, y tasas salida)
+ 156 € (vuelos Cusco-Lima y Lima-Tarapoto)
+ 570 € (transporte, alojamiento, comida/bebida, entradas, excursiones, otros)
= 1.776 € (total por persona)
Nivel de vida
En general el coste medio para el viajero en la zona norte del Perú, menos turística, es inferior al de la mitad sur. En especial la visita a Cusco, el Valle Sagrado y Machu Picchu encarece bastante la media por el coste de las entradas. En este sentido, con el carnet de estudiante internacional ISIC se pueden obtener algunos descuentos que amortizan rápidamente su coste: 50% de descuento en la entrada al Machu Picchu o un 10% en los billetes de la compañía Cruz del Sur, por ejemplo.
Avión. Debido a las grandes distancias existentes en Perú y según nuestra disponibilidad de tiempo o nivel de comodidad los vuelos interiores pueden ser una interesante opción a tener en cuenta. Además, en los últimos años ha aumentado el nº de compañías aéreas que operan vuelos domésticos y con ello hay más oferta y supuestamente mejores precios. En el momento de nuestro viaje las principales compañías aéreas que operaban en Perú eran LAN, Star Perú, AeroCondor, o LC Busre. Para planificar los vuelos interiores un buen punto de partida es la web Travel within Peru by air.
Autobús. Es la forma más habitual y barata de moverse por el país, para todo tipo de distancias. Suele haber varias compañías que realizan el mismo trayecto entre ciudades, por lo que nuestra elección vendrá dada por horarios, precio, rapidez, nivel de comodidad, o disponibilidad. Algunas de las compañías de autobuses con más servicios son Móvil Tours, Ormeño, Cruz del Sur, o Oltursa, pero hay muchas más. Para trayectos muy largos pueden ser interesantes los servicios nocturnos, ya que ganamos tiempo (y de paso nos ahorramos una noche de hotel). En cualquier caso, para viajes largos recomendamos comprar los billetes con suficiente antelación (1 día o más).
Tren. En las fechas de nuestra visita las únicas líneas de ferrocarril plenamente operativas para el viajero eran las de Cusco-Aguas Calientes y Cusco-Puno, ambas operadas por la empresa privada Perú Rail. Mientras que el trayecto Cusco-Puno (o al revés) puede realizarse alternativamente en autobús ya que es más rápido que el tren, el de Cusco a Aguas Calientes (punto de acceso al Machu Picchu) es casi obligado, ya que es la única alternativa práctica para poder llegar.
No tuvimos ningún problema al respecto y ni tan siquiera sensación de inseguridad, pero en foros de viajeros podéis leer malas experiencias de todo tipo en el Perú (?). Como siempre, conviene tomar las precauciones habituales y usar el sentido común, especialmente en ciudades, zonas poco concurridas, estaciones de tren y autobús.
Oficialmente hay zonas del país que es mejor evitar, en los departamentos de Ayacucho, Huancavelica, Huanuco, Junín y San Martín, debido a potenciales brotes insurgentes o a eventuales operaciones contra el narcotráfico.
En principio no hay ninguna vacuna obligatoria, aunque sí puede haber alguna recomendable: fiebre amarilla o el tratamiento contra el paludismo si se prevé visitar zonas de la selva amazónica, o también contra la fiebre tifoidea, el tétanos, la polio, y la hepatitis A y B. En cualquier caso es recomendable vacunarnos de aquello especificado por un Centro de vacunación internacional.
En las zonas andinas, con alturas superiores a los 3.000 metros, puede aparecer el mal de altura o soroche. Para intentar evitarlo hay numerosas recetas que pueden funcionar (o no): beber mucho líquido y comer ligero, masticar hojas de coca, comer caramelos, tomar mate de coca, etc. Si todo esto no funciona, tenemos también las pastillas Sorochji Pills, a la venta en cualquier farmacia de la zona. A la hora de realizar esfuerzos físicos en condiciones de altura es mejor tomárselo con mucha calma.
En general disfrutamos de una temperatura bastante agradable, aunque en lugares altos lógicamente había que ir preparado con ropa de abrigo, por ejemplo Puno y el lago Titicaca, especialmente para la noche. Por contra, el único lugar en el que encontramos una calor asfixiante fue en Tarapoto (lógico por encontrarse ya en la cuenca amazónica). En la web Tiempo en Perú podéis encontrar la situación actualizada y las previsiones de la climatología de diversas ciudades peruanas.
Durante nuestro horario de verano hay una diferencia de -7 horas. Durante las fechas de nuestra visita amanecía sobre las 6 de la mañana y oscurecía sobre las 18:15 horas.
Perú, Lonely Planet (colección geoPlaneta en castellano, edición Mayo 2004). Bien en general, aunque los precios estaban algo desactualizados y en algunos apartados se echaba a faltar más información.
En la recepción de los hoteles Casa Andina podéis encontrar mapas muy prácticos de ciertas ciudades y zonas turísticas del país.
Aquí tenéis un pequeño glosario de términos útiles: Terminal terrestre: terminal de autobuses, Motocar: moto-triciclo con un asiento posterior para pasajeros, Boleto: billete, Colectivo: transporte público de corta distancia, Combi: minibús, Jirón: calle, Trocha: pista de ripio, Grifo: gasolinera, Gringo: extranjero, sea de donde sea, Chifa: restaurante chino, Manjar blanco: dulce de leche, Sudado: hervido, Chicha: bebida hecha de maíz, Garúa: neblina, chirimiri en la zona costera
Durante nuestro viaje por Perú, especialmente en los autobuses, la música que más oímos fue el reguetón, la cumbia y música salsa en general. También mucha música melódica, con Camilo Sesto, Roberto Carlos o Nino Bravo como destacados.
La bebida nacional es el pisco (también conocido como pisco sour), una bebida alcohólica que encontraréis anunciada en muchos lugares y que está elaborada con pisco, azúcar, claras de huevo y un poco de limón. El mate de coca es una infusión que va de fábula para el mal de altura, para recuperar fuerzas, o para pasar el frío (o para todo a la vez).
Empezamos el viaje con un vuelo de Air Europa Barcelona-Madrid (55 minutos). En Barajas enlazamos con un vuelo de Air Plus Comet a Lima, adonde llegamos de madrugada tras 11 horas de vuelo en un Boeing 747. Tanto el servicio a bordo como la oferta de entretenimiento a bordo son, en general, muy pobres.
En la sala de recogida de equipajes del aeropuerto de Lima hay un par de quioscos donde cambiar dinero, pero los dos ofrecen prácticamente la misma tasa de cambio (bastante mala, por cierto, por lo que aconsejamos cambiar aquí lo mínimo). Desde que llegamos al aeropuerto hasta que lo abandonamos empleamos casi 1 hora en realizar todos los trámites: inmigración, recogida de equipaje, etc. AL salir de la terminal ya nos esperan unos conocidos peruanos que nos llevan en su coche hasta la terminal de la empresa Soyuz (Tel. 266-1515), en Av. México 333, en el barrio limeño de La Victoria, donde compramos los billetes para el siguiente autobús a Pisco (18 S/ cada uno).
En realidad este autobús se dirige a Ica por la Panamericana, pero nos deja en San Clemente, de donde sale el desvío a Pisco, a 4 km. El trayecto de 250 km desde Lima hasta aquí nos supuso un muy agradable viaje de 4 horas y 15 minutos, durante el cual nos sorprendió el impactante paisaje desértico que va cruzando la carretera Panamericana. Al bajar del autobús en San Clemente ya nos espera un taxista conocido de nuestros amigos, que en su afán de hacernos más llevadera nuestra llegada al país ya le habían llamado por teléfono para que nos esperara en este punto. Pero en cualquier caso aquí hay otros taxistas esperando los autobuses que paran o también se puede tomar un autobús que hace el recorrido hasta el mercado de Pisco, donde se puede conectar con otro autobús a Paracas (a unos 15 km de Pisco).
En el Hotel Zarcillo Paradise (tel. 8381110) pagamos 20 US$ por una sencilla, pero bonita y enorme habitación doble con baño privado y desayuno. Está situado en un bonito enclave, frente al mar, en la bahía de El Chaco. El Sr. Luís Herrera, mánager del hotel y de la agencia de viajes Zarcillo Connections, es una persona muy afable que os puede solucionar prácticamente cualquier asunto relacionado con la visita a la zona.
En el propio hotel no hay restaurante (como mucho se puede comer algún sandwich), pero a menos de 2 km al norte de aquí está el núcleo de El Chaco. Alrededor de su bonito bulevar hay varios restaurantes donde comer.
Reserva Nacional de Paracas. Juntamente con las islas Ballestas este era nuestro principal interés en llegar hasta aquí. Como ya era tarde para tomar una de las excursiones organizadas por Zarcillo a primera hora de la mañana optamos por contratar un taxi y realizar una ruta personalizada. Acordamos con el taxista un precio de 25 US$ por el tiempo que necesitemos para la visita (al final empleamos unas 4,5 horas).
Salimos con nuestro taxi de Paracas hacia el sur y a unos 2 km encontramos la entrada a la reserva, donde pagamos una entrada de 5 S/ cada uno. Continuamos y poco después dejamos el asfalto para seguir por una curiosa pista compactada de sal y arcilla. El paisaje circundante es realmente muy bonito, con lomas de color rojizo (por su alto contenido en óxido de hierro) que contrastan con el amarillo y blanco de la arcilla en el resto. Al cabo de un rato llegamos a uno de los puntos más característicos de la zona, conocido como La Catedral. En realidad se trata de un mirador sobre una espectacular formación rocosa unida a la costa, y cuyo nombre viene de su forma parecida a la de una catedral, con su torre y todo. Pero en la parte superior de la formación rocosa uno puede ver también la forma de una cabeza de cóndor e incluso la de una mujer indígena sentada y con su poncho (??). Desde este mirador se pueden apreciar también los altos acantilados que forman esta zona de costa, así como las numerosas especies de aves que habitan la reserva: pelícanos, piqueros, gaviotas chilenas, zarcillos, etc. Seguimos nuestra visita recorriendo varias pistas por entre maravillosos paisajes lunares hasta llegar a un mirador sobre la bonita playa de Yumaque (en quechua significa manos que traen aguas). Seguimos por la costa y nos adentramos en la península de Paracas hasta llegar a la llamativa Playa Roja, llamada así por el color rojizo de su arena, debido nuevamente a su alto contenido de óxido ferroso. A 2 km de aquí llegamos a Lagunillas, un pequeñísimo pueblo de pescadores donde vale la pena detenerse para comer pescado en alguno de sus restaurantes. Nosotros escogimos el restaurante El Che (tel. 056-542237), donde comimos pescado fresco bueno y abundante, aunque algo caro (normal, siendo Lagunillas un lugar muy popular para comer). Después de comer damos un pequeño paseo por los alrededores del pueblo, situado en un bonito lugar. Reemprendemos la marcha con el taxi hasta llegar al centro de información de la reserva. En él hay interesantes paneles explicativos con abundante información sobre su geología y fauna, la cual ayuda a entender como funciona este hábitat tan especial. Desde el centro caminamos unos 400 metros hasta un mirador elevado desde el cual observar los flamencos rosados que hay en ese momento en la playa de la bahía. Volvemos al centro y tomamos nuestro taxi para volver a Paracas y dar por acabada esta interesantísima visita a la reserva. A lo largo de la excursión, y tratándose de una excursión personalizada, nos hemos detenido donde hemos querido para hacer fotos y contemplar con tranquilidad este paisaje tan fotogénico, contando en todo momento con la inestimable guía y sapiencia de nuestro taxista.
Islas Ballestas. Contratamos la excursión a través de nuestro hotel (con Zarcillo Connections) por 10 US$ cada uno. Sale a las 8 de la mañana del embarcadero que hay enfrente del hotel. La embarcación cruza la bahía de Paracas y pasa junto al cementerio de barcas de pescadores y poco después junto a Puerto San Martín, en el extremo norte de la península. Seguimos rodeando la península (algunos trozos de costa son francamente bonitos) hasta llegar a la archiconocida, enigmática y enorme figura de El Candelabro (150 metros de alto por 50 de ancho), tallada sobre la ladera de una colina que da al mar. Nuestra embarcación se detiene ante la figura y el patrón nos explica su historia y algunos datos de interés, siendo todo ello bastante interesante. A continuación reemprendemos la navegación, yendo mar adentro en dirección a las islas Ballestas. Cuando llegamos a ellas circunnavegamos algunas de las islas y podemos ver muy de cerca leones marinos, pingüinos de Humboldt, y millares de aves, como cormoranes, pelícanos, etc. En la arena de una apartada playa hay cientos de hembras y bebés de leones marinos, en una especie de improvisada guardería, pero algunos nadan cerca de la barca sintiendo curiosidad por nuestra visita. Una de las principales características de estas islas es la gran cantidad de guano depositado sobre las rocas por las aves con el paso del tiempo y que es una fuente de riqueza para el país. Desde la barca vemos el guano, pero también las instalaciones donde se trata y se embarca. Finalizamos la excursión, tras dos intensas horas, volviendo al punto de inicio por la misma ruta de la ida. En resumen, esta es una excursión muy muy recomendable, de verdad, a pesar de alguien llame a las Ballestas las Galápagos de los pobres.
El Chaco. Este pequeño núcleo, a menos de 2 km al norte del hotel Zarcillo, tiene un bonito bulevar con una zona de paseo y las terrazas de varios restaurantes. Aquí también está el embarcadero desde donde salen la mayoría de las excursiones a la islas Ballestas. Siguiendo la orilla del mar desde el hotel hasta aquí es un bonito y agradable paseo (hay casas realmente bonitas). Sólo hay que abandonar momentáneamente la orilla del mar al llegar a la altura del lujoso Hotel Paracas, ya que su playa es privada y no se puede cruzar si no se es huésped.
Pisco. De Pisco sólo damos una vuelta por la zona de la Plaza de Armas. De camino a Paracas vemos el puerto y su lonja de pescado, así como diversas factorías y un aeródromo militar.
El viaje de Paracas a Nasca lo realizamos en dos tramos para hacer una parada en Ica y visitar el oasis de Huacachina. Para el primer tramo, Paracas-Ica (65 km), tomamos un servicio especial de la compañía Cruz del Sur que en su trayecto de Lima hacia el sur se desvía de su ruta para recoger pasajeros delante del Hotel Paracas, cercano a nuestro hotel, a las 10:30 de la mañana. Aunque no es barato (35 S/ cada pasaje) optamos por él para llegar con más rapidez a Ica ya que es bastante directo y además nos ahorramos de tener ir hasta Pisco o la Panamericana para tomar el autobús. Llegamos a la terminal de Cruz del Sur, unos 500 m. al oeste de la plaza de Armas de Ica, tras una escasa y cómoda hora de viaje. Nada más llegar compramos los pasajes a Nasca para la tarde (25 S/ cada uno) y dejamos el equipaje en la consigna de la terminal. De este modo tenemos unas cuantas horas para visitar rápidamente Ica y Huacachina antes de continuar viaje.
Ya de vuelta a la terminal de Cruz del Sur de Ica tras nuestra rápida visita recuperamos nuestro equipaje y tomamos el autobús a Nasca de las 18:00. Recorremos los 141 km de Ica a Nasca en unas dos horas. La parada final es la terminal de Cruz del Sur en Nasca, unos 200 m. al oeste de la plaza Bolognesi.
En el Hotel La Maison Suisse (km 447 de la carretera Panamericana Sur; tel. 056-522434) pagamos 46 US$ por una habitación doble con baño, TV y desayuno. Está situado frente al aeródromo de Nasca, a casi 4 km del centro (un taxi vale 3 S/). Tiene un agradable jardín e incluso piscina, pero quizás es preferible buscar un hotel en el centro de Nasca para tenerlo todo más a mano.
En Nasca recomendamos el restaurante El Portón (C/ Ignacio Morsesky 120, esq. Lima; tel. 056-523490). En el hotel Nazca Lines (Jr Bolognesi) pagando 16 S/ uno puede bañarse en su bonita piscina y además incluye un sandwich y un refresco, ideal para refrescarse al final del día. El bar Plaza Mayor (Plaza de Armas) es un buen lugar para tomar algo y ver pasar la gente.
Ica. De esta ciudad vimos poca cosa, ya que nuestro verdadero interés estaba en Huacachina. Cerca de la concurrida plaza de Armas vimos la iglesia de San Francisco (interesante por sus vitrales de colores) o la catedral de La Merced. Aprovechamos para cambiar euros a uno de los numerosos cambistas que hay en el lado norte de la plaza, obteniendo un buen cambio tras regatear un poco.
Huacachina. Este curioso y agradable lugar se encuentra unos 4 km al oeste de Ica y para llegar hasta él desde Ica (y viceversa) tomamos un taxi (4 S/). Parece un buen lugar para pecnoctar o descansar un tiempo.
Nuestra visita a Huacachina coincidió en domingo, por lo que había bastante gente del país disfrutando del lugar. Las principales actividades aquí son pasear alrededor de la laguna, bañarse, sentarse en una terraza, subir a las enormes dunas que rodean la laguna, alquilar una tabla para deslizarse por las dunas (sand-boarding) o apuntarse a una incursión en las dunas a bordo de un curioso buggy (llamado aquí arenero) formado por una estructura tubular con asientos montados sobre la base de un 4x4. Siendo esto último el mayor reclamo de aventura de la zona no sorprende que los precios sean caros. En cualquier caso a nosotros nos pareció una actividad agresiva para el entorno. Mucho más ecológico, pero cansado, es subir a la duna más alta que rodea al oasis. Es duro por su pronunciada pendiente y por la dificultad de andar por la arena, pero la recompensa bien merece el esfuerzo. La vista sobre Huacachina, allá abajo, y del océano de dunas y arena que lo rodea es verdaderamente sensacional, a pesar de que el viento pueda llegar a ser molesto por la arena que lleva consigo. Aprovechamos para comer algo en el restaurante Maroni, con una agradable terraza junto a la laguna. Bastante bien. También aprovechamos para visitar y tomar algo en el precioso Hotel Mossone (tel. 056-213630), uno de los edificios más llamativos y bonitos (aunque no el único) del oasis.
Lo cierto es que Huacachina nos sorprendió agradablemente y nos pareció un lugar peculiar. El único pero es la suciedad en forma de bolsas de plástico y botellas que campa libremente por la arena alrededor de la laguna.
NASCA. Desde luego nuestro principal interés para detenernos en Nasca era el sobrevolar las famosas Líneas de Nasca. La ciudad en sí no tiene demasiado interés, pero si sobran unas horas o días vale la pena realizar una excursión para visitar algunos puntos de interés no muy lejos de la ciudad. Durante nuestra estancia en Nasca coincidimos en fechas con la celebración de las fiestas de la Virgen de Guadalupe, por lo que había un gran ambiente en el centro de la ciudad.
Líneas de Nasca (declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994). La mejor forma de ver estas enigmáticas figuras trazadas sobre el desierto (las más conocidas están a unos 20 km de Nasca) es sobrevolándolas con una avioneta, ya que existe un mirador elevado junto a la Panamericana que permite ver parcialmente unas pocas de estas figuras, pero así no es posible hacerse una idea de la forma y tamaño de todas las figuras, ni de la multitud de líneas geométricas que cruzan el desierto en todas las direcciones. Por todo ello, si estamos interesados en ver las líneas lo mejor es, sin duda, el sobrevuelo en avioneta. Nuestros amigos peruanos nos habían reservado desde Lima dos plazas con la compañía Aeroica (tiene una oficina en el mismo hotel Maison Suisse; tel. 056-522434), una de las más importantes y de confianza, pero hay varias más que también sobrevuelan las líneas. Pagamos 45 US$ cada uno, pero nos consta que se pueden obtener mejores precios yendo directamente al aeropuerto y negociando con alguna de las compañías más pequeñas y que están más alejadas de la entrada. Pero en según que época del año existe el riesgo de quedarse sin volar ese día, ya que no todas las horas son hábiles para volar (depende de la climatología, del nivel de ocupación o de las prioridades entre compañías).
Antes de dirigirnos hacia el aeropuerto para el vuelo pudimos ver, en el mismo hotel, un interesante video sobre la vida de la alemana María Reiche y sus investigaciones sobre las líneas de Nasca. En el momento de acceder al aeropuerto hay que pagar 10 S/ adicionales en concepto de tasas. Nosotros volamos pasadas las 10 de la mañana y la visibilidad era excelente. Durante los 35 minutos que duró el vuelo (en una avioneta Cessna de 4 plazas; uno de nosotros pudo ir de copiloto) tuvimos la oportunidad de ver las numerosas figuras o geoglifos visibles desde el aire: la ballena, el astronauta, el perro, el mono, el cóndor, el colibrí, la araña, el alcatraz, el árbol, las manos, etc. Lo cierto es que es impresionante. A través de unos cascos el piloto nos indicaba en todo momento que es lo que teníamos a la vista (además, antes del vuelo se nos dio un mapa con la situación y el nombre de cada una de las figuras) y realizaba una aproximación a derecha e izquierda para verlas mejor. A pesar de los fuertes giros de la avioneta no tuvimos ningún problema de mareo, incluso después de haber desayunado. Al contrario, pasada la impresión del primer giro lo cierto es que disfrutamos mucho del resto del vuelo, teniendo en todo momento una sensación de seguridad total. Muy recomendable.
Alrededores de Nasca. Para visitar algunos lugares de interés en los alrededores de Nasca miramos algunas excursiones ofrecidas por agencias locales, pero al final preferimos negociar directamente con un taxista de la ciudad para combinar dos excursiones en una, visitando lugares al sur y al nordeste de Nasca. Así acordamos un precio total de 55 S/ por ir al cementerio de Chauchilla, los acueductos de Cantalloc, Paredones, El Telar, y algún otro, suponiendo una excursión de 4 horas.
Empezamos yendo al cementerio de Chauchilla, unos 35 km al sur (los últimos kilómetros son de pista). La entrada al lugar vale 5 S/ y en él encontramos una serie de tumbas que contienen momias, huesos y utensilios encontrados en la zona, corres- pondientes a pobladores de esta zona entre los siglos XI y XIV. Junto al camino a seguir para visitar las 12 tumbas se pueden ver aún restos de cerámicas de la época. A nosotros nos gustó más el paisaje que hay alrededor que el cementerio en sí. A continuación volvemos por el mismo camino hasta Nasca y vamos a los acueductos de Cantalloc, unos 7 km al nordeste de Nasca por la carretera a Abancay. La entrada al lugar cuesta 10 S/. Se trata de una serie de acueductos subterráneos que recogen el agua de las montañas y permiten regar los campos de algodón limítrofes. Unas ingeniosas construcciones en espiral permiten el acceso a los acueductos. Una chica joven nos hace de guía y nos da interesantes explicaciones sobre el lugar (al acabar le damos una propina). A poca distancia de aquí, de vuelta a Nasca, el taxista se desvía por el barrio de Buena Fe para llevarnos a un lugar en el que caminando por un corto camino de subida se llega a un mirador desde el que vemos un geoglifo llamado El Telar por la forma que representa. Muy cerca hay otro con el nombre de La Aguja. El último lugar que visitamos en esta excursión es Los Paredones, lugar con unos elementos funerarios en estado ruinoso.
Tomamos un autobús nocturno de Cruz del Sur (80 S/) que sale a las 23:00 de su terminal de Nasca, aunque depende de si llega puntual desde Lima (por precio y horario nuestra primera opción era la compañía Cial, pero ya no quedaban plazas para esa noche). Al poco de salir nos dan una bandeja con algo para comer. Llegamos a la terminal de autobuses de Arequipa unas 8 horas después, tras recorrer unos 570 km. La terminal de autobuses está a unos 3 km al sur del centro de Arequipa, por lo que tomamos un taxi (3 S/) hasta la Plaza de Armas.
Hostal Mirador del Monasterio (en la calle Zela 301, frente al Monasterio de Santa Catalina y a 450 m. de la Plaza de Armas de Arequipa; tel. 054-224923). La habitación doble con baño privado, TV y desayuno incluido cuesta 46 US$. Bastante céntrico, pero tranquilo, y el personal de recepción es muy atento.
En la calle Jerusalén encontramos un pequeño restaurante donde comimos un excelente y completo menú por sólo 5,5 S/. Otros lugares recomendables son los restaurantes On-Balcony (Portal San Agustín 145-133, con una estupenda vista sobre la Plaza de Armas), Mirador Misti (Pje. Catedral 111, en un ambiente agradable) o Zig Zag (C/ Santa Catalina 208, vale la pena subir a la terraza superior para ver la vista sobre Arequipa).
Un buen sitio para cambiar dinero es la casa de cambio que hay en la calle Moral nº 109, donde obtuvimos el mejor cambio de todo el Perú.
Ver el apartado Arequipa (II).
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