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MARRUECOS

- Guía y relato de un viaje por libre a Marruecos

(2003)
Yolanda y Toni (Viatgeaddictes)
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Viatgeaddictes, 10/11/2011
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 2 - RUTA A CHEFCHAUEN, MEKNÈS, VOLUBILIS, MOULAY IDRISS y FEZ

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CHEFCHAUEN

COMO LLEGAR

Los aproximadamente 250 km entre Rabat y Chefchauen los hicimos en autobús (no hay tren). Este trayecto cuesta 45 Dh y, en nuestro caso, supuso más de 6 horas de viaje, dos de ellas sólo para recorrer los 40 km entre Rabat y Kenitra). El trayecto Ouezzane-Chefchauen es de carretera de montaña. Este autobús sale a las 14:00 y a las 17:30 h. de la estación de autobuses (gare routière) de Rabat. Los billetes se compran en la ventanilla nº 1 de la terminal y, en principio, se pueden comprar justo antes de viajar (mejor estar allí al menos 30 minutos antes de la salida), aunque nosotros fuimos expresamente a la terminal el día anterior para saber los horarios y si era necesario reservar. Para llegar hasta la estación de autobuses, 5 km al suroeste del centro de Rabat, la opción más económica es tomar el autobús urbano nº 30 que sale de la parada delante de Bab al-Had (a 250 m. del Hôtel Dorhmi). Cuesta 3 Dh y tarda unos 15 minutos en relaizar el trayecto.

DORMIR & COMER

Pese a la insistencia de unos cuántos comisionistas que esperan la llegada del autobús vamos al hotel que previamente habíamos escogido: la Pension Cordoba (C/ Garnata, tel. 061 926750), a sólo 100 m. del centro de la medina, la plaza Uta el-Hammam. Se trata de un edificio de estilo andaluz con un precioso patio interior y una terraza en la azotea con una magnífica vista sobre la kasbah, la medina y las montañas circundantes. Una bonita habitación de 3 camas, con baño compartido (aunque incluye agua caliente, toallas y papel WC) y un desayuno muy completo incluido en el precio cuesta 160 Dh. Además es tranquilo y muy limpio, y el personal es muy atento. Lo recomendamos, aunque por lo general comprobamos en esta ciudad que la relación calidad-precio de los servicios (alojamiento y restaurantes) es la mejor de entre todos las ciudades visitadas. También pudimos ver, pero no hospedarnos porque estaba cerrada por mejoras, el Hostal Gernika (C/ Onssar 49, tel. 039 987434). Parece recomendable, especialmente una única habitación, muy bonita, que hay en la terraza y que cuesta 180 Dh, con baño compartido.

Para comer una de las mejores alternativas son los numerosos restaurantes de la plaza Uta el-Hammam. Además están abiertos hasta muy tarde (de 1 a 2 de la madrugada). También podemos recomendar el restaurante al-Kasbah, al inicio de la calle que hay entre las plazas Uta el-Hammam y Kenitra, dónde se come bien en un lugar con encanto y a un precio que está muy bien (una ensalada, un plato principal y una botella de agua cuesta unos 35 Dh). Otro bar/restaurante recomendable (la fachada del edificio y la decoración del interior son muy singulares) es el restaurante Aladdin, muy cerca de la plaza, pero debe tenerse en cuenta que la cocina cierra a las 22 horas y el bar a las 23 horas.

COSAS A VER

Chefchauen o Chauen (pronunciado cháuen) es un lugar encantador en mitad de las montañas del Rif, 115 km al sudeste de Tánger. Su medina es muy fotogénica y, al ser pequeña, también es muy manejable. Además, es una ciudad tranquila, ideal para desconectar uno o dos días, paseando, visitando algunos puntos de interés, realizando trekkings por las montañas o simplemente sentados en un banco de la plaza principal. En buena parte debido a la intermitente presencia española en la zona hasta 1956 es muy fácil encontrar población local que entiende y habla el castellano. También contribuye el hecho de que las cadenas españolas de TV son muy seguidas aquí, especialmente los partidos de fútbol.

Callejón de la medina
Callejón de la medina

La medina de Chauen es pequeña y nada masificada, lo que hace casi imposible perderse y que pasear por ella sea muy placentero. Por tanto no es necesario ir acompañado de ningún guía para recorrer sus rincones. La mayoría de sus casas y calles están encaladas de colores blanco y azul que en un día de sol ciegan los ojos por su intensidad. En la medina no recomendamos ningún lugar en especial, sino simplemente recorrer la medina allá dónde nos lleve nuestra intuición. No es difícil encontrar rincones muy bonitos, de postal. Un truco a tener en cuenta a la hora de patear la medina es saber que cuando un callejón está enteramente encalado, incluido el suelo, entonces significa que no tiene salida, sólo da acceso a las viviendas. Saliendo por la puerta Bab el-Ansar, en la parte este de la medina, y andando 200 m. se llega a un manantial de agua correspondiente al río Ras el-Maa, un buen lugar para descansar y refrescarse en días de calor.

La preciosa plaça Uta el-Hammam viene a ser el centro neurálgico de la medina. Es un magnífico lugar para sentarse en un banco o en la terraza de uno de sus numerosos bares y dejar pasar el tiempo, contemplando el día a día de esta ciudad. En su lado este se encuentra la kasbah, pequeña zona fortificada que incluye un precioso jardín de estilo andalusí, un modesto museo y una torre no demasiado alta, pero que permite contemplar una buena vista de la ciudad. La entrada al recinto cuesta 10 Dh y su visita vale la pena. El color rojizo de los muros da un toque muy vistoso al conjunto, tanto por dentro como por fuera. En el lado sur de la plaza tenemos la Gran Mezquita, con la particularidad de que tiene un raro minarete de planta octogonal, mientras que en el lado noroeste hay un funduq (o caravanserai), que se utilizaba (y aún hoy día es utilizado, especialmente en día de mercado) para acomodar a peregrinos, viajeros y sus caballerías. Entrar y ver su patio interior, especialmente en día de mercado, es un viaje al pasado. A sólo 50 m. al este de la plaza Uta el-Hammam tenemos la plaza el-Majzen. Es más pequeña que la anterior y en ella podemos encontrar numerosas tiendas de recuerdos.

El jueves es el día de mercado en Chefchauen y se extiende por la entrada Bab el-Ain a la medina y también al sur de la Av. Hassan II. Es muy interesante ver mujeres campesinas vestidas de forma tradicional (encontramos muchas similitudes con la vestimenta tradicional en las islas Canarias) y que vienen al mercado a comprar o vender.

Para completar la visita a la ciudad también vale la pena darse una vuelta po la ville nouvelle, la parte más nueva de la ciudad. Saliendo de la medina por la puerta Bab el-Ain tomamos la Av. Hassan II, dejando el cementerio a nuestra derecha y el mercado a la izquierda, y llegamos a la bonita plaza circular Mohammed V. A partir de aquí cada cual puede escoger por dónde continuar el paseo.

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MEKNES

COMO LLEGAR

Los 210 km que separan Chauen de Meknès los hicimos en un autobús que cuesta 45 Dh y sale a las 12:45 h. desde la nueva estación de autobuses de Chauen. Ésta está a unos 15-20 minutos a pie desde la plaza Uta el-Hammam, bajando por la Av. Mohammed V y girando a la derecha por la Av. Mohammed Abdou. A unos 500 m. hay un descampado dónde aparcan los autobuses. Los billetes se pueden comprar en el mismo autobús o bien en un chiringuito móvil que hay delante de un bar, pero puede ser recomendable comprarlos el día antes, especialmente en temporada alta. Hay otros dos autobuses a Meknès: a las 6:00 y a las 15:30 h.

Finalmente tardamos 5 horas en llegar a Meknès, tras una larga parada en Ouezzane, otra en un restaurante de la carretera para comer algo y, por último, un rápido cambio de autobús en la terminal de autobuses de Sidi Kacem. Aprovechamos que el autobús pasa por la rotonda principal de la Av. Molulay Ismail de Meknès para bajar aquí, en vez de esperar a que el autobús llegue a su destino final, la terminal de autobuses, ya que esta rotonda se encuentra a sólo 400 m. de la entrada de la medina.

DORMIR & COMER

El Hôtel Maroc (Rue Rouamzine nº 7, tel. 055 530075) se encuentra justo en la entrada sudeste de la medina. La habitación es muy simple, con una cama grande y una pequeña, y un lavabo para lavarse las manos. El baño y la ducha (de agua fría y caliente) son compartidos. El precio es de 60 Dh por persona y recomendamos pedir una habitación que dé al patio interior (con vegetación), en principio más agradable y tranquila que el resto. Este hotel no tiene nada de especial, pero está bien situado, es limpio y quizás no tan cutre ni ruidoso como otros de la medina. Sí queréis dormir en la parte nueva de la ciudad y cerca de la estación de tren nos recomendaron el Hôtel Majestic (Av. Mohammed V nº 19, tel. 055 522035). El edificio por fuera es bonito, pero no podemos dar precios ni nuestra opinión sobre el hotel en sí porqué no nos hospedamos en él.

En el lado norte de la plaza el-Hedim hay un par de chiringuitos dónde se sirve un plato combinado muy completo por 35 Dh, a la vez que mientras comemos en su terraza exterior contemplamos la espléndida y enorme puerta Bab el-Mansour. En en la Av. Hassan II de la Ville Nouvelle recomendamos Essaada Justfruit, dónde podréis degustar sus magníficas ensaladas de frutas, sus pasteles o beber zumos de frutas naturales, y todo muy bueno.

COSAS A VER

Meknès tiene una gran herencia en forma de monumentos de la época en que fue capital, bajo el reinado del sultán alaouita Moulay Ismail. Durante los 55 años de su reinado (s. XVII y XVIII) el sultán hizo construir enormes murallas con puertas monumentales, mezquitas, jardines, alcazabas y un palacio. Por este motivo Meknès es también conocida con el metafórico nombre de la Versalles marroquí. En nuestra opinión esta ciudad no es tan interesante como Marrakech o Fez, pero merece que le dediquemos al menos un día para visitar sus lugares más emblemáticos.

Patrimonio de la HumanidadCiudad histórica de Meknès (declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996). Un buen lugar para empezar a visitar la ciudad vieja es la plaza el-Hedim, una enorme explanada de 200 m. de largo por 100 m. de ancho. A pesar de los diversos intentos que se han hecho (y aún se hacen) para convertirla en un lugar tan emblemático y con la atmósfera de la plaza Djemaa el-Fna de Marrakech, creemos que todavía está a años luz de aquella. Es una lástima, por ejemplo, que el centro de la plaza se convierta en un gran aparcamiento de coches durante el día. De todos modos, al caer el sol y anochecer suele haber bastante ambiente y animación, con las terrazas de los bares a tope y un pequeño mercado improvisado. En el lado oeste de la plaza se encuentra el mercado cubierto de frutas y verduras, dónde se pueden comprar las famosas olivas de Meknès. Hacia el norte y este de la plaza se extiende el corazón de la medina, con los diversos zocos. En este lado también se encuentra la Gran Mezquita (entrada prohibida a los no musulmanes) y la medersa Bou Inania, así como el museo Dar Jamaï (cerrado por restauración). En esta medina no es difícil orientarse y encontrar el camino sin necesidad de ningún guía. Por último, en el lado sur de la plaza está la enorme e impresionante puerta Bab el-Mansour, la que fue la entrada principal a la ciudad imperial de Moulay Ismail. Está bastante bien conservada y se considera que es una de las más bellas del país, cosa que nosotros no discutiremos en absoluto. Actualmente para acceder a la ciudad imperial no se puede entrar por la puerta en sí, sino por una puerta lateral.

Mausoleo de Moulay Ismail
Mausoleo de Moulay Ismail

Una vez dentro de la ciudad imperial lo primero que encontramos es un gran espacio abierto formado por la Place Lalla Aouda al este y Koubatt as-Sufara al oeste. El primero de ellos era el mechouar dónde Moulay Ismail pasaba revista a la tropa, mientras que en el segundo actualmente hay un pequeño edificio compuesto por una sala dónde se recibían a los embajadores extranjeros y una puerta de acceso a unos enormes graneros subterráneos, Heri el-Mansour, con orificios en el techo que dan directamente al exterior para permitir la ventilación. En nuestra opinión su visita no vale mucho la pena. La entrada cuesta 10 Dh. A 100 m. de éste se encuentra el Mausoleo de Moulay Ismail, con una arquitectura y ornamentación finísima y bonita de verdad. El patio anterior a la sala es un lugar magnífico para descansar un rato. Es necesario descalzarse antes de entrar a la sala en sí y no se permite el acceso al lugar dónde se encuentran los restos de Moulay Ismail a los no musulmanes. La entrada al mausoleo es gratuita, pero se invita al visitante a dejar un donativo. En la zona más alejada de la ciudad imperial, a unos 2 km del mausoleo, encontramos Heri es-Souani, otros graneros también de enormes dimensiones y de la época de Moulay Ismail. Parcialmente reconstruidos, tanto su estructura como la construcción son impresionantes, creando un espacio bastante fotogénico (no es de extrañar que el director de cine Martin Scorsese localizara aquí escenarios de La última tentación de Cristo). En el momento de nuestra visita una parte del recinto era usado como sala de exposiciones, con una exposición sobre Jean Genet. También aquí la entrada cuesta 10 Dh. En su lado norte encontramos el estanque de Agdal que servía como lago para el recreo del sultán y como depósito de agua para el riego de los jardines. Tiene unos superficie de 4 Ha. y en el momento de nuestra visita estaba medio vacío de agua. Llegar hasta aquí es un agradable paseo de 2 km entre altas murallas, pero también se puede tomar una calesa o un taxi (6 Dh) desde la entrada de la ciudad imperial.

Para acabar la visita a Meknès también recomendamos un paseo por la Ville Nouvelle, 1 km al este de la medina por la Av. Moulay Ismail. No tiene nada de especial, pero al caer el sol, cuando ya han cerrado los puntos a visitar en la ciudad histórica, es un buen momento para pasear por ella tranquilamente. En una calle paralela a la de la estación de tren está el bar La Grotte, un espacio muy agradable, tranquilo y fresco dónde tomar una bebida. Muy recomendable para relajarse un rato.

Moulay Idriss es una pequeña población a unos 26 km de Meknès. Es un importante centro de peregrinación ya que aquí se encuentra el Mausoleo de Moulay Idriss. Se permite el acceso a la ciudad para los no musulmanes desde hace menos de 70 años, pero en la actualidad continúa prohibido el acceso a las mezquitas y a todos los lugares santos, como por ejemplo el mausoleo. Por tanto no hay mucho que ver, pero sí que recomendamos al menos una breve visita, sobre todo teniendo en cuenta que está de camino a Volubilis. Moulay Idriss y Volubilis son una fácil excursión de una mañana (larga) desde Meknès.

A pie desde la plaza principal (dónde paran los autobuses y taxis colectivos) y subiendo por una calle a uno de los dos cerros sobre los que se asienta el pueblo se llega rápidamente hasta el Mausoleo de Moulay Idriss. Cruzando por debajo de una arco de tres puntos y subiendo una escalera llegamos a la entrada al mausoleo, pero pocos metros más allá veremos la barrera que impide la entrada a los no musulmanes. A pesar de todo vale la pena llegar hasta aquí. Volviendo atrás y continuando la ascensión por la calle podremos llegar a un par de puntos panorámicos, muy cercanos entre sí, desde los que hay una vista magnífica sobre el mausoleo y el núcleo de la población. Aquí los llaman grande terrasse y petit terrasse. En nuestra opinión la vista desde el primer punto es muy superior al del segundo. Llegar hasta cualquiera de ellos es bastante difícil ya que se encuentran al final de un laberinto de pequeñas calles y lógicamente no están señalizados. No queda más remedio que ir preguntando y/o aceptar los servicios de uno de los muchos jóvenes guías que se ofrecen para acompañarnos a cambio de una propina al final (5/10 Dh). En el mismo camino a las dos terrazas panorámicas tenéis la oportunidad de ver el único minarete cilíndrico de todo el país, una curiosa y bonita construcción de color verde con inscripciones árabes de color blanco.

Para llegar a Moulay Idriss desde Meknès con transporte público deberemos ir a la parada de taxis colectivos que hay en la Av. des Nations Unies (al otro lado del Instituto Francés) de Meknès. Una vez aquí sólo deberemos esperar a que se llenen las 6 plazas del próximo grand taxi (un viejo Mercedes) que saldrá hacia allá (nosotros esperamos sólo 5 minutos). Se tarda unos 25 minutos en recorrer los 28 km de distancia. El precio es de 8 Dh (60 Dh regateables si se quiere alquilar el taxi entero). El punto final de parada es la plaza principal de Moulay Idriss. Para volver a Meknès basta con ir a esta misma plaza y esperar a que se llene el siguiente taxi colectivo. Si esta excursión la hacemos en sábado, día de mercado en Moulay Idriss, tendremos dos importantes ventajas: encontraremos más animación en Moulay Idriss y, sobre todo, el transporte para ir y volver es mucho más frecuente.

Patrimonio de la HumanidadSitio arqueológico de Volubilis (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997). Éstos son los restos romanos más grandes y más bien conservados de Marruecos y corresponden a la antigua capital romana de la Mauritania Tingitana (siglos II y III d.C). Creemos que la visita a Volubilis es altamente recomendable, pudiéndola combinar fácilmente con la visita a Moulay Idriss (ver punto anterior).

La entrada cuesta 20 Dh. Una vez dentro podremos recorrer y visitar el recinto libremente. La visita puede suponer un mínimo de 2 horas y recomendamos hacerla temprano por la mañana (abre a las 8), ya que así evitamos las horas de máxima insolación y también los posibles grupos organizados (en el momento de nuestra visita estuvimos prácticamente solos). Hay algunos paneles explicativos que ayudan a saber cuáles son los principales puntos de interés: el arco de triunfo, la basílica, el foro, el capitolio, el mercado, casas, termas, molinos de aceite, etc. Pero debemos hacer una mención especial de los mosaicos, algunos de los cuales están muy bien conservados y son de una belleza extraordinaria, sobre todo teniendo en cuenta que se encuentran en su emplazamiento original y expuestos a la climatología. Es igualmente bonita la localización del recinto, rodeado de pequeños cerros de formas muy suaves.

Nosotros llegamos a Volubilis tomando un taxi colectivo en la plaza principal de Moulay Idriss. El trayecto de 4'5 km cuesta 5 Dh y no se tarda más de 10 minutos en llegar a la entrada del recinto arqueológico. Para volver a Moulay Idriss podemos parar algún taxi colectivo que pase por la entrada o bien ir hasta la carretera principal, a 500 m. de la entrada del recinto. En el peor de los casos, si no pasa ningún taxi, se puede hacer auto-stop o andar los 4'5 km hasta Moulay Idriss.

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FEZ

COMO LLEGAR

También aquí utilizamos el tren para recorrer los 60 km que separan Meknès de Fez. Hay unos 9 trenes diarios y nosotros tomamos el de las 13:44. Cuesta 16'5 Dh en 2ª clase (con A/C) y tarda unos 70 minutos. Para ir hasta la estación de tren de Meknès desde la medina se puede tomar el autobús urbano nº 2 al principio de la Av. Moulay Ismail (cuesta 2 Dh) y bajar en el Blvd. Allal ben Abdallah, a sólo 100 m. de la estación.

DORMIR & COMER

L'Hôtel Amor (rue Arabie Saoudite nº 31, tel. 055 622724) se encuentra en la Ville Nouvelle. Una habitación con baño y ducha privados, papel WC, toallas y otros "lujos asiáticos" cuesta 198 Dh la noche. Hay agua caliente de 7 a 11 de la mañana y de 19 a 23 h. de la noche. Otra opción, más económica, es el Hotel Royal. Aquí la habitación con baño y ducha (sólo hay agua caliente por la mañana) cuesta 150 Dh y recomendamos pedir una habitación que dé a la parte de atrás.

En la cercana Place Florence encontramos la Pizzeria La Mamia, pero no la recomendamos especialmente ya que las pizzas que sirve son caras para lo que son. En el Blvd. Mohammed V se pueden encontrar unos cuántos lugares dónde tomar un zumo o comer pasteles, como por ejemplo la Cremerie Skali. La Cafetería Paris, en la Av. Hassan II, es un buen lugar para desayunar, en un local bastante nuevo y chic. Para la cena, un sitio recomendable es el restaurante Al-Khozama, en la Av. Mohammed es-Slaoui. En la zona de Fès el-Bali recomendamos el restaurante Le Kasbah, al inicio de la calle Talaa Kebira. Se come bien y desde su terraza superior hay una vista excelente de parte de la medina. En la confluencia de las calles Talaa Kebira y Talaa Seghir hay un conjunto de restaurantes con mesas y sillas en la calle, dónde, además de comer, es un magnífico punto de observación de la vida de esta medina, viendo pasar la gente y los animales arriba y abajo. En concreto recomendamos el restaurante Chez Rashid.

COSAS A VER

Fez es la primera de las ciudades imperiales, ya que se remonta al s. VIII y siempre ha tenido un papel relevante en la historia de Marruecos. También posee una de las universidades más antiguas del mundo. Fez en realidad está compuesta por tres partes diferenciadas: Fès el-Bali (la parte más antigua, forma el corazón de la medina), Fès el-Jdid (fundada en el s. XIII) y la Ville Nouvelle (construída por los franceses). Se considera que la medina de Fès el-Bali es una de las ciudades medievales vivas más grandes del mundo, sólo comparable a la de Marrakech, Damasco o El Cairo.

Patrimonio de la Humanidad Medina de Fez (Fès el-Bali), declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1981. Perderse por los incontables callejones de la laberíntica medina de Fez es un placer para los sentidos, además de sentirnos transportados a otra época. A pesar de todo, con un mapa y un mínimo sentido de la orientación no es difícil encontrar puntos de referencia que nos permitan saber dónde estamos en todo momento. Por tanto, contratar un guía no es realmente necesario, aunque cada cual es libre de hacerlo o no. Nosotros siempre preferimos descubrir las cosas por nosotros mismos, sin tener que ir a remolque de alguien, a pesar de ser conscientes de perdernos algunas cosas por el camino. A la entrada de la medina, y sobre todo en la zona de la puerta Bab Bou Jeloud, se encuentran la mayoría de falsos guías, algunos de los cuales muestran actitudes agresivas si no aceptamos sus servicios. Si no deseamos un guía es necesario no perder la calma, aunque mostrándose inflexibles e ignorándolos. Pasado este punto ya es fácil que no nos vuelvan a molestar.

Para recorrer la medina tomamos como base los itinerarios a pie sugeridos en la guía Lonely Planet y la verdad es que nos fueron muy bien. El primero de ellos tiene su inicio en la puerta Bab Bou Jeloud, la entrada principal a la medina, y pasada la zona de cafés y restaurantes, va siguiendo la estrecha calle Talaa Kebira, repleta a lado y lado de puestos de venta con las cosas más inverosímiles. Debe irse con cuidado con las mulas y asnos, que circulan por estos callejones transportando mercancías, para no ser aplastados o pisados. Al sentir el grito Balek! conviene apartarse ya que indica que hay peligro a la vista. Bajando por esta calle lo primero que encontramos es el bonito minarete de la medersa Bou Inania, actualmente cerrada por restauración. Más adelante, a la derecha, encontramos la muy interesante Place an-Nejjarine. En ella hay una fuente que es preciosa, la más bonita de todas las que vimos en la zona de la medina. A su lado hay un antiguo funduq que ha sido restaurado y actualmente hospeda el Museo Nejjarine del arte de la madera. El contenido del museo es interesante, pero lo es mucho más el edificio en sí, restaurado con muy buen gusto. Las vistas de la medina desde su terraza son magníficas. La entrada al museo cuesta 20 Dh. Continuando por la calle Talaa Kebira se llega hasta la medersa el-Attarine (cierra a la hora de comer, pese a lo que se dice en la guía Lonely Planet). Tomando el ramal de la derecha se llega a la Place as-Seffarine, siguiendo los muros de la universidad y mezquita Kairaouine (no visitable para los no-musulmanes). En esta plaza hay muchos artesanos del cobre. A partir de aquí se puede volver al punto de inicio del itinerario volviendo por la calle Talaa Seghir (es de subida).

Otro posible itinerario parte de una calle adyacente al restaurante Dar Saada, ya casi al final de Talaa Kebira, se va siguiendo en dirección norte hasta llegar a la puerta Bab Guissa. Desde aquí se divisan perfectamente las tumbas Merenides, en un cerro al otro lado de la carretera. Saliendo de la medina y andando 200 m. al este se entra por la puerta Bab Jamaï y encontramos enfrente el Palais Jamaï, un palacio del s. XIX convertido ahora en un hotel de lujo de la cadena Sofitel. Recomendamos entrar al hotel y acceder a su gran terraza posterior desde dónde hay una impresionante vista de Fès el-Bali, mientras tomamos un té a la menta tranquilamente en un entorno muy agradable (la consumición mínima es de 30 Dh). La zona de jardines y piscina del hotel también son dignos de ver. A 100 m. de la puerta Bab Guissa hay una parada de autobús dónde se puede tomar el nº 10 para volver a la Ville Nouvelle (finaliza el recorrido en la plaza ante la estación de tren).

Tenerías de Fez
Tenerías de Fez

Finalmente, cualquier visita a Fez no debe pasar por alto la oportunidad de ver las famosas tenerías (curtidurías) de Fez. Para llegar hasta ellas debemos tomar un callejón que arranca de la esquina nordeste de la plaza as-Saffarine e ir siguiendo las calles sin perder la dirección nordeste y guiándonos también por el olfato, ya que el olor de las pieles se empieza a notar bastante antes de llegar. La señal inequívoca de que hemos llegado a las tenerías es que, de golpe, aparecerán comisionistas que nos querrán convencer para ir a "su" tienda a ver trabajar a los curtidores. Estas tiendas de artículos de piel están una al lado de otra y todas ellas permiten subir a su terraza, desde dónde se puede ver trabajar a los curtidores, con la esperanza de que compremos algo. El acceso a las terrazas es gratuito y ni que decir tiene que no es obligatorio comprar. Nosotros entramos en la única no "recomendada" por ningún comisionista y acertamos, porque la vista era magnífica. Ver los enormes cuencos, cada uno lleno con un líquido de color distinto, y a los hombres llevando y sumergiendo las pieles en estos cuencos es un espectáculo fascinante. Es mejor ir por la mañana ya que es cuando se pueden ver más cuencos llenos. El olor es realmente fuerte y puede ser desagradable para algunas personas. Además de la vista desde las terrazas también recomendamos la visita in situ a las tenerías. Se accede por un pasaje que baja desde la calle principal hasta la zona de las tenerías. La visita es guiada por un encargado que nos explica todo el procesado de la piel (ésta puede ser de camello, cabra, vaca o cordero), desde el tintado al secado, a la vez que vemos las distintas dependencias dónde se lleva a cabo cada una de los trabajos. La visita incluye el ir saltando por los bordes de los cuencos llenos de líquido de color dónde se sumergen las pieles para poder verlos de cerca. Todo ello permite hacerse una idea de las condiciones durísimas del trabajo de estos hombres, dónde todo se hace manualmente como hace siglos, en unas condiciones poco favorables. El precio de esta interesantísima visita es un donativo de 10 Dh por cabeza y sin duda la recomendamos.

Sobre la base de estos recorridos por la medina se puede improvisar y dejarnos llevar por nuestro instinto. Aquií cualquier rincón es interesante y ni que decir tiene que, en la medina, las oportunidades para comprar cualquier objeto de artesanía, como recuerdo de este viaje, son infinitas.

Para ir desde la Ville Nouvelle hasta Fès el-Bali se puede tomar el autobús nº 9 que sale de la parada en la calle Abdallah Chefchaouni (a 200 m. de la Place de la Résistance) y finaliza en una plaza contigua al lado sur de la Place Istiqlal. Otra opción es el nº 19, el cual finaliza en la Place er-Rsif, el corazón de Fès el-Bali. Cualquier trayecto en autobús costa 2'5 Dh.

Fès el-Jdid. Esta parte de Fez tiene menos interés que la medina, pero aún así vale la pena dedicarle ni que sea una breve visita. En un agradable paseo de 1.5 km desde la Place de Florence, por la Av. Hassan II primero y el Blvd. Moulay Youssef después, se llega a la bonita Place des Alaouites, un gran espacio ajardinado que es la antesala de Dar el-Makhzen o Palacio Real. El palacio en sí está cerrado al público, pero la fachada que da a a plaza, con sus fantásticas puertas doradas, es muy interesante. Al sur del palacio, al otro lado de la Rue des Merenides, encontramos el viejo mellah o barrio judío. Paseando por sus calles se pueden ver algunos edificios de balcones y ventanas con un estilo diferenciado (de madera y con estucados) del de sus vecinos musulmanes. En la esquina sudeste del mellah hay un interesante cementerio judío. Se accede a él por una puerta de garaje (tiene una señal de prohibido aparcar y un rótulo con la inscripción Jewish cemetery) que pasa desapercibida detrás de unos tenderetes ambulantes, al principio de la Rue des Merenides. Debe llamarse al timbre 3 veces (es la señal convenida para que abran la puerta). El encargado del cementerio nos hace una visita comentada, hablando sobre la historia del cementerio en general, así como de algunas tumbas en particular. Al final pide una propina por el servicio realizado (5 ó 10 Dh por persona es más que suficiente). Debemos reconocer que este lugar tiene un cierto encanto.

Cruzando la puerta Bab Smarine, al final de la Rue des Merenides, y subiendo por la calle Sharia Moulay Suleiman se llega al lugar donde se encuentran el Petit Mechouar y la enorme puerta Bab Dekkanen. Continuando hacia el norte se llega finalmente al Grand Mechouar y, tras de él, la Kasbah Cherarda, ahora utilizada como hospital y escuela. Para descansar de este largo paseo nada mejor que volver atrás e ir a los jardines Bou Jeloud, al este del Petit Mechouar.

Y EL VIAJE SE ACABA...

Para ir al aeropuerto de Fez, 15 km al sur de la ciudad, se puede tomar el autobús nº 16 que sale de la plaza junto a la estación de tren. El primero sale a las 5:40 de la mañana. Si por la hora no tenemos la opción del autobús o se desea ir más cómodo se puede alquilar un grand taxi, el cual cuesta unos 150 Dh en horas intempestivas. Deben preveerse de 20 a 30 minutos para llegar al aeropuerto. Éste es muy nuevo, pequeño y bastante bonito. No hay que pagar tasas de salida.

Antes de volver a casa ya sólo nos queda un vuelo de 30 minutos entre Fez y Casablanca, y otro de Casablanca a Barcelona, de 1 hora y 40 minutos, ambos con Royal Air Maroc.

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 Enlaces relacionados

- Otros relatos y guías de viaje a Marruecos publicados en la web Viatgeaddictes.
- Morocco travel information - Mini-guía online de Lonely Planet.
- Turismo de Marruecos - Web en castellano de la Of. de Turismo de Marruecos, con datos útiles sobre lugares a visitar.
- Marruecos / ToniWeb - Web personal de Toni Langreo con fotografías de un viaje a Marruecos.
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