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Madagascar es la cuarta mayor isla del mundo en superficie, tras Groenlandia, Nueva Guinea y Borneo. Está bañada por el Océano Índico y situada frente a la costa sudeste del continente africano, separada de él por el canal de Mozambique. También recibe el sobrenombre de la Isla Roja debido al hecho de que el suelo que cubre buena parte de su territorio está compuesto de laterita (rico en hierro y aluminio) y con la erosión su color rojizo queda expuesto a la vista.
La actual Madagascar se separó hace millones de años del continente africano y su posterior aislamiento ha hecho que en su territorio haya multitud de especies animales y vegetales únicas en el mundo, entre las que destacan los lémures, el fossa carnívoro o casi todas las familias de baobabs. Otra particularidad es que la presencia humana en la isla es bastante reciente y posiblemente no va más allá de 2.000 años. Y pese a estar mucho más cerca de África que de Asia y Oceanía resulta que los primeros pobladores de Madagascar llegaron por mar probablemente desde las islas de Borneo o Célebes, en la actual Indonesia. Así no sorprende encontrar en Madagascar muchos rasgos asiáticos y/o polinesios en su población local. La lengua malgache, por su parte, es de origen malayo-polinesio. También la presencia de cebúes y los paisajes de arrozales nos remiten más al sudeste asiático que a África. A la vez o poco después que esos primeros pobladores llegaron al oeste de Madagascar colonos bantúes desde el continente africano. Con el paso de los siglos también llegaron a la isla los árabes y los europeos.
Por ello Madagascar es un destino muy interesante y recomendable para amantes de la naturaleza, con sus rarezas en flora y fauna, así como sus grandes y variados paisajes, entre los que destacamos la peculiaridad del tsingy (paisaje formado por pináculos de roca caliza). Pero tampoco defrauda a quienes busquen aventura (trekking, escalada, submarinismo, etc), historia y cultura, etnias, playas, compras, y mucho más. Igual que recomendamos vivamente la visita a Madagascar también recomendamos hacerlo cuanto antes mejor porque, aunque los últimos gobiernos malgaches están haciendo un esfuerzo en conservar las inmensas riquezas naturales del país, la extrema pobreza de su población (el Banco Mundial estima que un 70% de su población vive con un 1 US$ o menos al día) crea una gran presión sobre los bosques de Madagascar en la búsqueda de nuevas tierras cultivables.
Del 30 de agosto al 25 de septiembre de 2009.
La moneda oficial de Madagascar es el ariary malgache (MGA o Ar). Cada ariary se subdivide en 5 iraimbilanja (antiguos francos), por lo que es una de las dos únicas monedas del mundo, juntamente con la moneda mauritana, en que sus unidades fraccionarias no siguen un modelo decimal.
Cambio medio durante nuestro viaje: 1 Eur = 2.780 Ar. Ver cambio oficial actualizado en la página XE Conversion: Eur -> Ar
Los euros se cambian sin problemas y, a diferencia de lo que suele pasar habitualmente, en la oficina de cambio del aeropuerto de Antananarivo el cambio obtenido es tan bueno como el de la ciudad. En las ciudades malgaches no hay una gran oferta de lugares para cambiar, pero no es difícil encontrar algún cambista o bien algún banco que cambie, como el BVF. De todos modos fuera de las ciudades o en lugares rurales es conveniente llevar suficiente moneda local para no encontrarse sin dinero, porque aunque muchas veces se acepta el pago directamente en euros el cambio que nos hagan puede ser bastante malo.
+ 920 € (vuelo París-Antananarivo y Nosy Be-París)
+ 176 € (vuelo conexión BCN-París y París-BCN)
+ 420 € (4 vuelos domésticos en Madagascar)
+ 68 € (entradas y guías en parques nacionales)
+ 264 € (alojamiento)
+ 447 € (transporte, taxis, comida, otros)
= 2.295 € (total por persona)
Madagascar no es, en principio y tratándose de África, un país demasiado caro en el día a día del viajero si exceptuamos la visita a los parques nacionales, así como otras actividades y excursiones que requieran de transporte privado, guías, etc. En cuanto al alojamiento lo hay casi para todos los gustos, desde campings o modestas cabañas en algunos parques a auténticos hoteles boutique de lujo para clientes europeos de presupuesto holgado. En general la relación calidad/precio de los hoteles es bastante buena. Otra partida en la que fácilmente podemos llegar a gastar bastante dinero es en la compra de recuerdos, ya que es tanta la oferta y la calidad de estos que es fácil sentirse atraido por máscaras, instrumentos musicales, baobabs de raphia, vainilla, ropa, etc.
Consulado de Madagascar en Barcelona
C/ Roger de Llúria, 85 - pral. 2ª - 08009 Barcelona; tel 93 272 21 25
Para viajar a Madagascar es necesario un visado y un pasaporte con un periodo de validez mínimo de 6 meses. El visado se puede obtener a la llegada al aeropuerto de Antananarivo (para estancias en el país no superiores a los 30 días) o antes del viaje en los Consulados y Embajadas de la República de Madagascar. Desde el 20 de Abril hasta el 31 de Diciembre de 2009 el visado de entrada con una estancia máxima de 30 días era gratuito, siendo esta una medida temporal del Gobierno malgache para intentar recuperar el turismo perdido como consecuencia de los problemas de signo político ocurridos en el país a comienzos de 2009. Al parecer, la gratuidad de este visado en el aeropuerto se mantiene por ahora y al menos hasta finales de 2010 (este mismo visado gestionado a través del Consulado cuesta 15 € por los gastos de gestión).
Para estancias más largas en el país se puede optar por tramitar un visado a través del Consulado que cuesta 70 € y que permite una estancia de entre 30 y 60 días. Otra opción sería si tenemos planeada una escapada de ida y vuelta desde Madagascar a las islas Comores, a Mauricio o a Reunión, ya que entonces podemos partir la estancia en Madagascar en dos periodos de menos de 30 días y así tenemos los dos visados gratuitos.
No hay ninguna vacuna obligatoria (con la excepción de la vacuna de la fiebre amarilla si se ha viajado por alguna zona infectada en los últimos 6 meses). Habitualmente se aconseja seguir la profilaxis para la malaria, pero en cualquier caso conviene seguir las indicaciones que puedan darnos en un Centro de vacunación internacional en función de nuestro tipo de viaje.
Tras varias semanas de tensiones, a mediados de marzo de 2009 militares opositores al gobierno del presidente Marc Ravalomanana tomaron varios edificios estatales, por lo que al día siguiente el presidente dimitió y cedió el poder al almirante Hyppolite Ramaroson. Pero como la mayor parte de la cúpula militar apoyaba a Andry Rajoelina, entonces alcalde de Antananarivo, este último se autoproclamó Líder de la transición. La mayoría de organismos internacionales no han reconocido al nuevo gobierno al entender que este se instaló en el poder a la fuerza. En los violentos choques que se produjeron como consecuencia de este cambio de gobierno murieron más de 180 personas. A mediados de 2010 la situación política en Madagascar sigue siendo inestable, pero desde hace ya unos meses la situación es de relativa calma. De todos modos conviene estar al tanto y evitar las manifestaciones y enfrentamientos entre manifestantes y policías que puedan producirse, sobre todo en la capital. En cuanto al resto del país la situación es más estable y tranquila que en Antananarivo.
Respecto a la delincuencia común se aconseja no salir de noche por Antananarivo y ser discreto durante el día, pero sin caer en la obsesión. En cualquier caso hay que tomar las precauciones habituales y usar el sentido común, estando siempre vigilantes, sobre todo en lugares públicos muy concurridos o por el contrario solitarios y con poca iluminación.
Dicho esto, nuestra experiencia al respecto a lo largo y ancho del país fue muy positiva y en ningún momento sentimos la más mínima inquietud y ello a pesar de ir por libre por sitios realmente insospechados y que a priori no parecían muy recomendables.
Avión. Los vuelos desde Europa a Madagascar han sido tradicionalmente muy caros, pero por suerte en los últimos años han aparecido nuevas compañías aéreas en esta ruta y con la competencia los precios son ahora algo más razonables. Todas las opciones disponibles más inmediatas son vuelos desde París y son las siguientes, ordenadas de más baratas a más caras (+ o -):
- CorsairFly. Vuelo directo París-Antananarivo (dependiendo del vuelo escogido). Sin conexiones a París.
- Air Austral. Vuelo París-Antananarivo con cambio de avión en la isla de Reunión. Sin conexiones a París.
- Air Madagascar. Vuelo directo París-Antananarivo. Sin conexiones a París.
- Air France. Vuelo directo París-Antananarivo. Conexiones a París desde varias ciudades españolas.
- Air Mauritius. Vuelo París-Antananarivo con cambio de avión en la isla de Mauricio. Ofrece conexión a París desde Madrid.
El hecho de que algunas de estas opciones no ofrezcan conexiones a París significa que no permiten comprar el vuelo de conexión a París desde alguna ciudad española dentro del mismo billete, por lo que deberemos comprar separadamente las conexiones por nuestra cuenta, teniendo la precaución, eso sí, de dejar suficiente tiempo entre vuelos para cualquier imprevisto ya que ninguna compañía se hará responsable si llegamos tarde al enlace. Por otra parte, sólo Air Madagascar permite entrar por un aeropuerto y salir por otro (entrar por Antananarivo y salir desde Nosy Be, por ejemplo). Por último hay que tener en cuenta que si compramos nuestro vuelo internacional con Air Madagascar podemos conseguir hasta un 50% de descuento sobre el precio de cualquier vuelo doméstico, pero estos deben ser comprados antes de volar a Madagascar y a través de un agente de Air Madagascar.
Un truco para conseguir los mejores precios en vuelos a Madagascar (Antananarivo, TNR) buscando a través de un buscador, como por ejemplo Rumbo, es poner París (PAR) como aeropuerto origen en vez de Barcelona o Madrid, ya que si las conexiones a París no están incluidas entonces el precio final dado por el buscador se dispara.
En nuestro caso, tras analizar todas las alternativas, nos decantamos por Air Madagascar por varias razones: los vuelos de ida y vuelta nos iban bien en fechas y horarios; era un vuelo directo; nos permitía entrar por la capital y volver desde la isla de Nosy Be; y, muy importante, nos permitía ahorrarnos dinero en la compra de los cuatro vuelos interiores que teníamos en mente. Los aviones de Air Madagascar para estos vuelos están bien, aunque quizás el servicio a bordo sea mejorable.
Vuelos domésticos. Las distancias en Madagascar son grandes y el transporte terrestre puede ser desesperadamente lento o difícil en algunas rutas, por lo que si se pretende visitar varias zonas del país y no se dispone del tiempo suficiente los vuelos internos son una buena opción, aunque no barata. Como las ciudades con aeropuerto y las frecuencias de vuelo son limitadas a veces hay que hacer auténtico encaje de bolillos para cuadrar nuestro itinerario previsto con los vuelos. En la web de Air Madagascar podemos encontrar un documento PDF con los horarios de vuelos domésticos (en la misma página hay otro para los internacionales), los cuales se modifican 2 veces cada año.
Si volamos a Madagascar con Air Madagascar podemos beneficiarnos de un descuento de hasta el 50% en el precio de los vuelos internos si compramos estos a la vez que el internacional o bien con posterioridad, pero siempre antes de volar a Madagascar. Además hay que comprarlos a través de un agente autorizado (no en un buscador), que en España es Global Representación Turística (c/ València 266 4º !ª - Barcelona; tel. 93 487 63 86).
En nuestro caso compramos los vuelos Toliara-Morondava, Morondava-Antananarivo, Antananarivo-Sainte-Marie, y Antananarivo-Antsiranana. Sólo así pudimos ir de punta a punta del país con los días disponibles. Aunque los vuelos de Air Madagascar tienen cierta fama de sufrir retrasos o cancelaciones la verdad es que nosotros no tuvimos ningún tipo de problema con ninguno de ellos. De hecho, todos nuestros vuelos acabaron saliendo unos minutos antes de la hora programada.
Taxi-brousse (pronunciado taxi-brús). Suelen ser minibuses que funcionan como taxis compartidos. Es la forma más económica de moverse por Madagascar y es la que utiliza la mayoría de población local, por lo que no hay mejor forma de interactuar con los malgaches y de entender como es su día a día, pero hay que estar realmente preparados para sufrir lo indecible, especialmente en trayectos medios y largos. Normalmente salen de la terminal (gare-routière) cuando se llenan y entre que la carretera suele ser horrible y que paran a cada momento (tomar y dejar pasajeros, controles policiales, paradas para fumar, orinar o vaya usted a saber que) a veces el viaje se eterniza... y eso si no se avería la furgoneta o encontramos unas obras que cortan la carretera. Además es posible que vayamos embutidos en un espacio muy reducido o que vayamos sin A/A o sin calefacción. Pero todo ello, que para nosotros no dejará de ser una anécdota de viaje, para los malgaches es su día a día.
Como consecuencia de numerosos largos trayectos en taxi-brousse por todo el país acabamos creando una adaptación de la canción «El blues del autobús» de Miguel Ríos que en nuestro caso pasó a llamarse «El blues del taxi-brousse», con el siguiente estribillo:
Vivo en la carretera
dentro de un taxi-brousse
vivo en la carretera
aparcado en un rincón del bus
vivo en la carretera
siempre miro hacia el sur
vivo en la carretera
el blues del taxi-brousse...
Si pudiéramos parar un minuto más
necesito descansar
Si pudiéramos acomodarnos un poco más
antes de empezar a llegar.
Años atrás hubo servicios especiales de transporte en minibús, con nombres como Madabus o Gasycar, que recorrían las rutas más turísticas de Madagascar, pero por razones diversas ambas dejaron de existir. Y ahora por ahora, con tan poco turismo en el país no parece un buen momento para instaurar un servicio así, ya que se requiere de una cierta masa crítica de viajeros.
Tren. En este momento la única línea para pasajeros en todo el país es la que va desde Fianarantsoa a Manakara, en la costa este, y es una línea con bastante popularidad entre viajeros aventureros: yendo todo bien son 7 horas de viaje, pero los retrasos o cancelaciones no son raros. Nosotros no lo tomamos, aunque sí nos cruzamos con él un par de veces yendo hacia Sahambavy. A este tren los malgaches le llaman, por analogía al tren de alta velocidad francés, el TGV (Train à Grande Vibration) o también TGL (Train à Grande Lenteur)... sentido del humor no les falta!!.
Barco. Para los trayectos de la isla principal a otras islas importantes, como Saint-Marie o Nosy Be, o entre islas los ferries son la única opción aparte del avión.
Pousse-pousse (pronunciado pus-pus). Se trata del rickshaw local (vehículo ligero de dos ruedas, de 1 ó 2 plazas y tirado por un hombre), un medio de transporte bastante frecuente en las ciudades malgaches. Aunque a priori podamos tener algunos reparos en tomarlos debemos pensar que para muchos hombres del país es su única forma de sustento. También los hay en formato bicicleta.
Taxi / transporte privado. Para desplazarnos a lugares donde no llegan los taxi-brousse (o lo hacen de forma irregular) el taxi privado puede ser la alternativa, siendo necesario siempre pactar el precio antes.
También hay viajeros que contratan un vehículo (4WD o normal) con conductor para rutas de varios días, como por ejemplo la que transcurre por la popular RN-7, de Antananarivo a Toliara. Para este caso concreto sólo es justificable el transporte privado por la comodidad, ya que en esta ruta sí hay abundante transporte público y realmente no es necesario un vehículo privado (y menos un 4x4) si no es que se pretenden hacer excursiones fuera de la ruta principal. De todos modos, para el alquiler de vehículo con conductor una agencia seria y recomendada por varios viajeros es Mad Trekking, aunque hay muchas otras.
Desde 2003 el gobierno malgache se ha comprometido a aumentar las áreas protegidas de Madagascar hasta cubrir un 10% del territorio, cuya riquísima flora y fauna están gravemente amenazadas por la enorme deforestación que se lleva a cabo año tras año para obtener nuevos pastos y tierras de cultivo (se calculan unas 200.000 Ha. anuales).
En la actualidad estas áreas protegidas, gestionadas por la Madagascar National Parks Association (ANGAP), se clasifican en Parques Nacionales, Reservas Naturales Integrales, Reservas Especiales, y Reservas Privadas.
En general, para visitar estas áreas protegidas es necesario pagar una entrada y alquilar un guía para realizar el circuito escogido dentro del parque. El precio de la entrada depende de la categoría del parque y del nº de días que pasemos en él: los de categoría A (Isalo, Andasibe-Mantadia, Ranomafana, Montagne d'Ambre, Ankarana, Tsingy de Bemaraha y Ankarafantsika) son, en general, los más populares entre los viajeros y su precio es unas 2,5 veces superior a la del resto de parques y reservas. En cuanto al precio del guía dependerá de la duración y tipo de circuito, y su precio es fijo de 1 a 5 personas, por lo que si es posible conviene ser varios para repartir su coste. Todo ello se puede contratar fácilmente en la oficina del parque que encontraremos a la entrada. En cualquier caso conviene asegurarse de que el guía escogido habla un idioma con el que nos sintamos cómodos y de que se trata de un guía reconocido por las autoridades del parque (en un panel a la entrada suele haber los nombres y fotos de todos ellos).
Visitar los parques durante las primeras de la mañana o las últimas de la tarde (o de noche, si es posible) suele proporcionar mayores posibilidades de ver animales, ya que a esas horas estos son más activos. Y para hacer buenas fotos o simplemente ver a los, a veces, esquivos animales en su hábitat conviene llevar un buen teleobjetivo y/o prismáticos.
El alimento básico de la cocina malgache es el arroz y este acompaña muchos de sus platos. En general la gastronomía de Madagascar tiene influencias de las cocinas francesa, china, india e incluso árabe. Entre sus platos más destacables está el marisco, las ancas de rana y cangrejos de río en las tierras altas, el foie gras, o el filete de cebú a la parrilla.
También hay, dependiendo de la época, frutas tropicales como el mango, el litchi, la piña, la papaya, la guayaba, la fruta de la pasión, el plátano o el coco. La fruta fresca es el postre favorito en Madagascar, pero también podemos encontrar respostería francesa.
En cuanto a las bebidas es muy popular la cerveza local THB (Three Horses Beer), servida en una botella de 66 cl. En el terreno de los aperitivos es fácil encontrar el planteur, un aperitivo digestivo de origen caribeño hecho con ron blanco, zumo de naranja, caña de azúcar y hielo picado.
Madagascar es un auténtico paraíso para comprar bonitos recuerdos de todo tipo y, en general, hechos con buen gusto: máscaras y figuras de madera, figuras hechas de raphia, papel de Antaimoro, vainilla y otras especias, lamba (colorida pieza de ropa que forma parte de la vestimenta tradicional en el norte del país), camisetas, etc etc.
Es importante tener en cuenta que la legislación malgache es muy estricta en la protección de la fauna y flora locales, por lo que debe evitarse, por respeto a la ley, pero sobre todo por ética, comprar animales y plantas autóctonas, así como productos obtenidos de especies protegidas, como el caparazón de tortuga o pieles de serpiente. Tampoco hay que adquirir arte funerario que sea auténtico.
Por último decir que en Antananarivo hay mercados de artesanía donde se venden artículos de todo el país, por lo que no es mala idea dejar las compras para los últimos días en la capital y así no ir cargados por todo el país con souvenirs difíciles de transportar.
Una cadena montañosa y las altas planicies del centro del país (ocupan más de la mitad de la isla principal) son las responsables de las grandes diferencias en clima y paisajes entre las costas oriental y occidental del país. Así el clima es tropical a lo largo de la costa, más suave en el interior y árido en el sur. La lluvia cae sobre todo en la costa este y en el norte, mientras el sudoeste permanece seco durante casi todo el año. De enero a marzo, la costa este y la zona norte y a veces el sur, se exponen a ciclones devastadores.
Básicamente podemos distinguir entre la temporada de lluvias y calurosa que va de noviembre a abril (esta época también es temporada de huracanes en la costa este y norte, algunos de ellos ocasionalmente devastadores), y otra más fresca y seca que va de mayo a octubre. En general, para el viajero es mejor ir de abril a octubre para evitar así los huracanes, las altas temperaturas y las lluvias que hacen impracticables muchas rutas.
Durante nuestra estancia en Madagascar disfrutamos de un tiempo bastante bueno, con temperaturas frescas en las altas planícies centrales y calor moderada en el resto. Al ir durante la temporada seca sólo encontramos episodios de lluvia ocasionales en bosques húmedos como Ranomafana, Montagne d'Ambre o Andasibe.
+1 hora respecto al horario de verano español peninsular y +2 horas el resto del año.
En Madagascar es de 127/220 V y 50 Hz, con un tipo de enchufe que suele ser equivalente a los que podamos encontrar en España.
En Madagascar los idiomas oficiales son el malgache (malagasy) así como el francés y más recientemente también el inglés. También se hablan numerosas lenguas nativas minoritarias. Para el visitante conviene saber que se trata de un país francófono, aunque entre la población joven es posible encontrar alguien que hable inglés. Por ello, si no hablamos ni entendemos el francés, antes de viajar a Madagascar es una buena idea familiarizarse con él, ni que sea a un nivel básico, para así facilitar el día a día una vez en el país.
De entre las palabras malgaches a aprender destacamos la de vazaha (pronunciado vazáa), que es como los malgaches llaman a los extranjeros en general y a los blancos occidentales en particular. La oiréis muchas veces en conversaciones entre vuestros compañeros de viaje de taxi-brousse refiriéndose a vosotros y creyendo que no les entendéis. Nosotros, cuando oíamos la palabra en este contexto nos divertía (y a ellos también) llamarles malagasy como réplica (Malagasy, o gasy, es la palabra malgache que designa a una persona o cosa que es de Madagascar). El resultado es que acabábamos todos riendo.
En cualquier guía podréis encontrar más vocabulario de malgache, pero aquí tenéis unas cuantas palabras útiles y más o menos fáciles de pronunciar.(entre paréntesis, la pronunciación aproximada):
Bienvenido (Tonga soa); Hola (Acuri); Extranjero/blanco (Vazaha, pronunciado vazáa); Malgache (Malagasy); Sin prisa, despacio (Mora-mora); ¿Cómo va? ¿Qué tal? (Bao-Bao, en dialecto Bara).
Madagascar, Bradt Travel Guides (en inglés, 7ª ed. Julio 2007, y con actualizaciones en Madagascar Guide Updates). Si os manejáis mejor con el francés también podéis considerar las guías Madagascar - petit futé o también la Guide du routard Madagascar.
Empezamos nuestro viaje tomando un vuelo de la compañía Vueling de Barcelona al aeropuerto París-Orly (1 hora y 25 minutos, 850 km). Aunque nuestro siguiente vuelo salía del otro aeropuerto parisino volamos a Orly porque, por más que miramos, esta fue la mejor combinación que encontramos de horarios y precio, aunque esto nos obligó a dejar un colchón de unas 6 horas entre un vuelo y otro para ir holgados de tiempo. Frente a la puerta D de la terminal de llegadas de Orly tomamos un autobús de Les Cars d'Air France (línea 3) que en 40 minutos nos lleva hasta Roissy, donde se encuentra el aeropuerto Charles de Gaulle. Este trayecto cuesta 19 € y hay un autobús cada 30 minutos.
El siguiente vuelo, de París-CDG a Antananarivo, lo hicimos en un Boeing 767-300 de Air Madagascar ya algo viejo y con pocas amenidades a bordo (antes de despegar nos fumigaron por motivos sanitarios). El servicio a bordo es correcto, pero justito. Finalmente llegamos al aeropuerto Ivato de Antananarivo tras un trayecto de 8.756 km y un tiempo de vuelo de 10 horas y 50 minutos. Nos recibe un gran rótulo con la inscripción Tonga Soa (Bienvenido en malgache).
Tras rellenar los oportunos formularios de inmigración y pasar por el mostrador Sans Visa en sólo 5 minutos ya tenemos estampado el visado gratuito en nuestro pasaporte. Después de recuperar el equipaje, en la terminal de llegadas cambiamos algunos euros en la oficina de Socimad (rótulo de letras negras sobre fondo blanco con el texto Money Changer), donde nos aplican la misma tasa de cambio que después conseguiremos en el centro de la ciudad.
Para ir desde el aeropuerto Ivato a nuestro hotel, en el centro, tomamos el nuevo servicio de shuttle-bus Navette (tel. 32 07 062 56), un minibús que sale de delante de la terminal. Funciona de 5:00 a 20:00, cada 45 minutos, y cuesta 6.000 Ar por persona (los taxis nos pedían 25.000 Ar, pero el precio iba bajando al ver que íbamos hacia el minibús). En este trayecto de 16 km empleamos unos 35 minutos, pero depende mucho del tráfico. En el camino nos sorprende ver la cantidad de arrozales que hay a tocar de la ciudad. Son las 6 de la mañana y el sol sale por el horizonte, reflejándose en el agua que cubre los campos. Bonito recibimiento. Tonga soa!!. Finalmente el minibús nos deja en el hotel que le indicamos.
En el Hotel Sakamanga (rue Ratianarivo Ampasamadinika - Antananarivo; tel. 20 22 358 09) pagamos 68.460 Ar (unos 26 €) por una habitación soft (habitación doble con cama grande, baño privado, ventilador, caja fuerte, y TV). El hotel en sí está decorado con buen gusto, con colores atractivos, figuras étnicas, fotos y objetos de museo. También tiene un restaurante, un bar con jardín y dos pantallas de conexión gratuita a Internet y wi-fi gratis en el resto. Como además tiene varias categorías de habitaciones, a partir de los 16 €, no sorprende su enorme éxito entre los viajeros y suele ser conveniente reservar con antelación. Muy muy recomendable, porque además es muy céntrico.
Como más adelante, en nuestra ruta por Madagascar, teníamos que volver a pasar una noche en la capital lo que hicimos en el momento de dejar el Sakamanga fue reservar una habitación para esa noche y aprovechar para dejar una parte del equipaje en el hotel (en la habitación de equipajes) y así ahorrarnos peso en nuestra ruta hacia el sur y oeste del país.
Para comer, aparte de los lugares mencionados en el siguiente apartado, recomendamos el restaurante del hotel Sakamanga, muy concurrido por viajeros, pero también entre las clases altas locales. En él se come muy bien, aunque los precios son algo caros. Otra buena opción para comer, más informal y barato, es el Saka-Express, a sólo 20 metros del Sakamanga, con ensaladas, pizzas y hamburguesas.
ANTANANARIVO (conocida también como Tana, para abreviar) es la capital de Madagascar y la ciudad más poblada del país, con unos 1,5 millones de habitantes. Geográficamente está situada más o menos en el centro de la isla. Debido a su altitud, unos 1.275 metros sobre el nivel del mar, su clima es templado.
La mayoría de viajeros pasan un día, como máximo, en Antananarivo. Desde luego no es el lugar más interesante ni más bonito de la isla, pero a poco tiempo e interés que tengáis creemos que vale la pena dedicarle un par de días, no sólo para visitar la capital sinó también sus alrededores. Otra buena razón para visitar la capital, aparte de los puntos de interés culturales e históricos, es ir a algunos de sus mercados de artesanía para comprar bonitos recuerdos del país, aunque se hace imprescindible regatear duro.
Una posible ruta a pie por Antananarivo, en la zona de Analakely, podría ser la siguiente: Empezando en el Hotel Sakamanga tomamos la calle Jean-Jaures hasta llegar al jardín Antaninarenina. Desde aquí bajamos por unas escaleras en las que hay unas cuantas paradas de un mercadillo donde se venden cosas curiosas. Junto a estas escaleras encontramos la útil oficina turística de Ortana, donde entramos a solicitar folletos e información. Continuamos hasta la Avenue de la Independance, un bulevar con bonitos edificios coloniales. En su extremo norte se encuentra la interesante Gare Soarano, una estación de tren que ahora está cerrada. Volvemos hacia atrás por la Av. de la Independance hasta llegar a la calle 26 du Juin, donde está el colorista mercado de carne y frutas. Desde aquí subimos por unas escaleras hasta la parte alta de la ciudad y llegamos junto a la iglesia de San Juan Bautista. Seguimos hacia el sur por la calle Rainandria, con muy buenas vistas sobre la zona central de Tana. Pasamos por el hotel-restaurante Relais de la Haute Ville,el cual tiene una terraza con unas vistas magníficas.
Desde aquí subimos aún más hasta lo alto de la colina para llegar frente al Palacio de Rova, aún cerrado porque continúan las obras de reconstrucción tras el incendio que sufrió en 1995. Este palacio domina la ciudad y es visible pràcticamente desde cualquier punto. Retrocedemos por el mismo camino y encontramos a la derecha un curioso edificio de estilo greco-romano, ahora en ruinas, que fue la Corte Suprema a finales del s. XIX. Pocos metros más allá está el bonito Palacio del Primer Ministro. Se puede visitar su interior (entrada: 7.000 Ar), donde lo interesante son algunas fotos de época y objetos que se salvaron del fuego en el cercano Rova. Casi frente a este palacio se encuentra el restaurante Grill du Rova, una muy buena opción para parar y disfrutar de su comida (no os perdáis la brocheta de carne de cebú) y de sus excelentes vistas sobre el lago Anosy y el centro de Tana. Junto a este restaurante hay unas escaleras que son el inicio de un camino, algo laberíntico pero sin pérdida, que baja hasta el lago. Se trata de un trayecto recomendable por las vistas y porque pasa por entre campos y casas.
Una vez junto al lago Anosy lo bordeamos hasta llegar frente a los jardines del actual Palacio Presidencial, con vigilancia bien visible. Continuamos por la calle Ralaimongo y giramos a la izquierda para ver por fuera un par de preciosos edificios de época, actualmente ocupados por el Ministerio de Justicia. Justo al lado se encuentra el hotel Colbert, un buen lugar para tomar un café y comer algo dulce en su lujosa pastelería. Desde aquí volvemos al centro siguiendo el bulevar Rainiaiarivony hasta llegar a los jardines de la Place de la Independance y de aquí a la Av. de la Independance, donde también podéis encontrar, en el nº 13, el Honey Salon de Thé, otra interesante cafetería y pastelería, aunque más modesta que la del Colbert. La zona de Isoraka, en la parte alta y a menos de 1 km del Sakamanga, es muy agradable para pasear por sus tranquilas calles y ver algunos bonitos edificios.
Para la compra de recuerdos el Marché Artisanal Digue es el mayor y más popular mercado de artesanía nativa en la capital, donde podemos encontrar cosas de todo el país, como bordados, artículos de raphia, tallas de madera, vainilla o el famoso papel de Antaimoro. Se encuentra a unos 4 km del centro en dirección noroeste, en la carretera al aeropuerto, y para llegar a él lo más fácil es tomar un taxi. Otro mercado artesanal, más modesto, es el de Andravoahangy, situado unos 2 km al nordeste del centro. Este mercado está más especializado en tallas de madera. En la Av. de la Independencia también se pueden encontrar algunas tiendas y puestos donde comprar recuerdos. Por último, en la calle A. Ratianarivo, cerca del hotel Sakamanga, hay una tienda de la franquicia malgache Carambole, donde encontramos una gran variedad de camisetas, y ropa en general, de cuidado diseño y calidad (sus beneficios van a la ONG Bel Avenir que trabaja con los más desfavorecidos en la región de Toliara.
Ambohimanga. Este pequeño y tranquilísimo pueblito supone una interesantísima y fácil excursión de medio día desde Tana. Su principal interés radica la Colina Real de Ambohimanga, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2001, un lugar de gran importancia cultural e histórica en Madagascar ya que aquí se inició la estirpe de la realeza de los Imerina, el grupo étnico que alcanzó el poder en el s. XIX y logró unir bajo su autoridad la mayor parte de la isla.
Ambohimanga se encuentra a sólo 22 km de Antananarivo y para llegar a ella hay que tomar un taxi en el centro hasta la gare routière del norte de la capital, conocida con el nombre de Ambodivona (pronunciado Ambodivúna). Pagamos 5.000 Ar por el taxi y nos deja junto al taxi-brousse que va hacia allí. Marchamos cuando se llena, al cabo de 15 minutos, y el trayecto hasta Ambohimanga nos cuesta sólo 700 Ar. Este transcurre en su mayor parte por la RN-3 y llegamos al destino final en 35 minutos.
Una vez en Ambohimanga el taxi-brousse nos deja junto a la antigua entrada del palacio real, antes reservada sólo al rey. Desde aquí hay un bonito camino de 600 metros hasta la entrada del recinto amurallado, donde se pagan los 7.000 Ar de la entrada (cierran los lunes). Dentro podemos ver.interesantes palacios y pabellones que pertenecieron a la realeza Imerina. Acabada la visita vale la pena salir de la zona amurallada y subir hasta lo alto de la colina, desde donde hay unas vistas extraordinarias de los alrededores. Empleamos unas dos horas en la visita, en medio de una tranquilidad total. Antes de volver hacia la bulliciosa Tana aprovechamos para andar el camino de ida y vuelta hasta un pueblo vecino entre campos de arroz y preciosas casas de estilo tradicional de la etnia Merina, con puertas y ventanas de madera talladas y paredes de color rojizo, del mismo color que la tierra de la isla. Ya sólo por esto valía la pena venir hasta aquí!.
El taxi-brousse de vuelta a Tana nos hace un sight-seeing improvisado por pequeñas aldeas rurales situadas entre campos de arroz. La verdad es que debemos autoconvencernos de que estamos en África porque los paisajes parecen indicar lo contrario. Finalmente el taxi-brousse nos devuelve a la terminal de Ambodivona, desde donde tomamos otro para llegar al centro (300 Ar, y hay que tomar uno con el rótulo Analakely y luego estar atento para bajar donde queremos).
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