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LÍBANO

Guía y relato de un viaje por libre al Líbano

Autor(a)Yolanda y Toni (Viatgeaddictes)| Data viatge: 2006| Publicat el 15/05/2006
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Introducción

Líbano. Con una superficie de sólo 10.450 km2 este pequeño país ofrece una gran cantidad de alicientes al viajero: ruinas romanas, ciudades antiguas, estaciones de esquí, bonitos paisajes y muestras de arquitectura islámica, además de una magnífica gastronomía y las posibilidades de ocio nocturno en Beirut (rivaliza con Dubai en el título de ciudad más marchosa de Oriente Medio. Desde el punto de vista social y religioso también resulta increíble la gran diversidad con la que cuenta, hecho que por otra parte da lugar a una precaria estabilidad, rota ya en varias ocasiones debido, sobre todo, a las injerencias de sus vecinos Siria e Israel en los asuntos internos del país. También, a lo largo de la Historia, muchos pueblos conquistadores se vieron atraídos por la abundancia de recursos naturales en suelo libanés y por su situación geográfica privilegiada, por lo que la historia de este país es cualquier cosa menos tranquila.

Recomendamos fervorosamente la visita a este país, aunque lógicamente habrá que tener en cuenta en todo momento la situación de seguridad existente, especialmente tras el empeoramiento registrado desde el pasado mes de julio de 2006. Durante nuestro viaje por el Líbano lo cierto es que encontramos muy pocos viajeros, incluso en lugares tan emblemáticos como Baalbek, lo cuál no deja de ser un aliciente para disfrutar de sitios tan especiales. Otro punto de interés es el contacto con la población libanesa, con la que, en general, es fácil entenderse en inglés o francés y abierta a hablar de cualquier tema. No deja de sorprender lo vital y emprendedora que es la sociedad libanesa a pesar de las duras pruebas que le toca superar una vez tras otra.

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Ficha técnica del viaje

Nota

Avisamos de que cierta información publicada en estas guías o relatos, sobre todo la referida a horarios, precios, visados, direcciones de e-mail o páginas web, puede haber variado desde el momento en que se recogió la información (ver fecha en la cabecera del relato).

En Viatgeaddictes.com no nos responsabilizamos de los posibles perjuicios que pueda causar la informa- ción aquí contenida, así como de las opiniones expresadas por los colaboradores, ni estas son necesariamente compartidas por nosotros.

Por otra parte os animamos a que, si usáis la información aquí contenida, tengáis la amabilidad de enviarnos un e-mail con vuestras impresiones, sobre si os ha resultado útil o no, información errónea o no actualizada, etc. Tanto nosotros como nuestros colaboradores esperamos como única compensación a nuestro trabajo que perdáis un minuto y nos digáis algo que nos permita saber si nuestro esfuerzo merece la pena.

Fechas del viaje

Del 14 al 23 de Abril de 2006.

Itinerario

mapa

Día 1: Barcelona - Amsterdam - Beirut
Día 2: Beirut - Baalbek
Día 3: Baalbek - Beirut - Byblos
Día 4: Byblos - Trípoli
Día 5: Trípoli
Día 6: Trípoli - Bsharreh / Valle de Qadisha - Trípoli
Día 7: Trípoli - Sidón
Día 8: Sidón - Tiro - Sidón
Día 9: Sidón - Beirut
Día 10: Beirut - Beittedine - Deir al-Qamar - Damour - Beirut
Día 11: Beirut
Día 12: Beirut - Amsterdam - Barcelona

Visado

Para entrar en el país es necesario un pasaporte en vigor con una validez mínima de 6 meses y en el que no figure ningún sello de Israel. Además también es necesario un visado, el cual se puede obtener a la llegada al aeropuerto de Beirut, dirigiéndonos al pequeño quiosco del Byblos Bank que encontramos a nuestra derecha antes de llegar a los mostradores de inmigración y comprando un sello que el personal de inmigración pegará después a nuestro pasaporte.

En las fechas de nuestro viaje un visado de 15 días costaba 17 € ó 18 US$ (se podía pagar con ambas monedas, aunque el cambio aplicado era favorable al US$. Para visitas al país inferiores a 48 horas el visado es gratuito. También se puede conseguir el visado en la frontera con Siria, en la carretera Damasco-Beirut.

Dinero

La moneda oficial en el Líbano es la libra libanesa (LL), conocida también localmente como lira.

No tuvimos ningún problema para cambiar euros, pero dado que el dólar americano (US$) es aceptado directamente en muchos sitios del Líbano no es mala idea llevarse los que nos hayan sobrado de otra ocasión, sobre todo para las primeras horas en el país, para el visado o el taxi, por ejemplo. Para quién lo desee también hay disponible una importante red de cajeros automáticos donde disponer de efectivo (si algo hay en el Líbano son bancos). La tarjetas de crédito pueden ser utilizadas sin problemas en hoteles, restaurantes o tiendas de cierto nivel.

Cambio medio:: 1 LL = 0,000554 € / 1 € = 1.804 LL

Gastos del viaje

+ 535'74 € (vuelo i/v BCN-Amsterdam-Beirut + tasas aéreas)
+ 276'50 € (transporte, alojamiento, comida/bebida, entradas, excursiones, otros)
= 812'24 € (total por persona)

Nivel de vida
El transporte y la comida en general son bastante económicos para el viajero, mientras que el alojamiento es proporcionalmente lo más caro del viaje. Aunque la poca afluencia actual de viajeros al país y el viajar en temporada baja nos permitió negociar los precios de algunos hoteles.

Salud

No hay ninguna vacuna obligatoria y ni siquiera recomendable, fuera de las habituales para viajar por cualquier lugar del mundo.

Seguridad

En el momento de nuestra visita, unos 3 meses antes del cruento ataque israelí, no tuvimos ningún problema para movernos por todo el país. Pudimos ver numerosos puestos de control militares del ejército libanés (el sirio ya se había retirado del Líbano) en algunas carreteras y bastante vigilancia en ciudades como Beirut, Trípoli o Byblos, pero sin ninguna repercusión en nuestro día a día. En aquel momento sabíamos del peligro real que suponían las minas aún activas en zonas apartadas del sur, especialmente en la región ocupada por el ejército israelí durante 20 años (hasta el año 2000). Además, para visitar algunos puntos cerca de la frontera con Israel, como el castillo de Beaufort, se requería un permiso especial del ejército. Pero, a pesar de todo lo dicho, nuestra sensación de seguridad en todo el país fue total, de día o de noche, en ciudades o zonas rurales.

En el momento de escribir estas líneas, a principios de 2006, la situación de seguridad en el Líbano ha empeorado y es más inestable desde el fin de la incursión armada israelí y los últimos altercados y asesinatos políticos en la capital. El aeropuerto de Beirut está de nuevo abierto, pero los severos daños en las infraestructuras del país pueden dificultar el viaje. Además se recomienda a los viajeros evitar las áreas fronterizas meridionales y el norte del valle de la Bekaa.

Para más información oficial sobre la situación en el país:

Embajada del Líbano en España
Pº Castellana 178, 3º izda. - 28046 Madrid (tel. 91 345 13 68)

También la Embajada de España en Beirut pone a disposición de los viajeros el teléfono directo 009615464031 para atender en horas de oficina todas las consultas sobre la situación actual en el Líbano.

Transporte

Autobús/Taxi. Para moverse por el interior de ciudades grandes lo mejor es el taxi, ya que son prácticos y baratos. Hay que distinguir entre los taxis normales y los servicio de taxi (conocidos localmente como servís). Estos últimos recorren unas ciertas rutas y van recogiendo y dejando pasajeros por el camino. El trayecto dentro de la ciudad cuesta 1.000 LL por persona, aunque hay que asegurarse antes de arrancar de que el precio va a ser ese. Suelen ser viejos vehículos Mercedes con matrícula de fondo rojo. Entre ciudades puede haber autobuses, minibuses y/o taxis compartidos, teniendo en cuenta que el transporte en el Líbano tiene su origen o final en Beirut, por lo que si vamos a de Trípoli a Saida deberemos ir primero a Beirut y allí cambiar a otro transporte a Saida.

Coche de alquiler. Debido a las cortas distancias, a la falta de transporte público en algunas rutas y a lo barato del precio de la gasolina podría ser interesante alquilar un coche, pero el precio del alquiler, los atascos y la forma de conducir de los libaneses, suicida en algunos casos, pueden ser disuasorios.

Avión/Tren. No hay vuelos internos, pero en un país donde se puede ir por tierra, desde una punta a otra, en sólo 3 horas realmente no son necesarios. Tampoco hay actualmente ninguna línea de ferrocarril operativa.

Alojamiento

Dado que Beirut tiene una oferta de alojamientos muy superior al resto de ciudades del país (en algunas de ellas sólo hay un par o tres de lugares donde escoger) y las cortas distancias a cualquier punto del país muchos viajeros optan por alojarse en la capital beirutí durante toda la estancia en el país y realizar las excursiones a los puntos de interés, de ida y vuelta en el mismo día.

Pero nosotros preferimos el pernoctar en otras ciudades para poder disfrutar mayor tiempo de ellas, sin las prisas de tener que volver a Beirut en el día. Además Beirut es una gran ciudad y con un tráfico caótico en algunos puntos, por lo que se puede perder mucho tiempo en entrar y salir de la ciudad

Gastronomía

La gastronomía libanesa es muy rica y variada, con especialidades propias y adaptadas de los diferentes países de su entorno. De hecho está considerada la mejor de la región. Por ello es fácil encontrar lugares donde comer bien y a un precio muy razonable. La base de su cocina es muy mediterránea (en el desayuno no era raro que nos pusieran aceitunas). Mención aparte merece la repostería: en las ciudades libanesas no es difícil encontrar pastelerías, modernas, pero bonitas y muy acogedoras, donde tomar un té acompañado por alguno de los exquisitos productos expuestos en sus vitrinas. De vicio!.

Clima

Básicamente el clima libanés es mediterráneo, aunque se aprecian diferencias entre la costa, las montañas y el valle de la Bekaa. En las fechas de nuestra visita tuvimos temperaturas agradables de día y, en general, frescas de noche. Pero agradecimos en muchas ocasiones llevar encima un polar para cuando no hacía sol o soplaba el viento. No llovió ningún día. En el bosque de cedros de Becharre pudimos pisar la nieve, pero ya quedaba poca, aunque en los picos más altos era aún bastante visible.

Diferencia horaria

Durante nuestro horario de verano hay una diferencia de +1 hora.

Guía de viaje

Siria y Líbano, Lonely Planet (colección geoPlaneta en español, edición 2005). De las más actualizadas que había en las fechas de nuestro viaje, aunque la información se había recogido en el 2003 y se nota ya una cierta desactualización en algunos aspectos.

Curiosidades

• Durante nuestra estancia en el país nos cruzamos con poquísimos viajeros, incluso en lugares tan turísticos como Baalbek, por lo que casi siempre nos encontrábamos solos en las visitas a lugares de interés e incluso en los hoteles, lo cual sin duda era una suerte para nosotros pero una auténtica desgracia para el sector turístico libanés.

• Muchos conductores libaneses, incluyendo a los de transportes colectivos, parecen esconder un conductor de rally dentro suyo, ya que son proclives a correr mucho y en lugares que, a priori, no parecerían los más indicados. Además uno de los deportes favoritos del país es quemar rueda en curvas o bien al arrancar el coche. Tanto es así que en algunas curvas cerradas, idóneas para derrapar, las autoridades libanesas han optado por agujerear el asfalto para dificultar esta práctica.

• También nos sorprendió la cantidad de coches de lujo que circulan por las ciudades y carreteras del Líbano, principalmente de Mercedes de gama alta. De hecho comprobamos que existe un activo mercado de venta de coches de segunda mano que vienen directamente de Alemania. Pero aún nos sorprendió más la cantidad de vehículos Hummer que llegamos a ver. Contamos más de 20 durante nuestra estancia, lo cual supera de largo los que hayamos visto en cualquier otro lugar del mundo.

• También referente al alto nivel de vida de parte de la población libanesa mencionamos la existencia de tiendas de auténtico lujo en la zona nueva de Beirut. Sirva como ejemplo una tienda dedicada en exclusiva a la venta de teléfonos móviles de superlujo de la marca Vertu (en el escaparate había un modelo que sólo costaba unos 9.000 US$).

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 GUÍA / RELATO DE VIAJE: RUTA NORTE LÍBANO: BAALBEK, BYBLOS y TRÍPOLI

BEIRUT (I)

COMO LLEGAR

Vuelo de Barcelona al aeropuerto de Schipol en Amsterdam con la compañía KLM (1 hora 50 minutos). Tras una corta espera de menos de dos horas enlazamos con otro vuelo de la misma compañía a Beirut. Tras casi 4 horas de vuelo llegamos al aeropuerto Rafic Hariri de Beirut a las 23:55 horas.

Tras pasar inmigración (ver Visado) y recoger el equipaje salimos fuera de la terminal. Esta vez no cambiamos dinero, puesto que el cambio ofrecido era malo y además llevábamos ya suficientes dólares para pagar el taxi al centro. Una vez fuera nos asaltan unos cuantos taxistas, los cuales nos piden 25 US$ por ir a la zona de Hamra, en el centro de la ciudad, un precio claramente abusivo. Regateamos con uno de los taxistas y sin mucho esfuerzo conseguimos un precio de 10 US$, que nos parece más justo teniendo en cuenta la hora que era.

El aeropuerto está unos 9 km al sur del centro de Beirut. Durante el día (en teoría de 5 a 18 horas) circulan autobuses públicos entre el aeropuerto y varios puntos de la ciudad (Hamra o la estación Charles Helou, por ejemplo), pero para tomarlos en el aeropuerto hay que andar casi 1 km desde la terminal hasta la rotonda por la que pasan los autobuses.

DORMIR Y COMER

En el hotel Marble Tower (rue Makdessi, en el corazón de Hamra. Tel. 354586) pagamos 67.500 LL por una habitación doble con baño, TV, aire acondicionado y desayuno incluido (buffet libre). Debido a lo intempestiva de la hora en que llegábamos a Beirut preferimos reservarlo por Internet días antes, desde su propia página web. La verdad es que el hotel está bastante bien y su situación es muy conveniente, y la única pega puede ser el ruido de los coches que llega de la cercana Rue Hamra, por lo que conviene pedir una de las habitaciones que da a la parte de atrás. Junto a este hotel hay dos o tres más, pero son bastante más caros. Una opción más económica es el Regis Hotel (Rue Razi, en la zona de Ain Al-Mreisse. Tel. 361845), del que teníamos buenas referencias, aunque no podemos opinar por no haber estado en él.

A tiro de piedra de nuestro hotel, en rue Hamra (entre las calles Jeanne d'Arc y Caire), hay unas cuantas oficinas de cambio donde cambiar euros o dólares a buen precio, aunque todas ofrecen el mismo. En las fechas de nuestro viaje el cambio aquí era de 1.800 LL por euro, frente a los 1.570 LL en el aeropuerto.

COSAS A VER

Dejamos la visita a Beirut para los días finales de nuestro viaje (ver BEIRUT (y II)), siendo ahora sólo un lugar donde pasar la noche para continuar viaje al día siguiente hacia Baalbek.

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BAALBEK (valle de la Bekaa)

COMO LLEGAR

Primeramente tomamos un servicio de taxi (taxi con matrícula roja) en la calle Hamra hasta la estación de autobuses de Cola (1.000 LL cada uno). En el camino hacia Cola podemos ver algunos edificios aún con claras huellas de la destrucción de la anterior guerra. Al llegar a Cola (en realidad una rotonda junto a un viaducto donde esperan multitud de minibuses y taxis) el taxista nos deja junto al minibús que va a Baalbek. Sale cuando se llena y, aunque cuando llegamos estaba vacío, en menos de 10 minutos ya salimos hacia Baalbek, dando alguna vuelta por barrios del sur de Beirut para acabar de llenar el minibús. Pagamos 4.000 LL cada uno por el trayecto a Baalbek.

Cuando abandonamos la capital beirutí tomamos la carretera Beirut-Damasco (muy transitada, por cierto), la cual asciende por la ladera de una montaña. Una vez en la parte más alta hay unas magníficas vistas de la ciudad y del Mediterráneo. A continuación iniciamos el descenso por el otro lado de la montaña hacia el valle de la Bekaa. Al iniciar el descenso por el otro lado empezamos a encontrar bastantes controles del ejército libanés (aparte de las retenciones en el tráfico no suponen ningún inconveniente para nosotros). Al llegar a Chtaura, a 44 km de Beirut, dejamos la carretera a Damasco y tomamos otra carretera hacia el norte. Otros 7 km más y pasamos por la bulliciosa Zahlé (la capital del arak, una especie de coñac con sabor anisado). En esta carretera por el valle de la Bekaa se hace evidente la presencia de Hezbollah, con gran arraigo en esta zona, ya que hay numerosas banderas, carteles con la imagen de su líder Nasralah y también huchas donde poder dejar donativos para la causa. Llegamos a Baalbek tras 2 horas 15 minutos de viaje desde Beirut. El minibús nos deja en la plaza principal, delante del banco.

DORMIR Y COMER

En Pension Jammal (rue Hajjar, Tel. 370649) pagamos 45.000 LL por una nueva, bonita y enorme habitación doble con baño, en la parte superior de un edificio que está enfrente de la pensión propiamente dicha. Además somos los únicos huéspedes en el edificio. Desde el balcón de la habitación teníamos una estupenda vista de la cercana Catedral de Santa Bárbara y desde la terraza del edificio una no menos impactante vista de las ruinas con las montañas nevadas del Anti-Líbano como fondo. Muy, muy recomendable, de verdad. Llegamos a ella siguiendo los consejos de un amable señor al que preguntamos por otro lugar, ya que antes habíamos mirado otras opciones que venían en la guía LP: Hotel Jupiter (20 US$ la habitación, pero bastante cutre), o el Palmyra Hotel (56 US$ una habitación envejecida).

En la misma calle Hajjar, unos 50 metros más allá, está el pequeño y recomendable restaurante Al-Kayam, donde comer un delicioso shawarma por sólo 1.500 LL. Siguiendo esta misma calle hacia el norte, junto al zoco, está la cafetería An-Shams, un buen lugar para merendar, tomar un té y ver pasar la gente por esta concurrida calle. Muy cerca de aquí está el recomendable restaurante Chehrazade, situado en la 6ª planta de un edificio, desde la que hay unas vistas magníficas.

COSAS A VER

BAALBEK, a 85 km de Beirut, es una pequeña ciudad que actúa de centro económico y administrativo del norte del Valle de la Bekaa. Desde luego el interés principal de Baalbek son sus extraordinarios restos arqueológicos, aunque también sería una lástima marchar de la ciudad sin haber dado una vuelta por ella. Durante los años de la cruenta guerra civil libanesa Baalbek estuvo fuera del alcance de los viajeros, ya que esta ciudad se convirtió además en el cuartel general de la milicia chiíta de Hezbollah, por lo que la situación aquí era cualquier cosa menos pacífica y segura. Por suerte, desde mediados de los años 90 vuelve a ser posible visitar esta maravilla.

Aparte del sitio arqueológico hay algunos puntos de interés en la ciudad, como la Catedral de Santa Bárbara, las ruinas de la Gran Mezquita omeya (fue construida con piedras de los templos), las callejuelas del pequeño zoco, el bulevar Ras al-Ain (de las farolas cuelgan banderolas verdes y amarillas con fotos de los mártires y el anagrama de Hezbollah) o la cantera de la que procedían los bloques de piedra usados en el sitio arqueológico. Está 1 km al sur del centro y en ella se puede ver el mayor bloque de piedra jamás creado por el hombre, con unas dimensiones de 21'36 m de largo, 4'33 de alto y 4'6 de profundidad y que podría pesar entre 1.200 y 2.000 Tn.

Patrimonio de la HumanidadSitio arqueológico de Baalbek (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984). La ciudad de Baalbek tuvo su origen en tiempos fenicios como un lugar de culto a Baal, el dios fenicio del Sol, y del cual deriva su nombre.

Imagen de Baalbek
Imagen de Baalbek

Durante el periodo helenístico los griegos llamaron a la ciudad Heliópolis o Ciudad del Sol). Aunque la edad dorada de Baalbek llegó cuando Julio César la hizo una colonia romana. Debido a su importancia como área agrícola (el valle de la Bekaa es muy fértil) para abastecer la parte oriental del Imperio Romano o quizás gracias a su estratégica situación en las importantes rutas comerciales este-oeste (entre el Mediterráneo y la Siria interior) y norte-sur (entre el norte de Siria y el norte de Palestina) los romanos eligieron este lugar para construir los mayores templos religiosos del imperio. A lo largo de 200 años varios emperadores romanos supervisaron la construcción de magníficos templos en honor a Júpiter, Venus y Mercurio, que también sirvieron para demostrar la riqueza y el poder de la Roma imperial.

Con sus colosales e imponentes templos y ruinas, Baalbek es uno de los más grandes y bellos ejemplos de arquitectura romana en todo el mundo. También está considerada como una de las maravillas de la antigüedad. Se pueden pasar varias horas visitando este complejo, lo cual nos permite disfrutar sin prisas del lugar. A lo largo de los siglos los templos de Baalbek han sufrido expolios, guerras y terremotos, así como añadidos en la Edad Media, pero hoy día podemos verlos más o menos en su forma original debido a los trabajos de restauración de arqueólogos alemanes, franceses y libaneses en el último siglo.

La entrada al complejo cuesta 12.000 LL y se accede a él a través de un majestuoso Propileo (entrada ceremonial) que da paso a dos grandes patios con columnas. A través de ellos llegamos a los grandes templos del complejo: el templo de Júpiter, el templo romano más grande jamás construido. Hoy día sólo quedan en pie 6 de las 54 columnas corintias originales. Cada columna tiene una altura de 22 m. y un diámetro de 2 m., dando una idea de las enormes medidas del templo original. En la esquina noroeste de la plataforma sobre la que se asienta el templo hay bloques monolíticos que podrían pesar unas 1.000 toneladas. El templo de Baco es quizás uno de los más bonitos y mejor conservado de la antigüedad. Es más pequeño que el de Júpiter, pero mayor que el Partenón de Atenas, por ejemplo. Vale la pena rodearlo completamente para admirar sus formas y su magnífico estado de conservación. Cerca de la escalinata del templo de Júpiter se pueden ver los restos de una basílica bizantina que construyó el emperador Teodosio usando piedras del propio templo. A la entrada hay un interesante museo que vale la pena visitar. Aunque ya fuera del recinto (a 200 m. de la entrada), el bonito templo de Venus es una pequeña estructura circular abovedada y con columnas estriadas que durante la época bizantina fue convertida en una iglesia. En resumen, por su belleza, estado de conservación y enormes dimensiones Baalbek es un lugar que no debemos perdernos por nada del mundo.

Patrimonio de la HumanidadAANJAR. Siguiendo unos 15 km desde Chtaura por la carretera a Damasco y ya muy cerca de la frontera con Siria se halla esta pequeña población de mayoría armenia. Su interés radica en el sitio arqueológico de Aanjar (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984), donde, a diferencia de otros sitios arqueológicos libaneses, no hay una superposición de épocas y civilizaciones, si no que pertenece todo él a la época omeya (s. VIII). Juntamente con las ruinas de la mezquita omeya de Baalbek estos son los únicos restos de esa época en el país.

Nosotros no pudimos visitar este sitio por falta de tiempo, por lo que no podemos dar nuestra opinión, pero parece ser que es muy recomendable. Así que viniendo de Damasco o bien visitando el valle de la Bekaa no es mala idea dedicarle unas horas.

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BYBLOS (Jbail)

COMO LLEGAR

En la misma carretera, junto al Jamal Bank, tomamos un minibús a Beirut (4.000 LL). Llegamos a la estación Cola de Beirut en tan solo 1 hora y 20 minutos debido a que el conductor de nuestro minibús va como un loco.

En Cola teníamos previsto tomar un servicio de taxi a Charles Helou, donde coger otro minibús hacia el norte para llegar a Byblos, pero para suerte nuestra nos enteramos de que podíamos tomar un minibús directo a Byblos desde Cola. Después de preguntar unas cuantas veces conseguimos averiguar cual era el que iba a Byblos. Subimos a él, pagamos 2.000 LL y salimos poco después. Al salir de la ciudad tomamos la autopista que va hacia el norte siguiendo la línea de costa. Unos 40 minutos después el minibús para en el arcén de la autopista y nos indica que bajemos, ya que continúa viaje hacia el norte y ya estamos en Byblos. Salimos de la autopista y andamos unos 500 metros hasta llegar al centro de la ciudad.

DORMIR Y COMER

En el Ahiram Hotel (Tel. 540440) pagamos 66.000 LL por una habitación doble nueva, con baño, TV, nevera, un balcón que da directamente al mar (a la playa de los Guijarros), y el desayuno incluido, aunque el precio inicial era de 99.000 LL más impuestos (éramos los únicos clientes del hotel y esto ayudó a bajar el precio). La guía LP decía que las habitaciones eran sucias y necesitaban una renovación, pero ahora ya no es así puesto que el hotel estaba ya siendo enteramente renovado. Muy recomendable. Además el desayuno es muy completo y por la noche es muy agradable dormirse oyendo sólo el romper de las olas contra la playa. Una opción más económica en Byblos es el hotel Abi-Chmou (junto a la entrada al yacimiento arqueológico), pero estaba lleno cuando llegamos a la ciudad.

Para comer podemos recomendar el restaurante Rif Grill, en una bocacalle a 30 m. de Rue Jbail. Ahí pudimos probar una cerveza local, de nombre Almaza, que no está nada mal y por sólo 2.000 LL. Otro buen lugar, no tan fashion, es el Rock Restaurant, junto al Byblos Bank en Rue Jbail. Para tomar algo nada mejor que el Café du Port-Saint Tropez, algo caro, pero con una magnífica vista sobre el puerto viejo y con una sugestiva olor a narguile que inunda el local.

COSAS A VER
Puerto de Byblos
Puerto de Byblos

Patrimonio de la HumanidadBYBLOS (Jbail en árabe), 37 km al norte de Beirut, es una de las urbes más antiguas que se conocen permanentemente habitadas ya que sus orígenes se remontan a hace unos 7.000 años. Fueron los griegos (1200 a. de C.) quienes le dieron su actual nombre de Byblos (pronunciado baiblos y cuyo significado es papiro en griego), debido a que era un importante punto en el comercio del papiro. Sus ruinas están consideradas como uno de los vestigios arqueológicos más interesantes del país, ya que entre ellas se encuentran restos de construcciones del quinto milenio antes de Cristo. Byblos fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984.

Al sur de la ciudad vieja tenemos los yacimientos arqueológicos (la entrada al complejo cuesta 6.000 LL), una área de excavaciones rodeada por una muralla con la entrada a través del Castillo de los Cruzados. Es conveniente comenzar la visita por el castillo, construido en el s. XII, ya que si subimos a lo alto de sus murallas tendremos unas maravillosas vistas sobre los yacimientos, la ciudad vieja y, en general, de los alrededores de Byblos, lo que nos permitirá hacernos una composición de lugar. Un paseo por el yacimiento, junto al mar, nos permitirá ver otros restos de interés, como las ruinas del Templo de Baalat Gebal (el más antiguo de Byblos), el Templo de Reshef, nueve tumbas reales, o el Templo del Obelisco, así como una columnata, el Pozo del Rey y un anfiteatro romano. Muchos de los vestigios encontrados en este yacimiento hoy se exhiben en el Museo Nacional de Beirut.

En la ciudad medieval, rodeada por murallas en sus flancos norte y este, encontramos la bonita iglesia de San Juan Bautista, una catedral de tres ábsides construida por los cruzados. Recomendamos también vagar por los callejones de esta parte de la ciudad y ver su restaurado zoco. También su pequeño e interesante puerto viejo, protegido del mar abierto por un promontorio rocoso y con una torre de defensa a cada lado de la bocana. Junto al puerto vale la pena echar un vistazo (o comer en él, aunque es caro) a la terraza del mítico restaurante Byblos Fishing Club, donde hay numerosas fotografías del propietario del restaurante, Pepe, de origen mexicano, con celebridades internacionales del mundo del cine y la jet-set en los años 60, cuando Byblos era un lugar de parada obligada para los yates de los famosos. Durante los fines de semana, la calle que rodea el puerto viejo parece ser un lugar donde algunos libaneses exhiben sus lujosos coches.

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TRÍPOLI

COMO LLEGAR

Desde el hotel andamos, en un agradable paseo, casi 1 km hasta la autopista, en el mismo punto en el que nos dejó el minibús en el que llegamos hasta aquí. No pasa ni un minuto antes de que pare un autobús y nos pregunte hacia donde vamos. Lo tomamos porque va hacia Trípoli. Cuesta 1.500 LL y en sólo 40 minutos (casi todo es autopista) ya estamos en el centro de Trípoli. El autobús nos deja unos 200 metros al oeste de la plaza Al-Tall.

DORMIR Y COMER

En Haddad Pension (cerca de la plaza Tall, hay que buscar un rótulo rojo con el nombre para acceder al callejón donde está. Tel. 507709) pagamos 22.500 LL por una habitación doble con baño compartido. El lugar es bastante básico, pero el ambiente es muy familiar, casi como estar hospedado en casa de alguien, porque de hecho la familia propietaria vive aquí. El hecho de que las habitaciones no se pueden cerrar con llave da una idea de la familiaridad del lugar. Algunas habitaciones pueden ser algo ruidosas por la noche debido a la maquinaria de un horno de pan cercano. La propietaria es muy amable y solícita a la hora de dar información sobre la ciudad. La pensión está en un 2º piso y las escaleras que conducen a ella pueden echar para atrás, pero no hay que desanimarse.

Muy recomendable el restaurante Lycée, muy cerca de la calle Rachid Rida, entre las plazas et-Tall y Al-Hajman. Teniendo en cuenta que Trípoli es famosa por ser la capital dulce del Líbano nada mejor que probar algunas de sus especialidades en la acreditada pastelería Rafaat Hallab & Sons, en rue Tall. Pero no hay que irse de Trípoli sin haber ido también a la pastelería Abdul Rahman Hallab & Sons, situada en un precioso y gran edificio con aspecto de palacio en rue Riad Sohl, en el camino de la ciudad vieja a Al-Mina. Impresionante.

COSAS A VER

TRÍPOLI, 85 km al norte de Beirut, es la segunda capital del país y tiene un carácter propio que la hace diferente del resto, ya que aquí se mezcla lo moderno con lo medieval. Actualmente la ciudad de divide en dos partes: El-Mina (la zona del puerto y donde estaba la ciudad antigua) y Trípoli propiamente dicho. Sobrevivió a la guerra civil en mejor estado que la mayoría de ciudades del país y aún conserva el encanto árabe. La ciudad cuenta con 45 edificios, muchos de ellos del s. XIV, registrados como lugares históricos, así como varias mezquitas de la época de los mamelucos y los otomanos, madrasas, hammams, caravanserais, y zocos que han cambiado poco en los últimos 500 años. A nosotros nos resultó una ciudad muy agradable de visitar.

La ciudad medieval, a los pies de la ciudadela, es donde se concentran la mayor parte de lugares históricos de interés. En cambio la zona conocida como at-Tall, dominada por una torre del reloj otomana, es el centro donde están la mayor parte de empresas de autobuses y también el inicio y final de muchas rutas de taxis compartidos.

La Ciudadela de Saint Gilles o Qal'at Sinjil (entrada: 7.500 LL) está situada sobre una colina y domina buena parte de la ciudad. Esta fortaleza ha sido modificada numerosas veces a lo largo de su historia. Lo cierto es que no hay gran cosa a ver y no hay rótulos que expliquen nada, pero las vistas de la ciudad desde aquí arriba valen mucho la pena. Acabada la visita a la fortaleza recomendamos descender la colina hasta el río que hay detrás de ella para tener una buena perspectiva del conjunto.

Después seguimos el río hacia el norte para ir al zoco Al-Haraj (un bazar cubierto del s. XIV con un alto tejado abovedado soportado por columnas de granito y que hoy es ocupado por vendedores de colchones, almohadas o esteras). También por esta zona está el Khân Al-Misriyyîn o caravanserai de los egipcios. Vagando sin rumbo por el gran zoco llegamos sin saber como hasta el precioso Khân Al-Khayyatin, el caravanserai de los sastres y que es de los más antiguos de Trípoli (principios del s. XIV), con una planta diferente al resto. Por el camino vemos por fuera el edificio del hammam 'Izz ed-Dîne, construido en el s. XIII por un gobernador mameluco y en uso hasta hace poco (ahora está cerrado por obras). Continuamos andando por la calle Malik Faisal, entramos en un callejón a la izquierda y encontramos el Khân as-Saboun, el cual adquirió en el s. XVIII una gran reputación por sus jabones perfumados de alta calidad. Actualmente aún quedan establecimientos que venden jabón y el más grande es la tienda de Ahmad Bader Hassoun, un estupendo lugar donde comprar jabones, aunque el problema es escoger entre la gran cantidad y variedad (por ejemplo, 1 pastilla de jabón artesanal de jazmín cuesta 1.000 LL). Detrás de este caravaserar está el hammam el-Abed. del s. XVII y el único que continúa funcionando en Trípoli.

Mezquita Al-Muallaq (Trípoli)
Mezquita Al-Muallaq (Trípoli)

Camino de la cercana Gran Mezquita pasamos por delante de varias madrasas, como la madrasa al Tuwashiyat (con una bella fachada), y hammams. La Gran Mezquita fue construida en el s. XIII sobre una catedral cruzada en ruinas del s XII, con un patio rodeado de pórticos y una sala de oraciones abovedada. Muy cerca de aquí tenemos la preciosa madrasa Al-Qartâwiyat, probablemente el edificio más decorado de Trípoli y el único con una sala de oración cubierta por una cúpula oval. Yendo hacia el sur por la calle Cheikh Nassif al-Yazigui y bordeando el cementerio llegamos a la bellísima mezquita Taynâl, con ejemplos únicos en Trípoli de arquitectura decorativa durante la época mameluca. Además el muezzin es muy amable y divertido. Para nosotros fue de lo mejor de Trípoli. Yendo ahora hacia el norte y dejando el cementerio a la izquierda pasamos junto a la curiosa mezquita Al-Muallaq o mezquita colgante (quizás porque está en un segundo piso). Muy cerca está el hammam Al Jadid, el más grande de la ciudad, pero lleva ya más de 35 años cerrado. Y es una lástima porque el sitio es realmente bonito y más si se arreglara bien. Su visita es muy interesante (está cerrado, pero en una tienda cercana tienen la llave que permite acceder a él. Muy interesantes las fotos de época que hay ante la puerta del hammam.

Para ir a la zona de Al Mina tomamos un taxi compartido en et-Tall por 1.000 LL y que nos deja en la Corniche. Aparte de pasear por el paseo marítimo, muy concurrido por los locales, y ver el mar y las pequeñas islas que hay frente a la costa no hay mucho más para ver.

Patrimonio de la HumanidadVALLE DE QADISHA (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, conjuntamente con el Bosque de los Cedros). La población de este valle es principalmente cristiana maronita, agrupada en pequeños pueblos entre los 1.500 y 2.000 metros de altura. Las montañas más altas que lo circundan llegan a los 3.100 m. Disponiendo de varios días en la zona las posibilidades de caminatas por los distintos pueblos del valle, así como por el fondo del barranco o por las montañas son prácticamente infinitas. En nuestro caso sólo pudimos destinar un día, por lo que nos conformamos con ver rápidamente algunos pueblos del valle y, sobre todo, Los Cedros.

Bsharre, a 1.400 m. de altura, está situado en la cabecera del valle de Qadisha y es el sitio idóneo para visitar los archifamosos cedros del Líbano. Pero también es famoso por ser el pueblo natal de Gibran Khalil Gibran (1883-1931), un conocido poeta y pintor libanés. Hay un museo sobre él en el monasterio Mar Sarkis, en una ladera rocosa al este del pueblo.

Hasroun y el valle de Qadisha
Hasroun y el valle de Qadisha

Para llegar a Bsharreh tomamos un pequeño autobús que sale a las 8:30 desde la plaza Abdel Hamid Karami (enfrente de la Oficina de Turismo), unos 300 m. al sureste de la plaza Tall. El trayecto cuesta 2.500 LL y empleamos unos 75 minutos hasta la plaza principal de Bsharreh. Los paisajes que vemos desde la ventanilla son ciertamente espectaculares, especialmente a partir de la población de Zgharta, por lo que ya sólo por esto justifica el viaje. Las vistas sobre el barranco que se abre al valle de Qadisha, los pequeños pueblos de casa con tejados de teja roja, las montañas aún nevadas, o los pueblos colgados sobre el barranco hacen de este lugar una experiencia magnífica. A ratos la carretera no es apta para viajeros con vértigo. Para las mejores vistas, en el camino de Trípoli a Bsharreh, es mejor sentarse en el lado izquierdo del autobús, mientras que a la vuelta lo es el lado derecho.

Los Cedros. Desde la plaza principal de Bsharre la carretera asciende durante 7 km hacia el norte hasta llegar a uno de los últimos bosques de cedros que quedan en el Líbano. Este bosque, conocido como Arz el Rab (Cedros del Señor), es el más famoso de todos, ya que es el único que puede dar una idea del tamaño y magnificencia de estos árboles tan antiguos. Contiene unos 375 ejemplares de gran edad, algunos de los cuales tienen más de 1.500 años, con alturas que alcanzan los 32 metros y diámetros entre 12 y 14 metros. Lo que vemos hoy son los restos de un enorme bosque de cedros, así como de cipreses o pinos, que una vez cubrieron el Monte Líbano. También hay otros cedros más jóvenes que se han plantado para asegurar su supervivencia. En 1876 se construyó el muro de piedra que envuelve las 102 Ha. del bosque para protegerlo. Con posterioridad se añadieron 3 km de caminos por el bosque para poder visitarlo sin causar daños a este frágil entorno. En el centro del bosque hay una capilla maronita construida en 1843.

En el momento de nuestra visita aún quedaba algo de nieve en el bosque y alrededor de él, realzando aún más la belleza del conjunto. Pudimos pasear por el bosque durante más de 1 hora, completamente solos, con la única compañía del sonido de los pájaros. Es una visita muy recomendable, ya que el bosque en sí y los paisajes limítrofes son realmente bonitos y diferentes al resto del país. Si aún queda tiempo y ganas desde aquí se puede ascender al Qornet es-Sawda, el pico más alto del Líbano con 3.088 metros de altura, a pie o en un vehículo 4x4. Desde la cima hay una vista panorámica de la costa libanesa hacia el oeste (se dice que en un día claro se puede ver la isla de Chipre).

Cedros en el valle de Qadisha
Cedros en el valle de Qadisha

Para llegar a Los Cedros negociamos un taxi en Bsharreh: 10.000 LL por ir, volver y la espera allí (90 minutos son más que suficientes). Es un trayecto de unos 15 minutos que se encarama a la montaña y pasa por una zona de hoteles de la estación de esquí. El taxi nos deja 1 km más allá, en un lugar donde hay varias tiendas de recuerdos a lado y lado de la carretera (muy recomendable la compra de figuras que representan un cedro y hechas de madera de cedro, que se obtiene de ramas caídas). Continuando por esta carretera se llega a la estación de esquí (a 2.066 m. de altura) y cruzando un puerto de montaña podríamos ir directamente a Baalbek sin tener que dar la vuelta por Beirut, pero este puerto de montaña está cerrado buena parte del año por la nieve y además no parece que haya transporte colectivo, por lo que un taxi puede salir muy caro.

Para volver a Trípoli desde Bsharreh se puede coger el autobús (es bueno preguntar a que hora es el último) desde la plaza principal, pero nosotros preferimos andar por la carretera que bordea el barranco en dirección a Hasroun (bonito pueblo con casas pintorescas, viejas iglesias y jardines), lo cuál nos permite ver una espectacular vista del inicio del barranco por el lado este, y subir a un autobús a Trípoli. Cuando llevamos andados unos pocos kilómetros se detiene un autobús que procede de Trípoli para preguntarnos si volvemos a la ciudad y al contestar afirmativamente el conductor hace un ademán para que subamos al autobús, aunque ahora está yendo en sentido contrario. Vamos con el autobús bordeando el valle por su lado norte hasta llegar a Hadchit, donde deja pasaje y da media vuelta y conduce hasta llegar a la plaza principal de Bsharreh, donde se detiene un rato. La vuelta a Trípoli empieza realmente aquí, ya que el resto fue para nosotros un trayecto extra que nos permitió ver pueblos y una perspectiva del valle que no habíamos visto. La vuelta a Trípoli en este autobús (2.500 LL) la hicimos en sólo 65 minutos.

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