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Empezamos por ir a la oficina de Abdo Taxi, en un pequeño callejón sin salida entre las calles HaNevi'im, Nablus y Sultan Suleyman. Compramos dos plazas en un sherut para Allenby. Cuesta 35 ILS cada uno y hay que esperar hasta que se llenen las 7 plazas del coche. Es conveniente estar aquí pronto por la mañana, ya que hay más actividad y conviene llegar a la frontera lo antes posible. Después de un viaje de 45 minutos llegamos a la frontera israelí de Allenby Bridge. Antes de sellar la salida deben pagarse las tasas de salida del país: la desorbitada cifra de 134 ILS!!. Para suerte nuestra los trámites de salida resultan ser muy rápidos: sólo unos 10 minutos. Concluidos estos hay que esperar el siguiente autobús JETT, que cuesta 2 JD y nos debe llevar hasta el lado jordano. En la frontera jordana de King Hussein Bridge empleamos unos 15 minutos en los trámites de entrada (aquí no pagamos nada).
Una vez fuera, en la carretera, vamos a la parada de taxis que hay a 100 m. y tomamos uno hasta la cercana población de Shuneh. Nos cuesta 1 JD y nos deja en el lugar de donde salen los minibuses. Tras recabar información contradictoria sobre la existencia de un minibús directo a Madaba y esperarlo un buen rato optamos por tomar uno a Ammán. El trayecto de 40 minutos hasta el cruce de carreteras de Na'ur vale 450 fils, donde hemos de bajar para conectar con otro minibús que hace la ruta Na'ur-Madaba. Antes caminamos unos 300 m. para bajar a la carretera Na'ur-Madaba y colocarnos ante un restaurante que parece ser la parada oficial de esos minibuses. El trayecto desde aquí hasta la terminal de autobuses de Madaba vale 175 fils y son 20 minutos. Desde esta terminal hasta el Mariam Hotel un taxi cuesta 0'5 JD.
En el Mariam Hotel (calle Aisha Um Al Mumeneen; tel. 3251529) una habitación doble con baño y desayuno incluido cuesta 18 JD, tras una rebaja sobre los 22 iniciales. Tanto la habitación como el hotel en general están muy bien, y por este precio cuesta imaginarse algo mejor. Está a unos 800 m. del centro de Madaba, pero es un paseo por calles.
Para comer algo rápido o tomar algo en un lugar bonito y relajado es el Coffee Shop Ayola, en Talal St. En esta misma calle se encuentra el bar/restaurante Let's Go, un lugar muy agradable para tomar un té sentado sobre cojines en el suelo. En la calle Palestine está Mr. Shawarma (su propietario vivió bastante tiempo en Málaga y conserva un buen castellano), donde una ensalada, un shawarma muy completo y un jugo natural cuestan 3 JD.
Madaba. El gran atractivo turístico de esta tranquila ciudad son sus magníficos mosaicos de la era Bizantina, importantes desde el punto de vista histórico. Dada su relativa cercanía al aeropuerto también pasa por ser una buena alternativa para alojarse respecto a Ammán. Desde luego la relación calidad/precio aquí es mucho mejor y la comunicación con la capital en transporte público es bastante buena.
Todos los puntos de interés de Madaba pueden ser visitados fácilmente a pie. El circuito propuesto por la guía de Lonely Planet, de unos 2 km, puede ser una buena referencia. El punto de inicio es la Iglesia de San Jorge y su extraordinario mosaico-mapa. La iglesia fue construida en el s. XIX sobre otra bizantina, momento en el que se descubrió enterrado el mosaico, que data del s. VI, y del que sólo ha sobrevivido una tercera parte. Se calcula que en su día estuvo formado por más de 2 millones de piezas y en él se representan todos los lugares bíblicos más importantes de Líbano a Egipto, con referencias al Nilo, al Mar Muerto, etc. El centro del mapa representa Jerusalén. Aparte de su importancia histórica, la verdad es que el mosaico es una filigrana, aunque para poder verlo con detenimiento es necesario pasar aquí un buen rato y tener la suerte de que no haya demasiados visitantes más. La entrada a la iglesia vale 1 JD.
Continuamos el recorrido por el Palacio Quemado y la adyacente Iglesia de los Mártires. El primero era una lujosa mansión del s. VI destruida por el fuego y un terremoto dos siglos después. Entre los restos aún se puede ver algún mosaico, pero no son gran cosa. En cuanto a la iglesia hay que echarle imaginación porque sólo quedan cuatro piedras. La entrada a ambos sitios es gratuita.
La siguiente parada es en el Parque Arqueológico, una serie de ruinas y mosaicos excavados y restaurados a principios de 1990. Aquí vale la pena entretenerse un rato porque algunos de los mosaicos son una maravilla. Además contiene los restos de una carretera romana bastante bien conservada. La entrada cuesta 1 JD en temporada baja y sirve también para el museo de Madaba y la iglesia de los Apóstoles.
Volviendo a la calle Prince Hussein y yendo colina arriba encontraremos algunas casas antiguas (finales del s. XIX y principios del XX), con bonitos balcones de hierro forjado, como la de Saray (hoy en día es una comisaría de policía) o Beit 'Alamat (en un estado de conservación nefasto).
Respecto al Museo de Madaba no podemos opinar porque aunque en invierno cierra a las 17:00 y nosotros estábamos en la puerta a las 16:15 ya estaba cerrado, y cualquier intento de encontrar al encargado del museo fue en vano (otras veces también pudimos comprobar que los horarios en este país son flexibles). Sólo pudimos verlo por fuera y algo del interior a través de las ventanas.
Por último, en la Iglesia de los Apóstoles se encuentra un gran mosaico del s. VI dedicado a los 12 apóstoles, aunque por su tamaño cuesta un poco hacerse la idea del sentido global. Para entrar aquí vale el mismo ticket combinado del Parque Arqueológico y el Museo de Madaba.
Monte Nebo. Este es el lugar desde donde supuestamente Moisés vio la Tierra Prometida, aunque el verdadero interés en venir hasta aquí son los maravillosos mosaicos que hay en el interior de la basílica y las magníficas vistas sobre del Mar Muerto y el Valle del Jordán (aunque la neblina y la polución disminuyen la visibilidad, como bien pudimos comprobar). Estos mosaicos también son del s. VI y quizás el más remarcable es uno de 9x3 metros con escenas de caza y de cultivo de la viña. Ya sólo por este mosaico vale la pena venir hasta aquí. La entrada al complejo cuesta 0'5 JD y unos 30-45 minutos son suficientes para verlo todo. El Monte Nebo está a 9 km de Madaba en la carretera al Mar Muerto y para llegar hasta él se puede tomar un minibús a Shuneh y bajamos aquí (250 fils) o bien negociar con un service taxi (taxi blanco) que nos lleve por 1 JD (para 2 personas). Para volver a Madaba se puede esperar el paso de un minibús (la verdad es que pasan con poca frecuencia), o bien pactar con el taxi para que nos espere a la vuelta. Nosotros negociamos con un particular, a través de un amable señor que se prestó a traducir al árabe, la vuelta a Madaba pagándole 1 JD por los dos.
Empezamos por tomar un minibús de Madaba a la terminal Raghadan de Ammán. Vale 350 fils, sale cuando se llena y emplea casi 1 hora en recorrer los 35 km de distancia. A continuación tomamos un autobús urbano hasta Wahedat, la terminal sur de Ammán. En esta terminal, como en el resto, no hay ninguna indicación (al menos en inglés) sobre el destino de los autobuses, por lo que hay que realizar una importante labor de investigación, dificultada por los taxistas y comisionistas que os intentarán convencer de que el último autobús a Petra ya ha salido, aunque sean las 7 de la mañana, para colocaros un taxi. Con perseverancia encontramos el autobús, grande y de color blanco, con destino a Wadi Musa (Petra). Cuesta 3 JD y emplea 3 horas en recorrer los 230 km que separan ambos puntos por la Desert Highway. Para no alejarse del centro de Wadi Musa lo mejor es bajar al llegar a la rotonda Sasheed.
Elegimos el Petra Moon Hotel (tel. 2156220) para estar más cerca de la entrada de Petra, a sólo 250 m., y también para estar lejos del relativo bullicio nocturno de Wadi Musa (el hotel está a unos 2 km del centro). Aunque el precio inicial de la habitación doble con baño era de 25 JD negociamos un precio final de 16'6 JD por noche con desayuno incluido (son las ventajas de ir en temporada baja). La habitación es grande y el hotel está bien, aunque se le nota envejecido y necesitaría una puesta al día. Además el personal del hotel es muy servicial.
Muy cerca del hotel, en la Tourist Rd, está la pizzeria Papazzi, con buenas pizzas y platos de pasta. Justo al lado está el restaurante Red Cave, muy correcto y acogedor. Para refugiarse del frío invernal nocturno en un ambiente agradable una de las poquísimas alternativas es el bar del hotel Petra Palace. En la rotonda Sasheed, en el centro de Wadi Musa, tenemos el restaurante Al-Arabi, que sirve buena comida aunque no es barato.
Wadi Musa no es más que un minúsculo pueblo con unas pocas calles que ha crecido al calor del turismo que visita Petra. Aparte de hoteles, restaurantes y tiendas no tiene mucho más. Su único interés es como campo base en los días de nuestra visita a Petra. La rotonda de Sasheed viene a ser su punto central y está a unos 2'5 km de la entrada a Petra.
Petra (declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985) es, en nuestra opinión, una de las grandes maravillas de Oriente Medio y del mundo entero. Desde luego cualquier viaje a Jordania debe incluir una visita a Petra y por si sola ya justifica sobradamente el viaje. Aunque todos tenemos en la cabeza imágenes de la ciudad nabatea gracias, sobre todo, a la película Indiana Jones y el Templo Maldito, la realidad de su contemplación en directo supera con creces todo lo que hayamos podido ver sobre ella en cine o televisión.
Petra fue fundada en el siglo VI a. C. por los nabateos. Después de varios intentos finalmente los romanos tomaron Petra en el año 106 e impusieron en ella su plan urbanístico usual, como por ejemplo las calles encolumnadas. Tras la invasión musulmana en el s. VII pasan 500 años sin nada remarcable hasta que en el s. XII los Cruzados se trasladan a Petra y construyen un fuerte. Desde aquí hasta el año 1812 se pierde el rastro de la ciudad, cuya situación era un secreto celosamente guardado y custodiado por tribus beduinas, ya que se la consideraba un lugar sagrado, además de creer que el lugar escondía múltiples tesoros. En ese año el explorador suizo Burckhardt rompió el aislamiento de Petra al divulgar su existencia al mundo.
La entrada a Petra cuesta 11 JD un día, 13'5 JD dos días y 16 JD tres días (estos precios suponen una reducción del 50% respecto de los precios oficiales, impuesta por el gobierno para intentar atajar la crisis turística tras los atentados del 11-S y la guerra de Irak, y aunque esta situación puede cambiar en el futuro, la verdad es que el bolsillo del viajero agradece esta rebaja). En nuestra opinión 2 días enteros es el tiempo óptimo necesario para ver bien Petra, ya que con un sólo día sólo podemos aspirar a ver lo imprescindible, a cambio de darnos una paliza monumental (las distancias a recorrer a pie dentro de Petra son importantes). Además, la mínima diferencia en el precio de la entrada hace que aún valga más la pena comprar la entrada para dos días. Otro factor a tener en cuenta es el calor, ya que Petra es puro desierto de piedra, y para visitar algunos de los punto de interés hay que salvar desniveles importantes. En la época de nuestra visita tuvimos una metereología ideal, ya que durante el día el sol sólo conseguía calentar un poco el ambiente, por lo que difícilmente sudábamos. Por otra parte conviene saber que Petra no se cierra ningún día del año, excepto si existe riesgo fundado de riadas (en los años 60 murieron varios turistas franceses arrastrados por una riada de agua, con lo que el gobierno jordano desde entonces quiere curarse en salud para evitar que se repita una tragedia similar).
Recomendamos comenzar la visita a Petra muy pronto por la mañana (se puede entrar a partir de las 6:00) para evitar los tours en el siq (cañón) de entrada a Petra. Los autobuses turísticos suelen llegar a la entrada a partir de las 8:30. Conviene prepararse algo la ruta a seguir durante el día por Petra para optimizar las distancias a recorrer. Tampoco está de más cargar con algo de comida y bebida para pasar el día (se puede comprar en tiendas de Wadi Musa), porque lógicamente los precios de los chiringuitos que hay en Petra no son baratos. Aunque no se puede entrar a Petra a partir de las 16:30 de Octubre a Abril y de las 17:30 el resto del año (excepto para el show de luz nocturno, que requiere una entrada aparte) sí nos podemos quedar dentro hasta la puesta de sol, aunque debemos tener en cuenta que luego la oscuridad será absoluta.
Una vez pasado el control de la entrada hay un camino ancho de grava de 800 m. de largo. Caminando por él primero encontramos a la derecha los Bloques de Djinn, posiblemente tumbas nabateas. Al otro lado está la Tumba del Obelisco, formada por 4 obeliscos construidos en el s. I y que eran símbolos funerarios. Justo debajo tenemos el Bab as-Siq Triclinium, 3 salas excavadas en la roca. El camino desemboca en la entrada al siq, un cañón de unos 1.200 m. de longitud, espectacular por sus altas paredes de piedra, por su estrechez en algunos puntos y por los colores y vetas de la roca. Ya al final del cañón divisamos la archifamosa (y sin duda espectacular) imagen parcial del Tesoro (Al-Khazneh). Ante el Tesoro vale la pena quedarse un rato contemplando su majestuosa fachada (43 m. de alto por 30 de ancho), excavada de forma magistral en la roca. Para poder verla bañada por la luz del sol, muy recomendable, es conveniente estar aquí entre las 9 y las 11 de la mañana, dependiendo de la época del año.
Continuando adelante aparece a nuestra derecha el curso seco del río Wadi Musa. A partir de aquí ya tenemos varias alternativas para continuar nuestra visita en función del orden y preferencias de cada uno, y por tanto ya no presuponemos ningún orden concreto en los lugares enumerados a continuación:
El Alto Lugar del Sacrificio (Al-Madbah) es un conjunto de altares donde se realizaban sacrificios y que se encuentran en la cima de una loma. Para subir a ellos hay un camino formado por unos 800 escalones de piedra que parte de un punto cerca del Teatro, pero la ascensión no es tan dura como se podría pensar. Los altares en sí no valen la pena, pero la vista sobre el entorno es sencillamente alucinante: todo es desierto de roca y montañas salpicadas de tumbas por todas partes (se calculan unas 500 tumbas en Petra). Caminando unos 50 m. más hacia el filo de la cima llegaremos a un punto con unas vistas magníficas sobre las Tumbas Reales. En vez de bajar por el mismo camino de subida recomendamos vivamente hacerlo por el camino de su lado oeste (hay que buscarlo siguiendo las pilas de piedrecitas una vez pasado el chiringuito de bebidas de la cima), francamente espectacular y mucho menos concurrido que el otro. Por el camino encontraremos interesantes lugares como el Monumento del León, la Tumba de Jardín, la Tumba del Soldado o el Triclinium del Jardín, aparte de rocas con formas y colores increíbles. Ya casi abajo vamos siguiendo el camino que bordea el cauce seco del Wadi Farasa, pasando por delante de la columna Pharaun y desembocando justo al lado del templo Qasr al-Bint, una de las pocas estructuras de Petra que permanece en pie.
La subida al Monasterio se inicia unos 100 m. al norte del puente sobre el Wadi Musa que hay delante de Qasr al-Bint. Al poco rato de iniciar la subida encontramos a la izquierda la entrada a un minúsculo siq que conduce al Triclinium del León. En la ascensión al Monasterio (Al-Deir) también hay 800 escalones, pero aquí el camino es más duro que el que conduce al Lugar del Sacrificio, aunque la recompensa durante la subida son unas cuantas vistas espectaculares. El camino acaba en una explanada ante la magnífica fachada del Monasterio, con un cierto parecido a la del Tesoro, aunque más grande (50 metros de ancho por 45 de alto) e igualmente impresionante. Desde el otro lado de la explanada podemos contemplar sin prisa toda la majestuosidad de esta obra. Caminando desde aquí otros 500 m. en dirección noroeste llegamos a unas rocas estratégicamente situadas desde las que hay una vista panorámica espectacular sobre las montañas circundantes. Por la situación del sol es recomendable visitar el Monasterio por la tarde, cuando el sol ya va bajando, pero en cualquier caso no podemos marchar de Petra sin subir hasta aquí.
El magnífico Teatro que podemos ver hoy día es el resultado de la ampliación que llevaron a cabo los romanos en el s. II sobre uno ya existente que había sido construido por los nabateos unos dos siglos antes, pasando su capacidad de 3.000 a 8.500 plazas, aunque también es cierto que luego fue seriamente dañado por un terremoto en el s. IV. Entre el Tesoro y el Teatro está la llamada Calle de las Fachadas, con unas 40 tumbas y casas construidas también por los nabateos. Al venir de paso y estar más o menos al mismo nivell de la calle son las más fáciles de explorar y algunas de ellas valen realmente la pena.
Enfrente del Teatro, excavadas en una de las caras del monte Umm al'Amr, destacan las impresionantes Tumbas Reales, nombre dado a un conjunto de panteones. De sur a norte quizás las más destacables son la Tumba Urn, la Tumba de Seda, la Tumba Corintia y la Tumba Palacio. Algunas de ellas muestran claras influencias helenísticas. Si a todo ello sumamos su grandiosidad, los colores de la roca (del rosado al blanco, pasando por el amarillo) o la belleza del entorno tenemos un resultado que difícilmente podemos describir con palabras (más que nada porque ya se nos han acabado los adjetivos superlativos para definir Petra). Además, el último sol de la tarde sobre la fachada rocosa de las Tumbas Reales, vista desde el Cardo Máximo, proporciona una imagen difícil de olvidar por la intensidad del color rojizo de la roca y el juego de sombras.
Vista sobre el Tesoro. De detrás de la Tumba Palacio parten unas escaleras que suben hasta la cima del monte Umm al'Amr, justo encima de las Tumbas Reales. La ascensión por las escaleras es cansada, pero no es difícil. Al llegar arriba se acaban las escaleras y empieza un camino, no siempre fácil de seguir (hay que ir buscando los montoncitos de piedras), que baja ligeramente por el otro lado hasta llegar a un precipicio que da justo sobre el Tesoro. Como lo más probable es que estemos solos, sólo oiremos el eco de las voces de la gente que está al pie del Tesoro, unos 200 m. por debajo nuestro. La perspectiva del Tesoro desde aquí arriba es francamente espectacular. Tiempo atrás parece que este camino continuaba hacia abajo hasta desembocar delante del Tesoro, pero debido a los desprendimientos ya no es posible bajar por aquí y hay que volver por el mismo camino, aunque encontrar el camino de vuelta hasta llegar de nuevo a las escaleras tampoco es una tarea fácil. Debemos contar con al menos 1'5 horas para recorrer el camino de ida y vuelta y disfrutar un rato de la vista.
El Cardo Máximo o Calle de las Columnas transcurre paralelo al cauce seco del Wadi Musa y fue construido por los romanos sobre una calle nabatea. A ambos lados quedan algunos restos de las terrazas donde se asentaban los mercados y también del Palacio Real. La calle acaba en la Puerta de Temenos, la cual hacía de frontera entre la zona comercial y la zona sagrada de la ciudad. En el lado norte del Cardo está la Iglesia Bizantina, la cual atesora unos mosaicos de la época bizantina muy bonitos e interesantes. No lejos de aquí está también el Templo del León Alado, recientemente excavado. No hay gran cosa a ver pero las vistas desde aquí están muy bien ya que se encuentra en un lugar algo elevado. Al otro lado del Cardo podemos pasear por las excavaciones aún en curso del Gran Templo, las cuales permiten hacerse una idea aproximada de la enormidad del edificio.
Justo detrás de Qasr al-Bint hay una pequeña colina llamada Al-Habis (Prisión) donde subiendo por unas escaleras se llega a un pequeño museo que no tiene demasiado interés. En cualquier caso vale la pena subir hasta aquí por la vista sobre el Cardo y su entorno, con el fondo de las Tumbas Reales.
Puesto que nuestra idea era visitar el desierto de Wadi Rum en el camino a Aqaba y nos surge la posibilidad de compartir el viaje (y su coste) con otra pareja de viajeros decidimos organizarlo todo a través de Zaman Tours & Travel (tel. 2157723), cuya oficina se encuentra en los bajos del hotel Silk Road, en la calle Tourist. Su manager es Mr. Mohammed Harb Farajat, con el que negociamos todo lo que queremos ver en Wadi Rum, las condiciones y por supuesto el precio final. Contratamos un vehículo para el desplazamientos de Wadi Musa a Wadi Rum, y un vehículo 4WD para una excursión de unas 5 horas por el desierto de Wadi Rum, tras la cual nos debe llevar hasta Aqaba (cada uno de ellos con su correspondiente conductor). El precio total negociado es de 99 JD para 4 personas (24'75 JD por persona), debiendo pagar la mitad en el momento de la contratación y la otra mitad al finalizar el servicio. El precio incluye la entrada al área protegida de Wadi Rum: 2 JD por persona y 5 JD para el vehículo. Nuestra valoración final del servicio recibido a cambio del precio pagado fue muy buena.
El vehículo contratado nos pasa a buscar por el hotel a la hora convenida e inicia el viaje hacia el sur por la espectacular (por las vistas) carretera a Tayyibeh. Después de 75 minutos de conducción paramos en las oficinas del centro Ecotourism Project, en la pequeña población de Ar-Rashiddiyya, en la carretera de Ma'an a Aqaba. Tras un cambio de vehículo y conductor partimos 15 minutos después en dirección al pequeño pueblo de Rum para iniciar la ruta por la zona protegida del desierto (ver Wadi Rum más abajo para más detalles). Acabada la excursión emprendemos el camino hacia Aqaba en el mismo vehículo, adónde llegamos unos 40 minutos después, dejándonos en el lugar de la ciudad que le indicamos al conductor.
Red Sea Hotel (tel. 2012156), situado en un callejón paralelo a la calle Raghadan. Está bastante envejecido y es algo cutre, pero la habitación doble con baño cuesta 10 JD, es tranquilo, está bien situado y el manager es simpático y servicial. Previamente habíamos mirado el Dweikh Hotel, justo al lado del anterior, pero la relación calidad-precio era peor y el recepcionista bastante antipático.
El restaurante National, en la calle Zahran, es un lugar muy recomendable para comer pescado a precios muy razonables. El bar-restaurante Ali Baba, en Raghadan, quizás es más recomendable para tomar algo en un lugar agradable, porque como restaurante es caro. Un buen restaurante de comida árabe es el Abu Hmade, enfrente del hotel Aquamarina 2. Y por último una excelente heladería es la Gelato Uno, en la calle An-Nahda.
Wadi Rum. Este desierto es una de las grandes atracciones de Jordania. Se trata de un lugar realmente fascinante, cuyo paisaje recuerda al paisaje lunar, con antiguos lechos de ríos, escarpadas formaciones rocosas y llanuras cubiertas por arena. Las caprichosas formas de la naturaleza unidas a unos colores ciertamente increíbles y la sensación de soledad propia del desierto hacen que este lugar sea una cita ineludible para cualquier viajero que visite el país. Puesto que nosotros ya habíamos vivido la experiencia de pasar una noche en el desierto y encima no nos sobraba el tiempo decidimos realizar únicamente la excursión en 4WD, pero con tiempo y ganas existe la alternativa de poder contratar una excursión que incluya pasar la noche en tiendas beduinas, lo cual puede estar bien.
En 1998 la Royal Society for the Conservation of Nature (RSCN), sociedad que administra Wadi Rum, estableció el Área Protegida de Wadi Rum con el objeto de lograr el equilibrio entre el turismo y la protección de un ecosistema tan frágil como este. Nuestra excursión se inicia en las oficinas del centro Ecotourism Project de Ar-Rashiddiyya (ver COMO LLEGAR en este mismo cuadro), de donde salimos con un vehículo 4WD y con un chofer-guía aprobado por el RSCN, todo ello gestionado por la propia agencia a la que contratamos la excursión. Enseguida tomamos la carretera a Diseh, paralela a una línea de tren sólo para mercancías. Unos 15 km más allá nos desviamos a la derecha para tomar la carretera a Rum, el pequeño pueblo que está en el corazón de la zona protegida. Al pasar el nuevo Centro de Visitantes, aún en construcción, dejamos la carretera y nos internamos en el desierto propiamente dicho, circulando a partir de este momento sólo sobre arena y pista.
Nos encontramos de frente con una enorme y curiosa formación rocosa llamada los Siete Pilares de la Sabiduría, llamada así a partir del libro de TE Lawrence. Más allá paramos el vehículo para subir a una gran duna de arena y poder disfrutar del paisaje desértico. A unos 5 km de aquí nos paramos junto a una roca para ver inscripciones talmúdicas, una especie de grafitti sobre la roca realizados por camelleros de la tribu Thamud de Arabia Saudita. Continuamos circulando por el Wadi Umm al-Ishrin hasta llegar a las ruinas de la que fue la casa de Lawrence de Arabia, aunque sin duda lo interesante del lugar es la vista sobre el mar de arena rojiza del wadi. De aquí vamos hasta casi el extremo sudeste del área protegida para ver el puente rocoso de Burdah, un estrecho trozo de roca en equilibrio a 80 m. sobre el suelo. Ahora nos dirigimos al oeste para ver el remoto puente rocoso de Umm Fruth, más pequeño que el anterior. Aquí paramos para beber un té que nos prepara nuestro conductor-guía. Volvemos hacia el norte para ir hasta el puente rocoso de Wadak (Rakahbt al-Wadak). Este es más fácil de escalar que los anteriores, pero además el escaso esfuerzo que supone subir se ve recompensado con una vista que no podemos describir con palabras, aunque para hacerse una idea es como una mezcla de un paisaje de Arizona y el de una foto enviada por una sonda desde la superficie de Marte. Si tuviéramos que escoger el lugar preferido de Wadi Rum, nosotros nos quedamos con éste, aunque debemos reconocer que la elección no es nada fácil. Desde aquí vamos al cercano Jebel Khazali para explorar un siq que se interna unos 150 m. y que se puede explorar si el agua y las rocas lo permiten. En algunas de las paredes se pueden ver más inscripciones talmúdicas. Para acabar vamos hasta el pie de Jebel Rum (la montaña más alta de Jordania, con 1754 m.) para ver el modesto manantial de Lawrence, las ruinas de un templo nabateo y más inscripciones nabateas y talmúdicas del s. II a.C., aunque todo ello poco atractivo en comparación con el resto de atracciones de Wadi Rum. Aunque aquí hemos descrito algunos de los puntos más característicos de Wadi Rum debemos decir que cualquier rincón de la zona tiene una belleza fuera de lo común. Una excursión muy, muy recomendable.
Para realizar la ruta anterior por el área protegida empleamos casi 5 horas y recorremos unos 80 km. Para visitar la zona hay muy pocas alternativas al vehículo 4WD. A pie sólo es posible visitar las inmediaciones de Rum, que además de ser costoso en tiempo no nos permitirá ver algunos de los lugares más interesantes. También es posible realizar la excursión en camello o caballo, más ecológica, pero también más lenta y con precios similares al vehículo o más caros si se es un grupo. Llegar hasta el pueblo de Rum en transporte público desde otros lugares del país es posible (especialmente desde Aqaba), pero no es fácil ni inmediato, ya que es un pueblo muy pequeño y los visitantes de Wadi Rum ya suelen traer contratado su vehículo. Aún así, si llegamos a Rum sin vehículo para la excursión lo podemos contratar en las oficinas del RSCN en el Government Rest House de Rum o bien en el nuevo Centro de Visitantes cuando sea abierto.
Aqaba no tiene gran cosa a ver, pero nos apetecía dedicarle al menos unas horas para ver este puerto de mar, disfrutar de su agradable climatología y ambiente relajado, y volver desde aquí a la capital.
Aqaba está situada en el golfo del mismo nombre en el mar Rojo, a 5 km de la frontera con Israel y a 18 de la de Arabia Saudita, y es una pequeña ciudad de pescadores que, ya en tiempo de los romanos, como ahora, era un centro de descanso debido a sus agradables temperaturas (en invierno las temperaturas diurnas difícilmente bajan de los 20ºC). Por esta razón y por tratarse de un puerto franco no es difícil encontrar aquí turismo formado por jordanos del norte del país, sauditas o del este de Europa. Fuera de la temporada invernal también el buceo y algunas de sus playas hacia el sur son otros de los atractivos.
La zona centro de Aqaba, por las calles Raghadan y Zahran, suele estar muy concurrida, especialmente al caer el sol, ya que aquí está el mercado y también un gran número de tiendas. La barbería Al-Kamal Saloon del súper-simpático Mr. Nabil Al-Sose es un buen lugar para cortarse el pelo o depilarse el bigote o las cejas (la depilación la hacen de una forma muy habilidosa con hilo de algodón de coser, de tal forma que verlos trabajar ya es en sí mismo un espectáculo).
La Corniche o calle King Hussein viene a ser el paseo marítimo que va paralelo a la costa. Desde aquí se puede ver el puerto, y también la población israelí de Eilat y la egipcia de Taba al otro lado del golfo. Caminando por ella hacia el sur pasamos por delante de los baños turcos de Aqaba, al parecer bastante recomendables, aunque en el momento de nuestra visita no disponían de personal femenino para atender a las mujeres que lo desearan. Unos 500 m. más allá se llega al castillo de Aqaba o Fuerte Mameluco, construido en el s. XVI. Al lado del castillo está el pequeño museo de Aqaba, en la que fue la casa del bisabuelo del rey jordano actual, con monedas, relieves, cerámicas, etc. Tanto el castillo como el museo no son gran cosa, pero tampoco están mal. La entrada conjunta a los dos lugares cuesta 500 fils. Andando ahora por la Corniche hacia el norte pasamos por el lado de algunas playas públicas, nada atractivas, pero curiosas al contemplar el atuendo de baño megarecatado de las mujeres de una familia saudita. Por esta zona recibimos miles de ofertas para subir a una embarcación glass-bottom que permite ver el fondo marino, pero el cristal es tan pequeño que no nos convence ni siquiera por los 2 JD que nos piden. De hecho, asomándose al agua en un lugar algo profundo es posible notar la transparencia del agua e incluso ver peces multicolores. Antes de llegar al hotel Mövenpick están las ruinas de Ayla, la vieja Aqaba donde estuvo el puerto medieval.
Para el viaje a Ammán tomamos un autobús de International Trust Transport, cuyas oficinas están en la calle An-Nahda. Hay varios autobuses al día, son muy cómodos y cuestan 4 JD. Si es posible es mejor comprar los pasajes el día anterior.
La ruta seguida por este autobús es por la Dead Sea Hwy, más rápida que la Desert Hwy. Pocos kilómetros después de salir de Aqaba el autobús se detiene en una aduana (no olvidemos que Aqaba es una zona especial libre de impuestos) donde se debe bajar el equipaje para que sea revisado por los funcionarios, aunque finalmente los extranjeros nos libramos. Reemprendemos el viaje y durante un buen rato vamos paralelos a la cercana frontera israelí, donde son visibles las torres de vigilancia. También se pasa por el lado oeste de la Reserva Natural de Dana y posteriormente se bordea de sur a norte toda la longitud del Mar Muerto. Después de un plácido viaje se llega a Ammán 4 horas después de salir de Aqaba. El autobús acaba su viaje ante la oficina de Trust en Ammán, muy cercana al 7º Círculo, bastante lejos del centro. Desde aquí un taxi al hotel Al-Saraya cuesta 2 JD.
Ver Ammán (I)
Dada la muy temprana hora de nuestro vuelo (5:30 de la mañana), que nos obliga a estar en el aeropuerto muy pronto, tomamos un taxi que contratamos la noche anterior en el propio hotel Al-Saraya. Acordamos pagar 12 JD por el taxi al aeropuerto, precio a compartir con otra pareja de viajeros. Empleamos 45 minutos en llegar a la terminal de salidas del aeropuerto (a esa hora las calles de Ammán están desiertas). Después de facturar debemos abonar 5 JD por persona en concepto de tasas de salida. Ya sólo nos queda un vuelo Ammán-Estambul (1'5 horas) y otro Estambul-Barcelona (3'5 horas), ambos de Turkish Airlines.
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