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Soy una apasionada de Asia y Japón es uno de los destinos que me faltaba. Había ido retrasando el viaje por el temor y la fama de que era un país muy caro, pero en los últimos años con el yen debilitado gracias a la fortaleza del euro, y con varios amigos que habían visitado el país los últimos años y sus alabanzas, decidí por fin visitar este país.
Japón me ha gustado mucho como país, pero sobretodo como sociedad: los japoneses son las personas más educadas que he conocido nunca, son amables, dispuestos a ayudar, hablen inglés o no, respetuosos, sonríen a los extranjeros, sólo tengo que buenas palabras. Su cultura ancestral, su gastronomía, opciones estéticas, jardines, e incluso cosas que podrían resultar banales como la limpieza y el orden japoneses, me han seducido totalmente. Además se puede viajar con un presupuesto ajustado y saber que se dormirá en hoteles muy limpios y decentes.
Japón es hoy en día la sencillez regulada hasta el detalle y basada en la intervención del hombre para completar la obra de la naturaleza, no para modificarla. Al mismo tiempo es una sociedad moderna que se abre al mundo, a la moda, a las tendencias estéticas imperantes urbanitas y de lo superfluo pasa al detalle, al amor por la sencillez y por el sentido del deber. A mí me ha encantado.
Del 23 de julio al 13 agosto de 2010.
Teniendo en cuenta que sólo disponía de tres semanas y que todos mis amigos me habían aconsejado que dedicase una semana a Tokyo y otra a Kyoto, me decanté por el itinerario clásico de Japón, y dejar visitas interesantes como pueden ser las islas suroccidentales (el Japón tropical) o el norte, como la isla de Hokkaido, donde desde Sapporo se pueden hacer excursiones muy interesantes y se tiene otra imagen del Japón tradicional. Creo que Japón da para varios viajes y por lo tanto quedó muchísimo pendiente para ver.
Yo cambié dinero en el aeropuerto a mi llegada. Creo que el cambio no era el mejor, pues unos días más tarde, cambié euros en un banco y me dieron más ¥ por la misma cantidad de euros, aunque esto depende del cambio euro-yen que haya ese día. Por cada euro me dieron 106,41 ¥ (yenes japoneses). Las tarjetas de crédito, en cambio, sí están ampliamente aceptadas. Ellos pagan mucho con el móvil.
+ 1.411,49 € (vuelo BCN-Osaka-Tokyo-BCN)
+ 569 € (transporte: trenes -JR Pass de dos semanas- , autobuses y taxis)
+ 1.115 € (Hoteles, tener en cuenta que la habitación individual es más cara que la doble)
+ 240 € (Restaurantes, zumos y supermercados)
+ 38 € (Restaurantes y supermercados)
+ 38 € (souvenirs y varios)
+ 88 € (excursiones y entradas)
= 2.952,76 € (total)
Presupuesto díario medio: 76,18 €/día, vuelos aparte.
Es obligatorio llevar el pasaporte vigente y a la llegada en al aeropuerto se recibe gratuitamente un visado temporal de turista o tanki-taizai. Importante también guardar la tarjeta de entrada hasta el final del viaje que nos será reclamada en la aduana del aeropuerto al partir. Sólo es necesario el visado si se quiere estar en Japón más de 90 días.
Para Japón no hace falta tomar ninguna medida sanitaria especial. Particularmente añado que si se viaja a Japón en julio o agosto, se vaya mentalizado del calorazo y bochorno que hace, por lo que los que tengan la tensión alta, abstenerse de viajar allí en verano.
Yo no tomé ninguna medida extraordinaria. Siempre llevo conmigo un botiquín con unas cuantas medicinas básicas por si tengo algún malestar o contratiempo, y por suerte no tuve que utilizarlas.
Viajé sola por Japón tres semanas y creo que Japón es de los países más seguros y tranquilos del mundo. No puedo ni imaginarme algún peligro ni similar en Japón. Ví muchos usuarios de metro o autobuses con los bolsos abiertos y mostrando el billetero o el móvil con la más absoluta tranquilidad. Así es normal que, desafortunadamente, los carteristas se ceben con ellos cuando viajan a España y les birlen todo lo que pueden. Allí van tranquilos y aquí en Barcelona es imposible.
Mi experiencia con la seguridad fue absolutamente positiva: tomé las habituales precauciones a tomar en cualquier viaje (o en nuestra misma ciudad), sobre todo en sitios con aglomeración de gente y en horas nocturnas o sitios con poca luz. Teléfonos importantes: 119 bomberos y ambulancia (curiosamente el mismo); 110 policía; 118 salvamento marítimo; 171 servicio de respuesta automática en caso de desastre natural.
Taxi: los taxis japonenes son de lo más curioso, todos son el mismo modelo o básicamente utilizan sólo dos modelos de coche japoneses (no supe identificar marca ni modelo pues soy negada en esas cosas) y no hay uniformidad de colores. Los taxistas llevan guantes, gorra, corbata y arreglados como para ir a una boda. El taxi está inmaculado, con fundas y puntas (algunas de ganchillo) por el salpicadero y los asientos. La puerta del pasajero se abre y se cierra automáticamente, no se tiene ni que abrir ni cerrar.
La bajada de bandera cuesta unos 700 ¥ y a partir del tercer kilómetro empieza a contar el taxímetro. Un trayecto acostumbra a costar unos 2.000 ¥. En los pocos taxis que tomé los taxistas no hablaban inglés, pero nos entendimos perfectamente, y sobre todo agradecí que llevaran todos GPS. Más información: taxis en Japón.
Tren: es la mejor manera de moverse por el país. Son increíblemente cómodos, limpios, seguros y puntuales. El tren bala o shinkansen conecta casi todo el país. Los extranjeros, además, tenemos la ventaja de poder comprar el Japan Rail Pass (indicado en los carteles de señalización como JR), un pase que permite coger todos los trenes regionales, shinkansens (excepto el superbala Nozomi), ferrys y autobuses de la compañía JR a un precio muy razonable. Ver trayectos y horarios de tren en Japón.
El JR Pass (o bono de tren en Japón) se compra en el país de orígen y no en Japón (allí no lo venden, por lo que esto es un dato importante). Yo lo compré en JTB Travel, en la estación de Sants de Barcelona, y en lugar de hacer colas y esperar el trámite, les llamé, les pasé mis datos por email (número de tarjeta incluida) y me avisaron esa misma tarde que ya podía ir a recoger mi JR Pass. Se vende por bloques de 7, 14 o 21 días consecutivos. En segunda clase los precios son: 28.300 ¥ para 7 días, 45.100 ¥ para 14 días y 57.700 ¥ para 21 días. El precio en euros es el cambio del día de la compra.
No es un bono barato, pero en realidad si se comprase billete a billete en Japón saldría mucho más caro. Definitivamente, si uno tiene previsto moverse por Japón en tren vale la pena comprárselo. A la llegada a Japón o en el momento de usarlo, hay que ir a cualquier oficina de Japan Railways (indicado claramente en todas las estaciones niponas y aeropuertos como JR), se rellena un formulario en el que se debe especificar la fecha de inicio de utilización con un margen de 1 mes a partir del día de canje (el cual se pone bien visible en el JR Pass) y se presenta el pasaporte. Hay que tener cuidado de no perder el JR Pass puesto que es unipersonal, no reembolsable, ni se puede volver a comprar (repito sólo lo venden en el país de origen). En la mayoría de trenes regionales, en la línea Yamanote de Tokyo o en los ferries JR sólo hay que enseñarlo.
En los shinkansen y en algunos trenes regionales hay dos tipos de vagones: los de asientos reservados y los de asientos no reservados. Si entramos al andén sólo enseñando el pase deberemos dirigirnos a los vagones de asientos no reservados. En cambio, si reservamos el asiento con un poco de antelación nos aseguramos un asiento. Yo sólo reservé en trayectos largos y en fin de semana, pero en general no es imprescindible reservar.
Es curioso que en los andenes de todos los trenes indica en el suelo el lugar numerado donde para cada vagón, y además existen paneles informativos electrónicos donde se indica el tren que llegará, la hora y el vagón que parará en aquel lugar. A medida que la gente va llegando, van haciendo cola en riguroso orden, cuando llega el tren, la gente se aparta, primero sale la gente del vagón que ha llegado y cuando todo el mundo ha salido, la gente de la cola empieza a entrar. Todo esto en orden y armonía, como todo en el país. Gran país civilizado!.
Curiosamente, en las estaciones de tren se puede oír música de fondo, como de pajaritos cantando, si bien es cierto que hay que tener el oido muy fino, pues las estaciones acostumbran a ser enormes, enormes de verdad, más de lo que yo haya visto jamás.
Las estaciones son centros comerciales, tienen miles de restaurantes, tiendas de regalos, y hay muchísimas salidas a la calle, por lo que antes de escoger salir por una salida u otra mejor informarnos con los empleados de las estaciones (muy visibles) o con unos letreros con las indicaciones de qué hoteles o tiendas o sitios turísticos se encuentran en cada salida. Muy útil. Existen incluso mapas de las estaciones de trenes/metro. En cada estación también dan, si se pide, un mapa del barrio o área en cuestión. Los japoneses lo tienen todo milimetrado. Las consignas o armarios donde guardar maletas cuestan a partir de 200 ¥ (600 ¥ los más grandes).
Los revisores rara vez miran el billete, éste debe mostrarse a la salida del tren, al pasar el torno en la estación, junto al jefe de estación de allí. Se hace muy rápidamente. Curiosamente, los revisores al entrar y al salir del vagón siempre sonríen, dan las gracias y la bienvenida y hacen la típica inclinación japonesa. Educados al máximo.
Coche alquiler: Las carreteras japonesas están muy bien señalizadas en inglés y japonés. Para alquilar un coche es necesario un permiso internacional de circulación. Los conductores japoneses conducen muy despacio. Las autopistas son de peaje, donde se puede circular a más velocidad que los 40 km por hora indicados en el resto de carreteras. Se conduce por la izquierda. Desconozco precios de alquiler y de gasolina, pero intuyo que baratos no son.
Japón ofrece una amplia gama de alojamientos, desde pensiones hasta hoteles de lujo pasando por todas las categorías intermedias.
Los albergues juveniles o backpackers suelen ser la opción más económica, aunque normalmente están alejados del centro. También hay hoteles de negocios de estilo occidental por aproximadamente 10.000 ¥ y suelen estar cerca de las estaciones de metro y de tren. Los ryokans (tipo hostal) son tradicionales y suelen estar dirigidos por una familia. Las habitaciones tienen tatami, de forma que debes dejar los zapatos a la entrada y se duerme sobre un futón con nórdico. El precio medio oscila entre los 5.000-15.000 ¥ y en la mayoría sirven media pensión. Los más lujosos cuestan a partir de les 200 €.
Otras opciones son los minshukus (B&B japonés), un skukubô (alojamiento en un templo) o los famosos hoteles cápsula con hileras de habitaciones dispuestas como sarcófagos de 2 metros de largo por 1 metro de ancho (hay sólo para hombres y otros aceptan hombres y mujeres en módulos separados). Están en las grandes ciudades y normalmente los utiliza la gente que pierde el último tren de la noche para volver a casa. También podemos encontrar hoteles del amor (por horas), curiosos de ver en Tokyo, en la zona de Shibuya. A veces tienen forma de castillos góticos con mucha imaginación. Y por último, los cibercafés, donde se puede dormir en un tipo de departamentos sobre una colchón ante el ordenador.
Cadenas de hoteles japoneses recomendadas por calidad y precio (algunas webs sólo en japonés): My Stays, Monterey, Super, Toyoko Inn, Prince Hotels, Remm Hotels, Hankyu hotels, y JR Hotels.
Antaño reducida en Occidente al sukiyaki o a los sushis más exóticos, la cocina japonesa en los últimos años se ha hecho mucho más familiar y apreciada por los extranjeros. Muchos viajeros que llegan a Japón ya han experimentado las delicias del pescado crudo o la tempura de gambas. Pero pocos de ellos, al descubrir el país, esperan la variedad y grandiosidad de los platos elaborados tradicionalmente. Comer en Japón es una experiencia para disfrutar y recordar con nostalgia el resto de la vida.
Éstos son algunos de los platos que se encuentran en Japón:
- Sukiyaki. Se prepara directamente en la mesa, cocinando carne de ternera cortada en rodajas finas, verduras picadas, tofu y fideos.
- Tempura. Consiste en ingredientes fritos en aceite vegetal, como gambas, pescado o verduras, previamente sumergidos en una mezcla de huevo, agua y harina de trigo.
- Sushi. Es una pequeña loncha de pescado o marisco crudo, colocado sobre una bola de arroz sazonado con vinagre. Los ingredientes más comunes son el atún, las gambas o los calamares. El pepino, el rábano marinado y la tortilla ligeramente dulce también se sirven de esa forma.
- Sashimi. Es una loncha de pescado crudo que se come con salsa de soja.
- Kaiseki Ryori. Considerada en Japón como el más exquisito refinamiento culinario. Los platos se componen principalmente de verduras y pescado con algas y setas, según la temporada, y tienen un sabor particularmente sutil.
- Yakitori. Son brochetas de pequeñas porciones de pollo, hígado y vegetales a la parrilla sobre brasas.
- Tonkatsu es una chuleta de cerdo empanada y frita.
- Shabu-shabu. Se cocina con finas y tiernas lonchas de carne de ternera, ligeramente cocidos en un caldo y sumergidos posteriormente en una salsa.
- Soba y Udon son dos tipos de fideos japoneses. El Soba se hace con harina de alforfón y el Udon, con harina de trigo. Se sirven en caldo o con salsa, y hay cientos de deliciosas variaciones. Y son una opción baratísima!.
La gastronomía japonesa tiene muy buena fama, tanto por la calidad de sus ingredientes como por su presentación. Esta fue la principal diferencia que encontramos entre la comida japonesa de aquí y el que comimos allá: la calidad. Además de los platos más conocidos en Occidente, como el sushi, sashimi, tempura, teriyaki o yakisoba, se puede tomar todo tipo de pescado y marisco, tanto crudo como cocinado, platos de carne como la ternera de Hida en Takayama, la sopa de miso y el tofu, fideos (soba, udon, ramen) y una excelente selección de dulces.
Una de las cosas que más sorprende a los occidentales es el hecho de que los restaurantes tienen reproducciones fidedignas en plástico de todos sus platos en el escaparate, algo muy útil a la hora de pedir un plato puesto que sólo hay que salir afuera y señalarlo. El precio también es una ventaja, se puede comer bien y económicamente: un menú completo sale por unos 1.000 ¥ (6 €), el agua o té son gratuitos y siempre traen una toallita húmeda para limpiar las manos antes de comer. Para aquellos a quienes no les guste la comida japonesa siempre se encuentran las típicas cadenas internacionales de comida rápida.
El desayuno tradicional japonés consta de arroz, pescado y sopa de miso. En los ryokan es lo único que dan. Algunos hoteles, sólo los de más altas categorías, ofrecen también desayuno occidental.
Es interesante probar un día una bandeja de bento, comida para llevar y que incluye arroz, pescado y vegetales crudos y cocidos, salsa de soja, wasabi, jengibre, una toallita húmeda y los palillos. Todo en una caja, muy bien presentado. Casi como una obra de arte, a cuál más bonita!.
Deben tenerse en cuenta unas normas básicas a la hora de comer en un restaurante japonés: para empezar traen la toalla caliente para limpiarnos las manos y la carta. No se deben clavar nunca los palillos verticalmente en el arroz, puesto que así es como se ofrece a los muertos, ni se debe pasar comida a otra persona con los palillos. Tampoco hay que echar la salsa de soja por toda la comida ni mezclarla con los palillos. Hay que acabarse toda la comida que sirven y curiosamente los japoneses chupan indecentemente los fideos. Por último, no hay que dejar propina, no está bien visto.
Para beber lo más típico es la cerveza (la nacional Asahi la encontramos muy buena), pero lo cierto es que es bastante cara: te puede salir por 500 ¥ o más). Lo mismo pasa con el café, entre 340-500 ¥. Una alternativa es pedirlo en cadenas de fast food, donde suele costar unos 150 ¥, o en las máquinas de vending por unos 120 ¥, pero en estas es muy dulce.
El sake japonés, un vino de arroz, combina muy bien con la variedad de platos. Fermentado a partir de arroz y agua, el sake es una bebida alcohólica que beben los japoneses desde tiempos inmemoriales. Se puede beber caliente, lo que hace efecto más rápido y calienta todo el cuerpo en invierno, aunque también se bebe frío. Hay cervecerías de sake en todas las regiones de Japón y cada una de ellas obtiene un sake con un sabor caracterizado por la calidad del arroz y el agua utilizados y por los procesos de fermentación.
Existen escuelas donde se puede aprender a llevar a cabo esta ceremonia con éxito, aprendizaje que puede durar meses. Me pareció un tema curioso para entender mejor la mentalidad japonesa: el amor al detalle y la meticulosidad de sus actos. Consiste en preparar el té verde según un protocolo, realizado normalmente en habitaciones al más puro estilo tradiciona japonés. Se debe crear una atmósfera de armonía. Su duración es de aproximadamente 30 minutos, durante los cuales, los invitados deben permanecer sentados sobre sus piernas. Realmente incómodo.
La persona encargada de hacer el té utiliza una especie de tetera donde se hierve el agua, una cuchara de madera de bambú para remover la mezcla, unos cuencos donde servir el té y un recipiente donde echar el agua sobrante y colocar los utensilios ya usados. El encargado de dirigir la ceremonia lava en primer lugar todos los utensilios en presencia de los invitados. Cada movimiento que realiza está estudiado y ensayado, incluso el lugar exacto donde se debe dejar cada utensilio y el tiempo que se debe invertir en cada una de las fases de que consta esta ceremonia. El té comienza a servirse al invitado principal en un cuenco. Al recoger dicho recipiente, hay que girarlo 180º en el sentido de las agujas del reloj, tomar dos o tres sorbos y pasarlo al siguiente comensal hasta que todos lo hayan probado.
En otras ceremonias, cada invitado bebe de su propio bol. Todo ésto acompañado de múltiples inclinaciones y gestos. Una vez bebido el té, se gira otra vez otros 180º y se devuelve con otra inclinación. Una vez que todos lo han tomado el encargado de la ceremonia vuelve a limpiar todos los utensilios. Yo hice la ceremonia del té en Fukujuen (Kyoto), que es una tienda de té con producción propia. La cerermonia duró 30 minutos y costó 2.650 ¥.
Los onsen son lo que para nosotros representan los balnearios. Suelen estar enclavados en zonas montañosas, pero también en cualquier hotel. El agua suele estar, más o menos, a una temperatura de 40ºC y el baño se toma completamente desnudo, con una pequeña toalla que suele usarse para la cabeza. Es así la forma en que se relajan los japoneses.
Al igual que Japón es conocido mundialmente por su avanzada tecnología y su cultura y ritos ancestrales, los onsen son uno de los mejores y más saludables pasatiempos de los japoneses. Se calcula que las tres cuartas partes del territorio japonés está ocupado por montañas y bosques, por lo que existe un gran número de onsen a lo largo de todo el país del sol naciente. La riqueza de las aguas termales en sales minerales, otorga a estos baños propiedades terapeúticas y de relajación. Los onsen son lugares donde tomar un baño, no donde bañarse, por lo que hay que seguir una serie de normas muy estrictas.
Los baños son colectivos pero con áreas separadas para hombres y mujeres, ya que se realizan desnudos. Antes de entrar a la piscina hay que lavarse concienzudamente, es decir, tomándose su tiempo, para eliminar cualquier impureza. En el ofuro (enormes bañeras) el agua está muy caliente y su función es relajar, no limpiar. El agua caliente usada en el ofuro ayuda a eliminar toxinas, relajar los músculos, estimular la circulación y purificar el cuerpo y el alma.
No importa la edad, el género o el lugar donde viven. Las personas que no tienen ofuros en casa tienen la opción de ir al baño público o sentô: una réplica del onsen con la diferencia de que el agua no sale caliente de la tierra sino que se calienta artificialmente. Incluso hoteles de menor categoría tienen estos baños.
Debo reconocer que no he pasado jamás tanto calor como esas tres semanas de estancia en Japón. No sólo calor, sino un bochorno insoportable que ha marcado mi viaje. Creo que teniendo en cuenta que son vacaciones, lo he soportado bien. Para personas muy sensibles al calor que se olviden de ir a Japón en julio o agosto. Como muchos japoneses, me compré una toallita pequeña y la llevaba colgando del cuello para irme secando el sudor. De maquillaje ni hablar. Todo era sudor.
Teóricamente era época de lluvias, pero yo el 99% de los días tuve sol y casi sin nubes. Lluvia un sólo día y a ratos. Durante mi estancia el sol sale a las cinco y poco de la mañana y se pone pasadas las seis y media de la tarde. De noche el bochorno sigue siendo sofocante. La mejor época para visitar Japón es la primavera cuando florecen los cerezos.
Durante nuestro verano, Japón tiene 6 horas más que en España.
En Japón hablan poco inglés, como en España, pero tienen mucha voluntad de ayudar y yo no tuve ningún problema por moverme por todas partes y para llegar a todos mis destinos y siempre preguntando cuando tenía alguna duda.
Buenos días - Ohayo gozaimasu
Me llamo Pepe - Watashi wa Pepe desu
Buenas tardes - Konnichi-wa
¿Cómo se llama? - O namae wa?
¿Cómo está? - O-genki-desu-ka?
¿Cuánto cuesta? - Kore ha ikura desu ka?
No, gracias - ii-desu
Por favor - Dozo
Muchas gracias - Domo arigato
Adiós - Sayonara
Disculpe - Sumimasen
Los japoneses repiten constantemente a la entrada y salida de tiendas, hoteles, estaciones, autobuses, y en todas partes, las palabras domo arigato gozaimas es la fórmula más educada y más usada y que se oye constantemente, entrando y saliendo de las tiendas, en los trenes, en todas partes.
Japón, Lonely Planet (edición en español, Marzo 2008).
Información general: Oficina Nacional de Turismo Japonés | Tourism Guide for Japan Travel | Japan Travel Guide | Japan Tourism.
• Generalizando, no hay japoneses calvos, ni con canas.
• Hay máquinas de vending en todas, todas, todas partes: es imposible morir de sed o hambre.
• Por la calle en lugar de publicidad en forma de octavillas te dan paquetes de kleenex.
• Los japoneses son muy reacios al contacto físico. El cambio de un pago suelen depositarlo en una bandeja para así intentar evitar en lo posible tocar a los clientes.
• En las máquinas expendedoras de tabaco, por 100 ¥ hay ceniceros portátiles para echar la ceniza cuando se está en la calle.
• En Japón está prohibido fumar en la calle, excepto en lugares habilitados para ello, aunque curiosamente sí se puede fumar en la mayoría de restaurantes.
• Hay muy pocas papeleras por las calles de Japón, sólo algunas al lado de las máquinas de vending o buscando mucho en las estaciones. A pesar de ello, las calles están limpísimas... ¿guardan la basura en el bolso?.
• En las estaciones de metro y tren y en las calles japonesas hay zonas de suelo con relieve para ayudar de los invidentes. Por toda la ciudad hay estas baldosas amarillas. Con líneas marcan el camino que han de seguir los invidentes; con puntos, un cruce o intersección de calles. Son muy incómodas cuando se arrastran maletas, pero muy prácticas para su público objetivo: los invidentes.
• El letrero Lotteria en una tienda significa que en ella se vende comida rápida japonesa, de la empresa Lotto. Por tanto nada que ver con la lotería.
• La corriente eléctrica en Japón es de 100 voltios, pero existen dos frecuencias posibles: de 50 o 60 Hz. Los enchufes son de dos clavijas planas (tipo A). A veces es necesario un transformador de corriente. Los hoteles de lujo ofrecen adaptadores, los demás no.
• Cuando un japonés se nota enfermo llevan mascarilla (como de cirujano) para no contagiar a los demás. Por respeto.
• Los lavabos son un tema aparte e incluso son tema de fotografía, pues son diferentes y los más limpios que he visto nunca. Ofrecen comodidades desconocidas para los europeos: chorros de agua caliente o fría, aire para secarnos, calientan el wáter para sentarse, hay imitación del sonido de la cisterna para evitar que se oiga cuando hacemos nuestras necesidades... Vaya, que es toda una experiencia. Y los baños públicos sin limpísimos y ofrecen baños western style (como los que conocemos aquí para sentarnos) o el japanese style con un agujero. Eso sí, siempre como los chorros del oro.
• En los principales sitios turísticos y templos hay tampones de goma con un dibujito para podernos llevar un recuerdo.
• El móvil es ya una parte de su mano. No suelen ser ni Iphone ni Blackberry, ya que mayoritariamente llevan un móvil de concha. Lo utilizan en el metro, pero nadie habla, todos concentrados mirando internet o jugando por el móvil. También lo utilizan para pagar en los restaurantes de Ramen (fideos): pasan el móvil por una máquina y con el tiquet que les sale lo entregan a cambio de la comida.
• Los libros de bolsillo son realmente de bolsillo, ya que son más pequeños que una cuartilla e incluso venden fundas para los libros. Se leen verticalmente.
• Los japoneses son grandes aficionados al karaoke. Debido a lo sumamente delgados que son los tabiques de las casas japonesas (construidas en madera) se pusieron de moda los karaoke-box, una especie de cabinas de teléfono donde el japonés de turno se mete para cantar a pleno pulmón, lo que consigue que el sonido quede amortiguado.
Compré el vuelo en la agencia de Viajes Iberia de Mataró (tel. 93 755 25 80) a mediados de junio y me costó 1.411,49 €.
Tomo el vuelo de las 6:50 de la mañana a Roma, donde espero 7 horas y a las 14:00 sale el avión hacia Osaka, donde llega a las 9 de la mañana. Casi 12 horas de vuelo.
Una vez llego al aeropuerto compro el billete de tren hasta Osaka-Namba por 1.390 ¥ que sale a las 11:05 de la mañana y llega a las 11:42. Hay trenes cada 15 minutos. En Osaka hay más estaciones y depende de dónde esté nuestro hotel, nos conviene ir a una u otra.
Swissotel Osaka (5-1-6 Namba, Chuo-ku, 542-0076; tel. 0081 6 6646 1111). Con 548 habitaciones es el hotel más grande entre los hoteles de lujo. Curiosamente tiene 3 capillas para organizar bodas, cosa que es muy común en Japón. El Executive Club es perfecto para responder a cualquier tipo de demanda del viajero exigente. Habitaciones amplias y muy bien situado. The Ritz-Carlon Osaka es otro hotel de lujo elegante y clásico para quien quiera y pueda darse el gusto. Otros hoteles recomendados que visité: Cross Hotel Osaka y City Plaza Osaka.
Algunos restaurantes que me recomendaron pero a los que no fui: Daruma, Kushikatsu, Chibo e Imai.
Es típico en Osaka comer Okonomiyaki. Consiste en una masa con varios ingredientes cocinados a la plancha enfrente del comensal. Según el restaurante, la preparación del okonomiyaki es llevada a cabo por el cocinero delante del cliente en una plancha o por los propios comensales, a los que se les proporcionan los ingredientes. En este último caso, se sirven varios cuencos, uno con el preparado de col que forma la base del okonomiyaki, y el resto con los ingredientes elegidos. Para cocinar el okonomiyaki hay que verter los ingredientes sobre la plancha, cocinarlo por ambos lados usando dos espátulas, una grande (para poder darle la vuelta) y otra pequeña (para manipularlo con facilidad), y una vez listo cubrirlo con la salsa y el resto de ingredientes antes mencionados. El okonomiyaki es frecuentemente comparado con la tortilla francesa, la pizza y los crêpes por la variedad de ingredientes que puede contener e incluso llega a ser llamado pizza japonesa.
OSAKA es la tercera mayor ciudad de Japón, con una población de casi 3 millones de habitantes. La ciudad es uno de los puertos y centros industriales más importantes de Japón, así como la capital de la Prefectura de Osaka Forma parte de la región de Kansai y es el núcleo del área metropolitana Osaka-Kobe-Kyoto que tiene una población de casi 18 millones de habitantes. Situada a 2 horas y media aproximadamente de Tokyo en tren bala. Es una ciudad caótica, con extrañamente poca planificación urbana, con un tráfico intenso, una calor asfixiante y una contaminación importante. Elegí Osaka como entrada de mi viaje para empezar por la región de Kansai y después salir por Tokyo.
Osaka se divide en dos zonas: Kita y Minami. Kita significa norte en japonés, es el centro administrativo de los negocios y todo son tiendas y grandes rascacielos. En Minami, sur en japonés, es el distrito del ocio y cuenta con las bulliciosas zonas de tiendas y vida nocturna de Namba y Shinhaibashi. Dos ríos, el Dojima-gawa y el Tosabori-gawa forman la zona divisoria entre Kita y Minami. Al sur de Minami (sur del sur) hay otro conjunto de puntos de interés alrededor de la estación de Tenno-ji, entre ellos se cuentan Shitenno-ji, Tenno-ji-koen, Den-Den Town (barrio de la electrónica) y el distrito retro de ocio Shin-Sekai.
Más allá, al oeste del centro y en la zona de la bahía, se encuentran el parque temático Universal Studios Japan. Un lugar interesante para quien le gusten los parques de atracciones o para quien viaje con niños.
El castillo de Osaka comenzó aa construirse en 1583. Más de 60.000 obreros trabajaron en su construcción, obligados a traer enormes cantidades de piedra de los alrededores. El castillo fue decorado con oro y plata y tesoros de valor incalculable. Durante la II Guerra Mundial varias bombas destruyeron el castillo y más tarde, en 1950, lo que quedaba de él fue arrasado por un tifón. En 1995 fue restaurado bajo la supervisión de arquitectos e historiadores que siguieron fielmente los planos y diseño del original. Muchas de las piezas fueron restauradas de las ruinas del original, pero otras muchas tuvieron que hacerse nuevas, réplicas exactas de lo que había sido el emblema de la ciudad de Osaka. La entrada cuesta 600 ¥ y está abierto de 9 a 17horas. Para llegar al castillo tomo el metro hasta la estación de Nomiya y camino bajo un sol de cuidado hasta el acceso al castillo.
También es recomendable visitar el Floating Garden Observatory en el Umeda Sky Building. Subir cuesta cuesta 700 ¥. Es el edificio más emblemático de Osaka desde su finalización en 1993. Tiene un mirador en el piso superior que ofrece unas increíbles vistas de 360º de la ciudad de Osaka. El observatorio se encuentra en el piso 40. Que se le llame jardín es anecdótico, pues de jardín tiene poco: es una plataformna circular que da la vuelta al edificio y eso es todo. Abierto de 10 a 22 h, es recomendable visitarlo cuando anochece para ver las magníficas vistas de Osaka.
El Museo de Nintendo yo no lo visité, pero creo que mucha gente puede estar interesado en él.
Dotombori es una de las zonas más vivas de Osaka, repleta de restaurantes, teatros, tiendas y vida nocturna es la arteria principal de Osaka y una de sus zonas principales. El río no es un río natural, sino el producto del desvío de otro hace muchos años debido a una inundación y que tuvo que ser nuevamente encauzado. Se encuentra altamente contaminado.
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