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Hungría es un país situado en el centro geográfico de Europa, sin salida al mar, y que comparte fronteras con Eslovaquia al norte, Ucrania y Rumanía al este, Serbia y Croacia al sur, Eslovenia al sudoeste y Austria al oeste. Budapest es su capital y también su mayor ciudad. El país tiene una superficie total de 93.030 km2 (algo menos de la quinta parte de la de España). Es, en general, un país bastante llano y ocupa la cuenca media del río Danubio. Al oeste destaca el lago Balaton, el mayor de Europa Central.
Desde el punto de vista turístico Hungría se encuentra entre los primeros 30 destinos turísticos del mundo en número de visitantes, pero al parecer la mayoría de ellos se conforma sólo con visitar Budapest y, como mucho, la zona del lago Balaton. Si bien es cierto que en países vecinos podemos encontrar paisajes o monumentos más espectaculares que en Hungría, la verdad es que el país tiene mucho que ofrecer al viajero inquieto. Por ejemplo, podemos encontrar un gran número de lugares declarados Patrimonio de la Humanidad, sobre todo teniendo en cuenta el pequeño tamaño del país. Además, a lo largo y ancho del país hay otras ciudades y pueblos que son ciertamente encantadores y que nos permitirán ver y disfrutar de cerca el modo de vida de la población magiar.
Del 2 al 11 de Abril de 2010.
El orden de esta ruta no es casual, ya que dejamos expresamente la visita a Budapest para el final con el fin de que no coincidiera con los días festivos de la Semana Santa y evitar así la previsible avalancha turística desde toda Europa. En esos días empezamos el recorrido por otras zonas del país, donde apenas encontramos turismo, excepto unos pocos alemanes en el lago Balaton. En la mayoría de sitios estábamos solos o prácticamente.
Para cuando llegamos a Budapest, una semana después de Semana Santa, probablemente ya había bajado la afluencia de visitantes, aunque Budapest, como muchas otras ciudades turísticas europeas, atrae turismo en cualquier época del año.
La moneda oficial de Hungría es el Florín (Forint en húngaro, abreviado Ft; código internacional: HUF). Aunque Hungría es miembro de la Unión Europea desde 2004 y está previsto que algún día se adhiera al euro, ahora por ahora no hay fecha fijada para ello.
Hay billetes de 500, 1.000, 5.000, 10.000 y 20.000 Ft. Conviene saber que desde 2009 los billetes de 200 Ft ya no son legales (por si alguien os quiere colar alguno). Los euros pueden ser cambiados sin problemas en las oficinas de cambio de divisas. Se puede pagar con tarjetas de crédito en hoteles, grandes tiendas y restaurantes, pero siempre conviene asegurarse antes de que es así (también puede haber problemas con las nuevas tarjetas con chip). También se puede obtener dinero a través de cajeros ATM, presentes en bastantes poblaciones húngaras.
En las fechas de nuestro viaje el cambio medio obtenido fue de: 1 € = 260 Ft (Forint) / 1 Ft = 0,003846 €
(ver cambio oficial actualizado en el enlace Eur -> HUF).
+ 174,5 € (vuelo BCN-Budapest-BCN)
+ 116 € (50% alquiler coche + seguro todo riesgo)
+ 43,9 € (50% gasolina coche)
+ 195 € (50% alojamiento)
+ 187 (50% entradas, comida, otros)
= 716,4 € (total por persona)
Nivel de vida en Hungría: Nosotros encontramos que el coste de la vida en Hungría, al menos en las fechas de nuestro viaje, era algo más caro que otros países del Este, como Rumanía o Bulgaria, aunque aún y así los precios son más baratos que en nuestro país. En julio de 2009 el IVA en Hungría subió del 20 al 25%, aunque los hoteles y alimentos básicos gozan de un IVA reducido del 18%.
De todos modos, el cambio vigente entre el florín húngaro y el euro puede abaratar los costes del viaje, ya que, en general, en los últimos años tiende a perder valor respecto al euro. Y si se dispone de carné de estudiante internacional ISIC vale la pena llevarlo consigo, ya que en algunas entradas el descuento es del 50%. Por último, comentar que en Budapest los precios son sustancialmente más caros que en el resto del país.
Para viajar a Hungría los ciudadanos españoles sólo necesitan un pasaporte o un DNI en vigor, al menos para estancias que sean inferiores a los 3 meses.
Las compañías aéreas de bajo coste WizzAir y Vueling tienen, o al menos tenían en las fechas de nuestro viaje, vuelos directos entre las ciudades de Barcelona y Budapest. En nuestro caso, por conveniencia de horarios, hicimos la ida con WizzAir y la vuelta con Vueling.
Para movernos por Hungría nosotros optamos por alquilar un coche, la opción más recomendable si se quiere exprimir al máximo el tiempo de viaje disponible y tener un grado de libertad total que permita, incluso, modificar la ruta sobre la marcha y llegar a lugares dónde el transporte público es muy escaso o inexistente.
Nosotros alquilamos el coche a través de la web eAlquilerdecoches y la experiencia fue muy satisfactoria. Recogimos el coche, un Fiat Punto muy nuevo, a nuestra llegada al aeropuerto de Budapest y lo entregamos 6 días después en el centro de Budapest, con un coste total de 232 € (6 días), incluyendo un seguro extra de 42 € para cubrir cualquier percance y no estar sujetos a la franquicia de 900 €.
Recorrimos un total de 1.200 km con el coche de alquiler. El precio de la gasolina 95 oscilaba, en las fechas de nuestro viaje, entre los 326 y los 333 Ft/litro, por lo que era sustancialmente más cara que en España.
En general, las carreteras húngaras tienen aún mucho por mejorar, ya que el asfalto suele estar en mal estado, con muchos parches, por lo que lo normal es ir dando botes. Siempre hay que conducir con la luz de cruce encendida. Y respecto a la forma de conducir de la población local es, en general, bastante correcta, aunque con una cierta tendencia a correr mucho.
En Hungría todas las autopistas son de peaje, aunque en la ruta expuesta en este viaje las evitamos completamente tomando carreteras nacionales alternativas. Las vías de peaje son en general reconocibles por la señal donde aparece el texto matrica-vignette. El pago se puede realizar en los puntos de venta habilitados al efecto, tiendas y gasolineras, así como por Internet y vía SMS con el teléfono móvil. El no pagar supone una multa y es importante guardar el recibo, físico o electrónico, del pago del peaje por si, en un control rutinario o por algún tipo de infracción el vehículo es detenido por la policía. Podéis encontrar más información sobre condiciones, precios y puntos de venta en el enlace Autopalya.hu (en inglés, pero con una parte en español).
Para buscar hotel en la ciudad de Budapest utilizamos el Booking.com, la mejor opción para buscar hoteles de un cierto nivel a precios más económicos. Así encontramos el art'otel Budapest, un hotel de 4* bien situado, cómodo y con instalaciones bastante nuevas y más que correctas por sólo 63 € la noche por una habitación doble con todas las comodidades de un hotel de estas características.
Para el resto del país optamos por pensiones (panzió), apartamentos privados (szoba kiadó) o casas de huéspedes (vendeghaz) que íbamos buscando sobre la marcha al llegar a un pueblo o ciudad, con precios que oscilaban entre los 22 y los 45 € por una habitación doble con baño. La relación calidad-precio que obtuvimos fue, en general, bastante buena. Y en la época del año que hicimos este viaje, con muy poco turismo si exceptuamos la ciudad de Budapest, normalmente éramos los únicos huéspedes.
Para viajar a Hungría no hay ninguna vacuna obligatoria y ni siquiera recomendada. Las condiciones sanitarias en el país son bastante aceptables, pero se recomienda viajar, como a cualquier otro país del mundo, disponiendo de alguna póliza o seguro médico que cubra la asistencia sanitaria y, en su caso, los gastos de repatriación.
En Hungría no hay especiales problemas de seguridad o no más que en nuestro país. Por ello, en las zonas más turísticas y en transportes públicos, sobre todo en Budapest, conviene vigilar los bolsos y equipajes de mano por la posible presencia de carteristas. Tampoco hay que dejar en el coche objetos a la vista cuando lo aparquemos. En cualquier caso hay que tomar las precauciones habituales y usar el sentido común, estando siempre vigilantes. Dicho esto esto, nuestra experiencia al respecto fue totalmente positiva y no tuvimos en ningún momento la más mínima inquietud.
En las fechas de nuestro viaje por Hungría, en la primera semana de abril, el tiempo fue típicamente primaveral, bastante cambiante, con algún episodio de lluvia y temperaturas entre frescas por la noche y más cálidas de día, pero en general bastante suaves. El día oscurecía sobre las 19:45 horas.
En Hungría la electricidad es de 220 V y 50 Hz, con un tipo de enchufe equivalente a los que encontramos en España.
En general el acceso a Internet por banda ancha está bastante extendido en Hungría. Es habitual encontrar acceso wi-fi gratuito en centros comerciales y en algunos cafés y bares, sobre todo en Budapest, pero también en pequeñas poblaciones (hay que fijarse en el signo wi-fi a la entrada del local).
El húngaro (o magiar) es la lengua materna del 93% de la población de Hungría y pertenece al grupo de las lenguas Urálicas. Se da la circunstancia de que esta lengua no tiene ningún parentesco con el resto de lenguas de la zona y, de hecho, junto con el estonio y el finés, pertenece al grupo de las lenguas europeas que no forman parte de la familia de lenguas indoeuropeas.
A lo largo de nuestro viaje no tuvimos demasiados problemas para hacernos entender, utilizando sobre todo el inglés. El alemán también parece bastante extendido, sobre todo en la zona del lago Balaton, por lo que en algún caso tuvimos que recurrir a nuestro escaso vocabulario alemán, e incluso italiano, para entendernos con los dueños de alguna pensión.
En cualquier guía podréis encontrar más vocabulario de magiar, pero aquí tenéis unas cuantas palabras útiles: Utca (Calle); Tér (Plaza); Igen (Sí); Nem (No); Kávézó (Cafetería); Étterem (Restaurante); Vendégház (Casa de Huéspedes)
En Hungría rige la misma hora que en la España peninsular.
Hungary, Lonely Planet (en inglés, 6ª edición Junio 2009). Bastante bien en general, y tratándose de una edición tan reciente, en las fechas de nuestro viaje, la información estaba bastante actualizada.
Empezamos este viaje tomando un vuelo de la compañía WizzAir de Barcelona a Budapest. Tras 2 horas de vuelo aterrizamos en la terminal T1 del aeropuerto Liszt Ferenc de Budapest, después de recorrer 1.500 km desde Barcelona. Se da la circunstancia de que este aeropuerto fue rebautizado en el mes de marzo de 2011, ya que su nombre anterior era Ferihegy. La teminal T1 es pequeña y algo vetusta, quizás por ello es la destinada a las compañías de bajo coste.
En la sala de equipajes de esta terminal hay una oficina de cambio de divisas, pero el cambio ofrecido es tan malo que conviene cambiar lo mínimo o esperar, si es posible, a cambiar en otro lugar. Al salir de la terminal encontramos a la persona de la compañía de alquiler de coche contratada que nos debe llevar a la oficina, ya que no disponen de ella en el propio aeropuerto (tal como hemos comentado antes, en el apartado Transporte, el coche lo alquilamos a través de la web eAlquilerdecoches). En la oficina de esta compañía, situada a sólo 5 km de la terminal T1, formalizamos el contrato de alquiler y salimos con nuestro flamante coche con rumbo a la ciudad de Pécs.
Pero antes, a sólo 500 metros de esta oficina, paramos en un centro comercial Tesco porque nos han dicho que en él hay una oficina de cambio de divisas. Efectivamente, la encontramos y podemos cambiar euros a florines (Ft) a un precio mucho mejor que en el aeropuerto (casi un 20% más).
Desde el sudeste de Budapest tomamos la ruta 4 en dirección a Debrezen, hacia el este, pero al llegar a Cegléd, tras recorrer unos 50 km, nos desviamos y tomamos la 441 hacia Kecskemét. Al llegar a Kecskemét, después de 34 km, tomamos la ruta 52 hasta Donaföldvar (90 km hacia el oeste), donde enlazamos con la ruta 6. Este tramo de la ruta 52 cruza el precioso paisaje que conforma el parque nacional Kiskunság, formado por grandes superficies de hierba y humedales rebosantes de aves.
En Donaföldvar cruzamos el imponente río Danubio a través de un larguísimo puente. Siguiendo la ruta 6 hacia el sur nos reencontramos poco después con el Danubio a la altura de Paks, ya que la carretera serpentea paralela al gran río. Unos 140 km después de Donaföldvar llegamos a Pécs, nuestro destino final por hoy.
La distancia total recorrida en este itinerario ha sido de unos 300 km. Debemos aclarar que la ruta seguida no es ni mucho menos la más corta entre el sudeste de Budapest y Pécs, pero es que nuestra intención inicial era detenernos en Kecskemét, pero luego, sobre la marcha, decidimos continuar hasta Pécs.
Después de preguntar en varios hoteles del centro de Pécs, como el Patria (nos pareció caro), el Aranyhajo Fogado (mejor que el anterior, pero también caro) o el Nap Hostel (sólo había una habitación doble y ya estaba ocupada), nos decidimos por ir a una casa que alguien nos había recomendado en la calle.
Se trata de una casa que dispone de un único apartamento privado enorme, con baño, calefacción, cocina y 4 camas por el que pagamos 3.000 Ft por persona (en total 6.000 Ft, unos 23 €). Esta casa se encuentra en la calle Szepesy Ignac nº 6 (en el exterior de la casa hay un rótulo que pone Apartment), super céntrica porque esta calle desemboca en el lado norte de la plaza Szechenyi, pero a la vez muy tranquila. La casa la lleva la señora Gulyós Gabriella y aunque sólo nos pudimos entender con ella con cuatro palabras de alemán la verdad es que el lenguaje de signos obra maravillas y no tuvimos ningún problema durante la estancia. Muy recomendable.
En cuanto a restaurantes podemos recomendar el restaurante Oázis Ettérem (calle Király, 17), de tipo libanés, o el Az Elefanthoz (plaza Jokai, 6). Para desayunar un buen lugar es el Café Semiramis (c/ Király, 33, delante de la iglesia de San Esteban).
PÉCS (pronunciado Pics es una ciudad situada en el sudoeste de Hungría, cerca de la frontera con Croacia. Durante sus 2.000 años de historia Pécs siempre ha sido una ciudad multicultural, donde se han fundido pueblos y culturas de distintas procedencias. Tanto es así que en 1998 la UNESCO le dio a la ciudad el premio Ciudades Por la Paz gracias a su esfuerzo por preservar las culturas minoritarias y también por su actitud tolerante y de ayuda a los refugiados de la guerra de los Balcanes.
En 2010, el año de nuestra visita a la ciudad, esta había sido elegida como Capital Europea de la Cultura, junto a Essen (Alemania) y Estambul (Turquía). Y ello propició que encontráramos un gran número de obras en marcha en el centro de la ciudad, con renovación de plazas, calles y lugares públicos, así como la creación de centros cultura- les, una sala de conciertos o una biblioteca.
Debido a su larga y rica historia, así como a la cantidad y calidad de bellos edificios y rincones que atesora, Pécs es una de las ciudades húngaras más interesantes de visitar. Además es una ciudad tranquila y agradable para recorrer a pie. Y por último, pero no menos importante, Pécs es la ciudad húngara donde hay más y mejor arquitectura turca, testimonio de sus 150 años de ocupación otomana.
Alrededor de Széchenyi Tér, la plaza principal de la ciudad, encontramos algunos bonitos y grandes edificios barrocos, pero lo que más sorprende en ella es la antigua mezquita Gazi Kasim, ahora consagrada como iglesia católica, aunque permanecen visibles en ella algunos elementos islámicos (en el interior es posible ver algún fresco del s. XVI con pasajes del Corán). Fue construida por los turcos en el s. XVI y es el mayor edificio construido durante la época de ocupación otomana que aún queda en pie en Hungría. Destaca en el centro de la plaza por su cúpula verde de cobre oxidado. En un lado de la plaza está el Museo Arqueológico Janus Pannonius, situado en un bonito edificio del s. XVII. En el lado sur de la plaza está, junto a una columna, la fuente Zsolnay, de porcelana.
En la calle peatonal Király, al este de Széchenyi, hay también bonitos edificios, como el Teatro Nacional de Pécs, en un edificio neo-rococó. También el Hotel Palatinus, la iglesia de San Esteban o el Museo Marzipan. Unos 250 m. al sur de Széchenyi está la plaza Kossuth Tér, donde destaca el Ayuntamiento, en un llamativo edificio de finales del s. XIX de estilo ecléctico, y la Sinagoga, en un edificio de estilo romántico de 1869. Esta última es visitable, pero estaba cerrada en las fechas de nuestro viaje.
Siguiendo la calle Janus Pannonius desde la esquina noroeste de Széchenyi nos dirigimos hacia la zona donde se encuentra Dom Tér, pero unos 100 m. antes de llegar nos detenemos en la ...
Necrópolis paleocristiana de Pécs (Sopianae) (declarada Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en el año 2000). Se trata de un excepcional conjunto de tumbas ornamentadas del s IV situadas en el que fue cementerio de la ciudad romana de Sopianae, la actual Pécs. Estos sepulcros poseen un gran valor estructural y arquitectónico, porque fueron excavados bajo tierra como cámaras funerarias y encima de ellos se construyeron capillas funerarias. También poseen un valor artístico importante porque están ricamente ornamentados con excelentes pinturas murales de temática cristiana.
A través del muy recomendable Cella Septichora Visitor Centre (entrada: 1.200 Ft ó 600 Ft con carné ISIC) se pueden visitar varias de esas tumbas, aparte de ver paneles explicativos, exposiciones y todo tipo de material multimedia sobre la necrópolis.
Ya en Dom Tér visitamos la gran e interesante Basílica (Székesegyház), la cual data del s. XI, pero que fue mayormente renovada en 1880. Vale la pena recorrer su interior para ver sus bonitas capillas. Junto a la basílica encontramos el Palacio del Obispo, un bonito edificio del s. XVIII. En uno de sus balcones hay una curiosa estatua de Franz Liszt. Desde aquí podemos seguir un tramo de la antigua muralla de la ciudad hasta llegar a la barbacana (s. XV), la única torre defensiva que queda en pie de la muralla de Pécs. Junto a ella hay un precioso jardín. Lo cierto es que toda la parte vieja de Pécs es muy bonita y repleta de plácidos rincones.
Desde Dom Tér vamos hacia el este por la calle Káptalan, donde hay varios interesantes museos, como la Modern Art Hongarian Gallery y Ferenc Martyn Museum o el Zsolnay Porcelain Museum. En la calle Rakóczi, unos 500 m. al oeste de Széchenyi, hay una mezquita, construida por Yakovali Hassan, y que es la única de Hungría que aún conserva su minarete.
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