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Etiopía aún es para la mayoría en el mundo occidental sinónimo de niños desnutridos y paisajes áridos, pero afortunadamente esta imagen corresponde a una situación del pasado (a principios de la década de los 80), y aunque hoy día continua siendo uno de los países más pobres del mundo, afortunadamente esta imagen no es la habitual, aunque episodios de hambruna pueden aparecer en cualquier momento en caso de sequías persistente.
Para el viajero, Etiopía, la antigua Abisinia, es la cuna del mítico Nilo Azul, donde las tierras altas cubren la mayoría del territorio y el valle del Rift cruza el país en diagonal, dando lugar así a una gran variedad de paisajes que hospedan una rica fauna. Por otra parte es el único país africano que nunca ha sido colonizado, sintiéndose su gente además muy orgullosa de luchar por su independencia. Además posee una riqueza cultural bastante inusual en el continente, con un rico patrimonio cristiano ortodoxo, mantenido incluso cuando todos los países vecinos se pasaron al Islam en el s. VII.
Viajar por Etiopía no es fácil ya que la infraestructura turística es mínima o inexistente, las distancias son grandes y el transporte muy precario, pero la recompensa es grande: paisajes fabulosos, una población muy amable y acogedora, un patrimonio cultural e histórico impresionante, y muy pocos turistas, incluso en los lugares más visitados. Y todo ésto es posible, además, viajando con un presupuesto bastante bajo.
Del 17 de Agosto al 10 de Septiembre de 2002.
La moneda oficial en Etiopía es el Birr etíope. A Etiopía se pueden llevar euros ya que es posible cambiarlos en cualquiera banco e, incluso, se pueden utilizar para pagar vuelos interiores de Ethiopian Airlines, aunque sólo en su oficina de Addis Ababa. Pero también es necesario llevar una cierta cantidad de dólares americanos, dado que los 20 US$ de las tasas de salida internacional en el aeropuerto de Addis Ababa deben pagarse obligatoriamente en esta moneda (no es posible pagarlas ni siquiera en moneda local). Llevar dólares también puede ir bien para pagar directamente con ellos si no se dispone de moneda local (los euros todavía no son aceptados en la calle), y esta situación es factible porque la única oficina de cambio que hay en el aeropuerto de Addis cierra por la noche, y si vuestro vuelo llega a horas intempestivas os encontraréis con que no podréis cambiar hasta la mañana siguiente y mientras tanto deberéis pagar al menos el taxi para ir a la ciudad.
Por otra parte, nuestra experiencia nos dice que es preferible cambiar en oficinas del Dashen Bank que hacerlo en el Commercial Bank of Ethiopia, ya que en el primero el cambio es ligeramente mejor y además no carga gastos de cambio (aproximadamente un 0'2% sobre el total).
Las tarjetas de crédito sólo son útiles en Addis Ababa (por ejemplo para pagar vuelos nacionales en las oficinas de Ethiopian Airlines, o también en los hoteles de lujo).
Cambio promedio: 1 Birr etíope = 0'12 €
+ 825'94 € (vuelo ida/vuelta + tasas salida)
+ 38 € (visado)
+ 241'76 € (3 vuelos interiores)
+ 301'41 € (hoteles, comida, transporte, excursiones, regalos, ...)
= 1.407'11 € (total por persona)
Es necesario un visado de entrada al país. Este visado se puede formalizar, antes de viajar, a través de la
Embajada de Etiopía a París (Avda. Charles Floquet, 35 - 75007 París - Tel. 47.83.83.95 y Fax. 43.06.52.14)
utilizando un servicio de mensajería o correo certificado.
Pero desde el mes de marzo de 2002 este visado se puede obtener al llegar al país, siempre y cuando la entrada se haga por el aeropuerto internacional de Addis Ababa. Es necesario llevar un pasaporte con una validez mínima de seis meses y el visado obtenido es válido para un mes y extensible a dos una vez allá. En este caso el precio del visado es de 315 Birr (al cambio sale por unos 38 €).
Por otra parte, la oficina de inmigración del aeropuerto de Addis Ababa cierra por la noche (al menos así pasaba en las fechas de nuestro viaje). Así si vuestro vuelo llega a horas intempestivas, todavía no tenéis visado, y la oficina ya está cerrada, entonces el oficial de policía os dará un resguardo y se quedará vuestro pasaporte. Al día siguiente por la mañana deberéis volver al aeropuerto a buscar el pasaporte y el visado, previo pago de los 315 Birr. Suponemos que con la inauguración de la nueva terminal internacional, prevista para el año siguiente, esto ya no debe ocurrir (!).
Deberemos vacunarnos de todo aquello especificado por un Centro de vacunación internacional, aunque es obligatoria la vacuna de la fiebre amarilla (esta vacuna cuesta 15'30 € y deberemos presentar, al menos en teoría, el documento acreditativo de la vacunación en la entrada al país). Como recomendables tenemos la meningitis, tétanos, tifus (Vivotif) y hepatitis A. También, si visitamos el sur, se recomienda el tratamiento contra la malaria (Lariam).
No hay especiales problemas de seguridad en las zonas habitualmente visitadas, aunque, como siempre, deben tomarse las habituales precauciones que siempre debe tener cualquier viajero en cualquier parte del mundo, especialmente en Addis Ababa. Por otra parte hay que tener en cuenta que todavía hay zonas minadas en territorios fronterizos con Eritrea y Somalia. También se han dado episodios de bandidaje en los accesos por carretera a Kenia y Sudán. Aún así insistimos que Etiopía es un país bastante seguro (en cualquier caso bastante más que su vecino Kenia). No es estraño ver hombres armados con un fusil kalashnikov o similar que lo llevan como una herramienta de trabajo más, con toda la naturalidad del mundo. Resulta chocante, pero no debe causar inquietud.
Como en muchos otros países aquí también hay una cierta obsesión en la prohibición de fotografiar cualquier cosa susceptible de ser considerada una infraestructura sensible (no sólo existe la prohibición, sino que además suele haber vigilancia expresa para hacerla cumplir). Esto incluye cualquier puente, edificios públicos, o instalaciones militares, pero nuestra experiencia también nos ha enseñado que arbitrariamente esta prohibición puede ser aplicada a cualquier cosa. Un aspecto no relacionado directamente con la seguridad, pero que debe tenerse en cuenta en Etiopía es lo que Philip Briggs, el autor de la guía de viaje Bradt sobre Etiopía, ha bautizado acertadamente como histeria del extranjero.
Se refiere al estado de angustia que puede provocar el hecho de ser continuamente acompañado por multitud de niños (o no tan niños) gritando todos a la vez "You, you", "Faranji" (palabra amhárica que significa extranjero), "Where you from?", o "Give me one birr", y todas sus posibles variantes. Esta situación afecta principalmente al viajero que patea las calles, viaja en autobús y se hospeda en hoteles locales, y se da sobre todo en zonas rurales, dónde aparecen niños de debajo las piedras y evidentemente tienen todo el tiempo del mundo. Claramente se ve que algunos niños piden dinero al extranjero más como pasatiempo que por necesidad real. Ante este hecho no hay ninguna receta milagrosa, pero uno debe intentar tomárselo con buen humor, aun cuando a veces se hace muy difícil, porque por propia experiencia os podemos decir que hay momentos en que agotan la paciencia de cualquiera. Ciertamente este fenómeno no sólo se da en Etiopía, pero aquí se da con más intensidad que en cualquier otro sitio.
El transporte para moverse por Etiopía es uno de los aspectos importantes a tener en cuenta al planificar nuestro viaje, ya que las distancias a recorrer suelen ser bastante grandes (la superficie del país es más del doble de la de España), la orografia del terreno es muy complicada, y el estado de las carreteras es bastante precario (sólo el 20% de los casi 40.000 km de carreteras están más o menos asfaltadas). A continuación describimos las alternativas posibles y más comunes:
Autobús. Bajo nuestro punto de vista es la mejor forma de vivir el país, pero también debemos decir que es bastante dura, debido principalmente a que los trayectos se hacen inacabables (por ejemplo, en el circuito norte hay recorridos que suponen dos días de viaje). Los autobuses siempre suelen salir alrededor de las 6 ó 7 h. de la mañana y normalmente nunca circulan más allá de las 18 h., ya que se evita la conducción de noche. Para trayectos largos aconsejamos seguir fielmente la ceremonia del autobús: antes de nada es conveniente comprar el billete el día anterior (hasta las 18 h.), aunque los asientos no son numerados e, incluso, se venden más plazas de las que realmente hay. Por esta razón se debe ir a la terminal de autobuses a las 5 de la mañana, entrar en el recinto de la estación antes de que lo hagan los etíopes (la puerta de acceso está cerrada hasta las 5'30 h. pero a los extranjeros se les permite entrar antes de esa hora), dirigirnos al autobús asignado (el billete suele indicar el nº de autobús) y colocarse delante de la puerta a esperar que la abren y permitan el acceso al autobús (a veces podremos entrar inmediatamente, con el autobús todavía vacío, y escoger el asiento que queramos). Sí llegamos a la estación justo en el momento de abrirse las puertas o con posterioridad a este momento tendremos pocas posibilidades de conseguir un asiento, y en cualquier caso no podremos escoger el sitio. Para hacerse una idea de lo que suele pasar en una estación de autobuses etíope cuando se abren las puertas imaginaos la apertura de puertas de El Corte Inglés el primer día de rebajas. No hay compasión de ningún tipo: abuelos, mujeres con niños, y todo el mundo en general, se lanza a una carrera loca para conseguir un sitio. Etiopía es uno de los poquísimos países africanos dónde no se permite ir gente de pie o sentada en el pasillo del autobús, y ésto suele ser respetado porqué hay vigilancia policial en las carreteras para hacer cumplir la ley. Por tanto, todo el que viaja en el autobús debe tener un asiento. En los trayectos largos se suele parar al menos para el desayuno y la comida (un máximo de 20-30 minutos). En trayectos de dos días se para al final del primer día en algún pueblo intermedio a conveniencia del conductor, dónde deberemos buscar algún sitio para dormir. No es demasiado difícil encontrar algún hotel, pero debemos ser conscientes de que son muy básicos. Los autobuses etíopes no son demasiado confortables, especialmente después de unas cuántas horas de viaje. Además, por alguna extraña razón, los etíopes son muy reacios a abrir las ventanas, aunque el calor y/o olor dentro del autobús sean asfixiantes. Esto, unido a la altura y los trayectos sinuosos, hace que algunos pasajeros se mareen a menudo (de aquí que sea habitual verlos oliendo un limón durante buena parte del viaje para intentar evitar el mareo).
Transporte privado por carretera. Se puede alquilar un vehículo con conductor, por Internet antes de llegar al país o bien a través de una agencia o particular en Addis Ababa. Esta opción permite acortar sensiblemente el tiempo empleado al hacer los trayectos por carretera, además de ser más cómodo y permitir una mayor libertad para detenernos e ir dónde queramos nosotros.
El gran inconveniente es el precio, ya que los precios empiezan a partir de los 100 US$ por vehículo y día, llegando a pedir fácilmente 200 US$. Si se opta por esta opción deberemos vigilar que el vehículo alquilado esté en buenas condiciones, lleve todo el material de repuesto necesario y, además, que el conductor conozca bien la ruta a recorrer. También es conveniente que todo el mundo tenga claro que incluye el precio acordado y que no incluye.
Vuelos interiores. Ethiopian Airlines dispone de vuelos que conectan las principales ciudades del país y en particular cualquiera de los puntos del circuito histórico del norte (Bahir Dar, Gonder, Aksum y Lallibela). Es posible reservar y hacer cambios de fechas prácticamente sin límite. Es aconsejable comprar los vuelos una vez en el país, más que hacerlo desde aquí. En cualquier caso recomendamos no esperar al último día para reservar o comprar el vuelo, ya que hay trayectos que se hacen con aviones muy pequeños y se llenan rápido. Además, en caso de haber realitzado una reserva es imprescindible reconfirmarla y/o pagarla al menos 3 días antes, o en caso contrario será anulada. En cualquier caso es aconsejable reconfirmar el vuelo el día antes de la salida. Por otra parte en cada vuelo deben pagarse 10 Birr adicionales en concepto de taxas de aeropuerto (si es posible es mejor pagarlas en el momento de comprar el billete que hacerlo en el propio aeropuerto). En resumen, la opción de volar tiene la ventaja de la ganancia de tiempo que supone y de que nos ahorramos padecer ciertos trayectos de carretera. El principal inconveniente es, como siempre, el precio, pero también añadiríamos el hecho de perder el contacto con el país real, y también que algunos itinerarios por carretera son realmente espectaculares, como es el caso del de Gonder a Aksum (cruzando las montañas Simien) o el de Addis Ababa a Bahir Dar (cruzando el desfiladero del Nilo Azul).
Ferrocarril. Sólo hay una línea de ferrocarril, que une Addis Ababa y Djibuti pasando por Dire Dawa, pero no parece aconsejable tomar en consideración esta opción, a no ser de que dispongamos de todo el tiempo del mundo.
En nuestro caso optamos por una combinación de autobuses y vuelos interiores. Estos últimos nos permitieron ganar tiempo y también tomar un respiro de los agotadores trayectos de autobús. Ver más detalles en la descripción de nuestro itinerario por Etiopía que sigue a continuación en esta página.
Dada la altura media a que se encuentran la mayoría de lugares visitados (Addis Ababa, circuito del norte y Harar, por ejemplo) el clima es cálido cuando hace sol, pero se vuelve fresco o frío cuando no hace sol y, sobre todo, si llueve. En Dire Dawa o en el sur, con una altura bastante inferior, las temperaturas ya son más altas. Con esto queremos decir que debemos llevar ropa de verano, pero también ropa de abrigo, porque a menudo suelen producirse cambios bruscos de temperatura.
Respecto a las lluvias, en el periodo de tiempo de nuestra visita, llovió casi cada día en la mitad norte del país, aunque suelen ser lluvias en que llueve un rato y para al cabo de poco, y muchas veces llueve al atardecer o durante la noche. Por tanto, la lluvia no es especialmente molesta para el viajero, aunquees necesario ir preparado con un chubasquero o paraguas por si acaso. A cambio disfrutaremos de un paisaje absolutamente verde, muy agradable a la vista.
+1 hora
Además el viajero debe tener presente las siguientes particularidades:
- Etiopía no adoptó el calendario gregoriano revisado tal como hizo el resto del mundo cristiano en el s. XVI, si no que continuó con el juliano vigente hasta entonces, y así hasta hoy día. Por tanto el calendario etíope consta de 13 meses (el lema turístico del país es Ethiopia, 13 months of sunshine). Son 12 meses de 30 días y 1 mes de 5 días (6 días en un año bisiesto). El cambio de año se celebra coincidiendo con nuestro 11 de Septiembre. Concretamente, en nuestro día 11/9/2002 Etiopía ha pasado del año 1994 al año 1995. Por tanto, si visitáis Etiopía en esta época no deberá sorprenderos ver rótulos del tipo Happy new year y decoración de tipo navideña.
- En la hora también funcionan a su manera, ya que miden el tiempo en períodos de 12 horas que comienzan a las 6:00 y 18:00 horas, tal com también hacen fan los swahili de Kenya y Tanzania. Por tanto la hora etíope lleva un decalaje de 6 horas respecto a la nuestra. Así, dada una hora en sistema etíope basta sólo con restarle 6 para obtener nuestra hora.En muchos sitios, sobre todo a nivel oficial o para los vuelos de avión funcionan con el sistema internacional, pero a nivel de calle suelen funcionar con el sistema etíope. Esto es importante especialmente con los horarios de autobuses, ya que si nos dicen, por ejemplo, que un autobús sale a las 11:30 h. normalmente querrán decir que sale a las 5:30 h. (hora internacional). Ante cualquier duda no está de más siempre aclarar si la hora que nos dan es ethiopian time (hora etíope) o faranji time (hora extranjera).
El amhárico (conocido en el país como amhariña) es la lengua oficial de Etiopía, junto con el inglés, y es la que se utiliza como vehículo de comunicación entre los diferentes grupos lingüísticos que conviven en él. No es difícil encontrar alguien, sobre todo en las ciudades, que hable un poco de inglés, pero a menudo este conocimiento se restringe a sólo unas palabras y frases comunes. Por tanto, aprender unas cuántas palabras de amhárico facilitará el contacto con la población local. Además nuestro esfuerzo será sinceramente apreciado ya que demuestra una mayor integración en su cultura. También nos permitirá a menudo cortar a niños que se hagan muy pesados o para evitar que nos cobren precios abusivos (ellos los llaman faranji price y es lo que nosotros conocemos como precio de guiri).
En cualquier guía podréis encontrar más vocabulario, pero aquí tenéis unos cuantos vocablos muy útiles y fáciles de pronunciar para nosotros (entre paréntesis, la palabra en amhárico está escrita tal cual la debemos pronunciar nosotros): Hola (selam), Adiós (xau), Gracias (amesekenalu), Sí (au), No (ei), O.K pero en un sentido amplio (ishi), Estación de autobuses (magnajariya), Café (buna), Leche (wotet), 1 (and), 2 (hulet), 3 (sost), 4 (arat), 5 (amist), 6 (sidist), 7 (sabat), 8 (simint), 9 (setegn), 10 (asir), 11 (asir and), 100 (meto), 1000 (shee)
También puede ser interesante saber alguna palabra de tigriña (la lengua específica y más utilizada en la región de Tigray) y de oromiña (la lengua hablada en el sur de Etiopía, en la zona del valle del Rift, al oeste de Addis Ababa y en la región de Bale). En cualquiera de las guías propuestas en esta página podréis encontrar algunas palabras y expresiones de uso común de estas dos lenguas.
Ethiopia, Bradt Publications (3ª edición, 2002). 530 págs. Precio 25'20 €
Ethiopia, Eritrea & Djibouti, Lonely Planet (1ª edición, Noviembre 2000). 520 págs. Precio 25'25 €
La guía Bradt brinda bastante más información práctica, y más actual y detallada que la de Lonely Planet. A favor de ésta última están sus mapas de ciudades y más información de precios que a veces no se encuentra en la Bradt.
Dios, el diablo y la aventura de Javier Reverte. Plaza & Janés Ed. La historia de Pedro Páez, un jesuita español que descubrió las fuentes del Nilo azul, en territorio de Etiopía, a principios del s. XVII.
El Emperador de Ryszard Kapuscinski. Ed. Anagrama. Libro fascinante sobre el emperador etíope Haile Selassie, que gobernó Etiopía como monarca absoluto durante casi 50 años.
Etiopía: hombres, lugares y mitos, del misionero comboniano Juan González Núñez, editado en el año 1990 por Editorial Mundo Negro. No se trata de un texto científico, académico, o de historia, pero a partir de algunos viajes del propio autor, estructura una historia nacional sencilla, sugerente, cuyo elemento central es la presencia cristiana.
Vuelos Barcelona-Londres Heathrow (1 hora 50 minutos) y Londres Heathrow-Alejandría (Egipto) (4 horas 20 minutos), escala técnica de 40 minutos en Alejandría, y finalmente Alejandría-Addis Ababa (3 horas 45 minutos).
Si el vuelo llega de madrugada, como fue nuestro caso, encontraréis la oficina de inmigración cerrada, por lo tanto, si no tenéis ya el visado, debe dejarse el pasaporte en el aeropuerto y pasar a recogerlo al día siguiente (ver Visado). En la terminal de llegadas hay una única oficina de cambio del Commercial Bank of Ethiopia, que también cierra por la noche (ver Dinero).
De todos modos ésto puede cambiar (o no) cuando se inaugure la nueva superterminal, que a estas alturas, ya estaba prácticamente acabada. Y debemos suponer que dispondrá de más servicios...
Durante todo el día (de 6:00 a 20:00 horas) se pueden coger minibuses hacia el centro de la ciudad, a unos 6 km, por 2 Birr (hasta la zona de la Piazza, y menos si vamos a zonas más próximas al aeropuerto), desde el parking que hay ante la terminal. Los minibuses son de color azul y blanco, y no suelen ir demasiado llenos, lo cual permite ir cómodamente con el equipaje. Antes de llegar a la zona de minibuses os abordarán unos cuántos taxistas y/o comisionistas que os intentarán convencer de que debéis tomar un taxi, dando razones de lo más diversas. Pero si se llega a una hora intempestiva entonces ya no queda más remedio que tomar un taxi y negociar el precio, aun cuando evidentemente no tenemos mucha alternativa. Una buena idea es buscar otros viajeros interesados en ir a la misma zona para compartir el taxi, ya que difícilmente conseguiremos un precio inferior a 9 US$ (precio total del taxi) para ir hasta el hotel Wutma, por ejemplo.
Nos quedamos en el hotel Debre Damo, en la zona de Yeka, lejos del centro, aunque antes hemos intentado ir al hotel Wutma, el Baro y otros próximos a la Piazza, pero los encontramos llenos. Es el problema de llegar tan tarde... En el Debre Damo una habitación doble con baño y agua caliente cuesta 75 Birr, y aunque básica, es correcta y bastante tranquila, ya que da a un patio interior. Además, el hotel dispone de un bar dónde se desayuna bastante bien, y el personal de recepción es muy servicial, cambiando dinero sólo a un precio ligeramente inferior al del banco.
En la calle Dej Jote, que nace en la esquina sudeste de la plaza De Gaulle o Piazza, está el restaurante Omar Khayyam, con decoración árabe y dónde sirven buena comida etíope y árabe. Aquí podéis probar la injeera (plato nacional etíope) de carne o vegetal. Un plato abundante de injeera, bebida y café cuesta unos 11 Birr por persona. Una pastelería muy recomendable, en la avenida Adwa al nordeste de la Piazza, es la Soul Kid. El lugar es muy acogedor para pasar un rato mientras comemos un delicioso plum-cake y tomamos un café, y todo ésto por 4 Birr.
• Ver más información sobre Addis Ababa en Addis Ababa (II) y Addis Ababa (y III).
Los 578 km de distancia que separan Addis y Bahir Dar suponen un día y medio de autobús. Es preferible comprar el billete el día antes del viaje en la estación principal de autobuses de Addis (junto al Mercato). De Addis a Bahir Dar es posible ir por dos rutas diferentes: la vía oeste por Debre Markos y la vía este por Mota. Quizás la segunda es algo menos interesante pero es bastante más corta en distancia y, sobre todo, en tiempo. Con la compañía Ethiopia Cross Country Club el precio del trayecto vía Mota es de 50'7 Birr.
En cualquier caso recomendamos hacer este trayecto por carretera y no en avión, ya que el tramo de carretera comprendido entre Fiche y Dejen cruza el desfiladero del Nilo Azul y ciertamente es un trayecto muy espectacular. Este enorme desfiladero, de más de 1 km de profundidad, forma un impresionante paisaje de terrazas verdes en las vertientes de las montañas, a veces cubierto por la niebla. La pista empieza a descender siguiendo un trayecto imposible hasta llegar al fondo, cruza el Nilo Azul por un puente construido por los italianos, e inicia el ascenso por el otro lado del desfiladero. Podéis intentar convencer al conductor del autobús para que se detenga un momento en algún punto al inicio del descenso y así poder hacer fotos panorámicas. A nosotros nos costó, pero finalmente lo conseguimos.
El autobús sale de la estación principal de Addis en algún momento entre las 6 y 7 de la mañana, pero es recomendable estar en la estación a las 5:30 h. (dado que los minibuses empiezan a circular a partir de las 6, y a estas horas tan tempranas no hay demasiado movimiento por las calles oscuras de Addis, aconsejamos haber concertado un taxi el día antes para que nos pase a recoger por el hotel a una cierta hora). Los primeros 300 km hasta la bifurcación que hay pasado Dejen, son de carretera asfaltada combinada con tramos de pista, pero a partir de aquí todo es pista, con algunos tramos bastante pésimos. Pasado el punto de la bifurcación el paisaje se vuelve relativamente plano, dando lugar a tramos de pista con grandes rectas, entre verdes campos de cultivo y rebaños de vacas y ovejas. En nuestro caso llegamos a Mota a las 17:30 h, tras 10 horas y media de autobús con sólo una parada de 20 minutos a las 10 de la mañana para comer. Siete horas seguidas sin bajar del autobús es un buen punto de inicio como preparación al fantástico mundo de los autobuses etíopes!!!
En Mota realmente hay muy pocas alternativas de alojamiento. El más potable es el hotel Tsiday, a unos 300 m de la estación de autobuses. Es muy, muy básico, con habitaciones alrededor de un gran patio central. Estas tienen una cama grande y nada más. El baño está fuera y es aún más básico. El precio está a la altura y la habitación sólo cuesta 10 Birr.
Para cenar recomendamos el restaurante del hotel Sheowa Ber, a sólo 50 m. del Tsiday, dónde se puede pedir un plato de spaguetti, muy buenos, por sólo 7 Birr. Hay muchas posibilidades de poder contemplar la ceremonia de preparación del café, muy interesante. A partir de las 8 de la noche este restaurante se convierte en el lugar de encuentro para beber cerveza, té o café (posiblemente porque tiene un pequeño grupo electrógeno que le suministra luz eléctrica cuando éste se corta en el resto del pueblo).
Mota es un pequeño pueblo sin ningún interés, siendo normalmente un simple lugar de parada entre Addis y Bahir Dar. En cualquier caso se puede pasear por la pista/calle principal y captar la vida en este sitio apartado del mundo. Eso sí, el paseo lo haremos rodeados de multitud de niños y curiosos que no pararán de decirnos cosas y pedir de todo en amaringlish. Aparte de esto, hay alguna iglesia que puede tener cierto interés, como la de Weyzazirt Khidane Mihret o también la de Gonji Tewodros, pero están a más de 15 km de Mota y se necesita transporte privado y suficiente tiempo para llevar a cabo la excursión.
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