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EGIPTO

- Guía y relato de un viaje por libre al Egipto más desconocido

(2008)
Yolanda y Toni (Viatgeaddictes)
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Viatgeaddictes, 09/11/2011
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 2 - RUTA PENÍNSULA DEL SINAÍ, ASUÁN, ABU SIMBEL, LUXOR, QENA y MINYA

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DAHAB (Sinaí)

COMO LLEGAR

Dahab está situada en la costa oriental de la Península del Sinaí, a más de 500 km por carretera desde Ismailia. En la terminal de autobuses nos habían informado de que había un autobús directo Ismailia-Dahab a las 14:30, pero cuando vamos a comprar los billetes resulta que ya no es directo y tendremos que cambiar de autobús en Sharm el-Sheikh. En fin, esto es Egipto y hay que tomarse estas cosas con resignación cristiana.

El trayecto de Ismailia a Sharm cuesta 40 LE. Al principio de trayecto vamos en dirección a la ciudad de Suez. Durante un buen rato vemos desde la ventanilla del autobús algunos barcos navegando por el Canal de Suez, el cual transcurre paralelo a la carretera. Tras pasar junto al Gran Lago Amargo y unos 8 km antes de llegar a Suez tomamos un desvío a la izquierda para cruzar el Canal de Suez por el túnel Ahmed Hamdi, un túnel subterráneo de 1,6 km de longitud construido en los años 80 y flanqueado por unos cuantos controles policiales de seguridad. Dejamos atrás África y cuando emergemos al otro lado del túnel ya nos encontramos en territorio de la península del Sinaí, la cual ya pertenece a Asia, por lo que cambiamos de continente sólo con cruzar este túnel. Muy curioso!!.

En el otro extremo del túnel tomamos una carretera a la derecha y a partir de aquí vamos bordeando la costa del Mar Rojo, en el llamado Golfo de Suez. Tras pasar incontables controles policiales que ralentizan la marcha del autobús llegamos a la terminal de autobuses de Sharm el-Sheikh unas 6 horas después de partir de Ismailia, en un viaje que no se nos hace ni pesado ni aburrido. En Sharm compramos el billete para el siguiente autobús a Dahab (15 LE) y salimos sólo 15 minutos después. Para el trayecto de Sharm el-Sheikh a Dahab, de 90 km, empleamos 1,5 horas por culpa de más controles policiales y el excesivo celo de la policía con algunos de los pasajeros de nuestro autobús. Así llegamos muy cansados a la terminal de Dahab, tras casi 8 horas de viaje desde Ismailia. Un taxi hasta el hotel nos cuesta 5 LE.

DORMIR & COMER

En el Dyarna Hotel (Dahab; tel. 693640-120) pagamos 220 LE por una habitación doble con baño, TV, nevera y desayuno incluido. El lugar en sí no está mal, incluso con una gran piscina que da al mar, pero la habitación estaba ya necesitada de algunos arreglos. Este hotel se encuentra en la tranquila zona de Mashraba (Assalah), junto al mar, y está situado entre el Banque du Caire y el Hotel Inmo. En Dahab no miramos más hoteles porque llegamos tarde, estábamos muy cansados y el Dyarna nos pareció aceptable, pero en Dahab hay una buena oferta hotelera y de precios para todos los gustos (ver Hotels Dahab).

Para comer, si no se quieren pagar los altos precios de los restaurantes turísticos junto al mar, recomendamos el restaurante Quickly, situado en la calle paralela al mar, a unos 300 m. del hotel Dyarna. Aquí la relación calidad-precio es muy buena, como la comida, y además el ambiente es agradable, con música árabe de fondo (y no con música de Bob Marley como en otros sitios).

COSAS A VER

DAHAB (significa oro en árabe) es una pequeña población situada en la costa sudeste de la península del Sinaí, unos 80 km al norte de Sharm el-Sheikh. Dahab era hace años era simplemente un pueblo beduino de pescadores, pero con el tiempo se ha convertido en un destino turístico muy popular.

En un principio Dahab atrajo principalmente a mochileros viajando de forma independiente que se alojaban en pequeños hoteles y campamentos en el núcleo beduino de Assalah. Pero con la llegada de grandes cadenas hoteleras que han abierto algunos resorts de lujo en la parte nueva de Dahab, a unos 2,5 km de Assalah, ahora la clientela es más variopinta.

Camino entre Dahab y Sta. Catalina
Camino entre Dahab y Sta. Catalina

Muchos viajeros vienen a Dahab atraídos por su ambiente pseudo-hippy y bohemio, pasando los días entre la playa y los restaurantes de decoración medio beduina medio hippy y junto al mar. Pero Dahab tiene un gran renombre internacional como lugar para practicar el windsurfing. Y la existencia de varios arrecifes a pie de playa también ofrece grandes oportunidades para el buceo, especialmente en el archifamoso Blue Hole, una especie de cueva submarina que llega hasta los 130 metros de profundidad y que es conocida con el inquietante sobrenombre de «El cementerio de submarinistas» por la gran cantidad de accidentes mortales ocurridos en sus aguas (se habla de hasta 100 submarinistas muertos) y que hacen que se considere a este lugar de inmersión como uno de los más peligrosos del mundo. Otro sitio de buceo muy popular es el conocido como The Canyon. Ambos se encuentran a unos 10 km al norte de Dahab.

En nuestro caso Dahab fue simplemente un lugar de paso para ir hacia el monasterio de Santa Catalina. Aún y así dimos una vuelta por el paseo marítimo en la zona de Mashraba y junto a la bahía de Dahab. Desde aquí se divisan perfectamente las montañas de la costa de Arabia Saudí al otro lado del golfo de Aqaba.

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STA. CATALINA (Sinaí)

COMO LLEGAR

Aunque en teoría hay un autobús diario a las 8 de la mañana al monasterio de Santa Catalina desde la estación de autobuses de Dahab (135 km), en la práctica, tal como pudimos comprobar nosotros mismos, este servicio es cancelado la mayoría de días (quizás por falta de viajeros o vaya a usted a saber porqué). Conocimos el caso de una viajera rusa que llevaba 5 días yendo diariamente a la terminal para ver si salía y... nada. Otra opción es buscar una plaza en alguno de los tours al monasterio que organizan muchos hoteles de Dahab (por ejemplo el Dyarna) a las 8:00 o a las 23:30 (este último para subir al monte Sinaí), aunque tampoco es seguro que salgan ya que dependerá del nº de viajeros apuntados. La opción más segura, aunque quizás también más cara, es alquilar un taxi para hacer el trayecto (200 LE un trayecto) y si es posible compartir el gasto con otros viajeros. Aún existe una última opción que es ir hasta Sharm el-Sheikh, allí tomar un taxi compartido hasta El Tur y aquí un minibús hasta Santa Catalina, pero también es incierta y en el mejor de los casos nos podría llevar casi todo un día para llegar al monasterio.

Nosotros optamos por alquilar un taxi para hacer el trayecto de sólo ida y compartirlo con algún viajero que encontramos en la terminal de autobuses maldiciendo las compañías de autobuses egipcias. Pagamos 190 LE entre todos y esto nos permitió marchar a la hora que quisimos y hacer el trayecto sin paradas no deseadas. Lo cierto es que el trayecto de Dahab a Santa Catalina es en su mayor parte bastante espectacular. Al salir de Dahab se toma la carretera a Nuweiba, hacia el norte, y a medio camino, en Wadi Umm Rawa, se toma un desvío a la izquierda en un punto donde hay un control policial. Sólo 5 km después el paisaje se vuelve repentinamente extraordinario, con llanuras desérticas de arenas blancas y lomas de rocas multicolores. Así se van sucediendo paisajes desérticos muy bonitos durante más de 30 km. A sólo 1 km antes de llegar al pequeño pueblo de Al Milga nos detenemos junto a una caseta que hay junto a la carretera para pagar las 17 LE que cuesta la tasa turística de entrada a la zona protegida de Santa Catalina. Poco después el taxi nos deja en el aparcamiento del monasterio, tras 2 horas de viaje desde Dahab. Ya sólo por el trayecto vale la pena...

DORMIR & COMER

En The Monastery Guest House o Casa de Huéspedes del Monasterio de Santa Catalina (situada en unas dependencias modernas junto al propio monasterio; tel. +20 693 470353, Fax +20 693 470 543) pagamos 300 LE por una magnífica habitación con baño privado, calefactor y A/A con bomba de calor, y media pensión incluida (desayuno y cena). La calefacción es realmente imprescindible para las gélidas noches invernales. A decir verdad la habitación tiene sólo lo imprescindible (ideal en un lugar tan espiritual), pero estaba impecable y pensamos que vale la pena pagar el sobreprecio también por la tranquilidad y la excepcionalidad del lugar. Como la ascensión al monte Sinaí tiene su inicio y final aquí, nada mejor que tener la habitación a mano tras el duro esfuerzo de la excursión. Sólo es posible reservar por teléfono o fax y nosotros tuvimos suerte de poder encontrar habitación sin reserva previa (había poco turismo en esas fechas), pero en otras circunstancias puede ser buena idea reservar antes si queremos asegurar el tiro.

En la vecina población de Al Milga, a unos 4 km del monasterio, hay otras opciones de alojamiento de distintos precios, siendo uno de los más económicos el Desert Fox Camp. En Al Milga también encontramos un internet-café llamado Desert Net (situado unos 500 m. antes de llegar a la pequeña terminal de autobuses) donde el precio de la conexión es de 5 LE/hora.

COSAS A VER

Patrimonio de la HumanidadPROTECTORADO DE SANTA CATALINA. Se trata de un parque nacional creado en 1996 y que con una extensión de 4.350 km² comprende la mayor parte de la zona montañosa central del sur del Sinaí, incluyendo la montaña más alta de Egipto, Jebel Katharina, de 2.641 metros de altura. Este parque se creó para preservar las grandes riquezas culturales, naturales y de historia religiosa que reúne en su territorio, ya que posee un ecosistema único de desierto a gran altura y un paisaje con muchas referencias religiosas que se entretejen con tesoros de la vida y cultura beduina local. En el año 2002, una zona equivalente a 650 km² en el núcleo de este parque fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, incluyendo el Mt. Sinaí y el Monasterio de Santa Catalina. La tasa turística de entrada a la zona protegida de Santa Catalina cuesta 17 LE.

Monasterio de Sta. Catalina y wadi el-Deir
Monasterio de Sta. Catalina y wadi el-Deir

Monasterio de Santa Catalina. Es griego ortodoxo y está situado a los pies del Monte Horeb o Sinaí (para los musulmanes es Jebel Musa) donde, según el Viejo Testamento, Moisés recibió las Tablas de la Ley. Por ello, toda esta zona es sagrada para cristianos, musulmanes y judíos. Este monasterio fue construido por orden del emperador Justiniano entre los años 527 y 565 (s. VI), por lo que se le atribuye el ser el monasterio en activo más antiguo del mundo, aunque el monasterio de San Antonio, situado en la costa del Mar Rojo, al sur de El Cairo, también reclama este título.

El monasterio está protegido por una formidable fortificación, con muros de granito que llegan hasta los 35 metros de altura, de gran valor para los estudiosos de la arquitectura bizantina. En su interior podemos encontrar valiosísimas obras de arte, como mosaicos árabes, iconos griegos y rusos (los mejores del mundo, algunos son del s. VI y son los más antiguos que aún sobreviven), pinturas al óleo, pinturas sobre cera, ornamentos sacerdotales, o relicarios. Pero su mayor significancia viene del hecho de poseer la segunda mayor y más importante colección de códices y manuscritos del mundo (tras el Vaticano), con unos 4.500 volúmenes escritos en griego, copto, árabe, armenio, hebreo y otras muchas lenguas. En el recinto también hay una mezquita fatimí, pero no llegó a ser usada nunca porque no está correctamente orientada a La Meca. Para acabar, el monasterio se encuentra enmarcado en un paisaje montañoso agreste que alberga numerosos sitios arqueológicos y religiosos.

La visita al Monasterio en sí es gratuita. El recinto del Monasterio no es muy grande y se visita en poco tiempo ya que además no todo es visitable. Entre las cosas que vemos está la Zarza Ardiente, descendiente al parecer de la original que se menciona en la Biblia, el Pozo de Moisés o la interesante Iglesia de la Transfiguración, con un valiosísimo mosaico del s. VI sobre el altar, pero que es difícil de apreciar por la poca luz y los objetos que hay ante él. Mención aparte merece el interesantísimo Museo de los Iconos, cuya entrada cuesta 25 LE (10 LE con ISIC) y al que se da acceso de forma escalonada para que la visita sea más cómoda. La colección de iconos, códices y otros objetos que se muestra es magnífica y en ella destacamos, ni que sea por proximidad, un retablo catalán del año 1387 y cuyo autor es Martí de Vilanova.

Camello solitario en el camino al Sinaí
Camello solitario en el camino al Sinaí

Alrededores del Monasterio. Una de las principales razones que mueve a muchos viajeros a venir hasta Santa Catalina es, aparte del propio monasterio, la ascensión al Monte Sinaí (ver descripción detallada de este trekking en Mount Sinai, a walking trail guide), en especial antes del amanecer para ver los primeros rayos de luz del día sobre un lugar tan sagrado. A nosotros no nos apetecía para nada levantarnos a horas intempestivas, pasar mucho frío (las temperaturas nocturnas en esta época del año son realmente frías) e ir en fila con mogollón de gente que llega en tours desde Dahab y Sharm el-Sheikh para esta ascensión, y optamos por subir solos hacia el Monte Sinaí de día, siguiendo la ruta de los llamados Escalones del Arrepentimiento hasta llegar a un punto muy alto (pero sin alcanzar la cima propiamente dicha), desde donde volvimos atrás por el mismo camino. En cualquier caso las vistas sobre el propio monasterio, el wadi El-Deir y las montañas circundantes son realmente extraordinarias y ya sólo por ellas vale la pena venir hasta aquí.

Si se dispone de tiempo y ganas hay otras rutas a pie por la zona que pueden ser interesantes (ver Walking Tours in the Sinai). Aparte de esto, nosotros fuimos hasta el cercano pueblo de Al Milga, a 4 km del monasterio (un taxi desde el aparcamiento del monasterio cuesta 5 LE), pero la verdad es que no tiene mayor interés que la vista de las montañas que lo circundan.

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SHARM EL-SHEIKH (Sinaí)

COMO LLEGAR

El trayecto desde el monasterio de Santa Catalina a Sharm el-Sheikh lo hicimos en dos etapas. En la entrada del alojamiento del monasterio contactamos con el conductor de un minibús que está a punto de partir hacia Dahab con 4 pasajeros y busca completarlo. Pagamos 50 LE cada uno por este trayecto. Vamos muy cómodos y en el camino el conductor accede a parar en algunos sitios para hacer fotos. Al llegar a Dahab nos deja en la terminal de autobuses y aquí esperamos el siguiente autobús a Sharm el-Sheikh, rato que aprovechamos para comprar algo y matar el hambre.

Salimos de Dahab a las 15:00 en un autobús super-moderno (increíble para ser Egipto) que nos cuesta 20 LE y llegamos a la terminal de autobuses de Sharm el-Sheikh poco más de una hora después. Los taxistas que hay en la terminal nos piden auténticas barbaridades (a partir de 80 LE) para ir a la zona de hoteles, ya que parecen acostumbrados a un tipo de turismo de un cierto nivel que paga lo que le pidan. Nosotros optamos por pasar de ellos e irnos andando por la carretera en dirección al centro. Poco después para a nuestro lado una furgoneta y acepta llevarnos al hotel que le indicamos por sólo 8 LE.

DORMIR & COMER

En el Sunrise Hotel (en Hadabet Om Elseid, a menos de 1 km de la parte vieja de Sharm y de la playa Sharm al-Maya) pagamos 300 LE por un apartamento grande, con baño y cocina. Era correcto, sin más. Este hotel, como todos los que hay por esa zona, es una especie de resort con apartamentos alrededor de una gran piscina y por lo que vimos la mayor parte de su escasa clientela, al menos ese día, eran rusos. En cualquier caso, en Sharm el-Sheikh hay una gran oferta de hoteles, pero muy orientada a paquetes vacacionales y a turismo masificado, por lo que los precios son en consonancia.

Para comer podemos recomendar el restaurante Safsafa, situado en el Mercado Viejo de Sharm. El restaurante es pequeño, pero se come buen pescado a un precio razonable.

COSAS A VER

SHARM EL-SHEIKH. Esta ciudad, conocida como La Ciudad de la Paz por la gran cantidad de conferencias internacionales de paz que se han llevado a cabo en ella, está situada en el extremo meridional de la península del Sinaí. En las últimas décadas Sharm el-Sheikh se ha desarrollado como un importante destino turístico internacional gracias a sus temperaturas agradables todo el año y sus playas de aguas cristalinas, con abundancia de lugares para el buceo o el esnorqueling catalogados como de los mejores del mundo.

En nuestro caso Sharm el-Sheikh fue sólo un lugar de paso en nuestro viaje del Sinaí a Luxor, ya que teníamos un vuelo a primera hora de la mañana y decidimos pernoctar aquí en vez de hacerlo en Dahab para no apurar demasiado. Aún y así tuvimos tiempo de dar una vuelta por el Mercado Viejo, situado junto a la bahía de Sharm al-Maya. Se trata en realidad de un recinto al aire libre lleno de tiendas, restaurantes e incluso un pequeño centro comercial. Es un buen lugar para comer barato, pero por lo demás es tan turístico como el resto de Sharm. El 23 de julio de 2005 este mercado fue el objetivo de uno de los ataques terroristas, perpetrados por una organización islamista, que causaron un total de 88 personas muertas y unas 200 heridas, siendo esta la acción terrorista más sangrienta sufrida por Egipto. No sorprende, pues, encontrar aún un gran despliegue policial en la zona, sobre todo teniendo en cuenta la importancia que tiene Sharm como fuente de divisas para el gobierno egipcio.

En resumen, la impresión que nos causó Sharm el-Sheikh fue la de un lugar muy turístico, masificado y sin ninguna personalidad, apto sólo para turistas de paquete, amantes de los resorts, y aquellos que buscan un ambiente playero internacional sin nada que les recuerde a Egipto. Dahab es también bastante turístico, pero es un lugar mucho más relajado y con más encanto que Sharm, por lo que si queréis pasar unos días en la costa del Sinaí mejor escoger Dahab.

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ASUÁN

COMO LLEGAR

Empezamos este largo viaje desde Sham a Asuán tomando un taxi a primera hora de la mañana delante de nuestro hotel para ir al aeropuerto, situado a 25 km de aquí. El taxi cuesta 30 LE hasta la entrada de la terminal o 25 si nos deja fuera del recinto del aeropuerto (a 100 m. de la terminal). A continuación tomamos un vuelo doméstico de EgyptAir a Luxor que habíamos comprado días antes en Internet (85 €/pax). Se trata de un vuelo corto, sólo 50 minutos para recorrer 350 km, en un avión modelo Embrair. Antes de decidirnos por este vuelo nos habíamos planteado tomar el ferry entre Sharm el-Sheikh y Hurghada (1'5 horas, 250 LE sólo ida) y de ahí conectar con un autobús a Luxor (4 horas, 255 km, 40 LE), pero finalmente desistimos porque nos suponía consumir muchas horas de viaje, sin tener además la seguridad de que hubiera ferry ese día (en invierno no es raro que se cancele algún servicio por el estado del mar) y la diferencia de precio real entre una alternativa y otra tampoco era muy determinante.

Una vez en el aeropuerto de Luxor vamos andando hasta la terminal de autobuses, a 1'3 km, pero una vez allí, no sin dificultades, logramos entender que las autoridades no permiten a los extranjeros subir a un autobús público en dirección a Asuán y por tanto no nos venden los billetes. Así que tomamos un taxi y nos vamos hasta la estación de tren de Luxor (7 LE), donde tomamos el siguiente tren (o al menos el siguiente que nos permiten tomar, ya que no todos están permitidos a extranjeros) a Asuán, por el que pagamos 26 LE por un billete en 2ª clase. Tras un viaje de 3 hores y 10 minuts para recorrer 220 km llegamos a la estación de tren de Asuán, donde tomamos un taxi al hotel (5 LE), en el centro.

DORMIR & COMER

En el Keylani Hotel (25, Keylani St - Asuán; tel. 0972 317 332) pagamos 154 LE por una habitación doble con baño privado y desayuno incluido. El hotel es básico, con un claro perfil mochilero, pero su situación es bastante buena y el personal del hotel es muy atento y amable. Si no se tienen grandes pretensiones esta es una excelente opción y a un precio razonable. El desayuno es bastante correcto y se sirve en una terraza exterior con buenas vistas. También miramos el Nile Hotel, un hotel de 3* situado en la Corniche, pero nos pidieron 80 US$ por una habitación doble y no aceptamos (no estamos seguros de que ese sea el precio normal, porque esa noche era Nochevieja y el hotel estaba muy lleno).

Para comer junto al río Nilo un buen lugar es el restaurante Asuán Moon (casi enfrente del Isis Hotel), aunque el servicio es algo lento. El restaurante El Shawish, situado a 300 m. del hotel Keylani y a escasa distancia de la calle principal del zoco, es más que correcto. La Nubian House es un agradable café-restaurante con decoración nubia que tiene unas vistas fantásticas desde su terraza sobre el Nilo y la primera catarata, sobre todo al atardecer. Se encuentra cerca de Sharia Abtal at-Tahrir, a 1 km cuesta arriba desde el Museo Nubio. Aquí podéis probar el karkaday (o karkadé), bebida característica de Egipto, que es una infusión caliente de color muy rojo hecha con extracto de flores de hibiscus. Vale la pena probarla.

COSAS A VER
Falucas en el Nilo (Asuán)
Falucas en el Nilo (Asuán)

ASUÁN era en la antigüedad la frontera sur del Antiguo Egipto. Hoy día es un importante centro turístico y tiene un activo zoco. La ciudad está situada en la orilla este del Nilo, junto a la primera catarata de éste. Como curiosidad decir que Asuán es uno de los lugares habitados más secos del mundo, pudiendo pasar hasta 7 años entre un episodio de lluvia y el siguiente.

Nosotros ya habíamos visitado Asuán en un viaje anterior a Egipto, pero volvimos de nuevo con la intención de visitar algo nuevo, así como también repetir otros lugares ya vistos y disfrutar nuevamente del encanto de la ciudad (haberlo, haylo).

Así que paseamos tranquilamente por la Corniche, junto al Nilo, interrumpidos, eso sí, por los numerosos vendedores al acecho de turistas.

Casa nubia en la isla Elefantina
Casa nubia en la isla Elefantina

Entre los numerosos cruceros atracados en los muelles de Asuán tuvimos la suerte de poder ver el precioso SS Sudan, el único barco de vapor que aún navega por el Nilo. Este barco fue construido en 1883 y sólo tiene 23 cabinas, incluyendo 5 suites, lo cual permite hacer cruceros de auténtico lujo por el Nilo, además sin la masificación del resto. En este barco se rodó, por ejemplo, la película Muerte en el Nilo, basada en la novela policiaca de Agatha Christie cuyo protagonista es el célebre detective Hércules Poirot.

En el extremo sur de la Corniche están los Jardines Feriales (Fryal Garden), unos bonitos y cuidados jardines que son un magnífico lugar para relajarse y disfrutar de las vistas, especialmente de la puesta de sol, cuando la luz sobre el Nilo, las falucas y el desierto dibuja un entorno de postal. La entrada a los jardines cuesta 5 LE. Junto a estos jardines se encuentra el histórico hotel Old Cataract, construido en 1889 junto al Nilo y frente a la isla Elefantina. Es de estilo victoriano y por sus instalaciones han pasado celebridades como Winston Churchill, Agatha Christie o el Agha Khan. Ya en las fechas de nuestro viaje este hotel estaba cerrado, por reformas, y lo estará hasta enero de 2011.

También es muy recomandable la isla Elefantina, contigua a la primera catarata, y que hoy día forma parte de la ciudad de Asuán. La isla mide unos 1.200 m de longitud por 400 m de anchura. En la isla hay algunos interesantes poblados nubios, así como restos arqueológicos que son Patrimonio de la Humanidad desde 1979, incluidos bajo la denominación de Monumentos nubios de Abu Simbel y Philae. El precio de la barca que permite cruzar desde la orilla de Asuán a la isla y viceversa es de 1 LE.

De vuelta a Asuán vale la pena también darse una vuelta por el animado y enorme zoco de la ciudad, donde podéis comprar un CD de música nubia, bastante más animada que la música árabe típica.

Patrimonio de la HumanidadAbu Simbel. Estos dos enormes templos excavados en la roca fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979 con el nombre de Monumentos de Nubia de Abu Simbel y Philae. Se encuentran en la región de Nubia, en la orilla occidental del lago Nasser y a unos 290 km al sur de Asuán. Ambos templos fueron erigidos durante el reinado del faraón Ramsés II (s. XIII a.C.). Su emplazamiento actual no es el original, ya que entre 1964 y 1968 hubo que desmantelarlos y reconstruirlos nuevamente para preservarlos de desaparecer bajo el agua con la construcción de la gigantesca presa de Asuán. Su ubicación actual está a sólo 200 m. de distancia de la original y 65 metros más alta.

El mayor de los dos templos está dedicado a los dioses Ra, Ptah y Amón y en su fachada se esculpieron cuatro estatuas colosales que representan al propio Ramsés II. Está considerado como uno de los más bellos de todos los edificados durante su reinado, así como uno de los más hermosos de todo Egipto. El templo menor está dedicado a la diosa Hathor, personificada por Nefertari, la esposa favorita de Ramsés. Los templos de Abu Simbel son, merecidamente sin duda, una de las atracciones turísticas más importantes de Egipto.

En un viaje anterior ya habíamos visitado Abu Simbel, pero nos apetecía repetir la visita y esta vez yendo por carretera, ya que la vez anterior nos vimos obligados a ir en avión por problemas de seguridad. En el hotel Keylani contratamos la excursión larga a Abu Simbel por un precio de 70 LE/persona. Este precio incluye el transporte (pero no las entradas) a Abu Simbel, con paradas a la vuelta en la Gran Presa de Asuán, el templo de Philae y el Obelisco Inacabado. La excursión corta vale 60 LE y sólo visita Abu Simbel y el Obelisco.

Grafitis de época en Abu Simbel
Grafitis de época en Abu Simbel

La excursión empieza a las 3 de la madrugada, cuando nos dan una cajita con el desayuno y nos vienen a buscar en un minibús que nos lleva hasta el lugar de encuentro de todos los taxis, minibuses y autobuses repletos de turistas con la escolta militar que nos debe acompañar (sí o sí) a Abu Simbel. A las 4:00 iniciamos la marcha hacia Abu Simbel, a donde llegamos sobre las 6:50. Por el camino hemos visto salir el sol por el horizonte del vasto y plano desierto nubio. El minibús nos deja en el enorme aparcamiento de Abu Simbel y, a la vista de la cantidad de gente que llega en el mismo convoy, corremos hacia las taquillas donde se venden las entradas, al módico precio de 90 LE (con ISIC son 48,5 LE), por lo que rebautizamos irónicamente el lugar como Abu-so Simbel. Tras una larga cola para comprar las entradas entramos en el recinto sobre las 7:20 y visitamos los dos templos con el agobio del gentío. No se permite hacer fotos en el interior de los templos. En la anterior ocasión que estuvimos en Abu Simbel pudimos visitar el interior de la montaña artificial en la que se asientan los templos, pero ahora esto no es posible, lo cual es una lástima porque era curioso de ver.

Por suerte mucha gente hace una visita exprés y vuelve hacia el aparcamiento, permitiendo al final visitar el interior de los templos sin tanto agobio. A las 8:40 damos por acabada la visita y volvemos hacia el aparcamiento, donde tras reunirnos de nuevo todos los ocupantes de nuestro minibús iniciamos la vuelta a las 9:00.

En resumen, Abu Simbel es un sitio arqueológico fantástico que debe ser visitado, pero hacerlo en las condiciones actuales, con el paripé de los convoyes militares que concentran casi todos los visitantes en Abu Simbel a la misma hora, es muy irritante y deja al final un mal sabor de boca. Por ello, si se dispone de tiempo, es recomendable pernoctar en Abu Simbel (no hay muchas opciones de alojamiento, pero hay algunas) y poder visitar Abu Simbel con toda la tranquilidad y sin el agobio de las masas. El problema es que puede ser misión casi imposible pillar el autobús de Asuán a Abu Simbel y/o que nos dejen subir a él con la excusa de que el gobierno prohibe a los extranjeros ir por su cuenta. En este caso siempre queda la opción de comprar una plaza de ida para un día y vuelta para el siguiente en un minibús para extranjeros a través del hotel o cualquier agencia.

En el camino de vuelta, a unos 16 km de Asuán, nuestro minibús se desvía para ir hasta la entrada de la Gran Presa de Asuán. Nosotros, al igual que otros viajeros de nuestro minibús, preferimos no visitarla (entrada: 20 LE) ya que no teníamos ningún interés en hacerlo y esperamos fuera conversando animadamente. Poco después reiniciamos el camino y vamos hasta el cercano aparcamiento del templo de Philae, adonde llegamos cuando son ya las 12:25.

Templos de Philae. Se trata de un conjunto de templos erigidos en la isla de igual nombre durante los periodos ptolemaico y romano (s. III y II a. C). La isla donde se encontraban estos templos quedó anegada bajo las aguas de la presa de Asuán, aunque previamente los templos habían sido desmontados, trasladados y reconstruidos en la cercana isla de Agilkia, donde están actualmente.

La entrada al recinto cuesta 50 LE (la mitad con ISIC) y se compra justo antes de acceder al embarcadero donde están las barcas que llevan a la isla. Nosotros negociamos duramente (en las zonas más turísticas de Egipto se suda cada libra que se quiera regatear) el precio con uno de los barqueros y finalmente conseguimos pagar 7,5 LE ida y vuelta por persona. El trayecto en barca y la aproximación a la isla es realmente disfrutable. Una vez desembarcamos en la isla vimos que en ese momento eran pocos los visitantes y pudimos recorrerla durante algo más de 1 hora sin ningún tipo de agobio. Muy recomendable.

Acabada la visita a Philae y de nuevo en el aparcamiento subimos a nuestro minibús que nos llevó hasta Asuán. Pero antes, a 2 km del centro de Asuán, paramos junto a la cantera donde se encuentra el Obelisco Inacabado, un obelisco de 42 metros de largo y un peso de 1.168 toneladas, que fue abandonado en la propia cantera de la que se extrajo el granito cuando se detectó una fisura en él. La entrada al recinto cuesta 25 LE, pero nosotros no entramos porque creemos que no vale la pena. El obelisco se puede ver desde el exterior y no hace falta acercarse mucho porque no está pulido ni tiene inscripciones. Finalmente el minibús nos deja delante del hotel Memnon a las 14:30 y acaba así esta larga excursión a Abu Simbel y demás.

Templo de Kom Ombo. Este templo doble fue construido durante el reinado de la Dinastía Ptolemaica (s. II a.C.) en la ciudad agrícola de Kom Ombo. Es un edificio inusual, completamente simétrico, con dos entradas, dos salas hipóstilas y dos santuarios porque está dedicado a dos dioses: el lado izquierdo al dios halcón Haroeris (Horus) y el derecho a Sobek, divinidad local con cabeza de cocodrilo.

Imagen del templo de Kom Ombo
Imagen del templo de Kom Ombo

Muchas partes del templo han sido destruidas por la acción del Nilo, terremotos, o porque posteriormente se usaron piedras para otras construcciones, pero a pesar de todo vale la pena visitar este bonito templo. Uno de los grandes atractivos que tiene es su ubicación, junto al Nilo. Si a ello le sumamos que durante la visita estuvimos prácticamente solos entonces la experiencia es ya del todo positiva. La entrada al templo de Kom Ombo cuesta 25 LE (con ISIC son 15 LE) y se puede visitar tranquilamente en 1,5 horas.

Para ir hasta Kom Ombo, unos 42 km al norte de Asuán, contemplamos la opción del tren, pero los había con poca frecuencia y vimos que no era práctico. Así que paramos un taxi en la Corniche de Asuán y negociamos con el conductor un precio de 70 LE por ir a Kom Ombo y volver. En algunos tramos del trayecto nuestro conductor abandonaba la carretera principal y tomaba laberínticos caminos rurales, perdidos entre campos de caña de azúcar, para evitar toparse con los controles policiales en la carretera principal (algunos policías cobran mordidas a los taxistas que llevan extranjeros para repartir los beneficios). Ello nos permitió disfrutar de bonitas estampas del Egipto más rural, así como valorar las buenas aptitudes de nuestro taxista como conductor de rallies.

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LUXOR

COMO LLEGAR

Comenzamos yendo en taxi desde el hotel a la estación de tren de Asuán (5 LE) a primera hora de la mañana, donde tomamos el primer tren a Luxor, el rápido 983. No nos venden el billete en las taquillas de la estación, diciéndonos que lo compremos directamente en el tren. Eso nos permitió improvisar sobre la marcha y decidimos continuar hasta la ciudad de Qena para visitar el cercano templo de Dendera, pasando de largo Luxor. Pagamos 35 LE por el billete en 2ª clase de Asuán a Qena en un trayecto de 4 horas y 10 minutos.

Nuestra intención era, tras la visita al templo de Dendera, continuar el viaje en tren desde Qena a Minya, pero una vez en Qena nos informaron de que el siguiente tren que podíamos tomar en dirección norte era ya muy tarde, con lo que llegaríamos a Minya sobre las 2-3 de la madrugada. Por ello cambiamos de nuevo los planes iniciales y decidimos ir a Luxor, en la otra dirección, adonde llegaríamos a una hora razonable para buscar alojamiento. Finalmente, en el aparcamiento del templo de Dendera encontramos un taxi compartido que por 60 LE (tras regatear desde un precio inicial de 150 LE) nos llevó directamente a Luxor, adonde llegamos tras un viaje de 70 minutos por una carretera plagada de controles policiales.

DORMIR & COMER

En Hotel El Fayrouz (orilla oeste del Nilo - Luxor; tel. 95 231 2709) pagamos 150 LE por una magnífica habitación, grande, con baño privado, A/A con bomba de calor y balcón. Y por si fuera poco también con un completo desayuno incluido y que se toma en un agradable jardín. Nosotros nos alojamos en la habitación nº 15, situada en lo alto del edificio y con maravillosas vistas sobre los vecinos campos de caña de azúcar y clavo, el Nilo y las desérticas montañas que aparecen cuando se acaba la vegetación del valle del Nilo. El hotel es de propiedad germano-egipcia y está decorado con mucho gusto, sobre todo las habitaciones. Sin duda fue el hotel con la mejor relación calidad-precio de todos los que estuvimos en este viaje. Una ganga absolutamente recomendable, puesto que además se encuentra en una zona muy tranquila, lejos del bullicio de la ciudad. Para llegar a él, desde la estación de tren por ejemplo, hay que cruzar el Nilo con un ferry (1 LE) y andar unos 400 m. desde el embarcadero.

Para comer en Luxor vale la pena probar el restaurante Sofra (sharia Mohamed Farid , 90 - Luxor), situado en una casa de 1930 decorada con buen gusto. Buena comida local en un ambiente muy acogedor y relajado y con unos precios muy razonables.

COSAS A VER

QENA (pronunciado Quina) es una ciudad del Alto Egipto que se encuentra junto al Nilo, a unos 64 km al norte de Luxor. En nuestro caso sólo fue un lugar de paso para visitar el cercano y extraordinario templo de Dendera. Al bajar del tren en la estación de Qena la policía nos vino a preguntar adonde íbamos y por un momento pensamos que tendríamos problemas por el hecho de ir de forma independiente o que nos obligarían a ir con escolta, pero por suerte nos dejaron marchar y continuar a nuestro aire.

Detalle del templo de Hathor (Dendera)
Detalle del templo de Hathor (Dendera)

Templo de Dendera (pronunciado Déndera). Se trata en realidad de un recinto de 40.000 m² que incluye varias construcciones y que está situado a unos 5 km de Qena. Este complejo, en especial el Templo de Hathor, su templo principal, es uno de los mejor conservados, si no el que más, de todo Egipto, ya que estuvo varios siglos sepultado en la arena hasta que lo desenterró el francés Auguste Mariette, a mediados del s. XIX. De las construcciones que podemos ver la más antigua es del s. IV a.C., pero también se puede apreciar la huella de los romanos en varias ampliaciones que hicieron con posterioridad. Alrededor del recinto aún se conserva un enorme muro de ladrillo con una altura de 8 a 10 metros.

El templo de Hathor es una verdadera maravilla y no dudamos en calificarlo como el gran descubrimiento de este viaje, siendo el mejor de todos los que hemos visto en Egipto por su tamaño, calidad de los grabados y colores y estado de conservación. Además se puede recorrer casi todo él, de abajo arriba, ya que posee sótanos, criptas (se accede por un angosto paso), terrazas (se puede subir al tejado del templo), pasadizos y escaleras, cosa que lo hace único entre todos los templos del antiguo Egipto. A cada paso descubrimos una nueva maravilla, con preciosas figuras aún pintadas de color en techos y paredes. También vale la pena rodearlo por fuera para apreciar sus gárgolas y grabados en la pared exterior. Además de este templo principal, también forman parte del recinto el templo de Isis, el lago sagrado, los cimientos de adobe del sanatorio, los Mammisi (maternidad) romano y de Nectanebo I, o una basílica copta del s. V, entre otros. En resumen, se trata de un lugar im-pre-sio-nan-te, que no dudamos en recomendar muy mucho.

La entrada cuesta 35 LE (con ISIC son 20 LE). A diferencia de otros lugares de Egipto aquí el entorno alrededor del templo está bastante cuidado, es tranquilo y bonito. Visitamos el recinto durante algo más de 2 horas, la mayor parte de las cuales estuvimos completamente solos. Por haber no había ni alguien que nos quisiera vender algo. Parece increible para ser Egipto...

Imagen del zoco de Luxor
Imagen del zoco de Luxor

Patrimonio de la HumanidadLUXOR es una ciudad situada a orillas del Nilo, unos 200 km al norte de Asuán, y está edificada sobre las ruinas de la antigua Tebas, la que fue capital del Imperio Nuevo del Antiguo Egipto durante unos 1.500 años.

En Luxor destacan los grandes templos de Luxor y Karnak, los Colosos de Memnon, así como el Valle de los Reyes y el Valle de las Reinas, las necrópolis de la ribera occidental del Nilo donde fueron enterrados los faraones y nobles del Imperio Nuevo de Egipto. Los monumentos de la antigua Tebas y sus necrópolis son Patrimonio de la Humanidad desde 1979.

Nosotros ya habíamos visitado Luxor en un viaje anterior, por lo que remitimos al relato de ese viaje para más información sobre Luxor. En esta ocasión, el escaso tiempo que estuvimos en Luxor lo dedicamos a recorrer la Corniche, callejear por el zoco, disfrutar de la puesta de sol sobre el Nilo y las escarpadas montañas de la orilla occidental, o ver el templo de Luxor con iluminación nocturna.

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MINYA

COMO LLEGAR

En la estación de Luxor tomamos el primer tren que pasa en dirección a El Cairo para bajarnos en la ciudad de Minya (37 LE en 2ª clase). Desde la ventanilla del tren disfrutamos de los bellos paisajes rurales del valle del Nilo, con sus campos de caña de azúcar o arroz, salpicados de campesinos, camellos y asnos, palmeras, y el siempre presente río Nilo con las montañas del desierto algo más allá, ... Y hay tiempo de sobra para disfrutarlo, porque en este trayecto de unos 430 km empleamos casi 7 horas en llegar a Minya (especialmente lento fue el tramo de Qena a Sohag).

DORMIR & COMER

En el King Akhenaton Hotel (El Horria St - Minya; tel. 086 2365918) pagamos 145 LE por una habitación doble, con baño privado, TV, A/A con bomba de calor y vistas laterales sobre el Nilo. En el precio se incluye el desayuno. Tiene la ventaja de estar muy bien situado, frente a la Corniche y el río Nilo, pero este hotel, como muchos en Egipto, está ya algo decrépito.

En una esquina de la calle Al-Gomhoriyya, junto al restaurante Savoy, hay un mini-restaurante donde se hacen pollos asados, patatas fritas, etc. para llevar y en el que se come bien, aunque el sitio es básico. En Midan Mahatta, frente a la estación de tren, hay una bonita pastelería donde poder tomar un té y comer algo dulce. En la Corniche, unos 200 m. al norte de Al-Gomhoriyya, está el bar-restaurante Seven Eleven, un sitio bastante moderno, de ambiente muy agradable y animado, donde parece concentrarse la gente joven de Minya, con abundancia de mujeres cristianas (sin velo) y parejas. Muy recomendable.

COSAS A VER

MINYA (pronunciado Ménia) es una ciudad del Alto Egipto situada sobre la orilla occidental del río Nilo, unos 245 km al sur del Cairo. En el pasado la ciudad fue un centro algodonero y de esa época de esplendor han quedado algunos edificios que pertenecieron a ricos empresarios del algodón. Aproximadamente la mitad de su población es cristiana copta.

Casa histórica de Minya
Casa histórica de Minya

En los años 90 del siglo pasado Minya fue el centro de una importante rebelión islamista contra el gobierno egipcio que dejó la zona fuera de límites para los viajeros. Afortunadamente hoy día estos problemas parecen superados y sólo se da algún caso de violencia sectaria entre musulmanes y coptos. En cualquier caso, al poco de registrarnos en el hotel apareció un policía que quería conocer nuestros planes de visita en la ciudad. Contestamos con evasivas y antes de que reaccionara ya nos habíamos escapado, tras lo cual hizo un breve intento de seguirnos mientras maldecía nuestra sombra (en árabe, eso sí). Apreciamos los esfuerzos del gobierno egipcio en velar por nuestra seguridad, pero lo cierto es que no nos gusta ir escoltados. En general, notamos que en las poblaciones del valle del Nilo, entre Cairo y Asuán y excluyendo los centros turísticos, a las autoridades egipcias no les parece gustar mucho ver viajeros independientes que se mueven sin su control y lógicamente preferirían que todos fuéramos organizados.

En Minya no hay gran cosa a ver, pero es un lugar fantástico y super-tranquilo para partir el largo viaje por tierra entre Luxor y Cairo. Vale la pena darse un paseo por la Corniche arbolada y ajardinada, desde donde podremos ver la larga isla Banana en mitad del Nilo y también el llamativo edificio en obras que algún día albergará el Museo de Minya. Al final de la Corniche encontramos un impresionante edificio neoclásico de color blanco donde reside el Gobernador de la región. En la calle Al-Gomhoriyya se pueden ver algunos interesantes y bonitos edificios del s. XIX, aunque ahora estén bastante deteriorados y venidos a menos. En la calle que parte de Midan Tharir hacia el sur de la ciudad está el animado zoco, donde sorprende ver la gran cantidad de pastelerías que hay. Aún más sorprende el hecho de poder pasear por el zoco sin sentirse asediado por vendedores, como en Asuán o Luxor, y ser el foco de atracción por la novedad, suponemos, de ver dos guiris paseando tranquilamente por él. Es más, mucha gente se dirigió a nosotros con un cortés «Welcome» y una sonrisa de oreja a oreja. Una vez más se hace evidente la diferencia entre los lugares ya acostumbrados al turismo y los que no. Por todo ello Minya merece al menos una parada, aunque sea breve.

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EL CAIRO (II)

COMO LLEGAR

En la terminal de autobuses de la compañía Upper Egypt de Minya tomamos un autobús a El Cairo (20 LE) primera hora de la mañana. El autobús que nos tocó en suerte era muy viejo y la calefacción ya no funcionaba, por lo que, hasta que el sol no empezó a calentar, el ambiente dentro del autobús era gélido. Fuera, la diferencia térmica entre el aire y las aguas del Nilo y canales adyacentes era tan acusada que estas humeaban, formando una espectacular capa de niebla de sólo 2-3 metros de altura sobre los campos circundantes. Muy curioso. Tras pasar por Gizah y ver una vez más sus famosas pirámides, llegamos a la terminal de autobuses Aboud, en el distrito Shubra de El Cairo, tras 4 horas de viaje para recorrer una distancia de 247 km por una carretera bastante buena y con algunos controles policiales (aunque no llegamos a parar en ninguno de ellos). Desde la terminal Aboud, lejos del centro, un taxi a la zona de Talaat Harb (al Hotel Luna por ejemplo) cuesta 10 LE.

DORMIR & COMER / COSAS A VER

Ver EL CAIRO (I).

Y EL VIAJE SE ACABA...
Números arábigos
Numeración arábiga

Para ir al aeropuerto de El Cairo tomamos el autobús urbano nº 400 que sale desde una pequeña terminal que se encuentra medio escondida entre el excalextric formado por los viaductos de las avenidas 6 de Octubre y Ramses. Esta terminal se encuentra a sólo 10-15 minutos andando desde el Hotel Luna. El autobús nº 400 funciona las 24 horas (día y noche), mientras que el nº 356, que también sale de esta misma terminal, funciona sólo hasta las 23:00. El primero no tiene A/A y cuesta 0.5 LE, mientras que el segundo sí tiene y vale 2 LE. Es conveniente conocer los numeración arábiga (ver imagen adjunta) para poder identificar los autobuses, puesto que el rótulo con el nº que llevan delante sólo está en árabe. También se puede preguntar por el autobús a alguien en la terminal y cruzar los dedos...

Con poco tráfico, por ejemplo de madrugada, el autobús tarda unos 40 minutos en llegar a la terminal 1. Si nuestro vuelo sale de la terminal 2, la vieja, habrá que tomar el shuttle-bus gratuito que cada 30 minutos conecta las dos terminales y cuya parada está indicada y ante la terminal. Si se va con prisas y no se puede esperar este autobús lanzadera entonces se puede tomar un taxi para el trayecto entre las dos terminales, pero hay que estar dispuesto a pagar lo que pidan. En general, en Egipto es recomendable siempre ir sobrados de tiempo porque puede pasar de todo.

Iniciamos la vuelta a casa con un vuelo a Estambul de Turkish Airlines (1.250 km, 2 horas). Tras una espera de 2,5 horas en el aeropuerto Atatürk de estambul embarcamos en otro vuelo de la misma compañía que nos lleva a Barcelona tras recorrer otros 2.260 km (3 horas 15 min de vuelo).

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 Enlaces relacionados

- Otros relatos y guías de viaje a Egipto publicados en la web Viatgeaddictes.
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