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Pasados 10 años desde nuestro último viaje a Egipto (ver la Guía y relato de un viaje al valle del Nilo: del Cairo a Abu Simbel) ahora decidimos volver a este país para visitar otros lugares no tan clásicos e incluso algunos muy desconocidos, además de repetir alguno de los ya vistos. Tal como se puede ver en el mapa de la ruta, recorrimos algunos miles de kilómetros por tierras egipcias, lo cual es costoso en tiempo y paciencia dada la peculiar idiosincrasia del país.
En resumen: nos ha gustado y hemos disfrutado muchos de los lugares poco o nada frecuentados por el turismo masivo, pero hemos sufrido en silencio el asedio continuado en los sitios más turísticos. Respecto a nuestro anterior viaje al país hemos notado que el país ha retrocedido en muchos aspectos en lo que al viajero respecta: falta de información fiable, corrupción rampante (que sufren tanto los turistas como la propia población del país), absurdidad de los convoyes militares que supuestamente velan por la seguridad del turista, subidas abusivas en los precios de algunas entradas, asedio sin límites en los sitios más turísticos, tosquedad de muchos empleados en servicios públicos, etc. Todo ello es una lástima, porque el interés del país para el viajero es innegable. Y dado que el turismo es la principal fuente de divisas para el gobierno egipcio éste debería hacer mucho más para cambiar esta penosa imagen que transmite.
Si tenéis pensado ir a Egipto y visitar los sitios más turísticos de Luxor, Asuán o El Cairo, por ejemplo, una sugerencia es llevar una camiseta con la siguiente inscripción en lugar bien visible: «No taxi, no faluca, no calesa, no papirus, no ...». Quizás no sirva para mucho, pero al menos reiréis al ver las reacciones de los otros. Alternativamente también podéis ir por la calle con unos auriculares puestos para intentar evadiros del constante asedio por parte de vendedores, taxistas, comisionistas, etc. Y si viajáis de forma independiente por el país (no organizado), tal como hicimos nosotros, necesitaréis armaros de una paciencia y un karma infinitos para no desfallecer ante los numerosos obstáculos absurdos que posiblemente encontraréis... aunque esta es parte de la gracia del viaje (!!).
Del 24 de Diciembre de 2008 al 6 de Enero de 2009.
La moneda oficial en Egipto es la libra egipcia (LE o EGP). El euro puede ser cambiado sin problemas en casas de cambio y algunos bancos. En algunos sitios se puede utilizar la tarjeta de crédito (especialmente la VISA), pero es del todo recomendable llevar siempre libras egipcias en metálico para evitar contratiempos y no pagar de más.
El cambio medio que conseguimos en las fechas de nuestro viaje fue de 1 € = 7,68 LE (libra egipcia) / 1 LE = 0,13 €.
+ 553 € (vuelo BCN-Cairo-BCN)
+ 85 € (vuelo Sharm el-Sheikh - Luxor)
+ 11 € (visado)
+ 374 € (entradas museos y monumentos, hoteles, comida, transporte, ...)
= 1.023 € (total por persona)
Se puede ahorrar bastante en entradas con el carnet de estudiante internacional (ISIC), ya que el precio de las entradas a templos, museos y ruinas se puede ver reducido a la mitad. Si se es estudiante vale mucho la pena obtener el ISIC para viajar por Egipto.
Es necesario un visado que sólo puede expedirse sobre un pasaporte con una validez superior a 6 meses desde la fecha de entrada. Si se entra a Egipto por un aeropuerto internacional entonces se puede obtener el visado en el mismo aeropuerto. En este caso basta con comprar un sello que se vende en un quiosco situado poco antes de llegar al control de inmigración. Su coste era de 11 € (15 US$) en las fechas de nuestro viaje. Al pasar inmigración este sello será pegado a nuestro pasaporte, lo cual nos permite una estancia máxima de 30 días y con una sola entrada en el país.
No hay obligación de ninguna vacuna. Sólo es obligatorio presentar una prueba de haber estado vacunado de la fiebre amarilla cuando se proviene de una zona con riesgo de infección, como Sudán o Etiopía. Como siempre, pero en Egipto más, es importante viajar con un seguro de viaje que cubra cualquier contratiempo.
No es mala idea llevarse unos tapones para los oídos para poder descansar mejor en algunos hoteles que pueden estar muy expuestos al ruido nocturno de los coches en las ciudades. También pueden servir para aislarse del alto volumen de la música o del video en algunos autobuses o también de los vendedores y comisionistas en los lugares más turísticos.
La sensación de seguridad en Egipto en cuanto a delitos comunes es bastante alta. Por ello, basta con tomar las precauciones habituales y usar el sentido común, estando siempre vigilantes, sobre todo en lugares públicos muy concurridos.
En cuanto a la posibilidad de atentados terroristas ciertamente los hay muy de tanto en tanto, pero lo cierto es que hoy día no hay lugar en el mundo completamente seguro en este sentido. No hay que obsesionarse con ello, puesto que ya lo hacen las autoridades egipcias por nosotros. Y decimos esto porque a menudo la policía y ejército egipcios ponen excesivo celo en protegernos con medidas que llegan al paroxismo (es nuestra humilde opinión como sufridores).
Por otra parte, en las fechas de este viaje y concretamente durante los días que estuvimos en la península del Sinaí, Israel estaba llevando a cabo una cruenta ofensiva en la vecina Franja de Gaza, lo cual tuvo una inmediata repercusión en el lado egipcio con la imposición de numerosos controles policiales en todas las carreteras que conducían a la frontera con los estados de Israel y Palestina. Para nosotros suponía sólo, como mucho, mostrar el pasaporte y perder tiempo en los desplazamientos por carretera, pero desde luego era mucho peor para la población local.
Avión: La compañía EgyptAir tiene vuelos diarios entre las principales ciudades y puntos turísticos de Egipto. Algunos de estos trayectos pueden ser una muy buena alternativa a los largos y penosos viajes en autobús o tren por tierra, especialmente si tenemos la suerte de encontrar una buena tarifa reservando con tiempo y fuera de la temporada alta (de octubre a abril). Los precios de los vuelos son muy cambiantes según disponibilidad y temporada, pero pueden llegar a ser bastante bajos.
Tren: La compañía estatal Egyptian National Railways tiene una red de más de 5.000 km en el eje oeste-este (de Suez a la frontera Libia vía El Cairo) y norte-sur (del Cairo a Asuán). Fue fundada en 1851, en plena época colonial inglesa, y la verdad es que desde entonces parece haberse renovado poco, con convoyes e infraestructuras, en general, bastante cutres (los vagones de tercera clase son dignos de ver... y oler!!). Las excepciones a esto son los trenes Espani (o Español) y Turbini que unen El Cairo y Alejandría, así como los trenes turísticos y nocturnos (con literas) del Cairo a Luxor y Asuán. Con un carnet de estudiante internacional (ISIC) se pueden obtener descuentos en billetes de tren, pero no siempre. Más información: horarios de tren en Egipto.
Obtener información sobre horarios/precios y comprar billetes en algunas estaciones de tren puede ser un verdadero reto, gracias al nulo interés en ayudar que ponen algunos funcionarios y a la inexistencia de rótulos con horarios en inglés. Aún y así el tren puede ser una buena opción a los trayectos por carretera y los precios suelen ser bastante económicos.
Autobús: Los autobuses conectan prácticamente todas las ciudades y pueblos de Egipto. Los precios de los trayectos no son caros y son comparables a los billetes de tren de 2ª clase, aunque depende del tipo de autobús. Se pueden comprar en la terminal de autobuses o en el propio autobús, pero para trayectos largos conviene reservar con cierta antelación por si acaso. En algunos casos y trayectos los horarios pueden ser erráticos. Si se posee un carnet de estudiante internacional (ISIC) conviene preguntar si hay descuentos al comprar los billetes. Más información: horarios de autobús en Egipto.
Coche de alquiler: Sobre el papel es posible alquilar un coche en Egipto, pero quizás no sea lo más conveniente. Conducir por ciudades como El Cairo o Alejandría es para volverse locos, por no hablar de la altísima siniestrabilidad de las carreteras egipcias. Además hay que contar con los numerosos controles policiales que hay en la mayoría de carreteras. Si aún así se desea alquilar un vehículo hay que tener en cuenta que es necesario el carnet de conducir internacional y tener una edad mínima de 25 años.
Ferry: En Egipto hay un par de líneas de ferry que pueden ser de utilidad a los viajeros. La primera de ellas surca el Mar Rojo y une las ciudades de Hurghada y Sharm el-Sheikh, esta última en la península del Sinaí, por lo que actualmente debe ser el único ferry de media distancia que une África y Asia. Hay 3 servicios por semana, tanto del fast-ferry como del normal, pero puede cancelarse la salida si las condiciones del mar o climatológicas lo desaconsejan. La otra línea es la que surca el Golfo de Aqaba y une las ciudades de Nuweiba, en la península del Sinaí, con la ciudad jordana de Aqaba, útil si se desea ir de Egipto a Jordania, para visitar Petra por ejemplo, sin tener que entrar en territorio de Israel. Más información: horarios de ferrys en Egipto.
En Egipto la electricidad es de 220 V y 50 Hz, con un tipo de enchufe equivalente a los que podamos encontrar en España.
+1 hora durante el horario de invierno español.
Egipto, Lonely Planet (GeoPlaneta, en español, 4ª ed. Octubre 2008). A pesar de tratarse de una edición muy reciente encontramos mucha información desfasada, especialmente en materia de precios y horarios de transporte, cosa que disculpamos en parte por tratarse de un país tan imprevisible como Egipto. Pero sí que encontramos a faltar la inclusión de la grafía árabe para los nombres de lugares (al menos de poblaciones, monumentos o hoteles), ya que esto nos hubiese resultado muy útil en muchas ocasiones.
Empezamos este viaje con un vuelo directo de la compañía Turkish Airlines de Barcelona a Estambul (2.300 km y 3 horas de vuelo). Una vez en el funcional aeropuerto Atatürk de Estambul (hora local: +1 hora respecto la hora peninsular española) tenemos una espera de 1,5 horas hasta nuestro siguiente vuelo, también con Turkish y esta vez con destino a El Cairo, adonde llegamos 2 horas después de despegar de Estambul y recorrer unos 1.250 km. El servicio a bordo de Turkish Airlines, en especial la comida, es más que correcto.
Ya en el aeropuerto de El Cairo desembarcamos y antes de llegar al control de inmigración encontramos en el lado izquierdo del pasillo varias oficinas de cambio donde cambiamos euros a libras egipcias para los primeros días de viaje. Debemos decir que hay muy poca diferencia en el cambio ofrecido por estas oficinas bancarias, pero aún y así vale la pena mirar en varias. Aprovechamos también para comprar aquí el sello necesario para el visado egipcio y que nos cuesta 11 € (el equivalente a 15 US$ en las fechas de nuestro viaje). Al pasar el control de inmigración el funcionario de turno pega el sello en una página libre del pasaporte.
Tras recuperar la mochila embarcada salimos de la terminal de llegadas y encontramos al taxista que nos ha enviado el hotel que habíamos reservado días antes en Internet con el buscador Hoteles Cairo. Teniendo en cuenta que eran ya pasadas las dos de la madrugada y sabiendo ya de antemano lo liantes que pueden llegar a ser algunos taxistas en el aeropuerto de El Cairo (como en tantos otros aeropuertos de todo el mundo) preferimos ahorrarnos los problemas y no tener que discutir nada más llegar. Por este servicio de taxi hasta el hotel, en el centro de El Cairo (22 km), pagamos 50 LE.
En el Kings Palace Hotel (Ibrahim El Qabbani nº3, cerca de la calle Sabri Abu'Alam y la céntrica plaza Talaat Harb - El Cairo) pagamos 140 LE por una habitación doble con baño privado, A/A (no necesario en estas fechas) y un desayuno correcto sin más. El hotel está situado en la 4ª planta de un edificio y no hay ascensor, por lo que hay que subir 105 escalones (abstenerse si se viaja con equipaje muy pesado). La fachada del edificio y la escalera tienen un aspecto bastante cochambroso, aunque luego el hotel por dentro no está tan mal. Aún y así es un hotel básico, pero como sólo íbamos a dormir unas pocas horas casi nos daba igual. El personal del hotel no es especialmente amable ni servicial.
Para nuestra siguiente estancia en El Cairo, al final del viaje, preferimos probar el Hotel Luna (Talaat Harb nº27, en el centro de El Cairo; tel. 2396 10 20). Aquí pagamos 100 LE por una habitación doble con baño compartido y que da a la concurrida avenida Talaat Harb, por lo que es bastante ruidosa, de día y noche (vale la pena pagar algo más y quedarse una de las habitaciones interiores). En esta ocasión no nos importó porque sólo queríamos disponer de la habitación durante el día para dejar el equipaje, descansar y ducharnos antes de tomar el vuelo de vuelta a casa, pasada la medianoche. Este hotel se encuentra en la 5ª planta de un edificio, pero en este caso hay un moderno ascensor. Es el típico hotel para mochileros, con muchos servicios para este tipo de viajero. Su personal es bastante solícito, sus instalaciones son muy correctas e incluso agradables y la finca donde se encuentra es bonita. Recomendable.
En la acera opuesta al Luna hay una pastelería donde se puede comprar algo para desayunar en la calle. Para un break más sosegado y descansar del ajetreo cairota una buena opción es el Cafe Cilantro, una cadena local que ofrece buenos cafés, zumos, dulces y snacks. A diferencia de los tradicionales ahwas aquí el ambiente es moderno, relajado y para ambos sexos, aunque los precios también son más caros. Nosotros fuimos al de la calle Mohammed Mahmoud y los clientes eran, sobre todo, chicos y chicas jóvenes, universitarios y de clases acomodadas.
EL CAIRO es la capital de Egipto, así como la mayor ciudad de África, ya que su área metropolitana tiene una población de casi 25 millones de habitantes. La ciudad está ubicada junto al río Nilo y al sur de su delta. La parte más histórica de la ciudad, el Cairo Islámico, es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1979.
En nuestro anterior viaje a Egipto ya habíamos visitado los lugares más turísticos y típico de El Cairo y alrededores, como por ejemplo el Museo Egipcio, el Cairo Islámico, el Barrio Copto, el Cairo central, el zoco de Khan al-Khalili, la Ciudadela de Saladino o las pirámides y necrópolis de Gizah y Menfis, a 20 y 30 km al sur de El Cairo respectivamente. Por eso esta vez quisimos dedicar nuestra corta estancia en la ciudad cairota a ver cosas distintas y, desde luego, mucho menos conocidas.
• Museo de Om Kolthoum. La cantante, letrista y actriz Om Kolthoum (1900?-1975), también conocida en el mundo árabe como kawkab el-sharq (la Estrella del Este), está considerada como la cantante más famosa, distinguida e influyente del mundo árabe en todo el siglo XX. Según la traducción del árabe que se haga de su nombre podemos ver escrito este como Umm Kulthum, Om Kalsoum, Om Koultoum, Om Kalthoum, Oumme Kalsoum, ... Su voz era extraordinaria, con unos registros increíbles, y cada jueves por la noche las calles de El Cairo se quedaban desiertas cuando los cairotas se encerraban en sus hogares junto a la radio para escuchar el concierto semanal radiofónico de Om Kolthoum. Para hacerse una idea de la importancia y el ascendente de esta cantante sobre la población árabe basta recordar que el mismísimo coronel libio Muammar al-Gaddafi retrasó para otro día el golpe de estado que tenía planeado para la noche del 12 de marzo de 1969 contra el monarca libio Idris I al coincidir esa noche con un concierto de Om Kolthoum en la ciudad libia de Bengasi.
El Museo de Om Kolthoum (Kawkab al-Sharq Museum) fue abierto en 2001 por el gobierno egipcio en memoria de la cantante y está situado en un pabellón del Palacio Manesterly, construido en 1830 en Manial El-Roda, una isla sobre el Nilo. En el museo, cuya entrada cuesta sólo 2 LE, podemos ver numerosos objetos personales de Om Kolthoum, así como premios, interesantes fotografías de la época, grabaciones, un documental sobre su vida y una sala multimedia. Pero encontramos a faltar paneles explicativos que permitan conocer bien la vida y obra de esta extraordinaria cantante, por lo que conviene ir algo documentado para entender mejor lo que se expone.
A escasos metros del museo hay un Nilómetro (entrada: 10 LE) del s. IX que se utilizaba para medir el nivel del agua del Nilo y predecir así si las cosechas iban a ser buenas o no. Nosotros no lo visitamos, pero en cualquier caso vale la pena disfrutar de la gran tranquilidad de esta isla en contraste con el centro de El Cairo y de las bonitas vistas sobre el Nilo y alrededores.
Para llegar el museo Om Kolthoum se puede tomar el metro hasta la estación Mar Girgis (1 LE). Al salir de esta estación, en pleno barrio copto, hay que ir unos 100 metros al norte y pasar por un puente peatonal que cruza las vías del metro. Luego hay que callejear unos 300 metros por una zona muy humilde hasta llegar a una gran avenida junto al Nilo (Corniche al-Nil) y cruzar por otro puente sobre un brazo del Nilo. Ya en la isla Roda hay que ir a la izquierda y a unos 60 metros encontramos la entrada al recinto del museo.
• Barrio Copto. Aunque ya habíamos visitado el Barrio Copto en viajes anteriores a El Cairo, aprovechamos su cercanía al Museo de Om Kolthoum para repetir algunas visitas. Este barrio se encuentra en la parte antigua de la ciudad y está formado por callejuelas con numerosas iglesias donde se sigue practicando el rito copto (los coptos son cristianos egipcios). Nosotros volvimos a visitar la llamada Iglesia Colgante (Al Mu'allaqa), el templo cristiano más antiguo de la ciudad (s. IX), la iglesia de San Sergio, y la iglesia y monasterio de San Jorge. Pero en este barrio hay más cosas a ver, como la iglesia de Santa Bárbara, la sinagoga Ben-Ezra (del s. VII), la más antigua de Egipto), y el Museo Copto. La estación de metro Mar Girgis está junto al Barrio Copto.
• Barrio de Zamalek. Este moderno barrio se encuentra en la isla de Gecira y no tiene mucho a ver, pero es un lugar agradable para pasear, así como para alojarse o comer. Zamalek es un barrio residencial acomodado, con jardines, embajadas, escuelas, etc. Nosotros llegamos a Zamalek tomando el metro hasta la estación Nasser y luego continuando por la concurrida avenida 26th of July hacia el oeste hasta cruzar el puente sobre el Nilo, en un trayecto de 1,4 km.
Primeramente callejeamos por la parte norte de la isla, donde comprobamos que las tiendas y cafés son de más nivel que en el centro. Vemos algunos edificios impresionantes, entre los que destacan los ocupados por embajadas y especialmente el de la embajada de Arabia Saudí (situada en la calle Mohamed Mazhar, paralela a la orilla oriental de la isla). Cruzamos hacia el sur de la avenida 26th of July y pasamos junto al llamativo hotel de lujo Cairo Marriott, en la calle Saray El Gezira. Este hotel ocupa, además de dos modernas torres gemelas, un antiguo palacio real construido originalmente para alojar a Napoleón III y la emperatriz Eugenia con motivo de la apertura del Canal de Suez en 1869. También forman parte del recinto del hotel los preciosos jardines Omar Khayyam de 2,4 Ha. Junto a la esquina sudoeste del hotel encontramos el Museo de Cerámica Islámica (calle Al Marsafi nº 1, pero con la entrada en la calle Gezira). Este museo ocupa el palacio del príncipe Amru Ibrahim. Andando por un paseo junto al Nilo en la orilla oriental de la isla llegamos al puente 6 October por el que volvemos hacia el centro histórico.
La mejor opción para ir de El Cairo a Alejandría es el tren, sobre todo con un exprés como el Sapani (español). Nosotros tomamos el de las 12 del mediodía en la estación Ramses, la principal de la ciudad del Cairo (un taxi para llegar hasta aquí desde Talaat Harb cuesta unas 5 LE). En esta estación hay una Oficina de Turismo, aunque a nosotros no nos resultó demasiado útil por el poco interés en responder de sus empleados. Los billetes en 2ª clase para el Sapani nos costaron 31 LE cada uno y al comprarlos en las taquillas de la estación comprobamos nuevamente que hacer cola de forma ordenada no es el fuerte de la mayoría de egipcios, por lo que a veces hay que armarse de paciencia y, sobre todo, no dejar que los listillos se cuelen delante nuestro.
Compramos los billetes en 2ª clase porque es tan cómoda como la 1ª clase, pero bastante más barata. En el trayecto de 225 km entre El Cairo y Alejandría vimos un gran contraste entre los suburbios super-cutres del gran Cairo que cruzamos al principio del viaje con los campos cultivados y con vacas pastando de la zona del delta del Nilo que vienen después. Dos horas y media después de salir de El Cairo llegamos a la estación central de Alejandría, en un cómodo viaje. Hay que tener cuidado de no bajar en la anterior, cuyo nombre es Sidi Gaber, ya que en esta estación baja casi todo el mundo y puede parecer que hemos llegado a nuestro destino, pero en realidad estamos en los suburbios de Alejandría, a unos cuantos kilómetros del centro. Un taxi desde esta estación hasta la zona de la Corniche vale unas 5 LE.
En el Egypt Hotel (Degla St, 3 - Alejandría; tel. 4814483) pagamos 260 LE por una habitación grande, con baño privado, A/A, nevera, TV, wi-fi y desayuno incluido. El hotel está en la 3ª planta de un bonito edificio con ascensor. El hotel parece bastante nuevo y está bien, siendo un término medio entre los baratos y cutres y los de más nivel pero bastante más caros. Nuestra habitación tenía vistas laterales al mar y a la Corniche. La única pega que tiene es que puede ser algo ruidoso por la noche a causa de la cercana Corniche.
Para comer recomendamos el restaurante de marisco Hood Gondol (pronunciado Úda Góndol), situado en la esquina de las calles Omar Lofty y Mohammed M Motwe, no muy lejos de la Biblioteca, aunque es difícil dar con él y hay que preguntar por la zona, ya que ni siquiera tiene un rótulo que lo anuncie. Está en un callejón junto a una mezquita. Por una bandeja grande, con diferentes tipos de pescado, almejas, calamares y crustáceos frescos que seleccionamos nosotros mismos, con patatas, arroz, ensalada, sopa de pescado, pan chapati y una Coca-Cola pagamos el increíble precio de 32 LE cada uno. No hay menú, sinó que es self-service. Una vez seleccionado lo que queremos hay que buscarse una mesa en un edificio anexo. El lugar es básico, pero se come muy bien. Otro restaurante muy recomendable, y céntrico, es el Taverna (Saad Zaghloul, 52), donde hay que probar la deliciosa pizza de shawarma hecha al fuego de leña.
Una opción más chic y elegante es el restaurante Fish Market, junto al Kashafa Club en la Corniche, donde va la gente con dinero de Alejandría. El restaurante es caro, pero tiene unas vistas soberbias sobre la bahía. Los mismos propietarios tienen en el mismo recinto otro restaurante, el Tikka Grill, pero este para carnívoros, así como una pastelería y un magnífico café, el Grand Cafe, con una gran terraza exterior. En fin, un lugar ideal para hacer un alto en el paseo por la Corniche y contemplar la escena posh alejandrina.
Algo que no hay que perderse en Alejandría son las cafeterías, algunas de ellas con mucha historia. Una de ellas es la Patisserie Delices (Saad Zaghloul, 46), un lugar vetusto pero bonito donde tomar una pasta y un té o un café.
Para cambiar dinero en Alejandría recomendamos la oficina de Alexandria Exchange Company (AEC), en Midan Saad Zaghloul, con el mejor cambio de la zona.
ALEJANDRÍA, también conocida como La Perla del Mediterráneo, es la segunda mayor ciudad de Egipto y su carácter mediterráneo, su ambiente y su patrimonio histórico y cultural hacen que sea bastante distinta del resto del país. Fue fundada por Alejandro Magno en el año 331 a.C. y llegó a ser la capital del Egipto greco-romano. Su importante papel como centro cultural de la época podría simbolizarse en el legendario faro construido sobre la isla de Pharos y que fue una de las Siete Maravillas del Mundo antiguo. Tras un declive que duró varios siglos, a partir del s. XIX Alejandría renació como foco para la expansión comercial y marítima de Egipto. Esa época fue inmortalizada por escritores como Lawrence Durrell, Edward Morgan Forster o Constantino Cavafis. Además, generaciones de inmigrantes griegos o italianos, entre otros, se establecieron en la ciudad y le dieron un nuevo impulso comercial a la vez que la hicieron más cosmopolita y con un marcado ambiente de cultura bohemia.
Aunque a primera vista la ciudad pueda decepcionar (de su glorioso pasado no queda casi nada), a medida que la vamos conociendo más y más nos va atrapando y acaba por fascinarnos. Por todo ello recomendamos totalmente su visita, la cual puede ocuparnos fácilmente varios días. A continuación tenéis una lista de algunos de sus lugares de interés más importantes, según nuestro criterio:
• Biblioteca de Alejandría. La Antigua Biblioteca de Alejandría, creada posiblemente a comienzos del siglo III a. C., fue en su época la más grande del mundo y se cree que llegó a albergar hasta 700.000 volúmenes. La destrucción de la biblioteca se ha situado en un momento indeterminado del siglo III o del IV, cuando el emperador Aureliano, y quizás también Diocleciano, tomó y saqueó la ciudad.
En 1987 nació el ambicioso proyecto cultural de construir una nueva biblioteca en la ciudad de Alejandría para recuperar así un enclave mítico de la Antigüedad. Para llevar a cabo semejante proyecto se unieron los esfuerzos económicos de diversos países europeos, americanos y árabes, más el gobierno de Egipto y la Unesco. La nueva Biblioteca Alejandrina fue inaugurada el 16 de octubre de 2002.
El edificio de la biblioteca es impresionante y muy original visto por fuera, pero por dentro no lo es menos. Para conocer más sobre la nueva biblioteca nos adherimos a una visita guiada gratuita que encontramos nada más entrar. Al acabar esta visitamos un par de interesantes exposiciones en su interior, una de ellas con interesantes fotos de época de Alejandría, y deambulamos por el interior de la biblioteca, a rebosar de jóvenes egipcios/as consultando su enorme fondo bibliográfico. Muy recomendable.
La entrada cuesta 10 LE (5 LE con el carnet ISIC) y hay que dejar la mochila en una consigna que hay junto a la entrada. Para llegar a ella es un agradable paseo de unos 2 km por la Corniche hacia el este desde el hotel Egypt.
• Columna de Pompei y Serapeum. Las ruinas del templo de Serapeum no son gran cosa, pero la columna, de granito rojo y con una altura de 30 m., es imponente. La entrada al recinto cuesta 20 LE (con ISIC son 15 LE). Para llegar hasta aquí tomamos un taxi desde el centro, en un trayecto de 10 minutos por el que pagamos 5 LE.
• Catacumbas de Kom Ash-Shuqqafa. Es la mayor necrópolis romana de Egipto y fue la última gran obra religiosa del antiguo Egipto. En conjunto es una visita muy recomendable, en especial la tumba principal. La entrada vale 35 LE (20 LE con ISIC). No se permite entrar cámaras de fotografía y vídeo (?). Para llegar hasta la catacumbas basta con tomar la calle a la derecha al salir del recinto de la columna de Pompei y seguir andando recto unos 5 minutos para llegar hasta las catacumbas.
• Museo Nacional de Alejandría (Sharia Tariq al-Horreyya, 110). Este maravilloso museo fue inaugurado en 2003 y ocupa un precioso palacete restaurado de estilo italiano que empezó a construir Al-Saad Bassili Pasha en 1926, el cual fue uno de los comerciantes más ricos de Alejandría. El museo contiene cerca de 1.800 piezas que narran la historia de Alejandría y Egipto. En la primera planta y sótano se narra la era faraónica, mostrándose algunas estatuas y momias que son realmente fascinantes. En la 2ª planta la época greco-romana, incluyendo objetos recuperados de las excavaciones submarinas en la bahía de Alejandría. Y en la 3ª planta hay objetos de las eras copta, islámica y moderna. La entrada al museo cuesta 20 LE (con ISIC son 15 LE). Para llegar hasta aquí tomamos un taxi desde el centro, en un trayecto de 10 minutos por el que pagamos 5 LE. Acabada la visita al museo volvemos al centro caminando un rato (cruzamos los jardines Shallalat) y luego tomamos el tranvía (0,25 LE). Por cierto, conviene saber que en los tranvías de Alejandría hay un vagón reservado exclusivamente a las mujeres.
• Fortaleza de Qaitbey. Esta fortaleza defensiva del s. XV está considerada como una de las más importantes del Mediterráneo y está ubicada en el lado oriental del extremo norte de la antigua isla de Pharos, en el punto donde se cree que estuvo el famoso Faro de Alejandría. Tras ser este destruido completamente por un terremoto en el s. XIV el sultán Al-Ashraf Sayf al-Din Qa'it Bay erigió aquí, en 1477, esta fortaleza como pieza defensiva contra los ataques turcos. Hoy día es uno de los iconos de la ciudad. Por dentro la fortaleza no tiene nada especial, pero es un agradable lugar para pasear y ver las familias y parejas alejandrinas en acción, además de las excelentes vistas que proporciona sobre la bahía. La entrada a la fortaleza cuesta 25 LE (15 con ISIC).
Para llegar a la fortaleza tomamos un tranvía amarillo frente al café Athineos (0,25 LE) en dirección oeste. El tranvía se mueve tan despacio que da tiempo de verlo todo y hacer fotos desde él, como si fuera un Sightseeing Alexandria. Además, un pasajero que tenemos enfrente nos da explicaciones en inglés, con todo lujo de detalles, de los edificios y monumentos que vamos encontrando por el trayecto. Cuando el tranvía se desvía de nuestro destino bajamos y continuamos a pie en un bonito paseo.
• Corniche. Es el paseo y carretera (26 de Julio) que transcurre a lo largo del puerto oriental de Alejandría y es el sitio perfecto para pasear. Lo que ahora es la Corniche antes era una larga muralla fortificada con torres defensivas que protegieron la ciudad desde el s. XIII hasta finales del XIX. En realidad la Corniche se extiende más de 20 km por la costa alejandrina, desde la fortaleza de Qaitbey hasta el barrio de Muntaza. Vale la pena recorrerla a pie, al menos el tramo de 5 km entre la fortaleza de Qaitbey y la Biblioteca Alejandrina. Por el camino tendremos la oportunidad de ver las atarazanas, así como el puerto pesquero y algunas barcas sobre la arena, muy fotogénicas por cierto. En la Corniche hay, también, algunos edificios preciosos y la única lástima es el pobre estado de conservación en que se encuentran. Y vale la pena desviarse sólo 100 metros para visitar la magnífica mezquita Abu Habbas el-Mursi, la más bonita y también importante desde el punto de vista histórico de todas las mezquitas en Alejandría. Fue construida en 1775 sobre la tumba de un santo y devoto sufí del s. XIII y de origen andalusí.
• Zoco de Alejandría. También vale la pena darse una vuelta a partir de que anochece por las calles y callejones cercanos a Midan Tahrir y la mezquita Terbana para ver las innumerables tiendas y puestos de venta de ropa, comida, especias, bisutería, souvenirs, ..
Para llegar hasta la zona del Canal de Suez desde Alejandría empezamos por tomar un autobús de la compañía West Delta hasta Port Said. Pagamos 22 LE por el trayecto Alejandría - Port Said y los compramos el día anterior en la oficina de West Delta en el centro de Alejandría, en Midan Saad Zaghloul. El autobús sale desde la terminal de autobuses Al-Moaf-al-Gedid, en las afueras de la ciudad. Para llegar hasta ella se puede tomar un taxi (15 LE), pero es importante indicarle al taxista la frase «majátat alotobús al gidit» (terminal de autobuses Al Gedid) y asegurarse de que la entiende para no dar más vueltas de las necesarias.
Aunque nos aseguraron que el trayecto en autobús de Alejandría a Port Said era de 3,5 horas al final fueron 4 horas y 40 minutos y sin saber muy bien el porqué del retraso. Durante el viaje cruzamos de oeste a este todo el delta del Nilo siguiendo la línea costera, primero por un paisaje de cultivos, vacas y canales, después por una zona de humedales y semidesierto y finalmente por una estrechísima franja de tierra que separa el mar Mediterráneo del lago Manzala.
Nuestra intención era parar en Port Said unas horas y continuar viaje en autobús a última hora de la tarde hacia Ismailia, nuestro destino final. Por ello, nada más llegar a la terminal de autobuses de Port Said averiguamos en la oficina de la compañía East Delta Travel el horario de los últimos autobuses del día de Port Said a Ismailia. Asimismo nos permitieron dejar el equipaje más pesado en la oficina de la compañía para así poder visitar más cómodamente la ciudad. Un taxi desde esta terminal hasta el centro de Port Said, por ejemplo al Hôtel de la Poste, cuesta 4 LE.
Tras visitar Port Said volvemos en taxi a la terminal de autobuses (4 LE), recogemos el equipaje que habíamos dejado en la oficina de East Delta y compramos aquí mismo los billetes a Ismailia (6 LE cada uno). Salimos en el autobús de las 17:00 (el último del día es a las 18:00) y llegamos a Ismailia 1 hora y 20 minutos después, tras recorrer unos 90 km por una carretera que en la primera mitad del trayecto transcurre paralela al Canal de Suez. Un taxi desde la terminal de autobuses hasta el centro, la plaza Al-Gamuriya, vale 4 LE.
En el Crocodile Inn Hotel (179, Saad Zaghloul St - Ismailia; tel. 64 3912555) pagamos 260 LE por una habitación doble con baño privado y desayuno incluido. La relación calidad/precio de este hotel es bastante mala, ya que las habitaciones y el hotel en general están muy faltos de mantenimiento y de personalidad para lo que piden. Pero el problema es que en Ismailia hay muy pocas opciones de alojamiento, ya que en el centro sólo encontramos este y el Nefertity Hotel, pero este último era realmente indescriptible de cutre que era (aunque sólo costaba 40 LE) y sólo apto para hombres con pocas manías. La otra opción, aunque ya alejada del centro (unos 2 km), es el Mercure Forsan Island Ismailia (Forsan island - Ismailia; tel. 64 3916316), el único hotel de Ismailia con un estándar internacional en comodidad y servicios (y también en precios, a partir de 60 €) y situado en una isla privada. A favor del Crocodile Inn Hotel está su céntrica situación, en la esquina de las calles Thawra y Saad Zaghloul, ideal para explorar el barrio europeo, así como para tener a mano la zona comercial y de restaurantes.
En Ismailia probamos el restaurant George's, en Sharia Tawra, con una decoración que recuerda a un pub inglés. No es barato, pero se come muy bien.
Port Said es una ciudad portuaria al nordeste de Egipto que sirve de acceso al Canal de Suez desde el mar Mediterráneo. Aparte de poder ver el Canal de Suez de cerca, nuestro interés en venir hasta aquí era ver los bonitos y distintivos edificios coloniales del s. XIX que se pueden encontrar aún en Port Said. Estos edificios se caracterizan por tener grandes balcones en todos los pisos de la fachada.
El origen de Port Said fue en 1859 como un campamento para los trabajadores que construían el Canal de Suez. A finales del s. XIX ya era un importante puerto donde todas las grandes potencias marítimas tenían un consulado. Un hecho curioso es que la famosa Estatua de la Libertad, que ahora es uno de los iconos de Nueva York, debería haber estado emplazada en Port Said, a la entrada del Canal. Auguste Bartholdi, su escultor, la diseñó inspirándose en las enormes estatuas de Abu Simbel y debía reflejar la idea de Egipto llevando la luz de Asia, pero el virrey Ismail (gobernante de Egipto entre 1863 y 1879) rechazó el proyecto por ser demasiado caro y la estatua acabó finalmente en Estados Unidos y pasó a llamarse Estatua de la Libertad.
Port Said es un puerto libre de impuestos y en teoría debería haber una aduana en la entrada/salida de la ciudad, pero lo cierto es que nadie nos pidió ver el equipaje (com sí nos ha pasado en algún otro puerto franco, como Aqaba en Jordania) y ni siquiera el pasaporte.
Empezamos nuestro recorrido ante el Hotel de la Poste, en la calle al-Gomhuriyya nº 42. De aquí vamos hasta la calle paralela a esta y vemos el bonito edificio Woolworth, un vestigio de la era colonial. Continuamos hacia el norte, pasamos junto al edificio del Consulado Italiano, con su curioso grabado fascista de la época de Mussolini, y giramos a la derecha para tomar el tramo final de Sharia (calle) Palestina hasta llegar a la mezquita As-Salam. Desde este punto miramos hacia el Mediterráneo y vemos algunos barcos haciendo cola y esperando su turno para poder embocar la entrada al Canal de Suez. Curioso!. Tomamos la calle El Zaiem Ghandy y nos desviamos por un camino entre chiringuitos cerrados para llegar hasta la playa, poco atractiva. Volvemos a la calle anterior y pasamos por el atractivo y popular restaurante Abou Essam. Giramos hacia el sur por El Kanater hasta llegar a la impresionante iglesia copta de San Bishoi. Continuamos callejeando y volvemos a Sharia Palestina para ir ahora hacia el sur. En este tramo es posible andar por un paseo elevado con excelentes vistas sobre el canal, Port Fuad y sobre los característicos e interesantes edificios coloniales que aún sobreviven en Sharia Palestina. Fantástico!!!.
Justo antes de llegar a la Dársena Comercial vemos el concurridísimo muelle de los ferries que cruzan el Canal hasta la vecina Port Fuad, técnicamente ya en el lado de Asia. Estos ferries son gratuitos y los hay cada 10 minutos aproximadamente. Tomamos uno de ellos para cruzar el Canal. La travesía, en un ferry atestado de vehículos y gente, dura unos 10 minutos y permite ver de cerca algunos de los enormes cargueros que hay anclados en medio del Canal. También, desde el ferry, es la mejor (y única) manera de ver de cerca la fachada de la icónica Casa del Canal del Suez, construida en 1869 para la inauguración del Canal, con sus bonitas cúpulas verdes. Port Fuad es una ciudad, básicamente residencial, que fue establecida en 1927 para aligerar la superpoblación de Port Said. Su nombre lo tomó del rey Fuad I, el primero con el título de rey en el Egipto moderno. En Port Fuad destacan los altos minaretes de su mezquita y aunque esta ciudad no tiene demasiado interés para el viajero, bien vale una rápida visita como excusa para tomar el ferry y pasear y ver, por ejemplo, una zona de casas adosadas con jardín, muy de estilo europeo. No parece que estemos en Egipto.
De vuelta al muelle de Port Said bordeamos andando la dársena comercial para ir a ver la Casa del Canal por detrás. Encontramos un control policial que no permite acercarse a menos de 100 metros, pero les conseguimos convencer de que nos dejen acercar lo máximo posible, ya que no es posible visitarla. La verdad es que el edificio en su conjunto es muy bonito. Y aquí acabamos la visita a Port Said.
ISMAILIA se encuentra a medio camino entre las ciudades de Port Said al norte y Suez al sur. Está situada junto al Canal, en un punto donde este se ensancha por la presencia del lago Timsah. Fundada en 1863 como centro de construcción del canal de Suez, ahora es el centro administrativo del Canal de Suez.
La verdad es que Ismailia nos sorprendió muy favorablemente, por lo que recomendamos del todo la visita a esta ciudad. Su ambiente relajado, sus zonas ajardinadas y sus bonitas villas coloniales la diferencian completamente del resto de ciudades egipcias. Todo en ella es atípico para ser Egipto: muchas zonas ajardinadas, calles limpias y cuidadas, (también los coches), se respetan los semáforos en rojo, los vehículos no pitan tanto, etc. En fin, un oasis de tranquilidad y verdor en Egipto.
Empezamos la ruta andando por Sharia Thawra, en el centro del viejo barrio europeo, en dirección al plácido canal de agua dulce que desemboca en el lago Timsah. Al llegar al final de Tawra vamos hacia la izquierda, siguiendo la calle Ahmed Abo Zaid, rodeada de parques, zonas verdes y villas de estilo europeo como no habíamos visto en otra ciudad egipcia. Esta calle transcurre paralela al canal de agua dulce y entre ambos hay un agradable paseo peatonal ajardinado con algunas glorietas y bancos donde pararse a descansar y disfrutar de la sorprendente tranquilidad del lugar.
Casi 1 km después llegamos al edificio administrativo del Canal, frente al pequeño Museo de Ismailia. Cerca del museo se encuentra el Jardín de las Estelas, donde destaca una pequeña esfinge de la época de Ramsés II que se puede ver desde la calle, sin entrar en el jardín. Desde aquí vamos hasta la orilla del lago/canal y vemos navegar algunos cargueros por él. Y volvemos hacia el centro bordeando el canal de agua dulce por el otro lado, en un muy agradable paseo de 1,3 km. Cruzamos el canal por un puente (calle Ahmed Orabi) y justo enfrente hay un llamativo y enorme mural que muestra los fastos de la inauguración del Canal de Suez.
Y a sólo 100 metros se encuentra la preciosa villa de Ferdinand de Lesseps, en la que residió temporalmente a partir de 1854 este diplomático y empresario que fue el director de la construcción del Canal de Suez. La casa no es visitable, al menos en las fechas de nuestro viaje, aunque sólo el verla por fuera ya vale la pena. La villa contigua a esta también es muy bonita. Siguiendo la trama de calles perfectamente cuadriculada de esta parte de la ciudad vamos hasta la plaza al-Gomhuriyya para ver de cerca la preciosa mezquita. Y unos 150 m. al oeste de la plaza encontramos el bonito edificio de la Catedral Copta Católica de San Marcos, donde entramos para verla por dentro y nos atiende un señor muy amable que nos da profusas explicaciones sobre la iglesia copta.
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