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Croacia, cuyo nombre oficial en croata es Republika Hrvatska (pronunciado como República Jarbásca), está situada en el sudeste de Europa, en la zona de los Balcanes, limitando con Eslovenia, Hungría, Serbia, Bosnia-Hercegovina y Montenegro. La extensión de su territorio es algo menor que la de Aragón y Navarra juntas, y su largo litoral es, en general, muy escarpado con playas en su mayoría rocosas y con un total de 1.185 islas (sólo 66 están habitadas), por lo que Croacia cuenta con 5.790 km de línea costera. El mar Adriático croata es una de las áreas más limpias del mar Mediterráneo, proporcionando una claridad y transparencia a sus playas y aguas que hacen de ellas uno de los destinos veraniegos por excelencia en Europa. Por otra parte, el país está surcado de norte a sur y en paralelo a la costa por la cordillera de los Alpes Dináricos, que marcan fuertes diferencias climáticas. Su cima más alta es el monte Dinara de 1.800 metros de altitud.
Los croatas son uno de los pueblos de mayor antigüedad de Europa y han sido numerosos los imperios que han dejado su huella en este país a lo largo de la historia. Tras declarar su independencia de la Federación Yugoslava en 1991 se desencadenó una guerra con los serbios que duró en mayor o menor medida hasta 1995.
Montenegro (en serbio, Crna Gora) es un pequeño estado situado al sur de Croacia, a orillas del mar Adriático. Al igual que Croacia formó parte de la República Federal de Yugoslavia, pero tras la disolución de esta constituyó una federación con Serbia. Finalmente, en junio de 2006, proclamó su independencia tras obtener el apoyo mayoritario de su población en un referendum.
Teniendo en cuenta las fechas de nuestro viaje, fuera de la temporada veraniega y de playa, lógicamente nuestro interés se centró en los aspectos históricos, culturales y paisajísticos de ambos países. Y no nos defraudaron en absoluto, bien al contrario, aunque está claro que sería necesario disponer de unos cuantos días más de viaje para poder disfrutar de todo lo que pueden ofrecer.
Del 21 al 30 de marzo de 2008.
Dubrovnik fue nuestro punto de entrada y salida de Croacia. Con los días de que disponíamos y teniendo en cuenta que nuestra idea era visitar el país con un coche de alquiler optamos por enlazar nuestro vuelo de ida con uno doméstico a Zagreb, la capital, donde alquilamos el coche que luego entregamos en Dubrovnik tras haber recorrido 1.810 km por el país (incluido un día en Montenegro) durante 7 días. Con algunos días más nos hubiéramos planteado hacer un recorrido circular por tierra con inicio y final en Dubrovnik, entrando en Bosnia-Herzegovina a la ida o a la vuelta para no repetir ruta por tierras croatas.
La moneda oficial de Croacia es la kuna (Kn o HRK). Es posible cambiar en bancos, casas de cambio, oficinas de correos y en la mayoría de los hoteles, agencias de viajes y campings, pero hay que estar atento a la posible comisión aplicada (en Correos, Posta, la comisión es del 3%). La red de cajeros automáticos es aceptable y las tarjetas de crédito más extendidas suelen ser aceptadas en bastantes lugares.
En Montenegro la moneda oficial es el euro, aunque este país aún no es miembro de la Unión Europea. Conviene llevar dinero en efectivo, ya que el uso de tarjetas de crédito aún está en expansión y los cheques de viaje no siempre son fáciles de cambiar.
Cambio medio en Croacia (ver cambio actualizado en XE.com): 1 € = 7,195 Kn
+ 112 € (vuelo BCN-Dubrovnik-BCN)
+ 67 € (vuelo Dubrovnik-Zagreb)
+ 163 € (mitad de alquiler coche 7 días + gasolina + peajes)
+ 360 € (hotel, restaurantes, entradas, otros)
= 702 € (total por persona).
Nivel de vida: Croacia no es un país barato, pero si el presupuesto es ajustado se puede ahorrar bastante alojándose en casas o apartamentos de particulares (llamados sobe), en vez de hacerlo en hoteles. Estos alojamientos pueden encontrarse en Internet, a través de agencias (cobran una comisión del propietario del establecimiento) u oficinas de turismo, o simplemente yendo por la calle y fijándose en los rótulos que pongan sobe, soba o zimmer. Nuestra experiencia con este tipo de alojamientos fue, en general, muy buena, con una relación calidad-precio estupenda. También se puede ahorrar algo en entradas si se posee un carnet de estudiante ISIC (en algunos sitios vale con un carnet de estudiante cualquiera). El hecho de que nuestro viaje a Croacia fuera en temporada baja también influyó en encontrar precios más moderados de los que seguramente hay en verano. Aunque nuestra visita a Montenegro fue mucho más breve tampoco nos pareció un país barato, con un nivel de precios similar al de Croacia.
En Croacia, para una estancia inferior a 90 días, es suficiente para los ciudadanos españoles con disponer de un pasaporte o carnet de identidad válido al menos para todo el periodo de nuestra estancia en el país.
Pero en el caso de querer visitar la República de Serbia, la República de Montenegro o Bosnia y Herzegovina, será necesario llevar encima un pasaporte con validez superior a 3 meses, ya que el DNI no es válido como documento de entrada. En el caso concreto de Montenegro los ciudadanos españoles no necesitan visado si la estancia es inferior a 90 días, pero conviene asegurarse de que en la frontera estampan un sello de entrada en el pasaporte al entrar en el país para evitar posibles problemas a la salida.
No hay ninguna vacuna obligatoria y ni siquiera recomendable para viajar a Croacia o a Montenegro. Como para cualquier otro viaje conviene asegurarse de que tenemos alguna póliza médica que cubra la asistencia sanitaria en caso de necesitarla, sobre todo teniendo en cuenta que la tarjeta sanitaria europea no es reconocida como válida para obtener cobertura sanitaria en Montenegro.
Tanto Croacia como Montenegro son países bastante tranquilos en lo que a seguridad ciudadana se refiere, por lo que basta con tomar las precauciones habituales y usar el sentido común, estando siempre vigilantes, sobre todo en lugares públicos muy concurridos. Nuestra experiencia personal en ambos países fue del todo positiva, sin ninguna sensación de inseguridad en ningún momento ni lugar.
Para el caso específico de Croacia debe tenerse especial cuidado al visitar zonas de Eslavonia Oriental, Baranja, Srjem, y aquellos territorios que formaron parte de la República Sprska de Krajina a causa del riesgo que pueden suponer las minas aún no desactivadas. En estas zonas, que fueron escenario de la guerra, se recomienda prestar mucha atención a los carteles y avisos desplegados e informarse a nivel local sobre las condiciones de seguridad y de circulación.
Avión. La compañía aérea Croatia Airlines es la única que opera vuelos nacionales. Nosotros compramos con algunos días de antelación y a través de Internet un vuelo Dubrovnik-Zagreb con esta compañía y la experiencia fue buena.
Autobús/tren. Puesto que nosotros alquilamos un coche para visitar Croacia no podemos dar mucha información sobre autobuses y/o trenes, aunque haberlos haylos. Las líneas de tren son más reducidas que las de autobús ya que los ferrocarriles croatas tienen su centro de operaciones en Zagreb y hacia el sur llegan como mucho hasta la ciudad de Split.
Ferry. Otra forma de transporte a lo largo de la costa croata son los ferries, bien para moverse entre islas y hacia/de el continente con ferries locales , bien para viajar a lo largo de la costa con los grandes barcos de la compañía Jadrolinija. En cualquier caso, si planeamos tomar ferries deberemos estar bien informados de los horarios y frecuencias de cada línea, ya que pueden no ser todo lo frecuentes que nos gustaría. Además hay que tener en cuenta que en invierno los servicios suelen reducirse bastante.
Coche de alquiler. Fue la forma de transporte que elegimos para nuestro viaje a Croacia. Ello nos permitió movernos con total libertad por todo el país (incluyendo la escapada a Montenegro recorrimos un total de 1.806 km) y aprovechar al máximo los escasos días disponibles. Después de estudiar bien todas las opciones disponibles optamos por reservar vía Internet un vehículo de la compañía Avis, ya que cumplió todos los requisitos que buscábamos: el mejor precio, la posibilidad de recoger el coche en Zagreb y devolverlo en Dubrovnik, y el poder pasar el coche a Montenegro. Al final nuestra valoración del servicio contratado fue del todo positiva, con un vehículo muy nuevo y una atención excelente. Por lo que pudimos constatar, podemos ahorrarnos algunos euros alquilando el coche vía Internet desde casa en vez de hacerlo una vez en el país. Pagamos 245 € por el alquiler de un coche clase B durante 7 días.
Un punto importante a tener en cuenta es que si tenemos planeado pasar con el coche alquilado de Croacia a Montenegro deberemos asegurarnos de que la compañía de alquiler lo autoriza (puede suponer el pago de un suplemento en el seguro) y de que el coche lleva la documentación necesaria.
El permiso de conducir español es válido para circular por Croacia y Montenegro. En Croacia la red de carreteras no está nada mal (al menos por las que circulamos nosotros), aunque la orografía del terreno hace que pueda haber carreteras muy viradas. Los límites de velocidad son, según el tipo de calzada, los mismos que en España y debe tenerse en cuenta que las luces de cruce deben estar encendidas durante el día (y la noche, claro). En Croacia la tasa de alcoholemia es de cero gramos por litro y la conducción en estado de ebriedad supone una fuerte multa y la retirada inmediata del permiso de conducir. La forma de conducir de los croatas no nos pareció especialmente mala, para nada, cosa que no podemos decir de la de los montenegrinos, lo que unido al peor estado de conservación de sus carreteras hace que, para conducir por Montenegro, sea necesario un plus de alerta y tensión al volante.
En las fechas de este viaje el precio de la gasolina en Croacia era algo más caro que en España, mientras que en Montenegro también era más cara que en nuestro país, pero algo más barata que en Croacia. Las autopistas croatas son de pago. Y comentar que en el centro de las ciudades croatas casi todos los aparcamientos son zona azul, de pago hasta las 18:00 (cuesta entre 3 y 6 kn la hora).
Debido a su orografía y situación Croacia tiene un clima muy variado, que va del tipo mediterráneo en la costa adriática al clima continental templado del interior. La cordillera montañosa que se extiende de norte al sur del país se encarga de establecer las diferencias. Nosotros pudimos corroborar estos contrastes en las fechas de nuestra visita, a finales de marzo, donde tuvimos un poco de todo, con episodios de lluvia, frío o nieve (afortunadamente no supusieron ningún contratiempo serio y la nieve nos proporcionó algún paisaje memorable), y ya hacia el sur pudimos gozar de días de sol radiante y temperatura agradable. En cualquier caso, si se viaja en estas fechas, conviene llevar ropa de abrigo y paraguas o chubasquero por si acaso. Y si se quiere disfrutar de la playa hay que ir a Croacia en el periodo que se extiende de mayo a septiembre.
Desde luego, si se quiere disfrutar de la playa y/o actividades acuáticas en la costa e islas croatas hay que ir en el periodo que va de mayo a septiembre. Y justamente esto es lo que hacen la inmensa mayoría de turistas que van a Croacia, exceptuando quizás los que sólo visitan Dubrovnik y alrededores provenientes de cruceros que surcan el Mediterráneo o de vuelos de bajo coste y que se reparten más o menos a lo largo de todas las épocas del año.
Pero si la razón principal del viaje no es esta y podemos ir fuera de temporada todo lo que encontraremos serán ventajas: precios bastante más bajos, hoteles prácticamente vacíos, lugares a visitar sin aglomeraciones, carreteras sin atascos, etc etc. Un lujo.
La cocina croata es potente y hay platos para todo los gustos. En la costa la cocina croata es muy mediterránea, con aceite de oliva en los platos y/o vino en la mesa, así como variedad de pescados o mariscos: scampi, prstaci, mariscos y el brodet dalmata (varios pescados cocinados con arroz). Hacia el interior podemos encontrar la manistra od bobica (alubias con maíz) o el struckle (postre a base de requesón). Y en la zona de Zagreb es típico el burek, un pastel hecho a base de carne o queso y el piroska, una especie de pastel también de queso. Y por doquier hay una gran presencia de la cocina italiana, con pizzerías y trattorías. Y en el capítulo de bebidas, aparte de los vinos, podemos recomendar especialmente la cerveza (pivo), con las marcas Ozujsko y Karlovacko como las más populares.
Tanto en Croacia como en Montenegro rige la misma hora que en España.
En Croacia y Montenegro la corriente eléctrica es de 230 V y 50 Hz. El tipo de enchufe es equivalente a los que podamos encontrar en España (tipos C y F), por lo que no es necesario un adaptador, siempre y cuando el aparato eléctrico cumpla con el estándar europeo.
La lengua oficial de Croacia es el croata, pero el alemán es el idioma extranjero más hablado y en la península de Istria el italiano es incluso oficial. El croata es, en realidad, una variedad dialectal en la familia de la lengua eslava, por lo que está emparentado con el serbio o el bosnio, por ejemplo. Una ventaja para nosotros es que el croata se escribe en alfabeto latino. Es recomendable y muy práctico aprender unas cuantas palabras y frases para movernos mejor por el país y para facilitar el contacto con la población local.
En cualquier guía podréis encontrar más vocabulario, pero aquí tenéis unos cuantos vocablos útiles y fáciles de pronunciar (entre paréntesis, la pronunciación aproximada): Hola (bog), Adiós (dobi jenia), Gracias (juala), Sí (da), No (ne), Bien, de acuerdo (dóbro), Abierto (otvoreno), Cerrado (zatvoreno), Hora (sat), Café (kava), Cafetería (kavana), Cerveza (pivo), Casa de comidas (konoba), Habitaciones para alquilar, alojamiento (sobe), Ciudad (grad), Centro (centar), Plaza (terg), Calle (ulica), Entrada (ulaz), Salida (izlaz) .... 1 (jedan), 2 (dua), 3 (tri), 4 (chetri), 5 (pet), 6 (sest), 7 (sedam), 8 (osam), 9 (devet), 10 (deset), 100 (esto), 1000 (tisucu).
Croacia, de Lonely Planet Pub. (2ª edición, Julio-2007, en español).
Fantasmas Balcánicos, de Robert D. Kaplan. En este libro Kaplan relata su viaje por la antigua Yugoslavia en 1991, justo después de la caída de la Unión Soviética. En él proporciona abundante información sobre la zona, situada en su contexto histórico, y retratando a inolvidables personajes en sus páginas.
Comenzamos este viaje con un vuelo de la compañía Clickair de Barcelona a Dubrovnik (1 hora y 45 minutos). Recomendamos, si se puede escoger, sentarse junto a la ventanilla del lado izquierdo del avión, ya que en la última parte del viaje se sobrevuelan una parte de la costa e islas croatas y las vistas son magníficas. Al menos así fue en nuestro caso y pudimos identificar algunas de las islas desde el aire, como por ejemplo la isla de Korkula, con su ciudad medieval de casas con tejados rojos, donde por cierto nació Marco Polo (todavía se conserva su casa).
A la salida de la terminal de llegadas del aeropuerto Cilipi de Dubrovnik hay una pequeña oficina de cambio de Veneto Banka, la única en este punto. Nuestra recomendación es cambiar aquí lo mínimo posible (cobran una comisión abusiva del 7,99%) o ir directamente a la terminal de salidas (a 100 metros de aquí), donde hay dos oficinas de cambio más en las que no se cobra comisión alguna y resulta un cambio bastante mejor, especialmente en la del OptBank.
En el pequeño aeropuerto de Dubrovnik esperamos unas 4 horas hasta la salida de nuestro vuelo de Croatia Airlines a Zagreb. Tanto este vuelo, como el de Clickair, los habíamos adquirido semanas antes a través de sus respectivas páginas web. Aprovechamos esta espera para confrontar los precios de las distintas compañías de coches de alquiler que encontramos en el aeropuerto, pero al final corroboramos que la que habíamos prereservado por Internet con Avis era la mejor.
Tras 45 minutos de vuelo en un avión muy nuevo y amplio aterrizamos en el aeropuerto de Zagreb. Tras recuperar el equipaje salimos de la terminal y encontramos en seguida el autobús que conecta el aeropuerto con la ciudad (ver horarios autobús aeropuerto de Zagreb). El trayecto de 17 km y 25 minutos hasta la estación central de autobuses de Zagreb cuesta 30 Kn. El autobús se llena rápido, por lo que sale a cuenta no perder mucho tiempo en la terminal al llegar.
En Doremiza (Spinciceva, 27 - Zagreb; tel. +385 1 3630 049), un alojamiento familiar, pagamos 250 Kn por una habitación doble bastante grande, con baño privado y calefacción (necesaria en esta época del año). Está muy bien y si hay que poner un pero es que no es muy céntrico, aunque está bien comunicado con el centro con el tranvía nº 9. Para llegar hasta Doremiza desde la estación central de autobuses (donde nos deja el autobús del aeropuerto) andamos unos 200 m. por la Av. Marina Drziva hasta el cruce con la Av. Bukovara, donde hay una parada del tranvía nº 3. Recorremos toda la línea 3 hasta Ljublianica, la parada final. Es un trayecto de 20 minutos que cuesta 10 Kn que pagamos directamente a la conductora. Una vez en Ljublianica (o Remiza) hay que bordear el edificio Labarska y seguir por la calle de atrás que conduce directamente al alojamiento.
Para comer una buena alternativa es el restaurante Nokturno (Skalinska, 4 - Zagreb), situado en la parte alta, muy acogedor y con una relación calidad-precio excelente. Por ejemplo, enorme pizza (30 Kn), cerveza Ozujsko de barril (7,5 Kn), café (6 Kn) y palacinke (2 panqueques de chocolate, 10 Kn). Al lado de la estación de autobuses está el restaurante Luka Grill (M. Drzica 4 - Zagreb).
ZAGREB es la capital y también la mayor ciudad de Croacia, así como el centro cultural, científico económico y gubernamental del país. Asimismo Zagreb conserva todavía bastante de su pasado medieval, por lo que cuenta con un importante interés desde el punto de vista turístico. A pesar de ello, muchos de los turistas que visitan Croacia cada año no incluyen Zagreb entre sus destinos y van directamente a la costa. Y es una lástima, porque a nosotros personalmente nos gustó bastante y por ello creemos recomendable incluirla en cualquier ruta por Croacia.
En la Oficina de Turismo de Zagreb (Trg bana Josipa Jelacica, 11) se puede obtener un utilísimo folleto en español que propone dos recorridos a pie complementarios que permiten conocer los lugares más significativos de la ciudad. Los dos tienen su inicio y final en la bonita plaza bana Josipa Jelacica, centro neurálgico de la ciudad con sus tranvías, edificios y ajetreo habitual.
Gornji Grad corresponde a la parte alta de la ciudad, donde se concentra la zona histórica, compuesta por los barrios de Gradec y Kaptol, una trama urbana medieval con iglesias, palacios, museos, galerías o edificios gubernamentales. La primera de las rutas a pie mencionadas recorre 17 lugares emblemáticos de esta parte alta de la ciudad. Algunos de estos lugares son la Catedral, con sus agujas de estilo neogótico; la plaza Dolac (en ella hay un mercado en que tuvimos la oportunidad de ver varios tenderetes que vendía huevos de Pascua profusamente decorados); la Puerta de Piedra (un buen lugar para hacerse una idea de la devota religiosidad del pueblo croata); la torre Lotrscak, con una magnífica vista de la ciudad; o la preciosa plaza de San Marcos. En los lados este y oeste de esta plaza encontramos, respectivamente bonitos edificios del Parlamento croata y el palacio barroco Banski dvori, mientras que en el centro está la llamativa iglesia de San Marcos, inicialmente del s. XIII pero con varios añadidos posteriores, como las tejas de colorines del tejado que forman los escudos de Croacia, Dalmacia y Eslavonia en el lado izquierdo y el de Zagreb en el lado derecho. Para este recorrido el folleto marca un tiempo aproximado de 90 minutos, aunque hay que contar algo más.
Donji Grad ocupa la parte baja de Zagreb, entre Gornji Grad y la estación de ferrocarril. Se trata de una zona de grandes avenidas, enormes edificios y amplios espacios, con muchos jardines y árboles, por lo que es muy agradable para pasear. La segunda ruta propuesta incluye 15 lugares de interés de esta zona, entre los que destacamos los monumentales edificios del Teatro Nacional (de estilo neobarroco) y la Universidad de Zagreb, situados ambos en la imponente plaza del Mariscal Tito. También el Museo Etnográfico, el Museo Mimara (considerado por algunos como uno de los museos de arte más interesantes de Europa), el Jardín Botánico, el elegantísimo hotel Regent Esplanade, la Estación de Ferrocarril (del s. XIX), la preciosa zona ajardinada de Josip Jurje Strossmayer o la Galería Strossmayer, entre otros. Para este recorrido hay que contar un tiempo aproximado mínimo de 60 minutos, sin contar visitas a museos.
En los quioscos se puede comprar la Dnevna Karta, un abono que permite tomar todos los transportes urbanos de Zagreb durante un día por 25 Kn (con sólo 3 trayectos queda amortizado porque un billete sencillo diurno cuesta 8 Kn). De todos modos, el centro de Zagreb es suficientemente compacto como para poder recorrerse a pie sin problemas.
Salimos de Zagreb siguiendo las indicaciones a Varaždin hasta dar con la carretera E65, la cual transcurre paralela durante buena parte del trayecto a la autopista de peaje A4 que lleva directamente a Gorican, en la frontera con Hungría. Los últimos 18 km antes de llegar a Varaždin, pasada la población de Novi Marof, la carretera deja atrás la llanura y se interna en un paisaje montañoso, ascendiendo unos centenares de metros, suficientes para encontrar nieve a los lados de la carretera, en los campos y tejados de las casas. Muy bucólico. Al llegar a Varaždin nos dirigimos directamente a la parte vieja de la ciudad, separada de la parte más nueva.
En la Pansion Garestin (Zagrebacka, 34 - Varaždin; tel. + 385 42 214 314) pagamos 347 Kn por una estupenda habitación doble con baño privado, TV, parking, y un buenísimo y abundante desayuno incluido. Está a sólo 300 m. del centro histórico. Muy recomendable. Supuestamente hay alojamientos más económicos (del tipo habitación en casa familiar o sobe) que podemos encontrar a través de alguna agencia o de la Oficina de Turismo (Padovceva, 3 - Varaždin), pero cuando nosotros llegamos a la ciudad ya estaban cerradas.
Un excelente lugar para comer es la Trattoria Angelus (Alojzija Stepinca, 3 - Varaždin), muy recomendable, con raciones grandes y precios más que razonables. Y una cafetería muy agradable para tomar algo es la Kavana Dora (Franjevacki trg 17 - Varaždin), con una zona para no fumadores.
VARAŽDIN es una ciudad situada a 81 km al noroeste de Zagreb, en la región de Hrvatsko Zagorje, y que jugó un papel primordial en el pasado croata, ya que entre 1756 y 1776 fue la capital administrativa de Croacia, hasta que un incendio destruyó la mayor parte de la ciudad y propició el retorno de las instituciones administrativas a Zagreb. Durante el s. XIX fue reconstruida del todo y floreció de nuevo, pero ahora como centro comercial y manufacturero.
Con un conjunto de edificios y un patrimonio artístico único, Varaždin posee la trama urbana más rica y mejor conservada de la Croacia continental, con museos, edificios barrocos, galerías, teatros, ... Pero, aún y así, no son muchos los turistas que llegan hasta aquí para visitar esta maravilla, lo cual es una pena. La mejor (y única) manera de visitar la ciudad es a pie, ya que el núcleo histórico es muy compacto, fácil y agradable de recorrer, además de tranquilo. Simplemente callejeando podremos ver todos sus puntos de interés.
La Stari Grad (Ciudad Antigua) es un precioso ejemplo de arquitectura defensiva medieval. Se empezó a construir en el s. XIV y en el XV se le añadieron las torres circulares, características de las construcciones góticas en Croacia. Hoy alberga el Museo de la Ciudad, pero estaba cerrado el día de nuestra visita, por lo que nos conformamos con ver el edificio por fuera. Cerca está la Torre Lisak, única parte superviviente de las murallas medievales. El Palacio Sermage, construido en 1750 en estilo rococó, hospeda la Galería de los Maestros Antiguos y Modernos, un museo de pintura. El Ayuntamiento, por su parte, fue construido en 1523 en estilo románico-gótico (ver el escudo de armas de Varaždin en la base de la torre) y continúa hoy día funcionando como tal. Los sábados, de 11 a 12, hay una ceremonia de cambio de guardia. La Catedral, una antigua iglesia jesuita, fue construida en 1647 y se distingue por su entrada barroca, el altar del s. XVIII y las pinturas que hay en su interior. Otras iglesias destacables son la iglesia franciscana de San Juan Bautista o la iglesia de San Nicolás, con su torre medieval gótica. Además hay muchos palacios y edificios barrocos y rococós que se pueden admirar desde fuera, como el Palacio Herzer, Palacio Patacic, o el Palacio Patacic-Puttar. Por último destacamos el Teatro Nacional Croata, construido en 1873 y diseñado por dos famosos arquitectos vieneses.
CASTILLO DE TRAKOSCAN. Este fantástico castillo, el más impresionante de Croacia según muchos, fue construido en el s. XIII como parte integrante de la fortificación del noroeste croata. Desde 1584 hasta 1944, año en que pasó a manos del estado croata, este castillo perteneció a la familia Draskovic, uno de los clanes más antiguos de la nobleza croata y que entre los s. XVI y XIX dio al país significados políticos, jefes militares y dignatarios religiosos. Hacia mediados del s. XIX, el castillo fue convertido a residencia campestre y su entorno natural adaptado a las premisas del Romanticismo, en pleno apogeo en esa época.
El castillo y el museo que alberga son visitables (entrada: 30 Kn / 15 Kn estudiantes) y valen muchísimo la pena, ya que el mobiliario es el original y permite hacerse una idea de su historia particular. Al pie del castillo hay un aparcamiento donde se deja el vehículo, por lo que hay que subir por un precioso camino hasta la entrada del castillo, situado sobre un promontorio. Las estancias visitables del castillo ocupan 4 plantas y se puede salir incluso a una terraza exterior, desde la cual se divisa un paisaje espectacular, pues el castillo está rodeado de bosques y al pie del promontorio hay un pequeño lago donde se refleja su figura.
Todo ello hace que realmente sea un lugar muy romántico, ya que este es el sentimiento que transmiten el castillo y su entorno. Al acabar la visita al castillo vale la pena bajar hasta el lago y bordearlo para tener una visión global del castillo. El entorno del castillo, incluyendo el lago, se pueden visitar libremente. Para llegar al castillo lo más fácil es ir desde la ciudad de Varaždin (ver el apartado COMO LLEGAR a continuación).
Salimos de Varaždin por una carretera en dirección a Ivanec (22 km) y continuamos hasta Lepoglava (8 km) donde tomamos una carretera secundaria en un desvío indicado a Trakoscan. Tras 11 km que transcurren por un paisaje muy rural llegamos hasta el pequeño pueblo de Trakoscan, donde visitamos el castillo del mismo nombre (ver Castillo de Trakoscan).
Tras la visita al castillo continuamos viaje por una carretera que transcurre por un precioso paisaje montañoso de frondosos bosques hasta llegar a un puesto fronterizo con Eslovenia. Enfilamos hacia el sur y pasamos por Krapina, Zabok o Zapresic antes de llegar al cinturón de Zagreb. Circunvalamos la montaña de Medvednica hasta conectar con la autopista A1 a Rijeka. Seguimos por autopista y tras pasar Karlovac esta comienza a ascender más y más a la vez que nos encontramos con una nevada espectacular, en especial al cruzar el Parque Nacional Risnjak, aunque gracias a la eficiencia de las máquinas quita-nieves podemos proseguir el viaje sin dificultad. Unos cuantos kilómetros antes de llegar a Rijeka la autopista desciende de nuevo la altura ganada con anterioridad. Al llegar a Rijeka dejamos la autopista (el largo trayecto Zagreb-Rijeka, de 220 km, nos ha costado 56 Kn) y continuamos por carretera durante 11 km más hasta llegar a Opatija, el punto de inicio de nuestra rápida visita a la península de Istria.
A través de la agencia Katarina Tours (M. Tita 75/1, en el centro de Opatija; tel. +385 51 603 400) conseguimos un alojamiento privado en la casa de Marija Butijer (A. Raspora, 1 - 51410 Opatija; tel. +385 51 271 960), pagando 220 Kn por una habitación grande, con baño privado, TV y balcón con unas fantásticas vistas al Adriático y la costa de Rijeka. Aparcamos el coche dentro de la propia finca. Está a unos 2 km del centro.
El restaurante Kamelija (M. Tita, 142/2 - Opatija) no es nada del otro mundo y es un poco caro, mientras que la pastelería Kras es un buen lugar para hacer una parada y merendar algo. En Rovinj un buen lugar para comer o tomar algo es el Caffe bar La Riva (Obala Aldo - Rovinj) con una estupenda terraza exterior junto a un pequeño puerto.
Istria (Istra en croata) es la mayor península del Adriático, repartida entre tres países: Croacia (a la cual corresponde la mayor parte), Eslovenia (su única salida al mar) e Italia (con un pequeñísimo territorio al sur de Trieste). Tiene un litoral bastante accidentado, con acantilados y playas de piedra, y un interior con paisajes de colinas verdes y pequeños pueblos. Es uno de los destinos turísticos más destacados de Croacia y, aunque sea fuera de temporada de playa, no por ello tiene menos interés, con el aliciente añadido de poder visitar sus rincones sin las aglomeraciones del verano.
A continuación detallamos los puntos de interés más importantes que visitamos en la península, utilizando la población de Opatija, en su extremo nordeste, como punto de inicio de la ruta por Istria.
OPATIJA (pronunciado Opátia), conocida también como la Niza del Adriático, es uno de los enclaves turísticos más consolidados de Croacia, ya que cuenta con una tradición turística que arranca de mediados del s. XIX, cuando fue escogida como destino vacacional por la élite del imperio austrohúngaro (hasta la I Guerra Mundial) y ello atrajo a ilustres huéspedes venidos de todas partes. Y por eso, para que no decayera el nivel elitista de sus huéspedes, nosotros también decidimos pernoctar en esta pequeña población (je, je).
Opatija está situada a los pies de las montañas Ucka, con el pico Vojak como el más alto de la península (1.401 m.), y enfrente el golfo de Kvarner. Por ello no es de extrañar que Opatija tenga unas vistas sobre el Adriático realmente extraordinarias (las mejores de Croacia, dicen). Ello, junto a su clima favorable, sus cuidados jardines, paisajes y playas o sus bellos y señoriales edificios de tonos pastel, hacen que hoy día Opatija continúe siendo un destino vacacional muy solicitado, tanto en invierno como, sobre todo, en verano.
En Opatija hay varios puntos de interés: Villa Angiolina, una mansión de estilo neoclásico construida en 1844 por Iginio Scarpa, un rico mercader de Rijeka. Alrededor de la villa hay un precioso y cuidado jardín con plantas de todo el mundo, y se puede visitar su interior, aunque sólo de junio a septiembre. Y para pasear nada mejor que seguir el Lungomare, un camino que transcurre junto al mar a lo largo de 12 km, conectando las poblaciones de Volosko y Lovran, al norte y sur de Opatija respectivamente. Desde él podremos ver, entre otros bonitos edificios, el Hotel Kvarner, construido en 1884 como hotel de lujo, siendo el primero de Opatija y de todo el Adriático. Aunque hoy día necesita ya una seria puesta a punto aún mantiene un cierto encanto y clase. Desde el Lungomare también podremos ver, sobre un promontorio en el mar, una estatua que representa a una dama con una gaviota y que se ha convertido en el símbolo de Opatija. En el paseo marítimo hay una especie de Paseo de las Estrellas, como en Hollywood Blvd, pero aquí de personajes famosos croatas. Por último destacar la iglesia de San Jacobo o el Pabellón de arte Juraj Matija Sporer.
Saliendo de Opatija hacia el sur, bordeando la costa, y a partir de Moscenice la carretera asciende y llega a ir colgada directamente sobre el mar. En este tramo hay unas maravillosas vistas sobre el Adriático y algunas islas pegadas a la costa, entre ellas la enorme isla de Cres. Al llegar a una imponente ría la carretera vira hacia el interior y seguimos en dirección a Pazin, cruzando la península de lado a lado y pasando por bonitos paisajes, con algunas zonas de viñedos, hasta llegar a Porec, nuestra siguiente visita. En total son 92 km.
POREC (pronunciado Pórech) es una población turística situada en la costa oeste de Istria. Su núcleo principal se extiende alrededor de un puerto protegido del mar por la pequeña isla de Sveti Nikola. Su historia se remonta a 2.000 años atrás, lo cual se hace evidente en la ciudad antigua de Porec, cuya trama aún muestra la típica estructura urbana romana, con el Decumanus y el Cardo Maximus como calles principales y conservadas en su forma original. Entre los siglos XII y XIX la ciudad tuvo murallas defensivas.
Basílica Eufrasiana (declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997). Este complejo se construyó en el s. VI bajo el imperio bizantino y el obispo Eufrasio y es quizás uno de los más bonitos ejemplos de arte bizantino que podemos encontrar y además intacto. La entrada es gratuita y la visita vale mucho la pena, entre otros, por los preciosos mosaicos que hay en el interior de la iglesia. También recomendamos subir a lo alto del campanario (hay que pagar 10 Kn) para disfrutar de las vistas sobre la ciudad vieja, el puerto y los alrededores.
Además de la basílica merece la pena pasear por las calles de la ciudad vieja. La plaza Marafor, antiguo foro romano, aún conserva restos de dos templos romanos. Uno de ellos data del s. I y está dedicado al dios Neptuno. También podemos encontrar en pie algunos edificios de estilo románico, así como unos cuantos bellos palacios de estilo gótico veneciano. Dado que la ciudad vieja de Porec es pequeña y compacta, si vamos mal de tiempo con dos o tres horas es suficiente para visitarla.
Desde Porec salimos por la carretera hacia el sur, pasando junto a los numerosos complejos turísticos que hay en esta zona de costa, como Plava Laguna o Zelena Laguna. Al llegar a Vrsar la carretera vira hacia el interior para rodear el fiordo de Limska Draga de 9 km de largo y unos 600 metros de ancho. Este fiordo, el único de Croacia , se formó cuando el litoral de Istria se hundió durante la última glaciación, penetrando el mar en el valle de Draga e inundándolo de agua. El fiordo está protegido por unas enormes paredes de roca que pueden alcanzar los 100 metros de altura. Junto a la carretera hay un mirador elevado con vistas impresionantes al fiordo. Si se pasa por aquí camino de Rovinj vale la pena parar para disfrutar de la vista. El trayecto de Porec a Rovinj es de 38 km.
ROVINJ (pronunciado Roviñ) está situado también en la costa oeste de Istria, al sur de Porec. Es el segundo destino turístico de Istria en número de visitantes y está considerado uno de los lugares más bonitos de la costa Adriática. En esta zona aún se habla, aunque figura en la lista de lenguas en peligro de extinción, el Istriot (conocida como Rovignese en esta ciudad), una lengua romance que estuvo muy extendida en esta zona de Istria.
El casco viejo de Rovinj se encuentra sobre una península, encaramado a una colina que le confiere un aire muy especial. Su seña más característica es la interesante barroca catedral de Santa Eufemia, construida en 1736 y situada en lo alto de la colina. Su campanario, de 60 metros de altura, está claramente inspirado en el de la torre de la plaza de San Marcos de Venecia. Para llegar a la catedral se puede entrar en la ciudad vieja por el Arco de Balbi, construido en 1679, y subir por las bonitas, estrechas y fotogénicas callejuelas hasta llegar a lo alto de la colina. Caminando hacia el sur unos 2 km desde la ciudad vieja se llega al Parque Forestal Zlatni Rt, un lugar de gran belleza creado en 1890 por un almirante austríaco. Por último destacar el bonito edificio en el que se encuentra el Acuario de Rovinj (Giordano Paliaga, 5 - Rovinj), cerrado en la fecha de nuestra visita.
Nosotros concluimos en Rovinj nuestra visita a Istria, pero en caso de disponer de más tiempo y estar interesados en la historia y cultura de estas tierras puede ser interesante la visita a Pula, ciudad situada en el sudeste de la península y cuya existencia se remonta a 3.000 años atrás. Su principal punto de interés es un anfiteatro romano del s. I, pero también cuenta con restos de murallas, mosaicos y templos romanos, además de una animada vida cultural.
El largo trayecto hasta este pueblecito, en la región de Zadar y a escasos kilómetros de los lagos de Plitvice, lo iniciamos en Rovinj, en la costa oeste de Istria. La carretera A8, sin ser una autopista, nos permite cruzar rápidamente Istria en dirección a Rijeka. La carretera va ascendiendo para salvar las montañas que conforman el Parque Natural Ucka. Pasamos por un túnel de peaje (28 Kn) y que tiene una longitud de 5.062 metros, y al salir por el otro lado vemos que la carretera va a mucha altura, colgada sobre Opatija.
Dejamos atrás Rijeka y conectamos con la autopista A6 a Zagreb (más adelante es la A1) y al llegar a la altura de Karlovac salimos de la autopista y tomamos la carretera 1 en dirección a Split. Tras un recorrido total de 268 km llegamos a Ostarski Stanovi, el lugar escogido para pernoctar y visitar al día siguiente el P. N. de los lagos de Plitvice, a sólo 14 km de aquí.
En la casa Darko Rubcic (Ostarski Stanovi, 111a; tel. +385 47 784 203) pagamos 200 Kn por una magnífica habitación de madera, nueva y con todas las comodidades, y además muy acogedora. este alojamiento privado es regentado por Klaudia y su marido, una pareja encantadora.
Bistro Marko, restaurante muy recomendable, con una carta muy extensa, precios asequibles y un lugar rústico muy acogedor. Está situado unos 4 km antes de llegar a Rakovako por la carretera que viene de Karlovac.
PARQUE NACIONAL DE LOS LAGOS DE PLITVICE (Plitvicka Jezera). Este parque, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979, es el más conocido y el mayor de todos los parques nacionales croatas. Está situado muy cerca de la frontera con Bosnia, en una zona montañosa y boscosa en la que se alternan lagos, cascadas y manantiales de espectacular belleza. En total cuenta con una superficie de casi 30.000 Ha, de las cuales unas 22.000 están cubiertas de bosque. La zona que se puede visitar está en el centro del parque. La hidrografía y la piedra caliza de la zona han dado lugar a un paisaje formado por 16 lagos, situados en dos niveles de diferente altitud, y comunicados por 92 cataratas y cascadas.
La entrada al parque cuesta 100 Kn del 1 de abril al 30 de octubre y 70 Kn el resto del año (descuento para estudiantes con ISIC). El acceso principal se encuentra junto al aparcamiento 1, situado unos 12 km al sur de Rakovako, en la carretera 1 de Karlovac a Split.
Se dio la circunstancia de que la noche anterior a nuestra visita cayó una copiosa nevada que dejó todo el paisaje bien cubierto de nieve, aunque para suerte nuestra la niebla con la que amaneció el día dio paso a un sol radiante que nos permitió visitar el parque con una temperatura agradable y disfrutar de unos paisajes excepcionales, además de estar prácticamente solos durante la mayor parte de nuestra estancia en el parque. La contrapartida la tuvimos en el hecho de que las autoridades del parque decidieron cerrar el acceso a los lagos superiores por la gran cantidad de nieve acumulada en los caminos y pasarelas que hacían imposible el transitar con seguridad por ellas. Por ello nuestra visita se limitó a los lagos inferiores, pero debemos decir que esta nos satisfizo completamente y fue una de las más impactantes de nuestro viaje. En cualquier caso recomendamos totalmente la visita a esta maravilla de la naturaleza en cualquier época del año y debería figurar en toda ruta de un viaje a Croacia.
La visita se realiza a pie a través de senderos y 18 km de pasarelas de madera que están muy bien señalizados. Con la entrada no se da ningún mapa (se paga aparte), por lo que recomendamos llevar algún mapa de la zona visitable (la guía LP lleva uno pequeño pero suficiente). En el punto marcado como ST1 se toma un autobús gratuito que nos lleva al punto ST2. También hay unos barcos eléctricos (incluidos en la entrada) que navegan de una forma lenta y silenciosa por los lagos más grandes, como el lago Kozjak, permitiéndonos conectar puntos entre rutas. Conviene dedicarle unas cuantas horas a esta visita para poder disfrutar con calma de un lugar tan bello y espectacular. Por último recomendamos no perderse el camino que conduce a la base del Veliki Slap, el gran salto de agua.
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