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Bulgaria, situada en el extremo sureste de Europa y en la parte oriental de la península balcánica, es un pequeño país con más de 13 siglos de historia y que ha servido de puente entre Oriente y Occidente. A lo largo de su historia Bulgaria ha pasado a través de periodos muy desiguales, llegando a dominar el sur de Europa (en los siglos XII al XIV), para poco después disolverse prácticamente en los límites del Imperio Otomano durante cuatro siglos (del siglo XV al XIX). Más recientemente, cuatro décadas de comunismo hicieron del país un lugar bastante cerrado y poco conocido, Pero a pesar de todo estos avatares, ya casi desde el principio de su existencia, su espíritu nacional se ha conservado a través algunos signos identitarios clave como el idioma y su expresión escrita (el alfabeto cirílico nació a finales del siglo IX en tierras búlgaras), la fe cristiana ortodoxa, la gran tolerancia interétnica, y la gran capacidad de sublimar las peripecias históricas en variadas expresiones de cultura popular.
En los últimos años Bulgaria está haciendo un gran esfuerzo para abrirse al mundo. Desde el pasado 1 enero de 2007, por ejemplo, ya es miembro de la Unión Europea. Y para el viajero, Bulgaria es cada vez un destino más a tener en cuenta, ya que es un país compacto que ofrece multitud de cosas interesantes para llenar unas semanas de viaje: ruinas romanas y tracias, monasterios e iglesias con unos frescos extraordinarios en sus paredes, magnífica arquitectura autóctona, actividades culturales, grandes posibilidades para realizar caminatas y escaladas en las montañas, playas en el mar Negro, gastronomía, etc. Y todo ello a unos precios sin rival en el resto de Europa, ya que Bulgaria es, por ahora, uno de los países más económicos del continente.
Del 28 de abril al 6 de mayo de 2007.
Lógicamente, de haber dispuesto de más días de viaje hubiéramos ampliado nuestro itinerario por Bulgaria para añadir otras zonas del país, como la costa del mar Negro (Nesebar, Varna, o Sozopol, por ejemplo), la ciudad de Ruse y alrededores, las montañas Rodopi, ... En cualquier caso, de lo que finalmente sí vimos no quitaríamos nada, a excepción, quizás, de Kazanlâk, el único lugar que, en general, no estuvo a la altura de las expectativas que nos habíamos creado.
La moneda de curso legal es el lev o leva (abreviada Lv). Se subdivide en 100 stotinki. Está previsto que antes de 2015 Bulgaria adopte ya el Euro como moneda.
No tuvimos absolutamente ningún problema para cambiar euros y siempre lo hicimos en casas de cambio, aunque siempre comparamos precios entre varias antes de decidirnos por una. El uso de tarjetas de crédito no está muy extendido, pero en ciertos restaurantes, hoteles y tiendas es posible pagar con ellas. Por ello es conveniente llevar el dinero en efectivo, aunque también recomendamos llevar una tarjeta de crédito, sobre todo para alquilar un coche.
En algunos sitios muy turísticos, como en los alrededores de la basílica Alexander Nevski de Sofía, es posible encontrar personas que se nos acercarán y nos ofrecerán un cambio muy ventajoso, pero es mejor evitarlos y desconfiar de ellos ya que puede ser una trampa o engaño.
Cambio medio: 1 Lv = 0'515 € / 1 € = 1,94 Lv
+ 227,13 € (vuelo BCN-Sofía-BCN)
+ 20,18 € (alquiler coche)
+ 218,05 € (transporte, alojamiento, comida, entradas, gasolina coche alquiler, regalos, etc)
= 465,36 € (total por persona)
Nivel de vida: Para el viajero Bulgaria es, sin lugar a dudas, muy barato para los estándares europeos y la pregunta es por cuanto tiempo más continuará así. Quizá el alojamiento es lo único que puede hacer subir el presupuesto si no se busca bien, pero el resto tiene unos precios muy asequibles para nosotros: restaurantes, transporte, coche alquiler, entradas, etc. Es posible que en los próximos años, con la aún reciente entrada de Bulgaria en la Unión Europea y, sobre todo, cuando el país adopte el euro como moneda propia los precios irán subiendo progresivamente para equipararse al resto de la Unión. A ello también puede contribuir la creciente riada de inversores internacionales a la caza de chollos inmobiliarios y de paquetes de turistas alemanes que acuden en masa a los resorts en el mar Negro. Pero mientras esto ocurre vale la pena aprovechar la coyuntura actual.
Actualmente existe una norma que permite la entrada y tránsito por el país con el DNI para los ciudadanos de los países miembros de la Unión Europea. No obstante, se recomienda por el momento viajar con el pasaporte vigente.
No hay ninguna vacuna obligatoria y ni siquiera recomendable. Como siempre, es importante disponer de un seguro médico durante nuestro viaje. En las farmacias (aptekas) del país se encuentra fácilmente todo tipo de medicinas, pero para cualquier medicación muy específica que necesitemos es mejor llevarla de casa.
Por otra parte, el hecho de que en Bulgaria se encuentren aguas minerales de excelentes propiedades curativas posibilita la existencia de numerosos balnearios (ya desde la época romana). Actualmente los centros más frecuentados son Bankya, Vélingrad, Varshets, Hisarya y Pomorie (baños de lodo). Y cerca del mar Negro, en las zonas de veraneo de Albena, Zlatni Piásatsi, Sveti Konstantín o Slánchev Briag se está desarrollando un turismo orientado a la salud y el descanso activo.
No tuvimos ningún problema al respecto, pero, como siempre, conviene tomar las precauciones habituales y usar el sentido común, especialmente en ciudades, zonas poco concurridas, estaciones de tren y autobús, etc. De todos modos la web del Ministerio de Asuntos Exteriores español avisa de que no es recomendable viajar a Bulgaria en coche, especialmente en vehículos todo terreno y otros de gama alta, pues es muy frecuente el robo de este tipo de vehículos. Aunque siempre existe la opción de dejar el coche en un aparcamiento vigilado.
Avión. Aunque en las fechas de nuestro viaje había un par de pequeñas compañías que realizaban vuelos domésticos, Hemus Air y Dandy Airlines, la verdad es que dado lo compacto del país y la frecuencia y bajo precio de autobuses y trenes hacen que no sea necesario pensar en vuelos dentro del país.
Autobús. Mediante la red de autobuses públicos y privados es posible ir a cualquier ciudad y pueblo del país, y a unos precios realmente bajos. Los autobuses de las compañías privadas, por ejemplo de la compañía Etap-Group, suelen ser más nuevos, cómodos y rápidos que los de la compañía pública. Los horarios de los autobuses se pueden ver en el interior de las terminales y el destino de cada autobús figura en un rótulo en el frontal de éste, pero están escritos en cirílico (ver el apartado Idioma). Queremos remarcar la absoluta puntualidad en la hora de salida de los autobuses búlgaros (igual en los trenes). Más información en la web de la Estación central de autobuses de Sofía.
Tren. La Bàlgarski Dârzhavni Zheleznitsi, la compañía ferroviaria estatal búlgara, gestiona más de 4.000 km de red ferroviaria que cubren buena parte del país y conectan las ciudades y pueblos más importantes, aunque los convoyes y las infraestructuras necesitan una renovación urgente. Hay trenes de varias categorías según su rapidez (ekspresen, bârz o pâtnicheski, de más rápido a más lento) y dentro de un mismo tren podemos encontrar dos clases según el nivel de confort (1ª clase y 2ª clase). En cualquier caso son una buena opción al autobús para algunos trayectos y sus precios son muy baratos. Al igual que en el caso de los autobuses los horarios y destinos de los trenes se encuentran en el interior de las estaciones y están escritos en cirílico. Más información: Horarios de tren y mapa con la red ferroviaria de Bulgaria.
Coche de alquiler. Es una opción muy buena para llegar a lugares remotos donde no llegan ni los autobuses ni el tren, sobre todo a parques nacionales, monasterios o pueblos perdidos. Nosotros alquilamos uno para ir al monasterio de Rila por la complejidad y pérdida de tiempo de hacerlo en transporte público y la verdad es que nos fue muy bien. No es necesario el carné de conducir internacional. Quizás el único pero es la dificultad que comporta el hecho de que la mayor parte de las indicaciones en algunas carreteras o ciudades, sobre todo en Sofía, están en cirílico (ver el apartado Idioma). Por otra parte, en los últimos años varias carreteras del país han sido arregladas (se nota ya la llegada de fondos de la Unión Europea), por lo que los viajes en vehículo resultan más cómodos y seguros que antaño. Es muy conveniente disponer de un buen mapa de carreteras de Bulgaria con los nombres en cirílico y en caracteres latinos.
El clima búlgaro es de tipo continental, con inviernos fríos y veranos cálidos. En la zona suroeste del país el clima es más parecido al mediterráneo, con veranos secos y templados e inviernos con abundancia de precipitaciones. La época más lluviosa es a comienzos del verano. En las fechas de nuestra visita a Bulgaria la temperatura no era ni fría ni cálida, aunque al anochecer podía ser fresca. De hecho, en las montañas más altas aún quedaban restos de nieve. Por otra parte tuvimos algún episodio de lluvia, pero nada importante, aunque a cambio encontramos unos paisajes muy verdes.
La cocina búlgara es muy rica, sazonada y bastante parecida a la de sus vecinos balcánicos. En cualquier caso son muy típicos de Bulgaria los productos lácteos, principalmente el yogur (de hecho, el nombre científico de los microorganismos que transforman la leche en yogur es Lactobacillus bulgaricus), buenísimo y nada que ver con el sucedáneo al que estamos acostumbrados. También vale la pena probar el sirene, una especie de queso blanco y duro, de vaca o oveja, usado en muchos platos, como la ensalada shopska salata. En las cartas de los restaurantes siempre hay ensaladas y las raciones son muy grandes,y se aderezan con sal, pimienta, aceite y vinagre.
Son también típicos en todo el país la kavarma (guiso con carne de cerdo, puerros, vino, chile y finas hierbas), la meshana skara (parrillada mixta), o el gyuvech (guiso de carne o vegetariano, cocido al horno en un recipiente cerámico). Los postres, por su parte, suelen ser muy dulces, heredados de la tradición turca. Y para acompañar las comidas nada mejor que el vino local o una cerveza (las marcas más habituales son Zagorka, Kamenitsa o Shumensko).
Si se desayuna en un bar cuesta bastante encontrar algo sólido para acompañar el café o café con leche. En este caso solíamos comprar pan o alguna pasta en una panadería para comerlo después en el propio bar, con el café. Y sin problema por parte del bar!!.
El Búlgaro es la lengua oficial de Bulgaria y pertenece al grupo de lenguas eslavas meridionales, aunque también tiene mucho en común con el ruso. Su forma escrita es el cirílico. Cada letra se corresponde con un sonido concreto, independientemente de su contexto, lo cuál facilita su pronunciación. Después de unos pocos días no es difícil pronunciar algunas palabras o cortas frases para hacernos entender, ya que no siempre es fácil encontrar a alguien que hable algo más que el búlgaro, ruso o incluso alemán.
Puesto que muchas indicaciones las encontraremos escritas exclusivamente en cirílico (por ejemplo los horarios de autobuses o trenes en las estaciones, los destinos en el frontal de los autobuses o las indicaciones en muchas carreteras o ciudades), conviene aprender a leer los caracteres cirílicos para obtener mentalmente una traducción al nombre latino, ya que nos ayudará a saber interpretar las indicaciones por nosotros mismos. No es difícil puesto que, en general, cada letra cirílica se corresponde con una letra latina. Sólo requiere de cierta práctica y agilidad mental, y os lo podéis plantear como un juego pasatiempos. Desde luego también se puede preguntar a la gente local y, en general, los búlgaros son bastante amables y nos ayudarán a encontrar lo que buscamos.
A continuación, algunas palabras útiles con su pronunciación fonética aproximada: Sí (da), No (ne), Calle (ul), Avenida (bul), Restaurante (restorán), Hotel (jotel), Estación autobús (aftogara), Estacion tren (gara), Bien/OK (dubbré), Baño/servicio (toaleta), Casa (kashta), 0 (nula), 1 (edo), 2 (duba), 3 (tri), 4 (chetri), 5 (pet), 6 (shest), 7 (sedem), 8 (osem), 9 (devet), 10 (deset)
Hay una diferencia de +1 hora respecto de nuestro horario de verano.
Bulgaria, de Lonely Planet Pub. (edición Junio 2005, en inglés). En general bien, aunque algunos apartados son parcos en información y en otros casos la guía ya adolecía de cierta desactualización. Como siempre, se agradecen los numerosos mapas para orientarse en las ciudades. También resulta muy práctico el hecho de que los nombres geográficos o de poblaciones vengan con su correspondiente nombre en cirílico.
Empezamos el viaje con un vuelo de la compañía Alitalia de Barcelona a Milán-Malpensa (70 minutos). Tras una cortísima espera enlazamos con el siguiente vuelo, de la misma compañía, a Sofía (1 hora y 45 minutos de vuelo).
Los billetes de avión del trayecto Barcelona-Milán-Sofía y Sofía-Roma-Barcelona los habíamos comprado en Internet meses atrás por el módico precio de sólo 227 € por persona, todo incluido.
Una vez desembarcamos en el moderno y pequeño aeropuerto de Sofía adelantamos el reloj 1 hora para alinearnos con la hora local, pasamos inmigración (no nos ponen sello alguno en el pasaporte, snif!) y nos encontramos con la desagradable sorpresa de que el equipaje embarcado no aparece (ni el nuestro ni el del resto de pasaje que viene de Barcelona). Reclamamos en la ventanilla de pérdida de equipajes del aeropuerto y nos dan un teléfono donde llamar e informarnos, aunque nos dicen que llegará en un vuelo al día siguiente (de todos modos damos la dirección de nuestro hotel previsto en Sofía para que nos lo lleven). Tras ello vamos al mostrador de Alitalia a reclamar un anticipo de dinero para poder comprar algunas cosas necesarias, al menos para la higiene personal, pero nos torean sin muchos miramientos con la burda excusa de que la persona que manda no está en ese momento. Muy mal la atención al usuario de la compañía Alitalia (!!!).
En la terminal de recogida de equipajes hay una oficina de cambio, pero en ese momento estaba cerrada, por lo que no pudimos cambiar (la verdad es que el cambio era bastante malo: 1,65 Lv/€). Fuera, en la terminal de llegadas, hay alguna otra oficina de cambio, pero también estaba cerrada (son sólo las 19:15 de un sábado cualquiera!). Por ello nos vemos obligados a sacar dinero a través de un cajero automático que hay en la misma terminal (buen cambio, a 1,94 Lv/€, pero hay que tener en cuenta la comisión que aplica nuestro banco por disponer de dinero en el extranjero).
Fuera de la terminal, unos 50 metros a la derecha, encontramos una parada de autobuses donde espera un autobús de color naranja con el nº 84 (la otra opción es el nº 10, que también va al centro). Preguntamos al conductor y nos dice que va al centro de Sofía (a 12 km del aquí). El billete cuesta 0,80 Lv y tras unos 25 minutos de viaje nos deja en la esquina de las avenidas Vasil Levski y General Gurko, junto al parque Boroseva Gradina. Preguntando nos orientan sobre la dirección a seguir para ir a la plaza Svetia Nedelya, el centro-centro de Sofía (una buena referencia para preguntar es indicar el Hotel Sheraton, que se encuentra en esta plaza). Caminando unos 600 m. llegamos a la plaza.
En el Hotel Maya (c/ Trapezitsa 4, 2º piso - Sofía; tel. 0888-924-206) pagamos 20 € por una habitación doble enorme, aunque sencilla, con baño privado (con llave) fuera de la habitación. Tal como menciona la guía LP se trata de un lugar con carácter, aunque igualmente puede dar la sensación de decrépito y decadente (sólo hay que subir o bajar con el ascensor de la finca) e incluso cutre. De todos modos, su precio y posición tan céntrica hacen que sea una muy buena opción si estamos dispuestos a sacrificar un poco de comodidad. La propietaria del hotel es una señora muy servicial, pero que sólo habla búlgaro, ruso y alemán. El precio de la habitación era en realidad de 40 Lv, pero la propietaria nos ofreció la posibilidad de pagar con 20 €, lo cual era ligeramente más ventajoso para nosotros por el cambio aplicado.
Un restaurante muy recomendable es el Happy Bar & Grill (en el lado oeste de la plaza Svetia Nedelya), el cual forma parte de una gran cadena búlgara de restaurantes que encontraremos en otras ciudades del país. Ofrece muy buena comida local servida en un entorno occidentalizado, por lo que no es de extrañar que triunfe entre la población joven y moderna de Bulgaria. También ayuda que las guapas y jóvenes camareras lleven unas minifaldas muy mini, tirando a micro. Los precios son muy razonables y hay zona para no fumadores. También podemos recomendar el Victoria Pizza & Restaurant (Tsar Osvoboditel, 7), con una agradable terraza exterior. Para desayunar una muy buena opción es ir al Central Hali Shopping Center (bul Maria Luisa 25), ya que se pueden comprar cruasans en una panadería del mercado y acompañarlos de un café con leche en una terraza cubierta en la parte central del mismo edificio. En este centro comercial hay también alguna oficina de cambio donde obtener levas.
SOFÍA, la capital de Bulgaria, es una pequeña ciudad que, posiblemente, no esté entre las más bonitas de Europa, pero eso no significa que no tenga interés, ya que tiene algunos puntos remarcables y por su tamaño no es un lugar agobiante. De hecho, Sofía fue una pequeña población hasta que en 1878 fue elegida como capital de la recien liberada Bulgaria, por lo que carece del pedigrí histórico de otras ciudades búlgaras como Plovidv o Veliko Târnovo. No obstante, posee un bonito casco antiguo de aires centroeuropeos en colores pastel que contrasta con el resto, barrios-dormitorio de edificios grises y feos, herencia de la época comunista.
Aunque para visitar los principales lugares de interés en el centro de Sofía se puede hacer andando, la ciudad cuenta con una extensa red de transporte público formada por tranvías, trolebuses, autobuses y metro que puede sernos útil para ir al aeropuerto, a las estaciones de autobús o tren, o al monte Vitosha. Por ello es conveniente disponer de un mapa detallado de la ciudad que indique las redes de transporte público. Si se toma un taxi hay que vigilar que sea oficial y exigir que ponga el taxímetro o negociar un precio razonable por adelantado (no más de 8 Lv).
Para visitar Sofía nosotros seguimos, más o menos, la ruta a pie propuesta por la guía Lonely Planet, la cual empieza en Sveta Nedelya y acaba en el parque Borisova Gradina, pasando por la mayor parte de puntos de interés de la ciudad, con una longitud aproximada de 2,5 km. Esta ruta la realizamos un domingo, por lo que fue un más que agradable y tranquilo paseo por el centro de la ciudad y sin sufrir las molestias del tráfico de los días laborables.
La plaza Sveta Nedelya es el centro-centro de Sofía y desde ella, si miramos en dirección al hotel Sheraton, podremos apreciar una curiosa mezcla arquitectónica de estilos, puesto que veremos ruinas romanas, edificios de estética comunista y fachadas del s. XIX. En el centro de la plaza destaca la catedral Sveta Nedelya, una bonita iglesia construida en la segunda mitad del s. XIX y cuyo principal interés radica en los ricos murales de su interior. En el lado oriental de la plaza emerge el imponente edificio del Sheraton Sofía Hotel Balkan. Vale la pena entrar en él para ver sus suelos de mármol y la lujosa decoración , asi como para obtener un práctico mapa de Sofía. Continuando hacia el norte por bul Maria Luisa pasamos junto al enorme edificio donde estaban los antiguos almacenes TSUM y que ahora son un moderno centro comercial y llegamos ante la llamativa mezquita Banya Bashi, contruida por los turcos en el s. XVI y la única activa actualmente en Sofía. Sólo 100 m. al oeste de la mezquita encontramos la sinagoga de Sofía, la mayor sinagoga sefardita de Europa (no es visitable). Muy cerca de la mezquita, en la calle Triaditsa, encontramos los bonitos baños minerales o baños turcos, donde podemos ver a numerosas personas llenando todo tipo de botellas y recipientes de plástico con el agua mineral caliente que mana de las fuentes. Mientras se llenan las botellas o garrafas la gente aprovecha para hacer vida social.
Continuando unos 400 m. al sur llegamos a la plaza Nezavisimost, junto al enorme edificio de la Asamblea Nacional. Y en la otra acera el edificio de la Presidencia búlgara, donde coincidiendo con cada hora en punto se produce un vistoso cambio de guardia (más que nada por los uniformes y el paso marcial) que vale la pena ver. Al otro lado de una pequeña plaza está el Museo Arqueológico, al parecer muy interesante, aunque nosotros no lo visitamos. Siguiendo la avenida Tsar Osvoboditel, con adoquines de color amarillo y también conocida como Largo, unos 150 metros al este llegamos al Museo Etnográfico, situado en el precioso edificio del que antaño fue el Palacio Real. Ante el museo está el Jardín de la Ciudad, un bonito parque urbano en el que tuvimos la suerte de coincidir con un numeroso grupo de mujeres vestidas con ropas tradicionales, a lo Voces Búlgaras, cantando canciones del folclor del país en plena calle. En el lado oriental del parque destaca el llamativo Teatro Nacional. Y continuando por Tsar Osvoboditel llegamos a la iglesia rusa de St Nikolai, con 5 cúpulas doradas de claro estilo ruso y con maravillosos murales y mosaicos, tanto en el interior como en el exterior. Junto a la iglesia hay un pequeño jardín lleno de flores que proporciona una bonita estampa del conjunto.
Y siguiendo unos 200 metros al este llegamos a una gran plaza circular en cuyo centro se encuentra la imponente iglesia Alexander Nevski Memorial, el símbolo por excelencia de Sofía. Esta iglesia ocupa un gigantesco edificio blanco coronado por enormes cúpulas, visibles desde cualquier rincón de la ciudad, sobre todo en un día soleado. Fue construida a finales del s. XIX, en estilo neo-bizantino, en memoria de los 200.000 soldados rusos que murieron luchando contra los turcos para conseguir la independencia de Bulgaria. Se puede visitar su interior, y aunque es bastante oscuro, se pueden apreciar los llamativos murales en todas sus paredes (está prohibido hacer fotos). A la izquierda de la entrada principal una puerta da acceso a la cripta (entrada: 4 Lv), la cual contiene la mejor y mayor colección de muestras de la iconografía ortodoxa búlgara. En los alrededores de la iglesia encontramos un mercadillo con reproducciones de iconos ortodoxos, objetos de la época comunista o algunas antigüedades, por poner un ejemplo. En el día de nuestra visita, al llegar ante la iglesia, nos encontramos un impactante despliegue de vehículos militares y policiales, con numerosos soldados rusos armados hasta los dientes e incluso algunos con máscaras anti-gas. Pasado el susto inicial vimos que no era una vuelta al telón de acero, sinó que se trataba del rodaje de una película francesa, con muchos extras caracterizados de soldados, religiosos ortodoxos, pueblo llano, etc.
Además de lo visto en la ruta comentada se puede ir al sur de la plaza Sveta Nedelya siguiendo el bulevar Vitosha, la calle más comercial de Sofía, con muchas tiendas de marca y donde además hay numerosos restaurantes, y por la noche también casinos y locales de strip-tease.
Iglesia de Boyana (declarada Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en el año 1979). Esta iglesia, con una historia de nueve siglos, formó parte de una fortaleza que en la época medieval defendía la antigua Sofía. Durante su existencia esta iglesia ha sufrido muchas transformaciones y en la actualidad está formada por construcciones de los siglos XI, XIII y XIX. Pero su importancia y fama mundial le viene dada por unos frescos que datan del año 1259 y que cubren las paredes interiores de la iglesia. Constituyen una de las muestras más completas y bien conservadas de arte medieval en la Europa Oriental, mostrando un total de 89 escenas que incluyen 240 figuras humanas (son especialmente impresionantes los que hay en la pared norte de la iglesia). Además de estos frescos del 1259 la iglesia posee también fragmentos de los s. XI y XII, así como unos pocos de siglos posteriores (los más recientes son del año 1882).
La entrada a la iglesia de Boyana cuesta 10 Lv. Como, además, sólo se permite estar 10 minutos dentro de la iglesia (lo cual no permite apreciar demasiado la belleza de los frescos) esta debe ser una de las atracciones más caras que recordamos si contamos el precio por minuto de visita. La iglesia se encuentra en el nº 1-3 de la calle Boyansko Ezero, a 8 km al sur del centro de Sofía, en un barrio residencial. Nosotros llegamos hasta ella con nuestro coche de alquiler, pero también es posible venir desde el centro de Sofía con transporte público, con el minibús nº 21 o bien con los autobuses nº 64 y 107, aunque puede llevarnos bastante tiempo. A sólo 2 km de la iglesia, en esta misma zona, se encuentra el Museo Nacional de Historia, el cual ocupa el antiguo palacio presidencial de la época comunista. También se pueden hacer muchas caminatas por el entorno de Vitosha.
Para el trayecto de Sofía a Veliko Târnovo, aunque es posible ir en autobús (la moderna estación central de autobuses de Sofía está a menos de 300 metros de la estación de tren), es mejor el tren. Desde el centro, en la plaza Sveta Nedelya, tomamos el tranvía nº 7 que nos lleva a la estación de tren, unos 3 km al norte de aquí. El billete sencillo de tranvía cuesta 0,7 Lv y se debe comprar en alguno de los quioscos que hay en las calles de la ciudad (al subir al tranvía debe validarse el billete).
Una vez en la estación de tren, un enorme, feo y decrépito edificio de hormigón muy del gusto soviético, miramos en un gran tablón las salidas y horarios de los siguientes trenes (en cirílico). Los billetes para destinos al norte y este del país se venden en la sala principal de la estación, mientras que para el resto de destinos hay que bajar a un piso inferior. Una vez localizamos el tren que nos interesa escribimos en una hoja el destino y la hora de salida para evitar malentendidos en la ventanilla de compra. El billete en 2ª clase a Veliko Târnovo nos cuesta 10,90 Lv. La verdadera dificultad la tendremos en encontrar el andén, ya que la estación es muy grande y las indicaciones no son muy claras, pero preguntando conseguimos localizarla. Recomendamos, pues, ir con tiempo para encontrar el andén correcto. Nuestro compartimento de 2ª clase tenía 8 plazas y lo cierto es que eran amplias y cómodas, por lo que no vimos la necesidad de pagar un suplemento para ir en 1ª clase.
Nuestro tren partió puntualísimo. En el trayecto de Sofía a Mevdraz el tren es bastante lento porque circula por valles y montañas, con muchos árboles, en los que la vía no está en muy buen estado y debe trazar muchas curvas. A cambio, el paisaje es realmente precioso. A partir de Mevdraz el paisaje se torna llano y es una sucesión de campos verdes. Pasamos también por la ciudad de Pleven. Vemos que todas las estaciones de tren tienen rotulado su nombre en cirílico y en caracteres latinos. Descendemos del tren en la estación de Gorna Oryakhovitsa, la más cercana a Veliko Târnovo, a 8,5 km. Ha sido un largo viaje de 4 horas y 20 minutos, pero no se nos ha hecho nada pesado.
Al salir al exterior de la estación de Gorna encontramos un minibús privado aparcado enfrente. Sale cuando se llena y el trayecto cuesta 1 Lv. Tras un cómodo recorrido nos deja junto a la Oficina de Turismo de Veliko Târnovo, desde donde caminamos unos 600 metros por la calle Stefan Stambolov hacia la parte vieja.
En el domicilio particular de Ghinka Ivanova (c/ Stefan Stambolov 65, 3er. piso - Veliko Târnovo; tel. 062-600 343) pagamos 30 Lv por una habitación doble con baño compartido. Aunque las camas no son muy cómodas el lugar no está mal por el precio. Además, su situación es muy conveniente para el viajero y, como plus, las vistas sobre el río desde el balcón de la habitación que da al sur son extraordinarias. Ghinka, su amable y atenta propietaria, alquila habitaciones en su domicilio a visitantes, locales o extranjeros. A nosotros nos captó en la calle, intuyendo que estábamos buscando alojamiento y lo cierto es que habíamos mirado ya varios hoteles indicados en la guía LP y otros que fuimos encontrando por el camino, pero todos estaban llenos, ya que estábamos inmersos en un puente festivo de 4 días y muchos habitantes de Sofía habían venido a Veliko a pasar estos días. Al parecer la Oficina de Turismo puede ayudarnos a encontrar alojamiento en casas privadas, pero la verdad es que durante los días que estuvimos en Veliko siempre la encontramos cerrada (??).
Para comer recomendamos especialmente el restaurante Stratiat (c/ Rakovski 11), con vistas, excelente comida y ambiente agradable, y todo con una buena relación calidad-precio. También probamos el restaurante Gurko (c/ Gurko 33), donde hay una extensa carta de especialidades búlgaras. Vale la pena probar el kavarma. Comimos bien, aunque las raciones eran algo escasas para lo habitual en Bulgaria.
Para conectarse a Internet recomendamos Navigator (ul Stefan Stambolov, en la planta subterránea de un mini-centro comercial): 0,80 Lv/hora.
El Resurgimiento Nacional búlgaro (Bulgarian National Revival en inglés, y también conocido como Renacimiento búlgaro), fue un periodo clave en la historia de Bulgaria en el que se produjo un importante desarrollo socio-económico y un gran sentimiento de integración nacional de los distintos pueblos búlgaros que en ese momento estaban bajo el dominio otomano. Este periodo comenzó en el año 1762 y finalizó en 1878, con la liberación de Bulgaria como resultado de la guerra entre rusos y turcos.
Este periodo es remarcable, principalmente, por su característica arquitectura (aún visible en poblaciones como Tryavna, Koprivshtitsa o Veliko Târnovo), por su legado en forma de rico patrimonio literario, con autores como Ivan Vazov y Hristo Botev, que inspiró la lucha de Bulgaria por su independencia y una Iglesia propia, y por la llamada Insurrección de Abril (April Uprising), una fecha siginificativa por la oposición armada al gobierno otomano y que condujo a la liberación del país.
VELIKO TÂRNOVO (también escrito bajo la forma Veliko Turnovo) es uno de los asentamientos más antiguos de Bulgaria, con más de 5.000 años de historia. En la época medieval, entre los años 1187 y 1393, fue la capital del Segundo Imperio búlgaro, con mucha influencia económica y cultural en el país. Hoy día es una pintoresca ciudad por su peculiar arquitectura, con casas apiladas unas encima de otras (muchas tienen 4 y 5 plantas en el lado que da al río y 2 en el opuesto) siguiendo la pendiente de las colinas, y también por su extraordinario emplazamiento sobre el río Yantra, el cual discurre encajonado entre los cerros de Tsarevets, Trapezitsa y Sveta Gora. Por todo ello, Veliko Târnovo es uno de los principales destinos turísticos de Bulgaria, ya sea de turismo nacional como de internacional.
La principal atracción de Veliko Târnovo es la fortaleza de Tsarevets, situada sobre una colina al este de la ciudad y casi rodeada por completo por el río Yantra, por lo que la colina es ya casi una fortaleza natural. Los romanos construyeron las primeras murallas de la ciudadela, y en el s. V el emperador Justiniano estableció aquí una ciudadela bizantina. Tras el paso de eslavos y búlgaros fue reconquistada de nuevo por Bizancio a principios del s. XII y la fortaleza tuvo su apogeo cuando se convirtió en un importante foco de rebelión contra los gobernantes bizantinos. Finalmente fue saqueada por los turcos en el año 1393. En las ruinas se han hallado restos de 400 casas, 18 iglesias y numerosos monasterios, comercios, puertas y torres. Las murallas exteriores han sido restauradas (alcanzaban los 12 m. de altura), así como la iglesia del Patriarca. Dentro de la ciudadela podemos ver los restos del Palacio Real (hogar de 22 zares), la Torre Baldwin o la Roca de la Ejecución, sobre un precipicio, y desde la que eran lanzados los traidores sobre el río Yantra. Por su situación privilegiada las vistas desde la fortaleza son extraordinarias. La entrada a la fortaleza cuesta 4 Lv y realmente vale la pena, aunque es una lástima que los rótulos explicativos estén escritos sólo en búlgaro, ruso y alemán.
Otro punto de interés en Veliko Târnovo es la iglesia St Bogadaritsa, la principal de la ciudad. Vale la pena entrar para ver los frescos que hay en sus paredes interiores. Muy cerca de esta iglesia está el Museo Arqueológico, donde nosotros no llegamos a entrar, pero vale igualmente la pena visitar su exterior por lo bonito del edificio que lo aberga, la preciosa terraza y patio con columnas y esculturas romanas, y las extraordinarias vistas sobre el valle. Y desde aquí podemos ir hasta la cercana calle Gurko, la cual atesora numerosos ejemplos de arquitectura del Resurgimiento Nacional búlgaro.
Un buen ejemplo de ello es la casa Sarafkina Kâshta, construida en el s. XIX por un rico mercader turco, y que ahora es un museo. Además, repartidas por la ciudad, podemos encontrar otras iglesias como la de St Dimitâr (s. XII), la de los Cuarenta Mártires, originalmente construida en el s. XIII por el zar Ivan Assen II, o la de los Santos Pedro y Pablo. Estas dos últimas están situadas en el lado oeste y norte respectivamente de la muralla de la fortaleza Tsarevets.
Por último, vale la pena ir hasta el Parque Asenovtsi, situado en una estrecha lengua de tierra formada por un meandro del río Yantra. Para llegar hasta él hay que cruzar por el puente Stambolov, el cual parte junto al Veliko Târnovo Grand Hotel, un nombre rimbombante para un hotel que ocupa un enorme edificio de cemento de estilo soviético y que es un verdadero atentado paisajístico, sobre todo teniendo en cuenta que está en un lugar privilegiado. No tiene pérdida porque es visible casi desde cualquier lugar. Una vez en el parque podemos disfrutar de una vista extraordinaria sobre las fachadas de las casas que dan al río. En este parque está el Monumento de los Asens, commemorativo del establecimiento del Segundo Imperio búlgaro en el año 1185, y también el Museo de Arte de la Ciudad. Caminando unos 300 m. al sur de este museo llegamos al lugar de donde parten unas largas escaleras que suben hasta el enorme Parque Sveta Gora. Si hacemos el esfuerzo de subir hasta arriba nos veremos recompensados por unas vistas espléndidas sobre Tsarevets y la ciudad vieja de Veliko Târnovo.
ARBANASI (o Arbanassi) es una pequeñísima población que pertenece a la municipalidad de Veliko Târnovo y está situada sobre una meseta, a 400 m. de altura. Su importancia radica en su rica historia y gran número de monumentos históricos, tales como iglesias de los s. XVII y XVIII y numerosos ejemplos de arquitectura del Resurgimiento Nacional búlgaro. Por ello se ha convertido en un lugar bastante turístico, mayormente de turismo local, y se nota en la gran cantidad de hoteles y restaurantes que hay. Esto hace que también pueda ser una buena alternativa para alojarse en vez de hacerlo en la propia Veliko.
Arbanasi fue fundada a finales del s. XV por cristianos provenientes de la zona sudoeste de la península balcánica. Durante la época de dominación otomana la población local fue eximida de numerosos impuestos y se le concedieron muchos privilegios a cambio de proveer seguridad de paso a los invasores. Estas condiciones favorables trajeron una gran prosperidad y atrajo nuevos habitantes, apareciendo una clase de ricos mercaderes que comerciaban con varios países, de Italia a Rusia o Turquía. La diversidad de su población, su poder económico y los intensos contactos con otras culturas hicieron que durante los s. XVII y XVIII floreciera una cultura única que aún podemos apreciar en forma de casas, calles, fuentes, iglesias y monasterios, pinturas murales, iconostasios e iconos.
Básicamente son tres los lugares de interés en Arbanasi. Para empezar nada mejor que visitar la iglesia de la Natividad, construida en el s. XVII. Entre los años 1632 y 1649 se pintaron en su interior unos frescos que no dejan ni un centímetro sin cubrir y son realmente extraordinarios (hay quien dice que son de los mejores que se pueden ver en cualquier iglesia búlgara). En conjunto representan unas 2.000 escenas en las que aparecen unas 3.500 figuras. Hay que verlo para hacerse una idea de como es. La entrada a la iglesia cuesta 4 Lv, pero también sirve para los dos siguientes lugares. No se pueden hacer fotos en el interior de ninguno de estos sitios y cierran a las 18 h.
El siguiente lugar a visitar es la iglesia de los Arcángeles Miguel y Gabriel, construida en el s. XVI y también con maravillosos murales en su interior, aunque al tener un interior más oscuro cuesta más de apreciar las pinturas. Y la casa Konstantsalieva, construida originalmente en el s. XVII y reconstruida varias veces. Ahora tiene un estilo Resurgimiento Nacional y vale la pena ver las habitaciones en el piso superior, con muebles de época. Aparte de esto vale la pena darse una vuelta por las calles para poder ver otras iglesias, pero también para apreciar el poderío económico de muchos de sus habitantes, reflejado en el número de mansiones que se ven por todas partes.Arbanasi está a sólo 5 km del centro de Veliko Târnovo. Para ir hasta allí nosotros negociamos un taxi por un precio de 4 Lv. Para volver a Veliko tomamos un autobús en la parada que hay enfrente del bar-hotel Cheshmata (su terraza exterior es un buen lugar donde esperar el autobús mientras saboreamos una buena cerveza y vemos el vaivén de coches y gente). En la parada se indican los horarios del autobús. El precio del trayecto a Veliko es de 0,4 Lv, parando delante del edificio de Correos, en Nezavisimost.
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