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Albergue Hostel Gaia
Km 117,5 - El Bolsón
Telefax (02944) 492149
Precio: 13 A$ por persona (15 A$ con ropa de cama y toallas).
Ribera del Bonito
Azaleas 33 - Villa la Angostura
Telefax (02944) 475457
Precio: Estaba bien. Incluye desayuno. Muy recomendado.
Jauja. Av. San Martín 2867 - El Bolsón (Tel. 492448). Muy recomendado.
Cerro Lindo. Av. San Martín 2534 - El Bolsón (Tel. 492899). Muy recomendado.
La Cocina. Sarmiento 2434 - El Bolsón (Tel. 491453). Muy recomendado.
Deck 56. Av. Arrayanes 5775. Pto Manzano - Villa la Angostura (Tel. 02944 494127). Normal.
La Buena Vida. Av. Arrayanes 167 Local 4 - Villa la Angostura (Tel. 02944 495200). Muy recomendado.
La Alpina. Perito Moreno 98 - Villa la Angostura (Tel. 02944 425693). Normal.
Heladería Jauja. El Bolsón, Bariloche, Villa la Angostura. Helados impresionantes. Muy recomendado.
Europcar. 12 De Ooctubre 875 - Bariloche (Tel. 02944 456594) y Aeropuerto de Bariloche (Tel. 02944 422146).
- Bariloche
- San Martín de los Andes
Una vez aterrizados empezaba la búsqueda de un coche de alquiler. En el aeropuerto, miramos en las 3 empresas de alquiler de coches y no tenían ninguno. Además, nos dijeron que estaban desbordadas las empresas de alquiler. Visto el panorama tuvimos que ir a Bariloche a probar suerte. El taxista nos llevo a un sitio que tenía disponible, pero la categoría del coche era muy cara. Continuamos nuestra peregrinación por Bariloche en busca de coche. Después de estar un buen rato y no conseguir encontrar uno, empezamos a estar un poco desesperados. La cosa se complicó cuando recorriendo toda la Av. Mitre no había ni un coche en todo Bariloche para alquilar.
Nos fuimos a la Oficina de Turismo que había en el ACA. Aquí ocurrió el milagro, acababan de anular la reserva de un coche. Al final, tuvimos coche. Un VW Fox de color gris plata.
Después de todo el papeleo nos fuimos hacia El Bolsón. Nos quedan unos 100 Km por bajar. En El Bolsón nos encontramos con la segunda sorpresa del día, todo está lleno. Probamos con La Posada de Hamelin, pero rápido vimos que la cosa estaba muy jodida. Probamos primero en los sitios que nos apetecía, pero nada…. El Bolsón está ocupado. Preguntamos en algunos más, pero nada. Fuimos a la Oficina de Turismo de El Bolsón para que nos orientasen un poco sobre la disponibilidad, nos dan un listado de lugares y nos dirigimos hacia la Villa, para ver estos sitios donde aún les consta que hay sitio, a ver si haya suerte.
Nos mandaron al albergue Altos del Sur ubicado en Villa Turismo, al norte de El Bolsón. Las chicas que lo llevaban muy muy amables, me hacen caso, les daríamos un poco de pena los 2 españolitos sin casa para dormir y llamaron a varios sitios; pero finalmente nos consiguieron sitio para dormir en el Albergue Gaia, donde nos guardaron 2 sitios, para 2 españoles. En la otra punta del Bolsón, y donde pasaremos nuestras 4 siguientes noches.
Ya era de noche y llovía cuando volvimos a hacer todo el camino que nos había llevado hasta Altos del Sur. El Albergue Gaia esta en el Km. 117,5 en la entrada de El Bolsón viniendo desde Bariloche. Por fin, llegamos al Gaia. Nos dijeron las camas que teníamos asignadas y nos dieron sábanas, manta, toallas y jabón. La persona que nos recibió era un encanto de hombre, un poco desastre y desorganizado, pero muy cachondo.
Una vez terminado todo el tema de coche y alojamiento, nos merecíamos una buena cena. El libro de la Lonely Planet recomendaba el Restaurante Jauja y la heladería contigua que tenían unos helados de impresión. Cenamos en el Restaurante Jauja, un restaurante muy bonito, agradable, y la comida y todo muy bueno… un lugar donde estás relajado y muy a gusto. La verdad es que repetimos otras veces, porque nos gustó mucho. Al lado venden helados artesanos, que tienen mucho éxito, la guía no se ha equivocado. Probamos la cerveza artesanal de El Bolsón, de frambuesa y una cerveza rubia.
Nos levantamos y después de la necesaria ducha de por la mañana (la noche anterior había sido imposible), nos fuimos otra vez al Restaurante Jauja pero esta vez a desayunar. Estaba bien, zumo, café con leche y medias lunas. La marca Deligru de zumo de naranja es buenísimo. Una vez con el estomago lleno, nos fuimos a hacer el recorrido que teníamos previsto, ir por la zona de El Bolsón.
Tomamos el VW Fox y nos dirigimos hacia la cascada Mallín Ahogado. Tuvimos que pagar el aparcamiento, 1 A$. Nos fuimos hacia la cascada. Bajamos un caminito que nos llevaba a la base de la cascada. Era un lugar un poco apartado donde caía un montón de agua que continuaba por un pequeño río. Estuvimos viendo como bajaba el agua y haciendo una cuantas fotos. Después de un rato embobado mirando la cascada, subimos otra vez hacia el aparcamiento, parándonos en un pequeño mirador a media altura con una silla de madera muy original.
Seguimos nuestro recorrido hacia la Cascada Escondida. Como en la anterior hubo que pagar una pequeña cantidad, 1 A$, para hacer el recorrido. La cascada tenía más altura, pero baja menos agua, no por ello tan espectacular como la anterior. El camino estaba bastante embarrado de las lluvias que había habido días atrás. Llegamos a la base de la cascada donde continuaba un pequeño río entre árboles en la orilla. El camino subía hacia la parte superior de la cascada donde había un par de miradores donde se podía ver la caída de agua. Terminamos el recorrido en el mismo sitio donde habíamos comprado el boleto. Para no variar nos reconocieron como españoles.
Nosotros seguimos a lo nuestro y nos dirigimos hacia la Cabeza del Indio. Durante el trayecto nos paramos en los miradores que nos mostraban una fantástica panorámica del valle y las montañas que había alrededor de El Bolsón. El día estaba totalmente despejado y nos permitía ver hasta el Lago Puelo, y las montañas nevadas al fondo, el río serpenteando, un gustazo para los ojos poder contemplar todo el paraje. Tomamos el VW Fox de nuevo y para la Cabeza del Indio, un paseo genial. Otra vez hubo que pagar para hacer el circuito. El camino estaba chulo por el borde de la montaña, luego por el pequeño bosque, hasta que llegamos a unas escaleras de madera que nos llevaban al lugar donde ya veríamos la Cabeza del Indio. Se podía distinguir perfectamente, la frente, la nariz, la boca y la barbilla en el borde de la montaña con el fondo del valle. Continuamos por una pequeña senda que transcurría por el borde y que tenía unos cables para agarrarse y no caerse para abajo. Seguimos el recorrido que nos llevaba encima de la Cabeza donde nos quedamos sentando en unas rocas disfrutando de las vistas del valle y la tranquilidad del lugar.
Ya eran cerca de la 14h y los estómagos empezabas a quejarse. Bajamos el camino que nos llevaba de nuevo al aparcamiento y nos fuimos hacia El Bolsón. Miramos nuestra guía Lonely Planet para ver donde comíamos. Vimos que habla muy bien del restaurante Cerro Lindo y para allá fuimos. Tuvimos que esperar un poco para que nos dieran una mesa. El restaurante se parecía mucho al Jauja, yo diría que son del mismo dueño porque la decoración, el ambiente y el trato eran muy parecidos. Aquí comimos una tostada caprese y bife de chorizo que estaba muy bueno. Aquí probé el otro tipo de cerveza artesanal de El Bolsón, la negra.
En el restaurante se nos fue el santo al cielo y tuvimos que salir corriendo para poder ver un poco del famoso mercadillo de El Bolsón. El Mercadillo era bastante grande para lo pequeño que es El Bolsón. Habían cosas muy chulas, entre colgantes, anillos, artesanía de la zona. La verdad es que había de todo y, además, hecho a mano.
Nos fuimos a tomar un café al Café Resto El Bistro Morena para hablar de cómo lo haríamos. Nos pedimos un cortado con leche natural y un cortado normal, hasta aquí todo bien. Después de más de 10 minutos, la camarera trae el cortado con leche natural y un café solo hasta arriba de la taza. Le comento que yo quería un cortado. La camarera se va para la barra, y yo estaba mirando a ver que hacia con mi cortado. Veo que añaden la espumilla de la leche para esconder que debajo solo hay café y me lo traen, yo flipo. Lo remuevo para comprobarlo y solo era café. Vuelvo a indicar a la camarera que era un cortado y que la taza solo tiene café. Se lo vuelve a llevar, y no me podía creer lo que estaba viendo, otra vez me añade mas espuma de leche y me lo trae, increíble. A mi este cortado ya se me había atragantado, seguía siendo café, me acordé de toda la familia y antepasados de las dos camareras. En fin después de la situación del cortado, nos fuimos al súper La Anónima para comprar algo para desayunar y comer los próximos días ya que lo tendremos que hacer sobre la marcha.
Acabamos todas las gestiones de la tarde y nos fuimos al Albergue para ducharnos. Ya relajados después de la ducha, nos fuimos a cenar a otro restaurante que recomendaba el libro y que también nos iba. Seguíamos las recomendaciones bastante fielmente, sobretodo en las comidas. El libro de Lonely Planet recomendaba el Resto La Cocina, restaurante que frecuentan los habitantes de El Bolsón. Es un restaurante con 2 super-árboles incrustados que sobresalían por el techo, muy casero y familiar. El sitio parecía un bar de barrio con solera pero muy curioso, yo diría que el sitio era chulo, pero las mesas muy cutres. Lo lleva una familia al completo, los padres cocina y mandan, y los hijos son los camareros. A nosotros nos atendió un chavalín muy simpático y, a la vez, un poco tímido. Nos explicó la diferencia entre las salsas: chimichurri (picante) y salsa criolla (muy suave). De la carta que nos dio hubo que quitar la mitad de las cosas porque no había, la madre le iba diciendo al chico de esto no hay de aquello tampoco. Al final, elegimos lo que pudimos dentro del menú reducido que había esa noche. De primero una ensalada de tomate y de segundo carne que se encargaba de hacer el padre, y que tenia muy buena pinta cuando entramos. La verdad es que estaba todo muy bueno. el vino creo que era un San Telmo, pero no me acuerdo. Siempre nos ponen un cestillo de varias variedades de pan, y un mejunje para untar en el pan, que siempre está muy bueno; pero nunca sabemos que es.
Después de la cena nos apetecería uno de esos helados que tiene la heladería del Jauja Nos comimos un cucuruchito de chocolate chip y arándanos, y mascarpone y chocolate crujiente. Impresionantes.
Corriendo al coche… que frío… y vuelta al albergue, que al día siguiente nos espera Esquel y el bosque de los Alerzales milenarios. Llegamos al Albergue y había una fiesta montada en el comedor con música, risas, juegos. La música era muy buena, The Cure, Depeche Mode, Dido y otros por el estilo. Lastima que al día siguiente teníamos que levantarnos muy temprano para ir al P.N. Los Alerces. Nos vamos a dormir!!!! Más bien a intentar dormir
Desayunamos en el albergue, tempranito, antes de dirigirnos al P.N. Los Alerces. El desayuno es el zumo y las galletas que habíamos comprado el día anterior en el super La Anónima.
Emprendemos la marcha hacia Esquel, a unos 180Km al sur de El Bolsón por carretera Asfaltada para ir al Parque. Pensamos en ir a Trevelín, pero luego no nos dará tiempo, lo descartamos. Por aquí pasa La Trochita, el viaje expreso patagónico, que nos cruzamos antes de llegar al parque.
Después de 2 horas conduciendo llegamos a la entrada sur del P.N. Los Alerces (cipres patagónico, árbol parecido a las secuoyas gigantes de California, que crece en los bosques templados del sur de Patagonia). Allí pedimos información sobre recorridos por el parque. El guarda parque se parecía al guarda que vigilaba al Oso Yogui en el Parque de Yellowstone. La parte mas visitada era la Pasarela del Río Arrayanes y el Bosque de los Alerzales Milenarios.
Empezamos el recorrido por la carretera de ripio que bordea el Lago Futalaufquen. Un lago muy bonito que se permitía bañarse ya que el agua estaba muy calmada. Lo curioso es que estaba plagado de campings para quedarse a dormir cerca del Lago, muy diferente a los parques catalanes que no hay muchas zonas habilitadas para acampar.
Después de un buen rato recorriendo el lago llegamos al aparcamiento de la Zona de la Pasarela de Río Arrayanes, que también se paga. La Pasarela era una gran estructura metálica para poder cruzar el río Arrayanes y dirigirse al Lago Menéndez donde parte el barco hacia el Bosque Milenario. El camino transcurría por un bosque de coihue, niñe, lenga, cipreses y alerces muy chulo y tranquilo. Se podían leer rótulos informativos que explicaban datos sobre la fauna y flora de la zona. Sobretodo al principio está bien explicado, como si fueras un niño. Al final de este paseo por el bosque, llegamos a un pequeño puerto, el Paso de Arrayanes, desde donde zarpa el barco que te lleva al bosque de alerzales.
Cerca de las 13h llegamos a este embarcadero. Ya había gente esperando para el barco de las 14h. Buscamos un sitio en el embarcadero para comer un poco y echar una siesta hasta que llegase el barco. Se estaba tremendo allí tumbado tomando el sol y durmiendo hasta que apareció el personal de la empresa del barco para que despejásemos el muelle ya que, como habíamos visto en un cartel, no se podía estar allí. Empezaron a preparar el embarque. Había mucha gente que ya tenia el pasaje comprado en Trevelin y otros, como nosotros, que no teníamos nada. Nos apuntamos a la lista para ver si podíamos entrar en el barco.
Al final, no hubo suficientes pasajes para todos y no pudimos embarcar. El siguiente barco salía a las 16h y la excursión duraba 3 horas, saldríamos del parque mas tarde de las 19h y hay un buen cacho hasta El Bolsón, así que decidimos acabar de recorrer la zona y luego intentar ir al Lago Puelo que esta cerca de El Bolsón. Nos paramos un rato en una orilla muy linda del Lago Menéndez y disfrutar del paraje que teníamos delante, relajarnos y, en mi caso, probar si estaba muy fría el agua del lago.
`Y continuamos el recorrido que acababa en el aparcamiento donde nos esperaba nuestro VW Fox después de volver a pasar la pasarela. Llegamos al mismo puente y salimos por la parte de arriba del Parque Nacional Los Alerces. Nos quedan muchos kilómetros de ripio, hasta aburrir. La vuelta hacia El Bolsón la hicimos saliendo por la Puerta Norte del Parque para no volver a recorrer el mismo camino. Seguimos siempre la misma carretera de ripio ya que por la dirección que llevábamos, en algún momento, nos cruzaríamos con la carretera asfaltada procedente de Esquel. Después de mucho rato llegamos al cruce que tanto estábamos esperando.
Volvemos hacia el Bolsón, no nos da tiempo de ir al Bosque Tallado, en otra vida; pero decidimos ir al Lago Puelo, llegamos y esto parece que estamos en Castefa. Está abarrotado de gente el lago, incluso el embarcadero. Aquí también pagamos. La orilla esta llega de argentinos tomando el sol y bañándose, menos mal que es un Parque Natural.
Nos fuimos a una cafetería que había a tomarnos un cafetito, un buen café y buena música con vistas al lago. No nos queríamos ir sin ver algo del Lago, así que nos fuimos a ver el delta del Río Azul pero tampoco era una maravilla. Vimos un pequeño bosque de pitrantos o pataguas, un árbol que crecen en terrenos inundables. Se podía ver como el agua del lago les cubría parte del tronco. Fuimos a un mini mercadillo que había en el aparcamiento pero no nos llamo nada la atención. Tomamos el coche y para El Bolsón, ya no hay más que ver en el Lago Puelo.
Nos duchamos en el Albergue Gaia y partimos a El Bolsón para ir a cenar. No sabíamos de otro sitio que estuviera bien, a parte de uno que era de carne, y no nos apetecía cenar carne. Después de tantos días por allá comiendo carne te apetece hasta comer pescado y eso que no soy muy de peces, manda huevos. Después de darle vueltas, decidimos repetir en el Resto Jauja que tenía bastante variedad. Como la otra noche, la comida muy buena pero yo tenia el antojo de tomar un postre. Como que el camarero era muy simpático, le pregunté que me recomendase un postre que estuviera y el muy bestia me dijo la Copa Jauja. Eso no era una copita era un peazo copon helado con arandanos, vainilla, chorritos de chocolates y no se cuantas cosas mas, espectacular, casi me sale el postre por las orejas.
Ya estamos cansados, nos vamos al albergue. Esta noche el Albergue Gaia estaba más tranquilo. La música era la de la noche anterior pero el volumen un poco más bajo.
Como casi todos los días a las 7:30 de la mañana sonaba el gallo del despertador. Desayuno rapidito en el albergue, como el día anterior y tomamos el coche hacia La Cascada Los Alerces y el Tronador.
El primer punto de parada era la Cascada Alerces. Llegamos al control de acceso del P.N. Nahuel Huapi pero no había nadie; llegamos demasiado temprano, sobre las 8:20 y está cerrado. Miramos para ver si veíamos a alguien pero no, por lo que no pagamos la entrada al parque.
Decidimos entrar porque hay unos horarios de ida y de vuelta a La Cascada y horarios al Tronador. A la Cascada de Los Alerces: Ida: 8 a 10:15, Vuelta: 11:15 a 13 h., doble mano: de 14 a 17h.
Así que nos adentramos en el ripio y llegamos a la cascada, dejamos el coche en el parking y caminamos 5 minutillos, la cascada está cerca. En el aparcamiento de la Cascada Alerces tomamos el sendero que iba junto a la orilla del río hasta que, después de bajar unas escalinatas de madera, llegamos a esta linda cascada por la que bajaba una cantidad de agua impresionante. De la fuerza del agua se podían ver dos arcos iris bien claro. El sitio es espectacular. Acompañando a la Cascada Alerces había otra pequeña cascada muy linda. Nos quedamos allá un rato deleitándonos con la visión relajante del agua cayendo por la cascada. La foto de rigor a las dos cascadas, y nos volvemos hacia el coche. Volvimos por el mismo sendero que nos había conducido hasta la cascada. En el aparcamiento había un hostel con cafetería que habría a las 10h.
Entramos en la cafetería y una niña muy guapa y simpática nos hizo de camarera. Nos recomendó una torta que hacia su abuela que estaba muy buena. Nos tomamos un café con leche y la torta de la abuela. La niña se quedó con nosotros hablando. Otra mesa dejó un peso de propina y la niña se puso la mar de contenta por el peso que habían dejado. Supusimos que no era habitual dejar propinas en esa cafetería. Después de acabarnos los cafés, pedimos la cuenta y, como somos más generosos que los de la otra mesa, dejamos 2 pesos a la niña. Nos despedimos de la niña y continuamos nuestro recorrido hacia el Cerro Tronador.
El camino que nos llevaba al cerro Tronador era bastante complicado de conducir con muchos agujeros, zonas encharcadas, gravilla, de todo lo que se puede encontrar en una pista forestal estaba allí. El horario al Tronador es: Ida: 10:30-14, Vuelta: 16-18h., doble mano -> 19:30 –21h.
Vamos camino al Tronador, por el camino hay algún mirador al lago, mejor, alguna paradita para estirar las piernas. Antes era el lago Guillermo, ahora es el Mascardi, por nuestra pista de ripio de un solo sentido hasta Pampa Linda, y de allí hasta el Ventisquero Negro y las bases del Tronador.
Primero vamos a la Base del Tronador (3554 m.), una montaña negra que se deshiela y tiene muchas cascaditas de deshielo. Llegamos a la base del cerro Tronador a la hora de comer. Agarramos el pan y el embutido que teníamos, y comemos en unas mesas que había en una zona de picnic, más o menos al solecito. Seguimos el sendero que nos lleva a la zona más cercana al cerro Tronador, donde pudimos ver una cascada que caía casi desde la cima del cerro. Se podía observar la cantidad de nieve que tiene el glaciar que todavía persiste. La gente se sentaba en las piedras para quedarse ensimismados viendo el paisaje. La verdad es que la altura desde caía la cascada era espectacular. Después de un ratito viendo el cerro Tronador, recorrimos el sendero de vuelta hasta el aparcamiento para ir a ver el Ventisquero Negro. Bajamos del coche y nos llevamos la gran sorpresa del día. No sabíamos donde estábamos si en Marte, la Luna o la Tierra. El paisaje era muy diferente al que hacía 10 minutos estábamos viendo y del que habíamos visto en la Patagonia. Parecía que estuviera en una película de ciencia ficción en otro planeta. El Ventisquero Negro en realidad es un glaciar negro provocado por la roca volcánica del cerro Tronador que mezclado con la nieve hacían que el glaciar fuera de ese color. La lengua acababa en un lago de color beige con trozos del glaciar flotando. Espectacularmente lindo. Vaya sorpresa. Parece un paisaje lunar, al fondo la montaña negra con pequeñas cataratas que caen del volcán extinto. Es una pasada, es como una laguna de agua sucia, color marronoso con témpanos de todos los tamaños de color NEGRO, témpanos negros, un contraste increíble. Esto deducimos que era porque el glaciar al deshelarse se lleva los sedimentos de la montaña, que es negra, y queda este inhóspito paisaje, increíble paisaje. Después de quedarnos embobados volvimos al coche e iniciamos nuestro retorno a El Bolsón.
Volvemos al Bolsón, relativamente pronto, pero demasiado tarde para el Bosque Tallado, otra vez será. Así que decidimos ir al Cerro Amigo, ya que en la Oficina de Turismo nos los recomendaron, dijeron que había una panorámica muy linda de El Bolsón. Nos montamos en el coche y fuimos para allá. El recorrido que nos llevaba al mirador no estaba claro. Después de buscar el camino, pudimos ver El Bolsón desde el cerro Amigo. La vista tampoco mataba. Quizás la posición del sol no nos permitía ver bien el panorama. En resumen, nos decepcionó y nos fuimos para el Albergue a pegarnos una duchita.
Como pasó la noche anterior con el Jauja, decidimos volver al cerro Lindo a cenar, ya que comimos muy bien cuando fuimos la otra vez. Después de cenar nos tomamos un helado de Chocolate con Naranjillas y Frutillas al Natural, y cosa de color lila, muy buena y arándanos. Acertamos los dos, para variar. En resumen, cenamos en Cerro Lindo, buena cena, buen vino y un super-helado del Jauja, por supuesto. Broche de oro para cerrar el Bolsón. Era nuestra última cena en el Bolsón, ya mañana nos vamos más al Norte, por encima de Bariloche.
Llegamos a nuestro Albergue Gaia y antes de irnos a dormir pagamos a los dueños y nos despedimos de ellos por si al día siguiente no los veíamos. Preparamos las mochilas y nos vamos a dormir, que mañana toca subir hacia nuestro nuevo centro de operaciones en Bariloche, Villa La Angostura.
Nos levantamos a las 7 de la mañana. El día iba a ser largo y duro. Desayunamos en el Albergue, tomamos las mochilas y nos dirigimos hacia Villa La Angostura para confirmar el alojamiento en el hostel Rincón del Bonito.
Dejamos el Bolsón, que pena. Ha sido una muy buena zona. Incluido el mercadillo del jueves y sábado (feria artesanal). Ahora entiendo porqué se afincaron los hippies en los alrededores del Bolsón.
Subimos para arriba, Lago Guillermo, Mascardi, Lago Gutierrez y llegamos a San Carlos de Bariloche, que está junto al Lago Nahuel Huapi. Cruzamos Bariloche, ya volveremos, y bordeamos el Lago Nahuel Huapi hasta Villa la Angostura. Llegamos a la Ribera del Bonito donde dormiremos las dos últimas noches en la Patagonia Argentina. El hostel era muy lindo, todo de madera, con chimenea de piedra, una bonita casa y alrededores. Entramos y nos recibieron el matrimonio que regentaba el alojamiento.
Villa Angostura está cerca de la Cordillera de Los Andes, y cercana a la frontera chilena. Es un pueblo pequeño, pero bonito, con todo el mobiliario de madera anaranjada, las papeleras son como baúles de madera, con gnomos y demás artilugios de esta madera naranja, que le da un toque de dibujos animados.
El libro Lonely Planet recomendaba comer unos churros en La Buena Vida. Ni cortos ni perezosos buscamos la cafetería. Era un sitio muy acogedor, tranquilo y con música de Madonna cantando canciones como La Isla Bonita y otras. Pedimos un café con leche y un par de churros para ver como estaban. Los churros eran como los finos que hacen en Barcelona que los rebozan en azúcar. La diferencia era que dentro del churro llevaba Dulce de Leche, tremendo que churro, estaba espectacular. Hacia mucho tiempo que no me comía un buen churro.
Una vez cargado el estomago, ya desayunaditos, iniciamos el recorrido por los Siete Lagos. La carretera que tendríamos, para no variar, sería de ripio, con sus baches que no podían faltar. Vamos dejando el Parque Nacional Huapi, y nos vamos hacia el Parque Nacional Lanin, donde está el volcán, al que no llegaremos; nos quedamos en San Martín de los Andes.
Siguiendo la carretera el primer lago que nos encontramos es el lago Espejo. La orilla del lago es una zona de acampada como ocurría en otros lagos que hemos visto en la Patagonia. A diferencia de otras zonas, el agua si que era de un color azul muy intenso que combinado con el sol hacia que el paisaje fuera encantador. La carretera de ripio seguía la orilla del lago Espejo, una lago muy bonito y Espejo Chico, lago Correntoso. Unos kilómetros después pasamos por Pichi Traful donde se encuentra el extremo oeste del Lago Traful y zona de playa por los coches que había aparcados. El siguiente punto de parada fue el lago Villarino. Desde el mirador de la carretera podemos ver el lago con agua de color azul intenso, rodeado de bosque con árboles que llegan casi al agua. El siguiente mirador era para ver una pequeña cascada que se encontraba un poco escondida que con la ayuda del teleobjetivo pudimos verlo mejor y sacar alguna foto.
El recorrido continuaba hasta llegar al lago Machónico. La tipología era la misma que el lago Villarino, agua del color azul intenso rodeado de bosques.
Llegaba la hora de comer y nos dirigimos a San Martín de los Andes pero antes paramos en un sitio curioso donde bajaba un río que desembocaba parte en el Océano Atlántico y parte en el Océano Pacífico. Donde estábamos era el punto de bifurcación a partir del cual nacían dos cauces que se separaban y tomaban direcciones totalmente opuestas. Arroyo o río Partido, muy curioso.
Después de bastante ripio, llegamos a San Martín de los Andes, un bonito pueblo que está junto Lago Lacar, parece un pueblo tranquilo en una pequeña bahia, es destino turístico de montaña, y más caro. San Martin de los Andes es una población de cierto tamaño y uno de los centros vacacionales más importantes de Argentina, donde los argentinos de la Capital Federal venían a pasar sus vacaciones tomando el sol y bañándose en el lago Lacar. Como todo centro turístico tenía de todo, restaurantes, tiendas, hoteles, etc.
Comemos en un bar de la bahía, intentamos comer en un par que decía la guía Lonely, pero resulta que están cerrados. Tomamos una fantástica tabla de ahumados de la zona. No estaba mal, pero no mataba. Probamos ciervo, jabalí, y trucha ahumada, con panecillos de queso untado, alcachofas, un queso bastante bueno, un poco de todo.
Partimos hacia la segunda parte del viaje más carretera de ripio. Pasamos primero por el lago Meliquina de semejantes características de los anteriores y, antes de llegar a Confluencia, tuvimos que atravesar el Paso de Córdoba. Esta zona a diferencia de lo visto por la mañana, es la pura meseta argentina, lo más parecido a un desierto con montañas bajas y poca vegetación. En este punto la carretera pasó a ser más sinuosa con curvas bastante cerradas y con mucha gravilla dificultando un poco más la conducción.
En el camino nos paramos en el mirador donde se puede admirar la inmensidad del lago Traful. La vista era espectacularmente linda y relajante. Como empezaba a ser un poco tarde continuamos hacia Villa Traful. Este pequeño pueblo es tan pequeño que casi nos lo pasamos. Llegamos a un embarcadero, que pensamos que es del pueblo; pero este pueblo está como diseminado por la montaña. Son casas repartidas, no están concentradas como un pueblo normal, están por toda la montaña; nos vamos un poco alucinados. La verdad es que, o no vimos lo que había que ver, o nos dijeron que era tan bonito que una vez allá nos esperábamos otra cosa. Dimos una vuelta por el embarcadero de madera de arrayán, un sitio tranquilo para contemplar el lago Traful y poder pescar, cosa que nosotros no teníamos pensado hacer. Visto Villa Traful emprendimos marcha a nuestra otra Villa, Villa La Angostura.
Después de ducharnos era ya muy tarde para tomar el coche e irnos a Villa La Angostura. Así que decidimos ir a uno de los dos restaurantes que había en la carretera. Nos decidimos por el Deck 56 que tenía una mesa libre. El restaurante lo llevaba una mujer con sus añitos pero vistiendo como si tuviera 18 años y con una mala leche de tres pares de cojones. Nos miro de arriba abajo y, al final, nos dio la mesa que estaba libre. No se si no éramos aptos para el local, llevábamos nuestra ropa de montaña, bambas, camisetas, etc. Cenamos una empanada de carne cortada a cuchillo, y una caldereta de cordero (típical Patagonia, o eso dicen), y una ensalada y pasta. Y un buen vino, para variar.
Mañana nos espera el Circuito Chico.
Hoy es nuestro último día de excursiones por la Patagonia. Haremos un clásico de la zona, el Circuito Chico en Bariloche.
Desayunamos en el Rincón del Bonito, un zumito, y cafetito y una tarta casera que estaba muy buena aunque no sabíamos que era. Era una compota de fruta de algo que no me acuerdo, pero que el hombre nos explicó. El pastelito muy bueno, el café, no tanto.
Tomamos rumbo hacia Bariloche, como el día que llegamos, la carretera asfaltada bordea el Lago Nahuel Huapi. Teníamos que atravesar Bariloche y tomar la Av. Bustillo, una calle interminable (bordea el lago Nahuel Huapi en Bariloche, Playa Bonita y Playa Serena, un recorrido con muchos alojamientos de todos los tipos).
El primer punto de parada fue el Cerro Campanario, un pequeño cerro que se subía con un aerosilla. Otra prueba para Marga que pasó sin problemas. Arriba llegamos a algo parecido al paraíso, un mirador donde se podían ver todos los lagos y las montañas de los Andes mezclado con el verde de los bosques. Dominábamos toda la zona de Bariloche y alrededores, el Lago Nahuel Huapi, el lago Perito Moreno Este y Oeste, la Isla Victoria, la Península de San Pedro, el Parque de Llao-Llao donde podíamos ver su famoso Hotel y las montañas nevadas de los Andes. Como no podía ser de otra manera nos hinchamos a hacer fotos aunque sabíamos que no podrían reflejar lo que estábamos viendo en ese momento. Grabamos en nuestras retinas ese maravillo y lindo paisaje. Antes de bajar, nos tomamos un café en el bar del mirador que tenían unas vistas impresionantes. A la salida paramos en el chiringuito de regalos para que Marga comprase el Huapito, una especie de monstruo del lago Ness pero en el Lago Nahuel Huapi. Fuimos para el aerosilla para volver al aparcamiento. La bajada era mucho mas chula ya que descendimos observando todo el panorama que nos rodeaba. Es un paisaje espectacular.
Y seguimos con el recorrido por el Circuito Chico, por Av. Bustillo. Hasta el Puerto Pañuelo de donde zarpan los barcos que cruzan los andes para acabar en Puerto Montt en Chile. Debe ser impresionante el recorrido a través de los Andes por el lago, se toman 2 barcos y dos buses ya que hay zonas que hay que hacer por carretera. Desde Puerto Pañuelo se ve el hotel Llao Llao, que es uno de los más caros de Argentina, sino el más caro (debe ser sobretodo por su emplazamiento).
Continuamos por la carretera del Circuito Chico y nos desviamos hacia Villa Tacul. Es un pequeño mirador en el extremo oeste del Parque Llao-Llao donde podíamos contemplar el Brazo de la Tristeza y el Brazo Puerto Blest. Volvimos a la carretera principal y nos dirigimos al punto panorámico de la Bahía Lopez donde había un pequeño chiringuito de regalos. En el chiringuito había un enorme San Bernardo tranquilón.
El siguiente Punto Panorámico se ubicaba en el Lago Perito Moreno Oeste, donde pudimos disfrutar de una magnifica vista con los Andes como fondo. El recorrido por el Circuito Chico lo acabamos en la Colonia Suiza, donde se instalaron los primeros pobladores y que, actualmente, era un centro artesanal sin mucho más interés. Es como un pequeño pueblecito, si se puede decir esto, un camping al lado de un riachuelo, varias tiendas artesanales, un locutorio, y poco más. Salimos de la Colonia Suiza y nos dirigimos hacia Bariloche para verlo un poco y comer, que ya era la hora. Dejamos el coche aparcadito en la C/ España y entramos en Bariloche.
Llegamos a la Plaza Centro Cívico donde los edificios son de piedra rodeando toda la plaza es un sitio típico en las postales de Bariloche. Aquí hay un San Bernardo y su cría, con el tonelillo y todo. En nuestra guía del Lonely Planet recomendaba el Resto La Alpina como sitio curioso y donde se podía comer bien por un precio barato. Hay una sucursal de helados Jauja, de camino. Antes vemos unos puestecillos artesanales, sobretodo de collares, los miramos y nos disponemos a buscar para poder comer y ya volveríamos luego. Nos vamos a comer a La Alpina, cerca del Centro Cívico. Comemos muy bien, como siempre.
Después de comer recorrimos el mercadillo artesanal que había a la de la Plaza Centro Cívico pero, a parte de colgantes, no habían muchas cosas más. Dimos una vuelta por la Calle Mitre, la calle principal de Bariloche. Después un cafetito en un bar, decidimos volver a Villa La Angostura.
Vamos a cenar a Villa La Angostura. Decidimos ir al restaurante La Buena Vida a hacer nuestra última cena. Como es un sitio que nos gusta mucho. Nos ponen arriba y cenamos con nuestro mejor descubrimiento, el vino Santa Julia, no se si era el Merlot, al final creo que los hemos probado todos; ensaladita de tomate, una crêpe y una tortilla de jamón dulce. Como todas las cenas en la Patagonia comimos genial y bebimos otro de esos vinos que tiene Argentina que nos lo llevaremos como recuerdo. El vino Santa Julia, el primero que tomamos en Ushuaia (cuanto tiempo hace de eso!). Nuestra ultima cena en el paraíso. Se acaban las vacaciones y ahora es tiempo de recordar los momentos vividos durante más de 15 días.
Llegamos al Rincón del Bonito y toca hacer la mochila. Toca retorno a Barcelona.
Nos levantamos más tarde que nunca, hoy no hay prisa. Desayunamos en el Rincón del Bonito. Como el día anterior la mujer hizo otra tarta, de que? No sé, pero está buena. Café del malo, y zumo. Son las 9:30 y es el día que más hemos dormido. Pagamos, nos despedimos de la pareja y nos dan propaganda para que si alguien de Barcelona viene a Villa La Angostura tenga una referencia.
Gasolina, y tomamos en coche y hacia el aeropuerto de Bariloche. Dejamos nuestro VW Fox aparcado en el aparcamiento del aeropuerto y nos fuimos a pagar lo que quedaba a las oficinas de Europcar.
Con retraso partimos hacia Buenos Aires (vuelo AR2679 BAR-NEW 24/01/2006 13:40 – 15:45), al aeropuerto regional. Allá tendremos que tomar un bus que nos lleve al aeropuerto internacional. Con el retraso y unas cosas y otras, son las 17:15. Hemos comprado los billetes del bus pero no sale hasta las 17:45.
A las 18h nos vamos al bus que nos trasladará al Aeropuerto Internacional de Buenos Aires. Mientras, está cayendo una trompa de agua impresionante que está dejando la calzada con unos charcos de agua que no se yo si saldremos. Nos dejan un rato en el autobús esperando. Por fin salimos, nos metemos dentro de Buenos Aires para ir a la estación de autobuses de la compañía y recoger más pasajeros. Nos quedamos otra vez esperando otro ratito. Continuamos pero esta todo colapsado por coches y agua. Hay unos charcos espectaculares, hay calles que se han quedado con la mitad de los carriles. Después de un rato muy muy largo, era 1 hora y 10 minutos, pero creo que la final fueron más de 2 horas, entre el mal tiempo y el atasco.
Por fin llegamos al aeropuerto, pensábamos que no llegaríamos nunca. Corriendo nos metemos en la terminal para facturar el equipaje, pagar las tasas y pasar la frontera, nos queda solo una hora.
Al final, el avión sale con retraso, para no variar. Con 30 minutos de retraso despegamos destino Barcelona (vuelo AR1160 EZE-BCN 24/01/2006 21:30 – 25/01/2006 14:00). Ya llegamos a Barcelona. El viaje de vuelta, además de ser más corto, también se nos da mejor que el ida… ya tenemos experiencia en aviones, después del master de aviones en Argentina.
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