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Argentina

ARGENTINA

- Norte y centro: Iguazú, Misiones, Salta, Córdoba, Buenos Aires, ...

(2004)
Yolanda y Toni (Viatgeaddictes)
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Viatgeaddictes, 14/11/2011
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 1 - INTRODUCCIÓN y FICHA VIAJE. RUTA por IGUAZÚ y MISIONES

Introducción

Exactamente dos años después de nuestro primer viaje por tierras argentinas (ver nuestro relato Argentina 2002 en esta misma web) volvíamos a visitar este país austral. Si en aquella ocasión el gran objetivo era visitar la Patagonia, al sur del país, ahora encaminamos nuestros pasos hacia las zonas norte y centro, además de revisitar la siempre vibrante ciudad de Buenos Aires y desde aquí ir hasta la bonita ciudad uruguaya de Colonia.

Dado que en ambos viajes hay cierta información en la ficha técnica que esencialmente es la misma hemos optado por no repetirla aquí. Por este motivo, y también porque ambos relatos se complementan desde el punto de vista geográfico, aconsejamos echar un vistazo a los dos para obtener el máximo de información.

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Ficha técnica del viaje
Nota

Avisamos de que cierta información publicada en estas guías o relatos, sobre todo la referida a horarios, precios, visados, direcciones de e-mail o páginas web, puede haber variado desde el momento en que se recogió la información (ver fecha en la cabecera del relato).

En Viatgeaddictes.com no nos responsabilizamos de los posibles perjuicios que pueda causar la informa- ción aquí contenida, así como de las opiniones expresadas por los colaboradores, ni estas son necesariamente compartidas por nosotros.

Por otra parte os animamos a que, si usáis la información aquí contenida, tengáis la amabilidad de enviarnos un e-mail con vuestras impresiones, sobre si os ha resultado útil o no, información errónea o no actualizada, etc. Tanto nosotros como nuestros colaboradores esperamos como única compensación a nuestro trabajo que perdáis un minuto y nos digáis algo que nos permita saber si nuestro esfuerzo merece la pena.

Fecha del viaje

Del 25 de Diciembre de 2004 al 17 de Enero de 2005.

Itinerario

mapa
Día 1: BCN - Madrid - Buenos Aires
Día 2: Buenos Aires - Puerto Iguazú
Día 3: Puerto Iguazú - P.N. Iguazú (lado brasileño) - Foz do Iguaçú - Puerto Iguazú
Día 4: Puerto Iguazú - P.N. Iguazú (lado argentino) - Puerto Iguazú
Día 5: Puerto Iguazú - San Ignacio
Día 6: San Ignacio - Posadas - Encarnación/Trinidad - Posadas - Corrientes
Día 7: Corrientes - Mercedes
Día 8: Mercedes - Corrientes - ...
Día 9: ... - Salta
Día 10: Salta
Día 11: Salta - Ruta valles calchaquíes - Cachi - Quebrada de las Flechas - Cafayate
Día 12: Cafayate - Quilmes - Quebrada de Cafayate - Jujuy
Día 13: Jujuy - Quebrada de Humahuaca - Humahuaca - Tilcara
Día 14: Tilcara - Purmamarca - Salinas Grandes - San Antonio de los Cobres - Salta
Día 15: Salta - Catamarca
Día 16: Catamarca
Día 17: Catamarca - Córdoba
Día 18: Córdoba
Día 19: Córdoba - Alta Gracia - Mina Clavero - Córdoba
Día 20: Córdoba - Buenos Ares
Día 21: Buenos Aires - Colonia (Uruguay) - Buenos Aires
Días 22 y 23: Buenos Aires
Día 24: Buenos Aires - Madrid - BCN

Dinero

En Argentina se puede cambiar en bancos o en casas de cambio, aunque en estas el cambio suele ser más ventajoso. Siempre es conveniente mirar más de un lugar antes de decidir donde cambiar. A lo largo de todo el viaje cambiamos euros sin ningún tipo de problema.

Cambio medio:
1 A$ (peso argentino) = 0'262 € / 1 € = 3'8226 A$
1 G$ (guaraní paraguayo) = 0,000125 € / 1 € = 8.000 G$

Gastos del viaje

+ 965 € (vuelo BCN-BUE-BCN + vuelo BUE-Puerto Iguazú + vuelo Córdoba-Buenos Aires)
+ 612 € (hoteles, comida, transporte, entradas, excursiones, ...)
= 1.577 € (Total por persona)

Visado

En Argentina sólo es necesario un visado para estancias superiores a 90 días. En el resto de casos es suficiente con el pasaporte. Para entrar en Brasil, Paraguay y Uruguay también es suficiente con el pasaporte.

Salud

En principio no hay ninguna vacuna obligatoria y ni siquiera recomendable.

Transporte

Avión. Dadas las enormes distancias del país el avión suele ser la mejor forma de transporte o, por lo menos, la más rápida. El precio del billete de nuestro vuelo transoceánico con la compañía Aerolíneas Argentinas incluía gratuitamente dos vuelos interiores a escoger y que en nuestro caso fueron los trayectos BsAs-Puerto Iguazú y Córdoba-BsAs.

Autobús. Los autobuses, incluso en largas distancias, son una opción a considerar, especialmente si se dispone de suficiente tiempo. Son cómodos, más baratos que el avión y permiten disfrutar del paisaje. Para viajes de muchas horas recomendamos gastar más dinero y escoger modernos autobuses con cama o amplios butacas (clase ejecutivo), aire acondicionado, amplias ventanas, servicio de comidas, y WC. Nuestro cuerpo nos lo agradecerá...

Tren. En la zona norte del país no hay líneas ferroviarias de interés para los viajeros, excepto alguna que es puramente turística, como la del archiconocido Tren a las Nubes, que va de la ciudad de Salta a un punto algo más allá de San Antonio de los Cobres. Pero en el momento de escribir esta información el servicio de este tren está suspendido al retirar el gobierno provincial la concesión a la empresa adjudicataria por una mala gestión del servicio. Aunque está previsto reanudar el servicio no hay certeza de cuando será, por lo que recomendamos consultar la web para tener información más actualizada.

Coche. El alquiler de un coche es una opción muy interesante para realizar ciertos circuitos que, de hacerlos con transporte público, no serían viables o serían muy costosos en tiempo.

Clima

Las fechas de nuestro viaje correspondían al verano austral, pero por el tamaño del país y la amplitud de latitudes debemos diferenciar las diferentes zonas visitadas: en Buenos Aires encontramos temperaturas altas, pero moderadas (por debajo de 26ºC), mientras que en el resto la nota predominante fue el calor, excepto en aquellas zonas que el efecto de la altura hacía descender varios grados los termómetros.

En las fechas de nuestro viaje oscurecía alrededor de las 8 de la tarde.

Diferencia horaria

Durante nuestro horario de invierno hay una diferencia de -4 horas en Argentina y -3 en Uruguay y Brasil.

Guías de viaje

Argentina, Uruguay & Paraguay, Lonely Planet (edición Abril 2002). Utilizamos la misma guía de viaje que ya habíamos usado en nuestro anterior viaje a Argentina, a finales de 2002. En general nos fue bastante útil, dejando de lado los precios que ya se habían quedado muy obsoletos debido al paso del tiempo y la crisis que sufrió el país.

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 GUÍA / RELATO DE VIAJE

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BUENOS AIRES (I)

COMO LLEGAR

Vuelo Barcelona-Madrid de Iberia (50 minutos). A continuación un vuelo Madrid-Buenos Aires de Aerolíneas Argentinas (11 horas y 50 minutos para recorrer un total de 10.093 km).

El aeropuerto de llegada es el aeropuerto internacional Ministro Pistarini (más conocido como Ezeiza) y al ser medianoche del día de Navidad encontramos abierta una única oficina de cambio, situada a la salida de la sala de recogida de equipajes. Cambiamos solamente 100 € porque sabemos que el cambio ofrecido no es muy bueno.

Para ir al centro de Buenos Aires desde el aeropuerto de Ezeiza, a unos 35 km de distancia, y debido a la hora y lo singular de la fecha, habíamos concertado un taxi a través del hotel para que nos fuera a recoger al aeropuerto, ante la duda de llegar y encontrarnos con unas opciones de transporte muy reducidas. El taxi hasta el hotel nos cuesta 48 A$.

DORMIR & COMER

El Nuevo Hotel Callao (Av. Callao 292, tel. 4374-4222) ya era un viejo conocido para nosotros desde nuestro anterior viaje a Argentina. Dado que nos había gustado mucho optamos por volver de nuevo a él. Una habitación doble muy confortable con balcón, baño privado, TV y desayuno incluido nos cuesta 84 A$.

COSAS A VER

En esta primera etapa Buenos Aires es sólo una escala para pasar la noche, ya que al día siguiente de nuestra llegada tenemos un vuelo a Puerto Iguazú. Dejamos las visitas a la ciudad y la excursión a la ciudad uruguaya de Colonia para el final de nuestro viaje (ver información en Buenos Aires (y II)).

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PUERTO IGUAZÚ

COMO LLEGAR

Tomamos un vuelo interior de Aerolíneas Argentinas que sale del Aeroparque Jorge Newberry de Buenos Aires y llega a Puerto Iguazú en 90 minutos. Para llegar al Aeroparque, a pocos kilómetros al norte de la ciudad, desde el hotel en Av. Callao tomamos un taxi que nos cuesta 9'3 A$ para un trayecto de 15 minutos con taxímetro.

El Aeropuerto Internacional Iguazú se encuentra a unos 25 km de Puerto Iguazú. Hay un servicio de autobuses de la empresa Four Tourist Travel que para delante de la terminal de llegadas y que por 8 A$ nos deja en el hotel o lugar que le indiquemos al conductor.

DORMIR & COMER

En el Hotel Tierra Colorada (Av. Córdoba esq. El Urú, 28; tel. 420649) una habitación doble con baño privado, ventilador, una pequeña piscina, y desayuno incluido nos costó 40 A$. Es algo básico, pero no está nada mal y se encuentra en una zona muy tranquila. Aunque nuestra primera opción realmente era la Hostería Los Helechos (Paulino Almirante, 76; tel. 420338), pero no hallamos ninguna habitación libre al llegar a Puerto Iguazú (el precio de la habitación era de 50 A$).

El restaurante Latuare, en Av. Brasil, es un buen lugar para cenar. Otra recomendación es el restaurante-parrilla El Qincho del Tío Querido (en Bompland y Perito Moreno), así como la Pizzeria-Parrilla Color (Córdoba, 135).

COSAS A VER

Puerto Iguazú es una pequeña ciudad que se encuentra en la confluencia de los ríos Paraná e Iguazú, y que sirve como base para explorar el cercano Parque Nacional Iguazú, tanto el lado argentino como el lado brasileño de las cataratas. También se puede tomar como base la ciudad brasileña de Foz do Iguaçú, pero atendiendo a los consejos de varios amigos viajeros y a nuestra propia conveniencia acabamos escogiendo la ciudad argentina.

No hay gran cosa a ver en Puerto Iguazú, pero si disponemos de unas horas hay una ruta a pie que sí vale la pena. Saliendo de la plaza que hay junto a Correos y encaminándonos hacia el norte en dirección al río Iguazú llegamos, tras caminar 0'5 km, frente al puerto que antiguamente se usaba para cruzar el río hasta Porto Meira, ya en el lado brasileño, y continuar viaje a Foz do Iguaçú (actualmente el paso se hace por el puente Tancredo Neves, unos kilómetros más al este). Junto al puerto arranca la Av. Costanera, la cual nos conduce hacia el oeste discurriendo paralela al río Iguazú. Al otro lado del río vamos viendo territorio brasileño. En un agradable paseo de 1'5 km llegamos finalmente al Hito Argentino de las Tres Fronteras, un pequeño obelisco situado en un parque. Aquí hay un mirador desde el que tenemos una vista magnífica y muy singular, ya que el río Iguazú desemboca perpendicularmente en el enorme río Paraná, sirviendo ambos de frontera natural entre los tres países que confluyen aquí: Argentina, Brasil y Paraguay.

Al oeste del Paraná tenemos territorio paraguayo, mientras que al oeste encontramos Brasil, en la orilla norte del Iguazú, y Argentina en la orilla sur, donde nos encontramos ahora. Desde este mirador se pueden ver los hitos equivalentes en los lados brasileño y paraguayo. Mirando lejos hacia el norte podemos ver algunos edificios de la ciudad paraguaya de Ciudad del Este. Tomando un refresco sentados en el mirador saboreamos durante un buen rato de la vista y de la bonita puesta de sol sobre los dos ríos y la vegetación circundante. Volvemos andando unos 2 km hacia el centro de Puerto Iguazú, siguiendo la Av. Tres Fronteras. Nos detenemos en la Oficina de Turismo, en Av. Victoria Aguirre 311, para obtener información sobre el Parque Nacional Iguazú, pero el encargado de la oficina en ese momento no estaba por la labor y nos limitamos a recopilar algún folleto turístico.

Patrimonio de la HumanidadParque Nacional Iguazú (declarado Patrimonio de la Humanidad en 1984). Este parque, con una superficie de 2.100 km2 repartidos entre Brasil (un 74% del total) y Argentina, está formado en su mayor parte por bosque húmedo subtropical y cuenta con una enorme diversidad biológica. También quedan por la zona algunos restos de misiones jesuitas, aunque devorados por la selva. Pero la gran atracción de este parque son, sin duda, las Cataratas del Iguazú. Decir que estas cataratas son impresionantes es quedarse muy corto, ya que hay que verlas para saber de que hablamos. Y nos atrevemos a decir que son uno de los grandes espectáculos naturales del planeta. Son más de 2 km de cataratas con una altura de casi 80 metros. La neblina humeante que forma el agua al caer se puede ver desde varios kilómetros a la redonda.

Las cataratas se pueden ver desde el lado brasileño y/o desde el lado argentino. Aunque hay quien dice que, en las cataratas de Iguazú, Brasil ofrece las vistas y Argentina el espectáculo, en nuestra modesta opinión no hay un lado mejor que otro, sino que ambos se complementan perfectamente. Quizás desde el lado brasileño hay mejores vistas panorámicas que permiten hacerse una idea de su grandiosidad, mientras que en el argentino se pueden apreciar desde mucho más cerca para captar su espectacularidad y hay más posibilidades para realizar actividades complementarias. Por todo ello, para visitar las cataratas y el parque lo mínimo recomendable son dos días completos. En nuestro caso dedicamos un día entero para el lado brasileño y otro para el lado argentino, en este orden. Aunque la moneda brasileña es el real (R$), para una visita de un día al parque brasileño no es necesario cambiar ya que se puede pagar todo en A$ (como están muy habituados a recibir A$ ya saben cual es el cambio a aplicar).

Lado brasileño. De buena mañana nos dirigimos andando a la terminal de autobuses de Puerto Iguazú, en la esquina de Av. Córdoba y Av. Misiones, a unos 400 m. del hotel. Esperamos en la plataforma 1 hasta que llega el autobús internacional a Foz do Iguaçú (van yendo y viniendo con cierta frecuencia). El trayecto cuesta 3 A$. Cuando el autobús llega al puesto fronterizo argentino descendemos con todo el pasaje para pasar por inmigración (dado que la cola de gente es considerable el autobús continúa viaje y nos deja allí, aunque el conductor nos da un justificante para tomar otro autobús). Cuando acabamos de pasar los trámites tomamos el siguiente autobús a Brasil. A continuación cruzamos sobre el río Iguazú a través del moderno puente Tancredo Neves y al otro lado encontramos el puesto fronterizo brasileño, donde no bajamos puesto que volveremos a Argentina en el mismo día (en caso contrario hay que formalizar la entrada en Brasil). Poco después el conductor nos indica que bajemos en una gran rotonda. Desde allí caminamos unos 200 m. al sur hasta llegar a una parada de autobús delante del hotel Carimá y esperamos que venga un autobús con el rótulo Parque Nacional. Subimos al próximo que pasa y pagamos 2'25 A$ por persona (2 R$), finalizando su recorrido en el Centro de Visitantes del parque. Tardamos 85 minutos desde Puerto Iguazú hasta aquí, debido en parte a las largas colas en la frontera argentina.

El parque brasileño abre a las 8 de la mañana excepto los lunes en que lo hace a las 13:00. Como el día de nuestra visita coincide en lunes aprovechamos que aún no han abierto las taquillas para ir a ver el cercano Parque Das Aves (a unos 300 m.), donde la entrada cuesta 8 US$ (ó 25 A$). Es caro pero la verdad es que vale mucho la pena. De entrada no parece gran cosa, pero a medida que avanzamos recorriendo sus instalaciones nos gusta más y más. En él podemos ver aves de todo tipo, pero las más vistosas son los tucanes, loros, papagayos, flamencos y el magnífico ibis rojo. Incluso vemos al raro cassowary (una especie de avestruz con cara de mala leche que es oriundo de Australia). También hay tortugas, mariposas, yacarés y una anaconda. En total invertimos unas dos horas en visitar el recinto y aprovechamos para comer algo en la cafetería que hay en él.

Nos dirigimos de nuevo al Centro de Visitantes y pagamos los 22 A$ (19'35 R$) que cuesta la entrada. Después aguardamos cola para subir al autobús de 2 pisos, de uso obligado e incluido en la entrada, que nos lleva en un bonito trayecto hasta las cataratas. Tiene 3 paradas y nosotros bajamos en la segunda, delante del precioso hotel Hotel Tropical das Cataratas. Comenzamos por acercarnos hasta este hotel para admirar su bonita fachada y ver desde aquí la espectacular vista sobre las cataratas. Desde aquí tomamos la pasarela que desciende hacia el río y que permite ver las distintas cataratas del lado argentino y, sobre todo, la espectacular Garganta del Diablo. No hay palabras para describirlo: el paisaje, el ruido, la fuerza del agua, ... Vamos recorriendo todas las pasarelas y disfrutando con calma de los miradores hasta llegar al que está literalmente colgado sobre el salto Santa María, desde el que se obtiene un vista frontal de la Garganta del Diablo que quita la respiración. Finalmente llegamos a Porto Canoas, donde hay una plataforma con una estupenda vista sobre el salto Floriano. Aquí nos encontramos con un coatí, que no para de olisquear nuestra mochila a la búsqueda de algún alimento.

En Porto Canoas esperamos el autobús gratuito de vuelta al Centro de Visitantes. El trayecto en el piso superior del autobús es una gozada. De nuevo en la entrada del parque, esperamos el siguiente autobús a Foz do Iguaçú. Una vez en ruta hacia Foz (2 A$ cada uno) esperamos bajar en la rotonda cercana al puesto fronterizo brasileño para enlazar con el autobús a Puerto Iguazú, pero nos la pasamos y acabamos llegando a la Rodoviaria o terminal de Foz do Iguaçú. Aquí tomamos el último autobús que sale hacia Puerto Iguazú, entre las 20:00 y 20:15, y pagamos 3 A$ por este trayecto. Sólo descendemos del autobús en el puesto fronterizo argentino para sellar de nuevo la entrada en el país.

Lado argentino. Otra vez llegamos temprano a la terminal de autobuses de Puerto Iguazú y nos dirigimos a la oficina de la compañía El Rápido, donde compramos el billete de ida y vuelta al lado argentino del parque (cuesta 5'6 A$ cada uno). El autobús tarda unos 30 minutos en llegar al Centro de Visitantes del lado argentino, donde compramos la entrada al parque pagando 30 A$ cada uno. Pasada la entrada, en una caseta de la empresa Iguazu Jungle Explorer, cambiamos por el vale definitivo el que nos han dado en la terminal de autobuses de Puerto Iguazú, donde compramos, antes de salir por la mañana, dos plazas para la llamada Aventura Náutica (emocionante paseo de aproximación a las cataratas, navegando en lancha por los rápidos del río). Lógicamente también se pueden comprar aquí mismo, pero nosotros las adquirimos allí para asegurarnos las plazas. El precio es, en ambos sitios, de 30 A$ por persona.

Vista de las cataratas
Vista de las cataratas

Antes de iniciar el recorrido nos dejamos asesorar por una de las diligentes informadoras del parque para planificar de forma óptima nuestra ruta para hoy (encontramos muy útiles los consejos dados). Desde delante de la Estación Central del Tren Ecológico de la Selva (trenecito que bordea el brazo superior del río Iguazú) tomamos el Sendero Verde, un bonito camino de 650 m. que transcurre por la selva. Pasamos por la Estación Cataratas, por una especie de faro y por el Viejo Hotel (desde aquí también vemos entre la vegetación el feísimo hotel Sheraton) e iniciamos el llamado Circuito Inferior, un conjunto de pasarelas y escaleras que descienden hasta el nivel del río y que pasa junto a varias cascadas. Desde aquí ya empezamos a ver fascinantes vistas de las cataratas y el entorno selvático, especialmente desde los distintos miradores que encontramos por el camino.

Al llegar al nivel del río, delante de la isla de San Martín, nos dirigimos al embarcadero para llevar a cabo nuestra Aventura Náutica. Como hemos tomado la precaución de venir con el traje de baño puesto (en esta época se agradece mucho) lo dejamos todo (ropa y zapatos) dentro de la mochila y ésta debe quedarse en el embarcadero (no hay vestuarios donde cambiarse ni consigna donde dejar las cosas bajo llave o identificadas, por lo que hay que fiarse de que nadie acabe llevándose algo que no es suyo). Hay que tener en cuenta que el quedar completamente mojados está asegurado. Sólo llevamos con nosotros una cámara de fotografiar que protegemos con una bolsa de plástico hermética que nos proporcionan. Antes de subir a la lancha, una barca inflable con dos motores, también nos proporcionan un chaleco salvavidas. Durante los 15 minutos que dura el recorrido se hacen diversas aproximaciones a lado y lado de la isla de San Martín: por su lado derecho la lancha se llega a situar justo hasta donde llega la bruma y los remolinos de la caída del impresionante salto de San Martín, mientras que en el lado izquierdo avanza por entre los rápidos que conducen a la Garganta del Diablo hasta situarse casi debajo de los saltos Dos Mosqueteros y Tres Mosqueteros. Quedamos completamente mojados, pero con el calor esto se agradece. En momentos que la lancha no se balancea mucho podemos hacer algunas fotos. La aventura concluye volviendo de nuevo al embarcadero. En resumen, se trata de una experiencia muy, muy divertida y recomendable, aunque se nos hizo muy corta.

Recogemos nuestras mochilas y nos dirigimos al embarcadero contiguo para tomar una barca (es gratuita) que cruza hasta la isla de San Martín. Nos deja en una pequeña playa de la isla, desde donde arranca un camino de subida algo exigente que conduce a la parte superior de la isla. Una vez aquí otro camino permite ir hasta un mirador con un emplazamiento muy cercano al salto San Martín y enfrente de otras espectaculares cataratas. Otro sendero conduce hasta la parte posterior de la isla, donde podemos ver La Ventana, una curiosa formación rocosa, y desde aquí volvemos al inicio por un camino que bordea la isla por su lado izquierdo. Las vistas son espectaculares y los senderos muy bonitos, por lo que la visita a esta isla es del todo recomendable. Tomamos la barca de vuelta al embarcadero y recorremos de nuevo el Circuito Inferior, pero esta vez de subida, deteniéndonos en la Confitería Dos Hermanas, donde comemos algo para reponer fuerzas. A continuación iniciamos el Circuito Superior, bastante más corto y fácil que el anterior al ser llano y no tener escaleras. Este circuito proporciona magníficas vistas panorámicas de las cataratas desde el río Iguazú Superior, pasando junto a la parte superior de los saltos Dos Hermanas, Bosselli, Bernabé Méndez y Mbigua, entre otros. Ni que decir tiene que todas las vistas son espectaculares.

Volvemos tras nuestros pasos hasta la Estación Cataratas y tomamos el siguiente trenecito (Tren Ecológico de la Selva) hasta la estación final Garganta del Diablo, en un agradable trayecto de 3'2 km. Desde la estación hay un conjunto de pasarelas de 1'5 km de longitud que permiten salvar el río Iguazú Superior hasta llegar junto a la llamada Garganta del Diablo, el salto más grande y con más furia de todos los del parque. Como ya hemos agotado todos los adjetivos para poder describir nuestras impresiones ante lo maravilloso de las cataratas y su entorno, tendremos que decir que la Garganta del Diablo es super-mega-hiper-impresionante. De hecho no hay palabras para describir lo que se siente al asomarse al precipicio hacia donde se desploma el agua y de donde emerge una bruma visible desde varios kilómetros. Vale la pena quedarse un buen rato en el mirador y dejarse llevar por las sensaciones que provoca este espectáculo de la naturaleza. El ruido que provoca el salto es atronador y es fácil quedar empapado cuando el viento empuja la bruma acuosa sobre nuestra posición.

Volvemos por las pasarelas (es un paseo muy agradable y bonito) hasta la Estación Garganta del Diablo y tomamos el último tren que sale de este punto, a las 18:30 (también hay un camino paralelo a la vía para volver andando), hasta llegar a la Estación Central, a 500 m. de la entrada del parque. Damos así por finalizada esta visita de dos días al parque de las cataratas. Esperamos delante de la entrada hasta que llega el primer autobús de la compañía El Rápido para volver a Puerto Iguazú.

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SAN IGNACIO

COMO LLEGAR

Tomamos un autobús de la empresa Kruse que sale a las 6:30 de la terminal de Puerto Iguazú (nos habían dicho que este era especialmente rápido). Pagamos 20 A$ por este trayecto de 300 km. El autobús toma la RN 12 nada más salir de Puerto Iguazú (esta carretera recorre de norte a sur la provincia de Misiones y va en paralelo a la frontera paraguaya), realiza una breve parada en Eldorado, y nos deja finalmente, después de 5 horas de viaje, en el cruce a San Ignacio, a casi 1 km del centro de la población. Justo en este cruce hay una pequeña caseta de información turística, donde conseguir algún mapa (bastante útil, por cierto) y folletos. Caminamos por la Av. Sarmiento hacia el centro.

DORMIR & COMER

En el Hotel San Ignacio (Sarmiento 823, esq. San Martín, Tel. 470422) una espaciosa habitación doble, con baño privado, ventilador, A/C y TV nos cuesta 40 A$. El sitio es correcto. La pareja propietaria son de ascendencia española y francesa, y con ellos pudimos mantener una entretenida conversación.

Para comer recomendamos el restaurante Andrea's, en Rivadavia 1077, bueno y barato. El desayuno en el hotel nos costó 3'5 A$ a cada uno.

COSAS A VER

San Ignacio es una tranquila y pequeña población, separada de Paraguay por el río Paraná que hace de frontera natural. Su principal interés para nosotros era visitar la misión jesuítica guaraní de San Ignacio Miní, situada dentro de la propia población. Pero tiene también algún otro punto de interés y, si se dispone de tiempo, se puede utilizar como base para explorar otras ruinas jesuíticas esparcidas por la región.

Misiones jesuíticas guaraníes. Entre los años 1609 y 1818, en las áreas fronterizas del actual Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, se desarrolló esta impactante experiencia social, cultural y religiosa, única en su tipo.

Fueron iniciadas por la Compañía de Jesús y supusieron un modo de organización y ocupación del espacio integrado por 30 pueblos que reunían a miles de aborígenes (en 1732, momento de su máximo esplendor, contaban con 141.182 habitantes) que se dedicaron a la agricultura y ganadería, alcanzando un elevado nivel social y tecnológico. Fueron el ejemplo de una experiencia civilizadora inédita en todo el mundo.

Patrimonio de la HumanidadSan Ignacio Miní (declarada Patrimonio de la Humanidad en 1984, conjuntamente con las reducciones de Santa Ana, Nuestra Señora de Loreto y Santa María la Mayor en Argentina, y las ruinas de Sao Miguel das Missoes en Brasil) es una de las reducciones jesuíticas más impresionantes que podemos encontrar en la zona, debido a sus figuras talladas en la piedra y por la reconstrucción llevada a cabo, lo que nos permite apreciar hoy con notable exactitud el trazado urbano de la reducción. San Ignacio Miní se estableció en el sitio actual en 1696 y fue destruida en 1817.

El acceso para los visitantes está en la calle Alberdi y su horario es de 7 a 19 horas. La entrada nos costó 12 A$ cada uno y permite también visitar el resto de ruinas argentinas que son Patrimonio. Vale la pena entretenerse en visitar el Centro de Interpretación para entender bien lo que veremos a continuación. Lo más espectacular de las ruinas es la enorme iglesia, ya que aunque no se conserva su tejado el estado de conservación del resto es bastante bueno. Fijaros especialmente en las figuras talladas junto a las puertas. Como cosa curiosa diremos que hay una hilera de columnas en el lado oeste de la iglesia y que una de ellas ha sido literalmente fagocitada por una higuera que ha crecido alrededor de ella. Por alguna abertura del árbol podemos ver aún la columna pétrea en su interior (se dice que es un árbol con el corazón de piedra).

Casa de Horacio Quiroga. Este personaje, nacido en Uruguay pero de padres argentinos, fue principalmente poeta y novelista, aunque tuvo también numerosas y variopintas ocupaciones y aficiones. Vivió en San Ignacio entre 1910 y 1916, en esta casa que construyó él mismo. Su vida estuvo marcada por la muerte y el suicidio de sus allegados, cosa que influyó mucho en su obra. Desde luego se puede decir cualquier cosa de su vida, excepto que fue convencional.

La casa está a unos 2 km del centro de San Ignacio y se puede llegar a ella en un agradable paseo, rodeando hacia el norte las instalaciones de la Gendarmería Nacional. La entrada a la casa nos costó 2 A$ cada uno, aunque dejamos una propina para el joven universitario, uno de los dos que estaba al frente de la casa-museo, y que amablemente nos hizo de guía, explicándonos con todo lujo de detalles el continente y el contenido de la casa, así como la vida de Horacio Quiroga y su familia. Pensamos que se trata de una visita muy recomendable y que no deja indiferente. Además desde la casa hay una vista magnífica del río Paraná y su entorno (mejor aún a la hora de la puesta de sol).

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