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inter-rail

EUROPA

- Relato de un viaje por Europa con InterRail

(2006)
Sandro Alarcón y Rosa Moreno
2 / 2
Viatgeaddictes, 02/05/2012
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 2 - Ruta VARSOVIA, BERLÍN, ESTOCOLMO, OSLO, COPENHAGUE y AMSTERDAM

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VARSOVIA, 3 y 4 Diciembre

En Varsovia, el 2 de octubre de 1944, la insurrección polaca es derrotada, Hitler como represalia ordena la destrucción total de cada edificio de la ciudad, el 84% de la urbe fue arrasado. La reconstrucción empezó justo después del fin de la guerra y, además de crear una ciudad nueva y moderna de amplias avenidas, recuperó su colorido centro histórico dejándolo tal como era en el siglo XVII.

Tren R 201 (21:18 Praga - 06:39 Varsovia). Reserva 24 € - Al igual que el tren que nos llevó a Praga, aunque huele mejor y está mejor distribuido. Es un compartimento para dos personas, mesita rinconera en cuyo interior esconde un lavamanos con dos grifos, armarito, perchas. En el armarito hay cuatro botellines de agua con gas, uno sin y un par de croissants de chocolate, aparte de una toallita y una pastilla de jabón para cada uno. Nos despiertan una vez a las 2:00 para pedirnos el pasaporte. El destino final del tren es Cracovia, así que apenas se detiene un minuto en Varsovia. Hay que darse prisa en bajar.

Como siempre, primero a dejar las cosas en el hotel: Oki Doki. 140/185 PLN (1 € = 3,9 PLN) la habitación doble sin baño/con baño. A sólo diez minutos de la estación y muy cerca del centro. Limpio y de habitaciones amplias. Cada una está decorada de forma diferente por algún artista local. Buen ambiente, buenos precios y personal muy amable. Hay bar, desayuno incluido e internet gratis.

Varsovia
Varsovia

Empezamos con un largo paseo por la calle Krakowskie, en el que pasamos por delante de la Universidad y paramos en una cafetería a tomar algo caliente. Nos lleva a la Plaza Zamkowy, el acceso a la Ciudad Vieja (Stare Miasto). En la plaza unos pocos cientos desafían al frío para animar a su selección de voleibol en la final del campeonato del mundo frente a Brasil. Un poco más adelante llama la atención el colorido de las fachadas de la plaza Rynek, la antigua plaza medieval del mercado. A su alrededor se encuentran el Museo Histórico de la Ciudad, el Castillo Real, la Catedral de San Juan Bautista, y un montón de callejuelas por donde dar un agradable paseo.

A media mañana nos acercamos al barrio judío. Empezamos visitando el Museo Pawiak, antiguo centro de reclusión y tortura por donde paso el 10% de la ciudad durante la guerra. Comemos en Warszawa Jerozolima, un curioso restaurante de cocina judeo-polaca, con buena comida, aunque no es especialmente barato (131 PLN). Dando un paseo nos acercamos al Umschlagplatz, el punto desde donde los judíos eran deportados a los campos de exterminio. El bus 180 (3 PLN) nos devuelve al hotel. El segundo día lo empezamos en el Palac Kultury i Nauki, un edificio de la época de Stalin que con 230 mts. de altura es el mas alto de la ciudad. Hay un mirador en la planta treinta (20 PLN), el resto del edificio está repartido entre oficinas, museos, teatros, centros lúdico-culturales, restaurantes y tiendas.

El segundo día, tras una rápida visita a la sinagoga Nozyka, la única que quedó en el gueto tras la Segunda Guerra Mundial, y una iglesia en la plaza Grzybowski con una estatua de Juan Pablo II en la puerta, cogemos el autobús 160 (3 PLN) hasta el parque Lazienki. Es el parque más grande de Varsovia, con ardillas, pájaros, senderos, canales de agua llenos de patos y un Monumento a Chopin, el célebre pianista y compositor. En medio del parque esta el carísimo Belvedere, una especie de invernadero reconvertido en restaurante, donde tomamos un chocolate caliente (24 PLN). De vuelta al hotel, compras en el súper y fantástico falafel en un concurrido puesto de la calle Marszal Kowska, antes de dirigirnos a la estación. Aquí cuidado: los trenes se anuncian por el número de andén, no de vía. En cada andén hay dos vías, izquierda y derecha, hay que estar atento a ver por donde pasa (vocabulario básico: tor = vía y peron = andén).

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BERLÍN, 5 al 7 Diciembre

La guía Europa - Travel Bug dice: "La capital histórica de Prusia y el centro cultural de los años 20 es hoy la puerta hacia el Este. 170 museos, 35 teatros, 3 teatros de opera, 2 salas de conciertos, 300 establecimientos de moda, 7.000 bares y restaurantes abiertos hasta el amanecer, y el Love Parade de julio, son elementos que convierten Berlín en una urbe fascinante que no podemos dejar a un lado en nuestro viaje por el centro de Europa". Pues eso, a no perdérselo.

Tren EC 40 (16:25 Varsovia - 22:05 Berlín Ostbanhof). Reserva: 3 €. Me acabo el libro en quince minutos. Seis horas sin lectura se hacen un poco aburridas, aunque se amenizan con las cuatro peticiones de billete y una de pasaporte.

Cogemos un tren hasta Frederichstr Station, cerca de donde se encuentra el hotel Heart of Gold. 25 € por persona en habitación doble con ducha y lavabo, pero sin taza de water (eso es compartido). Limpio y moderno. Bar 24 h, sábanas (5 € de deposito), toallas, desayuno buffet libre (3 €). Hospedándote más de 3 noches el desayuno es gratis. Céntrico, a quince minutos en metro de todas partes y a cinco andando de la Frederichstr Station. Internet: 2 horas valen 5 €. Dejamos las cosas y salimos a cenar al restaurante Rissani, un restaurante marroquí en la calle de detrás del hotel. Tremendo de bueno y de barato. Por 6 € saciado con cus-cus, humus e incluso ayran.

Al día siguiente comenzamos en Alexanderplatz delante de la Torre de Televisión, que tanto nos recuerda a la Perla de Shanghai, donde hay un mirador a 115 metros de altura (7,50 €). Cruzando el parque hacia el río pasamos junto al Rathaus, el Ayuntamiento, y Berliner Dom, la catedral protestante de Berlín. Tras ella está la Isla de los Museos, una zona entre dos canales en la que se encuentran cinco importantes museos: el Museo de Pergamo, el Altes Museum, la Antigua Galería Nacional, el Museo Nuevo y el Museo Bode. Retomamos la calle Under dem Linden, pasando junto al Museo de Historia, visitamos el Guggenheim, y seguimos hasta la Puerta de Brandeburgo, símbolo de la división alemana y la única puerta que queda de la muralla que rodeaba Berlín hasta mediados del siglo XIX. Cruzamos al sector oeste, y en dos minutos ya estamos en el Reichstag, donde puede visitarse de forma gratuita la cúpula diseñada por Norman Foster.

Berlín
Berlín

Al día siguiente nos acercamos a Muhlenstr para visitar el muro que dividió la ciudad durante treinta años en teoría para proteger a la zona este del oeste capitalista. El metro nos acerca a Checkpoint Charlie, paso de frontera entre el sector americano y el soviético durante la guerra fría. Un corto paseo nos lleva a Gendarmen Markt, en el barrio francés. Es una plaza llena de edificios de los siglo XVIII y XIX, con dos catedrales casi idénticas (una alemana y otra francesa) separadas por apenas 250 metros.

Después de comer en un fast-food de sopas (7 €), visitamos Tiergarten, un enorme parque en la zona oeste, en cuyo centro se encuentra la Columna de la Victoria Siegessaule, que tras 285 escalones ofrece magnificas vistas de la ciudad (2,20 €). Todavía en la zona oeste visitamos la iglesia Kaiser Wilhelm Gadatchtmiskirche, bombardeada en 1945, pero nunca restaurada.

El último día visitamos el barrio turco, Kreuzberg, y el Monumento al Muro, un cementerio memorial al norte de la ciudad, antes de coger el tren hacia Estocolmo, nuestro desplazamiento mas largo.

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ESTOCOLMO, 8 y 9 Diciembre

Estocolmo es una ciudad construida sobre 14 islas, abierta al mar, de casas estrechas, limpia, cuidada y profusamente arbolada. Aunque también es una ciudad bastante cara. Faltan un par de días para que entreguen los premios Nobel y no se ve ambiente festivo alguno en las calles. ¿Será el frío? La falta de sol, la humedad y el viento hacen que la sensación térmica sea muy baja.

Tren ICE 1610 (15:14 Berlín - 16:50 Hamburgo). Reserva: 3 €. Es un tren moderno de avanzado diseño, asientos con cojín, amplios y confortables, mesita individual y reposa-pies. Los lavabos son tipo avión y los de minusválidos mas grandes que el de casa. Tren EC 37 (17:28 Hamburgo - 21:59 Copenhague). Reserva: 3 €. Tren de tan sólo tres vagones, uno de ellos de fumadores. El tren va haciendo paradas y, al llegar a Puttgarden, el tren se introduce en la bodega de un ferry, con los camiones, para cruzarnos hasta Faerge, en la costa danesa. El trayecto dura 45 minutos y se puede salir a pasear por cubierta. La mayoría de la gente aprovecha para ir al supermercado a comprar alcohol y productos duty free. Tren R 1110 (22:23 Copenhague - 22:58 Malmö). Este tren nos acerca a Suecia a través del puente Öresund, de ocho km de largo y a 71 metros sobre el nivel del mar Báltico. Por lo demás, el típico tren de aeropuerto. Por útimo el tren NZ 2 (23:08 Malmö - 05:55 Estocolmo). Reserva: 17 €. Es el coche cama con peor aspecto que hemos cogido en este viaje. El tren hace pinta de viejo y las barandas de seguridad en las literas son un par de cuerdas. Hay un brick de agua por cama, que son largas y cómodas.

Ya en Estocolmo nos cuesta dar con un lugar para dormir: vamos de un hotel a otro buscando los más baratos, hasta cinco vimos y todos llenos. Nos decidimos por uno céntrico aunque algo caro, el Hotel Tegnerlunden. Cuesta 1.020 SEK (1 € = 9,2 SEK) la habitación doble, amplia, cómoda y acogedora. TV, y baño con ducha. Armarios, internet gratis y desayuno incluido. A diez minutos de la estación de tren, delante de una bonita y tranquila plaza.

Estocolmo
Estocolmo

Empezamos la visita por el Ayuntamiento, donde dentro de dos días se repartirán los Premios Nobel en la Sala Azul, a la que no nos dejan visitar. Paseamos hasta la isla de Gamla Stand (la ciudad vieja), donde está el Parlamento, el Palacio Real y la Catedral, que contiene un Sant Jordi de 700 años de antigüedad. Pasamos por el Museo Nacional camino de la isla de Djurgarden, donde están el Museo Nórdico y el Museo Vasa, diseñado por Moneo. Cenamos en la calle Drottminggatan, una animada calle peatonal llena de pequeñas tiendas, restaurantes y pastelerías.

Al día siguiente el tren hacia Oslo sale a las 12:15, poco tiempo para hacer turismo, así que nos levantamos tarde disfrutando de nuestro confortable hotel de tres estrellas, desayunamos con calma y compramos alguna cosilla en el supermercado para amenizar el próximo tren.

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OSLO, 10 y 11 Diciembre

Oslo esta situada a la cabeza de un fiordo y rodeada de un magnífico paisaje de bosques y colinas. De pequeñas dimensiones, toda ella es accesible a pie. Aún siendo una ciudad cara (su renta per cápita es un 25% más alta que la media de la UE) bien merece una visita, aunque solo sea para ver El grito de Munch en la Galería Nacional.

Tren X2 433 (12:15 Estocolmo - 15:17 Göteborg). Reserva: 3,5 €. Nada que ver con los otros dos trenes suecos que hemos cogido. Moderno, limpio, muy del estilo alemán. Compartimentos de cuatro, en su mayoría con mesa en medio. Conexión inalámbrica en todo el tren. El paisaje tremendo, pequeños pueblos con casas de colores, fiordos, tundra... Tren R 396 (16:40 Göteborg - 20:45 Oslo). No necesita reserva. Corto, rojo y blanco, como la bandera noruega. Dispone de todo tipo de comodidades: vagones de descanso donde no se permite el uso de móviles, máquina de café y chocolate caliente, lavabos con puertas de apertura electrónica...

Es tarde está lloviendo y encima no encontramos hotel. Finalmente, tras hora y media de búsqueda, entramos en el Hotel Borsparken. Precio: 950 NOK (1 € = 8,16 NOK). Muy céntrico, TV, mueble bar, desayuno buffet libre incluido. Al día siguiente cambiamos a uno más barato, Sentrum Pensjonat. Pagamos la 648 NOK por una triple, con baño y ducha compartido. Dispone de cocina comunitaria y sala de TV. En la habitación hay TV y DVD y películas gratis en recepción. Servicio de lavandería incluido (10 NOK el jabón). El dueño, un tío estupendo. Céntrico, a dos calles de Karl Johansgale, y a cinco minutos andando de la estación.

Oslo
Oslo

Karl Johans gate es la arteria principal de Oslo: va desde la Estación hasta el Palacio Real. Subiendo por ella los primeros puntos de interés son la Catedral, que está cerrada y en obras, y el Parlamento (Strotinget). Al llegar a la plaza Eidsvolls, donde se encuentra el Teatro Nacional, nos detenemos a ver como patinan un grupo de 30-40 personas en un pequeño estanque helado en medio de la plaza. Nos acercamos al Ayuntamiento, donde asistimos a la llegada de coches oficiales e invitados, anunciados con música de orquesta, a la entrega del Premio Nobel de la Paz. Seguimos por Karl Johans hacia arriba, pasando por delante de la Universidad, hasta el Palacio Real, donde vemos salir a los reyes noruegos, seguramente hacia la ceremonia de entrega del Premio Nobel.

De vuelta pasamos por la Galería Nacional, donde tomamos unas infusiones (65 NOK) y decidimos volver cuando haya anochecido. Hasta entonces visitamos la fortaleza Akershus Slott, una antigua residencia real, desde donde hay buenas vistas de la zona del puerto y el Ayuntamiento. Por fin la Galería Nacional: El grito y La madonna de Munch, Monet, Cezanne, Rodin... Imprescindible. Paseando hasta Aker Brygge, una zona comercial que fue antiguamente un astillero, paramos a ver una exposición en el Nobel Peace Center.

De vuelta al hotel nos encontramos con medio millar de personas que, con velas en las manos, esperan a que Muhammad Yunus, premio Nobel de la Paz 2006, salga a saludar desde el balcón del Grand Hotel. Desafortunadamente nuestra paciencia se agota justo cinco minutos antes de que salga, nos conformamos con oír los vítores a lo lejos.

Al día siguiente, recogemos la ropa limpia y seca después de dos lavadoras nocturnas. Bajo una persistente lluvia salimos a comprar unos juguetitos para los hijos de Judith y Jos, con quienes pasaremos unos días en su casa en Amsterdam.

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COPENHAGUE, 12 y 13 Diciembre

Copenhague es una ciudad tranquila y sosegada, mitad europea mitad escandinava, tiene un centro peatonal ideal para recorrer a pie, con numerosas plazas, cafés, restaurantes, edificios antiguos, canales, y por supuesto, aunque algo alejada del centro, la imagen más famosa de la ciudad, la Sirenita. Como el resto de Escandinavia es una ciudad muy cara.

Tren R113 (13:00 Oslo - 17:04 Göteborg). No necesita reserva. Corto, rojo y blanco, como la bandera noruega. Conseguimos un buen sitio, con mesita y ventanilla. Trayecto la mar de cómodo. Poco antes de entrar en la estación de Göteborg avisan por metafonía de que los pasajeros que enlacen con un tren a Copenhague pasen por información. Mal rollo... Tren R1105 (17:40 Göteborg - 21:23 Copenhague). Reserva: 6 €. Ha estado lloviendo, hay tramos de vía inundados y tenemos que hacer el tramo hasta Kungsbacka en autobús. Viéndonos la cara de despiste y cansancio, el amable informador nos regala un par de fantásticas y crujientes galletas de chocolate. Tras un cuarto de hora bajo la lluvia nos sentamos en el bus. El trayecto que el tren hace en 18 minutos nos lleva dos horas debido al caos circulatorio que han provocado las lluvias. Al llegar a Kungsbacka hay que correr para coger el tren. Poco antes de llegar a Malmö nos enteramos de que el tren acaba aquí su recorrido. Hay que cambiar de tren. Por suerte es la vía de al lado. Con todo llegamos a Copenhague sólo con una hora de retraso, en gran parte gracias a la ayuda que hemos recibido de cuantos suecos nos hemos encontrado por el camino (no hay megafonía en inglés en estos trenes).

La calle Istedgade, detrás de la estación, esta llena de hoteles a lado y lado de diferentes precios y categorías. En vista de los problemas que habiamos tenido en Estocolmo y Oslo, habiamos reservado hotel por internet el Hotel Absolon. Precio: 660 DKK (1 € = 7,44 DKK). La apariencia es buena, pero luego la habitación que nos tocó era una mierda. Apenas un cuchitril cutre y sucio, con cama de 1,80 mts, y una ducha y baño compartido por cada 10 habitaciones. Desayuno incluido.

Al día siguiente cambiamos a un hotel mas digno, el Hotel Selandia. Cuesta 775 DKK la habitación doble, confortable, con baño y ducha, TV, secador de pelo, y desayuno incluido. Internet gratuito.

Nuestro paseo por Copenhage empieza no entrando al Tivoli (70 DKK), un parque de atracciones en medio de la ciudad donde va la gente a pasar el día. Vamos directamente a Radhuspladsen, donde se encuentra el Ayuntamiento, donde la entrada es gratuita, pero subir a la torre cuesta 10 DKK. Paseamos por la calle Ostergade, centro de la ciudad, una vía peatonal llena de tiendas y restaurantes, hasta las plazas Vieja y Nueva, donde están la Fuente de la Caridad y la casa donde vivió Kirkegard. Llegamos a la Iglesia del Espíritu Santo, la más antigua de la ciudad y finalmente a la plaza Nongens Nytorv donde hay una pista de patinaje sobre hielo.

La Sirenita (Copenhague)
La Sirenita (Copenhague)

Cruzamos el Canal Nyhavn, y dando un paseo de mas de media hora por la calle Bredgade llegamos a Churchill Park, en cuyo centro se encuentra el Castellet, la fortificación militar con barracones en activo más antigua de Europa. Pero su principal punto de interés se encuentra en un extremo del parque, es Den Lille Havfrue, o sea La Sirenita. Para volver al centro cogemos el tren en Osterport.

Al día siguiente visita a la Galería Nacional, que los miércoles es gratis, y a Christiania, la ciudad libre de los '70, una antigua comuna hippy que ha vivido épocas mejores, ahora abundan yonkies y camellos. Merece la pena una visita, aunque sin bajar la guardia.

Vuelta al centro y visita a Nikolaj, una antigua iglesia en la que ahora se hacen exposiciones de arte moderno. De vuelta al hotel empieza a llover.

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AMSTERDAM, 14 al 16 Diciembre

El día 14 salimos para Ámsterdam desde Copenhague, lo pasamos prácticamente todo él en el tren.

Tren EC 38 (07:50 Copenhague - 12:16 Hamburgo). Reserva: 3 €. Sin novedad. Un tren cómodo, compartimento abierto con mesa de cuatro para nosotros solos. Como al ir de Berlín a Estocolmo, el tren sube a la bodega de un ferry en Faerge con destino a Puttgarden. El trayecto dura 45 minutos y se puede salir a pasear por cubierta, aunque llueve y hace viento y frío. Tren ICE 927 (13:46 Hamburgo - 15:35 Osnabrückague). Reserva: 3 €. Parada de hora y media en la estación de Hamburgo. Comemos un plato de pasta y un zumo. Aunque el tren sale con algo de retraso llegamos a destino puntuales. Típico tren alemán de los muchos que hemos visto ya. Servicio de café a bordo, aunque de pago. Por último tren IC 142 (15:50 Osnabrück - 19:01 Ámsterdam). Osnabrück parece un sitio pequeño, aunque es difícil decirlo desde el andén de la vía 12. El interior del tren es un poco más cutre, aunque igualmente cómodo, mesita en el asiento delantero como en los aviones, espacioso como para poder estirar las piernas. Cercanías a Heemstede. Los trenes de corto recorrido son sucios y feos.

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- Abierto por vacaciones - Web de los autores de este relato, donde encontraréis el texto y fotos originales de este y otros viajes.
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